LA MINIFALDA EN EL PROYECTO DEL HOGAR.

mayo 3, 2008


PADRES, HIJOS Y MINIFALDAS GENEROSAS

Ante los constantes cambios en los hábitos y las ‘modas‘ de la juventud (generada por la agresiva publicidad mercantil de los medios de comunicación), el peligro de la vanidad y la preocupación juvenil por no ir contra la corriente de su ‘pandilla‘, los padres no podemos menos que permanecer alertas La mejor instrucción que podemos darle a nuestros hijos, por supuesto, presuponiendo que ya tienen a Jesús en su vida, es que se pregunten a cada momento cómo reaccionaría el Señor ante cada comportamiento suyo.

¿Cómo se sentiría Él, por ejemplo, con respecto a una cristiana en minifalda guerrera, enseñando más allá del horizonte? ¿Cómo, cuando el borde de la casi inexistente braga asoma sugerente sobre el pantalón mientras anda o en el insinuante momento en que se sienta? ¿O cuando la joven se emborracha durante un botellón, por seguir la corriente de los amigos?

Para ser atractiva, una mujer no tiene por qué ir mostrando todos sus atributos; así como  para ser feliz no necesita anegarse en alcohol ni consumir drogas de ningún tipo. La minifalda jamás dejará de instituir un mensaje subliminal: la ‘diana que busca la flecha‘, aunque alguien, inocentemente, piense lo contrario. De la misma forma que no hay inocencia si se exhibe un inmenso diamante, sino vanidad; el objetivo siempre será provocar la mirada hacia el escenario.

Y ya no se habla solo desde la posición ante Dios, sino de la propia seguridad personal. A través de los tiempos, ¿cuántos casos salen en los informativos sobre chicas jóvenes que han sido perseguidas por la lascivia de un psicópata incontrolado que las ataca, viola y asesina brutalmente, alegando luego que la provocación le pudo? El riesgo de incineración siempre estará presente en cada fuego que se prenda.

Llegados a este punto, no creo que sea desacertado señalar la feliz y sana alternativa de una juventud cristiana, no ‘mojigata‘ ni ‘reprimida‘, como quieren hacerla aparecer los ateos, en su afán por el descrédito, sino felizmente reunida entre vasos de refrescos y zumos, con sanas conversaciones que no tienen por qué no resultar divertidas, y al compás de los mismos ritmos que suenan en la calle.

Por ejemplo, el pastor de mi iglesia, quien ha sabido cumplir eficazmente con su deber ante Dios y el Proyecto del Hogar establecido por el mismo Jesucristo, creando una familia sólida, con dos hijas muy jóvenes, llenas de neuronas correctamente instituidas, ha adoptado una sabia medida al respecto: yo he tenido la oportunidad de ver cómo nuestra juventud se la ha pasado muy bien en el amplio espacio de nuestro local, en un día acordado, entre bailes, mucha risa, y sin presencia de alcohol ni estupefacientes.

Además, por iniciativa suya, asiste a una inmutable tertulia directa con ellos cada sábado, orientándoles sabiamente sobre la actitud ante el noviazgo, alertándoles sobre su compromiso cristiano, y alimentándoles el celo por no afrentar a nuestro Señor.

¿Qué mayor acicate que la inmensa deuda de gratitud contraída con Él, por su ofrecimiento en la Cruz como perdón de los pecados de toda la humanidad? Siempre se debe cuidar la compostura ante quien atisba cada milímetro del corazón humano y es garante, si le seguimos en fidelidad, de una vida eterna e incombustible en el tiempo: un mundo de paz y amor, distinto a este beligerante, financiero, usurero y egoísta que nos somete.

Como comentario aparte me gustaría mencionar la alternativa musulmana sincera con Dios (no hablamos de los ‘otros‘), pese a que no puede haber comparación estricta, pues ignoran a Jesús, el fundamento. Pero reconozcamos que la mujer musulmana ‘practicante‘, es más fiel tocante al aspecto del vestir y al maquillaje, que muchas congéneres occidentales de la actualidad. Y si alguna lectora se siente herida, que me perdone; pero antes de juzgarme, lea con el corazón lo escrito, sin soberbia y en humildad, pues por lo general, cualquier comentario como ese, aunque se hable con la Biblia en la mano, es respondido con dureza, alegando machismo y exponiendo la bandera de la ‘igualdad‘ femenina.
Mas, según la Palabra de Dios, ¿quién yerra?

La mujer musulmana fiel a Dios, viste con túnica, sin propaganda de silueta; evita el atuendo vanidoso que vaya ‘pidiendo guerra‘, como percutor de una lujuria codiciada. Por su parte, las hermanas cristianas de mi congregación, incluso las adolescentes, acuden los domingos y otros días de reunión, con elegancia y porte, sin mostrar silicona ni el escote natural que les haga resultar provocativas.  Y no por eso dejan de ser atractivas.

Transcribo un fragmento de una chica, durante un debate al respecto, en un forum del ‘ciber’ sobre las fiestas de bodas musulmanas. Decidí copiarlo por la enseñanza que encierra:

‘Sí, he asistido a varias y me han parecido las mejores que he visto jamás. La gente se divierte a montones sin necesidad de embrutecerse con alcohol ni espectáculos obscenos. Como no tienen que aportar dinero ni a la iglesia ni para el salón, ni pagarle a nadie para que los casen, al final les sale muy barato el festejo y es por eso que invitan a tanta gente, con la que comparten gustosos el banquete. La gente no va a chismear ni a criticar quién es la mejor vestida o la más escotada. La verdad, me la pasé muy bien; aunque no me cierro, seguramente las habrá bonitas en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, ¿qué instruye el planteamiento bíblico acerca de esta situación? Si comparamos los escritos de los profetas del AT con los del NT, podremos apreciar diferencias de contextos, (debido a que los hábitos van cambiando en el tiempo) pero jamás, de principios. Por ejemplo, a partir de Ez. 16:11, tratando sobre la infidelidad de Israel, Dios establece una parábola:

Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar… Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.’

¿Qué es lo más importante en estos versículos, que Él autoriza los adornos para la mujer o que la vanidad, la soberbia y la prepotencia pueden llevar a la perdición a una hija de Eva? La gloria de su ornamento: la plenitud económica con la que el propio Dios había bendecido a Israel para que destacara entre todas las naciones, degeneró en altivez arrogante, causando su enfado.

Posteriormente, cuando Jesús vino, nos enseñó reiteradamente que Su misión no era cambiar ni una tilde de la ley y los profetas, sino ‘especificarla‘. Pulió el criterio con respecto al sábado, instruyendo que se podía hacer el bien ese día, aunque fuera trabajando… y también sobre el comportamiento que esperaba de hombres y mujeres. Sobre estas últimas, la carta de Pablo a Corintios, en 1ª 11:6, expresa un planteamiento con respecto al uso del velo, que a nosotros los occidentales nos alarma:

‘Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. ‘

Pero se debió a que en el AT, eso era lo que se enseñaba, pues Dios quería disciplinar a su pueblo… y Pablo tenía aun las profundas raíces judías. No hay pues contradicción entre las órdenes dadas a Moisés y los criterios de Pablo, de raíz farisea, una línea del judaísmo que seguía la ley a rajatabla; mas sin la oportunidad del resto de los apóstoles: 3 años de perfeccionamiento junto al Señor. Veamos que indica al respecto, la ‘roca‘ de Jesús (que sí la tuvo) en 1ª Pedro 3:1-4:

‘Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la Palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Aunque obvia el velo, mantiene la esencia del respeto a Dios; no contradice a Moisés. No hay ni una enseñanza de Jesús con respecto al velo en todo el Nuevo Testamento. De donde se desprende que la idea de que los tiempos nuevos ‘no’ deben medirse con relojes viejos, es válida solo cuando se siguen las aclaraciones del Hijo de Dios, hecho hombre. Tal como se describe en el libro para niños El Principito (también recomendable para los adultos): ‘lo esencial es invisible para los ojos‘; pero el que puede otear cada fisura del corazón humano, está pendiente de las intenciones de su interior, sin importarle las apariencias externas.

Es cierto que la moda varía con los años, pero examinen la dirección del cambio, porque siempre va en trayectoria opuesta a la Palabra. Llegado a este punto, creo conveniente repetir la última frase de 1ª Pedro 3:4:

‘…en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.’

Después de esto, juzguen si se ha comentado algo que se aparte de las enseñanzas o que pueda resultar ofensivo para una verdadera seguidora de Jesús. No se engañen, a Él no se le sigue desde la provocación, sino desde el pudor y el saber estar que se enseña a toda mujer, desde el Génesis, hasta el Apocalipsis.

Su Palabra es inmutable; ni siquiera el tiempo, ese inexpugnable contra el que nadie puede, ha logrado ni conseguirá jamás alterarla. Todos tendremos que responder por nuestros actos; también por nuestra actitud ante las responsabilidades, dentro de la familia. Su pauta más importante es el proyecto del hogar, dado que este constituye la base de la sociedad. El mundo, ante los ojos del Creador, no es más que un inmenso conjunto familiar; si funciona bien, con la educación de la descendencia en sitio preferente, Él bendecirá a sus fieles.

Soy consciente de las violentas reacciones que estas palabras causarán en toda persona alejada de Dios que lea este artículo; pero créanme, eso no resolverá nada, así como el avestruz no resuelve su situación metiendo la cabeza en un agujero que no le salva.  Mi objetivo no es señalar hacia nadie; si alguien se siente aludido, por favor, no lo interprete de otra forma que una llamada a la reflexión, pues todos, incluso quien escribe, tendremos que responder ante nuestros actos. Quien actúe en obediencia, no tendrá problemas, así como no los tiene aquel hijo que atiende la corrección de sus padres.

Y por si queda alguna duda sobre cuál debe ser la posición de los padres con respecto a sus hijos, el dilema de las modas, las generaciones, las leyes ‘anticuadas‘ y el papel del matrimonio, el propio Jesús nos alerta sobre la impermeabilidad de su enseñanza ante el paso de los años. Lo hace reiterativamente en  Mt 24:35,  Mc 13:31 y  Lc 21:33:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’

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FAMILIA, ESTADO… Y POLÍTICA.

febrero 5, 2008

Febrero 5/2008

QUIEN SIEMBRA VIENTOS, RECOGE TEMPESTADES.

Abogad siempre, disciplinados en el proyecto del hogar.

Hace unos días, con la celebración de San Canuto, se vio un reportaje por la TV, en el que se reflejaba el ambiente festivo existente entre los estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, zambullidos en dicho homenaje.

Pude apreciar que la mayoría de los jóvenes entrevistados no sabía exactamente quien era el homenajeado ni cuál su trayectoria. (Debo confesar que en realidad yo tampoco) En realidad eso no resultaba importante, estaban reunidos y se lo montaban de la mejor manera posible para pasárselo bien, de la forma que saben hacerlo; a saber: un buen suministro de porrillos, pastillas mágicas, coca (el que podía tenerla), chocolate, y mucho, mucho botellón. Estoy seguro que ninguna juventud en el mundo puede superar a la española en cuanto a mezclas alcohólicas se refiere; no me cabe duda que en ese sentido están a la vanguardia internacional.

No serán los más aplicados ni sacarán las mejores notas, pero a lo etílico le saben un montón… y a lo que le acompaña también. Son especialistas en inventar una buena celebración en cualquier esquina; solo tienen que coger el móvil y pasarse el mensaje:

‘A las tantas, todos en más cual sitio.’

Y hecho; poco a poco los vecinos comenzarán a inquietarse y los teléfonos de la policía local y nacional comenzarán a sonar, en busca de un auxilio desesperado. Las toneladas de residuos, orines, jeringuillas, etc. que quedan al final, dejan la apariencia de que allí se reunió la crema y nata de la escoria de la ciudad; a un extranjero de visita le costará mucho comprender que ese sitio estuvo ocupado horas antes por el futuro del país: políticos, economistas, ingenieros, presidentes, ministros… la España dirigente de la próxima década.

La juventud actual recibe una formación moral distorsionada que les oculta su deber para con la sociedad y les lleva a poseer la estadística nacional más alta de todos los tiempos en  fracaso escolar, alcoholismo, SIDA y consumo de drogas de diseño como el Éxtasis, y las convencionales de siempre: cocaína, hachis, marihuana, etc. (estamos entre los primeros consumidores de cocaína del mundo) Se aboga por una emancipación no basada en la libertad, sino en el libertinaje, con violencia en las calles y en las aulas. Ser profesor de adolescentes, hoy día, es algo insufrible para algunos educadores, porque los alumnos, ‘son intocables’.

Es decir, se enseña a los estudiantes que deben respetar y ser tolerantes con el entorno de la sociedad, sin importar raza, religión o tendencia sexual (lo cual me parece muy bien, pues la tolerancia debe imponerse sobre cualquier idea), pero son incapaces de proporcionarles a los profesores una herramienta de protección profunda ante las faltas de respeto y ataques que sufren continuamente, mermando su necesaria autoridad en las aulas.

Mas, debo romper una lanza a su favor: no tienen toda la culpa;  reciben una de las peores educaciones desde la base primaria en lo que respecta a moral y cívica. Sus padres, por otra parte, no pueden hacerlo mejor; heredaron el sistema de educación que precedió al franquismo: el pistoletazo de salida al ‘sálvese quien pueda‘ instruido por Darwin desde su ‘Teoría de la Evolución de las Especies’.

Muchos creen que la educación es la que eliminará el problema de la droga, alcohol, sexo e irresponsabilidad de la juventud; pero hay más que eso. La instrucción que los estudiantes reciben hoy, incluye la anticientífica y absurda doctrina que les inculca ser el producto de una casualidad sin propósito y que las especies han aparecido por una selección natural, donde los más fuertes son los que han prevalecido, trasmitiendo la idea de que solo se puede triunfar si se pasa por encima del semejante.

Los jóvenes de la actualidad son, en su mayoría, (saco una bandera por todos aquellos que son ejemplo de conducta ante la sociedad) adictos a videojuegos violentos, a películas de terror, a pornografía, etc. El sexo está formando parte de sus vidas cada vez más pronto; las estadísticas de embarazos indeseados se han disparado hasta techos inalcanzables nunca antes.

Las clases de sexo se han introducido en escuelas primarias de algunas comunidades, en las que se instruye sobre el uso del condón y la homosexualidad. Y, para aumentar la desorientación, se prevé enseñar a los niños de todas las escuelas españolas un nuevo concepto de matrimonio, en la ley de la Educación para la Ciudadanía, sin tener en cuenta lo que millones de familias contribuyentes les aleccionan al respecto en el seno del hogar, y que ello generará confrontación.

La relación familia/estado debe ser concebida como los convencionales casamientos en iglesias, ayuntamientos o cualquier otro sitio donde sean ofrecidos. El ‘Hasta que la muerte nos separe‘ debe marcar el código de conducta entre padres y gobierno; lo que vaya contra eso sería un error garrafal que convertiría al propio estado en el máximo perjudicado.

Los gobernantes no deben interferir en las normas del hogar; ya lo intentaron en los países comunistas y todos conocemos el resultado; no hubo ni una sola nación abrazada a la bandera roja, que tuviera éxito económico ni social. Su intrusismo en las familias solo causó caos y sus juventudes no fueron capaces de sacar ese programa político a flote, pese que tuvieron casi un siglo para conseguirlo; el resultado fue que los dirigentes políticos de entonces están comprando chales en la Costa del Sol y otros sitios de la geografía internacional, mientras el pueblo eslavo está cada vez más sumido en la miseria.

China, lo está intentando ahora; ha logrado alcanzar el afamado cuarto lugar en la economía mundial, con un índice de crecimiento anual que supera a Inglaterra, Estados Unidos y los países más aventajados en este sentido. Pero lo consiguen desde un sistema en el que los trabajadores son casi esclavos.

Tampoco estoy pidiendo que el episcopado católico vuelva a controlar la sociedad española como antes; una iglesia que no sabe ser fiel a Jesucristo, no es fiable. No se puede estar con Dios y con el diablo; no se puede dar misa con la Biblia, y al mismo tiempo enseñar que provenimos de un alga por generación espontánea, rasgando de un tirón el Génesis del 1 al 11, para quedar bien con la enseñanza de hombres, tirando a la basura la propia Palabra del Creador.

Los padres exigen el derecho a educar a sus hijos en los principios y normas de conductas que deseen… y que las enseñanzas impartidas en las escuelas no contradigan a la instrucción dada entre las paredes familiares. Los gobernantes deben asumir su compromiso docente con las futuras generaciones, inculcándoles valores que sean respetuosos con TODOS los principios existentes en el país… incluso los de aquellos que no les dieron el voto. La Constitución del 78 no se meditó para volver a segregar y debilitar España, sino para mantenerla aglutinada y fuerte.

Hacer concesiones morales en acuerdos políticos necesarios para continuar gobernando, constituye una ignominia constitutiva de delito, pues entra en lo tipificado como ‘tráfico de influencias‘, penado por la Constitución española, independientemente del partido que la infrinja.

Si falla el Proyecto del Hogar, se irá a pique el del país, pues la familia es la célula básica de la sociedad, y el gobierno debe garantizar su salvaguarda. Por otra parte, los padres tienen la responsabilidad de dedicarle más tiempo a la atención de sus hijos; estar pendientes de ellos constantemente, para que se sepan importantes y les acepten como sus mejores compañeros, sus cómplices y principales consejeros ante cualquier situación.

Está bien comprarles su Play Station, y todas las actualidades tecnológicas que están al alcance de la mayoría, pero nada, ¡NADA!, puede sustituir al calor familiar. El gobierno, en esta relación obligada, tiene la responsabilidad de poner al alcance de la familia, los medios necesarios para que ningún agente externo intervenga en la educación de sus hijos hasta que estos no estén preparados para decidir por sí mismos.

Internet es una profunda fuente de información, pero hay que hacer más esfuerzos para que no resulte peligroso a niños inocentes y adolescentes mal aleccionados, que son succionados por la vorágine lasciva y psicópata de proxenetas y pederastas. Desde aquí un aplauso a todas aquellas personas involucradas en la defensa de esos derechos, que cada día arrestan a más pedófilos y traficantes de sexo… y un 0 con mayúsculas a las leyes débiles que permiten que alguien sentenciado por tales causas obtenga un permiso carcelario y recaiga, incluso con alevosía y ensañamiento, pues primero violó y luego viola y asesina.

Y ahora, no tengo más opción que hacer una pregunta que flota desde el inicio: ¿Por qué ese miedo a defender leyes por las que abogan los creyentes cristianos? No somos los ‘cocos’ del pueblo; no nos emborrachamos ni consumimos estupefacientes ni dejamos las esquinas llenas de basuras y suciedad, provocando gastos de limpieza extra a los ayuntamientos que afectan al erario público. No vamos por ahí haciendo gamberradas, volcando contenedores ni quemando cajeros; no chillamos ni provocamos peleas, sino que siempre estamos dispuestos a ayudar al necesitado.

No quiere decir eso que seamos unos aburridos; hacemos nuestras fiestas y la pasamos pipa; despedimos el año viejo y celebramos Pascua, Navidad y Año Nuevo, bailando salsa, sevillanas, hip-hop… todo lo que se escucha en la calle; pero sin drogas ni alcohol, porque eso no es necesario para ser feliz. En mi iglesia, nos reunimos unos 30 hombres en una camaraderil parrillada, una vez al mes, donde no falta el chiste ni la gracia; las mujeres también tienen sus días de reunión. No molestamos a nadie ni ofendemos a nadie y todo aquel que desee incorporarse, declarando que Jesucristo es el Señor, siempre es bienvenido.

Los valores que enseña el cristianismo son: vivir en paz unos con otros, ayudarse entre todos, no fundar la propia felicidad sobre la desgracia del semejante, socorrer a los necesitados, no ser egoístas, matrimonios para siempre, considerar sagrada una vida humana, vivir para el amor, no para un sexo desenfrenado, y todo ello, en la convicción de que hemos sido creados por Dios con un plan que incluirá a todo aquel que se mantenga fiel a estos criterios.

No es según el planteamiento de Darwin, usado por el enemigo eterno del Creador para convencer a la especie humana de que la vida es un sin sentido, sino según la entrega en la Cruz del Hijo de Dios, que se hizo hombre para establecer un pacto de vida eterna a todo aquel que le siga en sus enseñanzas. Esto solo es una estación de tránsito, hasta que llegue el tren definitivo.

Lo que a muchos puede parecerle un cuento infantil, es una realidad que baña cada día más corazones en el mundo. Es la alternativa a una vida sin sentido donde el hombre es el lobo del hombre y miente continuamente para la consecución de planes hipócritas y perversos.

Es una lástima que la gente hable de la Palabra de Dios sin ni siquiera leerla; si lo hicieran, abierto su corazón al aprendizaje, estoy seguro que los más inteligentes tomarían una decisión sabia en su vida. Él nos llama a todos y solo tenemos una vida para decidirnos; no debemos relajarnos demasiado, no sea que llegue nuestro tren y ya no haya tiempo para nada más.

El Señor viene cosechando; no dejes que se pase el tiempo de tu mies.

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