NUTRIENDO CON POTAJE DE PIEDRAS.

mayo 25, 2008

UNA TRILOGÍA APUNTALADA 

Como recibo tantas críticas por mi defensa de una Creación inteligente, mi oposición a un azar originando vida, y a la posterior ‘Evolución de las Especies‘ mediante una ‘Selección Natural‘ basada en hipotéticas ‘mutaciones favorables‘, he decidido presentar un artículo, sobre lo que considero más importante. Las descalificaciones las pasaré por alto; créanme, las entiendo: la psicología reconoce que estas ocurren cada vez que una persona se siente amenazada en sus convicciones, pero carece de alternativas dialécticas convincentes.

Sobre el dueto, ‘Origen de la vida/Evolución de las Especies‘, aunque algunos defensores evolucionistas pretendan separarlo, están intrínsecamente unidos: representan la fórmula que se considera más adecuada para apartar a Dios del proyecto humano. Y repito las razones porque me obligan, al pasarlas por alto con continuas cortinas de humo… y porque además resulta vital que todo el que entre en este blog medite sobre las dos alternativas sin ninguna posibilidad de punto de encuentro: la Evolución y la Creación.

Razonemos: aun asumiendo la absurda historia de una célula creada a partir de sustancias inertes, [vida de la no-vida: sustancias orgánicas a partir de inorgánicas] ¿en qué momento y de dónde surge la ‘Selección Natural’? ¿Cómo se instituye el ADN? ¿Quién ‘ESCRIBIÓ y CODIFICÓ‘, el conciso Manual de instrucciones que en él aparece? ¿Cómo obtuvo la ‘Selección Natural‘,  la necesaria inteligencia para todos los procesos subsiguientes?

Por otra parte, una vez reconocida la enorme complejidad del ‘ácido desoxirribonucleico‘, resulta un contrasentido hablar de ‘Evolución de las Especies‘, cuando en el ADN de cada célula ya existe la información necesaria para todo tipo de metabolismo, ya corresponda al de un elefante o una hormiga; al de una espinaca o un roble centenario. Lo que implica un ‘diseño‘ garante de todo ciclo biológico del planeta entero.

Durante las décadas 1980/2000, se estuvo reuniendo datos comparativos en torno a la secuencia molecular de diferentes individuos y se enfocaron en la dirección de responder con ellos al imaginativo árbol filogenético que pretende la Teoría de la Evolución, distorsionando la realidad completamente. Todo se fundamenta en suposiciones, ninguna comprobada; no se ha demostrado algo fundamental: el imprescindible paso de una célula elemental bacteriana a la complejidad de, por ejemplo, una ameba.

Lo que se ha demostrado consistentemente, es que no existen ‘genes nuevos‘, sino ‘copias, duplicaciones, mutaciones, etc. Se plantea que aún cuando la variación genética es baja, existe una variación significativa en la morfología de las extremidades de las salamandras, y en el número de segmentos de los centípedos. Así, surge una duda en la investigación del campo evolutivo: ¿De dónde procede la novedad, si el cambio morfológico observado no se refleja en el genoma? La respuesta evolutiva es que esta ‘puede surgir‘ a través de varios medios, incluyendo la duplicación y los cambios en la regulación genética.

Luego, ante la falta de otras explicaciones, el ‘puede‘, se convierte en ‘debe‘, y horas después, en ‘así funciona‘. Si no se es capaz de hallar la respuesta en el ADN, debido simplemente a la aun carencia de conocimientos, entonces se especula, y tal especulación queda como postulado. Pero esto fue así, solo para derivar hacia la poca variación genética entre humanos y simios, y que la gente asimile un estado intermedio necesario para sustentar la teoría evolutiva: los homínidos que jamás han existido. Los restos arqueológicos atribuidos a esta ‘especie intermedia‘, correspondieron a distintos tipos de simios o a humanos con deformaciones genéticas importantes.

Por no resultar conveniente, los investigadores eludieron pronunciarse sobre las enormes diferencias que implican las características específicas del ser humano, como la habilidad para caminar erguido, elaborar lenguajes complejos, así como su incomparable capacidad de análisis, entre muchas otras. Es lógico, lo que interesa no es marcar las diferencias, sino todo aquello que pueda indicar proximidad con los simios y distancias con Dios.

Ya se presentó en este blog el artículo: ‘DEL NEANDERTHAL Y ALGÚN OTRO TAL’, que refiere el caso de una familia de una aldea turca, afectados con la enfermedad genética conocida como: ‘Ataxia Cerebral y Síndrome de Uner Tan’, que provocaba que les resultara imposible andar erguidos, viéndose obligados a desplazarse a cuatro patas. Cualquier resto humano que en vida haya sido afectada por tal mal, les daría una oportunidad a los paleontólogos para sustentar su ‘alquimia‘.

Pero, regresando: no fue posible llevar a cabo la primera síntesis de proteínas, de la primera célula creada, sin información de ningún tipo, aunque se alegue posibilidad casuística aleatoria en supuestos miles de millones de años, si se sabe que el último aminoácido de la cadena (Nitrógeno terminal) que forma la proteína, marca su supervivencia, y existen aminoácidos esenciales, como arginina, fenil, alanina, leucina o aspartato, que duran apenas dos minutos.

¿Cómo se logró que los datos secuenciales aparecieran de manera cifrada en el ADN? Y avanzando un poco más: ¿quién hizo que surgiera el ARN, y le instruyera sobre los códigos, para que consiguiera efectuar la  transcripción de dichos datos, de forma que el ribosoma pudiera elaborar proteínas? Y un poco más aún: ¿cómo se logró su lectura e interpretación en el ribosoma? Y más: ¿cómo se ‘enseñó‘ al primer ribosoma a elaborar proteínas? El azar no responde estas cuestiones; la amorfa selección natural tampoco.

Lo que se desprende de toda la literatura evolucionista que he leído (informaciones hasta el 2007) es que la teoría de la evolución plantea lo siguiente:

1- La primera célula (procariota, por supuesto) carecía de información codificada; se hizo ella sola a sí misma, a partir de materia inerte, y luego fue capaz de crear, sin instrucciones de ningún tipo, un metabolismo que la Ciencia reconoce que resulta muchísimo más variado, que el de las eucariotas. Algo que, sin embargo, JAMÁS SE HA DEMOSTRADO EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA.

Luego, ‘algo tuvo la habilidad‘ de ir escribiendo y ‘CODIFICANDO’ toda esa información, ‘recogiéndola, mientras ‘ESCOGÍA‘ lo que consideraba que resultaría mejor para los distintos tipos de individuos. En algún momento posterior, las células elementales hicieron simbiosis y, de nuevo sin ningún tipo de información, diseño ni orden, fueron capaces por sí mismas de crear la enorme complejidad comparativa que presenta la célula eucariota; algo que TAMPOCO  SE HA PODIDO DEMOSTRAR JAMÁS EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA.

De modo que de alguna forma IMPRECISA, JAMÁS DEMOSTRADA EN NINGÚN LABORATORIO DEL PLANETA TIERRA, las bacterias se pusieron de acuerdo entre sí, se reagruparon en una especie de ‘simbiosis diferenciada‘ y fueron capaces de:

1- Un día, una bacteria decidió convertirse en Núcleo; algo nada fácil, ni más ni menos que el ‘cerebro celular’ rector de las actividades, pues toda célula, animal y vegetal, posee un laboratorio químico en el que se procesan, por ejemplo, las reacciones de oxidación-reducción (REDOX), así como una fábrica donde se elaboran, entre otros, los aminoácidos, azúcares y proteínas. Al que se suman sistemas respiratorios, de transporte, de lectura y transcripción del ADN,  y de reproducción. Y del núcleo sale toda instrucción.

También sistemas digestivos y sus consiguientes módulos excretores. Y por si esto resultara poco,  contiene y regula además, a todos los cromosomas, el ‘container‘ donde, de alguna manera que nadie ha podido precisar, se establecen las órdenes y se porta el material genético (ADN) que condicionará la organización de la vida, y las características hereditarias de cada especie: una precisa información, en un lenguaje cifrado que denota inteligencia, pues no hay ley física ni química ni de ningún tipo, que sea capaz de lograr que las ‘instrucciones de operación‘ se codifiquen a sí mismas.

2- Otra bacteria se volvió Mitocondria: Verdadera ‘central energética‘ que garantiza la vida, no solo de sí misma, sino de toda la célula, metabolizando, de una manera aprendida nadie sabe cómo, todo aquello que llegara a ella, y pudiera constituir un alimento. Se sabe que también la respiración se lleva a cabo en las mitocondrias, sintetizando ATP (adenosín trifosfato) por medio de la fosforilación oxidativa y síntesis de algunas coenzimas.

Dicho de otra manera: una de las bacterias que hizo ‘simbiosis‘, logró aprender, (sin instrucción de ADN, pues hablamos de la primera, sin inteligencia diseñadora, y por tanto, sin enseñanza) todos los procesos necesarios para convertirse en una factoría energética.

3- Hubo otra que le apeteció ser Ribosoma: Un firme ejemplo de diseño inteligente, pero sin diseñador; una fábrica donde sintetizar todas las proteínas indispensables para la vida. ¿Cómo adquirió ese conocimiento, y la necesaria sintonía y sincronismo entre los elementos que podían garantizarlo: ADN/ARN (de distintos tipos), fosfatos, azúcares, bases nitrogenadas, etc? ¿Cómo pudieron crearse esas sustancias, así como los aminoácidos, y las proteínas posteriores sin un programa pensado y calculado que lo permitiera ?

4- Otra procariota se convirtió a sí misma en un Aparato de Golgi: Produciendo, procesando y almacenando proteínas. ¡Toda una planta empaquetadora! Asumió de pronto múltiples funciones, (una sola es suficiente para que la eucariota muera), entre ellas: glicosilación de proteínas, selección, destinación, glicosilación de lípidos y la síntesis de polisacáridos de la matriz extracelular… No es posible conseguir este funcionamiento complejo sin una ingerencia exterior que lo confeccione antes.

5- Hubo una que llegó a Lisosoma: Orgánulo relativamente grande, con enzimas hidrolíticas y proteolíticas que sirven para digerir los materiales de origen externo o interno que llegan a ellos. Son capaces de digerir bacterias y otras sustancias que entran en la célula por fagocitosis, u otros procesos de endocitosis. También imposible lograr esto desde sus inicios, sin instrucciones intelectivas.

6- Un procariota ‘optó’ por volverse Retículo endoplasmático: Una red interconectada, que forma cisternas, tubos aplanados y sacos intercomunicados, participantes todos, en funciones relacionadas con síntesis proteicas, metabolismo de lípidos y algunos esteroides. Es conocido como la “autopista intracelular“, porque transporta todo tipo de materiales alrededor de la célula. Es irrazonable pensar que surgiera todo este engendro de factores interrelacionados perfectamente, sin un diseño nacido del conocimiento y de la capacidad creadora.

7- Una Bacteria simbiótica se conviertió en Vacuola. Hay un tipo de ellas, la pulsátil o contráctil, que aparece en muchos protozoos, especialmente en los dulceacuícolas. Se llenan de sustancias de desecho que van eliminando de forma periódica y además bombean el exceso de agua al exterior. Todo un ejemplo de diseño, pues resulta obvio que es capaz de censar y decidir ante la sobreabundancia o falta de agua. ¿Tiene sed? ¡Es posible que sus vacuolas estén pidiendo agua! El azar tampoco resulta una respuesta coherente en este caso.

En fin; resulta imposible pensar que toda esa maravilla que existe en la célula surgió sin necesidad de que ‘alguien‘ la diseñara y la creara. Es un absurdo pensar que las procariotas se pusieron de acuerdo y se unieron, distribuyéndose las respectivas y complejas funciones futuras, imprescindibles en la eucariota. Y resulta imposible creer en un origen celular apartado del cálculo, el orden y la planificación que reclama a gritos toda la vida existente en cada célula.

La Creación demanda inteligencia, la mutación desorganiza, atrofia y conduce a la muerte temprana o una vida sufrida, en más del 90% de los casos y no es beneficioso en ninguno, pues nada que constituya un perjuicio puede considerarse como favorable.

La amorfa selección natural carece de raciocinio para ‘seleccionar‘, y la evolución es un imposible, pues el ADN no adquiere nueva información genética; los nuevos genes debidos a duplicaciones, solo ‘repiten’ la información original. Y las mutaciones señalan en realidad hacia una ‘INVOLUCIÓN’, tal como lo demuestran las nuevas enfermedades génicas que aparecen constantemente, consideradas por la Ciencia como ‘raras‘.

Las denominadas enfermedades raras son aquellas que afligen a un pequeño número de personas, dentro de una población general. En Europa, se consideran así, cuando afecta a 1 de cada 2,000 personas. Hasta la fecha, se han detectado seis o siete mil, y cada semana se describen cinco nuevas en la literatura médica… que a medida que se incrementen dejarán de serlo, como ya lo ha hecho, por ejemplo, las que en su día lo fueron: la hemofilia, el síndrome de Down y la Espina Bífida, entre miles de ellas.

Las imaginarias ‘selección natural y evolución de las especies’ no podrán hacer nada por evitarlo; solo el hombre, haciendo uso de la inteligencia de la que Dios le ha dotado, será capaz de continuar paliando y neutralizando, las consecuencias de estas pérdidas de la información codificada, (datos quizás hallados en el futuro, dentro del ADN que hoy es considerado como ‘basura‘ por los investigadores), en la medida en que su esfuerzo y entrega a los demás lo vaya logrando.

La falsa información que la biología evolutiva está introduciendo en las aulas es tal, que en realidad se está nutriendo al conocimiento de las alumnos con un insustancial potaje, donde el valor alimenticio de sus condimentos básicos, jamás han sido acreditados ni siquiera con una sola prueba, en ningún laboratorio investigativo, en ningún punto de este planeta.

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REPARACIÓN TISULAR: OTRA EVIDENCIA CREATIVA

mayo 20, 2008

“Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad”. (Joseph Goebbels, Ministro de campaña Nazi.)

En el año 1894, el médico W.R. Dunham publicó su trabajo sobre la comunicación subliminal titulado “The Science of Vital Force” (La Ciencia de la Fuerza Vital) demostrando la existencia de dicha influencia en el ser humano. Más tarde, el Dr. Poetzle pudo demostrar la percepción subliminal, así como sus efectos en sueños y conducta.

Aproximadamente en los años 50, se realizó un experimento en un cine de New Jersey, insertando en la película “PICNIC”, cada 24-30 fotogramas, las palabras “Tome Coca-Cola” y “Coma pop-corn” sobre el rostro de la actriz Kim Novak. Con ello se logró aumentar las ventas del refresco en un 18% y las de pop-corn en un 58% respectivamente.

El mismo sistema se ha empleado en la medicina con fines curativos y pedagógicos; la Clínica Médica McDonagh (Gladstone, Missouri), lo usó para relajar a los pacientes. Los enfermos dejaron de sufrir desfallecimientos, mejoraron… y luego volvieron de nuevo a desmayarse cuando se retiró esta influencia subliminal. Podría dudarse de su efectividad si no existiesen pruebas, pero están, y los resultados son aplastantes. La psicología industrial lo utiliza en la prevención de robos en los supermercados, y la disminución de estos hechos delictivos ha sido de un 80% en todos los casos de faltantes de mercaderías.

Existen además otras estadísticas y ejemplos muy alarmantes. Uno de ellos, realizado por Marie France Charron, en una de las publicaciones gubernamentales del Ministerio de Comunicaciones de Québec, Canadá, demostró que en 22 tipificaciones de causas de suicidio, el mayor porcentaje resultó debido a la audición de música rock infectada de mensajes subliminales con satanismo. Se evidenció que la mente puede ser manipulada sin conciencia de ello, dando la sensación de que nadie podía evitar ser su víctima. Se produjo un profundo rechazo hacia todo lo subliminal y se redactaron leyes para su prohibición.

Pero también se ha demostrado que la constante repetición de una frase tiene efectos en el subconsciente, aunque no se presente de manera subliminal. Si se comienza a trasmitir en la escuela desde las primeras incursiones de la infancia (raciocinio inmaduro), penetra en el subconsciente de un niño totalmente sin defensa ante esta forma de agresión. Se hace subliminal por repetitivo; ataca traicioneramente al receptor, pues anula las barreras de la selección inteligente.

En la publicidad comercial, las múltiples técnicas de persuasión dependen del ingenio de su artífice y solo están limitadas por los medios de comunicación, algunas restricciones legales y el código deontológico elaborado al efecto por las propias agencias de publicidad. Pero esto no se manifiesta igual en las escuelas; allí, la repetición del mensaje, ha jugado su basa durante el tiempo que la teoría evolutiva ha ido minando las aulas.

Un mismo anuncio evolutivo es ya internacional. Figuras alusivas aparecen en vallas publicitarias, folletos a la entrada de las tiendas, y en forma de revistas, libros de cuentos o juguetes. La propaganda ha sido extendida a la radio, la televisión, periódicos, revistas, y por supuesto, donde resulta más importante: en todos los libros de textos de biología y zoología, desde los primeros hasta los últimos niveles de la enseñanza.

Como colofón, ha sido usada además una de las formas más efectivas y seductoras: la gran pantalla. Obras como Parque Jurásico (Steven Spielberg), Caminando con cavernícolas (de la BBC), La Evolución de las Especies (de Discovery), y muchas otras, han trabajado tanto en el subconsciente humano, que la teoría está asentada allí como un bloque de cemento.

Pero, visto desde la razón, el que los protozoos marinos pasaran a convertirse en grandes monstruos a lo largo de miles de millones de años, careciendo de la más elemental evidencia, no logra traspasar la frontera de la ficción. La Ciencia jamás ha logrado el paso anterior imprescindible: que una célula simple sea capaz de alcanzar por sí misma la complejidad de una eucariota; de modo que resulta ausente de crédito, el simple hecho de la aparición de las molestas anémonas de playas a partir de procariontes marinos.

El Inconsciente es una parte de la mente que, como esponja, absorbe todo lo programado, de una forma tan sutil, que no nos damos cuenta. Su concepto fue descrito entre 1895 y 1900 por Sigmund Freud, quien planteó que se nutría de sentimientos cursados durante la infancia, junto con los instintos o la libido, y sus alteraciones por la ‘evolución del super-yo‘. De acuerdo con la definición del psicoanalista suizo Carl Jung, el inconsciente también consta de un inconsciente cultural que contiene ciertas fantasías atávicas, universales y heredadas, que pertenecen a lo que este denominó ‘el ámbito colectivo‘.

Si un adulto acepta un concepto, lo envía al subconsciente; igual a un ordenador, se archiva en la memoria, y se usa luego si es necesario. El mensaje recibido en la primera infancia, en cambio, ataca al receptor obviando las barreras de la selección inteligente y consciente, sin advertir esta violación. Por eso no es válido decir, “a mi no me afecta, porque yo no quiero“, pues, la voluntad fue anulada, así como la selección de “esto si, esto no”.

El trabajo del inconsciente, no puede controlarse y opera con los datos que recibe; como en los sueños, se fusionan automáticamente imágenes y hechos de forma no previsible. Nadie maneja sus sueños a voluntad. Un ejemplo, si alguien propone: “Satán es Dios“, lo más probable es que esta información sea detenida y rechazada antes de ingresar a la memoria. Pero si esa frase llega en la niñez más temprana, no hay ningún inconveniente en que así quede sellada, como instrucción válida y acreditada.

E incluso en los adultos, la repetición funciona. Hay una enorme variedad de técnicas; desde un simple anuncio de pared, hasta una campaña en todos los medios de comunicación de masas. Desde sus inicios en la antigüedad, la publicidad ha evolucionado hasta convertirse en una colosal industria. Tan solo en Estados Unidos, a finales de la década pasada, se invirtieron en un año unos 120 000 millones de dólares.

Se calcula que un comercial de un minuto cuesta cerca de 50 mil dólares. Es tan detallada la elaboración de los comerciales, que se gastan cerca de un centenar de millones de dólares, solo en los actores. Uno de 30 segundos puede llevar semanas para grabarlo, sin tomar en cuenta el intenso trabajo de laboratorio y efectos especiales.

Tal como en los tratados evolucionistas, se fotografía y dibuja una y otra vez hasta que salga lo que se pretende, analizando cada mínimo detalle. Tanto dinero en juego, demuestra la efectividad comprobada del método de la Persuasión: una forma de influir en las personas mediante técnicas repetitivas, para prevalecer sobre la capacidad de análisis posterior.

La teoría evolutiva subsiste gracias a una descomunal publicidad, incremental con el paso del tiempo; muchas veces con mentiras que han sido descubiertas, luego incluso de varias décadas. Su modalidad promocional es la institucional, cuyo único objetivo consiste en crear prestigio y fomentar el respeto de determinadas teorías y enseñanzas.

Sé que se alegará lo mismo con respecto a la Biblia; pero esta no resulta en un mensaje subliminal ni una repetición de cómo las especies fueron ‘mutando‘ de unas a otras. A diferencia de la teoría de la evolución, que desde Darwin hasta la actualidad ha cambiado sus planteamientos constantemente, por plástica adaptación, según las evidencias que han ido trascendiendo a través de la Ciencia, las Sagradas Escrituras constituyen un tratado de historia que ha permanecido inmutable en el tiempo, sobreviviendo y fortificándose en los propios descubrimientos científicos.

Narra, desde la ‘Creación‘ de la humanidad, hasta la etapa del apostolado de los discípulos de Cristo, y, por supuesto, presenta algunas profecías sobre el final material del planeta, dando paso a una vida espiritual, sin carne alguna.

El mejor ejemplo de la presencia de Dios en la creación del hombre, lo ha constituido el descubrimiento del ADN: un lenguaje codificado que garantiza la existencia del codificador INTELIGENTE que antecedió al ser humano. Y ya que la evolución ha sabido usar el método de la repetición de un cuento, durante casi siglo y medio, espero que los defensores evolucionistas no se escandalicen si yo continúo repitiendo las evidencias de diseño e inteligencia que patentiza la misma Ciencia a la que se acogen para intentar acreditar lo que a todas luces constituye un burdo descrédito.

Ya en un artículo anterior, se planteó la admirable programación del sistema autoinmune. Su etapa final es la reparación tisular; según el área, se reparan o no las células, pero siempre está programada una enmienda. Si ocurre algo que altere el equilibrio celular, se desata un sistema de señales programadas en su propio ADN/ARN, que decide si ese daño es reversible o no. Si es irreversible, se produce la muerte de la célula afectada, bien por apoptosis o por necrosis, según se decida en dicho programa.

Si no lo es, el propio sistema decide la reparación tisular entre dos opciones pre-definidas y muy bien organizadas, no casuísticas. En la primera: ‘Regeneración’, las células se dividen en tres grupos, según su capacidad regenerativa y su relación con el ciclo celular. Si hay reemplazo, este es por proliferación de células de la misma estirpe; la reconstrucción de un tejido desaparecido  por causas fisiológicas o patológicas, es entonces casi perfecta.

La segunda opción es la ‘Cicatrización’, y consiste en la sustitución del tejido desaparecido, por tejido conjuntivo producido por células distintas a las del tejido original. Las distintas órdenes aquí se hacen más evidentes, pues todo ocurre por etapas bien definidas:

1- HEMOSTASIA: Permite que la sangre circule libremente por los vasos, y cuando una de estas estructuras es dañada, aprueba la formación de coágulos para detener la hemorragia, reparando el daño posteriormente y disolviendo dicho coágulo. Las plaquetas taponan los vasos rotos, liberando citoquinas, por infiltración celular.

2-INFLAMACION: Ocurre por la acción de los Neutrófilos enviados, los principales actores de este proceso, aunque también se mandan al sitio monocitos y otros linfocitos.

3-REMODELACIÓN: Se producen cambios de coloración y textura, debido a un balance entre la síntesis y la lisis del colágeno.

4-PROLIFERACIÓN: Se manifiesta por fenómenos de neovascularización y angiogénesis; procesos en los que se forman nuevos vasos sanguíneos a partir de un lecho vascular preexistente. Se repiten la proliferación y la migración celular, creciendo la producción y el depósito de colágeno por parte de los fibroblastos, cerrando el proceso.

Resulta evidente la alta complejidad de esta actividad de reparación tisular; tanto, que niega el desarrollo casuístico que predica la abstracta ‘selección natural‘, carente de inteligencia. La minúscula célula actúa como un perfecto hospital; los biólogos evolutivos ganarían mucha más credibilidad si se pusieran a la altura de las expectativas de la entidad que dio origen a toda estas secuencias preconcebidas y diseñadas antes de que se manifestaran los problemas.

La Ciencia lleva muchos años investigando el ADN; con frecuencia aparecen datos diferentes y se concluyen nuevas y desconocidas actividades del cuerpo humano, a nivel microscópico. Es decir, que el hombre de ciencias camina siempre detrás de una señal ya establecida en la Creación; se empapa de conocimientos sobre un diseño que ya existe desde el mismo origen de la humanidad, y luego es capaz de presentar resultados.

La Naturaleza de Dios marca la pauta; los hombres siguen su estela. Si lo hacen en beneficio de sus congéneres, son bendecidos por el Todopoderoso y se dignifican ante Él, pues todo corazón altruista se enaltece ante el Señor.


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