EL SISTEMA INMUNE NO SE DEBE A MUTACIONES.

diciembre 4, 2008

La verdad de Cristo ilumina al conocimiento; su luz es, y será siempre, la pesadilla del diablo.’

Constantemente, en escuelas, libros de texto, blogs, e incluso en libros de uso profesional, se habla de mutaciones para explicar la riqueza de respuestas del sistema auto inmune. ¿El motivo?: El genoma humano con 25000 genes, regula un sistema Inmunológico con 1000 millones de anticuerpos proteicos distintos y 10 billones de receptores de células T. ¿Cómo se logra esto? ¿Es la pretendida ‘selección natural’, mediante mutaciones, la responsable?

La creación de cualquier molécula final de anticuerpo, exige procesos de recombinación genética del ADN y un paso postranscripcional del ácido ribonucleico (ARN), para ensamblar al final el gen de la inmunoglobulina, según lo ‘copiado’ en un ARN mensajero.

Empalmando y combinando trozos de distintas regiones del ADN, se logra multitud de genes que codifican proteínas diferentes, no presentes en el genoma. Acciones rigurosas que solo admiten proliferar aquellas células que sintetizan proteínas que puedan resultar de utilidad durante la respuesta inmunitaria. Y la presencia de enzimas detonantes, interruptores biológicos, y muchos otros controladores, indican que el ADN, el instructor por antonomasia, de alguna forma a la que la Ciencia aun no ha tenido acceso, ‘sabe’ exactamente, qué algoritmos usará. NO SE VE AZAR, SINO PROGRAMA.

Ese poderoso sistema de selección es crucial para el desarrollo de la respuesta inmune, porque es el que determina qué células se van a reproducir. Y aunque los anticuerpos y receptores de células T no solo dependen de la diversidad genética y la recombinación somática, esta constituye la base de la vasta diversidad de los anticuerpos.

La recombinación VDJ es un mecanismo que se da en vertebrados, para seleccionar y ensamblar segmentos de genes que codifican proteínas específicas con papeles importantes en el sistema inmunitario. Las moléculas de anticuerpo humanas (y los receptores de linfocitos B) comprenden cadenas ligeras y pesadas que contienen regiones tanto constantes (C) como variables (V) codificadas mediante tres tipos de genes.

– Gen de la cadena pesada – localizado en el cromosoma 14.

– Gen kappa (κ) de la cadena ligera – localizado en el cromosoma 2.

– Gen lambda (λ) de la cadena ligera – localizado en el cromosoma 22.

Esto es así, porque la información original, la instrucción como ‘manual de operaciones‘, condiciona al sistema inmune humano, trasmitiéndose de padres a hijos como un inmenso libro biológico, inscrito y codificado en el núcleo de los cromosomas.

La mayoría de los receptores de linfocitos ‘T’, tienen múltiples genes V, D y J en sus cadenas beta (V y J en sus cadenas alfa), que se reorganizan ‘durante el desarrollo del linfocito’, para dotar a la célula con un exclusivo receptor de antígeno. Pero esta reorganización no altera la información original en los cromosomas, que queda invariable, sino su transcripción a ARNm, a la hora de sintetizar linfocitos ‘T’ en estas células en desarrollo.

Sin embargo, la recombinación somática como productor de anticuerpos, no explica todo el sistema defensivo; se ha observado otro mecanismo: la hipermutación somática (SHM). En células ‘B’, este es un recurso del sistema inmune para, mediante cortes de la información original del cromosoma, alterar ‘somáticamente’ las secuencias que asoman inscritas y codificadas en el genoma.

Con estas recombinaciones, se obtienen miles de millones de proteínas, y se crea una respuesta inmune adecuada contra patógenos con gran capacidad de mutación, variación antigénica y mecanismos de evasión sofisticados. Una forma de hacer más eficaz al sistema inmune, ante invasores, como las bacterias.

Su función es ampliar los receptores defensivos, identificando más elementos extraños (antígenos), y adaptando mejor sus respuestas ante amenazas surgidas durante la vida de un organismo. Implica un proceso de ‘cambios programados’ que afectan regiones variables de los genes de inmunoglobulina, alterando su información, pero sin que pueda presentarse como ejemplo de lo buenas que pueden ser las mutaciones, responsabilizando a estas de la variedad genética de las poblaciones, porque afecta solo a células somáticas… no provoca mutación génica en el ADN de los cromosomas, que son los que van de padres a hijos.

En realidad, la evidencia experimental apoya el punto de vista de que el mecanismo de la SHM hace todo lo posible por evitar mutaciones. Por ej., durante la SHM, la enzima ‘Desaminasa de citidina’ hace que un par citosina/guanina, pasa directamente a uracilo y guanina, desapareados. Los residuos de uracilo no se hallan normalmente en el ADN y por tanto, para mantener la integridad del genoma, las bases de uracilo son retiradas por la enzima reparadora Uracilo-ADN glicosilasa.

Bajo microscopios potentes, se ve que la mayor parte de esos cambios, son arreglados por enzimas reparadoras de ADN de alta fidelidad; o sea: PROGRAMA. No son mutaciones al azar, sino cambios calculados en la información, dirigidos por algoritmos del programa ADN; operaciones que permiten hallar la solución ante una invasión peligrosa, sin alterar los datos genéticos hereditarios.

En la célula del linfocito ‘B’ en desarrollo, el primer evento de recombinación tiene lugar entre un gen del segmento D y otro del segmento J del locus de la cadena pesada. Se ‘corta’ todo fragmento de ADN entre las secciones seleccionadas. Tras una serie de procesos, donde se elimina lo que no conviene, mediante los ARNm se logra un gen VDJ renovado. Algunos textos comparan este efecto, con un diseñador de la moda recortando y uniendo tramos de distintas telas, desechando el resto, para crear vestidos de pasarela.

Al final, hay un transcrito primario, con la región VDJ de la cadena pesada, y las cadenas constantes Cμ y Cδ, creando los segmentos V-D-J-Cμ-Cδ. Se fabrica un ARN primario, y su traducción en ARNm produce la cadena pesada de la proteína Ig μ; es decir, la proteína correspondiente a cada momento inmunitario, se expresa mediante la TRANSCRIPCIÓN de un gen específico y ‘reordenado’, que causa la molécula de pre-ARN.

Su procesamiento elimina secuencias intermedias, y empalma las otras, creando una información diferente en el ARNm. La posterior traducción de este ARNm, la maduración del producto proteico inicial, y consecutivas acciones semejantes, dan lugar a la cadena final.

En el caso de las cadenas ligeras, empalmando regiones codificadoras de la unidad ‘VJ’, por ejemplo, con la que codifica la unidad ‘C’. Y en el caso de las pesadas, de una manera similar, pero implicando 3 segmentos en lugar de 2, lo que aumenta aun más las combinaciones obtenidas. Pero no hay mutación, por ningún lado, sino ‘cambio intencional‘ por algoritmo, en la copia de péptidos y polipéptidos en el ARNm, durante la transcripción… sin alterar el ADN original. O sea, ninguna de las acciones ocurre en los cromosomas [donde habita la instrucción genética que crea al sistema inmunológico], sino en el nuevo ADN, el de la célula de los linfocitos B en desarrollo; sin ‘mutaciones‘ en las secuencias correspondientes al ADN original.

La información con las nuevas secuencias genéticas es obtenida de la del cromosoma; mediante acertadas elecciones y recortes, es transcrita una nueva información genética en el ARNm, elaborando miles de millones de combinaciones; pero no ocurre al azar, sino según ALGORITMOS derivados del programa ADN del individuo. Sabiendo que un algoritmo es una relación de operaciones derivadas de un programa; organizadas, bien definidas, comparando y escogiendo datos, que permiten dar solución a un problema. Mediante esos procesos sucesivos y precisos, ocurren millones de combinaciones que llevan al resultado conveniente y ‘buscado‘.

Se les llama MUTACIÓN, porque todo estudio actual sobre biología, si aspira a parecer serio ante quienes controlan la información científica hoy, está prácticamente obligado a introducir el concepto evolutivo en cada trabajo… o no se les reconoce mérito investigativo. Se parte de la base conceptual:

La mutación es la fuente primaria de variabilidad genética en las poblaciones, mientras que la recombinación, al crear nuevas combinaciones a partir de las generadas por la mutación, es la fuente secundaria de variabilidad genética

¡Ese es el verdadero nexo pretendido! Se quiere demostrar, con el ejemplo del Diseño del Sistema Inmunológico, lo correcto que resulta el principio apriorístico: ‘las mutaciones han generado todo lo que vemos en biología ‘. Pero, y esto es muy importante, esos cambios No trascienden al hijo/a, pues son ‘somáticos‘ y no varían la información ADN original; los hijos heredarán la misma genética de los cromosomas del padre y la madre, si no ocurre algún accidente mutante por el camino. Es en ese caso que sí podrá llamarse MUTACIÓN; y esta es MALA, pues genera debilidad del sistema inmune, ante múltiples enfermedades virales que al final pueden convertirse en pandemias.

Un caso significativo es el de la gp120, una proteína que se halla en la superficie del VIH. Esta molécula es estable y, lo que es más importante, vulnerable al ataque del anticuerpo específico ‘b12’… que, aunque muy raramente, aun presentan las personas que son capaces de mantener el virus del SIDA ‘a raya’ de modo natural. El punto donde la proteína viral gp120 se une a los linfocitos CD4 para neutralizarlos, es el lugar exacto que prevé el Diseño del Sistema Inmunológico, para su unión con el anticuerpo ‘b12’.

Así, cuando este se acopla a la molécula del SIDA, le impide entrar en la célula inmune. Es como pegar algo a la punta de una llave, para impedirle entrar en la cerradura que abre la puerta de invasión al cuerpo humano. [Otros anticuerpos muy poco frecuentes, debido a mutaciones generacionales, que neutralizan al VIH, son el 2G12, 4E10, y 2F5.]

Una vez que ha sido activada y efectiva una respuesta inmunológica específica contra cualquier patógeno, esta acción ya forma parte de la memoria inmunológica. Si nuestro organismo enfrenta un microbio, antes eliminado, el resorte actúa a la máxima intensidad, y lo neutraliza. Y este ‘recuerdo’ inmunológico queda almacenado en las llamadas células T de memoria… cuya síntesis también está regulada en el programa de instrucción contenido en el ADN, ese que continuamente se pretende presentar como algo ‘casuístico’.

Y me refiero, por supuesto, a la inteligencia exterior imprescindible, el Dios Creador de todo, que se prefiere obviar y hacer ver como algo abstracto, instruyendo sobre una instrucción sin instructor, un programa sin programador, y un código sin codificador. Lo que jamás dejaré de proclamar a voz en cuello, hasta que el mundo acepte la locura e irreflexión existente en la teoría evolutiva.

El diseño original de nuestro sistema inmunológico, ‘sabía‘ neutralizar el ataque del VIH. Pero mutaciones trasmitidas a gran escala, mediante los cromosomas, proliferaron la alteración de este gen durante generaciones, a través de los siglos, causando que el VIH terminara convirtiéndose en un mal casi imposible de erradicar. Entra por causa sexual, más bien, por aberración sexual, que luego es distribuida por el pecado humano, lo mismo a personas inocentes, que a culpables de ir contra el plan de Dios y contra las leyes que nos han sido legadas a través de las Escrituras.

Las llamadas dolencias raras, en general, se deben a esas mutaciones: el sistema inmune falla y se generan nuevos males. El propio VIH lo fue, antes de convertirse en plaga.

En Genética, se denomina ‘mutación somática’ al cambio, con respecto a la información de los cromosomas, que afecta a las células somáticas del individuo. Jamás debe dirigirse en la dirección ‘mutación genética favorable‘, pues no trasciende a los hijos. Las mutaciones que afectan solamente a las células de la línea somática no se transmiten a la siguiente generación; y son somáticas, todas las que forman el conjunto de tejidos y órganos de un ser vivo, procedentes de células madre originadas durante el desarrollo embrionario, y que sufren un proceso de proliferación celular, diferenciación celular y apoptosis.

El decir que durante la recombinación sucedida en el proceso inmunológico, se muta la información original, en el sentido de ‘mejorar la especie‘, es un bulo, una información tergiversada y dirigida en la dirección conveniente con la idea de lograr que una teoría obsoleta y anticiencia, logre sobrevivir el tiempo suficiente para que alimente a quienes necesiten de ella… y a sus familias. No es argumento nacido en laboratorios, sino un capricho exhibido de forma ‘argumentalmente seudo científica’, para confundir, alterar la verdad, e inundar el conocimiento humano con océanos de falsos conceptos antiCristo.

Por último, la experiencia confrontada en hospitales, es que una mutación del sistema inmune genera enfermedades graves en los dueños de los genomas afectados. Dichas alteraciones genéticas causan, reconocidas hasta el día de hoy, enfermedades tales como:

– SIDA. Mutación genética que impide la creación de anticuerpos: B12, 4E10, 2G12 y 2F5.

– Anafilaxia, [por mutaciones en la cadena que codifica para KIT, una proteína implicada, entre otras cosas, en la producción de las células de sangre]

– Angioedema hereditario (HAE), a consecuencia de mutación genética en la instrucción que codifica para la proteína C1-INH.

– Síndrome de Wiskott-Aldrich. Mutación del gen WAS; Enfermedad inmunológica, trastorno recesivo ligado al cromosoma X, que genera deficiencias de las plaquetas y de las células B y T. Situado en el brazo largo del cromosoma X exactamente en la banda 11.22 – 11.23 cuyo producto proteico es necesario para la normal formación del citoesqueleto, y regulador de la función de linfocitos y plaquetas.

– Síndrome Papillon-Lefévre (SPL). Raro caos autosómico recesivo, asociado con el gen 11q y mutaciones en Cr 12 y 17. Presenta alta expresión de HLA-DR y CD 11b en leucocitos, fallos en transición de las células T nativas a células T de memoria y un incremento de moléculas de expresión como CD2, LFA-1, CD29 y CD45RO.

– Granulomatía Crónica. Pérdida de un trozo de ADN; deleción del dinucleótido GT al inicio del exón 2 del gen NCF1, que genera la mutación de la información que codifica para las proteínas implicadas en ese sector del genoma.

– Alzheimer y cáncer- Mutación del “Factor H”, gen relacionado con el sistema inmune. Deficiencia localizada en el cromosoma 1; considerada como ‘autosómica recesiva’.

Créanme, les cansaría si continuara refiriéndome a enfermedades provocadas por mutaciones y alteraciones en los cromosomas, relacionadas con el sistema inmunológico. Hay muchas detectadas ya; lesionan la información original del ADN, y generan caos, desorden, enfermedades, y/o muerte, al hacer fallar el propósito de protección contenido en el Diseño Inteligente. Un diseño que proclama por sí mismo, el programa exhibido en el código genético.

Una mutación cualquiera, en el ADN, es detectada en seguida por el desarrollo de un programa de control, establecido en el Sistema Inmunológico, que actúa en consecuencia, intentando neutralizar el problema. ¿Cómo puede asociarse esto a la idea de que este complicado sistema, donde se ve control inteligente por todas partes, con millones de reacciones rápidas y efectivas, ante cualquier acción peligrosa, ‘mejora’, gracias a millones de mutaciones al azar?

La respuesta inmunitaria merece ser aceptada, ante todo, como un programa hábilmente diseñado. El sistema inmunológico está formado por millones de células que flotan y deambulan por todo el cuerpo, en busca de anomalías. Todas ellas necesitando comunicarse adecuadamente entre sí para proporcionar una protección adecuada.

Decir que eso es posible desde un azar repetidor de buena fortuna intermitente, durante miles de millones de años, es cualquier cosa menos científico. E insinuar que los cambios ocurridos durante lo conocido como hipermutaciones somáticas, en la dirección de ‘mutaciones buenas’ para mejorar la especie, es tergiversar para dirigir la ausencia de verdad en la dirección de lo que conviene a la teoría evolutiva.

Porque, señores evolucionistas, por mucho que lo intenten, esos cambios, recortes, recombinación de secuencias genéticas… nada de eso puede asociarse con mutaciones convirtiendo unas especies en otras, y ratificando el enunciado del principio evolutivo. La única verdad deducida en los laboratorios, es que se trata de operaciones intencionales; calculadas por algoritmos, a partir del programa ADN contenido en la información original. La inteligencia del proceso se ve precisamente en que resuelven situaciones individuales, sin alterar el código genético matriz. ‘Pero no trascienden a las descendencias‘: NO AFECTAN LAS ESPECIES PARA NADA.

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DARWIN Y SU EVOLUCIÓN: ADN, ESLABÓN IGNORADO

septiembre 29, 2008

Continuamente, en institutos y medios de comunicación, oímos hablar del ADN. Y a mí me gustaría que cada día, en cada casa, y en cada familia del mundo en que vivimos, al menos una persona que lo ignore aprenda qué significa, y la implicación que tiene para el ser humano, para su futuro, y para su relación con Dios… porque el ADN constituye la firma del Altísimo; es la evidencia que ha dejado a toda persona, para que piense en Él.

Esa firma del Señor fue diseñada para que atravesara todas las generaciones futuras, desde el inicio; su proceso comenzó cuando el espermatozoide adánico fecundó al óvulo de Eva: el primer eslabón Abel. En cada animal sexuado, sigue un proceso similar; pero me ceñiré a nuestra especie: la obra cumbre del Creador, el único animal con intelecto y espíritu.

Yo sé que no todos los de habla hispana han tenido la ocasión de ir a la escuela e instruirse; en España, país con contexto social muy favorable, salvo situación puntual, la educación está asegurada para todos; pero no ocurre lo mismo en América. Allí, más de lo debido, la situación económica de la familia hace que los niños, cada vez más temprano, hayan tenido que asumir un papel de responsabilidad dentro del hogar. A menudo vemos documentales que reflejan esta situación en todos los países pobres de Latinoamérica… que son la inmensa mayoría. Este infortunio ha provocado que hayan sido adultos sin pasar por la infancia. Los más privilegiados, con respecto a otros en peores condiciones, solo han ido a las aulas el tiempo suficiente para aprender a leer y escribir.

A ellos va dedicado este artículo, porque el plan de Dios no es como el de los hombres: ante el sistema de vida impuesto por la sociedad, los que logren un mejor desarrollo intelectual tendrán mejores posibilidades de futuro… y un reconocimiento social. Pero ante la mirada del que hurga en el corazón del ser humano, esto carece de interés: lo importante para Él es lo que habita en el espíritu que incuba en cada persona. Y si esa persona ha aceptado a Cristo en su corazón, tiene que estar siempre lista para hacer valer todo conocimiento capaz de neutralizar cualquier teoría disparada contra su sangre en la Cruz.

Los pobres del mundo son la selección de Dios para convertirles en millonarios de la fe; así como para que hereden el reino de su promesa, desde el amor y el respeto. De la misma forma, los pobres del mundo han adquirido ante el Padre el compromiso moral de ser bastiones de Su Palabra. No basta con ir a la iglesia, diezmar, cantar salmos y batir palmas, dándole la alabanza que merece; también tenemos el deber de ser parte de su templo cuando estemos fuera: en las aulas, en el trabajo o entre amigos y familiares.

Y no estoy diciendo que debemos convertirnos en fanáticos desbordados, alzando la voz en cada esquina, Biblia en mano, pues el fruto sería contrario al buscado; nos tomarían por locos, y vendríamos a constituir una piedra de obstáculo en los planes del Señor. Lo que planteo es que el cristiano debe prepararse para neutralizar cualquier ofensa, intento de difamación o blasfemia, contra la Palabra de Dios, la de Jesús o contra el mismo Dios, dondequiera que surja.

En estos tiempos que corren, no hay mejor esmero instructivo, que el que pongamos en el conocimiento del ADN; algo que a algunos podrá parecer un tema muy complejo y difícil, pero les aseguro que si hincan sus rodillas y piden con fe a Jesús que les dé discernimiento, este vendrá y ustedes serán capaces de dominar la esencia de esa maravillosa evidencia de la Creación de Dios. Se convertirá en una poderosa arma para desbaratar cualquier historieta humana que se oponga al milagro del Espíritu.

Pero Dios declara justo al humano, por sus hechos, no solo por su fe. Las instrucciones de Cristo en el Apocalipsis, sus mensajes a las 7 iglesias, clarifican este concepto, alertándoles sobre sus obras en la Tierra. De la misma forma que un cuerpo sin espíritu está muerto, también la fe carece de vida si no va acompañada de la buena acción.

El saber sobre el ADN, es disponer del recurso más sofisticado que jamás ningún cristiano ha podido tener en sus manos, para vencer en estas lides en realidad espirituales, nacidas en el propio nido de satanás, desde que Darwin se hizo su instrumento humano. Veamos:

Los padres aportan 50 y 50% del ADN cada uno. Cuando todos los espermatozoides entran en la vagina, en su viaje hasta el ovario quedan los más débiles. Por lo general, si uno fecunda el óvulo, automáticamente se cierra el acceso al resto. La cabeza del victorioso, portando el pronúcleo con el ADN paterno, enzimas, etc, se separa del resto del cuerpo y se fusiona con el pronúcleo femenino, donde está la información genética de la madre. Allí, por procesos biológicos, se comienza a formar una nueva doble cadena de ADN en ese primer núcleo de la célula en formación. El ADN del padre y el de la madre se unen, formando el ADN definitivo del nuevo individuo. Luego de otros procesos, la hebra genética nueva se multiplica mediante ‘replicaciones’: copias destinadas a nuevas células.

En cuanto los 23 cromosomas del espermatozoide se encuentran con los 23 del óvulo, toda la información necesaria se reúne en el ADN (Ácido Desoxirribonucléico), para determinar todos los caracteres del nuevo ser humano. El cigoto fruto de la fusión, será un individuo distinto del padre y de la madre, pero con una carga genética del 50 % de cada uno. Allí, a nivel molecular, comienza la vida, y la dignidad de cada ser humano, con los mismos derechos que exigimos los que ya hemos nacido… olvidándonos a veces de los suyos.

El ADN resultante, [solo el de los cromosomas, pues hay otro mitocondrial], es en realidad una hebra enrollada, dentro del núcleo de la nueva célula, que si se lograra desplegar, se convertiría en algo similar al esquema de abajo, de ancho microscópico, pero con un largo próximo a los 2 metros: ¡Cuarenta mil veces más alargada que la célula que le contiene!

Visualización del ADN

Visualización del ADN

Cada ser se inicia en el instante en que toda la información genética, necesaria y suficiente, surge dentro de la célula, durante la fertilización. Esta información, con los datos genéticos de ambos progenitores, está inscrita en esa ‘cinta’ llamada ADN; todos los procesos de la vida futura, están regulados ahí, y ahí se comienzan a ‘copiar’ las instrucciones contenidas, para iniciar la diferenciación de la célula: tejido epitelial, órganos vitales, músculos… todo lo que conformará la futura criatura, leyendo sobre determinados tramos. A veces se toman datos de la instrucción proveniente de una cadena, y otras de la que aparece en la cadena opuesta.

Aunque el ADN no es vida, sino ‘información’ para crear, desarrollar, y mantener la vida de un nuevo individuo, en una especie dada, el nuevo embrión se genera desde el mismo momento de la fecundación; de hecho, ya el espermatozoide tiene vida propia. El concepto de Instrucciones para crear vida, es válido para todos los seres vivos del planeta: desde los ínfimos hasta los mayores y complejos… incluido, por supuesto, todo lo correspondiente al mundo vegetal.

El ADN contiene la INSTRUCCIÓN para crear un nuevo individuo, miembro de una especie única y particular, a partir de elementos químicos inertes; cada ser vivo del planeta, tiene un ADN específico, que le hace diferente e incompatible con seres de especies distintas, a cualquier nivel, y en cualquier sitio de la Tierra.

Tan diferente le hace, que la acción anterior del espermatozoide fecundando al óvulo, el único medio natural para crear un ser, jamás ocurre si el apareamiento sexual tiene lugar entre especies distintas: una evidencia más contra la locura de cuadrúpedos convirtiéndose en grandes animales marinos sin patas, de reptiles surcando los vientos del Cóndor, o de monos haciendo doctorados en Ciencias Exactas.

Los evolucionistas plantean que si somos tan parecidos en el ADN, se ratifica que todo tuvo un mismo origen, cuya evolución en cadena, dio lugar a lo que hoy conocemos como vida biológica. Pero esa es una mala praxis, porque se olvida lo esencial: ninguna especie está biológicamente diseñada para generar otra: de hecho, el concepto especie infiere la imposibilidad de descendencia. ¿Qué sentido tiene la evolución lagarto-ave, si el ADN limita a cada especie para la que fue programado? La información genética es una frontera inviolable entre especies distintas; y eso no es teoría soñadora, sino postulado científico.

Si hay parecido genético, es porque se diseñó un lenguaje de solo 4 letras para codificar cada una de las miles de millones de operaciones que resultan necesarias en todo ser vivo, reduciendo al máximo el tamaño de los datos. Si no hubiera sido así, habitaríamos en un mundo de gigantes, con células enormes capaces de contener las instrucciones adecuadas… y con los problemas que eso acarrearía a la hora de garantizar alimento a las millones de especies conocidas. Pero veamos cómo es el proceso:

Todo órgano se hace en base a proteínas, desde el más pequeño al mayor; en el ser humano existen decenas de miles de proteínas… y todas se elaboran ensamblando aminoácidos. Precisamente, la construcción de cada uno de los veinte aminoácidos implicados en el genoma humano, depende del orden en que esas cuatro letras aparecen inscritas en la hebra de la cadena de doble hélice que ustedes han visto arriba.

Todos, más o menos, hemos oído sobre ‘datos codificados’. Yo quiero que este concepto se domine, porque resulta otra de las evidencias de que provenimos de un Diseño Inteligente, con un Plan prescrito… no de una casualidad sin futuro ni expectativas. Y para que esto se entienda mejor, quiero recalcar que toda la información contenida en el ADN, todas sus instrucciones, se logran con solo 4 letras. Representan a las bases nitrogenadas con las que se fabrica la vida de cada embrión, en todas las especies existentes.

Estas 4 letras, son: (A) adenina, (G) guanina, (T) timina, y (C) citosina. Préstenle atención, porque su disposición física en el genoma humano, es lo que determina qué aminoácido se fabricará, cuántos de ellos, el orden de sus uniones, y el tamaño de la secuencia que formarán para elaborar cada una de las proteínas implicadas en el organismo.

Un punto fundamental, es que las bases nitrogenadas son complementarias entre sí, y así se ven sobre la hebra del ADN. Si en la cadena del padre aparece en un punto determinado: ‘adenina’, su opuesto en la hebra de la madre será ‘timina’; y si en otro punto del ADN paterno aparece ‘guanina’, su enfrentado en la cadena materna, será citosina. Forman pares de igual manera que lo harían dos piezas que encajan en un rompecabezas. Por afinidad química, la adenina y la timina son complementarias; igual se forma la otra pareja guanina-citosina. En el siguiente esbozo se observa ese rasgo, considerando que solo tiene un fin descriptivo, pues ambas cadenas no aparecen lineales como en esta presentación sino con una estructura de doble hélice, según vimos antes en la micrografía superior.

Sopa de letras... ORDENADA

ADN: Sopa de letras... ORDENADA

Se transcriben las instrucciones del ADN: los datos son copiados en ácidos ribonucleicos elaborados con ese fin, ARNm [ARN mensajeros], mediante una enzima llamada ARN polimerasa; en la mayoría de los casos, primer paso de la síntesis de proteínas. La constitución de aminoácidos siempre se hará en base a tres letras, así que se leen de tres en tres. Al trío formado se le llama ‘codón’, y también ‘triplete’; con una particularidad: cada vez que se ‘lea’ la timina, será sustituida en el ARNm por Uracilo.

Por ej., si se ‘lee’ CGT’, el ARNm, portará ‘CGU’: el aminoácido Arginina. En cuanto esa información llegue al ribosoma, ese aminoácido estará dispuesto, esperando por el resto, para elaborar la proteína que corresponda a las ‘instrucciones’ inscritas en el ADN. Para que se entienda mejor el proceso, pondré la secuencia que ‘codifica’ para la hormona concentradora de melanina, una de las más cortas, de solo de algunas decenas de aminoácidos. Todos ensamblados en el ribosoma, según lo indicado en el ADN.

atg (inicio) gca aag atg aat ctc tct tcc tat ata tta ata cta act ttt tct ttg ttt tct caa ggt att tta ctt tca gca tcc aag tcc ata aga aat tta gat gat gac atg gta ttt aat aca ttc agg ttg ggg aaa ggc ttt cag aag gaa gac act gca gaa aaa tca gtt att gct cct tcc ctg gaa caa tat aaa aat gat gag agc agt ttc atg aac gaa gag gaa aat aaa gtt tca aag aac aca ggc tcc aaa cat aat ttc tta aat cat ggt ctg cca ctc aat ctg gct ata aaa gga tat caa gca cta aaa gga tct gta gat ttc cca gct gag aat gga gtt cag aat act gaa tca aca caa gaa aag aga gaa att ggg gat gaa gaa aac tca gct aaa ttt cct ata gga agg aga gat ttt gac atg ctc aga tgt atg ctc gga aga gtc tac cga ccc tgt tgg caa gtc [tga – Fin de síntesis]

Para saber cuándo comienza una síntesis de proteínas cualquiera, hay un codón de inicio: ATG, que el ARNm transcribirá como AUG, pues él, siempre sustituirá ‘timina’ por ‘uracilo’. Y para saber cuándo debe parar; o sea, cuando se debe detener la secuencia de una proteína específica, para que esta sea liberada en el ribosoma, hay 3 codones: «TAG, TGA, y TAA [Transcritos en el ARNm, como UAG, UGA, Y UAA]

Esta es la síntesis del proceso; hay muchas complejidades y acciones metabólicas no mencionadas, así como variación de ciertos aminoácidos, pero lo importante del concepto se concentra en lo explicado.

Y ahora, después de haber llegado hasta aquí, razonen si creen que exista alguna posibilidad de que ese ‘programa’ en lenguaje codificado, haya surgido por sí mismo. Mediten sobre la posibilidad de que las instrucciones secuenciales que contiene, hayan tenido su origen en el azar. También les pediré que piensen si puede provenir del azar, la precisión con la que se ensamblen los aminoácidos indicados, la orden de inicio de la actividad de elaboración de proteínas, y la orden de darla por finalizada.

Yendo más lejos, ¿es posible que una secuencia de datos codificados en miles de tripletes imprescindibles en proteínas específicas, también haya podido surgir del azar, sin un exhaustivo control inteligente detrás?

Lo que quería que vieran, es que el ADN resulta un colosal programa diseñado para crear vida, a partir de sustancias químicas inertes. ¿Puede un programa haber salido de la nada, sin programador? ¿Conoce la Ciencia algún ejemplo de tal hallazgo, en cualquier lugar del planeta?

El ADN es el sello de nuestro Dios; da testimonio de la Sabiduría y de la Ciencia del Altísimo… y es un canto de esperanza para todos aquellos que creemos en las promesas de Nuestro Señor Jesús.

¡Gloria a ti Padre, tan artífice de las primeras obras de tu Creación, como de las que harás en el Sión definitivo de tus promesas, cuando Jesús venga a reclamar los suyos, en su Justicia!

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EVOLUCIÓN: MOTORES QUE SE HICIERON SOLOS [II]

septiembre 27, 2008

Hemos hablado en el artículo anterior de los motores biológicos que caracterizan el diseño existente en el flagelo bacteriano. Se nos olvidó decir, para ayudar a los que no lo saben, que un flagelo es un apéndice con forma de látigo, usado para el movimiento. Aparece en muchos organismos unicelulares y en unos pocos pluricelulares, como por ejemplo, en los espermatozoides. También las células de las esponjas producen corrientes de agua mediante flagelos, y luego las filtran para obtener el alimento.

A día de hoy, la máquina molecular es cardinal en biología celular; los nanotecnólogos son sabuesos en busca de la precisa ingeniería que muestra la naturaleza. El consenso entre ellos es que resulta inconcebible que este sistema tan perfectamente integrado de piezas mecánicas, pudiese surgir por pequeñas etapas intermedias, cada una como ventaja evolutiva, ayudando a la supervivencia de todo el organismo, según postula la selección natural.

Ningún darwinista aborda el tema del origen de las instrucciones genéticas para construir estas máquinas. Jamás es confrontado por los oponentes del argumento de la complejidad irreducible; quizás porque no hay otra opción: hay complejidad irreducible desde la ‘a’ a la ‘z’. Una evidencia de que las lucubraciones evolucionistas son inversamente proporcionales a la cantidad de datos dispuestos por la Ciencia para su análisis.

Micrografia Motor del flagelo bacteriano.

Micrografía Motor del flagelo bacteriano.

La foto izquierda es una reconstrucción promediada del sistema del flagelo bacteriano; corresponde a micrografías sobre imágenes reales, en vivo y en directo, mientras rotaban, usando la técnica de barrido electrónico. Las ‘piezas del motor’ aparecen a la derecha.

Los defensores de Darwin propugnan que pese a su grandeza, el universo y todos los seres vivos indican solo un ‘aspecto de designio’, y que en realidad no hubo propósito ni planificación deliberada en su creación. Pero, ¿qué respuestas da su teoría? ¿Puede acaso un proceso sin programa, dirección, metas ni cálculos, producir realmente los portentos que vemos alrededor nuestro y en nuestro interior?

¿Es que acaso algún evolucionista tiene alguna prueba, de mecanismos de ingeniería, máquinas moleculares ensambladas por decenas de componentes, que surjan al azar? ¿Para qué entonces se estudian 5 años de carrera, con una asignatura de cálculo muy nutrida, y luego algunos más en doctorados? Yo se los diré: ‘Porque ningún servosistema, biológico o mecánico, logra que sus módulos respondan en función de un objetivo común, si no hay programa.’

Richard Dawkins, en su libro ‘Escalando el Monte Improbable’, dice que aunque pueda parecer quimérico que la montaña de complejidad que surge hoy, a la luz de los nuevos conocimientos impuestos por la genética, haya brotado gracias a un azar ciego, la evolución no es un proceso de cambio puramente al azar. Según él, se emplea azar para crear pequeños pasos: buenos, malos, o neutros, con respecto a la capacidad reproductiva global del organismo.

Intenta convencer que la Naturaleza, mediante su ‘selección natural’ o supervivencia de los más aptos, da una capacidad de reproducción mayor a aquellos organismos que adquieren cambios positivos, restando capacidad reproductiva a aquellas criaturas que sufren cambios perjudiciales. Asegura que la siguiente generación quedará más poblada por aquellos organismos con los cambios más beneficiosos, acumulándolos con el paso del tiempo en cada generación. Según él, así se asciende a esta montaña de enorme complejidad, por pequeños pasos, uno a uno.

Pero esos pequeños pasos al azar, designados por la evolución, son como el juego infantil de ‘la gallinita ciega’, en que el amiguete que le tocó quedar ciego, trapo a los ojos, sale dando tumbos en todas direcciones. Ese es el concepto ‘científico evolucionista’; así, según ellos, a saltos, sin brújula ni azimut coordinador, se logró formar el preciso orden de la vida. No importa que ellos mismos vean una inscripción en el genoma, a manera de programa en código [que ya en sí mismo es evidencia de inteligencia], instruyendo sobre cada uno de los millones de operaciones que se precisan para la vida, ellos insisten: La gallinita ciega fue efectiva y científica; así están las cosas y así hay que tragarlas.

Pero tales deducciones no permiten subir la montaña que Dawkins reconoce; solo es un camino hacia ninguna parte. Los motores moleculares que estamos describiendo [como todo el resto de la biología del planeta] son construidos en base a proteínas, y ya hemos visto en este blog, que los aminoácidos que constituyen la cadena de síntesis de proteínas, a veces millones de ellos, tienen un período de vida ínfimo, en ocasiones de solo 2 minutos. ¿De qué sirve en este caso el argumento evolucionista del proceso ‘pasito a pasito’, durante miles de millones de años, para construir vida, si un aminoácido determinado, solo tiene dos minutos de tiempo para asociarse con los otros dos que corresponden a su triplete en una secuencia proteica determinada?

No se puede decir que un mecanismo complejo puede surgir por casualidad, si cada una de las partes implicadas en él resulta de procesos que no tienen respuesta en el azar. El enigma de lograr una secuencia cronológica y consecutiva, con codones específicos que dan lugar a cada una de las muchas proteínas involucradas en la vida biológica del flagelo bacteriano, y la constitución del motor que le permite sobrevivir en su medio, es imposible descifrarlo a la luz de la casuística; ese pensamiento no es científico, sino FANÁTICO. Lo racional, lo que se corresponde con la realidad y el empirismo científico, es que surge solo porque existe un programa que lo controla.

Por eso he insistido siempre, y seguiré insistiendo, en la vida media de los aminoácidos; resulta crucial para anular el concepto evolutivo de los eones de tiempo en los que se parapetan, intentando resolver los enigmas que la ignorancia no puede desentrañar. Ya vimos que hay veinte horas de vida para metionina, serina, alanina, treonina, valina y lisina; pero si en la secuencia proteica intervienen isoleucina o glutamato, entonces solo hay 30 minutos. Más efímeras son aun la glutamina y tirosina: 10 minutos… y si están involucrados arginina, fenil, alanina, leucina o aspartato, ¡entonces sí hay que poner el turbo! ¡Dos minutos! Solo disponen de ese tiempo para su ensamblaje; tan solo que la ‘casualidad’ les haga ponerse en contacto unos segundos tarde, es suficiente para que el sistema falle.

Y para contrariar más aun al postulado del neodarwinismo, incluso considerando que la casualidad jugó su papel, que fue generosa y proveyó que en un sitio ‘X’ específico, ‘cayeran del cielo’ todos los aminoácidos necesarios, y que la racha de buena suerte continuara, ensamblando cada uno con su complementario, en los tripletes correspondientes, aun quedaría otro obstáculo: LOS AMINOÁCIDOS SE MUEREN. Entre dos y 30 minutos, más de la mitad de los aminoácidos ‘aparecidos’ caerían por el precipicio de su final biológico.

Luego, ante esta situación, ciñéndonos al caso de una bacteria, teóricamente inmortal, debe existir por necesidad un ‘programa’ que regule la forzosa y constante reconstrucción de aminoácidos, garantizando que existan sustitutos en todo momento, para que no se detenga esa vida proteica en su célula. La cantaleta de los miles de millones de años sin control ni dirección de ningún tipo no constituye, por tanto, una respuesta congruente… ni mucho menos, científica.

Las bacterias locomocionan mediante una energía causada por flujo de iones o protones, [según la especie], a través de sus membranas celulares externas. Verdaderos motores biológicos, de estructura extremadamente compleja. Y aproximadamente doscientas cuarenta proteínas distintas se unen para construir el flagelo, cada una de ellas cuidadosamente situada. La investigación concluyó que conducen señales para encender o apagar el motor, se articulan a nivel atómico para facilitar los movimientos, y activan a su vez otras proteínas, que conectan el flagelo a la membrana celular. Es obvia la naturaleza complicada del sistema.

Los evolucionistas se sienten desconcertados ante este motor fuera borda, presente en una de las formas inferidas como ‘más simples de vida’, pero insisten en que evolucionaron de algún modo. Es tanta la confusión, que algunos han intentado señalar en la dirección de una evolución a partir de la ‘estructura en aguja’: una contradicción, pues esta estructura pertenece a los organismos eucariotas… evolutivamente posteriores, no anteriores a la bacteria. Y aunque la evolución es muy poderosa, aquí no puede hacer nada; salvo en un contexto cinematográfico tipo ‘Regreso al futuro’, pues sabemos que le va la ciencia ficción.

El sistema del motor en el flagelo bacteriano, compuesto de varias piezas interactuantes, conforma un todo con funciones básicas, donde la exclusión de cualquiera de sus partes le inutiliza por completo. Constituye otra evidencia del fracaso del darwinismo; es la espada de Damocles de nueva tecnología, carga neutrónica y temporizador adicionado, sobre los postulados de Darwin, los neodarwinistas, los excavadores de tumbas, escaladores de montes improbables, y todo aquel que intente desbaratar la Verdad que aparece bajo los potentísimos microscopios actuales.

El investigador japonés, Keiichi Namba, logró secuenciar el proceso de construcción del flagelo bacteriano. Las imágenes definen perfectamente su correspondencia con la de cualquier otra secuencia proteica… siguiendo las instrucciones inscritas en el genoma:

Secuencia de elaboración del flagelo bacteriano.

Secuencia de elaboración del flagelo bacteriano.

El Dr. Howard Berg [Univ.Harvard], el mayor conocedor de la dinámica del flagelo, dijo:

Es «un motor eléctrico giratorio extraordinariamente pequeño» con un eje motor, rotor, estator, cojinetes, junta cardán, placa de montaje y conjunto de conmutación. Funciona con energía motora de protones o de iones de sodio que atraviesan la membrana celular por canales especializados. Responde a gradientes químicos con una mayor rotación. «A cargas elevadas están activos ocho o más elementos generadores de fuerza, generando cada uno de ellos el mismo par.» Unas 20 piezas proteínicas constituyen la base del motor, pero muchas otras piezas adicionales están involucradas durante su montaje. El motor se construye de dentro a afuera, con piezas que se añaden siguiendo una secuencia estricta…

El profesor Berg realizó un pequeño cálculo para saber cuánta potencia genera el motor: Si se ampliase a nuestra escala, dice, sería de alrededor de 11 caballos-fuerza/Kg., aproximadamente la generada por un motor turbohélice de aviación». Pero a diferencia de este, el flagelo no se calienta: «Este motor está enfriado por agua y la difusión térmica es muy eficiente a pequeñas distancias, de modo que permanece muy cercano a la temperatura ambiente».

Es decir, él mismo reconoce que constituye un servosistema único, donde identificó la presencia de 20 proteínas configurando sus piezas… construido de dentro hacia afuera, siguiendo un programa, como la única forma posible de hacerlo.

No voy a poner aquí todo lo que descubrió dentro del flagelo, pues el artículo se alargaría demasiado, pero sí quiero apuntar que incluyó un factor parecido a los anticuerpos, que bloquea la expresión de genes posteriores encargados de ‘codificar’ las secuencias de la proteína filamental FliC, las proteínas Mot A y B, y los diversos componentes de la ruta quimiotáctica… ¡Al fin decidió un defensor evolutivo entrar en genética!

Lo que el Dr. Berg manifestó, ni más ni menos, es que ese motor se construye siguiendo las instrucciones genéticas que aparecen inscritas y codificadas en el ADN de la bacteria. Y llegamos al pez que se muerde la cola: si hay una información codificada, no se puede decir que surgió gracias a la evolución, puesto que por poderosa que quieran hacerla, la selección natural solo es algo virtual que vive en ciertos conceptos, sin ninguna manifestación física probable… incapaz de codificar instrucciones. Un código demanda el agente codificador externo, pues indica deducción e inteligencia… y azar es el antónimo de ella.

Lo que el Dr. Berg manifestó, es que el motor existe porque hay un programa regulador de genes que permite su construcción. Y si hay un programa, hay que buscar en una dirección distinta a la de la selección natural, pues esta podrá tener todas las atribuciones que se quiera, pero aun no se le ha otorgado el don de programar. Por tanto, no provee tampoco la inteligencia necesaria, capaz de secuenciar milimétricamente, cada una de las actividades metabólicas de la bacteria. El programa que consiguió que ese motor pudiera ser confeccionado, demanda al agente inteligente que fue capaz de programarlo… y ni el azar ni ningún concepto evolutivo, es capaz de proporcionarlo.

Y por último, lo que el Dr. Berg manifestó, es que ese flagelo resulta funcional porque existe la instrucción que permite que los ARNm, los ARNt, los ARNr, y el resto de implicados, sean capaces de elaborar las proteínas que darán lugar al motor final, siguiendo las instrucciones que aparecen reguladas por los datos codificados en el ADN. Y esas ‘Instrucciones’, demandan al agente Instructor capaz de instruir, debido a que ni el azar ni ningún concepto evolutivo, están en condiciones de proporcionarlo.

La ‘complejidad irreductible’ del Dr. Behe; creacionista, y gran profesional; con un brillante cerebro imbuído del espíritu de Cristo, ha proveído al mundo evolutivo, del ‘coco’ que Darwin mencionó en su libro… luego devenido en un tratado de ateísmo bíblico. Es una lástima que haya sido postmorten; ahora la papeleta ha pasado a la estela de discípulos que, como gallina en campo de espinos, no saben dónde poner el huevo.

En ‘El Origen de las Especies’, Darwin declaró: ‘Si pudiera demostrarse que ha existido un órgano complejo que no pudo haber sido formado por numerosas y ligeras modificaciones sucesivas, mi teoría fracasaría por completo.’

Pues bien Darwin: definitivamente, ahí tienes lo que pedías para jubilar tu tesis: el motor que permite la movilidad al flagelo bacteriano… que no será la única evidencia. Seguirán apareciendo artículos que martillen tu teoría Anticristo, y cada uno será encabezado con ese ‘yuyu’ manifiesto por ti, intuyendo el futuro del descrédito que tanto temiste. Donde quiera que estés: ¡Mira la que has liado!

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EVOLUCIÓN HERMANA A HUMANOS Y MONOS… DISTORSIONANDO LA VERDAD.

septiembre 21, 2008

Si algo me motivó a estudiar genética, más que ninguna otra razón, ha sido el despropósito de la pretendida ‘homología’ entre hombres y monos. Y digo monos porque reniego de farsas, y yo sé que el nombre virtual que bautizó a los supuestos ‘bichos’ que dieron lugar al humano, no es más que el mayor intento anti Dios, entre todos los fraudes evolutivos.

La prueba esencial para decir que toda especie desciende de una primera surgida al azar, es el parecido entre todas las secuencias proteicas. No se dice que son cientos de miles de proteínas vitales, dentro de una estructura genética fundamentada en sólo cuatro bases nitrogenadas, que, hábilmente combinadas, crea millones de entidades. Es imposible que bajo este ‘diseño’, los metabolismos pudieran diferenciarse más de lo que lo hacen.

¿Algún científico ha podido hacer las síntesis de ADN más variadas, desde bacteria a elefante o desde lechuga a la gigantesca secuoya, usando solo Adenosina, Timina Guanina y Citosina? En verdad, lo que se demuestra es que resulta imprescindible un programa muy inteligente para lograr algo tan extraordinario. Dios actuó magistralmente en su Creación. ¿Cómo es posible hallar grandes diferencias en las síntesis, si usó solo 4 bases nitrogenadas para conformar las miles de millones de instrucciones para la vida?

Mezclando solo 4 letras, se ‘codifica’ cada receta para crear, desarrollar y mantener, los millones de especies existentes en el planeta. ¡Si algo demuestra el ADN, es la Sabiduría y la Ciencia del Creador! Razonemos, pues a diferencia de los monos, tenemos cerebro y neuronas para algo más que para las ensoñaciones de ranas convirtiéndose en Príncipes.

Pese a la gran diversidad biológica, hay algo más en común que los elementos químicos esenciales: macromoléculas como proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos. La similitud del código ADN, está en todos los genomas; cada proceso de transcripción, traducción y elaboración de proteínas, es básicamente el mismo en todo ser vivo.

Si un simio es el ente de mayor analogía física con el humano, ¿cómo no pensar que forzosamente sus respectivos ADN se semejarán más que por ejemplo, los del hombre y el asno? ¿Por qué no se le da este enfoque al planteamiento?… Solo porque resulta ‘menos conveniente’ para las intenciones que se persiguen: convertirnos en un elemento casuístico más, sin pasado vinculado a un plan divino, y lo que es peor: tampoco sin futuro.

Desde el invento del árbol de Haeckel [el tramposo evolutivo que falseó las etapas embriológicas del ser humano, intentando establecer un parecido con embriones de distintos animales], nació el concepto ‘filogenia’: ‘el desarrollo de embriones de cada especie repite el desarrollo evolutivo de esa especie totalmente’; de modo que la ontogénesis reproduciría la filogénesis. Y en una maniobra similar, versión Lucy-Chita-hombre, se usa la técnica de ‘hibridación del ADN’, para ‘demostrar’ lo ‘mono’ que somos.

Mediante tal hibridación, usando la temperatura de disociación de las cadenas originales y de los híbridos entre las especies a comparar, las bases de cada hebra tienden a unirse con su complementaria: a más uniones, mayor parecido genético. Un proceso que combina dos cadenas antiparalelas de ácidos nucleicos, en una única molécula con doble información, tomando la estructura de doble hélice.

Las bases nitrogenadas quedan ocultas en el interior; así, si se irradia la muestra con la longitud de onda adecuada, la absorción de energía será mucho menor. Si fuera sencilla, los dobles enlaces de las bases nitrogenadas estarían totalmente expuestos a la fuente de energía, dificultando la unión.

En 1960 se supo que dos filamentos de ADN, de dos especies distintas, pueden reunirse y desunirse in vitro, generando una molécula híbrida de doble cadena convencional. Eso se utilizó luego, para determinar el grado de relación ADN, entre chimpancé y hombre. En la práctica, cuando el ADN de simple cadena de dos especies distintas se combina e incuba a 60°C, se formará un ADN híbrido de doble cadena… solo entre las secuencias de bases homólogas. Sólo las secuencias homólogas tienen suficientes pares complementarios para formar dobles cadenas (dúplex) técnicamente estables a 60°C. Se tiene en cuenta la temperatura de fusión, donde la mitad de las moléculas complementarias se unen.

Sibley y Ahlquist, lo explican: (1987, J. Molec. Evol. 26: 99-121). ‘El material del dúplex híbrido resultante [hombre-chimpancé], luego es separado del filamento sencillo de ADN que queda, y es calentado con incrementos de 2 a 3 grados, y desde 55º a 95º C. La cantidad de la separación de ADN a cada temperatura es medida y totalizada, comparándola con el ADN humano-humano reformado como dúplex. Si el 90% de las bases apareadas de ambas comparaciones coinciden, se dice que hay un 90% de hibridación porcentual normalizada.

Pero, [oliendo a ‘deducción conveniente’, contra verdad científica], si el dúplex híbrido de ADN de diferentes especies presenta bases no apareadas, entonces se dice que esto ocurre debido a que ambos incorporaron distintas mutaciones… desde la última diversificación a partir de un común antecesor. Es decir, no se investiga, sino que se condiciona el resultado con respuestas a lo que se espera hallar, dando por ‘hecho’ que el antecesor común es un ‘hecho’, aunque este supuesto se haya basado en lucubraciones; justificando cualquier contradicción que surja.

Mas, Ayala y Valentine (1983), ya avisaron que esta técnica presenta inconvenientes: la enorme cantidad de secuencias presentes en casi todo ser vivo, y la imposibilidad de revisar globalmente todas las secuencias, pues solo se emplean fragmentos de ADN y luego se extrapolan, subjetivamente, a todo el genoma. Por ello, muchos investigadores, anatomistas y morfologistas, cuestionan los datos así obtenidos; a su criterio, no representa un confiable análisis global de ambos códigos genéticos.

Los propios autores del trabajo plantean que aunque el método de hibridación permite comparar una reducida parte del genoma de dos especies entre sí, sin embargo no puede medir cuánto ‘exactamente’ ha cambiado el ADN de las dos especies comparadas. No es el caso de la técnica RFLP: la Huella genética parental, que determina la identidad y la paternidad de personas, circunscrita solo a puntos específicos en los brazos de los cromosomas. Y atención ahora: actualmente también se le llama ‘Huella genética’ a variaciones de la técnica PCR… usada en el controvertido experimento hombre-chimpancé; para darle más ‘feeling’, vaya.

En general hay varios métodos para la hibridación del ADN, entre ellos:

– Marcaje con radioisótopos [Ej: tritio]

– Imunohistoquímicas

– Hibridación In Situ Fluorescente (FISH)

– Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR: Polymerase Chain Reaction)

– Chip de ADN; el más actual y el más fiable

Con respecto al ‘parecido’, chimpancé-hombre, los anatomistas consideran poco probable que un mono caminando con nudillos, y el humano de marcha bípeda, compartan un mismo antecesor común. La respuesta de quienes presentan la ‘invisible’ evidencia molecular, es que eso se solucionó con una adaptación ‘perdida en la línea ‘homínidos’; pero no se dice que para que esto ocurriera, antes habría sido indispensable recodificar y reinscribir todas las instrucciones que aparecen en el ADN del chimpancé, de lo contrario: NADA DE NADA.

Y esto, nadie, en ningún punto del planeta, tiene evidencias de que ocurra, sino todo lo contrario, pues lo que se sabe es que ninguna información se reinscribe y recodifica, si no hay un agente externo que lo ejecute. Desinforman, diciendo que esto se consigue a través de las mutaciones, pero la realidad es que ninguna, absolutamente ninguna mutación, ocurre para mejorar la respuesta biológica, sino para atrofiar en menor o mayor medida a la especie que la sufre: desde un simple diente menos en el arco bucal, por ejemplo, hasta una atrofia mandibular que convierta a la persona afectada en un monstruo… o a las más de 20000 enfermedades de causas genéticas, que derivan en padecimientos constantes, condiciones de vida anormales, y en más ocasiones de las deseadas, hasta la muerte.

Volviendo a la hibridación: se silencia que se hace con pequeñas secuencias proteicas del ADN ‘codificante’: el de los exones, el primero que la Ciencia determinó que ‘instruye’ para crear proteínas. O sea, la información que se da en las aulas y en toda la prensa informativa, es que somos ‘iguales a los chimpancés en un 97, 98, ó incluso 99%’… según el conveniente nivel de manipulación en los laboratorios. NO SE DICE, que ese ‘codificante’ solo representa un 5% de toda la información del ADN.

Para la hibridación se usan pequeños filamentos con secuencias de ADN. Se extraen del núcleo celular, se separan de otros componentes nucleares, y se cortan en pequeños fragmentos de unos 500 nucleótidos. Sabiendo que cada uno es un ensamblado de tres componentes: monosacárido, base nitrogenada y fosfato; siendo la base el principal de ellos, usándose en el experimento la misma cantidad para humano y chimpancé.

O sea, se calla que esta ‘comparación’ implicó una ínfima parte de ambos genomas, pues el ADN humano, en específico, cuenta con 3 000 000 000 pares de bases. Dicho en castizo, para que se entienda mejor: TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES.

En genética, un par de bases consiste en dos nucleótidos  opuestos y complementarios en las cadenas ADN/ARN, conectadas por puentes de hidrógeno. Por ejemplo, en el ADN, la adenina y timina constituyen un par; la guanina y citosina, forman otro par… constituyendo con ese preciso diseño, una estructura perfecta para el modelo de la doble hélice.

Una gran evidencia de que el ADN no es casuístico, sino perfectamente ‘programado’, lo explica Erwin Chargaff, al probar que dichas bases son proporcionales: “el total de purinas (adenina-guanina) siempre es igual al de pirimidinas (citosina-tinina); es más hay tanta adenina como timina y tanta guanina como citosina ” (GRIBBIN, 1986, pág.169).

Toda la genética se fundamenta en estas aleaciones, condicionadas siempre por un par de bases específicas: o uno u otro; jamás se verá guanina con adenina, o timina con citosina… y en el trabajo de laboratorio en el que se fundamentaron para describirnos como ‘hermanos’ de monos, solo se emplearon 500:2= 250 pares de bases. ¡Comparan 250 pares de bases, para decidir sobre la ‘homología’ entre dos especies, cuando solo el ADN del ser humano contiene TRES MIL MILLONES DE PARES DE BASES!

Calculando con simple regla de tres, el 5%: esos ‘exones’, considerados como ADN codificante:

100%————-3 [10 a la 9ª potencia] pares de bases

5%————  X

De donde X= 150’000,000= CIENTO CINCUENTA  MILLONES DE PARES DE BASES.

De ellos, solo se toman 500 nucleótidos para recombinar: 250 pares de bases [500 : 2]. Por tanto, de este 5%, aun se reduce más el porcentaje empleado:

150 000 000———100%

250———  X

Por lo que X= 0.00016 %

Y si nos remitimos al total de pares de bases del ADN humano, tenemos:

3 000 000 000——– 100%

250———  X

De donde X= 25000 : 3 000 000 000= 0.0000083 %

Es decir: los científicos evolutivos se han fundamentado en un 0.00016 %, del 5% del ADN total, para definir nuestra homología genética con los chimpancés. O dicho de otra forma más explícita: Los científicos evolutivos se han fundamentado en el 0.0000083% de todo el ADN nuclear, para decir que genéticamente resultamos homólogos al chimpancé… para ‘hermanarnos’ con ellos en el tiempo. ¡Ese es el verdadero enfoque de lo que se hizo en los laboratorios, ocultando la realidad al mundo!

En esta ocasión, porque interesaba, incluso se obvió el ADN mitocondrial, que aunque mucho más pequeño, juega un papel importante, puesto que casi su 100% representa una descendencia genética por vía materna. O sea, se obvió intencionadamente más del 99.99998 %, cifra imposible de descartar desde la lógica y la razón; claramente colosal, para llevar los resultados a donde les convenía. De nuevo mala intencionalidad, fraude y manipulación, tanto de los conocimientos, como de la información que fue bajada posteriormente a todas las aulas, y a todas las cadenas informativas de la sociedad. ¿Puede ese resultado considerarse honesto? ¿Puede considerarse científico y definitivo?

Según lo emitido: el 99% de homología ADN chimpancé-hombre, se fundamentó en el 0.0000083% de los datos aparecidos en el ‘programa de la vida’ contenido en el ADN nuclear… dejando sin analizar, como si no existiera, y como si no fuera importante, la amplia información genética derivada de línea materna: la de las mitocondrias: esos vitales orgánulos que la misma seudociencia de los cálculos convenientes, pretende presentar al mundo como entidades descendientes de bacterias.

No se enfoca que el 95% de la información del ADN, ha sido el gran ausente del ‘proyecto de hermandad chimpancés-seres humanos’. Pero ya se sabe que ciertas secuencias de ese 95%, (homeodominios, complejos receptores de hormonas esteroides, etc.) tienen afinidad hacia proteínas especiales, con capacidad de unirse al ADN, y con un papel cardinal en el control de los mecanismos de trascripción y replicación.

Estas secuencias se llaman frecuentemente secuencias reguladoras, y los investigadores asumen que sólo se ha identificado una pequeña fracción de las que realmente existen. El mal llamado ADN ‘basura de la evolución’ [siempre me recuerda al fraude de los órganos ‘vestigiales’ que nunca lo fueron], representa secuencias que no parecen contener genes ni tener alguna función. La presencia de tanto ADN ‘no codificante’ en genomas eucarióticos, y las diferencias en tamaño del genoma, representan un misterio que es conocido como el enigma del valor de C. Hoy se sabe, por ejemplo, que hay secuencias de ese enigma C, con un papel clave como reguladores de los genes, como sensores, y como interruptores que les ordenan activarse o desactivarse cuando corresponda.

Hace poco, la revista Science publicó un estudio sobre la utilidad de la investigación de ese enigmático ADN. Un equipo internacional, con participación del CSIC español, describe ‘crucial’ una secuencia del ADN ‘basura’, para el funcionamiento del gen de la hormona del crecimiento. Definen al SINEB2, como implicado en el desarrollo de las células, en la mitosis, el envejecimiento y la longevidad. Lluis Montoliuel investigador del Centro Nacional de Biotecnología, dice que “hay información de indudable relevancia en el ADN intergénico, el mal llamado ADN basura”.

También los telómeros y centrómeros contienen pocos o ningún gen codificante para la cadena proteica… mas son vitales sin embargo para consolidar la estructura cromosomática; otros codifican ARNr, ARNt, ARN de interferencia o ARNi: bloqueadores de la expresión de genes específicos, en momentos programados por la instrucción ADN.

Lo dicho, la evolución de las especies, contiene el mayor cúmulo de errores conceptuales que ha traspasado las puertas de la cultura y educación social. ¿Hasta dónde tendrá la humanidad que soportar indiferente, tanta mentira, tanta obstinación y tanta demencia irreflexiva?

¿Hermanos de chimpancés? No gracias; pasamos de más fraudes; nos hace recordar el significado de ‘Sofisma’: “Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir aquello que es falso.”


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EVOLUCIÓN, MITOCONDRIAS, FÓSILES Y MOMIAS.

septiembre 19, 2008

El incremento de conocimiento sobre el ADN ha traído de la mano la convicción de que cada vez más, el mundo está cayendo en una vorágine de males derivados de mutaciones genéticas. De ahí que una gran parte de los esfuerzos de la medicina estén actualmente dirigidas en esa dirección… y que gracias a eso, cada día aparezcan en los laboratorios científicos nuevos medicamentos y técnicas paliativas ante tanto dolor, atrofia, pérdida de calidad de vida, y en más casos de los que se desea, la propia muerte.

Una de las líneas de la investigación mutacional se dirige hacia la mitocondria, complejo orgánulo que actúa como verdadera central energética en levaduras, plantas, y animales. Exclusiva de células eucariontes, pese a aparecer inscritas en la hebra de su genoma, datos que la relacionan con el ADN celular, se dice en las aulas que ‘floreció’ por casualidad, gracias a un ‘ente turista’ que no contento donde estaba, salió a buscar residencia.

Pero lo cierto es que sus funciones metabólicas son fundamentales para la vida celular; ningún eucariota puede subsistir sin ella, puesto que sujeta el ‘programa vital’ que instaura muchos de sus eventos. Y no es producto de ningún ser endosimbionte, el ADN nuclear lleva inscrita muchas instrucciones que les relacionan: proteína por proteína, no ‘bicho a bicho’. Ningún experimento científico, en ningún momento de las Ciencias ni en ningún punto del planeta, ha podido ver que una instrucción surja por sí misma, y menos que se inscriba por sí misma. Y si algo nos ha enseñado el estudio del genoma, es que primero está la instrucción, y luego la vida; las evidencias las veremos más abajo.

Algunas de las funciones mitocondriales, esenciales para el organismo, son: la oxidación de piruvato procedente de la glucólisis, oxidación de ácidos grasos, ciclo de los ácidos tricarboxílicos, formación de cuerpos cetónicos en los órganos cetogénicos y su utilización en los no cetogénicos, transporte de electrones, fosforilación oxidativa, etc. Cada una de estas actividades respondiendo fielmente a un programa escrito en el genoma, no a un endosimbionte incapaz de ejecutar por sí mismo, sin instrucción de ningún tipo, lo que pocos hombres en el mundo son capaces ni siquiera de entender, luego de quemar pestañas durante años de estudios, en bibliotecas llenas de información científica.

Muchos piensan que el ADN, ‘la gran instrucción’ para crear, desarrollar y mantener la vida embrionaria en todas las especies eucariotas, solo aparece en el núcleo de la célula. Pero hay más que eso; el ADN está organizado en forma de cromosomas, y una célula somática típica, tiene en su núcleo 46 cromosomas. A este número se le llama diploide; o sea, somos diploides porque tenemos 23 tipos de cromosomas… dobles. Nacemos de padre y madre, y cada uno aportó un cromosoma de cada clase. Nuestra madre nos dio 23 cromosomas: uno del 1, uno del 2, uno del 3… y lo mismo ha sucedido con nuestro padre.

Sin embargo, a veces se olvida un cromosoma 47 con el que también hay que contar en el genoma humano, pues posee otra información inscrita y codificada, instruyendo con datos específicos, sobre operaciones metabólicas vitales para la vida: el pequeño cromosoma mitocondrial… interrelacionado con los otros 46 residentes en el núcleo.

¿Y cómo es la mitocondria, el orgánulo que lo contiene, desde el punto de vista genético? Ante todo, digamos que ‘bajo programa inscrito en el ADN nuclear’, se elaboran cientos de miles de proteínas que intervendrán en las funciones metabólicas de todo ser vivo… y que 13 de ellas son procesadas según el propio ADN mitocondrial, por genes que ‘instruyen’ la elaboración de proteínas porteadoras.

Y atención de nuevo: hay varios cientos de proteínas mitocondriales. Así que además de las 13 aludidas, necesita otras… cuyas instrucciones de elaboración están inscritas y codificadas en el genoma nuclear, y son sintetizadas en el citosol. Otra evidencia que descarta un endosimbionte, que, si cayó en paracaídas, los datos ‘inscritos’ en su ADN no tenían por qué ser ‘interactuantes’ con el ADN del núcleo de la célula.

Hay que decir también, que la mutación puntual (cambio de una base nitrogenada por otra) causa más de 50 patologías distintas, entre ellas:

MELAS: (miopatía mitocondrial con encefalopatía, acidosis láctica y episodios similares al ictus). Se debe a una disfunción el complejo I de la cadena respiratoria mitocondrial [OXPHOS], debida a un cambio de bases en el par 3243 de la cadena pesada.

MERRF: (epilepsia mioclónica, fibras rojas deshilachadas): se debe sobre todo a una mutación del gen que codifica el ARNt de la lisina: un cambio de bases en la posición 8344 de la cadena pesada; produce una disfunción del complejo V de la cadena respiratoria.

NARP (neuropatía, ataxia, retinitis pigmentaria): La provoca una mutación del gen que codifica el complejo V de la cadena respiratoria (ATP-asa 6).

LHON (neuropatía hereditaria de Leber): Causada por múltiples mutaciones en los genes que codifican el complejo I (NADH-deshidrogenasa)

A estas ‘puntuales’, habría que añadir gran número de males causados por mutaciones de genes mitocondriales (sordera, síndrome de Ham, etc).

Los investigadores que se esfuerzan en mejorar la calidad de vida de los afectados por mutaciones mitocondriales que producen dolencias de todos los niveles, han logrado establecer cómo se comportan estas mutaciones y las enfermedades que generan en cada una de estas anomalías genéticas. Años atrás, la mitocondria humana no tenía mayor interés para los investigadores de citología, bioquímica y bioenergética. Hoy, sin embargo, está en primer plano de las ciencias biomédicas, y esto se debe, fundamentalmente, a:

– La detección de un revelador conjunto de males genéticos; casi un centenar debidos a mutaciones precisas que provocan sustitución de unas bases nitrogenadas por otras, alterando las proteínas que debían ser sintetizadas. A ello hay que añadir los varios cientos de mutaciones no puntuales, [delecciones, inserciones de fragmentos de ADN…]

– El descubrimiento del ADN mitocondrial como un marcador de gran fiabilidad en antropología molecular; muy útil para los médicos forenses, por su valor como contraste en la identificación de personas o el esclarecimiento de relaciones de parentesco.

– Aumento de los conocimientos sobre la actividad de la mitocondria en el metabolismo celular, y clarificación definitiva de la bioenergética de la mitocondria, en relación con el transporte de electrones, fosforilación oxidativa y la comunión de ambos procesos.

– El hallazgo de su implicación en distintos tipos de cáncer y males neurodegenerativos. Su aportación activa en la apoptosis o suicidio celular, ha despertado un interés exponencial en oncología, pues en condiciones normales, impide la evolución de tumores.

En el siguiente dibujo se ve el mapa genético del ADNmit humano, una molécula circular con 16569 pares de bases, información para 37 genes: dos ácidos ribonucleicos ribosómicos (ARNr), componentes de los ribosomas específicos mitocondriales, 22 de transferencia (ARNt), capaces de leer todo el código genético, y 13 polipéptidos que forman parte de cuatro de los cinco complejos multienzimáticos del sistema de fosforilación oxidativa (sistema OXPHOS). Imaginen esa obra de la ingeniería bioquímica, organizada por un simbionte despistado: una burla al raciocinio; no importan los años que quieran endosarle.

ADN MITOCONDRIAL

ADN MITOCONDRIAL

Pero, y ahora viene lo más importante: el resto de los polipéptidos componentes de estos complejos, así como el complejo II completo, ¡están codificados en el ADN nuclear!

De modo que la variación en las manifestaciones clínicas puede explicarse no solo por la heterogeneidad en las mutaciones del ADNmt, sino también por mutaciones en el ADN nuclear, poseedor de las instrucciones codificadas que regulan la elaboración de gran parte de las subunidades proteicas de la cadena respiratoria establecida en el sistema OXPHOS: la misma que regula la energía de la mitocondria.

O sea, la biogénesis de este sistema constituye un caso único en la célula, ya que para su formación se requiere la expresión coordinada ‘mediante inscripción codificada’, de ambos sistemas genéticos: el nuclear y el mitocondrial ¡Otra evidencia que niega el proceso ‘de endosimbionte a mitocondria’!

Si se ha descubierto una clara interacción de los genomas mitocondrial y nuclear, si ambos genomas tienen las instrucciones codificadas para producir polipéptidos de la OXPHOS; si los dos ADN tienen esas instrucciones INSCRITAS en su genoma: ¿Cómo logró una bacteria endosimbionte, inscribir y codificar en su ADN, datos que no posee el procariota?

Y hay varios ejemplos de esto, reflejados en dolencias. Existe una enfermedad autosómica que implica al menos un gen del ‘más allá’ nuclear, regulando la cuantía de moléculas de ADNmt: el ‘Síndrome de Reducción de ADNmt’, caracterizado por una reducción del número de copias de ADNmt en varios tejidos. El fenotipo clínico incluye miopatía y otras características típicas de las enfermedades del ADNmt… pero debidas a mutaciones en un gen del ADN nuclear.

Por otra parte, la mitocondria integra muchas señales que inician la apoptosis. Y se sabe que la apoptosis es un verdadero sistema de alerta y control, que determina ‘en qué momento’ debe producirse el suicidio celular. Un proceso en el que se también se ven implicadas proteínas diseñadas en el ADN nuclear, actuando como reguladores e interruptores genéticos… procesos que usan varios polipéptidos del OXPHOS regulador de la actividad energética mitocondrial. ¡Un servosistema biológico, innegable!

Se evidencia de nuevo la interacción programada, no ‘simbiótica’, entre mitocondria y núcleo; así como la obvia necesidad de la existencia de ambos según el programa que aparece inscrito en los dos genomas, y que les hace imprescindiblemente interactivos. No se ve azar por ninguna parte, sino una instrucción muy bien diseñada, en base a un programa armónico, perfectamente secuenciado, segundo a segundo, que aparece inscrito y codificado en cada molécula correspondiente.

Los valedores de la Creación no vamos contra la Ciencia. De hecho, estamos seguros que el Señor está orgulloso de cada investigador científico preocupado por su aporte a la sociedad, apoyándole en sus logros. Con su dedicación y sacrificios responden a sus instrucciones sobre la entrega al servicio de los demás; la Biblia los incluye:

Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta. Sin embargo, alguien dirá: ‘Tú tienes fe, y yo tengo obras.’ Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras.” [Santiago 2:17]

El pasaje incluye a aquellos que se confiesan agnósticos, pero pasan de buscar evidencias antiDios, y prefieren dar solución a graves problemas producidos por enfermedades. Es seguro que están más cerca del Señor que aquellos que se declaran creyentes, pero apoyan la descendencia de antropoides, negando la misma Palabra del Génesis de Dios… y convirtiendo al propio Creador en homínido:

Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza“.

Resulta innegablemente positivo el hecho del aporte científico a la humanidad, basado en investigaciones sobre ADN mitocondrial, buscando soluciones paliativas al dolor, atrofias, malformaciones y muerte, que causan sus mutaciones. Contrasta en exceso con el otro uso que no he querido mencionar hasta ahora: el denigrante empleo del ADN mitocondrial, para descubrir una virtual fósil Eva de 150000 años, momificada y paciente en el tiempo, esperando casi 100000 años por el fértil espermatozoide de su Adán… que dudo mucho que ‘emergiera’, ante el desagradable encontronazo del primer hombre, con tal esperpento impuesto por los estudios evolutivos.

Tal Eva solo fue otro pretexto del buldózer evolutivo que intenta extirpar a Dios del espíritu humano. Es decir: ningún cientificismo; solo ateísmo fanático, puro y duro… vestido con la bata blanca de los laboratorios, e intentando disfrazar de científico un disparate que va frontalmente opuesto con la necesidad de macho y hembra coincidentes en tiempo. Un dislate que niega el dictado de los cromosomas, bien establecido por la propia Ciencia.


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¿EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES? ¡SOLO POR MILAGRO!

agosto 28, 2008

En la multitud de tus caminos te cansaste; mas no dijiste: ‘No hay remedio’. Hallaste lo que buscabas, por tanto no te arrepentiste. ¿Y a quién reverenciaste y temiste? ¿Por qué mientes; que no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento? ¿No he disimulado desde tiempos antiguos, y nunca me has temido? Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán. Cuando clamares, líbrente tus allegados; pero a todos ellos llevará el viento, y los tomará la vanidad; mas el que en mí espera, tendrá la tierra por heredad, y poseerá el Monte de mi santidad. Y dirá: ‘Allanad, allanad; barred el camino; quitad los tropiezos del camino de mi pueblo’. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita en eternidad, y cuyo nombre es El Santo, que tengo por morada la altura y la santidad; y con el quebrantado y abatido de espíritu habito, para hacer vivir el espíritu de los abatidos, y para hacer vivir el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni para siempre enojaré; porque el espíritu por mi vistió el cuerpo, y yo hice las almas.” [Isa 57:10-16]

Hace unos días describimos en este blog la imposibilidad de que toda la biología existente en el planeta tuviera un origen común, debido precisamente a la inscripción que aparece codificada en el ADN. El paso de los años y el avance de las investigaciones en todo el mundo, determinó que todos los seres vivos contienen un ADN ‘semejante’, formado a partir de una misma base: los nucleótidos. O sea, el código genético usado al “inscribir” las instrucciones para crear todo tipo de vida, es común a todos los organismos.

Es decir, parte del ADN de un ser humano puede ser ‘leído’ dentro de una bacteria, y también en una planta se puede identificar porciones de la información genética de otra diferente. Así, se considera la información genética de los seres vivos, como “universalidad del código genético”. Pero si toda información genética de la biología del planeta, usa los mismos elementos, las mismas bases nitrogenadas, etc., es porque hemos sido creados para interactuar en un mundo donde todos necesitamos de elementos químicos comunes:

El hombre incorpora animales y plantas en su dieta. ¿Cómo podría ser esto posible si no fueran químicamente compatibles los procesos? Lo mismo ocurre con los animales herbívoros y los carnívoros, así como con los elementos químicos usados por todos, en sus respectivos metabolismos. Y con respecto a que todos descendemos de una misma especie que evolucionó durante miles de millones de años, considero que, desde el razonamiento imprescindible en la única especie ‘diseñada’ para hacerlo, hay potentes ‘razones’ que contradicen y niegan la teoría evolutiva, que dicta que todos descendemos de organismos unicelulares procariotas:

¿Cómo se reinscribieron y recodificaron los datos necesarios para convertirse en eucariota? Ante la necesaria reinscripción y recodificación imprescindible, determinadas por los experimentos científicos, la endosimbiosis y todas las otras fábulas resultan carentes de fundamento: no disponen ni tan solo de una evidencia de laboratorio.

Para que una ballena proviniera de un mamífero terrestre cuadrúpedo, según afirman con tozudez, resulta forzoso que antes fuera cambiado todo el ‘programa’ que aparece inscrito en su genoma… y que al mismo tiempo, este se recodificara. Las cadenas de proteínas necesarias para que se creen las patas, no son las mismas que las que se precisan para que salgan aletas; asimismo toda la morfología del animal responde a los alelos, formas alternas de genes, que difieren en secuencia o función… y que aparecen ya inscritas.

Se pertenece a una especie dada, si se presentan rasgos comunes a ese género: aspecto, conducta [inteligencia, pauta sexual, locomoción…], fisiología [enzimas y hormonas…]. Cada uno de estos distintivos o caracteres, más o menos repetidos en una especie, se ‘HEREDAN’ de los padres a través de los cromosomas, y cada uno se despliega según la información específica para él… presente por inscripción en el ADN nuclear.

Es decir, todo responde a la enigmática escritura que apareció necesariamente en el primer ADN de la primera célula surgida de elementos inorgánicos, y que los quijotes evolutivos quieren minimizar a toda costa, pues ante ella no valen respuestas ambiguas, y encarnan un obstáculo: hay una inscripción clara y específica para cada especie, manifiesta mediante un código; ‘orgánicamente sellada’ en un carrete muy especial, un ‘libro de instrucciones’, que, una vez desplegado, resulta 40000 veces mayor que la célula que lo contiene.

Por esa razón hemos insistido tanto en que para que un lagarto vuele, antes tienen que reinscribirse y recodificarse en el ADN toda la instrucción necesaria para que cambie su morfología. Y, ¿cómo pudo acaecer eso, si la Ciencia dicta que nada se INSTRUYE a sí mismo, se PROGRAMA a sí mismo, se RECODIFICA a sí mismo ni se REINSCRIBE a sí mismo?

El examen a nivel molecular señala que la formación de los aminoácidos no ha sido esclarecida en lo más mínimo por los evolucionistas. La formación de las proteínas es un enigma, pero esto solo es el inicio. La precisa organización celular lleva a los evolucionistas a otro aprieto: una célula no es una cantidad de proteínas estructuradas por aminoácidos; sino un dispositivo vivo, con cientos de sistemas desarrollados, y tan complejos, que el hombre es incapaz de resolver su incógnita. No pueden explicar su complejidad, como así tampoco la formación de las unidades básicas de la célula.

Jamás han logrado suministrar una elucidación coherente sobre la presencia de moléculas que son la base de la estructura celular. Por el contrario, la ciencia genética y el hallazgo de ácidos nucleicos ADN y ARN, ha desatado nueva dificultad para la teoría de la evolución.

Meditemos: el cuerpo humano contiene un trillón de células, y cada una con seis pies de ADN; así que nuestros cuerpos suman ¡más de un billón de kms de ADN! La molécula ADN, en el núcleo de cada una de ellas [fundamentalmente en los cromosomas], contiene el plan de obra completo de la vida. La información respecto a las características de la persona, la apariencia física y hasta la estructura de los órganos internos, están registrados en el ADN por medio de un sistema de código especial.

Todas las diferencias estructurales entre las personas dependen de las variaciones en las secuencias de estas letras. Un banco de millones de datos, compuesto solo de cuatro letras; la forma en que estas letras están combinadas ha dado origen a toda la complejidad de la vida. ¿Pudo haber surgido eso por casualidad? Y aun si trillones de casualidades hubieran coincidido: ¿cómo lograron inscribirse y codificarse esos millones de datos, en la hebra del ADN, sin factor externo?

El orden secuencial de las letras establece la estructura del ser humano hasta el milímetro. Además de rasgos como el peso, los ojos, el color de la piel y del cabello, el ADN de una sola célula contiene también el diseño del esqueleto humano; un conjunto organizado de 206 piezas óseas que facilitan al cuerpo humano una firme morfología multifuncional: movilidad, defensa, sustento… excepto el hueso hioides, aislado del esqueleto, todos los demás se articulan entre sí. Un soporte de estructuras conectivas complementarias: ligamentos, tendones, cartílagos, huesos, 600 músculos, una red de 2 millones de nervios ópticos, 100 billones de células nerviosas, kilómetros de tejido venoso…

Si escribiésemos la traducción de toda la instrucción codificada en el ADN, se compilaría una biblioteca gigante, de 900 enciclopedias con 500 páginas cada una. Y tal increíble y PRAGMÁTICA mole de ‘instrucciones’, está codificada en los genes. ¿Puede ese ADN pasar a existir por casualidad?

Hay algo vital, que merece atención: un error en la secuencia de los nucleótidos que componen un gen, convertiría al mismo en completamente inútil. Cuando se considera que en el cuerpo humano hay 25 mil genes, se hace obvio lo imposible que resulta que millones de nucleótidos que integran esos genes se formen por casualidad en la secuencia correcta. El biólogo evolucionista, Frank Salisbury, lo comenta:

“Una proteína media incluye unos 300 aminoácidos. El ADN que controla esto tiene unos mil nucleótidos en su cadena. Dado que hay cuatro tipos de nucleótidos en la cadena de ADN, una que consiste de mil enlaces o uniones podría existir en 4 elevado a 1000 formas. Usando un poco de álgebra (logaritmos), se ve que 4 a la 1000 = 10 a la 600 potencia. ¡Diez multiplicado por sí mismo 600 veces da una cifra igual a 1, con 600 ceros!”

Un 10, seguido de once ceros, forma un billón; una cifra con 600 ceros es muy difícil de concebir; va más allá de nuestra comprensión. Esta imposibilidad de formación de ARN y ADN, por acumulación casual de nucleótidos, la expresó el científico francés Paul Anger:

“Tenemos que distinguir rigurosamente los dos escenarios en la formación fortuita de moléculas complejas, como los nucleótidos, por medio de acontecimientos químicos: la producción de nucleótidos uno por uno, lo cual pudiera ser posible, y luego, la mezcla de los mismos en frecuencias muy especiales. Esto último es absolutamente imposible.”

Incluso Francis Crick, quien creyó en la teoría de la evolución molecular durante muchos años, se dio cuenta, después del descubrimiento del ADN, que una molécula así de compleja no se podía formar fortuitamente como resultado de un proceso evolutivo:

“Un hombre honesto, provisto del conocimiento actual, solo podría decir que el origen de la vida se presenta casi como un milagro.”

También el profesor evolucionista Ali Demirsoy se vio forzado a hacer la siguiente confesión en la materia:

“De hecho la probabilidad de la formación de una proteína y un ácido nucleico (ADN-ARN) es realmente incalculable. Por otra parte, la posibilidad de la aparición de una cierta cadena de proteína es tan ínfima, que resulta astronómicamente improbable.”

Llegados a este punto, tropezamos con uno de los escenarios más complicados para poder ser explicados desde la teoría evolutiva: el ADN se replica con la ayuda de ciertas enzimas, que en realidad son proteínas, pero la síntesis de estas, solo se puede elaborar mediante la información que aparece codificada en el ADN. Es decir, ambos dependen uno del otro, se interrelacionan, y deben existir simultáneamente. El microbiólogo norteamericano Jacobson comentó, solo dos años después del develamiento de la estructura ADN por Watson y Crick:

“Las órdenes de los planes reproductores, para el desarrollo de la secuencia [proteica] y para la eficiencia del mecanismo que traslada las instrucciones que desarrollan el conjunto, tuvieron que estar presentes simultáneamente [al inicio de la vida]. Esta combinación de sucesos se ha presentado como un acontecimiento accidental increíblemente improbable, y a menudo ha sido adscrito a la intervención divina.”

Sin embargo, pese al avance tecnológico, el problema sigue sin ser resuelto. Los científicos alemanes Junker y Scherer, explicaron la necesidad de condiciones diferentes para la síntesis de cada una de las moléculas requeridas por la ‘evolución química’, así como que era prácticamente imposible la mixtura de las substancias implicadas:

“Hasta ahora, no hay ningún experimento con el cual podamos obtener todas las moléculas necesarias para la evolución química. Por lo tanto, es esencial producir distintas moléculas en distintos lugares bajo condiciones muy apropiadas y luego llevarlas a otro lugar para su reacción, protegiéndolas de los elementos dañinos como la hidrólisis y la fotólisis.”

Dicho de otra forma: ni el darwinismo renovado es capaz de demostrar ninguna de las etapas evolutivas que supuestamente ocurren a nivel molecular, desde el cacareado paso procariota-eucariota. Y es el propio progreso de la ciencia, quien les niega; sin embargo, los evolucionistas crean sus escenas imposibles como si cada una de ellas fuese realidad científica. Prefieren denigrarse aferrados a absurdos, que aceptar la lógica de la Creación. El acreditado biólogo, Michael Denton, lo explica en ‘Evolution: A Theory in Crisis’:

“Para los escépticos, la proposición de que los programas genéticos de los organismos más elevados, consistentes en cerca de mil millones de bits de información, equivalente a la secuencia de letras en una pequeña biblioteca de mil volúmenes, conteniendo ‘incontables formas codificadas’, miles de confusos algoritmos que controlan, especifican y ordenan el crecimiento y desarrollo de billones y billones de células, de un cuerpo complejo, fueron mezclados por un proceso fortuito, resulta una afrenta a la razón. ¡Pero para los darwinistas, que aceptan la idea sin la mínima duda, el ejemplo tiene prioridad!”

“Porque las cosas invisibles de Él; su eterna potencia y divinidad, se ven entendidas por la Creación del mundo, y por las cosas que son hechas, para que no haya excusa; porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes se desvanecieron en sus fantasías, y el tonto corazón de ellos fue entenebrecido”. [Rom 1:20-21]

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EVOLUCIÓN NEGADA POR CALCIO INTRACELULAR.

agosto 24, 2008

Desde hace algún tiempo vengo haciendo énfasis en la imperiosa necesidad de que seamos capaces de explotar el nivel de información entregado por el mundo científico, según nuestro propio nivel de deducción: el que nos ha concedido el Dios Creador. Así evitaremos que ningún mal intencionado logre desviarnos de la Verdad de la Creación, mediante el control, e incluso la dirección, de nuestra forma de analizar.

Hace solo unos días, estuve leyendo las consideraciones finales sobre el Mandato de la UNESCO y del Consejo Internacional para la Ciencia. En uno de sus párrafos se señalaba:

“El pensamiento científico consiste, esencialmente, en saber examinar los problemas desde diferentes ángulos, y en investigar las explicaciones de los fenómenos naturales y esenciales, sometiéndolos constantemente a un análisis crítico.”

Y como respuesta a este consejo, venido de gente capacitada para darlos, nos vemos por ejemplo con la posición del ‘poco caso’ proveniente de estudiosos evolutivos, ante un hecho significativo: ‘la barrera de 20 aminoácidos no es absoluta’. En algunos casos raros, ciertos organismos tienen la capacidad de utilizar los inusuales aminoácidos selenocisteína y pirrolisina, ligeras modificaciones de los aminoácidos cisteína y lisina… y a esa rareza, como se desconoce el ‘¿por qué?’, se la justifica diciendo que es producto de… ¡una evolución!

Así funcionan las cosas en la ‘prisa’ evolutiva; y luego pasa lo que pasa: la Ciencia avanza, se halla la respuesta… y vergüenza por la ignorancia evidenciada y el ‘desconocimiento’ trasmitido. Puede o no existir la contrición, según el educador; pero el daño ya está hecho a las generaciones engañadas en cada falso dato.

Mas hoy me gustaría hablar sobre el aumento de calcio intracelular (Ca2+i). El ion calcio es un ‘mensajero’ involucrado en procesos tan diversos como la contracción muscular, la muerte por apoptosis [muerte dirigida por el misterioso programa orgánico], y la división celular, entre otros. La regulación de la concentración de calcio intracelular es muy compleja y trascendente: las células bombean calcio desde el citoplasma al medio externo para mantener una concentración en reposo, y otra en el exterior. ¿Puede haber surgido desde el azar, este proceso ‘inteligentemente’ controlado? Veamos:

Diferentes señales externas aumentan el calcio en la célula, al abrirse canales permeables al catión que lo generará, y permitiendo su entrada al citoplasma, desde los depósitos intracelulares o desde el medio externo. Y en realidad existe una gran variedad de canales permeables al calcio… que son modulados por diferentes ‘señales preconcebidas de antemano’, y que pueden ser: voltaje, hormonas y neurotransmisores, segundos mensajeros como el IP3 o el propio calcio, entre otros. Luego, tal aumento de calcio activa receptores intracelulares como la calmodulina, que a su vez ‘regulan’ diferentes efectores, como pueden ser otros canales iónicos o complejos de cinasas-fosfatasas… los que en verdad provocan cambios en la conducta celular.

Esto, dicho así, parece descrito en chino para muchos, así que propongo desglosarlo paso a paso, para que se vea más claro:

En el caso de la contracción muscular, durante ese proceso, la energía de las reacciones químicas en el músculo puede ser convertida en trabajo útil, permitiendo a los humanos la locomoción, y el ejecutar acciones directas. Hay gran variedad de músculos en los cuerpos de los diferentes animales, y la estructura de cada uno de ellos se adapta a su función particular, evidenciando diseño por todas partes. Pese a la gran pluralidad entre músculos, parece que el mecanismo básico del proceso contráctil es el mismo: la adenosina trifosfato (ATP) se disgrega e interactúa con dos proteínas, miosina y actina.

El sistema nervioso controla la acción; así la fuerza y el movimiento se ajustan a la tarea a realizar. El cerebro y la espina dorsal coordinan esta acción mandando ‘señales’ en forma de estímulos nerviosos, que viajan a lo largo de las fibras nerviosas, hasta los músculos. La fibra nerviosa activadora, y la fibra muscular activada, forman una unidad motora. Los movimientos son coordinados variando el número de unidades motoras activadas y la frecuencia de la activación de cada una de ellas. Las reacciones químicas proveen la energía para la contracción muscular, y la sangre brinda el ‘combustible’ para esas reacciones, removiendo los desechos resultantes.

Razonando que hablamos de ‘señales’ de tamaños microscópicos, ¿cómo pueden suceder estas, si no es como respuesta a un programa pre-establecido? ¿Resulta razonable y científico pensar que todo ello es producto de situaciones aleatorias y casuísticas en el tiempo… por mucho que incrementemos este?

El otro hecho en el que interviene el calcio intracelular: la muerte por apoptosis o muerte programada, determina que la célula se condense y se fragmente en pequeños cuerpos apoptóticos, manteniendo en cada uno la integridad de la membrana plasmática. Estos son luego fagocitados por macrófagos o por células vecinas. El proceso es muy rápido: la célula se esfuma sin dejar rastro y sin liberar su contenido al espacio intercelular.

La apoptosis, es un suicidio celular. La célula muere mediante un proceso predeterminado, un programa biológico, activado por señales externas, o provenientes de la misma célula. A nivel de la membrana celular existen receptores, entre los cuales los más notables son los receptores Fas, que al ser activados por ligandos específicos, desencadenan una serie de señales en el interior de la célula, que determinan la activación de proteasas: enzimas que cortan las proteínas intracelulares.

Estas proteasas específicas, denominadas ‘caspasas’, provocan una cadena de eventos, caracterizada sobre todo por la destrucción del citoesqueleto, proteínas que sirven de sostén o infraestructura de la célula, determinando el colapso celular. La orden de comenzar el proceso de autodestrucción también puede provenir del interior de la misma célula, bien sea porque ya ha completado su ciclo vital y el ‘programa’ interno lo dicta, o debido a que, altruistamente, una célula invadida, por ejemplo por un virus, activa su autodestrucción para impedir que el virus se siga replicando y se propague. Otra evidencia de diseño y programa inteligente.

Y por último, concentrémonos en otro escenario donde interviene el calcio intracelular: el de la división celular. Las metástasis, los temidos cánceres a distancia, parecen guardar relación con un comportamiento anómalo y aberrante de las moléculas encargadas de frenar la división celular. Joan Massagué, Licenciado en Farmacia y doctor en Bioquímica, así como director del programa de Biología Celular del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de New York, y asesor del Parque Científico de Barcelona, ha desarrollado un excelente trabajo sobre esto.

— ‘Todo proceso biológico tiene su cara y su cruz, su acelerador y su freno’— señala el investigador, en referencia a la división celular.

El freno se conocía con bastante aceptación; no así ‘el acelerador‘ ni cómo éste se activa. La pionera respuesta de este investigador, puso por primera vez al descubierto la existencia de un doble sistema de activación-inhibición que, al contrario de otros procesos biológicos, no depende de moléculas distintas sino de una sola. Según la asociación de esta, la célula ‘recibirá’ o no, la orden de detener la división celular.

Años atrás, el propio Massagué logró identificar y purificar la proteína TGF-beta, una hormona que se libera localmente en todos los tejidos en que, como la piel, las mucosas intestinales, la sangre o las glándulas mamarias, existe una constante renovación de sus células. En estos y otros tejidos, la decisión de ‘crecer o no crecer, vida y muerte’, exige un fino equilibrio para que el sistema no se vaya al traste… y esto también está programado:

TGF-beta, ‘transmite’ la orden’ de detener la maquinaria de división celular. Se ha probado en muchos experimentos que su ausencia promueve que las células crezcan y se diseminen de forma desordenada, creando tumores. Su existencia, en cambio, favorece el proceso inverso aunque, en ciertos casos, su presencia no basta para controlar totalmente el mecanismo. ‘En tejidos normales, hay un balance entre este factor y los que suscitan la división celular’. Es decir: se para si es conveniente, si no, se sigue lo establecido… otra evidencia de diseño y programa, no de la incongruente ‘casuística inteligente’.

Sin embargo, conocido el factor, había aun muchas preguntas en el aire. La esencial era la relativa a su mecanismo de acción; es decir: ¿cómo llega hasta la célula y cómo, una vez ahí, se las ingenia para transmitir la orden de interrumpir la división?

Los primeros elementos en surgir a la luz fueron los llamados inhibidores de la división, unas proteínas que, en presencia de TGF-beta, ‘echan literalmente el freno’. En el laboratorio de Massagué se descubrieron la p27, la p15 y la p21, que junto a la p53, conforman los principales ‘bloqueadores profesionales’ de la división; se sabe que su alteración o la mutación del gen que las codifica está implicada en la mayor parte de cánceres conocidos.

— ‘Sería demasiado inocente pensar que un solo elemento controla el proceso’— continúa el investigador.

Descubrió que el anclaje de TGF-beta incita la activación de unas proteínas que se hallan ‘flotando’ en el interior de la célula. Son las ‘SMAD’, que una vez activadas, se dirigen al núcleo de la célula, para interaccionar con el producto de determinados genes. ‘Las SMAD activadas llevan la orden: ‘no te dividas más’. Si su acción se ceba en los genes de las proteínas p27, p15 o p21, la célula echa el freno. El descubrimiento de estos receptores, así como de las SMAD y de las proteínas ‘p’, han convertido a Massagué en el segundo investigador más citado del mundo en biología molecular.

En ciertos tumores, en especial el de mama, el equipo de Massagué comprobó que echar el freno no era suficiente. De algún modo, el programa biológico continuaba activo, algo que sólo podía ser debido a que la célula mantenía el pie sobre el acelerador de la división. La siguiente pregunta resultaba obvia: ¿cuál es y cómo funciona ese acelerador?

La respuesta vino de la mano de la genómica. Un experimento con chips de ADN reveló, tan solo un par de años atrás, la presencia de 300 genes afectados por la presencia de la hormona TGF-beta. Un experimento ulterior reduce ese número a tan sólo media docena de genes. Entre ellos están los ‘p’ conocidos, y otros nuevos: los ‘myc’, que en presencia de la proteína SMAD activada, son silenciados. El propio investigador explica:

‘Por tanto’, tenemos un ‘programa’ en el que hay unos genes que cancelan la maquinaria de división y otros que incrementan la actividad de los bloqueadores profesionales’. O lo que es lo mismo, la proteína activada ‘quita el gas y aprieta el freno al mismo tiempo’.

Y aquí, volvemos a lo que he venido repitiendo constantemente: Todo programa señala a un programador, y si el empirismo científico nos dicta que primero está el programa de la vida, y luego surge la vida, ¿por qué no desarrollar la línea de investigación en la dirección que señalan todas las evidencias, en lugar de hacer todo lo posible por camuflarlas?

Tal como se alertó que pasaría, en 1Co 1:19:

“Destruiré la sabiduría de los sabios; frustraré la inteligencia de los inteligentes.” ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el erudito? ¿Dónde el filósofo de esta época? ¿No ha convertido Dios en locura, la sabiduría de este mundo?”

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