¿POR QUÉ ES NECESARIO QUE LAS PERSONAS SE BAUTICEN?

marzo 12, 2013

Marzo 12/2013

Trabajando en la obra misional en mi iglesia, he visto más de una vez que buenos muchachos, aun decidiendo oír y aceptar el mensaje del Evangelio, dejan de ser receptivos a la hora de decidir bautizarse. O sea: no entienden la necesidad del bautizo establecido por el mismo Señor Jesucristo.

Sobre la importancia del bautismo quiero escribir hoy.

El Nuevo Testamento nos relata en Hechos 9, como Saulo, en componenda con el sumo sacerdote judío, recibe las cartas de extradición para las sinagogas de Damasco. Iba con la intención de hallar y llevarse presos a Jerusalén a todos los cristianos, hombres o mujeres. En ese viaje de tuvo un encuentro con el Señor Jesús, quien le amonestó y le dejó ciego, trastocándole todos sus planes.

Al 3er día, Jesús se le presentó a Ananías, un discípulo suyo, para que fuera a donde estaba Saulo, le impusiera las manos, le devolviera la vista, y luego le bautizara.

No fue hasta después de esto, y recibiera la confirmación del Espíritu Santo, que el renacido Pablo, apóstol de Cristo, pudo comenzar su vital misión evangelizadora; solo habiendo renacido de las aguas. Años más tarde fue llevado en Espíritu al 3er cielo; el sitio donde está el Paraíso (2ªCor 12:1-4), el lugar determinado por Dios para el descanso de los justos, luego de la muerte física. Fue un premio a su esfuerzo.

Toda salida es la entrada a otro lugar. Así, no se entra a un sitio si no se sale antes de otro. Esta experiencia de Pablo nos ha sido legada para que sepamos qué debemos hacer si queremos asegurar a nuestro espíritu la entrada a un buen lugar, cuando esté obligado a salir del cuerpo físico en nuestra muerte.

En el artículo de este blog: LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR NOS AFECTA, del 1º/enero/2013, se aclaró lo que quiso decir el Señor Jesús con su parábola de las espigas fructificando al 30, el 60 o el 100% (Mat 13:1-9). Y también lo que quiso decir cada una de las 31 veces que habló en plural sobre “el reino de ‘los cielos’ (Ej: Mat 4:17; 5:11-12; 7:21; 11:11; 13:44; 18:3; 19:23; 23:13; 25:1-13) .

Las espigas fructíferas y el reino de los cielos están intrínsecamente relacionados. Nadie que no se haya bautizado en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, tal cual estableció el Señor Jesús podrá entrar al paraíso cuando muera; o sea: un sitio del 3er cielo, uno de los que habló en plural el Hijo de Dios.

Esto lo sabemos desde que iniciamos el estudio del Evangelio de Cristo. Y responde esto la pregunta original del por qué debemos bautizarnos… pero solo en parte. La verdadera razón, la condición sine qua non la da Pablo en Rom 8:12-14:

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

Y esta es la verdadera importancia del bautismo; al ser sumergidos a la manera de Cristo, su sangre nos limpia de pecado, establecemos compromiso de fidelidad con el Creador, y nos convertimos en sus hijos… sus herederos.

Por Ley Celestial, el bautismo nos hace herederos de cada promesa dada a través de Jesús. Si morimos bautizados, habiendo permanecido fieles, como Hijos de Dios tendremos visa para el Paraíso, para esperar allí la 2ª venida de Cristo.

Y según esa misma ley, nadie sin bautismo podrá ser considerado heredero de la promesa. Al morir se le negará el acceso de su espíritu al Paraíso… y entonces deberá ir a otro sitio, el anticielo, el infierno de satanás, donde morará, pagando un precio de castigo por no haberse arrepentido en vida, ni aceptado a Jesús como su Salvador, permaneciendo fiel hasta que el Señor lo estime necesario.

Por eso Él avisó a los mal autoproclamados ‘cristianos’, en Mat 7:21:

No todo el que me dice: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.

¡Por eso es importante el bautismo, no recién nacidos, sino con conciencia de culpa, tal cual se hizo bautizar el propio Jesús, para sentar cátedra!

La juventud que dispone de salud se siente segura: están jóvenes, no se enferman, corren sin descansar, están toda una noche despiertos en las discotecas y/u otros sitios, dejándose llevar por la riada del mundo, sin pensar en lo efímero de la vida, abrazados a la quimera de lo fugaz, lo que se acaba, vencido por el tiempo.

No piensan en lo frágiles que realmente somos. Un día cualquiera despiertan con un dolor que va a más durante días, sin reacción a los calmantes, y de pronto se ven ante el médico, informe en mano, oyendo el nombre de la dolencia detectada, que hará todo lo posible por sacarlo de la vida. Solo hay que visitar oncológicos, salas de neurología, cardiología, digestivas, traumatología, etc, y contar la gente joven que se ven de pronto enfrentados a la vulnerabilidad humana.

Según datos del Ministerio de Salud Pública, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cáncer ictus, y males respiratorios encabezan la lista negra. Hoy, las principales causas de muerte en España y en el mundo son las enfermedades crónicas no transmisibles, que aparecen a edades cada vez más prematuras. Constantemente mueren de infarto en los campos de fútbol, baloncesto, u otras disciplinas, jóvenes considerados sanos hasta ese instante. También de cáncer de distintos tipos, o de asma, sida…

Estudios de la población joven muestran que los predecesores de las enfermedades de corazón empiezan en la adolescencia. El proceso de arterosclerosis dura décadas, y comienza en la infancia. Las determinantes patobiológicas, en estudios basados en jóvenes, demostraron que las lesiones internas aparecieron en todas las aortas y más de la mitad de las arterias coronarias derecha de infantes de 7 a 9 años.

Un informe de la OMS dice que cada año mueren más de 2,6 millones de jóvenes de 10 a 24 años por causas prevenibles. Y cada día más jóvenes padecen muerte súbita tanto en la calle como en hospitales. Si antes los afectados por males superaban los 70 años de edad, actualmente hay muchos que ni siquiera llegan a los 40. Son miles de muertes prematuras diarias.

Y no solo por enfermedades; hay muchas formas de cortar sueños, que no tienen en cuenta los deseos de vivir, ni la fortaleza física o mental, ni que se haya acabado de terminar la carrera y se tenga un buen trabajo; ni proyectos ni la buena racha por la que hasta un instante antes se haya estado viviendo. Se estima que los traumatismos causados por el tránsito provocan la muerte de unos 700 jóvenes cada día.

En España, unos 1.400 jóvenes mueren cada año en accidentes de tráfico; es la 1ª causa mortal en personas entre 15 y 29 años. Pero hay muchas otras que aíslan del hilo de la vida: tabaquismo alcoholismo, accidentes laborales e incluso deportivos, asesinatos… Cada día mueren aproximadamente 430 jóvenes de 10 a 24 años por violencia interpersonal. Así las cosas, y sabiendo que somos parte de la estadística: ¿no es inteligente blindarse contra las posibilidades de que ocurra un imprevisto?

Muchos jóvenes contratan seguros: moto, coche, dental; trabajan para pagarlo. Sin embargo, son reacios a aceptar el contrato más seguro de todos, pese a ser gratuito: el de una vida eterna sin contratiempos ni castigo ni dolor. No hay que firmar nada; solo comprometerse en vivir fiel a las condiciones del seguro: obediencia.

Y esto es lo que hace más difícil la decisión de buenos jóvenes. Es una lástima que el mundo haya logrado ejercer una influencia tan grande, tanto entre la juventud como entre la propia vejez; no se bautizan por temor al compromiso con Cristo. No saben de hecho que, al negar al Señor le están diciendo ‘Sí’, a su enemigo, contrayendo automáticamente un compromiso con él. Jesús lo aclaró en Mat 12:29-30:

“Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”

A todo el que no lo haya hecho ya, le exhorto a romper las ataduras del ladrón para que no saquee el premio de la promesa. Acudan con fe a las aguas del bautismo, en los mismos términos que lo hizo el Señor Jesús; no desparraméis, sino recoged junto a Cristo, con compromiso, para que Él os dé el júbilo de vuestra recompensa.

¡Sed Hijos del Dios Vivo, no bastardos deudores de las tinieblas, el dolor, y la muerte!

 

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LA TECNOLOGÍA Vs LA SALVACIÓN EN DIOS.

enero 15, 2013

 15 de Enero/2013

Hace poco terminó en Las Vegas, USA la feria Internacional de Electrónica CES. Allí, Panasonic mostró su nueva gama de electrodomésticos (hornos, aire acondicionado, lavadoras, etc) controlados mediante un smartphone con soporte NFC y la aplicación debida. Hubo muchas novedades de distintas empresas; Samsung mostró la de un teléfono celular con pantalla de colores, flexible, por ser plástica y no de cristal, y con el grosor de una hoja de papel: un artilugio del tamaño de una caja de fósforos.

Una vez leí: “Nada es veneno, todo es veneno; el secreto está en la dosis.” Y eso se aplica en que los avances mal usados son dañinos. Hoy hay más accidentes de tráfico  por distracción con el móvil que hace unos años. Al principio solo se llamaba o respondía llamadas o se leían y remitían SMS mientras se conducía; pero hoy va in crescendo el que la cámara de un helicóptero policial detecte el uso de los modernos Androids y Cia. como navegadores. Estando al timón, igual se busca la vía de acceso desde Lepe a Madrid, que se habla o está pendiente de e-mails o se dedica atención y tiempo a los ‘whatsApp’ que cada vez más esclavizan la voluntad del ser humano.

Además, la cita de Las Vegas, más allá de los sin duda pasmosos avances exhibidos, dedicó (este año más que el anterior) conferencias a la relación entre tecnología y placeres carnales. Por ej: el fabricante canadiense Standard Innovation presentó un vibrador para parejas, con la oferta de ser ‘el único que puede ser usado durante las relaciones sexuales’. En esa misma feria, se presentaron debates como: ‘El sexo no envejece’, ‘La ciencia se encuentra con la sexualidad y ‘El sexo en tiempos digitales’.

Más allá de las innegables ventajas que el desarrollo tecnológico aporta al campo de la industria en general, y de la salud en particular, también se ve como algunos, en su afán de ganar dinero, venden su alma al diablo y usan la tecnología como trinchera anticristo. Cada vez más subyugan al espíritu y al corazón humano. Hay invenciones que, más que ser un aporte positivo a la sociedad, violan las leyes de Dios y trasmutan en drogas virtuales que arrastran las personas hasta su destrucción definitiva.

Jugar al bingo, ver pornos en HD, intercambiar archivos pedófilos, fabricar bombas, etc, cada vez está más al alcance no solo de adultos, sino de menores de edad. Y no hay quien pare esa noria. Los alumnos en clase están más pendientes de videojuegos, Facebook, recepción de fotos, pornografía, etc, que de su superación personal.

Y lo más preocupante es que ese peligro está tocando las puertas de la misma iglesia cristiana, con la venia y/o apatía de sus dirigentes. No digo que haya visto el uso de la pornografía dentro de las iglesias, pero sí que he detectado a alumnos en sus zonas wifi, supuestamente comprometidos con Cristo, más pendientes de los juegos y correos a través de sus smartphones, que de las clases de Evangelio.

Y esto es sin duda un gran obstáculo, no solo para ellos, sino mayor aun para los dirigentes que con un alto grado de responsabilidad no han decidido todavía atacar ese problema. Algo crucial, pues se trata del futuro de la iglesia cristiana.

Por otra parte, para el mundo implicado con el compromiso de ‘salvar al planeta’, opuesto a la contaminación ambiental, malos políticos, desigualdades sociales, etc, la protección de la Tierra es la garantía de la salvación personal futura. Priorizan lo subjetivo a lo objetivo; dicen que ese amparo depende de las gestiones y luchas de los débiles contra los poderosos. Sin embargo, deberían apagar esa luz larga que pretende ver al mosquito del futuro sin detectar al elefante del presente, y en su lugar dejar que prenda en el interior la luz que guía en Verdad a la Salvación individual.

Dios dice muy claramente cual debe ser nuestra preocupación prioritaria:

Oíd, oh cielos, escucha, oh tierra, y regocijaos, vosotros los habitantes de ellos, porque el Señor es Dios, y aparte de Él, no hay Salvador.

Esto también dice el Señor:

Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin. Grande será su galardón y su gloria; y a ellos revelaré todos los misterios ocultos de mi reino desde los días antiguos, y por siglos futuros; les haré saber la buena disposición de mi voluntad tocante a todas las cosas pertenecientes a mi reino. Aun las maravillas de la eternidad…

O sea: sin rectitud no hay avance espiritual; la corrupción sigue morando en nosotros, y no podremos ser herederos de la promesa, por cuanto en el reino de Dios (que Jesús nos promete si somos fieles a su legado) es imposible que moren la pureza con la impureza; tal mezcla es tan imposible como la de aceite y vinagre en sus estados naturales.

En realidad, la contaminación del planeta es secundaria ante el peligro de la notoria corrupción que alcanza el alma humana en los tiempos actuales. Más que preocuparnos por el efecto invernadero, la toxicidad de los gases industriales, la tala de árboles, la matanza de ballenas, o la posible extinción del colibrí esmeralda, el lobo rojo, o el gorila de montaña, deberíamos alarmarnos muy seriamente por lo que verdaderamente está en peligro de extinguirse por fuego: el alma humana.

Yo doy testimonio de que es cierta la advertencia del Señor Jesucristo que aparece en Luc 16:19, cuando cuenta la historia de Lázaro el mendigo, que va al Paraíso, y el rico sin nombre, condenado al infierno. (Había perdido su nombre debido a la contaminación de su alma; por esa razón no aparecía inscrito en el libro de la vida)

No voy a describir aquí esa historia, pero les sugiero que la lean, porque contiene más verdad y conocimiento para salvación, que el que puedan hallar en ningún otro libro. La angustia tormentosa del rico en el infierno que ahí se relata, es un aviso para los que insisten en ignorar las advertencias de Jesús, el Hijo de Dios, de quien de nuevo doy testimonio; a quien vi el 2 de enero del 2009 (Él sabe que es cierto), y con quien conversé en visión. Su misericordia me alcanzó, exhortándome al arrepentimiento, bajo una amonestación severa debido al trato que había dado en mi blog a los defensores de la evolución, por haber respondido a sus insultos y descalificaciones con igual ofensa.

Categóricamente, el Señor me ordenó que no diera a nadie por muerto, pues yo mismo lo había estado, y Él me había rescatado. Me ordenó borrar cada insulto mío, uno por uno, dejando los otros, en más de 2000 debates; ello me llevó más de un mes. Y aprovecho la oportunidad por si ha quedado alguno, para que me lo hagan saber y pueda suprimirlo.

Posteriormente, el 13 de septiembre del 2011 me condujo en espíritu al infierno, y luego me dio evidencias de que esa visita había sido cierta, y que debía testimoniar sobre ella. Nunca me ha revelado el Paraíso; probablemente porque aun estoy lejos de él; pero prometo que si alguna vez Él me muestra al menos una pequeña parte de esa Plenitud, también hablaré de ello; contaré, para esperanza, todo lo que me autorice contar.

Más allá de esto, advirtiendo sobre el infierno, el propio Dios expone, refiriéndose a la resurrección de los muertos para juicio, cuando el Señor Jesús regrese:

Y saldrán, los que hayan hecho el bien, en la resurrección de los justos; y los que hayan hecho el mal, en la resurrección de los injustos.

“La resurrección de los injustos”… ¿de dónde resucitan? Sabemos que los justos van al Paraíso cuando mueren pero, si Jesús instruye en el capítulo 16 de Lucas que el mundo de los muertos está dividido en dos: Infierno y Paraíso: ¿A cual pertenecen los injustos sino al infierno? Y por si alguien quiere acomodar esto a sí mismo, diciendo que han sido buenos, y que eso no va con ellos, les remito la frase del Señor:

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra

Todos somos pecadores, en mayor o menor medida, en público y/o en secreto; y jamás podremos estar en su presencia si morimos en pecado. Deberemos purgar nuestras faltas con dolor y sufrimiento, en el sitio preparado para ello desde el principio de los tiempos. Reajustemos el alma y el espíritu, pues no hay más tiempo que este para ponernos en paz con el Señor Jesús a través del bautismo por arrepentimiento y la fidelidad futura.

Aprovechemos los avances tecnológicos para todo tipo de bien; para todo lo que sea útil a la humanidad… pero huyamos como de la propia muerte, de la tecnología diseñada para conducir a la corrupción moral del espíritu. Sigamos con decisión inquebrantable la flecha que guía hacia Cristo, el rastro de sus pasos: Su Evangelio.

Si somos negligentes respecto a este aviso, haremos un muy mal negocio. Den por seguro que habría que pagar una hipoteca con un interés muy alto, y muy extenso en el tiempo, por una lúgubre y pavorosa residencia que, si nos esmeramos, todos podemos evitar.

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3ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 9, 2012

 Julio/9/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

[3-¿Por qué la Biblia muestra a Dios manifestándose de formas dramáticas y realizando milagros evidentes ante los ojos de los no creyentes? ¿Por que no sucede nada parecido hoy en día?]

Por milenios, Dios mostró su poder no solo a quienes adoraban a dioses extraños: jebuseos, cananeos, egipcios, etc., sino incluso a su pueblo judío, infiel aun habiendo recibido escrito por sus padres el legado de Yaveh. Luego, como parte del plan de redención, envió a su Hijo Jesucristo: la última oportunidad de creer a través de milagros. En Jesús, el ‘ver para creer’ pasó a ser ‘ver, por creer‘; su crucifixión inició el reino de la fe. Por Cristo, la fe ve lo invisible, cree lo increíble… y recibe lo imposible. Sin fe, hoy es imposible ver milagros de Dios.

A finales del año 2008, después de un mes de mucho debate en el blog donde se ofendía a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo, estuve semanas de oración constante, varias veces al día, preguntando al Señor por qué no podían creer en Él, por qué no podían percibir su presencia como yo y la mayoría de los cristianos. Me convertí en una letanía: cada mañana, cada tarde, cada noche, le preguntaba al Señor sobre este asunto sin que me respondiera. Y un día, habiendo desistido de estas oraciones, con mi mente ocupada en asuntos personales, oí de pronto de forma clara y suave, la respuesta en Su voz:

Yo soy invisible para quien no quiere verme, y me manifiesto a los que me aman.”

Y entonces comprendí; no he vuelto a preguntarle sobre el asunto. Los milagros sí aparecen, de forma puntual y esporádica… pero solo en quienes tienen fe para recibirlos, y cuando el Señor lo considera oportuno, por razones que solo Él conoce. Hay gran evidencia repartida por el mundo, aunque al ateísmo le suene a farsa: aparición a jóvenes cristianos, milagros de sanidad… Yo mismo vengo dando varios testimonios de ello, considerando el principal la luz de Cristo sobre mi cuerpo durante 8 horas.

Fui bautizado la mañana del domingo 6/febrero/1994, y esa noche, desde las 12 hasta las 8 de la mañana del lunes 7, su luz me cubrió por completo. Fue en Madrid, con mucho frío y la calefacción apagada desde las 10 de la noche, conmigo en la cama tapado de pies a cabeza por dos colchas. Me despertó una luz blanca y refulgente entre las mantas; salí de ellas y me arrodillé para dar gracias a Dios. Mientras movía las manos en alabanza vi que una luz se movía por la sábana como si un fluorescente estuviera atado al brazo. Fue un milagro de 8 hs, y lo vieron mis ojos. Y no bebo alcohol, ni consumo drogas.

Luego he tenido más experiencias; unas 20 en 18 años. En enero/2/2009 tuve incluso un diálogo con Cristo, en el espíritu. No me dijo que yo era su profeta, ni me alabó por lo bien que lo estaba haciendo, sino que, en un contexto que yo por error consideré como ‘negocio’, y que no referiré ahora, me amonestó por responder con insultos a ofensas de defensores darwinistas. En aquel entonces me daban las 5 de la madrugada en mi blog respondiendo no solo ataques a Cristo, sino también a mi persona. Y el Señor me hizo buscar y borrar, entre 2000 debates, cada insulto mío, dejando los de los ofensores. En aquel tiempo era tanta mi chulería que sintiéndome dolido por lo que creía ‘injusta’ regañina, le dije al Sr:

Sr. Es muy difícil hacer negocios contigo.”

Sentí la penetrante y triste mirada de Jesús que no olvidaré jamás; percibí Su decepción por lo incomprendido que es incluso entre los cristianos. Se mantuvo unos instantes mirándome fijamente; luego dijo, con pausa:

Es la única forma de hacer ‘negocios’ conmigo.”

Entonces comprendí Su mensaje de misericordia; la magnitud del amor de Cristo incluso abarca a los que le niegan y arremeten contra Él. Su última frase fue contundente:

No des a nadie por muerto, pues tú lo estabas y yo te rescaté.”

He sido testigo de otros milagros; y sé que si sigo siendo fiel, si logro ser digno ante Él sin importar que me den por loco, participaré de muchos más. He vivido lo que he vivido; nadie me lo puede arrebatar. Y testifico de ello, para que si hay alguien que me crea, le sirva de fortaleza para su fe; los que no crean y se burlan me dan pena. El 13/XI/2011 yo fui llevado al sitio donde los burladores son burlados. Así sé que, aunque tarde y bajo aflicción, aun el incrédulo creerá. Se avisa en Pro 1: 20-29:

“La sabiduría clama de fuera, en las plazas da su voz: En las encrucijadas de los murmullos de gente clama, en las entradas de las puertas de la ciudad da sus razones: ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos a mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras. Por cuanto llamé, y no quisisteis, extendí mi mano, y no hubo quien escuchase, y desechasteis todo consejo mío, y no quisisteis mi reprensión: también yo me reiré en vuestra calamidad; y me burlaré cuando os viniere lo que teméis. Cuando viniere, como una destrucción, lo que teméis, y vuestra calamidad viniere como un torbellino, cuando viniere sobre vosotros tribulación y angustia: entonces me llamarán, y no responderé; buscarme han de mañana, y no me hallarán: Por cuanto aborrecieron la sabiduría; y no escogieron el temor a Yaveh…”

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2ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 6, 2012

Julio 6/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

2-¿Tiene sentido pretender, como hace la Biblia, que el pecado puede ser perdonado por arte de magia transfiriendo la culpa de una persona culpable a una inocente y posteriormente castigando la inocente?

“…no enseñará más ninguno a su prójimo, ni a su hermano, diciendo: Conoce a YAVEH; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice YAVEH; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jer 31:34)

El pecado no se exime por magia, sino por el poder de Dios, autentificado en su Hijo Jesucristo. Todos pecamos; y dado que hay juicio, nadie saldrá impune sin arrepentirse ante Jesús, reconociéndole como Salvador. El mismo que hizo que ciegos vieran, cojos fueran sanados, leprosos quedaran limpios, etc., tiene poder para perdonar pecados. Milagros (no magia), citados no solo por historiadores cristianos, sino sus enemigos judíos que le crucificaron, en Sanh. 107; Sota 47b; J. Hag. II, 2…

Siendo imposible negar las evidencias, ante tanto testimonio, achacaron esos prodigios a la brujería. Ciegos conocidos durante años con esa discapacidad, de pronto veían y mostraban a todo el pueblo su curación; cojos de toda la vida de pronto corrían por la calle; leprosos aislados por años, apestados de la sociedad, mostraban de pronto una piel inmaculada.

O sea, además de fuentes cristianas, hay otras de sus propios enemigos que avalan Su enorme capacidad de curación, Su gran poder. ¿No podrá perdonar pecados quien hizo tal demostración de autoridad?

Y la culpa no se transfiere; eso es mentira. ¡Se borra! Dios no pasa al inocente la culpa del culpable, sino que cada cual pagará por su pecado:

He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. (Eze 18:4)

Igual que hay ley contra la rebelión, también hay ley para borrar pecados: la del perdón, que sigue 4 pautas:
a- Arrepentimiento por violar los mandamientos.
b- Reconocimiento de Jesucristo como salvador personal.
c- Bautizo por inmersión en el agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
d- Fidelidad eterna a la ley legada por Cristo a partir de entonces.

El bautizo para perdón de pecados es ley de Dios. A veces se habla de la paga del pecado por generaciones enteras… cuando hijos mal instruidos por padres negligentes, quebrantan las leyes de Dios. Por ej, en Mal 3:7:

Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros…”

¿Acaso Dios ha engañado a alguien? Los mandamientos fueron dados desde el principio; ya en el artículo anterior quedó claro que estamos aquí para probación, pues hubo contienda en el cielo por desobediencia, y Dios ideó un plan de depuración que premia al obediente y castiga al rebelde.

El castigo por rebeldía es un plan, y verá cumplimiento. Si no aprovechamos la ocasión de esta vida, y nos la pasamos violando las leyes de Dios sistemáticamente, llevándole a ira, nos arriesgamos a que Él decida que no somos dignos de esta oportunidad, cierra la puerta de esta vida, y en muerte nos conduce a la otra, abriendo la puerta de la punición. El fin no viene con flores, sino con mucho dolor y quebranto; peor, según Jesús, al de los días de Noé. ¿A qué rasgarnos las vestiduras si se nos ha avisado? ¿No nos sometemos a leyes humanas? ¿No pagamos multas, vamos a la cárcel, y en algunos países a la muerte, por violar leyes humanas? ¿Por qué pensar poder burlar las leyes de Dios y quedar inmunes?

La historia bíblica habla de castigo cada vez que el Creador fue defraudado por hombres y mujeres que transgredieron mandamientos dados a través de Moisés. Se entregaban a orgías, sacrificaban a sus propios hijos a dioses ajenos (en realidad demonios), eran vanidosos, soberbios, etc.

Por ejemplo, en Exo 22:24:

“… y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.”

La capciosidad se pregunta cómo un dios amoroso puede amenazar de esta forma. Pero la capciosidad no analiza que antes de la amenaza, está la advertencia de Dios, desde el mismo inicio del capítulo 22, contra el robo, fornicación, violación, hechicería, zoofilia, sacrificio a dioses ajenos, explotación a extranjeros, contra el afligir a viudas y huérfanos…

Nos parece un terrible castigo porque ninguno de nosotros tiene poder sobre la muerte. Pero Dios sí; para Él, morir no es más que pasar al mundo de los espíritus. Es castigo temporal; los niños inocentes entran al Paraíso, mientras a los adultos les envía a purgar por sus pecados hasta que Jesús venga para juzgar, antes de instaurar el reino de los cielos.

Detrás de toda referencia de Dios por el castigo, está la desobediencia. Nos instruye para que seamos conscientes que la rebeldía a sus leyes no quedará impune, mientras que la fidelidad, la obediencia, será premiada.

Así, la Biblia enseña que Dios odia al pecado, pero ama tanto al pecador, que constantemente le está brindando la oportunidad de arrepentimiento, con promesa de perdón y vida eterna en el reino celestial, a través de la única figura establecida para ello: el Señor Jesucristo.


¿CUÁL ES LA BUENA NOTICIA?

julio 7, 2008

Hace unos días (y a cada momento lo hacen), me dejaron una propaganda sobre régimen de adelgazamiento, en el limpiaparabrisas del coche. Nadie duda que esa actividad se ha convertido en un negocio muy lucrativo; esta generación se ha volcado como nunca en el cuidado de su cuerpo y, cada día más, se dedica una parte importante de los ahorros en ser menos gordito/a, flaquito/a, muy exuberante… o menos, según sea el caso, etc.

La humanidad ha ido vaciando cada vez más su espiritualidad; esta ha ido menguando a favor de la ‘grosura mental’ que provoca el cáncer del espíritu, en incremento alarmante.

Se anhela gustar más; la envidia ajena por la presencia propia resulta una inyección de vanidad muy difícil de rechazar. Se acude al gimnasio y se hace sumisión a dietas rigurosas, en beneficio de una carne efímera, pues la belleza física se difumina en el tiempo y no constituye una garantía de felicidad ni de seguridad.

Un buen cuerpo siempre encontrará sustituto en otro… a veces no tan formidable, y mucho menos espectacular; luego, el sacrificio de la vanidad no todas las veces se ve correspondido por la fidelidad de la persona a la que se quiere impresionar, pues el ser humano siempre es deslumbrado por lo nuevo, y hay mucho de nuevo bajo el sol, esperando saciar el vacío existencial de los insaciables.

La juventud es carrera rápida; sin darnos cuenta, la piel tersa se vuelve porosa, se cubre de manchas, los primeros surcos delinean más contornos de los deseados… y los michelines ajenos, que provocaban comentarios sarcásticos, se presentan como justicieros, sin avisar, en el propio cuerpo. La carne corrompible acude sin falta a su cita con la corrupción; años antes o después, se marchita e inicia su acelerada carrera hacia su decadencia y postrer exterminio definitivo. Sin embargo, el espíritu que la sustenta (ese ignorado por muchos), que siempre está conectado con el Creador querámoslo o no, prevalece para siempre.

El mal de la carne busca su cura en la medicina, cuyo adelanto permite mitigarlo y anularlo en muchas ocasiones; aunque solo es un vano intento para detener la inercia, pues el destino del hombre carnal es ineludible. Haga lo que se haga, siempre habrá un final.

Pero un espíritu enfermo es más grave, pues su continuidad en el tiempo se hace eterna. Si nuestra salud espiritual es buena, solo lo alimentamos con lo que le fortalece: la fe en un Jesucristo vencedor de la muerte, quién lo evidenció con su propio ejemplo. También, con la buena conducta en nuestro entorno, el conocimiento y cumplimiento de las leyes de Dios, el dominio propio ante las tentaciones, la paciencia ante las contrariedades y pruebas que nos harán subir nuestro nivel espiritual, la práctica piadosa (libre de egoísmos), y el amor desinteresado, sin segundas intenciones.

Si nuestro espíritu no está sano, nuestros ojos no estarán en la luz ni las manos ni el cuerpo entero; incluso el propio corazón, que se verá inundado por el egoísmo y el culto al ‘yo’, que tanto nos aleja de los fundamentos reales, cuyas raíces viven en la instrucción de Jesús.

La genética humana no determina los sentimientos e inclinaciones, aunque ya hay por ahí ‘estudiosos’ del tema que señalan lo contrario. La genética es la instrucción para crear vida animada en carne, a partir de los aminoácidos que darán lugar a las miles de proteínas necesarias. Pero el ADN no hace al hombre ladrón, violador, pederasta, asesino, ególatra, vanidoso, borracho, drogadicto, usurero…; todo lo que contamina la pasión, es obra del espíritu dominante en el ser, y mientras más en resonancia estemos con el Espíritu Santo, menos serán las imperfecciones y aristas internas que habrá que enfrentar, limar, y extirpar, para emerger dignos e inocentes, en el inexorable instante de la justicia divina.

Pero si nos alejamos de Él, satanás hallará con habilidad cada fisura nuestra. Ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil, y si un arte es dominado por el maligno a la perfección, es el de hacerse fuerte en nuestras debilidades íntimas. Como el ojo de un tornado de fuerza T10, nos succionará cada vez que le interese alejarnos de Dios; sabe cómo hacerlo y puede hacerlo, si nos apartamos del Altísimo.

Ahora bien, regresando al genoma, si hay algo que este sí determina, es nuestro sexo, a través de la combinación cromosomática que ‘nos toca’. Los cromosomas X-Y imponen la condición sexual, mediante un sistema único en personas y animales. Los cromosomas humanos, en situación normal, se manifiestan en parejas, y son 23; los que determinan el sexo, corresponden precisamente al par numerado en el orden 23.

La sola presencia del par cromosómico XX, implica como resultado un individuo hembra, mientras que la asociación y combinación XY significa la expresión genética que resulta en un individuo macho. Asegurando esta situación aun más, existe un gen en el cromosoma Y, el TDF (del inglés testis-determining factor o factor determinador de los testículos), que es el responsable de que el embrión desarrolle testículos y se haga masculino; no existe un gen equivalente para la diferenciación de los ovarios, de manera que el embrión será por defecto femenino, si no posee el gen TDF.

De modo que cualquier inclinación al sexo contrario no tiene su raíz en el ADN, sino en el espíritu; una evidencia de esto, que no deja lugar a dudas, es la erección que ocurre en todo homosexual pasivo, a quien la genética le hizo hombre… pero una influencia espiritual, de la 4ª Dimensión de satanás, le impone que se sienta mujer. Este influjo suele presentarse desde la niñez, aunque a veces se manifiesta también una vez adulto. En el lesbianismo ocurre igual: influencia demoníaca, en sentido contrario. Por tal razón es que la homosexualidad está implícitamente condenada por las leyes de quien nos creó.

No se trata de una ‘atrofia’ evolutiva que les ha hecho así. Si sucediera algo biológicamente posible: que una lesbiana que se ‘imagina’ hombre, tuviera sexo con un afeminado, la vida les jugaría una mala pasada: ella sería mamá y él, papá. Créanme, el enigma está en el espíritu, no en la carne: la 4ª Dimensión Espiritual somete y sojuzga a la 3ª Dimensión que vivimos en el cuerpo; lo que somos, y cómo nos manifestamos, depende de por quién nos dejemos sojuzgar: si por el Espíritu Santo o su enemigo tradicional por antonomasia.

Hace poco se celebró en Madrid el internacional ‘día del orgullo gay’, Homosexuales de ambos sexos (vaginas y penes), subidos en carrozas, a medio vestir, pusieron el adobo infalible hoy día en la sociedad: el morbo que genera el saber que se hace lo que va contra la ley de Dios, alimentando la inmoralidad, y con ello, la ira del que todo lo puede.

Aquí se vio, una vez más la desidia de algunas familias, llevando a sus críos para que ‘disfrutaran’ el espectáculo. Inconscientes e irresponsables; incapaces de evaluar lo que resulta importante para el Señor. No se puede permitir esos desfiles a la vista de los niños, inculcándoles que la unión hombre-hombre y mujer-mujer, también integran el concepto del matrimonio, pues va contra Natura y constituyen una aberración. Están muertos y no se percatan; juegan con fuego y el final no será otro que la incineración en vida, pueden darlo por hecho.

Desde aquí mi apoyo a todos los que se manifiestan contra estas actividades nítidamente subversivas, pues no pueden considerarse de otra forma. Por su parte, los gobiernos que apoyan esto, legislando leyes que se oponen frontalmente a las de Dios, tendrán que dar cuentas a la cabeza gobernante que les supera; las familias que se han marginado del Proyecto del Hogar establecido por el Creador, también serán cuestionadas, y los directamente involucrados, que escuchen el mensaje: ¡Abran los ojos del espíritu y cierren las piernas! Aun están a tiempo del arrepentimiento; la hora llega.

Declaro desde este blog, en el nombre de Jesús, que toda violación de las leyes establecidas por el Padre de la humanidad tiene punición, y pueden estar convencidos que esta será severa, en el caso de los que no se arrepientan y caigan en la persistencia de la continuidad.

Por otra parte, sea cual sea el pecado cometido, tenemos un abogado en Cristo, que tiene Poder para perdonar y librarnos de culpa, sin importar la infracción, si somos capaces de reaccionar y nos aferramos a su Espíritu purificador del nuestro, fortificándonos día a día en el conocimiento de su Palabra, para no reincidir más en nuestras faltas.

Se ha hecho todo lo posible por sacar a Dios de la mente de los hombres, desde la base: las escuelas. Educan a los futuros presidentes y ministros, en el ateismo que puede conducir a la inmoralidad, preparando las condiciones para las leyes antiCristo que hoy pululan en todo el planeta. Les alimenta un inconmensurable odio a Dios, que les hace cocear contra el mismo aguijón que acabará destruyéndoles, dejándose arrastrar en un sin sentido, y lo que es peor: arrastrando consigo a mentes débiles, ignorantes del plan del Señor.

Solo se libran de estas inclinaciones los que fundamentan sus normas de conducta en la instrucción bíblica… y de forma extraordinaria, los no creyentes a los que el Creador les ha dado un espíritu de nobleza lo suficientemente fuerte como para continuar siendo buenas personas, pese a no reconocer aun a Cristo: un espejo de la gracia de Dios.

¿Se me critica porque no hablo del amor, sino del castigo? A la Biblia me remito; ambos caminos nos permitirán alcanzar el reino de Jesús: el amor es el idóneo, el más rápido, mientras que la sanción punitiva produce dolor, y por este entra la convicción del peligro; se empieza a ser sensible y se llega a evaluar que la mejor opción es la de la obediencia. Pagamos entonces el precio de la corrección, y cuando el Omnipotente estime que estamos listos, nos reincorpora a su pueblo. Y esa es la buena noticia: Cristo es válido para hacer libres tanto a los que están cerca de Dios, como a los alejados que regresan; el método lo impone el propio individuo, con su decisión de entrega, ya sea temprana o tardía.

Luego de ello, todo el que sea fiel a Jesús, tendrá vida eterna con Él, en su montaña, pues es el puente que lleva hacia el Padre. Es decir, después del arrepentimiento y la constricción (y repito la buena noticia de estos tiempos), los no creyentes tendrán la misma opción que los creyentes, pues Cristo vive en el corazón por la fe. La forma en que esta se adquiera no es determinante; lo importante es llegar a sentirla.

La fe lleva al amor; una vez que estemos firmemente enraizados en Él, podremos entender cuán ancho, largo, profundo y alto es el amor de Jesús. Así como que la iglesia es una casa de oración, pero el verdadero templo del Señor es portátil y lo llevamos en un interior saneado. El concepto de iglesia trasciende en la unidad con Jesús: hubo un solo cuerpo crucificado para el perdón de los pecados, un solo Espíritu Santo, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe y un solo bautismo. Hay un solo Dios; y por tanto, una sola iglesia. Esa es la meta que debe existir en todos los cristianos y la que Cristo espera de todos: que obviemos las diferencias y nos unamos en lo que nos aglutina: Su cuerpo de la Redención.

Jesús preparó a sus apóstoles para un acto de servicio: la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios. Solo así alcanzaremos la edad y el desarrollo que corresponden a la plena madurez de Cristo. Como dijo Pablo, en su carta a los Efesios 4:16:

“Por Cristo, el cuerpo entero se ajusta y se liga bien, con la unión de todas sus partes; y cuando una parte funciona bien, todo el cuerpo va creciendo y edificándose en amor.”

Así pues, la alerta de Dios es que no nos alejemos de Él, sumidos en pensamientos vanos, con el entendimiento en tinieblas. No permitan que el corazón lata insensible en el pecho, haciéndose así ignorantes de las leyes de Dios, y de su gracia. Todos tenemos parte, mediante el evangelio, en la misma promesa: Perdón de los pecados y opción de vida eterna, bajo su reinado espiritual.

Por la gracia de Dios, yo, sin mérito alguno, me veo hoy confrontado en el espíritu para escribir estas cosas. Y no sería fiel a Cristo si no insisto sobre su promesa de salvación para todos aquellos que se arrepientan de sus malas acciones y se conviertan a Él, culminando con un párrafo de la carta a los Efesios, en 3:10:

“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la Iglesia, a los principados y potestades en los cielos, conforme a la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús Señor nuestro…”

¡Gloria a Dios en nuestros corazones, en Cristo Jesús, por todos los siglos y para siempre! ¡Amén!


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