5ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 17, 2012

 Julio/17/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

[5-¿Por qué los cristianos creen en el alma cuando la neurología ha encontrado pruebas claras de que el sentido de identidad y la personalidad pueden ser alterados por cambios físicos en el cerebro?]

¿Qué tiene que ver el alma con alteración sicomotora de causa orgánica? Igual tergiversación se vio en la lista de 86 órganos funcionales que, con la misma convicción ¿científica?, en 1893 Robert Wiedersheim publicó como escoria de la evolución. Clítoris, amígdalas, hipófisis, epífisis, apéndice, etc, fueron entonces declarados órganos vestigiales: residuos de una hipotética evolución de una especie a otra. Más abajo veremos que lo que ha comprobado la Ciencia es todo lo contrario: independencia

Al igual que cuando el conocimiento estuvo a la altura de responder sobre la funcionalidad de esos órganos, avergonzando a los listos que los declararon no funcionales, ya es hora de que la ignorancia del ateísmo sobre el alma se avergüence de las tonterías que apoya. No se puede hablar de lo que no se conoce. Mucho más cuando en realidad no persiguen un logro científico, sino intentar desmentir a como sea la Creación de Dios, alma incluida.

Lean ‘The Mystery of the Mind’, del Dr. Wilder Penfield. (Toronto, Little, Brown & Co.1975, p. 88.) [Edición en castellano: El misterio de la mente. Madrid, Pirámide 1977]. TambiénThe Mysterious Matter of Mind”, de Arthur C. Custance, (M.A., Ph. D.†). Lo recomiendo porque, aunque ningún científico ha podido desmentir sus experiencias, jamás se ha vuelto a apoyar una investigación similar.

Penfield fue célebre por sus estudios y su eficaz tratamiento en cientos de pacientes con epilepsia. Combinó cirugía, y estimulación con electrodos en el lóbulo cerebral, en pacientes despiertos. Las respuestas de aquellos enfermos, bajo estimulación sobre la propia mesa de operación, le ayudaron a localizar áreas dañadas causantes de esa dolencia.

Un hallazgo inesperado, y luego repetido cientos de veces, fue que bajo estímulos eléctricos los pacientes “veían” en la pantalla de su mente escenas personales del pasado lejano. Detallaban el sitio de esa película, las personas a su lado, etc… conscientes de la actividad del cirujano. Esos trabajos se realizaron en el Instituto Neurológico de Montreal durante treinta años. Más de 1000 operaciones a cerebro abierto que revivían como una película en la pantalla de la mente, recuerdos del pasado que le llevaron a la tesis de la doble conciencia.

El investigador dijo que, aunque pasó tres décadas intentando explicar la mente en base a la acción cerebral, esta experiencia le obligó a ver mente y cerebro como dos elementos interactuantes, pero autónomos.

Y para tranquilizar ánimos, diré que no es una artimaña creacionista, sino un trabajo como debe hacerse en Ciencias: sin prejuicios que condicionen los estudios. En Oxford bajo Sir Charles Sherrington y luego por un corto tiempo, bajo el Dr. Santiago Ramón y Cajal en España, Penfield absorbió y aceptó completamente el principio de que el trabajo experimental lo realizaría en la presunción de que la mente está dentro del cerebro, y que la mente, gracias a trabajos como el suyo, quedaría totalmente explicada en términos de física, química y circuitos eléctricos. O sea, jamás pensó en demostrar la espiritualidad humana a través de la mente, sino que buscaba una respuesta materialista al fabuloso procesador mental.

Lo más importante, y que nos lleva a la respuesta de esta 5ª Capciosidad, es que al extirpar el tejido de la corteza cerebral que antes había dado lugar a recuerdos del pasado bajo estimulación eléctrica (por considerar que era para beneficio del epiléptico) observó que el paciente podía aun evocar el recuerdo del pasado, aunque el área de estímulo ya no existía. Y eso le indicó que el subconsciente no tiene localización física específica. El corte de la conexión hacía imposible evocar la memoria mediante estímulo eléctrico… pero no erradicaba la memoria misma, que aun sin tejido podía ser suscitada voluntariamente.

Durante el “Simposio sobre Control de la Mente”; Univ. de California, San Francisco, 1961, [citado también en Arthur Koestler, “Ghost in the Machine”, Londres, Hutchinson Publishing Group, 1967, p. 203-204] el famoso especialista declaró:

« ¿Explica la mente, los mecanismos del cerebro? ¿Se puede explicar la mente mediante lo que se conoce actualmente acerca del cerebro? Si no es así, ¿cuál es la más razonable de las dos posibles hipótesis: que el ser humano está constituido por un elemento, o por dos?

Como se puede ver, hay muchos mecanismos demostrables en el cerebro. Funcionan automáticamente para los propósitos de la mente si se les invoca. Pero, ¿Qué agente recurre a estos mecanismos, eligiendo uno en lugar de otro? ¿Se trata de otro mecanismo, o hay en la mente una esencia diferente? Decir que estas dos cosas son una y la misma no significa que sea así. Pero sí bloquea el avance de las investigaciones.»

Y las investigaciones se bloquearon. Como el resultado señaló hacia la existencia del espíritu, anularon esos trabajos en el futuro; táctica igual a la del propugnador de la teoría darwinista, Richard Lewontin, quién evidenciando su verdadera motivación por la ciencia, dijo en su Libro de Estrategia: ‘‘Billions and billions of demons’, (1997):

Y no es que los métodos y las instituciones de ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino, por el contrario, que nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a las causas materialistas a crear un aparato de investigación y una serie de conceptos que produzcan explicaciones materialistas sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.

O sea: no Ciencia, sino apriorística alevosía, ensañamiento, y doble muro de hormigón contra la Verdad. El embarazoso trabajo de Penfield se selló en el olvido; y fue porque esta ciencia de los últimos tiempos, según se profetizó hace 2000 años, rechaza todo lo que tienda a apoyar la Palabra de Dios. Pablo lo advirtió en 1Ti 6:20-21:

Oh Timoteo, guarda lo que se te ha confiado, evita las profanas y banales pláticas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.’

Es significativo que los trabajos del Dr. Penfiel, que a muchos dolió tanto que jamás permitieron la continuidad de esa investigación, evidenciaran que todos nuestros actos son grabados en algún punto no físico, apoyando la posibilidad científica de que se cumplan las promesas y advertencias del Señor Jesús, en Mat 12:35-37:

“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

¡Nuestros actos y palabras son grabados! Todos daremos cuenta, no solo de lo que hacemos, sino hasta de lo que decimos; y será, aunque constantemente se empeñen en negarlo los seguidores de Lewontin, bajo la parodia del llamado de Franco a la Legión:

¡A mí los ateos!

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EL GÉNESIS EN LA CIENCIA

agosto 17, 2009

El descubrimiento de la estructura del ADN, divulgado en 1953 por James Watson y Francis Crick, constituyó el paso más sólido para revalidar la congruencia entre Ciencia y Biblia. Aunque esta no resulte libro científico, sino fuente histórica, constantemente se expone a que detractores al servicio del adversario de Dios [de modo consciente o inconsciente], la midan con lupa ante cada nuevo hallazgo de la Ciencia.

Pero, pese a que muchos buscan desatino entre esta y la Palabra de Dios escrita [sin lograrlo], hay incluso premios Nobels cristianos, que no sienten comprometida la Verdad que hay en sus corazones, con la que aprenden en cada irrupción en Ciencias. Arno Penzias, Nóbel de física 1978, por su revelación sobre la radiación de fondo cósmico [que otros físicos consideraron prueba del Big Bang ‘creador’ del Universo], dijo:

«Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos».

Asimismo, el ingeniero espacial Wernher Von Braun, director del Marshall Space Flight Center en los años 60 y directivo del cuartel general de la NASA hasta 1972, dice en el prólogo de uno de sus libros:

«Me sería tan difícil concebir que un científico no reconozca la presencia de superioridad racional detrás de la existencia del universo, como que un teólogo negara los avances de la ciencia. Y de cierto, no hay razón científica para que Dios no pueda retener la misma relevancia en nuestro mundo moderno, que la que tenía antes de que irrumpiéramos en su Creación con el telescopio, el ciclotrón y los vehículos espaciales».

Se refería, entre otros, a los hombres que han puesto sus conocimientos en función de demostrar la inexistencia de Dios: paleontólogos, geólogos, y biólogos evolutivos. La teoría de la evolución [patrón de mando que les une], cuenta con errores acumulados en el ADN, para proveer la inmensa riqueza biológica del planeta, a partir de la supuesta alga surgida miles de millones de años atrás. Sucesivas mutaciones genéticas originarían supuestamente los más de 10 millones de especies que hoy se conocen.

Es decir, todo lo contrario a lo que enseña la Palabra del Creador: todos los seres vivos, según su especie, en un espacio de tres días, pues el tercer día creó las plantas, los primeros seres con ADN, según traducción griega del Génesis original, Bereshit 1:12-13:

Y la tierra produjo vegetación: hierbas que dan semillas según su especie y árboles que producen frutos, cada uno conteniendo su semilla, según su especie. Y Dios vio que era bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el tercer día.”

Lo contrario a eso no se ha podido ver jamás en ningún punto del planeta: no solo las de las plantas, sino todas las especies en general, son fieles entre sí, y dan más de su misma especie; nunca otras distintas y nuevas. Y es muy importante que los agnósticos reconozcan ese precepto, dado a la humanidad desde un libro histórico, cuando nuestra Ciencia ni pensaba existir aun. Es decir: ¡Congruencia con la Verdad!

La teoría evolutiva, ‘mal enseña’ en las aulas que un alga eónica generó, no solo las múltiples especies de plantas que existen, sino también al resto de los seres vivos en su totalidad… hasta llegar al hombre. Pero el Bereshit, el libro con el que instruía Jesucristo a sus apóstoles, y a todo el que quisiera oírle, dice en 1:20-23

Que las aguas proliferen seres vivos y que aves vuelen sobre la tierra a través de la extensión del firmamento del cielo”. Y Dios creó los enormes gigantes del mar y todos los seres vivos que reptan, con los que se colmaron las aguas según sus especies; y todas las aves aladas de todas las especies… Y fue de tarde y fue de mañana, el quinto día.

Aves y reptiles el quinto día, opuesto al decir evolutivo: ‘los reptiles generaron aves’; y eso se corresponde con lo que se ve en realidad. Pese a existir casi 10 mil especies de reptiles, en ningún punto del planeta se ha reportado ni uno siquiera que muestre al menos la intención genética de volverse ave. Además, si el fundamento de la evolución, es la ‘mejora’, a través de la selección natural, ¿por qué trasmutaron en aves, si los vemos tan capaces reptando o nadando que, si las emplumadas no andan ligeras, suelen terminar siendo su comida?

Es decir, se dicta que los errores genéticos [mutaciones], crearon toda la vida que se ve hoy, más de 10 millones de especies. Pero tal planteamiento es un insulto al raciocinio, y no se corresponde con la verdad molecular observada en los laboratorios del planeta.

Solo en el caso humano, que es donde grandes trasnacionales farmacéuticas invierten con la sola intención de multiplicar ganancias, se ha reportado más de 20,000 dolencias genéticas, debidas justamente a mutaciones. Y se señala que cada semana aparecen entre tres y cinco nuevas, debido a alteración genómica. Tan es así, que ante el suculento pastel, cada año se invierten ingentes sumas en investigación, con el objetivo de sacar al mercado los medicamentos capaces de neutralizar males debidos a mutaciones que, a día de hoy, resultan incurables.

Se ha verificado que puede haber cambios en los alelos, generando crías más gordas o más flacas; más o menos desarrolladas, más oscuras o claras… etc. Pero nunca, ¡nunca!, otro tipo de ser que pueda considerarse ‘especie nueva’. En el ‘muy especial’ caso de los primates [la fuente de la ficción homínida], clasifican unas 200 familias, entre simios, monos, lémures… Ahí, anti científicamente ha sido insertado el humano, mas lo visto siempre es que se mantiene la fidelidad genética; en caso de mutación o muere o sigue apareándose con los de su especie, pero nunca, en ninguna selva o zoo del planeta, se trasmuta en un tipo nuevo de animal.

Hay algunos casos híbridos, pero son estériles y no perpetúan la especie. Resultan tan importantes para apoyar el fundamento de la Creación, que serán constituyentes de un próximo artículo. El solo insinuar que descendemos de algas y monos, exigiría antes de ello que:

A-. La inicial alga unicelular procariota presentara de pronto el ADN correspondiente a los organismos pluricelulares que comprenden el más de un millón de especies animales, más el cuarto de millón vegetal. Ese paso jamás se ha dado, con millones de cazadores de Nobels, intentándolo, desde Darwin. Y eso que la unicelular bacteria les facilita la labor, al ser el más rápido y prolífero [millones de cepas, en 15-20 minutos]. Jamás, en 4 siglos de búsqueda, se ha hallado ni siquiera la evidencia de intención genética, para adquirir los orgánulos que la harían eucariotas. ¡En ningún laboratorio del mundo!

B-. Si la primera célula procariota tenía ya inscrita su información genética, ¿cómo se logró elaborar mitocondrias, citoesqueletos, núcleo, aparatos de golgi… presentes en cada animal o vegetal [eucariotas], pero ausentes en la información ADN procariota? Se llena la cabeza de alumnos con absurdos conceptos, como que la mitocondria, toda una central energética, surgió por endosimbiosis entre bacterias [aun pendiente de explicar aparición del resto de orgánulos]. Pero, ¿cómo esa fuente dinámica y controlada de energía pudo surgir por azar, si toda manifestación termodinámica [terremotos, ciclones, incendios, etc] se manifiestan fuera de control?

Además, desde siempre, la experiencia enseña que primero debe existir el conocimiento para instruir, y luego la función debida a la instrucción derivada del conocimiento. O sea, raciocinio y lógica, dictan que no pudo existir ADN [instrucción de cada metabolismo celular], si no existió antes el elemento ‘cognisciente’ capaz de diseñarlo, elaborarlo y codificarlo en un rollo que, desplegado, superaría en mucho al tamaño de la propia célula que lo contiene.

La ignorancia del azar jamás puede ser una fuente convincente… a no ser que el cerebro que lo dé por válido esté al mismo nivel de ignorancia. Y no lo afirmo yo, sino las investigaciones moleculares sobre el ATP, la moneda de cambio energética de cada célula, cuyos procesos dependen de órdenes ADN. ¿Puede la endosimbiosis explicar el orden sincrónico de esos pasos? ¡NO! ¡Es un planteamiento anticientífico!

La bacteria endosimbionte es un fiasco anti Ciencia. Hay enfermedades autosómicas que implican al menos un gen que regula la cuantía de moléculas de ADN mitocondrial desde el ADN nuclear. Si falla, ocurre el ‘Síndrome de Reducción de ADNmt’: disminuye el número de copias de ADNmt en tejidos, y genera cuadros clínicos como miopatía y otros males típicos de causa mitocondrial. O sea, una evidencia científica de que el ADN mitocondrial depende de la instrucción ADN del núcleo de la célula… el ‘más allá’ de la mitocondria. ¿Cómo pueden explicar esa dependencia, los que dicen que la mitocondria surgió por endosimbiosis de bacterias sin núcleo?

Es pública la clara interacción de los genomas mitocondrial y nuclear, con instrucciones codificadas para producir polipéptidos de la OXPHOS. ¿Cómo logró la bacteria endosimbionte, inscribir y codificar en su ADN, datos que no posee el procariota? ¿En que laboratorio del planeta se ha podido ver si quiera ‘intención genética’ de paso de procariota a eucariota? [Ver más evidencias en el Artículo 96 de este blog: EVOLUCIÓN, MITOCONDRIAS, FÓSILES Y MOMIAS.]

Pueden seguir haciendo todo el esfuerzo que deseen por imponer conceptos ficticios, pero es indignante que se amparen en la Ciencia, cuando cada nuevo conocimiento que sale a la palestra, en realidad les deja constantemente en ridículo. La Ciencia, lo que ha demostrado y demuestra, es que las especies surgieron tal cual instruye el Génesis bíblico: cada cual según su ADN, e incapaz de convertirse en una especie nueva.

Más allá de lo expuesto aquí, el defensor evolutivo tiene otros asuntos graves que refutan sus postulados del azar: ¿La ‘selección natural’ puede diseñar el ojo sin conocimiento de óptica? ¿O el oído sin conocer la conducta de las ondas sonoras? ¿O el cerebro, sin estar al tanto de los intrincados enigmas del pensamiento y raciocinio, que tienen sin respuesta a ejércitos de científicos eminentes en el mundo entero? ¿Es que la humanidad quiere cerrar tanto los ojos, que es incapaz de ver tales incongruencias con la lógica?

Como ya comenté en un artículo anterior, lo escrito en libros evolutivos resulta inconexo con la realidad objetiva; una tela de araña insorteable para el propio artrópodo. También puede compararse a la frágil veleta que gira a un lado u otro, según sople el viento, y que al final se quiebra, para desconcierto de quienes en ella buscaban el camino.

La Biblia en cambio, es el firme faro que disocia toda ola de descrédito; rompe ciclón y tornado, sin dejar de señalar, inmutable por milenios, hacia la única vía firme que lleva al ser humano a la paz segura y eterna de Dios, bajo el gobierno de Cristo. Y su aliada, como no podría ser de otra manera, es precisamente, cada nuevo hallazgo de la Ciencia.

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FLAUTISTA DE HAMELIN, NANAS PARA NIÑOS INSOMNES… Y DATACIÓN GEOLÓGICA IV.

marzo 21, 2009

Desde un año atrás, vengo exponiendo en este blog, que el mayor debate que enfrenta a la Ciencia de hoy, se ciñe sobre el acuerdo geológico-evolutivo, cuya carencia de evidencias científicas y constante suma de contradicciones, la saca del contexto de Ciencias, y la ubica de forma contundente en el terreno filosófico.

Nada que provenga de la corriente filosófica [o no-Ciencia], necesita evidencias, su defensa solo tiene que ocuparse exclusivamente de lo argumentativo. Y eso le pone la cosa fácil a la mentira.

Por eso, cada vez que la sociedad recibe una nueva prueba que deja mal parada a las teorías imposibles, los evolucionistas simplemente se niegan a aceptar tales evidencias. No importa lo arrolladoramente incompatibles que resulten; en lugar de actuar con honestidad científica, admitiendo las evidencias en contra, se obstinan en negar tales pruebas, con argumentacines caprichosas y tergiversadoras. Y eso es lo que se hace en esta página defensora evolutiva:

“Fósiles que sirven de evidencias de la Creación”

Una de las evidencias que intentan desacreditar es la de un martillo hallado en EE.UU., dentro de una roca datada en el Cretácico inferior. De ese link es la siguiente frase:

[Algunos creacionistas dicen contar con evidencias experimentales que contradicen por completo la teoría de la evolución y por tanto, según ellos, es necesaria una creación divina para explicar la biodiversidad de nuestro planeta. Veamos algunas de esas evidencias.]

Ante este planteamiento, es precisa una puntualización pro-creacionista: “No es que indiquemos, por innecesario, la obvia Creación, sino que señalamos que una vez más, se tergiversa cada hallazgo de tipo científico, que resulte ‘incómodo‘ a los defensores de absurdas eras eónicas y de lagartos reinando por los cielos“. En lugar de investigarlo honestamente, se le pone el cartel ‘Oopart’ [Out of Place Artifact o Artefacto fuera de lugar], y se sigue en el tránsito de la mentira.

Lo que señalamos es que, contrario a la incongruencia que estas evidencias suponen para la anticiencia geológica-evolutiva, resultan acordes con la tierra joven presentada en la Palabra de Dios. Se exhibe el martillo fosilizado, como se hace siempre, desviando la atención con una cortina de humo, que en realidad resulta irracional.

Debido a que la sociedad ateísta emerge como clase predominante en el contexto científico actual, se permite que eras geológicas y evolucionismo [anticientificismo], prevalezcan como envenenados cuentos infantiles en las aulas. Así se confirma que casi siempre la historia  la escribe un ‘pueblo vencedor‘, aunque lo contado no sea real; pues la Verdad importa un bledo… si median otros intereses.

Pero la Verdad, siempre ha sido la mejor maquinaria para separar ‘el grano de la paja‘; así que este artículo, como siempre, se aliará a la Verdad, almacenando el grano en la ‘esperanza‘, y acumulando ‘paja desinformativa‘, para que su energía ignífuga valga al menos para darle en el futuro un uso útil a la humanidad.

Y ahora, demostremos lo que defendemos, con algo más que argumentos. Veamos ante todo, como se nos presenta exactamente este ‘martillo fósil’.

Martillo Fosil... ¿Del Cretáceo?

La inmensa mayoría de los autores que se refieren a él, atribuyen el hallazgo a Max Hanh, tejano nacido en 1897, y residente en la zona de Red Creek, cerca del poblado de London en el Estado de Texas. Este señor paseaba junto a su esposa Emma, ‘por la zona en que vivían’, cuando halló una extraña roca que se había desprendido de un promontorio. Notaron que esta presentaba una extraña protuberancia, la recogió y la llevó a su casa.

El pedazo de roca subsistió como ‘curiosa’ propiedad de los Hahn hasta que, en 1946, su hijo George lo partió, y vio que la protuberancia que asomaba por un lado, era en realidad una de las puntas de un martillo atrapado dentro de la piedra. La herramienta conservaba incluso un fragmento del madero que sostenía la cabeza metálica. En la estructura geológica también se encontró cautiva una concha de almeja, que algunos juzgaron como ‘fósil’.

No se imaginaron que estaban ante uno de los hallazgos que serían más estudiados por la arqueología moderna. El hecho de ser ‘parte integral de una roca’, según los conceptos geológicos de formaciones rocosas basadas en períodos geológicos extensos, indujo a los expertos a pensar que estaban ante un artilugio de una antigüedad muy importante.

El que la madera del mango del martillo estuviera totalmente fosilizada y que la cabeza de hierro apareciera fundida monolíticamente en la piedra, certificaba algo sin duda alguna: el martillo, mango incluido, era ‘anterior‘ a la formación del peñasco. Y ante esta situación, nadie quiso investigar el martillo fósil, decidiendo relegarlo al ‘exilio‘. Así, fue condenado al ostracismo en una vitrina del pequeño Museo Somerwell, Texas, durante décadas.

Pero, por fortuna, el investigador norteamericano Carl Baugh, defensor de las teorías creacionistas, supo de su existencia, y lo compró en 1983, colocándolo en la exhibición de su ‘Creation Evidence Museum’, en Glen Rose, Texas.

De más está decir que, en lugar de aceptar la no concordancia del objeto, con lo que expone la teoría de eras millonarias y mamíferos convirtiéndose en ballena, gracias al ‘birli-birloque’ de la impredecible y ‘mágica’ ‘selección natural’, se acude a la descalificación. Una vez más, se intenta quitar credibilidad, incluso a lo que aparece ante nuestros propios ojos… como si el mundo fuera ciego y fácil de convencer.

Señores evolucionistas: la descalificación personal no es honesta; no es recurso científico, sino golpe bajo, insidioso, y vulgarmente impúdico. Si se difama de una persona, y se sustenta en la honestidad personal para hacerlo, basta con hacer una acusación formal en cualquier juzgado norteamericano, entre los millones de amigos evolucionistas que viven allí, y si hay en realidad algo ilegal, la justicia pondría las cosas en su sitio.

Sin embargo, lo que vemos es que, pese a la intoxicación por alergia en el mundo darwinista, el museo sigue en pie, sin ninguna orden judicial para cerrarlo. Lo que vemos, es que el Sr. Baugh, pese a las acusaciones que se le hacen, es un ciudadano sin antecedentes penales, que vive en total libertad, disfrutando como un niño en su museo cristiano.

Lo que molesta en realidad es que los investigadores defensores del diseño inteligente y la Creación, decidieron que lo realmente científico no era apartar ‘hallazgos incómodos‘, sino indagar ‘científicamente‘ ‘tal incomodidad‘, pues lo importante no es defender un precepto, sino la Verdad que los instituya. Y esto les hace pupa a los enemigos de Dios.

La Ciencia creacionista garantizó lo que se debería haber hecho desde el primer momento: un análisis detallado del bloque y del artefacto. La primera percepción, indicaba la madera del mango estaba petrificada; su parte interior presentaba la misma porosidad del carbón vegetal. Algo que en aquellos lares ha ocurrido con cierta frecuencia, pues los bosques de árboles petrificados de Texas son bien conocidos; son consecuencia del proceso geológico normal, mediante el cual la madera concluye en piedra combustible natural.

La cuestión está en que la Ciencia dice que para que esto ocurra deben transcurrir millones de años. Y ese es el primer dato desestabilizador que aporta la herramienta, puesto que, si los primeros ‘homínidos‘, se ‘fabula’ que no surgen hasta hace 7 millones de años, pero se sabe con certeza que solo pocos siglos atrás se llegó a la tecnología de la fundición del hierro, no queda más remedio que reconocer la contradicción… y el asomo de lo que en realidad ‘rompe‘ con todo su poder ese martillo.

Porque lo real es que Red Creek, el sitio donde vivían físicamente sus descubridores, está situado en la zona geológica ‘Hensel Sand Formation’, científicamente ‘datada‘ en el Cretácico Inferior; o sea, atañe a un período que oscila desde 146 hasta 99 millones de años. Incluso se dice que en esta etapa coincidió la proliferación y extinción-involución de varias ‘familias’ de dinosaurios.

Tácitamente, se asegura la abundancia de ceratopsianos, tyrannosáuridos, hadrosaurios, haciéndola coincidente con la extinción de stegosaurios, así como el anticientífico e improbable, ‘empequeñecimiento‘ de los grandes saurópodos… que hipotéticamente dieron lugar a las primeras aves. También proclaman la aparición en este período, de las primeras plantas con flores; aunque afortunadamente se ha mantenido el tipo al menos en este sentido, y no se asocia con los gigantes del fabulesco ‘Parque Jurásico’.

Lo exacto y preciso, según este link, es que la ‘Formación Hensel, ‘científicamente‘ se ubica en el Cretácico Inferior: entre 110-115 millones de años, del pasado fantástico:

“Ubicando Formación Hensel”

Y este otro link lleva a un artículo ‘bien documentado‘ sobre ‘fases evolutivas vinculantes‘:

“Explicación evolutiva”

Estas evidencias exponen al mismo ahorcado como suministrador de soga justiciera. O sea, no fue el Sr. Baugh, sino los propios divulgadores geológicos-evolutivos, quienes sentaron la pauta de la disputa, al certificar la presencia de un útil irrefutablemente industrial, en un período eónico. Una lamentable ‘barrabasada anticientífica‘.

Pero esto no para aquí, pues el misterio respecto a la cabeza del martillo es aun mayor. El Instituto Metalúrgico de Columbia efectuó nuevos análisis que le señala integrado por un 96,6% de hierro, 2,6% cloro, y 0,8% azufre. Y tal combinación dicta que es hierro casi puro, algo sólo viable con avanzadas técnicas metalúrgicas. Además, se efectuaron radiografías, y gracias a los rayos X se dedujo que en el proceso de obtención, el hierro fue purificado y endurecido; lo cual, tecnológicamente, le acerca aun más a lo contemporáneo.

Incluso la concha de almeja ‘acompañante’, contradice al dato de la ‘Formación Hensel’ ya que según zoólogos, corresponde a un molusco moderno, y no a un bivalvo “fósil’. De modo que la ‘datación científica‘ dice que esta zona corresponde a un pasado en el que los dinosaurios hacían de las suyas… y al mismo tiempo ubica la ‘revolución industrial’ en una época que revolucionaría la mecánica clásica.

Según el ateísmo geológico-evolutivo, faltaban millones y millones de años para que los humanos ‘afloráramos‘ en el planeta… sin embargo, solo manos humanas fabricaron y usaron ese martillo. Otra evidencia más de lo errada [también puede leerse con ‘h‘] que resulta la datación geológica, y por ende la ‘sabiduría pétrea’.

Sapiencia digna de ocupar un puesto entre los clásicos de la literatura infantil, no de invadir un espacio correspondiente a los libros de Ciencia. Toda biblioteca del mundo a la que asistan estudiantes que buscan aumentar un conocimiento fundamentado en la Verdad empírica y demostrable, debería negar un espacio a tanta mentira inconsistente.

De nuevo se demuestra que la datación geológica no es Ciencia, que la humanidad no es tan vieja como se pretende insinuar… y que cada hallazgo ‘Oopart’ se constituye en sí mismo como una congruencia con lo que se nos instruye en la Biblia: Un mundo creado por Dios, donde el hombre surge solo unos días después del planeta, y en una fecha no más distante que los 6000 años que pudieran muy bien establecer el plazo de caducidad de la existencia material, y la prevalencia de un espíritu definitivamente eterno.


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JESÚS: LA VERDADERA FIESTA DE LA NAVIDAD

diciembre 25, 2008


…Porque este pueblo se me sacrifica, y con sus labios me honra, mas su corazón se alejó de mí; y su culto con que me honra fue enseñado por mandamiento de hombres; por tanto, he aquí que yo volveré a hacer obra admirable entre este pueblo con un milagro espantoso; porque la sabiduría de sus sabios se perderá, y la prudencia de sus prudentes se desvanecerá.” [Isa 29:13-14]… “y los errados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.” [Isa 29:24]

El mundo cristiano celebra hoy un aniversario más del nacimiento del Cristo, en la aldea de Belén, lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el Mesías (Miqueas 5: 2). Una ciudad situada a unos 9 km al sur al sur de Jerusalén, y enclavada en los Montes de Judea, en la Cisjordania de hoy, administrada en la actualidad por la Autoridad Palestina, y con unos 30.000 habitantes, mayormente cristianos.

Sus orígenes corresponden a la histórica tribu de Judá, también cuna de quien daría una gran fuerza política al naciente reino de Israel, y bajo el cual se adquiriría un gran esplendor: el rey David (1ªSamuel 17:12). Siglos después, por voluntad de Dios, nació allí un descendiente suyo: Jesús, llamado el Cristo. (Lucas 2: 4-15; Mateo 2:1).

Precisamente, el nacimiento del Señor en este lugar se debió a que José, esposo de María, era descendiente de David, y un edicto del imperio romano dominador, hizo que sus habitantes acudieran a su localidad de origen para empadronarse, con el objetivo de hacer el censo fiscal.

Y ambos orígenes son una nueva manifestación de ese misterio de Dios, que propugna que muchos ‘últimos‘ serán primeros, y que muchos ‘primeros‘ serán los últimos: un llamado a la humildad que se espera de todos los hombres. El rey más grande de Israel nació en cuna de pastores, y creció él mismo, como pastor de ovejas. El Rey del Sión definitivo, nació en un humilde pesebre, entre animales y pobreza, y fue, Él mismo, pastor de humanos.

Es decir, con la llegada de este día, se accede a la oportunidad de festejar el advenimiento del Señor. Sin embargo, la tradición se ha ido dejando infiltrar por el paganismo, y la fiesta de Navidad, para muchos, no es más que otro pretexto para borracheras, sexo, drogas, violencia… todo lo que conspira contra las verdaderas enseñanzas del mismo que se pretende homenajear.

Pero el nacimiento de Jesús no fue un acontecimiento del contexto humano; no nació porque un hombre y una mujer decidieron tener hijos, sino porque el mismo Dios quiso enviar a la Tierra a su propio Hijo, para que diera testimonio de Él; delegó en el espíritu primigenio que incluso había tenido intervención activa en la obra de la Creación, según nos relata en testimonio, un alegato viviente de todas las obras de Jesucristo, el apóstol Juan:

En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios. Este era en el principio con el Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho.” [Juan 1:1-3]

El nacimiento de Nuestro Señor Jesús entre los humanos, fue la segunda parte de un plan previsto por el mismo Dios desde siglos antes, con el anuncio del Mesías, en 1ª Samuel 2:10:

El SEÑOR juzgará los términos de la tierra, y dará fortaleza a su Rey, y ensalzará el cuerno de su Mesías.”

O sea, no se trata de una historieta sacada a la luz por unos cuantos locos que ‘ven visiones y hablan con espíritus‘, sino de historia cronológicamente congruente, que el propio Dios ha puesto en manos de nosotros. Y pese a valerse para ello de diversas personas, en distintos lugares geográficos, en disímiles épocas, el objetivo de la trama resulta coincidente: la redención de la humanidad.

Aunque la Ciencia se jacta de sabiduría, basando esta en lo que resulta palpable a los sentidos con los que Dios ha dotado al hombre, ignora lo esencial: la presencia del espíritu… y lo que resulta más importante aun: la existencia de distintos tipos de fuerzas espirituales que ejercen poder sobre el ser humano. Y el pecado, la causa por la cual el Espíritu del Hijo de Dios se hizo hombre, se manifiesta gracias a que nuestro espíritu interior se abre a la influencia de fuerzas espirituales enemigas de Dios, que habitan en una dimensión no asequible, porque la nuestra, la 3ª, está subyugada por una 4ª Dimensión, invisible para la Ciencia.

Esta 4ª Dimensión corresponde a un mundo angélico, fraccionado a su vez en dos grupos: los que se rigen por las leyes de Dios, y los sediciosos, subyugados por satanás. Ambos tienen influencia sobre el nuestro… y Dios le da al hombre el libre albedrío para decidir a cuál influjo ceder; es un proceso imprescindible, pues será nuestra actitud dinámica y espiritual la que nos ubique en un punto de la cuerda tensada desde extremos opuestos.

Será la posición que cada ser humano adopte, la que defina la tendencia espiritual de cada individuo, y eso permitirá que cuando seamos pasados por la ‘criba‘ de Jesús, se nos elija o no, para vivir en un mundo de justicia eterna, bajo las leyes del Dios Omnipotente. Obviamente, los rebeldes no tendrán cabida en ese mundo final y definitivo que será regido por Jesús, pues resultarían la mala levadura, que leudaría la masa seleccionada.

La única causa de desobediencia, es el pecado. Nos gustan las cosas que Dios repudia, porque el pecado entró al mundo a través de Satanás, el jefe rebelde de las fuerzas espirituales que violan el reglamento establecido por Dios, y que, como miembros de la 4ª Dimensión espiritual, ejercen influencia sobre todos nosotros.

Se codicia la mujer de otro, o el marido de otra; el corazón se subordina ante los lujos, la vanidad, la soberbia, la envidia… Se roba, nos entregamos al alcohol y las drogas, se ejerce violencia contra los semejantes, se viola a niños y a adultos, se asesina; unos se prostituyen sexualmente… y otros acuden a la llamada de la prostitución. Se practica la homosexualidad entre mujeres y hombres; mentimos para conseguir lo que deseamos, y luego volvemos a mentir, una vez que ya hemos sido saciados. Nuestros ojos inquietos se sumerjen de nuevo en la búsqueda de una nueva necesidad.

Siempre estamos insatisfechos; y lo estamos, porque nuestro espíritu no está en resonancia con las fuerzas espirituales de los ángeles de Dios, constantemente a nuestro lado, intentando que nos abramos a ellos, que conozcamos la Verdad. Nos alejamos de la instrucción de Jesús.

Las tendencias que nos llevan a hacer todo lo que está censurado por las leyes del Creador, no son una causa genética, sino espiritual. No está enfermo el ladrón, ni el asesino, ni los que se prostituyen ni nadie que transgreda cualquiera de los mandamientos. No están enfermos los homosexuales; y no lo están, porque su organismo continúa comportándose como lo que son, aunque no quieran serlo: las lesbianas tienen sus ciclos de menstruación, y pueden ser madres si se unen a un homosexual varón, orgánicamente apto para la erección e inseminación diseñada para los hombres.

Todo el que siente apego a lo que vaya contra lo establecido por Dios, no es más que un monigote en las manos de las huestes de satán; se es víctima de la debilidad del espíritu, por alejarse del Espíritu de Dios. Algo sobre lo que el apóstol Pablo nos instruye, en Efesios 6:11-12:

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del siglo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos.”

Y para eso nuestro Señor habitó entre los hombres; constantemente alertaba sobre el peligro del pecado, mientras hacía curaciones de todo tipo, resurrecciones de muertos incluidas, para demostrar su Poder, consciente que, debido a nuestra fe débil solo somos susceptibles a creer en aquello que nuestros ojos pueden ver.

Buscaba influencia sobre el frágil corazón humano, para que le creyeran, para que confiaran… para que se le entregaran en fidelidad, aunque el mismo demonio susurrara en los oídos, y sembrara en el corazón todas las dudas posibles, haciendo uso de su capacidad de subyugarnos. Jesús sabía que su enemigo espiritual, por pertenecer a su misma dimensión, puede influir sobre nosotros; y puso en nuestras manos el arma más potente del cristiano: la fe, y el amor a Él, para vencer a la muerte, que es la última consecuencia del pecado.

Nuestro Señor se entregó en la Cruz por nosotros, para que todos pudiéramos tener la opción de una vida eterna bajo su reinado; con su sangre pagó el precio de perdón por nuestras faltas. Él llevó nuestras culpas en su cuerpo, sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos en su justicia, sanados por sus heridas y bautizados con su sangre. Nos dice que solo exige contrición sincera, no importa lo que hayamos hecho: arrepentimiento, etapa de prueba para demostrar que nuestro nuevo camino es definitivo y somos capaces de enfrentar las tentaciones, y luego su clemencia concluyente. Su reino se establecerá de todas formas; ninguno de nosotros podrá impedirlo, pues es la voluntad del mismo Dios que así terminen las cosas, así que el final individual está en las manos de cada uno.

Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día de haber sido sepultado; no 72 horas después, como intentan señalar algunos, para meter contradicción en la Palabra de Dios y restar credibilidad y fe, sino al 3er día. Le crucificaron un viernes y fue enterrado; pasó el sábado, y llegó el domingo, el día en que se apareció a sus seguidores. Juan y Pedro, testigos directos de esto, colaboradores y alumnos suyos durante 3 años, presentes durante su apresamiento, castigo, crucifixión, sepultura, y aparición posterior, han dejado testimonio escrito de ello.

Sus palabras han vencido al tiempo y están ahí, al alcance de todo aquel que desee leerlas. Hoy es un buen día para hacerlo, sabiendo que el Señor estará con quien se le entregue.

Mateo también nos dejó escrito muchas de las enseñanzas de Jesús; y yo no puedo terminar sin exponer la que considero más apropiada, la que el Señor me entregó esta mañana, cuando le pedí que me ayudara a escribir estas palabras de homenaje en su cumpleaños.

‘…Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir’: “Arrepentíos, que el Reino de los cielos se ha acercado.” [Mat 4:17]

¡Feliz aniversario Señor! Ven pronto; quienes confiamos en ti te estamos esperando.

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EVOLUCIÓN HERMANA A HUMANOS Y MONOS… DISTORSIONANDO LA VERDAD.

septiembre 21, 2008

Si algo me motivó a estudiar genética, más que ninguna otra razón, ha sido el despropósito de la pretendida ‘homología’ entre hombres y monos. Y digo monos porque reniego de farsas, y yo sé que el nombre virtual que bautizó a los supuestos ‘bichos’ que dieron lugar al humano, no es más que el mayor intento anti Dios, entre todos los fraudes evolutivos.

La prueba esencial para decir que toda especie desciende de una primera surgida al azar, es el parecido entre todas las secuencias proteicas. No se dice que son cientos de miles de proteínas vitales, dentro de una estructura genética fundamentada en sólo cuatro bases nitrogenadas, que, hábilmente combinadas, crea millones de entidades. Es imposible que bajo este ‘diseño’, los metabolismos pudieran diferenciarse más de lo que lo hacen.

¿Algún científico ha podido hacer las síntesis de ADN más variadas, desde bacteria a elefante o desde lechuga a la gigantesca secuoya, usando solo Adenosina, Timina Guanina y Citosina? En verdad, lo que se demuestra es que resulta imprescindible un programa muy inteligente para lograr algo tan extraordinario. Dios actuó magistralmente en su Creación. ¿Cómo es posible hallar grandes diferencias en las síntesis, si usó solo 4 bases nitrogenadas para conformar las miles de millones de instrucciones para la vida?

Mezclando solo 4 letras, se ‘codifica’ cada receta para crear, desarrollar y mantener, los millones de especies existentes en el planeta. ¡Si algo demuestra el ADN, es la Sabiduría y la Ciencia del Creador! Razonemos, pues a diferencia de los monos, tenemos cerebro y neuronas para algo más que para las ensoñaciones de ranas convirtiéndose en Príncipes.

Pese a la gran diversidad biológica, hay algo más en común que los elementos químicos esenciales: macromoléculas como proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos. La similitud del código ADN, está en todos los genomas; cada proceso de transcripción, traducción y elaboración de proteínas, es básicamente el mismo en todo ser vivo.

Si un simio es el ente de mayor analogía física con el humano, ¿cómo no pensar que forzosamente sus respectivos ADN se semejarán más que por ejemplo, los del hombre y el asno? ¿Por qué no se le da este enfoque al planteamiento?… Solo porque resulta ‘menos conveniente’ para las intenciones que se persiguen: convertirnos en un elemento casuístico más, sin pasado vinculado a un plan divino, y lo que es peor: tampoco sin futuro.

Desde el invento del árbol de Haeckel [el tramposo evolutivo que falseó las etapas embriológicas del ser humano, intentando establecer un parecido con embriones de distintos animales], nació el concepto ‘filogenia’: ‘el desarrollo de embriones de cada especie repite el desarrollo evolutivo de esa especie totalmente’; de modo que la ontogénesis reproduciría la filogénesis. Y en una maniobra similar, versión Lucy-Chita-hombre, se usa la técnica de ‘hibridación del ADN’, para ‘demostrar’ lo ‘mono’ que somos.

Mediante tal hibridación, usando la temperatura de disociación de las cadenas originales y de los híbridos entre las especies a comparar, las bases de cada hebra tienden a unirse con su complementaria: a más uniones, mayor parecido genético. Un proceso que combina dos cadenas antiparalelas de ácidos nucleicos, en una única molécula con doble información, tomando la estructura de doble hélice.

Las bases nitrogenadas quedan ocultas en el interior; así, si se irradia la muestra con la longitud de onda adecuada, la absorción de energía será mucho menor. Si fuera sencilla, los dobles enlaces de las bases nitrogenadas estarían totalmente expuestos a la fuente de energía, dificultando la unión.

En 1960 se supo que dos filamentos de ADN, de dos especies distintas, pueden reunirse y desunirse in vitro, generando una molécula híbrida de doble cadena convencional. Eso se utilizó luego, para determinar el grado de relación ADN, entre chimpancé y hombre. En la práctica, cuando el ADN de simple cadena de dos especies distintas se combina e incuba a 60°C, se formará un ADN híbrido de doble cadena… solo entre las secuencias de bases homólogas. Sólo las secuencias homólogas tienen suficientes pares complementarios para formar dobles cadenas (dúplex) técnicamente estables a 60°C. Se tiene en cuenta la temperatura de fusión, donde la mitad de las moléculas complementarias se unen.

Sibley y Ahlquist, lo explican: (1987, J. Molec. Evol. 26: 99-121). ‘El material del dúplex híbrido resultante [hombre-chimpancé], luego es separado del filamento sencillo de ADN que queda, y es calentado con incrementos de 2 a 3 grados, y desde 55º a 95º C. La cantidad de la separación de ADN a cada temperatura es medida y totalizada, comparándola con el ADN humano-humano reformado como dúplex. Si el 90% de las bases apareadas de ambas comparaciones coinciden, se dice que hay un 90% de hibridación porcentual normalizada.

Pero, [oliendo a ‘deducción conveniente’, contra verdad científica], si el dúplex híbrido de ADN de diferentes especies presenta bases no apareadas, entonces se dice que esto ocurre debido a que ambos incorporaron distintas mutaciones… desde la última diversificación a partir de un común antecesor. Es decir, no se investiga, sino que se condiciona el resultado con respuestas a lo que se espera hallar, dando por ‘hecho’ que el antecesor común es un ‘hecho’, aunque este supuesto se haya basado en lucubraciones; justificando cualquier contradicción que surja.

Mas, Ayala y Valentine (1983), ya avisaron que esta técnica presenta inconvenientes: la enorme cantidad de secuencias presentes en casi todo ser vivo, y la imposibilidad de revisar globalmente todas las secuencias, pues solo se emplean fragmentos de ADN y luego se extrapolan, subjetivamente, a todo el genoma. Por ello, muchos investigadores, anatomistas y morfologistas, cuestionan los datos así obtenidos; a su criterio, no representa un confiable análisis global de ambos códigos genéticos.

Los propios autores del trabajo plantean que aunque el método de hibridación permite comparar una reducida parte del genoma de dos especies entre sí, sin embargo no puede medir cuánto ‘exactamente’ ha cambiado el ADN de las dos especies comparadas. No es el caso de la técnica RFLP: la Huella genética parental, que determina la identidad y la paternidad de personas, circunscrita solo a puntos específicos en los brazos de los cromosomas. Y atención ahora: actualmente también se le llama ‘Huella genética’ a variaciones de la técnica PCR… usada en el controvertido experimento hombre-chimpancé; para darle más ‘feeling’, vaya.

En general hay varios métodos para la hibridación del ADN, entre ellos:

– Marcaje con radioisótopos [Ej: tritio]

– Imunohistoquímicas

– Hibridación In Situ Fluorescente (FISH)

– Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR: Polymerase Chain Reaction)

– Chip de ADN; el más actual y el más fiable

Con respecto al ‘parecido’, chimpancé-hombre, los anatomistas consideran poco probable que un mono caminando con nudillos, y el humano de marcha bípeda, compartan un mismo antecesor común. La respuesta de quienes presentan la ‘invisible’ evidencia molecular, es que eso se solucionó con una adaptación ‘perdida en la línea ‘homínidos’; pero no se dice que para que esto ocurriera, antes habría sido indispensable recodificar y reinscribir todas las instrucciones que aparecen en el ADN del chimpancé, de lo contrario: NADA DE NADA.

Y esto, nadie, en ningún punto del planeta, tiene evidencias de que ocurra, sino todo lo contrario, pues lo que se sabe es que ninguna información se reinscribe y recodifica, si no hay un agente externo que lo ejecute. Desinforman, diciendo que esto se consigue a través de las mutaciones, pero la realidad es que ninguna, absolutamente ninguna mutación, ocurre para mejorar la respuesta biológica, sino para atrofiar en menor o mayor medida a la especie que la sufre: desde un simple diente menos en el arco bucal, por ejemplo, hasta una atrofia mandibular que convierta a la persona afectada en un monstruo… o a las más de 20000 enfermedades de causas genéticas, que derivan en padecimientos constantes, condiciones de vida anormales, y en más ocasiones de las deseadas, hasta la muerte.

Volviendo a la hibridación: se silencia que se hace con pequeñas secuencias proteicas del ADN ‘codificante’: el de los exones, el primero que la Ciencia determinó que ‘instruye’ para crear proteínas. O sea, la información que se da en las aulas y en toda la prensa informativa, es que somos ‘iguales a los chimpancés en un 97, 98, ó incluso 99%’… según el conveniente nivel de manipulación en los laboratorios. NO SE DICE, que ese ‘codificante’ solo representa un 5% de toda la información del ADN.

Para la hibridación se usan pequeños filamentos con secuencias de ADN. Se extraen del núcleo celular, se separan de otros componentes nucleares, y se cortan en pequeños fragmentos de unos 500 nucleótidos. Sabiendo que cada uno es un ensamblado de tres componentes: monosacárido, base nitrogenada y fosfato; siendo la base el principal de ellos, usándose en el experimento la misma cantidad para humano y chimpancé.

O sea, se calla que esta ‘comparación’ implicó una ínfima parte de ambos genomas, pues el ADN humano, en específico, cuenta con 3 000 000 000 pares de bases. Dicho en castizo, para que se entienda mejor: TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES.

En genética, un par de bases consiste en dos nucleótidos  opuestos y complementarios en las cadenas ADN/ARN, conectadas por puentes de hidrógeno. Por ejemplo, en el ADN, la adenina y timina constituyen un par; la guanina y citosina, forman otro par… constituyendo con ese preciso diseño, una estructura perfecta para el modelo de la doble hélice.

Una gran evidencia de que el ADN no es casuístico, sino perfectamente ‘programado’, lo explica Erwin Chargaff, al probar que dichas bases son proporcionales: “el total de purinas (adenina-guanina) siempre es igual al de pirimidinas (citosina-tinina); es más hay tanta adenina como timina y tanta guanina como citosina ” (GRIBBIN, 1986, pág.169).

Toda la genética se fundamenta en estas aleaciones, condicionadas siempre por un par de bases específicas: o uno u otro; jamás se verá guanina con adenina, o timina con citosina… y en el trabajo de laboratorio en el que se fundamentaron para describirnos como ‘hermanos’ de monos, solo se emplearon 500:2= 250 pares de bases. ¡Comparan 250 pares de bases, para decidir sobre la ‘homología’ entre dos especies, cuando solo el ADN del ser humano contiene TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES!

Calculando con simple regla de tres, el 5%: esos ‘exones’, considerados como ADN codificante:

100%————-3 [10 a la 9ª potencia] pares de bases

5%————  X

De donde X= 150’000,000= CIENTO CINCUENTA  MILLONES DE PARES DE BASES.

De ellos, solo se toman 500 nucleótidos para recombinar: 250 pares de bases [500 : 2]. Por tanto, de este 5%, aun se reduce más el porcentaje empleado:

150 000 000———100%

250———  X

Por lo que X= 0.00016 %

Y si nos remitimos al total de pares de bases del ADN humano, tenemos:

3 000 000 000——– 100%

250———  X

De donde X= 25000 : 3 000 000 000= 0.0000083 %

Es decir: los científicos evolutivos se han fundamentado en un 0.00016 %, del 5% del ADN total, para definir nuestra homología genética con los chimpancés. O dicho de otra forma más explícita: Los científicos evolutivos se han fundamentado en el 0.0000083% de todo el ADN nuclear, para decir que genéticamente resultamos homólogos al chimpancé… para ‘hermanarnos’ con ellos en el tiempo. ¡Ese es el verdadero enfoque de lo que se hizo en los laboratorios, ocultando la realidad al mundo!

En esta ocasión, porque interesaba, incluso se obvió el ADN mitocondrial, que aunque mucho más pequeño, juega un papel importante, puesto que casi su 100% representa una descendencia genética por vía materna. O sea, se obvió intencionadamente más del 99.99998 %, cifra imposible de descartar desde la lógica y la razón; claramente colosal, para llevar los resultados a donde les convenía. De nuevo mala intencionalidad, fraude y manipulación, tanto de los conocimientos, como de la información que fue bajada posteriormente a todas las aulas, y a todas las cadenas informativas de la sociedad. ¿Puede ese resultado considerarse honesto? ¿Puede considerarse científico y definitivo?

Según lo emitido: el 99% de homología ADN chimpancé-hombre, se fundamentó en el 0.0000083% de los datos aparecidos en el ‘programa de la vida’ contenido en el ADN nuclear… dejando sin analizar, como si no existiera, y como si no fuera importante, la amplia información genética derivada de línea materna: la de las mitocondrias: esos vitales orgánulos que la misma seudociencia de los cálculos convenientes, pretende presentar al mundo como entidades descendientes de bacterias.

No se enfoca que el 95% de la información del ADN, ha sido el gran ausente del ‘proyecto de hermandad chimpancés-seres humanos’. Pero ya se sabe que ciertas secuencias de ese 95%, (homeodominios, complejos receptores de hormonas esteroides, etc.) tienen afinidad hacia proteínas especiales, con capacidad de unirse al ADN, y con un papel cardinal en el control de los mecanismos de trascripción y replicación.

Estas secuencias se llaman frecuentemente secuencias reguladoras, y los investigadores asumen que sólo se ha identificado una pequeña fracción de las que realmente existen. El mal llamado ADN ‘basura de la evolución’ [siempre me recuerda al fraude de los órganos ‘vestigiales’ que nunca lo fueron], representa secuencias que no parecen contener genes ni tener alguna función. La presencia de tanto ADN ‘no codificante’ en genomas eucarióticos, y las diferencias en tamaño del genoma, representan un misterio que es conocido como el enigma del valor de C. Hoy se sabe, por ejemplo, que hay secuencias de ese enigma C, con un papel clave como reguladores de los genes, como sensores, y como interruptores que les ordenan activarse o desactivarse cuando corresponda.

Hace poco, la revista Science publicó un estudio sobre la utilidad de la investigación de ese enigmático ADN. Un equipo internacional, con participación del CSIC español, describe ‘crucial’ una secuencia del ADN ‘basura’, para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento. Definen al SINEB2, como implicado en el desarrollo de las células, en la mitosis, el envejecimiento y la longevidad. Lluis Montoliuel investigador del Centro Nacional de Biotecnología, dice que “hay información de indudable relevancia en el ADN intergénico, el mal llamado ADN basura”.

También los telómeros y centrómeros contienen pocos o ningún gen codificante para la cadena proteica… mas son vitales sin embargo para consolidar la estructura cromosomática; otros codifican ARNr, ARNt, ARN de interferencia o ARNi: bloqueadores de la expresión de genes específicos, en momentos programados por la instrucción ADN.

Lo dicho, la evolución de las especies, contiene el mayor cúmulo de errores conceptuales que ha traspasado las puertas de la cultura y educación social. ¿Hasta dónde tendrá la humanidad que soportar indiferente, tanta mentira, tanta obstinación y tanta demencia irreflexiva?

¿Hermanos de chimpancés? No gracias; pasamos de más fraudes; nos hace recordar el significado de ‘Sofisma’: “Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir aquello que es falso.”


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BACTERIAS… ESAS EVOLUCIONISTAS SIN EVOLUCIÓN.

septiembre 13, 2008

Septiembre 13/2008

En innumerables ocasiones, bien a través de distintos artículos llegados a mis manos, procedente de Nature, Scientific, libros de microbiología pro-evolutivos, e incluso durante los debates en este blog, la constante referencia de los defensores darwinistas renovados, es la capacidad que han demostrado las bacterias, mutando constantemente, para hacerse resistentes no solo a antibióticos, sino a otros muchos tipos de ataques externos.

Continuamente, en distintos libros y artículos de microbiología evolutiva, aparecen expresiones como: “Las mutaciones producen cambios al azar en el material genético que pueden resultar en un microorganismo más resistente a un antibiótico que su antecesor.” Dicen que las bacterias logran ciertas características [fenotipos], a través de mutaciones en su estructura genética… y que en ocasiones basta el cambio de un solo nucleótido en el ADN microbiano para provocar resistencia frente a algunos antibióticos.

Repetidamente lo exhiben como una evidencia del trabajo de la selección natural: las más fuertes sobreviven y garantizan su población; las más débiles pasan a la extinción. Es decir, presentan tal situación como una defensa de la ‘evolución de las especies’, haciendo ver que esa capacidad de resistencia a los ataques que recibe, resulta en una ‘mejora genética’ nacida de la nada; un ‘don’ auto adquirido luego de miles de millones de años.

Y eso, presentado con el respaldo de un título docto, portando unas gafas que reflejen respetabilidad, y con muchos folios explicativos de lo sucedido en los laboratorios [todo en la dirección que convenga para aportar mayor nivel de convicción, claro], resulta suficiente para que sea aceptado y aplaudido en la sociedad. Desde ese mismo instante, una teoría renqueante, pasa automáticamente a ser presentada como ‘certeza científica demostrada’.

Pero una y otra vez se distorsiona la realidad, pues en ese informe, por obvia conveniencia, no se aclara la importantísima y vital actividad de otros agentes. Partículas fundadas por un conjunto de átomos ligados por enlaces covalentes, y causantes directos de esa ‘mejora’, por tener INSCRITO en su genoma las INSTRUCCIONES adecuadas para que se dé tal resistencia. Y es que, si bien es correcto decir que el genoma procariota consta de un solo cromosoma, también sería adecuado plantear que la inmensa mayoría de las bacterias poseen además, uno o varios elementos genéticos extra cromosómicos, con marcada influencia sobre ellas, debido a la ‘INSTRUCCIONES’ que contienen en su ADN.

Los ‘plásmidos’ son uno de ellos: secciones de ADN que tienen ciertos agregados que hacen se unan sus extremos y tomen forma circular; moléculas de ADN extracromosómico, de pequeño tamaño, existentes en la mayoría especies bacterianas y que se caracterizan porque se pueden replicar de manera independiente del ADN cromosómico.

A diferencia de los datos contenidos en el único cromosoma de la bacteria, los de los plásmidos no son necesarios para la viabilidad general de la célula; mas sin embargo, contienen genes que contribuyen a la supervivencia de esos microscópicos organismos en condiciones especiales. Un caso particular son los que confieren resistencia a antibióticos; recordando que un gen es la menor unidad de INFORMACIÓN en el ADN; la ínfima parte de un extenso y complicado PROGRAMA, contenedor de datos codificados y secuenciales, que ordenan y controlan todos los procesos de nacimiento, desarrollo y mantenimiento embrionario: las INSTRUCCIONES PARA CREAR y sostener VIDA.

Y llegados a aquí, la realidad de la experiencia científica, en todas las ramas de la Ciencia, nos guía hacia donde siempre: no puede decirse que surgió por procesos aleatorios y casuísticos, una información con datos secuenciales programados; precisas instrucciones para crear vida desde elementos inertes, inscritas y codificadas en hebras orgánicas, cuyo único objetivo, según han demostrado los investigadores de distintas partes del mundo, es INSTRUIR. No se puede plantear eso, porque ningún recetario químico, implicando dosis, secuencias, y los más mínimos detalles de confección, ha aparecido jamás por sí mismo, en ningún punto del planeta… y mucho menos apareciendo perfectamente codificado.

Analicemos los plásmidos: Son pequeños trozos extracromosómicos de ADN circular, cerrados covalentemente, que normalmente se replican en el citoplasma bacteriano. Son fácilmente intercambiados entre diferentes bacterias de igual o distinta especie y normalmente portan genes no esenciales para el crecimiento y multiplicación de la célula… pero que sí codifican para diversos grupos de proteínas: constituyen un ‘complemento de la información’ genética.

Pueden contener una variedad de genes diferentes, cada uno aportando resistencia ante disímiles antibióticos, gracias a ‘instrucciones codificadas’ que REGULAN, desde un diseño programado, la producción de toxinas o pili, el permitir a la bacteria hospitalaria usar fuentes de energía alternativas, expresar factores de virulencia, proveer resistencia a metales pesados, así como distintas funciones de transferencia y replicación… ¡Todo un director de orquesta, mucho más pequeño que el microorganismo que lo acoge y acepta!

La adquisición de material genético de otro microorganismo que codifica resistencia antibiótica, es el proceso más común a través del cual la resistencia antibiótica es diseminada. Se logra principalmente a través de tres mecanismos, de bacteria a bacteria:

1. Transformación- No es el proceso natural en la mayoría de los microorganismos, pues se requiere mucha manipulación para producir transformación in vitro.

2. Transducción.- El ADN exógeno o externo al cromosoma bacteriano, pasa de una bacteria a otra por la inserción mediante un fago. La fuente de ADN puede ser un plásmido dentro de la célula o puede abarcar una porción del cromosoma bacteriano. Es decir, la bacteria es infectada por el fago que inyecta dentro de la célula su ‘material genético’, la información que contiene; un proceso demostrado tanto in vitro como in vivo.

3. Conjugación.- Proceso más común de ‘transferencia de genes’ de resistencia antibiótica. La resistencia adquirida gracias a los datos contenidos en los plásmidos, no es un hecho aislado, sino que ocurre en la mayoría de especies bacterianas… respuesta a un programa preestablecido, diseñado, codificado e inscrito en el genoma del plásmido.

O sea, las dos formas naturales que logran pasar de una bacteria a otra las instrucciones para sintetizar las proteínas que formarán parte de sus sistemas inmunes, no se logran por azar, luego de Xn años, sino que se hallan ya regulados en el ADN de los plásmidos, por una INSTRUCCIÓN imposible de auto generarse: el diseño que provee a la bacteria de la maleabilidad necesaria para enfrentar condiciones ambientales cambiantes, tales como la contaminación de su ecosistema con metales pesados, u otros agentes… como los antibióticos. Es decir, si hubo una primera mutación en esa inscripción, esta siempre se debió manifestar sobre una información original, jamás sobre ‘algo’ surgido al azar, debido a una inexorable condición pragmática: no surge ‘información’ desde la ‘nada’.

Y ¿cómo ocurre esta inserción instrucción-cromosoma?… Pues se ha demostrado que los plásmidos tienen la habilidad de transferirse a otra bacteria, por diferentes modos; algunos incluso contienen transposones móviles que saliendo de él, van al ADN cromosómico; otros transposones sencillamente se replican, aumentando su número de copias en la célula.

Otra de las controversias de la teoría evolutiva con la realidad, pues el transposón, como el plásmido, no es más que una secuencia de ADN; no un ‘bicho’ que provoca una reacción, sino un cúmulo de datos que adecúa una determinada operación metabólica en la bacteria: instrucciones que demandan al instructor que las originó.

Los defensores evolutivos propugnan, sin evidencias de ningún tipo, solo por fidelidad a la necesidad de que su teoría se mantenga a flote, que los transposones son secuencias repetitivas que ‘seguramente’ proceden de ‘retrovirus ancestrales’. Pero vemos que tienen una función específica: varían el ADN, arrastrando un gen codificador de un cromosoma a otro, rompiéndolo por la mitad o haciendo que desaparezca del todo.

La inserción de un transposón a un gen, interrumpe ese gen y codifica para rasgos parecidos, como por ejemplo resistencia antibiótica. Y el solo hecho de que sea una secuencia de ADN: datos, ya lo revela como INSTRUCCIÓN, y una instrucción no puede haber surgido, inscribirse, y codificarse nunca por sí misma. No importa lo ‘ancestral’ que pretendan hacerla; siempre precisará del Instructor que la creó; nadie ha visto jamás una instrucción surgir por arte de ‘birlibirloque’… y si aparece programada, inscrita y codificada, mucho menos todavía.

La Ciencia no ha definido aun muy bien el que solo una ínfima parte del ADN codifica proteínas. Esto ha sido aprovechado por los darwinistas recapituladores, para decir que en algunas especies, la mayor parte del ADN ‘basura’, [hasta un 50% del total del genoma], corresponde a transposones… algo similar a cuando se declararon vestigiales, solo por ignorancia y prisa por neutralizar la Creación de Dios: la hipófisis, la Glándula Pineal, Adenoides, apéndice, la Pituitaria, hepífisis, el timo, Amígdalas… hasta casi un centenar de órganos cuya vital funcionalidad hoy la Ciencia ha dejado bien establecida.

Pero varios estudios recientes han negado esa hipótesis de ADN ‘basura’. Ya se conoce que, entre otras actividades, ese ADN, aparentemente ‘no codificante’, en realidad regula la expresión diferencial de los genes… entre ellas, lo que hemos presentado aquí: algunas secuencias tienen afinidad hacia proteínas especiales que tienen la capacidad de unirse al ADN (plásmidos, homeodominios, complejos receptores de hormonas esteroides, etc.), con un efecto contrastado en el control de mecanismos de trascripción y replicación.

Incluso hoy se conocen como ‘secuencias reguladoras’, y los investigadores aseguran que sólo se ha identificado una pequeña fracción del total. La presencia de tanto ADN, mal llamado: ‘no codificante’, en genomas eucarióticos y aunque menos, en procariotas; así como las diferencias en tamaño del genoma entre especies, representan un misterio que es conocido como el “enigma del valor de C”. Y un enigma no puede ser usado como evidencia de nada, sino que debe servir como estímulo para lograr descifrarlo… sobre todo cuando forma parte de un programa inteligente, que contiene una información genética, inscrita y codificada, que resulta importantísima para las bacterias: la INSTRUCCIÓN PROGRAMADA que indica cómo elaborar las proteínas que las hará resistentes a la agresión de agentes externos.

Por ejemplo: la presencia en un plásmido, del gen de resistencia a ampicilina, permite seleccionar las bacterias que portan estos plásmidos, gracias a su capacidad para crecer en presencia de dicho antibiótico. ¿Por qué?… Pues porque ese gen de resistencia contiene una instrucción codificada, para elaborar la enzima que degrada la ampicilina.

Dicho de otra forma, una bacteria tiene la capacidad de hacerse resistente ante determinados agentes externos, gracias a que contiene en su ADN, ‘INSCRITAS Y CODIFICADAS’, las instrucciones para secuenciar las proteínas que le permitirán esta ‘mejora’. El cuento de ‘evolución a mejor’, por ‘sí misma’, por azar evolutivo o lo que sea que se esté transmitiendo en las aulas, resulta antagónico con la verdad. En realidad se ‘instruye’ sobre cómo secuenciar las proteínas que intervendrán en esa fortaleza adicional: la cepa derivada que se hará más resistente.

Y no hay que verlos como ‘bichos’ que se meten dentro de otro y hacen endosimbiosis, sino como moléculas con ‘INFORMACIÓN’, que se incorporan a otra ‘INFORMACIÓN’, en la cadena del ADN bacteriano. Una vez más, primero están los datos, las instrucciones del ‘CÓMO HACER LAS COSAS’; solo luego es que ‘las cosas’ se hacen.

Otro uso importante de los plásmidos es fabricar grandes cantidades de proteínas. Se deja crecer la bacteria que contiene al plásmido con el gen de interés, y esta instrucción regula la producción de tales proteínas en gran cantidad. Forma barata y fácil de producir hormonas de forma masiva, como por ejemplo insulina, o incluso antibióticos.

Así, el Nobel de Medicina 1978, cayó en los Microbiólogos Werner Arber, Daniel Nathans y H. Smith, al descubrir las Endonucleasas de Restricción: el programa celular producto de un Diseño Inteligente, que permitió manipular la bacteria E. coli, y producir insulina humana para los diabéticos. Es decir, no crearon, sino descubrieron lo que ya existía.

Decir que si las bacterias mutan y mejoran, implica que ocurra lo mismo en humanos, está fuera de lugar. Por ejemplo, E. coli, en 7 horas, causa 20 generaciones: más de un millón de células; mientras los humanos, para generar 4 generaciones precisan un siglo. No es lo mismo la respuesta de una sola célula procariota, prácticamente inmortal, que un servosistema biológico con miles de millones de eucariotas y cientos de miles de secuencias de proteínas, donde una sola de ellas puede alterar todo el complejo.

¿Por qué Dios creó un diseño bacteriano que supuestamente conspira contra la salud del humano, su obra cumbre? Es obvio que posiblemente sea una pregunta mal enfocada, debido a la falta de datos. Aun queda mucho por investigar al respecto; quizás exista tal cosa porque resulta imprescindible para la no degradación del ecosistema… pero habría que averiguar mucho, antes de teorizar tanto sobre lo que apenas se conoce.

Lo único cierto e innegable, es que la Instrucción para crear la vida aparece antes inscrita y codificada en el genoma de bacterias y eucariontes, dejando bien definidas sus diferencias. No es una presunción, ni el resultado de una imaginación dirigida y fértil, sino la consecuencia del empirismo científico. Enfrentado al microscopio especial, el ADN surge como una inscripción codificada, INSTRUYENDO sobre cada una de las operaciones que deben efectuarse, desde la primera hasta la última, para CREAR vida.

De ese microscópico manual biológico surgió la vida; contiene todo el programa para que esta no se detenga: algo jamás imitado por el hombre. Constituye la misma firma del Creador, y el mayor ejemplo de la formidable sabiduría y omnisciencia de Dios… imposible de ser socavada ni tergiversada por ningún esfuerzo humano malintencionado que lo pretenda; no importan los títulos académicos bajo los cuales se pretenda conseguirlo.

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DARWIN A POR LAS OLIMPIADAS.

agosto 17, 2008

En estos días en que toda la humanidad confraterniza mientras compite, se me ocurre que hay una práctica que a fuerza de ser repetitiva y exigida, se ha convertido de hecho en un deporte. Dado el tiempo que la teoría de la evolución de las especies lleva de permanencia y prevalencia entre la raza humana, involucrando a la mayoría de los países del globo, se ha hecho merecedora de ser incluida también en los juegos olímpicos.

Y pienso que muy bien podría hacerlo dentro de una disciplina que podríamos llamar: ‘SALTO DE LA VERDAD CON OBSTÁCULOS‘. No hay duda que todos los defensores evolutivos se encontrarían a sus anchas y en inmejorables condiciones de supremacía, dentro de una especialidad en la que indudablemente resultan expertos, y en la que, inexorablemente, no hallarán alternativa competente, ante la opción de la codiciada medalla dorada. Saldrían como favoritos al oro olímpico.

Se ven muy favorecidos por su constancia en el error de la inopia: no enterarse de lo que sucede en el entorno, mientras se declaran emisarios de la Ciencia… aunque esta señale en cada nuevo descubrimiento, hacia una dirección contraria a sus análisis. La inopia es consecuencia de ostracismo; algo ya castigado en la cultura helena. La palabra griega oστρακισμoς (ostrakismos) significa exactamente ‘destierro por ostracismo‘. Se deriva de la palabra oστρακoν (ostrakon): cáscara de huevo, caparazón de tortuga, caparazón en general… todo lo que indique ‘enclaustramiento‘, impidiendo libertad de acción.

La ley del ostracismo surgió por decreto en Atenas, en el año 510 a.C., y no fue más que una coyuntura legal para poder desterrar temporalmente a ciudadanos no gratos o peligrosos para la sociedad… una ley que vendría en estos tiempos, que ni pintada, para permitirle a la verdadera Ciencia, esa escrita con mayúscula, que ocupe el lugar que le corresponde en la mentalidad racional de todos los escolares del planeta.

Visto desde esta perspectiva, la teoría evolutiva se autocondena al ostracismo; se inventa un cuento, y luego se auto impide mirar en cualquier otra dirección, aunque las evidencias les estén indicando constantemente que van por el camino erróneo. Ante cualquier situación de tropiezo obvio, no analizan, sino que se esfuerzan en buscar la forma de tergiversar la realidad, para hacer creíble la inverosímil historia del génesis darwinista.

El agnosticismo que propugna la mayoría del mundo evolutivo, al confesarse ‘agnóstico’, en realidad les define, pues este vocablo proviene del griego a: ‘no’ y gnosis: ‘conocimiento’. O sea, es la postura filosófica del ‘no conocimiento’. Sustentan su posición, alegando que el valor de verdad de las afirmaciones metafísicas respecto a la Creación por parte del Inteligente Yahveh, es ‘incognoscible‘; pero en realidad, lo que hacen es cerrar los ojos ante las múltiples manifestaciones de diseño que muestra la propia Biología de su Creación, para que no les resulte evidente: el acostumbrado error del avestruz, cabeza en agujero protector, pensando que así podrá librarse del peligro.

Todas las revelaciones que evidencian el diseño de la vida, van brotando una a una; salen a la palestra del conocimiento científico, en la misma medida que los investigadores serios no ‘alteran‘ los datos de sus trabajos, para acomodarlos a lo que ellos piensan de la vida, sino manteniéndose libres de cualquier influencia de pensamiento, y subordinándose exclusivamente a las verdades nacidas de sus experimentos.

Horatio H. Newman, pionero en genética, pro-evolutivo, manifestó en una ocasión: “Aunque parezca difícil, el evolucionista honestamente se ve compelido a admitir que no hay prueba absoluta de la evolución orgánica”.

Apoyándole constantemente, la verdadera Ciencia acorrala cada vez más a la Teoría Evolutiva: Jacques Miller es un reconocido investigador científico, célebre por haber descubierto las funciones del timo, por la identificación en especies de mamíferos de dos tipos de linfocitos: ‘T’ y ‘B’, y por las labores de estos. Y aquí se hace indispensable recordar que el timo es el mismo que el ‘desconocimiento agnóstico evolucionista‘ [permítanme la redundancia, como licencia prosista], clasificó desde siempre como ‘residuo y evidencia de la evolución‘, trasmitiendo esa ‘irresponsable ignorancia‘, durante más de un siglo, a millones de estudiantes de Biología de los distintos centros educativos del planeta.

Y este oscurantismo alcanza niveles estratosféricos, cuando se sabe que en realidad, el timo es una glándula que resulta uno de los ‘controles centrales‘ del sistema inmunitario del organismo. Algo muy importante, pues si hablamos de control, implica que se ‘conoce y define‘, qué es lo que hay que controlar… ¡Un programa; una evidencia de diseño! De nuevo, un hallazgo científico niega la absurda casuística evolutiva, que para resultar creíble hace matrimonio de conveniencia con la otra ‘ignorante‘ teoría geológica, de miles de millones de años de transición. Tesis eónicas, por demás fundamentadas en sistemas de datación que en la práctica han demostrado resultar muy falibles, arrojando datos erróneos finales con millones de años de diferencia, al ser usados sobre pruebas, cuyas fechas eran ‘conocidas y recientes‘.

Como dato adicional sobre el Timo, debe decirse que su estructura aparece totalmente conformada en el 3er mes de embarazo, con 12 o 15 g, y sigue creciendo hasta que el individuo logra la capacidad de reproducción sexual; su máximo aumento: unos 30 ó 40 g. Pero, y ahora viene lo más importante, a partir de aquí ‘involuciona‘, atrofiándose poco a poco; el tejido tímico va convirtiéndose en adiposo y conectivo areolar, disminuyendo a unos 10 ó 15 g, hasta casi transformarse por completo… en una bola de sebo.

Es decir, no necesita de la fantasía de millones de años evolutivos, sino solamente lo que ‘Su programa‘ considera: la necesidad de su nacimiento, debido a su manifiesta influencia sobre el desarrollo y maduración del sistema linfático, y sobre la respuesta defenso-inmunitaria del organismo; así como su activa participación en el desarrollo de las glándulas sexuales y el crecimiento del individuo. Una vez realizada esta importante función, el programa de la vida, contenido en las células, determina su final, ordenando su atrofia… pero manteniendo la necesaria información en el ADN, para que el ciclo se reinicie una vez que el ya adulto sea capaz de generar una nueva criatura.

Otra evidencia de DI; para quien no comprenda: DISEÑO INTELIGENTE. Programa, Instrucción y Disciplina; todo lo contrario del caos aliado a la casualidad… y la excesiva y absurda por innecesaria, temporalidad evolutiva, incapaz científicamente, de generar la complejidad de la vida.

Otro ejemplo de negligencia y desidia evolutiva ante la verdad, lo constituye los linfocitos, conocidos como ‘células T’, pertenecientes al grupo de los glóbulos blancos. Son los responsables de coordinar la respuesta inmune mediada por células, así como de funciones de cooperación para que se desarrollen todas las formas de respuestas inmunes, incluida la de anticuerpos proporcionados por los linfocitos ‘B’. Precisamente, la ‘T’ de su nominación proviene del timo, el órgano que los científicos consideraron el sitio de la ‘educación/programación’ de los linfocitos T: su diferenciación a partir de células madre del sistema linfático. Es decir, la experiencia en laboratorios había dejado patente ¡un programa diseñado!; ante  situación de peligro: ¡Respuesta inteligente!

Normalmente, el núcleo de la célula T se comunica con el resto de orgánulos celulares, al transformar ADN en el ARNm que actúa como mensajero entre el núcleo y el resto de la célula… según el programa establecido en la información que aparece ‘inscrita y codificada‘ en la hebra del genoma. Siempre siguiendo esas instrucciones, el ADN fabrica ARN y lo envía fuera del núcleo, al ribosoma, para que distribuya las ‘instrucciones de la vida‘ codificadas y transcritas en este.

Y recientes trabajos de investigadores no parcializados, revelan los ‘pasos de instrucción’ de las células T, capacitándose para su labor de inmunología. Gracias a esto, se vislumbra el desarrollo de medicinas que potencien o impidan su acción en tejidos específicos, según sea necesario, tanto para mejorar el sistema inmunitario como para paliar males auto inmunes.

A finales de la década del 1970, un equipo de inmunólogos llegó a un vital hallazgo: A una oveja le extrajeron líquido linfático de la piel y el intestino. Marcaron sus linfocitos, y luego los reinyectaron en la sangre del mismo animal. El resultado fue contrario al esperado: los linfocitos no custodiaron los diversos tejidos del animal, sino que en su mayoría volvieron a sus sitios originales. Los que provenían del líquido linfático de la piel, allí se dirigieron; y los que provenían del intestino, a ese punto de partida… como si tuvieran un mapa.

Esto causó sorpresa; hasta ese entonces se creía que las células T del sistema inmunológico nacían en el timo y que desde allí circulaban por el torrente sanguíneo y por la linfa, para detenerse en el sitio que detectaran algún problema. ¿Cómo explicar que estas células T procedentes de distintos lugares, viajaran por la sangre hasta hospedarse en el mismo tejido específico que les correspondía a cada una? La pregunta interesó a los inmunólogos porque a partir de esta observación se pensó que se podría aprovechar esta especificidad de las células T para instalarlas en lugares específicos donde fuera necesario combatir tumores, o curar enfermedades auto inmunes de determinados tejidos.

En el 1983, intentando aclarar esta mística conducta de las células T, Eugene Butcher e Irving Weisman [Escuela de Medicina, Universidad de Stanford], trazaron investigaciones distintas, y observaron que algunos grupos de células T, como soldados exploradores, podían distinguir entre pequeños vasos sanguíneos ubicados en distintos tejidos, ya fuera en la piel, o cerca del intestino. Luego, se identificó una docena de receptores celulares y diversas señales químicas solubles, [quimocinas o citoquinas], que auxiliaban a las células T en su penetrar y patrullar tejidos específicos. Una muestra más de un ‘programa de auxilio ‘, un diseño cognoscitivo.

En la década de 1990, Butcher y otros biólogos llegaron a descubrir un ‘código molecular‘ (una combinación de receptores y quimosinas), que orientaba a las células T, para ir a la piel o al intestino. ¡Nueva evidencia de ‘diseño y programa ‘! Sin embargo aun quedaba un misterio crucial. ¿Cómo una célula T recién nacida, sin pasar por el timo, reaccionaba ante la información de receptores que le dictaban alojarse en un área específica?

En los últimos años este misterio ha ido viendo la luz; se reconoció y valoró mejor un grupo de células que actuaban como efectivos centinelas: las células dendríticas, hasta entonces no bien detectadas, pero obviamente ‘programadas‘ para instruir a las células T, orientándolas a destinos fijados. Otra vez, una manifestación de creación inteligente a nivel microscópico.

En la medida que las investigaciones han avanzado, ha ido creciendo el interés por lograr compuestos capaces de modular más específicamente a las células T, evitando que al mismo tiempo no produjeran daños colaterales. El sondeo intenta dirigirlas hacia tejidos con tumores y neutralizarlos, mejorar la producción de vacunas, e incluso tratar males auto inmunes, ya sean de causa viral o genética.

Estos resultados fueron publicados en Science, volumen 316, página 191, 2007.

Tres décadas atrás, se pensaba que la Timosina era una hormona del timo, con efectos clínicos prodigiosos. Ahora se sabe que no es exactamente así, ya que se produce en profusas células, con gran variedad de efectos a distintos niveles. Recientemente, científicos del Instituto de Salud Infantil del Reino Unido la identificaron como capaz de ayudar al corazón a repararse a sí mismo, tras un infarto. Descubrieron que moviliza células del exterior del corazón, hacia su interior, en clara operatoria ‘diseñada y pre-concebida‘, para recuperar el estado saludable; otra evidencia de diseño inteligente.

La timosina beta 4 es una proteína muy conocida en el campo investigativo, por su capacidad de minimizar la pérdida de células musculares cardiacas al producirse un infarto. Ahora también se sabe que la proteína en cuestión repara el corazón, estimulando el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, con la colaboración de las células que se encuentran albergadas en la capa más externa del corazón. Consecuencia de un programa calculado, en el que se involucra a varios agentes.

Y no es por casualidad, ni por la sabiduría de una ‘selección natural ‘ solo existente en los libros de ciencia-ficción evolutivos… sino obedeciendo al estudio y cálculo inteligente; un diseño del Gran Programador del Universo que muchos niegan, y que pacientemente, está esperando por todo aquel que decida volverse a Él:

“Buscas la Verdad donde no cabe:
tiempos eónicos, lechos de rocas
y fósiles de oscuridades.
¿Tan ciego estás?…
¡Solo tienes que volverte… y mirarme!

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