CARTA ABIERTA AL PAPA DECISIVO

julio 1, 2008
Premio \'Excelencia\'

PREMIO EXCELENCIA

A: PAPA BENEDICTO XVI

DE: UN CREYENTE CON FE.

ASTO: DARWIN EN AULAS CRISTIANAS.

Estimado señor Joseph Ratzinger:

Soy consciente que estas líneas, hechas por un cristiano sin influencias, que da voces a favor de la sangre de Cristo desde el anonimato, y dirigidas al líder de una congregación de más de mil millones de personas, con un correo posiblemente filtrado por un ejército de ‘secretarios’, serán consideradas como carentes de raciocinio y de lógica. Aún así, sé que mi súplica concluirá localizándose en sus ojos, pues he sido confrontado en el espíritu; el propio Señor está al control. Usted es un líder de este tiempo, y en su mano está la orden (y el orden), que el momento demanda.

Hace algo menos de dos años, durante su visita a Ratisbona, Baviera, usted mostró cuál era su posición respecto a una teoría de la evolución que asegura que Dios es “inútil” para el hombre, y que dedica ingentes esfuerzos mediante la alianza de ‘peritos’ en tumbas, geólogos, biólogos y otros etcéteras marginados de Jesús, para sacar al Hacedor, de la fórmula humana.

Antes de dirigirse a la Universidad de la que usted había sido vicerrector, durante la misa multitudinaria, que acogió a 250000 personas, asumió una postura bizarra al afirmar que ‘la teoría de la evolución es irracional, que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen del Señor.’ Es decir, con ‘saber’ apuntó a los extremos; los cristianos debemos ser muy cautelosos con nuestras posturas, pues la fuerza de la pasión puede constituirnos en una piedra de obstáculo para lo mismo que intentamos defender. De modo que, si en mi forma de presentar a Cristo he resultado ofensivo a alguien, desde aquí ruego me disculpen.

Ese día ud., señalando hacia el origen de la vida, mostró las dos opciones: ‘o la Razón creadora: Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo o la irracionalidad, que sin razón alguna, produjo un cosmos ordenado de modo matemático, al hombre y a la razón.

Aquellas manifestaciones suyas llenaron de esperanza a una cantidad importante de fieles en el mundo entero, puesto que no solo pueden ser considerados como tales los más de mil millones de personas que se confiesan católicas, sino que se debe anexar a todos aquellos que por antonomasia, aunque no hayan optado por esa línea del evangelio, forman parte intrínseca del cuerpo de Cristo, por la fe, y por el amor que Él nos dejó por herencia a todos, sin importar color de bandera, clase social o nación.

Sin embargo, a día de hoy, desde hace ya bastantes años (yo diría que demasiados), las escuelas católicas, presionadas por leyes estatales, han venido propugnando la teoría de Darwin en sus clases de Biología, bajo la falsa deducción de que los descubrimientos científicos se oponen a las escrituras, y eso obliga a ‘reinterpretar‘ la Palabra de Dios.

Pero todos fuimos advertidos por el apóstol Pablo, bajo revelación del mismo Señor, en su carta a los Gálatas, en 1:6-12, que en la Biblia ‘Dios Habla Hoy‘, recuerda:

6″Estoy muy sorprendido que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. 7 En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. 8 Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo. 9 Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios. 10 Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!”. 11 Sepan ustedes esto, hermanos: el evangelio que yo anuncio no es invención humana. 12 No lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino que Jesucristo mismo me lo hizo conocer.”

Sin embargo, se dejó de mirar en la dirección adecuada, y oídos cristianos se recrearon con el canto de sirena de la falsa ciencia: el nuevo evangelio negador de Jesús. A día de hoy se enseña teoría de la evolución en colegios cristianos y, ¿cual es la consecuencia? Observe el siguiente párrafo, extraído de un forum sobre religión y ciencia, en el que se debatía sobre las clases de biología evolutiva dentro de aulas de colegios católicos:

“Sí, enseñan evolucionismo, pero la verdad es que se están contradiciendo ellos mismos al enseñarte religión, y luego la clase de Ciencias naturales, habla de cómo el mono fue evolucionando hasta llegar al ser humano: homo sapiens sapiens. Si Jesús se sacrificó por los humanos en la cruz, ¿de que sirvió, si hoy día hay guerra, hambre, muertes, violaciones e injusticia? Y también te dicen que si te portas mal Dios te va a mandar al infierno y que no te va a perdonar; acaso la religión no dice que el perdón es lo primero, pero después de decirte que te van a mandar al infierno, te dicen *Dios te ama*… baa.”

Así que en realidad, al aceptar una teoría manifiestamente atea, en una escuela donde debe enseñarse el principio bíblico, lo que se ha creado es confusión. Justo lo que pretende satanás desde el principio, y pese a que Jesús siempre instruyó en base al Pentateuco judío, cuando habló de Adán, Noé y Moisés. ¡Qué agilidad para olvidar que no hay punto de encuentro entre Dios y su enemigo!

En el1er libro, el Bereshit, con el que instruía Jesús, en 1:5, enseña:

“Dios llamó a la luz «Día» y a la oscuridad la llamó «Noche». Y fue de tarde, y fue de mañana, un día.”

Aquí, la Biblia no deja lugar a dudas sobre una Creación en 6 días de 24 horas; la frase: ‘mil años son para Dios como un día‘, se expresó en 2ª Pe 3:8-9, en uncontexto de ‘paciencia‘:

“Mas, oh amados, no ignoréis una cosa: y es que un día delante del Señor es como mil años y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; pero es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

No obstante, de todas formas, la propia Ciencia está de parte de Dios. Así como nuestro ombligo es la huella de nuestra madre, nuestro ADN lleva implícita la firma del Todopoderoso.

Cada deducción que lleve a que derivamos de una célula inicial que logró complejidad por sí misma, está errada. La conjetura que indique que por sí misma fue capaz de inscribir toda una instrucción originaria de vida, sin agente externo diseñador del programa necesario y codificador de tal programa, es irracional y falta, no solo de lógica, sino de evidencias de laboratorio, pues jamás se logrado crear una simple célula eucariota desde una bacteria; y jamás lo lograrán. Y esos puntos, precisamente, constituyen la vulnerabilidad de la teoría evolutiva. Analicemos:

1- La primera célula de la humanidad llevó inscrita por necesidad la primera instrucción, la fórmula para la vida. Se evidencia una receta química producto de un análisis; luego un conocimiento amplio sobre programación, pues cada secuencia viene cronológicamente escrita, para ser leída en cada momento idóneo por el ribosoma. Tampoco se puede permanecer indiferente al hecho de que esa lectura aparece codificada, lo cual exige un ‘codificador’, pues nada es capaz de codificarse a sí mismo; no hay ley científica que lo afirme. Y, por último, los datos están inscritos en la hebra ADN: ¿Quién los inscribió? La información no es casuística, sino causal; antecede a la vida, y luego la genera; de modo que si surge antes que la propia vida, exige un factor externo inteligente, desde su inicio.

2- Según la tesis evolutiva, la célula eucariota derivada incrementó la información inicial, adquiriendo todo lo que la diferencia de la bacteria. Pero, ¿quién entonces ‘actualizó’ esos datos, ‘reinscribiendo’ en la hebra la nueva información imprescindible para que un reptil ‘volara‘, eones de tiempo después?

3- ¿Cómo puede ser posible la hipotética evolución ‘homínido-hombre’, cuando lo que se manifiesta es una constante depauperación y mutaciones en el genoma humano, ocasionando casi 20000 enfermedades genéticas reconocidas hasta la fecha? Nuestro viaje es hacia la muerte, no hacia una vida más capacitada e intelectiva; pues el destino de esta es el espíritu, no la carne. La sentencia de que esta vida es solo estación de tránsito, pronosticando la degeneración genética, fue dictada hace unos cuantos miles de años, cuando el Creador le dijo a Adán:

“pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, muriendo, morirás”. [Bereshit 2:17]

Es decir, ese enigmático ‘muriendo morirás‘, que los traductores del Génesis griego decidieron omitir, al resultarles incomprensible, toma actualidad hoy, precisamente debido a los hallazgos de la Ciencia. Como auguró el eminente científico cristiano Pasteur, sin conciencia de profecía: ‘Mucha Ciencia acerca a Dios; poca, aleja de Él’

De modo que la temática de los colegios cristianos debe enfocarse en el sentido de que la teoría de la evolución ‘NO ES CIENCIA‘, enseñando los valores bíblicos con toda seguridad, pues dicha teoría jamás ha estado tan cerca de ser razonada como el mayor error de concepto concebido en la historia de la humanidad. No resulta responsable que los propios cristianos señalemos una falibilidad de las palabras de Jesús, cuando instruyó acerca de Adán y Noé, pues, si la Biblia no es fiable en su Génesis, ¿en qué punto puede ofrecer garantías al nuevo evangelizado?

El propio Jesucristo nos alerta; y los escribas lo reflejan 3 veces, para que no lo olvidemos. en Mat 24:35, Mar 13:31, y Luc 21:33:

‘El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán’.

Tengo entendido que usted, Sr. Ratzinger fue bautizado el mismo día que nació: un sábado de Gloria: la conmemoración de Jesús en el sepulcro. Sé, por fe, que será usted el encargado de poner la Palabra del Señor en la cumbre educativa. También soy consciente de los muchos problemas que está enfrentando, pero por favor, en el nombre de Cristo, no tarde mucho en hacer que el agua de la fidelidad alcance el nivel que nuestro Señor exige.

No podemos ir a medias con Él, pues Él no fue a medias con nosotros. Se entregó por entero: su sangre en el ignominioso madero limpió el pasado y futuro de los hombres. La de sus pies, la de sus manos, la de su espalda, y la de la lanceada en su costado. El cerco de espinas, que también la derramó sobre su cara, le coronó para siempre como el Rey definitivo de Sion… la montaña en la que promete estar junto a todo aquel que le sea fiel.

Dé el paso definitivo y autoritario que esa sangre de Cristo reivindica, con la valentía que siempre le ha caracterizado, cuando desde sus inicios ya fue clasificado como ‘reformista‘. Levante la bandera de Jesús y verá cuántos iremos con usted. La reforma es precisa; el Señor la está exigiendo: primero la interior, para que podamos ascender a los nuevos niveles que nos demanda, y luego la externa, la que hará compatible el dogma de la fe con las propias investigaciones de la Ciencia que muchos intentan desvirtuar, sin conseguirlo.

Por último, permítame dejar un párrafo que ha salido 3 veces al azar (suelo abrir así la Biblia cuando le pido a Dios una palabra), en menos de 15 días, consciente de lo que significa mentir en estas cosas:

[Efesios 4:14-16] “Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.”

¡Todas sus partes: el pueblo de Jesús! Que el Altísimo le fortalezca y le proporcione un entorno adecuado, en un clima de buenos consejos, para que la credibilidad bíblica se imponga como acto de fe, y ningún cristiano se avergüence de declarar a viva voz:

“JESUCRISTO ES EL SEÑOR, HOY, MAÑANA Y SIEMPRE.”

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EVOLUCIÓN: ABIOGÉNESIS A POR SUS FUEROS

abril 5, 2008

“Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén” (1ª Timoteo 6:20)

LAS NEBULOSAS DE CHARLES Y ASOCIADOS

El antiguo concepto de abiogénesis o autogénesis, en Biología, sostenía que podía surgir vida animal y vegetal de forma espontánea, a partir de materia inerte; este indicaba que germinaban gusanos del fango, moscas de la carne podrida, cochinillas de los lugares húmedos, etc. Así, la idea de que la vida se reciclaba continuamente en la Tierra a partir de restos de materia orgánica, se denominó generación espontánea.

En la segunda mitad del siglo XIX, los ensayos de Luis Pasteur probaron definitivamente que los microbios no se originaban al azar. Gracias a él, aquella absurda idea debió ser desterrada del pensamiento científico, y a partir de entonces se aceptó de forma general el principio que sentenciaba que todo ser vivo procede de otro ser vivo.

Pero, ante la insistencia atea de no reconocer el origen de la vida tal como se plantea en las Escrituras, los mismos seguidores de la antigua corriente se reincorporan al camino, aspirando dar respuestas coherentes al umbral de la existencia, con el concepto de que en un momento indeterminado, eones de tiempo atrás, la materia no orgánica generó la primera célula viva. O sea, en lugar de recapitular, dan un inmenso salto hacia delante, respondiendo ‘sus’ incógnitas, con más absurdos.

¿En qué se fundamentan? Pues de nuevo en la generación espontánea; es decir, más de lo mismo, pero aplicando la seudo ciencia para convencer que ‘esta vez sí tienen la razón.’ Mas es muy difícil visualizar las cosas inertes, ultrapasando la frontera hacia lo vivo, sin aportar ideas congruentes, porque, ¿qué funda una célula viva? ¿Que criterios deben ser cumplidos?

El propósito de todo método científico es relacionar el efecto (observación) con la causa, al tratar de reproducir el efecto, recreando las condiciones bajo las cuales este ocurrió. Cuanto más complejo es el fenómeno, mayor es la dificultad que la ciencia tiene para investigarlo, y en el caso de la investigación del origen de la vida, se topa con dos trabas: las condiciones en que ocurrió son desconocidas y se ignora la esencia original.

Pero, ¿qué es la vida? Las células son los elementos más simples de todos los seres vivos; aun los procariontes, los más elementales. ¿Han podido demostrar que una sola bacteria ha surgido de la nada? Decididamente: No. Aun así, no solo obvian esta falta de evidencia, sino que además dicen que esta bacteria, sin núcleo,  citoesqueleto, y muchos otros organelos imprescindibles, se fue abasteciendo de todo ello por sí misma, sin ayuda externa, llegándose a convertir en un organismo complejo. ¿Han aportado alguna prueba de esto? Decididamente: No, pero siguen adelante con sus elucubraciones, como si en Ciencia no fueran necesarias las evidencias.

Todos los organismos complejos se componen de células, cada una integrada por un microcosmos de entidades que la convierten en un ínfimo mundo funcional. Células únicas de vida libre, como la ameba y otros protozoarios, deben desempeñar todas las funciones necesarias para la vida, igual que individuos más complejos. Una célula posee sistema digestivo, reproductor, respiratorio, nervioso, esquelético, excretor, muscular, etc., muy minúsculo e interconectado para haber surgido por azar.

El análisis se complica si se piensa que toda célula viva ostenta características en común, consideradas fundamentales: el código primario rico en informaciones de ADN, la enzima ADN polimerasa necesaria para la reproducción de dicho código, ARN intermediarios y ARN polimerasa requerido para transcribir las precisas instrucciones metabólicas que aparecen enigmática e inexplicablemente ‘codificadas‘ en la molécula de Ácido desoxirribonucleico (ADN). El hecho concluyente de que todo elemento celular tiene garantizada su necesidad de energía de una forma u otra constituye una evidencia de diseño, no de sucesos casuísticos.

Añadamos ahora el mecanismo de síntesis de proteínas contenido en los ribosomas, los ARN transportadores y las enzimas precisas para ligar a cada uno de los aminoácidos respectivos, más la membrana celular y las vías metabólicas fundamentales para generar los materiales necesarios en las reacciones mencionadas anteriormente, implicando en ellas a cientos de fermentos participantes, de forma organizada y muy bien calculada.

Asombrosamente, una vez más, sin ninguna prueba confirmatoria, vuelven a asegurar que toda esa complejidad también sucedió por sí misma, por azar de la Naturaleza y por una selección natural controladora, que nadie ha evidenciado con referencias comprobatorias. Dicen que de la materia inorgánica surgió la orgánica, y que esta fue adquiriendo complejidad gracias a su sabiduría infinita, durante miles de millones de años, hasta el momento actual. Esa es la sopa que se da a beber en las escuelas, desde hace casi dos siglos.

Los autores de esta nueva teoría abiogénica, señalaron cuatro componentes esenciales para el origen de la vida:

1. Una atmósfera llena de moléculas gaseosas reducidas y una fuente de energía para convertir esas moléculas en precursores biológicos necesarios para la subsistencia.

2. Un océano saturado de pequeñas moléculas biológicas resultantes del punto anterior.

3. Un mecanismo que genera, a partir de este mar molecular, polímeros ricos en información, necesarios para una célula viva (ADN, ARN y proteínas)

4. Interiorizar, confiada y absolutamente, que si el paso número tres es implementado, dará como resultado, inevitablemente, la sublime formación de una célula viva.

La primera condición impone un aspecto químico. Los primeros estudios serios al respecto, datan de 1920, cuando J.B.S. Haldane y A.I. Oparin sugirieron que la vida se originó espontáneamente a partir de la materia inerte existente en la superficie terrestre en un pasado remoto, y describieron un escenario para esa ocurrencia: una química oscura, pero ampliamente aceptada entre aquellos que procuraban establecer un origen naturalista para la vida en la tierra.

Años después, en el 1953 Stanley Miller hizo sus experimentos basado en el ambiente de Oparin (CH3, NH4, H2O, y H2), y logró varios compuestos simples, incluyendo algún aminoácido, así como una cantidad de alquitrán. Miller y Urey propusieron que la luz ultravioleta y descargas eléctricas, produjeron pequeñas moléculas biológicas precursoras en la “tierra primitiva”, luego depositadas en los océanos por el ciclo hidrológico.

Más tarde, Carl Sagan propuso que la tierra primitiva estaba sometida a un flujo de rayos UV 100 veces más fuerte que los de hoy día, y que el H2S proveniente del vulcanismo fue un agente catalizador. En el inicio de la decada de los 70, Bar-Nun demostró que las ondas de choque de alta velocidad resultaban 10,000 veces más eficientes que los otros métodos, convirtiendo la atmósfera gaseosa reductora de Oparin en pequeñas moléculas, formando cuatro aminoácidos.

Actualmente, algo más de una decena de aminoácidos puede ser producida bajo condiciones de la atmósfera reductora que se ‘cree‘ existió en la tierra primitiva. Pero, como también se generan aminoácidos no proteicos, estos competirían con los veinte aminoácidos de síntesis, en cualquier hipotética reacción abiogénica, afectando la teoría.

Oparin reconoció la necesidad de excluir oxígeno o algunos otros compuestos oxidativos de la mezcla. Esto fue muy conveniente, debido a que tal mezcla probó ser capaz de generar una variedad de pequeñas moléculas de interés biológico.

Pero hubo oxígeno; Philip Abelson (1966) y J. W. Schopf (1972) concluyeron que no hay evidencias de una atmósfera inicial de metano-amonio, y desde el vuelo del Apollo 16, se supo que la fotodisociación del agua en la atmósfera superior, por inducción, es una de las fuentes mayores de oxígeno libre atmosférico, así que este se debió generar en un promedio alto en la tierra, sin la presencia de un escudo de ozono (hecho por oxígeno) para bloquear la intensa luz UV del sol. Un análisis de las rocas ‘consideradas‘ del Precámbrico parece indicar la presencia de oxígeno libre, a niveles similares de los hoy día (Walker, 1977), y que la tierra no tuvo la atmósfera reductora que apoye a estas tesis.

Por otra parte, queda la incógnita del surgimiento de biopolímeros ricos en información que provocarían la necesaria síntesis de macromoléculas imprescindibles para el desarrollo de una pre-célula. La síntesis de proteínas y ácidos nucleicos a partir de pequeñas moléculas precursoras, en el hipotético océano biótico, representa uno de los desafíos más difíciles del modelo de la evolución, ya que el agua no favorece la formación de enlaces peptídicos, sino que es su ausencia lo que beneficia la reacción.

Sidney Fox reconoció el problema y comenzó a elaborar una alternativa mediante la que logró crear una especie de sustancia polimerosa. El material polimerizado se vació en una solución acuosa, resultando en la formación de algo que llamó ‘proteinoides‘, que consideró como células. Reclamó casi todas las propiedades imaginables para su producto, incluyendo que él había alcanzado la transición de la macromolécula hacia la célula.

Fue aun más lejos, intentando  demostrar que un pedazo de roca de lava pudiera sustituir un tubo de ensayo en la síntesis de proteínas y afirmó que el proceso ocurrió en la tierra primitiva en los alrededores de los volcanes. Sin embargo sus críticos y sus propios alumnos desnudaron su credibilidad:

Se demostró que los proteinoides no son proteínas, pues contienen muchos enlaces no peptídicos y otros cruzados que no son naturales. Los enlaces peptídicos son del tipo beta, mientras que todos los enlaces peptídicos biológicos son del tipo alpha. Los materiales con los que inició el experimento fueron aminoácidos purificados, que no tenían semejanza con los materiales disueltos en la “sopa orgánica“.

Si alguien tuviera que hacer el experimento con la sopa pre-biótica, el único producto sería alquitrán. El porcentaje de 50% ácido aspártico y ácido glutamico necesario para estos experimentos no tienen semejanza al porcentaje muchísimo mayor de glicina y alanina hallados en los experimentos de síntesis de la tierra primitiva, y tampoco hubo contenido de información genética.

Todas las alegaciones expuestas por Fox fallaron en pasar las pruebas cuando fueron examinadas cuidadosamente. Aunque sus resultados iniciales parecieron coincidir mucho con su teoría, la realidad resultó catastrófica para las esperanzas de los paleontólogos, geólogos y bioquímicos involucrados en una creación casuística y natural.

También se propuso el uso de arcillas, pues en este ambiente los grupos de aminoácidos tienden a ordenarse, y se han logrado producir polímeros a partir de muchos aminoácidos. Pero, aunque estos estudios han generado el interés de los evolucionistas prebióticos, su relevancia ha sido sofocada, entre otras cosas, porque las arcillas muestran preferencia por aminoácidos básicos.

Para obtener resultados y que ocurra la polimerización, deben ser usados aminoácidos puros y activados, ligados a adenina, sin embargo, los aminoácidos adenilados no son el material flotante más común en el océano prebiótico. Si se usan aminoácidos libres, no ocurre la polimerización adecuada, pues los polímetros resultantes son en su mayoría tridimensionales y no lineales, como suelen ser los biopolímeros.

Recientemente fue abierto un capítulo final con el descubrimiento de las moléculas de ARN auto catalítico. Fueron recibidas con gran gozo por los evolucionistas, porque daban esperanza de disminuir la necesidad de fabricar proteínas en la primera célula; les llamaron “ribozimas“, pero sin embargo, estas probaron ser incapaces de responder a la expectativa, debido a dos factores:

– Aunque una ribosa puede ser producida bajo condiciones prebióticas simuladas, resulta un azúcar raro en los polímeros de formaldehído (mecanismo pre-biótico que se acredita dan origen a los azúcares). Además de la presencia de nitrógeno, los aminoácidos de la mezcla de reacción podrían prevenir la síntesis de azucares (Shapiro, 1988).

– Ninguna de las 5 bases presentes en DNA/RNA son producidas durante la oligomerización HCN (ácido cianhídrico) en soluciones diluidas (el mecanismo pre-biótico que se cree que dio origen a las bases nucleotídicas). Además de los problemas de síntesis de los precursores y de las reacciones de polimerización, todo el bosquejo depende de sintetizar una molécula de RNA capaz de hacer una copia de sí misma, pues la molécula debe también realizar alguna función vital para iniciar la fuerza de la vida; pero tal hazaña, no ha podido verse manifiesta.

Todo ese “Mundo RNA” perdura en calidad de ficción; no ofrece pistas de cómo llegar desde el esbozo del mecanismo convencional de las proteínas de ADN-ARN de todas las células vivas. Por otra parte, el que algunos científicos decidan exhibir tal entusiasmo por este esquema, revela la poca fe que tienen en los otros escenarios del origen de la vida discutidos anteriormente.

En todos los estudios experimentales sobre los inicios biológicos, la presencia del investigador condiciona siempre  la dirección y conclusión del experimento en el sentido de sus propósitos. Cuando este se propone lograr un objetivo (por ej., en la síntesis de los precursores o la polimerización de los precursores), elabora un sistema ‘previsto‘, que tenga alguna posibilidad de alcanzar la meta deseada. Se escogen las condiciones en las cuales los materiales resulten apropiados para una hipotética tierra prebiótica, de modo que lo obtenido quede envuelto en el aire de credibilidad necesario, aunque sea conseguido desde la manipulación inteligente, no desde el caos de las reacciones implícitas en los laboratorios.

Los cálculos son cuidadosamente manipulados una y otra vez, hasta lograr la meta propuesta; así, el lector da por hechas las situaciones contadas, que no tendrían probabilidad de ocurrir ni habrían sido posibles en el entorno natural del principio de la Creación. Por ejemplo, cuando Fox realizó sus experimentos para producir proteinoides a partir de aminoácidos, usando roca de lava en lugar de tubos de ensayo, guió su trabajo para dar la impresión de que este era un modelo idóneo para la tierra prebiótica. Creó una gran expectativa entre quienes le creyeron, mas sus resultados, como ya se ha sabido, constituyeron un fiasco más en las esperanzas evolucionistas.

Si el análisis científico cuidadoso nos lleva a concluir que los muchos mecanismos propuestos del ‘origen espontáneo‘ no han logrado producir ni una sola célula viva, la hipótesis alternativa de la Creación inteligente se torna más atrayente; los métodos de la ciencia no han logrado responder de forma concluyente, ni en un solo ejemplo plausible, a la pregunta del origen de la existencia del rico mundo biológico que aparece ante nuestros ojos.

Sagan y M. J. Newman fueron diáfanos al declarar que “la ausencia de la evidencia es la evidencia de la ausencia.”: Más transparente ni el agua cristalina; se ha estafado a la humanidad durante mucho tiempo y es hora de que alguien con raciocinio dé la señal de Stop… al menos hasta que la verdadera Ciencia, esa gran confirmadora y única homologadora, esté en condiciones de ofrecer una prueba definitiva.


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