SE BUSCA SALTO DARWINISTA VIVO O MUERTO (II)

marzo 19, 2013

El darwinismo afronta un escollo insalvable: en la célula eucariota hay orgánulos ausentes en la procariota o cualquier bicho que se adopte como origen. Para salvar la traba y exhibir evidencia evolutiva, se dice que hace miles de millones de años una bacteria entró en otra, hizo endosimbiosis, creó la mitocondria… y se volvió eucariota.

Mas el procariota, además de no tener mitocondrias [su respiración celular tiene otro diseño], carece también de otros corpúsculos presentes en el eucariota: núcleo, lisosomas, centrosoma,  retículo endoplasmático, peroxisomas,  y aparato de Golgi; sintetizados por código del ADN nuclear, no del ADN de la mitocondria. De modo que habría que explicar y mostrar, la evidencia evolutiva de esos orgánulos ausentes, y además, como se inscribió en el núcleo la instrucción para crear mitocondrias. El bicho que pasaba por allí e hizo endosimbiosis, no lo explica, sino todo lo contrario: lo complica. 

La realidad acredita que esos orgánulos siempre fueron parte de la inicial célula eucariota, pues el retirar cualquiera de ellos, no hace que la célula evolucione para recuperarlos, sino que mata a la célula. Ese hecho irreductible dice que todo tuvo que ser así desde el inicio. Cualquier argumento en contra debe ser avalado, al menos, por una prueba de laboratorio. Y no la hay; los millones de especies eucariotas tienen los mismos orgánulos. Salvo el cloroplasto en plantas, en lugar de mitocondrias, debido a que su energía es por fotosíntesis.

Otra evidencia evolutiva alegada es la resistencia bacteriana a antibióticos. Pero tal capacidad existía mucho antes del hallazgo de estos. El “Medical Tribune” lo ratificó el 29/12/1998. En 1986 rescataron conservados en hielo, los cuerpos de unos marinos que enfermaron y murieron en una expedición al polo, en 1845. En sus restos había bacterias comunes del siglo XIX; y los investigadores se sorprendieron por su defensa ante antibióticos modernos, no fabricados hasta el siglo XX, posterior a su época.

O sea, su resistencia no es evolutiva, sino está en el ADN original, que las capacita con un especial sistema auto inmune, similar al splicing humano y al de los virus. ¿No hay splicing en ARNm de virus? ¿Por qué no en bacterias? La evolución nunca se verifica en ellas; jamás se convierten en especie nueva. Siguen hoy siendo bacterias.

Lo que se pretende desde el principio es sacar a Dios de la fórmula de la vida,  haciendo que la bacteria lleve a los monos para luego emparentarnos a ellos. Sin embargo, pese a que existen microscopios desde el 1630, pese a la colosal velocidad de reproducción bacteriana, y pese a que se implican en esta investigación decenas de miles de profesionales, en laboratorios en el mundo entero, con sistemas de última generación, jamás han exhibido el paso genético de un procariota a célula eucarionte.

Ese primer salto entre especies es imprescindible para sostener todo el resto de la retórica evolutiva. Pero nunca ha sido evidenciado en ningún laboratorio del planeta [millones buscan el Nóbel que el hallazgo representaría], pese a existir microscopios desde el siglo XVII, y pese a que la unicelular bacteria tiene una velocidad prolífica que no necesita el tiempo eónico que propugna la evolución.

En tres siglos de trabajo con ellas, aun con su impresionante (y sin paralelo), ritmo exponencial de reproducción, jamás se ha visto un despunte en dirección a otra especie. Todas se revelan con su inmutable ADN circular, la misma estructura… sin evolucionar para apoyar el mito. No hay ni una evidencia de intención genética evolutiva; todo laboratorio ve a las bacterias de hoy igual que siempre, sin trasmutar en otro bicho, pese a asignarles miles de millones de años.

Y eso niega el fundamento de la teoría. En un tribunal convencional, si tuviera que defenderse de una acusación de falaz, la ausencia de evidencia tal sería suficiente para declararla culpable, condenándola al ostracismo en Ciencias, y en cada aula, como deriva.

Insinuar que la mitocondria es ejemplo de evolución bacteriana hacia el forzoso paso a eucariota que exige la teoría evolutiva, va contra Ciencia. En el ADN nuclear existen genes que codifican proteínas que actúan como enzimas vigilantes, y regulan el mantenimiento preciso de todo proceso mitocondrial. Un diseño, lejos de la mitocondria, que la controla, no una chapuza del azar. Hablar de origen por endosimbiosis, sabiendo que una instrucción regula los procesos del origen mitocondrial, según necesidad de la célula, no es científico.

Hay una enfermedad autosómica que implica al menos un gen nuclear, lejos de la mitocondria, regulando cuantía de moléculas de ADNmt: el ‘Síndrome de Reducción de ADNmt’, caracterizado por una reducción del número de copias de ADNmt en varios tejidos. El origen de la dolencia está en mutaciones en un gen del ADN nuclear, fuera de la mitocondria, que controla a esta. ¿Cómo puede explicar ese hecho científico la bacteria endosimbionte que ‘pasaba por allí? ¿Cómo no ver lo irracional del planteamiento?

El ADN nuclear  incluye el reajuste  cuantitativo de mitocondrias. Se ha descubierto la interacción de los ADN mitocondrial y nuclear. Y si ambos genomas tienen las instrucciones codificadas para producir polipéptidos de OXPHOS; si tienen esa interacción INSCRITA en sus genomas: ¿Cómo logró una bacteria endosimbionte, inscribir y codificar en un núcleo del que carece, datos que no posee el procariota?

Además: el ADN mitocondrial se reparte en 37 genes que codifican la instrucción para: 2 tipos de ácido ribonucleico ribosomal (ARNr), 22 ARN de transferencia (ARNt) y 13 polipéptidos constituyentes de la cadena respiratoria o subunidades de enzimas de los complejos de la fosforilación oxidativa. [7 subunidades de la NAD deshidrogenasa del complejo I, 1 del complejo III, 3 del complejo IV y 2 del complejo V]. [Anderson et al., 1981; Chomyn et al, 1986; Tzagoloff y Myers, 1986].

Pero atención: El complejo II, presente en la mitocondria  y  parte indivisible del proceso respiratorio, lo codifica completamente el ADN nuclear. Así, si la fosforilación oxidativa, el proceso que genera energía ATP en la célula a través del sistema OXPHOS, donde interviene la mitocondria, está PREVISTA fuera de la mitocondria, ¿cómo puede alguien defender la carambola del endosimbionte? ¿Por qué ocultan ese hecho? Porque una mentira solo da evidencias de que se miente.

Si algo tiene claro la Ciencia, es que la Instrucción antecede a la síntesis de proteínas; primero la Instrucción, luego la fábrica actúa. Y es pública la clara interacción de los genomas mitocondrial y nuclear, con instrucciones codificadas para producir polipéptidos. La bacteria ‘no pasaba por allí y se quedó en forma de mitocondria’, como pretende hacer ver el anticientificismo evolutivo, sino que el ADN del núcleo tiene instrucciones precisas para elaborar mitocondrias, enzima por enzima.

Respecto a la aceptación científica de que la mitocondria depende del ADN nuclear, puede señalarse el Resumen de la 4ta Conferencia Internacional de Neurología, [Santiago de Cuba, 2004, 46-7], que plantea lo siguiente:

1-Hay envío de proteínas, vía citoplasma-mitocondria, cuyas instrucciones de síntesis y transporte son codificadas por genes del ADN nuclear. Se estima la necesidad de unas mil proteínas para la adecuada actividad de la fosforilación oxidativa. Los defectos de la compleja instrucción en el núcleo causan dolencias mitocondriales.

2- El ensamblaje correcto de complejos proteicos de la cadena respiratoria, de la que la mitocondria es parte esencial, no está en las mitocondrias, sino que depende de factores del ADN nuclear, fuera de ella. Mutaciones de estas secuencias se asocian con males mitocondriales, como el del síndrome de Leigh.

3-La integridad de la replicación ADNmt, demanda secuencias inscritas fuera de ella, en el ADN nuclear. Se ha descrito trastornos de señalización intergenómica coligados a delección del ADNmt, que generan distintos síndromes. Por ej., la delección múltiple del ADNmt autosómico dominante, genera oftalmoplejía progresiva externa, debilidad muscular progresiva y catarata bilateral, y ocurre por fallas en la lejana instrucción nuclear.

De modo que todos deben recordar que lo real y científico es que en el núcleo se codifican los precursores de las proteínas mitocondriales que transportan secuencias diana específicas, introducidas en la mitocondria por una vía concreta; un sistema interactuante de energía, sito fuera de la mitocondria. [Voos et al., 1994].

Es un mecanismo bien diseñado, con la expresión de dos genomas, y con enzimas mitocondriales, cuyas subunidades polipeptídicas son transcritas y translocadas desde el locus nuclear al mitocondrial. El mito de endosimbiosis no apoya ese hallazgo científico; va contra la Ciencia. Podrán desacreditarme todo lo que quieran; pero es así. Y es una vergüenza que no lo digan en las aulas. Pero la verdad demanda su sitio, y lo tendrá, por mucho que muchos intenten impedirlo.

Volviendo a la defensora evolutiva Margulis: les aseguro que al instante de su muerte se enteró de la fuente de su error, del tremendo desliz que cometió. Y no solo por no reconocer la Creación de Dios ni a Jesucristo como su salvador, sino por levantar trincheras en su contra. Y todo defensor evolucionista, lo sea por devoción o por el salario que recibe a cambio, está vendiendo su alma al diablo y tendrá que responder ante el único dueño de las almas. Le harán compañía a Darwin, Margulis y el resto si no aprovechan su oportunidad; solo es cuestión de tiempo. Sus ojos lo verán; yo estuve allí y doy testimonio de lo que vi. Y el Señor sabe que no miento.

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DARWIN: AUTOPISTA AL INFIERNO.

agosto 13, 2009

La última muestra de la feria Arco, ante el revuelo que hace poco provocó en el Islam la publicación de una revista con viñetas satirizando a Mahoma, y temiendo la potencial reacción violenta de algún comando integrista, dio otro toque de humor negro [yo diría ‘rojo’], eligiendo insultar a los serenos cristianos. Irreverentemente, se presentó a Cristo con un misil en la mano. El hijo de Dios hecho hombre, a quien la historia solo le imputa milagros de curación, instrucción pacifista y actos de amor, fue exhibido como icono del belicismo. ¡Hasta dónde llega la influencia satánica sobre la humanidad!

Intentaron la gracia, vejando al mártir histórico más dócil. El único líder espiritual que hizo que cojos andaran, ciegos vieran y muertos resucitaran, antes de ofrendar su sangre en la cruz como purga del pecado humano, y reconciliación del mundo con su Creador.

En la materialista y poco espiritual Europa, no hay límites de libertad de expresión. Toda provocación morbosa vende; y eso auto faculta para la ofensa. Y es que, bajo el talante chistoso y abierto, en realidad este continente aviva su retorno al integrismo total, en lo cultural, religioso, político, económico… y por supuesto, y con mucha saña, incluso en la seudo ciencia, con ejemplos de expresiones como esta:

“Y no es que los métodos y las instituciones de ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino, por el contrario, que nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a las causas materialistas para crear un aparato de investigación y una serie de conceptos que produzcan explicaciones materialistas sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.”

La frase: del evolucionista Richard Lewontin, en ‘‘Billions and billions of demons’; un cabal modelo de integrismo puro y duro. La seudo ciencia apelada por la filosofía enemiga de Dios, no es más que un medio para lograr un fin: que el mundo olvide a su Creador. La sensatez les tiene sin cuidado; la única meta es la corona del ateísmo, y el destierro de Dios del alma humana. Fiel a tal obcecación, se niega sin razonar, a priori, lo que instruye un Creacionismo Bíblico cada vez más fuerte; posiblemente porque ante la verdad científica, el ilusionismo darwinista se queda sin recursos.

Hace poco, el Consejo de Educación de Kansas aprobó medidas que abren su escuela pública a la Verdad del Diseño Inteligente, según instruye el Génesis. En reacción a esto, evolucionistas de todo el mundo se tiraron de los pelos. No obstante, ¿es anticientífica la teoría del Diseño Inteligente? Todo lo contrario; lo que ocurre es que el neodarwinismo se ha reorganizado con tintes integristas: se auto proclama dueño del conocimiento, y fiel a lo que propugna Lewontin, su hacha está lista para cortar el pie de todo aquel que divulgue la imposibilidad del ‘auto-evolucionismo’ biológico.

El sostén del Diseño Inteligente es tan sólido, que cada día anula más los recursos de réplica de sus detractores. Un ejemplo es la imposibilidad de explicar el origen de la vida desde componentes químicos; ratificada por el mismo Stephen Hawking, al afirmar que la traba principal sigue siendo explicar la aparición de seres cognoscitivos, tras catorce mil millones de años de evolución, desde la espacial sopa flotante guisada en el Big Bang.

Pero volvamos a la feria; el donostiarra Luis Rico, director de Medialab, junto al Centro de Biotecnología del CSIC, mostraron el proyecto Gnom [sopa sin ‘cocinero’], en un rincón apartado. Y el personaje principal del acto fue una bacteria: la Escherichia Coli.

Como siempre, ante la ausencia de evidencias, la suposición reina sobre enigmas, la especulación impone su bata blanca y su título académico; mas lo que se pretende mostrar como elemental forma de vida, y primer paso para la generación de los animales superiores, en realidad se convierte en un boomerang de complicaciones que, como siempre que se razona, deja a los defensores evolucionistas en una difícil posición, sumamente débil en respuestas.

La presentada como supuesta autora de la vía ascendente hacia animales aparentemente más sofisticados, se eligió por ser unicelular [procariota]. El trazado evolutivo dice que los organismos unicelulares fueron ganando en complejidad y que adquirieron por sí mismos los orgánulos forzosos, para ‘trasmutar’ en las células eucariotas que forman al más de un millón de especies de animales y plantas que integran el resto de la vida.

Sin embargo, ‘Coli’ no es tan simple como se pretende hacer ver. En general, el microbio puede dar lecciones magistrales de eficacia, vitalidad y adaptación. Ningún otro animal, que debiera ser más complejo según el árbol evolutivo tradicional, logra hacer frente a los ataques químicos que enfrenta, soporta, y vence la bacteria. Extrapolando la escala, ni siquiera la raza humana, supuestamente más completa por su ubicación filogenética, sería capaz de resistir lo que esta diminuta célula independiente.

O sea, la microscópica bacteria no constituye evidencia de ‘paso’ hacia complejidad, sino que ya es compleja en sí misma. Responde a un diseño inteligente, aunque se pretenda no reconocerlo por todos los medios, pues cuenta con un programa ADN, y la regulación de precisos sistemas digestivo, reproductor, defensivo, etc. Ante cualquier ataque reacciona creando nuevas cepas, que nacen resistentes a tal agresión; posee, al igual que animales superiores, un sofisticado sistema auto inmune… inscrito en una simple célula. ¡Su defensa está programada en su ADN! Desde su genoma salen las órdenes para elaborar cualquier proteína protectora. Debido a su capacidad de reacción neutralizante, ante casi todo tipo de ataque químico, es irrefutable que opera con procesos cognitivamente organizados en su instrucción genética. ¿Quién diseñó e inscribió tan magna instrucción?

Cada vez que la Ciencia honesta logra penetrar en lo que poco antes era insondable, se topa con el hecho real de que cada investigación es congruente con la Palabra de Dios… y contradice a Darwin. No hay ni un enunciado evolutivo, que se corresponda con el testimonio bíblico de la Creación; el darwinismo es antitético respecto a la instrucción de Jesús; es todo lo contrario a la Palabra de Cristo.

¿Por qué el Vaticano da coces contra el aguijón y apoya versión distinta? Lía a más de mil millones de fieles, y abraza antojos ateos, negando el saber de Jesús, que nos enseñó sobre las pruebas de fe. Al ser tentado por satanás en el desierto, dio ejemplo de cómo había que afrontarlas: ¡Confiando en la Palabra de Dios! Tres veces fue probado y, pese a ser quien era, en las tres respondió con lo escrito en el Pentateuco judío. [Mat 4:4-10]

No hay más vueltas que darle: si el Señor, Escrituras bajo el brazo, formó a sus apóstoles refiriendo el principio de la Creación, Adán, Noé y el diluvio, Sodoma y Gomorra, etc., acreditó para siempre la verdad del manuscrito, y con ello, la de su primer libro: el Bereshit. [Génesis griego]. ¿Acaso la sangre de Cristo, con la que acuñó Su Verdad en la cruz fue una media sangre? ¿Fue un cuño a medias? ¡Nadie está autorizado para amoldar Su Verdad a pensamiento humano! Recordar 2ª Corintios 1:19:

Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí y Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en Él”.

Nadie que anteponga criterio humano a la Palabra de Dios, puede proclamar luego ser adalid cristiano. No se puede estar al mismo tiempo con Cristo y contra Él. Hemos sido advertidos, y vivimos el momento histórico de la profecía; pero ante la real posibilidad de defender lo que el Señor enunció en su momento, la vanidad opta por lo inverso: ‘Cristo mintió, y el ateísmo lleva razón’. ¡Tal mensaje es anatema! Apoya una falacia y defiende que Dios no nos creó, que los monos fueron mutando por arte de birli-birloque, y que salimos de debajo de la manga del azar. ¡Qué vergüenza!

Y lo peor es que no hay ninguna posibilidad real de tal hecho, porque La Ciencia [con mayúsculas], fija que las casi 200 especies distintas de primates ni se aparean entre sí, ni generan otros individuos que no sean los de su mismo tipo. El ‘homínido’ del año de la corneta de piedra, del que pretenden derivarnos, es un fraude sin fundamento científico. ¡Jamás pudo aparecer, por mucho que intenten hacer creer lo contrario!

Pese a que está escrito que sucederían estas cosas, los principales encargados de defender la credibilidad de la Biblia, el sustento del evangelio de la Creación, y la Verdad de Jesús, llegado el tiempo más importante, le dicen al pueblo que Cristo engañó, y se alinean con los enemigos de Dios. ¿Estaba acaso Darwin con Jesús? ¿Apoyó alguna frase cristiana? ¡NO! ¡Darwin fue la marioneta del antiCristo! Jesús la vio venir; y nos alertó, casi dos mil años antes que el payaso exhibiera sus malabarismos de ‘reajuste constante’:

Quien no está conmigo, está contra mí; y quien conmigo no recoge, desparrama” [Mat 12:30; Luc 11:23]

Lo cierto es que ningún científico ha podido presentar jamás, una evidencia que refute al Génesis bíblico. Su original Bereshit judío muestra aun una colosal salud verídica, pese a tener unos cuantos milenios a sus espaldas; de hecho, constituyó el libro de consulta de la mayoría de los científicos de vanguardia que sentaron las bases de todas las Ciencias. Sin embargo, cada vez más, en este tiempo materialista enfrentamos a un integrismo filosófico que, sin presentar evidencias ciertas, se ha colgado la bata de sabiduría, ha logrado atravesar el umbral de la Ciencia, y dispone un nido para satanás, en donde siempre existió la armonía de Dios con el conocimiento humano.

No todos los libros que se venden como científicos exponen Ciencia. En realidad, muchos son de ateísmo filosófico, encubiertos con títulos académicos, mas con ausencia total de evidencias en el caso de la biología evolutiva, tergiversación de las pruebas en el de la paleontología, y mala praxis en geología/paleontología.

La palabra ‘megalomanía’, derivada de las griegas ‘mégalos’ [grande] y ‘manía’ [locura], define perfectamente al darwinismo. El evolucionismo megalómano no apostó jamás por la instrucción científica, sino por una trinchera filosófica desde donde lanzar un ataque continuado, conociendo la debilidad primaria del humano: la necesidad de la no existencia de un Cristo que vendría a por sus fieles, y que luego pediría al resto las cuentas por sus actos. El eterno enemigo de Dios, conocedor de las batallas interiores del alma humana, concibió este ardid y lo lanzó a la palestra de la única especie capaz de razonar y de tener conciencia del ‘yo’; la única con espíritu… y le dio resultado.

No es una guerra de conocimiento vs atraso, sino una ofensiva espiritual, cuyo objetivo desde el inicio fue entronizar al constantemente anunciado antiCristo, e intentar desintegrar la verdad científica de la Creación de Dios. Las sutiles e invisibles fuerzas de satán, desde lo más bajo de la cuarta dimensión espiritual, tienen el suficiente poder sobre hombres y mujeres, para llevarles a donde quieren. Mediante la individual tendencia a los distintos tipos de pecado, utiliza los canales interiores del ser humano para lograr su objetivo: la renuncia al derecho que da a todos el propio Jesucristo, a la vida plena y eterna bajo su reinado, en el Sión definitivo. Pero el Plan de Dios se hará, no importa los intentos enemigos por evitarlo.

La Creación basada en un Diseño Inteligente, exhibe su cuño más demoledor en el ADN,  la Instrucción para crear, desarrollar, mantener, y reproducir todo tipo de vida. Quien piense que esos miles de millones de datos que aparecen en cada ser humano, hayan podido ser diseñados, programados, secuenciados, organizados, y codificados por el azar, no hace uso del raciocinio otorgado a todos. No mira lo ‘que es’, sino, lo que ‘quiere que sea’, es lo que mira. Pero, según está escrito, lo ‘que es’ será, aunque muchos no lo deseen; son palabras de Jesús, legadas para que las tengamos presente:

El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán”. [Mat 24:35, Mar 13:31, Luc 21:33]

No son palabras de Darwin, sino de Cristo; ¡Ojalá las ovejas dejaran de creerse cabras! Ojalá, antes de agotar su tiempo, aprendieran a ser fieles al Pastor Universal, cerrando los ojos a los tentadores falsos prados… los envenenados pastos del diablo.

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LA NO-EVOLUCIÓN DEL ‘YO’ CONSCIENTE.

enero 25, 2009

A principios del año 1965, siendo alumno de una academia militar, tuve que hacer frente a una materia que confieso, no me caía bien: Psicología. Yo siempre he preferido las Ciencias exactas… soy alérgico a las fundamentadas en conceptos teóricos preconcebidos; esas solo las he aprobado, cuando no he tenido otra opción.

Allí, bajo una dirección comunista, se consideraba digno de estudio solo la literatura atea, pro soviética: El Capital, Las Obras de V.I.Lenin…; así, el libro de Psicología que se usó en nuestro curso fue uno de Pavlov; un extracto de ‘Reflejos Condicionados. Función de los Grandes Hemisferios‘. Y recuerdo que entre los primeros párrafos se presentaba una definición que jamás he olvidado:
Materia es todo lo que existe independientemente de la conciencia.

La realidad es que, pese a que hace más de medio siglo ya se sabía lo difícil que el materialismo lo tenía para asociar a lo tangible las incógnitas del subconsciente, el principio comunista resultó ser la semilla del antiCristo que florecería al fin en el mundo científico: ‘la materia fue la primera manifestación de vida‘. Mas, el propio concepto de materia, como ‘todo lo que está fuera de la conciencia‘, contradice la idea de que esta pueda estar ubicada físicamente en el cerebro… y por ello el subconsciente siempre es mirado con recelo por los ‘agnósticos‘, pues constituye en sí mismo su espada de Damocles.

En los años 70, leí un artículo, si mal no recuerdo en la revista UNESCO, sobre el instituto de Parasicología de Leningrado. Los bolcheviques se enteraron, gracias al rígido control sobre toda la población, que ejercían sus agentes secretos, de que varios ciudadanos de distintos estados soviéticos exhibían ‘facultades extrasensoriales‘. Y esto fue una sustancial señal de alarma y revuelo, pues cualquier acto conexo con lo espiritual era considerado como ‘subversivo‘… sin embargo, no eludieron el desafío.

Como vivían convencidos que la Ciencia puede explicarlo todo, crearon dicho Instituto, y enviaron allí los mejores psicólogos, físicos, químicos… la crema y nata del saber soviético, todos militantes del Partido, para asegurar fidelidad e intimismo. Allí concentraron a todos los ‘raros‘ hallados en su territorio, captados entre los países que formaban el bloque.

Así, se vieron unidos en rara amalgama, ingenieros/as, zapateros/as, koljosianos/as… todo aquel que hubiera probado poseer capacidad no explicable, fue separado de su centro de trabajo, fuera cual fuera, e internado en la moderna institución. Se les respetó su salario original, y constituyeron un equipo de conejillos de Indias durante años.

Aquel artículo narraba el caso de personas capaces de conducir entre obstáculos, con los ojos vendados, solo con la condición de que a su lado estuviera un copiloto que le fuera diciendo… ¡con la mente!, la acción que debían realizar. Otros podían describir los colores de una pelota de playa… separada por un muro de hormigón.

Hubo muchas cosas interesantes que no voy a describir aquí, pero se estudiaron profusos fenómenos en aquella época, siempre con la seguridad de que al final prevalecería la Ciencia y se hallaría una respuesta. Finalmente, el proyecto fracasó, aquellos fenómenos permanecieron en el enigma, se les orientó no hacer de aquello un manifiesto religioso, y el edificio pasó a formar parte de otros objetivos diferentes.

Años después, el genetista ucraniano Dobzhansky [Teoría Sintética de la Evolución, con Mayr, Stebbins, y Simpson], autor del “nada tiene sentido en biología si no es considerado bajo el punto de vista de la evolución“, ratificaba su posición ‘de materia en materia, siempre a mejor’:

La materia inerte, los átomos y electrones, participan supuestamente de capacidades vitales y volitivas. En este imponente sistema filosófico, Whitehead ha desarrollado este punto de vista hasta cierto detalle… Debo decir que en mi opinión tales puntos de vista se deben rechazar en base a consideraciones tanto científicas como filosóficas. Sin embargo, desde una perspectiva lógica, parece que estamos entre la espada y la pared. Lo mismo que en el caso de la vida misma, o bien la conciencia surgió porque la materia prima tiene la capacidad de darle origen, o bien surgió ex nihilo desde fuera del sistema.”

La autoconciencia humana: conciencia de la propia experiencia mental, difiere de la de un animal: consciente de su propio cuerpo. La cognición que permite a una persona meditar, pensando sobre su propio pensamiento, no es la misma que la de un chimpancé capaz de reconocerse frente a un espejo. La ‘autorreflexiva‘ conciencia del ‘yo‘, no existe en los animales.

Una persona tiene la capacidad de razonar qué clase de ser es, qué aspira hacer y sobre todo: cómo debe actuar para lograr sus objetivos a largo plazo. Un animal caza, rompe un huevo, escoge una fruta… para matar el hambre. Otros son conscientes de sus afectos y sensaciones… pero sólo el hombre es capaz de reflexión, de conciencia de sí mismo, de pensar sobre sí mismo, y de compararse en expectativas con el resto de la escala.

Con independencia de si los animales tienen conciencia de sí mismos o no, al menos no cabe duda de que tanto los animales como el hombre poseen conciencia. Aun si nos limitamos a la conciencia, como diferencial de la conciencia del ‘yo‘, hay que preguntar: ¿Cómo surgió?

El neuro siquiatra y pro evolucionista Stanley Cobb, apunta a la conciencia como el atributo de la mente capaz de procesar el juicio del yo. Dice que varía en el hombre según edad, tipo y medio social… y de los peces al hombre, en la filogenia. Pero la Ciencia exige un origen físico desde los ‘cambios’; el mundo científico actual no acepta ninguna manifestación de Creación. Y la conciencia no será una excepción; desde hace mucho tiempo se ha dedicado mucho esfuerzo en la intención de ‘probar‘ que consciente y subconsciente han derivado de algo ya existente.

Pero aun si algún osado planteara que la mente surge de novo, quizá a resulta de una mutación de algún tipo, habría que señalar alguna evidencia de la entidad mutante: el umbral. Así, actualmente, hay dos opiniones básicas sobre el origen de la conciencia del ‘yo‘: una oculta, derivada de materia evidente [monismo]. Y la otra, que la ve como creación directa, “de la nada” [dualismo]… no considerada científicamente respetable, aunque nadie puede ni siquiera insinuarle un origen físico.

Si se es honesto, debe reconocerse que la situación objetiva es que la mente ya se nota incluso en cada célula en desarrollo, en el nuevo embrión. O sea, está potencialmente en el óvulo y/o el esperma; se manifiesta luego en la primera célula embrionaria que surge, y luego en todas las demás: un desarrollo mental, desde lo invisible a lo obvio.

Una contradicción, por cuanto hay dos mentes distintas implicadas, la del padre y la de la madre, generando solo una resultante; se está ante dos instrucciones distintas de ADN, que concluyen formando una sola, pero: ¿está en esa doble cadena del nuevo genoma la mente embrionaria? ¿Surgió la conciencia de nuestra propia conducta, como algo totalmente nuevo, o germinó porque la materia ‘alcanzó‘ un nivel ‘evolutivo apropiado de organización?

Analicemos: una entidad carece de inteligencia si reacciona de cierto modo ante estímulos determinados, y por adversa que sea la consecuencia insiste en actuar igual. Pero si altera su conducta, obteniendo un claro beneficio con la nueva actitud, entonces resulta evidente que ha obrado con inteligencia; es un ser inteligente, independientemente de su tamaño.

Y resulta evidente que así ocurre con los microscópicos parásitos, por ejemplo; los médicos conocen que un mismo antibiótico, que al principio resulta eficaz, si se repite ante el ataque, digamos, de giardias, llega a resultar inocuo para el protozoo. De alguna forma han sabido cómo defenderse del ataque químico del medicamento; sabiendo además hallar el ambiente que más les conviene para subsistir en el infestado.

También demuestran tener capacidad de selección, pues son capaces de buscar el alimento adecuado, y se orientan a través de la sangre hasta llegar a aquellos órganos vitales que les servirán como refugio.

De modo que, si ciertos patrones psicológicos también se manifiestan a nivel primario, se hace obvia la posible existencia de características presentes a nivel de organización celular, aun en ausencia de los circuitos nerviosos. Y entonces no queda otra opción que reconocer que incluso la materia del ser unicelular ya goza de una especie de conciencia nada rudimentaria. ¿Tiene entonces cada célula algún tipo de conciencia?

Hace unas décadas, en una revista científica cuyo nombre no recuerdo, se mencionaba un experimento sorprendente: A una planta de oficina se le colocaron electrodos, conectados a un electroencefalograma de alta sensibilidad. Había varios empleados, y se les propuso que la cuidaran, la mimaran, le echaran agua, limpiaran sus hojas, pusieran música relajante… a todos menos a uno; a ese se le dio una única misión: pasar a intervalos irregulares por su lado, detenerse frente a ella, y arrancar un pequeño pedazo de una de sus hojas.

Hasta ese momento, el aparato describía una línea casi horizontal, aunque se hacían obvias ligeras variaciones, que los investigadores achacaron a metabolismos como la fotosíntesis. Pero en el instante que el individuo se paró y le arrancó una hoja, la aguja hizo un efecto brusco y se puso de manifiesto una alteración en la amplitud de las irregularidades reflejadas en el gráfico. Eso se repitió durante algunos días; al final, la investigación arrojó que llegó el momento en que el empleado incordiante solo tenía que pararse frente al vegetal para que el aparato se volviera loco.

O sea, se defiende mejor la ‘mentalidad‘ de un arbusto sin cerebro, que la existencia de un punto arbitrario en la escala evolutiva donde, de modo enigmático, se supone que aparecería la mente. Y llegados a este punto, si la conciencia no nació automáticamente de un cerebro, se debería poder ubicar al menos el tiempo de su aparición, desde alguna entidad física, material; pero, sin antecedentes detectables, ¿ante qué estamos? ¿Una Creación?

La evidencia dice que unicelulares y plantas poseen formas básicas de conciencia. Así que, si la conciencia evolucionó a partir de la no-conciencia, al rastrear hacia atrás, se debería hallar en algún punto la materia que fue capaz de dar lugar a su existencia, pues lo que aun no existe, es imposible que ‘evolucione‘. Salvo, por supuesto, si se señala hacia una Creación ex nihilo [latín: ‘de la nada’] que sí lo lograría… pero quienes hoy condicionan la ‘llave‘ de la Ciencia, no admitirían eso jamás.

También podría hacerse en sentido contrario: seguir la ‘evolución‘ de la materia hasta que surgen y se revelan los iniciales indicios de conciencia. Una manifestación así sería algo nuevo (de novo), surgiendo de algo que ya existe. Pero nadie se ha topado con eso aun, y tal cosa no ha logrado sobrepasar el umbral de lo ‘anhelado’.

Ahora bien, con independencia de posturas filosóficas, nadie duda que hasta la bacteria, el hipotético paso necesario de célula procariota [clasificada ‘más antigua‘] a eucariota, [animales y plantas superiores] manifiesta cierto nivel de conciencia… ¿cómo surgió esta ‘conciencia primaria‘? ¿De dónde evolucionó? Pues hoy se sabe que hasta la anémona sin cerebro, de aparición ‘datada en 700 millones de años, manifiesta un nivel de conciencia insospechable.

Y aun yendo más lejos, en el caso de virus cuya información genética es ARN, demostrando obviamente algún tipo de ‘conciencia‘, al usar sabiamente para multiplicarse el ADN de las células que infestan, ¿de dónde evolucionó esta? Al margen del programa que muestra la instrucción genética del virus, demandando programador e instructor imprescindible, surge otra pregunta: ¿Quién hecha a andar ese programa? ¿Quién pulsa su ‘Start’?

Nadie puede ocultar la Verdad: la vida manifiesta un estado de conciencia desde sus fundamentos, sin ninguna posibilidad de atribuir su ‘evolución‘, en ningún punto de la escala del tiempo… no importa los miles de millones de años que pretenden atribuirle. Nuestra mente tiene una trayectoria circular: procede de Dios y a Él volverá, si cumplimos los deberes:

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. — le respondió Jesús — Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.” [Mat 22:37-40]

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DARWIN, EVOLUCIÓN, ADN… MOTORES QUE SE HICIERON SOLOS III

octubre 3, 2008

Esta página debería salir como simple respuesta a un debate; pero es tan importante, y hay tanto que decir, que resulta necesario que aparezca como artículo independiente.La respuesta de la defensa evolutiva, intentando convencer de que algo tan complejo como el flagelo bacteriano, pudo surgir por partes, desde una hipotética evolución puntual y sistemática, se fundamenta en los siguientes videos:

1- La Evolución del Flagelo:

2- Evolucionista intentando desacreditar la teoría de la Complejidad Irreductible, que la propia Ciencia acredita en el flagelo bacteriano.

Antes de todo, quiero aclarar que el video comienza con una frase tergiversadora, al decir: ‘Irreducible Complexity is the cornerstone of Intelligent Design.’ [La Complejidad Irreducible es la piedra angular del Diseño Inteligente.]

Como sé que es una paráfrasis malintencionada, le salgo al paso a la mayor velocidad posible, para informarles acerca de qué es lo que constituye verdaderamente ‘la piedra angular’, pues no hay nada más importante:

La piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la piedra angular“.[Sal 118:22]

Un versículo bíblico, contextuado en profecía por el propio Jesucristo, siglos más tarde:

¿Nunca leísteis en las Escrituras: ‘La piedra que desecharon los que edificaban, vino a constituir la piedra angular’? Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos. Por tanto os digo, que el Reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca el fruto que él espera obtener. Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, lo desmenuzará.” [Mat 21:42-44]

Es decir, que quede bien claro: la piedra angular del Diseño Inteligente, es Jesús, el Cristo, participante directo de la Creación de Dios. Él es el fundamento, por más que se quiera hacer una chanza. Y no se engañen: cualquiera que se burle de las palabras del Señor, tendrá que responder por el intento de hacerse el chistoso a costa de su legado; pueden estar tan seguros como de que aun respiran.

Y aclarado esto, nos salimos de las Escrituras y vamos a respuestas originadas desde el propio empirismo científico, el conocimiento que la Ciencia pone en nuestras neuronas, para que razonemos, porque el motor del flagelo bacteriano no es más que uno entre MILES de evidencias, que niegan el irracional cuento evolutivo.

Por un lado, se refieren a los ‘pilus’, como evidencia de lo que se pretende; un recurso nemotécnico con el que se pretende impresionar. Pero en realidad, aunque estos apéndices filiformes aparecen en la superficie de una gran variedad de bacterias, no surgen en todas… porque así lo fija la información genética, no un proceso evolutivo sin orden ni gestión.

Los pilus son como pelos de 9 a 10 nm de diámetro; más cortos y finos que los flagelos. Aparecen en la superficie de muchas bacterias, y corresponden a evaginaciones de la membrana citoplasmática, a través de poros en la pared celular y la cápsula que asoman al exterior. Permiten la transferencia de ‘información de ADN’ de una bacteria que lo posea (donadora) a otra bacteria que no la tiene (receptora). Un proceso de transferencia de información genética, cuyas instrucciones se hallan en el programa preestablecido, inscrito y codificado en su ADN circular.

Es un mecanismo de defensa, concebido para permitir la diseminación de trazos genéticos importantes para la supervivencia de poblaciones bacterianas. Este mismo mecanismo también puede servir para mover la bacteria cuando el extremo distal del pilus se fija a un sustrato sólido.

Cardán mecánico

Cardán mecánico

Pero la bacteria, además lo que se quiere justificar en el video, posee dos motores con sus cardanes, sus filtros, sus estatores y rotores, no mencionados. Todo funcionando como un conjunto, pues un motor por sí solo, no sirve para nada si no se asocia a un sistema, menos aun dos. Y un cardán, según puede verse a la izquierda, por sí mismo, tampoco sirve para nada, si no es parte de un sistema; no se puede hablar de él como si fuera una simple enzima amorfa entre tantas, pues es un componente mecánico, con un diseño y una función propias: permite unir dos ejes que giran en ángulo uno respecto del otro. Él solo, no ejerce ninguna función.

Por otra parte, el filtro de la bacteria, está acoplado al vástago, y su función es que, cuando el líquido exterior entre en los motores del flagelo, no los obstruccione; luego, cuando el motor invierta el giro, cambia la dirección del fluido, y los posibles residuos recogidos en este, volverán a salir, manteniendo la limpieza del sistema. Toda una evidencia de diseño, que obviamente no surge si no hay una inteligencia controladora detrás.

Y un vástago, en mecánica, no es otra cosa que una varilla o barra que transmite el movimiento a algún mecanismo: como en las válvulas de climatización, que dejan pasar agua caliente o no, según esté regulada en el sistema al que pertenece, moviéndose arriba o abajo, en sentido vertical. [eje central, en la foto] Esta transmisión, en el flagelo bacteriano, no tiene ningún sentido si no forma parte del sistema; si se le retira, ocurre lo mismo que cuando se le quita a una válvula: ni abre ni cierra… ES NO FUNCIONAL.

De la misma forma, una llave reguladora NO puede ejercer ninguna función por sí sola; pues está diseñada para ‘regular’ situaciones en su entorno. De hecho, si se quita la llave reguladora del flagelo, no es que este pierda ‘eficiencia’, no es que constituya algo para ‘mejorar’ el funcionamiento del sistema… sino que este ‘NO FUNCIONA’. De modo que, habría que explicar como pudo responder el sistema, antes de la aparición de algo que se evidencia imprescindible.

Y las chaperonas plasmáticas, no son más que proteínas; así que volvemos a lo mismo, dependen de una instrucción que aparece en el ADN. Forman parte de las miles de secuencias que aparecen allí, inscritas y codificadas, garantizando que ellas surjan: de nuevo la información que prepara la vida, no la vida que surge por casualidad.

Dicho esto, sabiendo que todo proceso de construcción proteica aparece antes inscrito y codificado en el genoma bacteriano, hay que recordar que en ninguno de los dos videos se explica cómo se fueron reinscribiendo y recodificando las instrucciones, en el caso de que fueran apareciendo por partes. Es decir: cuando el flagelo no tenía motores, ¿cómo se reinscribieron y recodificaron en el ADN todas las instrucciones para que tuvieran lugar las secuencias proteicas que lograran que estos surgieran?

Y cuando el flagelo no tenía ‘cardan’, ¿cómo se reinscribieron y recodificaron en el ADN las instrucciones para que tuvieran lugar las secuencias proteicas que les harían surgir? ¿Cuando no tenía ‘llave reguladora’ o filtros o chaperonas plasmáticas proteicas…?

También plantean que el F1Fo ATP Synthase pudo surgir desde un ancestro, por sí mismo. Pero la F1F0 ATP sintasa es el motor molecular más pequeño y eficiente de la naturaleza, que cataliza la reacción de síntesis o hidrólisis de ATP… un complejo enzimático. Y las enzimas no son más que sustancias de naturaleza proteica que catalizan reacciones químicas; todas, absolutamente todas las secuencias para sintetizar proteínas, están inscritas y codificadas en la hebra del genoma.

No surgen por casualidad, para mejorar ‘algo’, sino que existe un ‘recetario programado’; un programa de ejecución, inscrito y codificado en el ADN, con todas las instrucciones para que, al final, este pequeño motor pueda emerger. Las proteínas que se convertirán en enzimas de la ATP, se forman, según esta inscripción; su instrucción no cae del cielo, luego de sepetecientos miles de millones de años, sino que aparecen en esta secuencia:

1- La orden ADN, transcrita a los ARNm, organizan las bases nitrogenadas.

2- Se forman única y exclusivamente, segundo a segundo, los tripletes o codones ordenados por los datos contenidos en el ADN.

3- Aparecen los aminoácidos, según el orden establecido en la información contenida en el genoma de la bacteria.

4- Se elaboran en el ribosoma bacteriano, las proteínas ajustadas a cada una de las 42 piezas del flagelo, motores y estatores incluidos, pues, aunque diferentes, como todos los organismos vivos, las bacterias sintetizan todas sus proteínas necesarias en sus ribosomas… también siguiendo las instrucciones que aparecen inscritas y codificadas en la hebra genómica, no por reacciones aleatorias al azar.

Eso es lo que aparece bajo el microscopio, la evidencia científica. La respuesta científica no está en decir cómo pudo surgir de la nada cada parte de ese complejo irreductible que compone el flagelo, como granizo caido del cielo, sino cómo se fueron REINSCRIBIENDO y RECODIFICANDO en el ADN, todas esas maniobras que los evolucionistas plantean que surgieron poco a poco desde el azar, para ‘mejorar’ al complejo.

Primero está la Información; solo luego se obtendrá el resultado dinámico del proceso que indican las instrucciones contenidas en tal información. Lo que vengo repitiendo desde el principio y continuaré haciendo, cada vez que se pretenda ir por las ramas. No se puede decir que ‘algo surgió’ sin más. Todo proceso metabólico en los seres vivos, es ejecutado porque ANTES APARECE LA INSTRUCCIÓN PARA CREAR VIDA, en forma de datos inscritos y codificados en el genoma.

No se puede hablar de ‘contrapeluzas epitílicas’ y ‘sinobias conceptuales’, palabras sin sentido ni lógica, como si las evidencias declararan sin duda que los distintos metabolismos suceden por azar… o simplemente, porque alguna teoría intente aferrarse a ello para no naufragar.

Hay una información en el ADN, que instruye sobre todos los pasos para que se formen cada una de las miles de proteínas que intervendrán en todo ser vivo, bacterias incluidas. Y si siguen cada una de las explicaciones con las que los evolucionistas pretenden justificar lo irracional de sus planteamientos, se darán cuenta de que jamás mencionan por ningún sitio al ADN.

Dicho de otra forma, se abstienen con toda intención de entrar al debate en cuanto a la información existente desde siempre en la hebra del ADN, con las instrucciones correspondientes a cada uno de los pasos químicos que deben llevarse, secuencialmente, para que las cosas funcionen adecuadamente… proteínas incluidas.

Es una acción lógica: tampoco se menciona la soga en la casa del ahorcado. Resulta prohibitivo.

El ADN no es una evidencia del eónico ‘paso a paso’ evolutivo, sino de programa integral e indivisible; constituye la mayor evidencia de Diseño Inteligente que jamás la Ciencia ha puesto al alcance de la humanidad. Lo inteligente y racional es seguir su huella, para ver a dónde nos lleva, no intentar desviar la atención del mundo entero, obviando su presencia en todo organismo vivo, para decir que la vida surgió porque sí.

Las casualidades consecutivas y positivas, solo ocurren en el mundo fantasioso de la teoría de la evolución de las especies. En la realidad, lo que la Ciencia ha podido comprobar, es que todo servosistema que interactúa con el ser humano, es producto de un diseño, un cálculo y una programación. Nadie podrá demostrar jamás lo contrario, por muy mala intención que tenga en sacar a Dios del programa de la vida.

Por mucho que lo intenten, nunca podrán demostrar al mundo que las instrucciones surgen por si mismas, que los diseños surgen por sí mismos, que los códigos se hacen por sí mismos ni que los programas se hacen solos. No importan los doctorados con trajes y corbatas elegantes que salgan en videos, como abanderados de una causa que cada vez más se hunde en la sinrazón y el descrédito.

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EVOLUCIÓN: MOTORES QUE SE HICIERON SOLOS [II]

septiembre 27, 2008

Hemos hablado en el artículo anterior de los motores biológicos que caracterizan el diseño existente en el flagelo bacteriano. Se nos olvidó decir, para ayudar a los que no lo saben, que un flagelo es un apéndice con forma de látigo, usado para el movimiento. Aparece en muchos organismos unicelulares y en unos pocos pluricelulares, como por ejemplo, en los espermatozoides. También las células de las esponjas producen corrientes de agua mediante flagelos, y luego las filtran para obtener el alimento.

A día de hoy, la máquina molecular es cardinal en biología celular; los nanotecnólogos son sabuesos en busca de la precisa ingeniería que muestra la naturaleza. El consenso entre ellos es que resulta inconcebible que este sistema tan perfectamente integrado de piezas mecánicas, pudiese surgir por pequeñas etapas intermedias, cada una como ventaja evolutiva, ayudando a la supervivencia de todo el organismo, según postula la selección natural.

Ningún darwinista aborda el tema del origen de las instrucciones genéticas para construir estas máquinas. Jamás es confrontado por los oponentes del argumento de la complejidad irreducible; quizás porque no hay otra opción: hay complejidad irreducible desde la ‘a’ a la ‘z’. Una evidencia de que las lucubraciones evolucionistas son inversamente proporcionales a la cantidad de datos dispuestos por la Ciencia para su análisis.

Micrografia Motor del flagelo bacteriano.

Micrografía Motor del flagelo bacteriano.

La foto izquierda es una reconstrucción promediada del sistema del flagelo bacteriano; corresponde a micrografías sobre imágenes reales, en vivo y en directo, mientras rotaban, usando la técnica de barrido electrónico. Las ‘piezas del motor’ aparecen a la derecha.

Los defensores de Darwin propugnan que pese a su grandeza, el universo y todos los seres vivos indican solo un ‘aspecto de designio’, y que en realidad no hubo propósito ni planificación deliberada en su creación. Pero, ¿qué respuestas da su teoría? ¿Puede acaso un proceso sin programa, dirección, metas ni cálculos, producir realmente los portentos que vemos alrededor nuestro y en nuestro interior?

¿Es que acaso algún evolucionista tiene alguna prueba, de mecanismos de ingeniería, máquinas moleculares ensambladas por decenas de componentes, que surjan al azar? ¿Para qué entonces se estudian 5 años de carrera, con una asignatura de cálculo muy nutrida, y luego algunos más en doctorados? Yo se los diré: ‘Porque ningún servosistema, biológico o mecánico, logra que sus módulos respondan en función de un objetivo común, si no hay programa.’

Richard Dawkins, en su libro ‘Escalando el Monte Improbable’, dice que aunque pueda parecer quimérico que la montaña de complejidad que surge hoy, a la luz de los nuevos conocimientos impuestos por la genética, haya brotado gracias a un azar ciego, la evolución no es un proceso de cambio puramente al azar. Según él, se emplea azar para crear pequeños pasos: buenos, malos, o neutros, con respecto a la capacidad reproductiva global del organismo.

Intenta convencer que la Naturaleza, mediante su ‘selección natural’ o supervivencia de los más aptos, da una capacidad de reproducción mayor a aquellos organismos que adquieren cambios positivos, restando capacidad reproductiva a aquellas criaturas que sufren cambios perjudiciales. Asegura que la siguiente generación quedará más poblada por aquellos organismos con los cambios más beneficiosos, acumulándolos con el paso del tiempo en cada generación. Según él, así se asciende a esta montaña de enorme complejidad, por pequeños pasos, uno a uno.

Pero esos pequeños pasos al azar, designados por la evolución, son como el juego infantil de ‘la gallinita ciega’, en que el amiguete que le tocó quedar ciego, trapo a los ojos, sale dando tumbos en todas direcciones. Ese es el concepto ‘científico evolucionista’; así, según ellos, a saltos, sin brújula ni azimut coordinador, se logró formar el preciso orden de la vida. No importa que ellos mismos vean una inscripción en el genoma, a manera de programa en código [que ya en sí mismo es evidencia de inteligencia], instruyendo sobre cada uno de los millones de operaciones que se precisan para la vida, ellos insisten: La gallinita ciega fue efectiva y científica; así están las cosas y así hay que tragarlas.

Pero tales deducciones no permiten subir la montaña que Dawkins reconoce; solo es un camino hacia ninguna parte. Los motores moleculares que estamos describiendo [como todo el resto de la biología del planeta] son construidos en base a proteínas, y ya hemos visto en este blog, que los aminoácidos que constituyen la cadena de síntesis de proteínas, a veces millones de ellos, tienen un período de vida ínfimo, en ocasiones de solo 2 minutos. ¿De qué sirve en este caso el argumento evolucionista del proceso ‘pasito a pasito’, durante miles de millones de años, para construir vida, si un aminoácido determinado, solo tiene dos minutos de tiempo para asociarse con los otros dos que corresponden a su triplete en una secuencia proteica determinada?

No se puede decir que un mecanismo complejo puede surgir por casualidad, si cada una de las partes implicadas en él resulta de procesos que no tienen respuesta en el azar. El enigma de lograr una secuencia cronológica y consecutiva, con codones específicos que dan lugar a cada una de las muchas proteínas involucradas en la vida biológica del flagelo bacteriano, y la constitución del motor que le permite sobrevivir en su medio, es imposible descifrarlo a la luz de la casuística; ese pensamiento no es científico, sino FANÁTICO. Lo racional, lo que se corresponde con la realidad y el empirismo científico, es que surge solo porque existe un programa que lo controla.

Por eso he insistido siempre, y seguiré insistiendo, en la vida media de los aminoácidos; resulta crucial para anular el concepto evolutivo de los eones de tiempo en los que se parapetan, intentando resolver los enigmas que la ignorancia no puede desentrañar. Ya vimos que hay veinte horas de vida para metionina, serina, alanina, treonina, valina y lisina; pero si en la secuencia proteica intervienen isoleucina o glutamato, entonces solo hay 30 minutos. Más efímeras son aun la glutamina y tirosina: 10 minutos… y si están involucrados arginina, fenil, alanina, leucina o aspartato, ¡entonces sí hay que poner el turbo! ¡Dos minutos! Solo disponen de ese tiempo para su ensamblaje; tan solo que la ‘casualidad’ les haga ponerse en contacto unos segundos tarde, es suficiente para que el sistema falle.

Y para contrariar más aun al postulado del neodarwinismo, incluso considerando que la casualidad jugó su papel, que fue generosa y proveyó que en un sitio ‘X’ específico, ‘cayeran del cielo’ todos los aminoácidos necesarios, y que la racha de buena suerte continuara, ensamblando cada uno con su complementario, en los tripletes correspondientes, aun quedaría otro obstáculo: LOS AMINOÁCIDOS SE MUEREN. Entre dos y 30 minutos, más de la mitad de los aminoácidos ‘aparecidos’ caerían por el precipicio de su final biológico.

Luego, ante esta situación, ciñéndonos al caso de una bacteria, teóricamente inmortal, debe existir por necesidad un ‘programa’ que regule la forzosa y constante reconstrucción de aminoácidos, garantizando que existan sustitutos en todo momento, para que no se detenga esa vida proteica en su célula. La cantaleta de los miles de millones de años sin control ni dirección de ningún tipo no constituye, por tanto, una respuesta congruente… ni mucho menos, científica.

Las bacterias locomocionan mediante una energía causada por flujo de iones o protones, [según la especie], a través de sus membranas celulares externas. Verdaderos motores biológicos, de estructura extremadamente compleja. Y aproximadamente doscientas cuarenta proteínas distintas se unen para construir el flagelo, cada una de ellas cuidadosamente situada. La investigación concluyó que conducen señales para encender o apagar el motor, se articulan a nivel atómico para facilitar los movimientos, y activan a su vez otras proteínas, que conectan el flagelo a la membrana celular. Es obvia la naturaleza complicada del sistema.

Los evolucionistas se sienten desconcertados ante este motor fuera borda, presente en una de las formas inferidas como ‘más simples de vida’, pero insisten en que evolucionaron de algún modo. Es tanta la confusión, que algunos han intentado señalar en la dirección de una evolución a partir de la ‘estructura en aguja’: una contradicción, pues esta estructura pertenece a los organismos eucariotas… evolutivamente posteriores, no anteriores a la bacteria. Y aunque la evolución es muy poderosa, aquí no puede hacer nada; salvo en un contexto cinematográfico tipo ‘Regreso al futuro’, pues sabemos que le va la ciencia ficción.

El sistema del motor en el flagelo bacteriano, compuesto de varias piezas interactuantes, conforma un todo con funciones básicas, donde la exclusión de cualquiera de sus partes le inutiliza por completo. Constituye otra evidencia del fracaso del darwinismo; es la espada de Damocles de nueva tecnología, carga neutrónica y temporizador adicionado, sobre los postulados de Darwin, los neodarwinistas, los excavadores de tumbas, escaladores de montes improbables, y todo aquel que intente desbaratar la Verdad que aparece bajo los potentísimos microscopios actuales.

El investigador japonés, Keiichi Namba, logró secuenciar el proceso de construcción del flagelo bacteriano. Las imágenes definen perfectamente su correspondencia con la de cualquier otra secuencia proteica… siguiendo las instrucciones inscritas en el genoma:

Secuencia de elaboración del flagelo bacteriano.

Secuencia de elaboración del flagelo bacteriano.

El Dr. Howard Berg [Univ.Harvard], el mayor conocedor de la dinámica del flagelo, dijo:

Es «un motor eléctrico giratorio extraordinariamente pequeño» con un eje motor, rotor, estator, cojinetes, junta cardán, placa de montaje y conjunto de conmutación. Funciona con energía motora de protones o de iones de sodio que atraviesan la membrana celular por canales especializados. Responde a gradientes químicos con una mayor rotación. «A cargas elevadas están activos ocho o más elementos generadores de fuerza, generando cada uno de ellos el mismo par.» Unas 20 piezas proteínicas constituyen la base del motor, pero muchas otras piezas adicionales están involucradas durante su montaje. El motor se construye de dentro a afuera, con piezas que se añaden siguiendo una secuencia estricta…

El profesor Berg realizó un pequeño cálculo para saber cuánta potencia genera el motor: Si se ampliase a nuestra escala, dice, sería de alrededor de 11 caballos-fuerza/Kg., aproximadamente la generada por un motor turbohélice de aviación». Pero a diferencia de este, el flagelo no se calienta: «Este motor está enfriado por agua y la difusión térmica es muy eficiente a pequeñas distancias, de modo que permanece muy cercano a la temperatura ambiente».

Es decir, él mismo reconoce que constituye un servosistema único, donde identificó la presencia de 20 proteínas configurando sus piezas… construido de dentro hacia afuera, siguiendo un programa, como la única forma posible de hacerlo.

No voy a poner aquí todo lo que descubrió dentro del flagelo, pues el artículo se alargaría demasiado, pero sí quiero apuntar que incluyó un factor parecido a los anticuerpos, que bloquea la expresión de genes posteriores encargados de ‘codificar’ las secuencias de la proteína filamental FliC, las proteínas Mot A y B, y los diversos componentes de la ruta quimiotáctica… ¡Al fin decidió un defensor evolutivo entrar en genética!

Lo que el Dr. Berg manifestó, ni más ni menos, es que ese motor se construye siguiendo las instrucciones genéticas que aparecen inscritas y codificadas en el ADN de la bacteria. Y llegamos al pez que se muerde la cola: si hay una información codificada, no se puede decir que surgió gracias a la evolución, puesto que por poderosa que quieran hacerla, la selección natural solo es algo virtual que vive en ciertos conceptos, sin ninguna manifestación física probable… incapaz de codificar instrucciones. Un código demanda el agente codificador externo, pues indica deducción e inteligencia… y azar es el antónimo de ella.

Lo que el Dr. Berg manifestó, es que el motor existe porque hay un programa regulador de genes que permite su construcción. Y si hay un programa, hay que buscar en una dirección distinta a la de la selección natural, pues esta podrá tener todas las atribuciones que se quiera, pero aun no se le ha otorgado el don de programar. Por tanto, no provee tampoco la inteligencia necesaria, capaz de secuenciar milimétricamente, cada una de las actividades metabólicas de la bacteria. El programa que consiguió que ese motor pudiera ser confeccionado, demanda al agente inteligente que fue capaz de programarlo… y ni el azar ni ningún concepto evolutivo, es capaz de proporcionarlo.

Y por último, lo que el Dr. Berg manifestó, es que ese flagelo resulta funcional porque existe la instrucción que permite que los ARNm, los ARNt, los ARNr, y el resto de implicados, sean capaces de elaborar las proteínas que darán lugar al motor final, siguiendo las instrucciones que aparecen reguladas por los datos codificados en el ADN. Y esas ‘Instrucciones’, demandan al agente Instructor capaz de instruir, debido a que ni el azar ni ningún concepto evolutivo, están en condiciones de proporcionarlo.

La ‘complejidad irreductible’ del Dr. Behe; creacionista, y gran profesional; con un brillante cerebro imbuído del espíritu de Cristo, ha proveído al mundo evolutivo, del ‘coco’ que Darwin mencionó en su libro… luego devenido en un tratado de ateísmo bíblico. Es una lástima que haya sido postmorten; ahora la papeleta ha pasado a la estela de discípulos que, como gallina en campo de espinos, no saben dónde poner el huevo.

En ‘El Origen de las Especies’, Darwin declaró: ‘Si pudiera demostrarse que ha existido un órgano complejo que no pudo haber sido formado por numerosas y ligeras modificaciones sucesivas, mi teoría fracasaría por completo.’

Pues bien Darwin: definitivamente, ahí tienes lo que pedías para jubilar tu tesis: el motor que permite la movilidad al flagelo bacteriano… que no será la única evidencia. Seguirán apareciendo artículos que martillen tu teoría Anticristo, y cada uno será encabezado con ese ‘yuyu’ manifiesto por ti, intuyendo el futuro del descrédito que tanto temiste. Donde quiera que estés: ¡Mira la que has liado!

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EVOLUCIÓN: MOTORES QUE SE HICIERON SOLOS [I]

septiembre 26, 2008

Razonando sobre la teoría evolutiva, se llega a la conclusión de que los líderes e investigadores del conjunto ortodoxo darwinista, en línea mayoritariamente general, se desempeñan en una filosofía conceptual que, en lugar de ir, desde la evidencia hacia la explicación, intentan con sus explicaciones desvirtuar toda evidencia en su contra; es decir, los defensores evolutivos, cerrados al raciocinio de los contundentes datos negadores de la teoría de Darwin, que la Ciencia está poniendo a su alcance con el ADN, presuponen aquello mismo que pretenden justificar, dándolo como hecho probado, aunque no existe tal prueba, y aunque todos los datos científicamente reales conspiren en su contra.

Si analizamos detenidamente su concepto de desarrollo de la complejidad del cerebro, por ejemplo, intentando presentarlo como un proceso normal de casualidades aleatorias que fueron surgiendo sin detenerse, constante y espontáneamente durante eones de tiempo, nos damos cuenta que la abundante correspondencia de ese órgano, con la mayoría de las funciones del cuerpo humano, no puede ser explicada en términos evolutivos, ni satisfacer la demanda de conocimiento científico, sin que aparezca realmente como una respuesta ‘evolucionadamente’ miope. Por sí sola, tal cual aparecen sus comentarios, es imposible tal evolución; sobre eso saldrá un artículo en breve tiempo, en este blog.

La estadística nacida de la realidad, dicta que una casualidad en sí misma, por definición, es una combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar… sin rumbo ni orden. O sea, el propio concepto de lo casuístico, le presenta como algo fortuito y desordenado… sin dirección reguladora. Sin embargo, todas las funciones de cada órgano, ya sean vitales o no vitales, aparecen visiblemente inscritas y codificadas antes en el genoma: diseño, programa y control. Aun así, el investigador evolucionista opta por una contradicción acientífica, chocando contra lo que se observa en los laboratorios, negando las evidencias.

El concepto primario de los evolucionistas, evita profundizar en los detalles que les contradicen; los evaden con la misma ligereza con qué se cambia la dirección cuando un pantano aparece frente a nuestros pasos. Por ejemplo, tienen enciclopedias llenas de especies en transición, y hasta crearon un hipotético árbol sin raíces, [Patente exclusiva Darwin]; ninguna otra Ciencia se ha decantado por una irreflexión como esa, pero son incapaces de explicar, por ejemplo, cómo actuó su ‘selección natural’, seleccionando que unas especies fueran monógamas, mientras otras son polígamas… o incluso asexuadas.

El ineludible resultado de frecuentar esos caminos, es que muchas veces se tiene que escoger entre las funciones de proyectos puntuales, y una restricción de opciones que aparentemente surgen de la nada [la explosión biológica de esa etapa no conocida por nadie, a la que llamaron ‘cámbrico’], pues todas las evidencias fósiles sitúan seres sin estados intermedios, con órganos perfectamente conformados, como los ‘trilobites’ de cuerpos segmentados, sistema nervioso cefalizado, con apéndices articulados y pleódopos, antenas, y ojos con un preciso sistema de lentes compuestos, prácticamente iguales a los de sus homólogos actuales: ciertos insectos y crustáceos que hoy mueven sus cuerpecitos por doquier.

Es decir, para algunas cosas lograron encontrar respuestas… y para otras también; pero siempre desde el desarrollado olfato que solo ellos poseen, adivinando la sabia intervención de la selección natural, y variando un mismo concepto al este, al oeste, al norte o al sur según lo establezca la necesidad del tambaleante crédito científico imprescindible para persistir.

Y la tesis neodarwinista afirma luego que este principio de conducta teórica, basta en sí misma para explicar todas las formas vivientes y sus intrincadas relaciones. Se auto agencian un rol totalitario y difícil: el de proteger su irracionalidad científica, de cualquier contexto que les demuestre que sus caminos no son más que laberintos de contradicción.

En fin, como decían nuestros abuelos: ‘Con estos bueyes hay que arar’… yo agregaría: hasta que surjan los sustitutos necesarios.

Pero la alternativa creacionista, está imponiendo otro curso a la historia, a partir de los propios descubrimientos ADN, de los poderosos adelantos tecnológicos, y de las cada vez más incongruentes respuestas evolucionistas, que no satisfacen dudas inevitables. Viene pisando cada vez más fuerte, desde el mundo de la microbiología: la biología molecular, como se conoce en los medios científicos.

El Doctorado en Bioquímica, Michael Behe, hoy propugnador del diseño inteligente, y ayer alumno de brillantes profesores evolutivos, fue devoto seguidor darwinista, hasta que la razón se impuso sobre la fragilidad teórica que impugnaban sus propios resultados de laboratorios. Profesor de bioquímica en la Lehigh University, Pennsylvania, y un ‘Senior Fellow’ del Centro para la Ciencia y la Cultura, del Discovery Institute, defiende la idea de unas estructuras demasiado complejas a nivel bioquímico para ser explicadas como el resultado de mecanismos de evolución. Él fue quien desarrollo el concepto de “Complejidad irreducible” (irreducible complexity).

Lógicamente, las ideas de Behe sobre diseño inteligente han sido rechazadas por los que controlan la censura en la comunidad científica y han sido categorizadas como pseudo ciencia por los enemigos de la Verdad. No obstante, como su lectura es gratis, y pese al despotrique que desde ya sé que recibiré por este artículo, les propongo que analicen su postulado, a la luz del raciocinio libre de influencias filosóficas o religiosas, y que decidan desde vuestro interior, cuánto de cierto puede o no haber en su investigación.

Su postura en realidad cambió cuando leyó el libro: ‘Evolución: una Teoría en Crisis’, del genetista australiano Michael Denton, quién expuso copiosos argumentos obtenidos del análisis de laboratorios, que negaban los planteamientos evolucionistas. Ya Behe había hecho su doctorado para aquel entonces… ¡y ni siquiera había oído hablar de esos nuevos reportes de la Ciencia! Así funciona la censura a niveles académicos, cuando los seguidores de Darwin tienen el control… ¡Cómo me recuerdan a la Rusia de Stalin!

Pero, les propongo algo honesto: desglosaré este artículo en más de uno [no sé si será suficiente con dos, por la cantidad de información existente]; primero expondré el planteamiento creacionista de Behe, y más tarde el de un especialista evolutivo, de prestigio reconocido: el Doctor Howard Berg [Harvard], el mayor conocedor de la constitución del flagelo y su termodinámica. Veamos el desarrollo:

En el siglo XIX, en plena era darwinista, los científicos creían que la base de la vida, la célula, era un simple glóbulo de protoplasma, una ínfima porción gelatinosa, algo no difícil de explicar; pero, en la última mitad del siglo XX, la irrupción de la genética en el mundo científico puso todos los conceptos patas arriba, transformándolos de forma monumental. En la actualidad, con el incremento tecnológico, los potentes instrumentos revelan los complejos y precisos mundos microscópicos. Por ej., en un simple dedal de costurera, con solo unos pocos centilitros de cultivo líquido, pueden habitar más de 4000 millones de bacterias; cada una de ellas conteniendo innumerables circuitos biológicos, instrucciones de ensamblaje para cada una de las proteínas que las componen y perfectas máquinas de nivel infinitesimal, que Darwin jamás pudo ni siquiera imaginar.

En esa base de la vida celular, han sido descubiertas verdaderos transportes moleculares que acarrean suministros de un lugar a otro de la célula; algunos, cuyo nivel de tecnología les exime incluso de una central energética, pues capturan energía de la luz solar, revirtiéndola en trabajo: su metabolismo interno y movimiento por flagelos.

Hay tantas máquinas de este tipo, como funciones necesarias. Los sentidos: vista, oído, olfato, tacto, gusto, tacto, la coagulación de la sangre, los latidos del corazón, la respiración, la respuesta inmunológica… todo acto biológico implica una inconmensurable multitud de ‘carros’ actuando en verdadero orden, cada uno moviéndose en la dirección adecuada, respondiendo exactamente a la maniobra y operatoria para la cual fue diseñada.

Al verse estos vehículos microbiológicos y preguntarse de dónde vienen esas maravillas, las respuestas fundadas en fósiles que convencieron a algunos, resultan aquí totalmente inadecuadas. Y si nos fijamos con atención en una de ellas, el flagelo bacteriano, vemos que resulta una copia casi exacta a los motores fuera de borda que usan las lanchas.

Al igual que a nadie se le ocurre decir lo contrario sobre un motor fuera de borda, por ningún lado se evidencia posición aleatoria de piezas colocadas al azar, sino un diseño inteligente: cada cosa en su sitio, cumpliendo su función. Si solo una falla, todo el sistema deja de ser efectivo y la bacteria queda condenada a una silla de ruedas microscópica, que la selección natural no le facilitaría, prefiriendo ‘quitarla del medio’. Y esa es la verdad descrita en los laboratorios… aunque los especialistas en bacterias, los defensores evolutivos, decidan ocultar esos ingenios a la sociedad.

Cada uno de los motores moleculares que impulsan a las bacterias, depende de un servosistema biológico, constituido por piezas mecánicas, intrincadamente dispuestas. Y no son ensoñaciones teóricas sobre ‘algo posible’, sino un proceso perfectamente visto en laboratorios, con lentes adecuadas que logran ampliar 50000 veces un objetivo dado.

Los bioquímicos han empleado fotos, micrografías electrónicas, para identificar las piezas y la estructura en 3ª dimensión, del ‘motor’ que mueve al flagelo bacteriano, desvelando una perfecta maravilla de ingeniería, invisible para un ojo humano sin ayuda apropiada. Incluso el mayor conocedor de la química y la actividad del flagelo, el Dr. Berg, le bautizó como la máquina más eficiente del universo. Algunos llegan a mover sus ‘hélices’ a cien mil revoluciones por minuto, [6000 a 100000] con una conexión fija, mecánica, acoplados a un sistema transductor: ¡Un detector de señales de origen proteico!

Con este ingenioso sistema incorporado, recibe información sobre determinadas acciones externas, y las transmite adecuadamente. Son tan perfectas, están tan bien diseñadas, que incluso girando a la velocidad descrita, son capaces de detenerse en seco; en un segundo se ponen de nuevo en marcha, a la misma velocidad anterior, en la dirección más conveniente, según los datos recibidos de su ‘radar’.

En síntesis, el flagelo bacteriano posee un motor de dos marchas: adelante y atrás; además de un sistema de refrigeración por agua, movido en unos casos por energía protónica [H+], y en otros por iones de sodio [Na+], según la especie de bacteria de la que se trate, dándose la particularidad de un incremento de velocidad de giro, 5 veces mayor, en el caso de la propulsión por sodio. Como los dinamos de diseño ingeniero, consta de un estator, un rotor, una articulación en U para incorporar al flagelo, un eje propulsor y una hélice. Funciona igual que las distintas piezas acopladas en un motor fuera de borda convencional.

Y aquí entramos en el concepto de ‘Complejidad Irreductible’, planteado por Behe, que crispó la colmena académica evolutiva. Básicamente, la experiencia de laboratorio dicta que la bacteria posee una multiplicidad de piezas, con las que se compone cualquier elemento o sistema dado en una célula… cada uno vital para la función celular. Si falla o se elimina una pieza, todo el sistema de la célula deja de funcionar.

El concepto de ‘Complejidad Irreductible’, puede verse mejor mediante un sencillo, pero contundente simil no biológico: una lanchita de juguete, de esas que algunos niños llevan a las fuentes, las más sencillas y baratas. Se fundamentan en 5 piezas: el chasis, una hélice, una pequeña caja de velocidad de dos piñones, un eje, y un fleje de acero enrrollado: la cuerda que proporcionrá la energía necesaria. Si cualquiera de estas 5 piezas falla, el juguete no navegará.

Y este mismo principio se cumple en el ‘motor’ que mueve al flagelo bacteriano… solo que ese motor, ante microscopio, consta de unas 40 piezas proteínicas diferentes, imprescindibles para que esta precisa maquinaria funcione; si una sola de ellas falla, estaremos ante un flagelo no funcional.

O sea, que en términos evolutivos, habría que explicar cómo se puede montar este complicado engranaje de forma gradual, si se ve que ninguna pieza por sí sola tiene función. Dicho de otra forma, desde la casuística evolutiva, en la que se necesitan cientos o miles de años entre procesos, ¿por qué un primario estator inútil no fue desechado por la selección natural… o un rotor, o el eje, o cualquiera de las 40 piezas que surgiera?

Ese es el principio lógico de la Complejidad Irreductible, planteada por el Dr. Behe, que niega el proceso evolutivo. Darwin, incluso cita aquellos órganos como ojo, oído, corazón, de estructuras complejas, han sido constituidos gradualmente, en el largo período de miles de millones de años, mediante pequeños incrementos. También dice que la selección natural solo triunfa si los cambios aleatorios que se producen, generan alguna ventaja a un organismo, en su lucha por sobrevivir en una población y ambiente determinados; lo define textualmente en su página 105: “… la selección natural está examinando las más ligeras variaciones… rechazando las malas, preservando y acumulando todas las buenas.”

Pero él jamás pensó en el ADN. Contradiciéndole, este revela que cada bacteria tiene inscritas y codificadas todas las instrucciones para elaborar las proteínas que le darán la forma adecuada; no en eones de tiempo, sino segundo a segundo, en un proceso sincrónico. Aunque se reproducen por duplicación, esta ocurre debido a la información inscrita en su ADN, que regula la síntesis proteica de su pared, el crecimiento bacteriano, la duplicación de su genoma, y la división en dos células.

La división empieza en el centro de la bacteria por una invaginación de la membrana citoplasmática; y la separación de las dos células va acompañada de la segregación en cada una de ellas de uno de los dos genomas que proviene de la duplicación del ADN materno… asegurando el futuro, y evidenciando que nada de lo que ocurre en su interior, motores de flagelos incluidos, ocurre por procesos evolutivos, sino gracias a los datos contenidos en su genoma.

Una información con datos codificados, observables a microscopio, para crear cada una de las proteínas necesarias, en cada una de las partes que conformaran esos maravillosos motores del flagelo, y todo el resto de la bacteria… datos que ya tuvieron que existir en las primeras bacterias, pues no hay forma científica de demostrar que una instrucción surja por sí sola, se inscriba por sí sola, ni se codifique a sí misma. Mucho menos, que el Programa que regula todas sus actividades haya nacido del azar.

Si se es científico, niéguense las barrabasadas y respétense el empirismo de la Ciencia.


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CARTA ABIERTA AL PAPA DECISIVO

julio 1, 2008
Premio \'Excelencia\'

PREMIO EXCELENCIA

A: PAPA BENEDICTO XVI

DE: UN CREYENTE CON FE.

ASTO: DARWIN EN AULAS CRISTIANAS.

Estimado señor Joseph Ratzinger:

Soy consciente que estas líneas, hechas por un cristiano sin influencias, que da voces a favor de la sangre de Cristo desde el anonimato, y dirigidas al líder de una congregación de más de mil millones de personas, con un correo posiblemente filtrado por un ejército de ‘secretarios’, serán consideradas como carentes de raciocinio y de lógica. Aún así, sé que mi súplica concluirá localizándose en sus ojos, pues he sido confrontado en el espíritu; el propio Señor está al control. Usted es un líder de este tiempo, y en su mano está la orden (y el orden), que el momento demanda.

Hace algo menos de dos años, durante su visita a Ratisbona, Baviera, usted mostró cuál era su posición respecto a una teoría de la evolución que asegura que Dios es “inútil” para el hombre, y que dedica ingentes esfuerzos mediante la alianza de ‘peritos’ en tumbas, geólogos, biólogos y otros etcéteras marginados de Jesús, para sacar al Hacedor, de la fórmula humana.

Antes de dirigirse a la Universidad de la que usted había sido vicerrector, durante la misa multitudinaria, que acogió a 250000 personas, asumió una postura bizarra al afirmar que ‘la teoría de la evolución es irracional, que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen del Señor.’ Es decir, con ‘saber’ apuntó a los extremos; los cristianos debemos ser muy cautelosos con nuestras posturas, pues la fuerza de la pasión puede constituirnos en una piedra de obstáculo para lo mismo que intentamos defender. De modo que, si en mi forma de presentar a Cristo he resultado ofensivo a alguien, desde aquí ruego me disculpen.

Ese día ud., señalando hacia el origen de la vida, mostró las dos opciones: ‘o la Razón creadora: Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo o la irracionalidad, que sin razón alguna, produjo un cosmos ordenado de modo matemático, al hombre y a la razón.

Aquellas manifestaciones suyas llenaron de esperanza a una cantidad importante de fieles en el mundo entero, puesto que no solo pueden ser considerados como tales los más de mil millones de personas que se confiesan católicas, sino que se debe anexar a todos aquellos que por antonomasia, aunque no hayan optado por esa línea del evangelio, forman parte intrínseca del cuerpo de Cristo, por la fe, y por el amor que Él nos dejó por herencia a todos, sin importar color de bandera, clase social o nación.

Sin embargo, a día de hoy, desde hace ya bastantes años (yo diría que demasiados), las escuelas católicas, presionadas por leyes estatales, han venido propugnando la teoría de Darwin en sus clases de Biología, bajo la falsa deducción de que los descubrimientos científicos se oponen a las escrituras, y eso obliga a ‘reinterpretar‘ la Palabra de Dios.

Pero todos fuimos advertidos por el apóstol Pablo, bajo revelación del mismo Señor, en su carta a los Gálatas, en 1:6-12, que en la Biblia ‘Dios Habla Hoy‘, recuerda:

6″Estoy muy sorprendido que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. 7 En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. 8 Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo. 9 Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios. 10 Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!”. 11 Sepan ustedes esto, hermanos: el evangelio que yo anuncio no es invención humana. 12 No lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino que Jesucristo mismo me lo hizo conocer.”

Sin embargo, se dejó de mirar en la dirección adecuada, y oídos cristianos se recrearon con el canto de sirena de la falsa ciencia: el nuevo evangelio negador de Jesús. A día de hoy se enseña teoría de la evolución en colegios cristianos y, ¿cual es la consecuencia? Observe el siguiente párrafo, extraído de un forum sobre religión y ciencia, en el que se debatía sobre las clases de biología evolutiva dentro de aulas de colegios católicos:

“Sí, enseñan evolucionismo, pero la verdad es que se están contradiciendo ellos mismos al enseñarte religión, y luego la clase de Ciencias naturales, habla de cómo el mono fue evolucionando hasta llegar al ser humano: homo sapiens sapiens. Si Jesús se sacrificó por los humanos en la cruz, ¿de que sirvió, si hoy día hay guerra, hambre, muertes, violaciones e injusticia? Y también te dicen que si te portas mal Dios te va a mandar al infierno y que no te va a perdonar; acaso la religión no dice que el perdón es lo primero, pero después de decirte que te van a mandar al infierno, te dicen *Dios te ama*… baa.”

Así que en realidad, al aceptar una teoría manifiestamente atea, en una escuela donde debe enseñarse el principio bíblico, lo que se ha creado es confusión. Justo lo que pretende satanás desde el principio, y pese a que Jesús siempre instruyó en base al Pentateuco judío, cuando habló de Adán, Noé y Moisés. ¡Qué agilidad para olvidar que no hay punto de encuentro entre Dios y su enemigo!

En el1er libro, el Bereshit, con el que instruía Jesús, en 1:5, enseña:

“Dios llamó a la luz «Día» y a la oscuridad la llamó «Noche». Y fue de tarde, y fue de mañana, un día.”

Aquí, la Biblia no deja lugar a dudas sobre una Creación en 6 días de 24 horas; la frase: ‘mil años son para Dios como un día‘, se expresó en 2ª Pe 3:8-9, en uncontexto de ‘paciencia‘:

“Mas, oh amados, no ignoréis una cosa: y es que un día delante del Señor es como mil años y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; pero es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

No obstante, de todas formas, la propia Ciencia está de parte de Dios. Así como nuestro ombligo es la huella de nuestra madre, nuestro ADN lleva implícita la firma del Todopoderoso.

Cada deducción que lleve a que derivamos de una célula inicial que logró complejidad por sí misma, está errada. La conjetura que indique que por sí misma fue capaz de inscribir toda una instrucción originaria de vida, sin agente externo diseñador del programa necesario y codificador de tal programa, es irracional y falta, no solo de lógica, sino de evidencias de laboratorio, pues jamás se logrado crear una simple célula eucariota desde una bacteria; y jamás lo lograrán. Y esos puntos, precisamente, constituyen la vulnerabilidad de la teoría evolutiva. Analicemos:

1- La primera célula de la humanidad llevó inscrita por necesidad la primera instrucción, la fórmula para la vida. Se evidencia una receta química producto de un análisis; luego un conocimiento amplio sobre programación, pues cada secuencia viene cronológicamente escrita, para ser leída en cada momento idóneo por el ribosoma. Tampoco se puede permanecer indiferente al hecho de que esa lectura aparece codificada, lo cual exige un ‘codificador’, pues nada es capaz de codificarse a sí mismo; no hay ley científica que lo afirme. Y, por último, los datos están inscritos en la hebra ADN: ¿Quién los inscribió? La información no es casuística, sino causal; antecede a la vida, y luego la genera; de modo que si surge antes que la propia vida, exige un factor externo inteligente, desde su inicio.

2- Según la tesis evolutiva, la célula eucariota derivada incrementó la información inicial, adquiriendo todo lo que la diferencia de la bacteria. Pero, ¿quién entonces ‘actualizó’ esos datos, ‘reinscribiendo’ en la hebra la nueva información imprescindible para que un reptil ‘volara‘, eones de tiempo después?

3- ¿Cómo puede ser posible la hipotética evolución ‘homínido-hombre’, cuando lo que se manifiesta es una constante depauperación y mutaciones en el genoma humano, ocasionando casi 20000 enfermedades genéticas reconocidas hasta la fecha? Nuestro viaje es hacia la muerte, no hacia una vida más capacitada e intelectiva; pues el destino de esta es el espíritu, no la carne. La sentencia de que esta vida es solo estación de tránsito, pronosticando la degeneración genética, fue dictada hace unos cuantos miles de años, cuando el Creador le dijo a Adán:

“pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, muriendo, morirás”. [Bereshit 2:17]

Es decir, ese enigmático ‘muriendo morirás‘, que los traductores del Génesis griego decidieron omitir, al resultarles incomprensible, toma actualidad hoy, precisamente debido a los hallazgos de la Ciencia. Como auguró el eminente científico cristiano Pasteur, sin conciencia de profecía: ‘Mucha Ciencia acerca a Dios; poca, aleja de Él’

De modo que la temática de los colegios cristianos debe enfocarse en el sentido de que la teoría de la evolución ‘NO ES CIENCIA‘, enseñando los valores bíblicos con toda seguridad, pues dicha teoría jamás ha estado tan cerca de ser razonada como el mayor error de concepto concebido en la historia de la humanidad. No resulta responsable que los propios cristianos señalemos una falibilidad de las palabras de Jesús, cuando instruyó acerca de Adán y Noé, pues, si la Biblia no es fiable en su Génesis, ¿en qué punto puede ofrecer garantías al nuevo evangelizado?

El propio Jesucristo nos alerta; y los escribas lo reflejan 3 veces, para que no lo olvidemos. en Mat 24:35, Mar 13:31, y Luc 21:33:

‘El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán’.

Tengo entendido que usted, Sr. Ratzinger fue bautizado el mismo día que nació: un sábado de Gloria: la conmemoración de Jesús en el sepulcro. Sé, por fe, que será usted el encargado de poner la Palabra del Señor en la cumbre educativa. También soy consciente de los muchos problemas que está enfrentando, pero por favor, en el nombre de Cristo, no tarde mucho en hacer que el agua de la fidelidad alcance el nivel que nuestro Señor exige.

No podemos ir a medias con Él, pues Él no fue a medias con nosotros. Se entregó por entero: su sangre en el ignominioso madero limpió el pasado y futuro de los hombres. La de sus pies, la de sus manos, la de su espalda, y la de la lanceada en su costado. El cerco de espinas, que también la derramó sobre su cara, le coronó para siempre como el Rey definitivo de Sion… la montaña en la que promete estar junto a todo aquel que le sea fiel.

Dé el paso definitivo y autoritario que esa sangre de Cristo reivindica, con la valentía que siempre le ha caracterizado, cuando desde sus inicios ya fue clasificado como ‘reformista‘. Levante la bandera de Jesús y verá cuántos iremos con usted. La reforma es precisa; el Señor la está exigiendo: primero la interior, para que podamos ascender a los nuevos niveles que nos demanda, y luego la externa, la que hará compatible el dogma de la fe con las propias investigaciones de la Ciencia que muchos intentan desvirtuar, sin conseguirlo.

Por último, permítame dejar un párrafo que ha salido 3 veces al azar (suelo abrir así la Biblia cuando le pido a Dios una palabra), en menos de 15 días, consciente de lo que significa mentir en estas cosas:

[Efesios 4:14-16] “Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.”

¡Todas sus partes: el pueblo de Jesús! Que el Altísimo le fortalezca y le proporcione un entorno adecuado, en un clima de buenos consejos, para que la credibilidad bíblica se imponga como acto de fe, y ningún cristiano se avergüence de declarar a viva voz:

“JESUCRISTO ES EL SEÑOR, HOY, MAÑANA Y SIEMPRE.”

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