COCTEL HOMÍNIDO, SOPHISMA, y antiCIENCIA.

enero 25, 2011

25/1/2011 

Hace unos días, mirando unas frases en latín, sin saber por qué, me llamó la atención una palabra en particular: ‘sophisma‘.  Acudí a la traducción, y este es el uso gramatical que presentan:

Razón o argumento aparente con que se quiere defender lo que es falso, intentando persuadir de su certeza.”

Y entonces supe que algo en mi interior me había movido para darle a  la teoría de la evolución de las especies la perspectiva que merece, desde la óptica de la sintaxis: La Teoría Darwinista nació siendo sofhisma, y sofhisma morirá; escrito en latín, para bañar la argumentativa vacía de base, con un poco de cultura.

Para los paleontólogía evolutiva, el punto de inicio de la humanidad fue la aparición de los primates, 65 millones de años atrás. Y las especies clasificadas como primates son los simios, monos, musarañas… y el humano. Este es el árbol homínido que presentan en escuelas del mundo entero:

Si esto no es hibridismo puro, ¿qué cosa lo es?

Los catedráticos evolucionistas Gould y Edgregue, peritos evolutivos, con 20 años abriendo tumbas, crearon la contra teoría del equilibrio punteado, al comprender que no había forma de hallar el eslabón perdido. Y uno de los problemas que les llevó a esta decisión fue el concluir que distintos homínidos, cada uno de los cuales había sido considerado como eslabón hacia los otros, en realidad había convivido en el mismo período. Pero si se consideraron eslabones, como veremos al final, se está hablando de híbridos fértiles, pues yendo hacia atrás en el tiempo tendrían todos un ancestro común.

Se dice que hace 2,5-1,8 millones de años, varias especies bípedas coexistieron en África, tales como: Homo habilis, Homo rudolfensis, Homo ergaster y Paranthropus boisei. Al plantear esa convivencia niegan el anterior concepto de una sola especie homínida bípeda, reemplazándola por otra ramal.

Así, dándole las vueltas que quieran darle, al tratarse de especies sexuadas, eso solo se podría lograr desde el hibridismo de unas con otras. Y entonces les ataca la contradicción: los híbridos son estériles por definición científica.

Hoy, a la luz del conocimiento ADN, y de las limitaciones ADN que fijan fronteras, aluden que no fue por hibridismo, sino por cambios puntuales, sustituciones de bases, duplicaciones de síntesis, aneuploidías, polimorfismos, etc…

Pero lo real es que la OMS registra a día de hoy casi 30,000 dolencias de causas génicas, debidas a esas mismas sustituciones de bases, duplicaciones de síntesis, polimorfismos, aneuploidías, etc. Es decir, no hay ni un apoyo científico a la teoría, acreditando que las sumas de cambios puntuales en bases del ADN conduzcan hacia una mejora genética. ¡Todo lo contrario! Que presenten la prueba de lo que dicen, pues si se especula sin evidencias, se propugna un disparate; esa sustitución de bases, ese cambio genético a mejor, solo existe en los sueños. ¡No se ha registrado ni uno, en todo el planeta!

El árbol evolutivo llevado a cada escuela en el mundo presenta un problema: por si alguien aun se lo cree, los niños no vienen de París; ni lo traen las cigüeñas darwinistas, desde el país de Alicia. Existe un hecho impuesto por la genética: una hembra es embarazada solo si un espermatozoide masculino, compatible genéticamente con ella, fertiliza su óvulo. Y ese hecho es negado por la fábula sinóptica que se cuenta en las aulas, pues esto es lo que se propugna:

– Hembras de la 1ª especie, Homínidas Australopithecas, 3 millones de años atrás, de pronto dejaron de parir australopithecas y sus bebés se convirtieron en Homos habilis.

-También de pronto, un día esa 2ª especie, las homas hábiles, dejaron de parir homos hábiles, y les dio por dar a luz una 3ª especie: homus erectus.

-Y luego, también de pronto, las homusas erectas, dejaron de parir homus erectus, que era lo suyo, y comenzaron a generar dos especies distintas: machos y hembras de Java o Pithecanthropus Erectus (4ª, a 700000 años) por una parte, y machos y hembras de Pekín (5ª, 250,000-500000 años).

– De una de estas dos especies, distintas entre sí, [vaya a ud a saber cual] salió la 5ª especie: el Homo sapiens neanderthalis. Y de nuevo, por arte de birlibirloque evolutivo, luego de milenios, un día las mamás sapiens neanderthalis negaron su especie, y les dio por empezar a parir al humano moderno, hace unos 35 mil años… pues ningún niño nace sin madre.

Y esto es lo que se dice en las aulas… más o menos, porque si ud. consulta en libros distintos, verá tantas alteraciones como vean los autores que ud. lea. Algo normal, porque cuando no hay ajuste a la verdad, cualquier opinión encaja; cualquier suposición tiene la misma validez.

Pero, en general, la evolución dice que unos 35.000 años atrás la Europa Occidental estaba poblada de Neanderthales, y que entonces hubo un cambio radical de especie: entró el humano, con sus esculturas, música, comercio e innovación. Luego entonces, es innegable que Neanderthales y humanos no solo se conocieron, sino que coexistieron en hibridación, pues los primeros padres de humanos, según la sabiduría evolutiva, fueron Neanderthales. E igual tuvo que ocurrir antes entre los otros ancestros homínidos, pues todo hijo sale siempre de una madre, y siempre hubo madres pariendo hijos de nuevas especies.

¿Estoy diciendo alguna barbaridad? Pues es lo que dice el árbol evolutivo. Veamos más:

Esto es lo que los evolucionistas dicen en las aulas sobre la Eva mitocondrial, la 1ª mujer:

Los cálculos estadísticos que se han realizado informan que, en los mamíferos y en concreto en el hombre, cada 10.000 años aproximadamente surge una mutación en una de las bases del ADN mitocondrial. Es decir, la diferencia entre una mujer que hubiera nacido hace 40.000 años y un descendiente directo, vía materna que viviera hoy, sería por término medio, 4 bases. De hecho, un estudio realizado en los ADNmt de los europeos (Bryan Sykes), afirma que estos provienen de siete mujeres, las siete hijas de Eva. La Eva mitocondrial, la antepasada común más moderna de todos los seres humanos que hay en el mundo, se remontaría de este modo a unos 150.000 años.”

Obviemos un instante la barbaridad que se ha dicho aquí, pues las mutaciones en las mitocondrias causan miles de enfermedades diferentes, todas letales. ¡No hay ni una sola mutación mitocondria beneficiosa! ¡Que la presenten! Pero, vayamos solo a la contradicción: ‘hace 150000 años vivió la mujer más antigua’. ¿Alguien duda que anuncian la 1ª mujer?

Según lo que se dice en las aulas, ¿quiénes habitaban el planeta en aquel entonces? ¡Las Homo sapiens neanderthalis! ¿Cómo es posible conjugar eso desde el raciocinio? Según esto, un día las homo sapiens neanderthalis comenzaron a parir mujeres humanas… ¡sin el cromosoma ‘Y’ masculino humano! ¡El único compatible embriológicamente con las mujeres, pues sabemos que no nacen mujeres sin padres hombres! Es la cresta de la fábula.

No hay dudas de que presentan un híbrido en las aulas, puesto que el primer cromosoma ‘Y’, según cuenta la literatura docente evolucionista, el macho humano, apareció hace 50,000 años. Así, el cálculo mitocondrial evolutivo ofrece una contradicción: Eva tiene unos 150,000 años, y Adán, solo 50,000; 84,000 años esperando al padre de sus hijos.

Y, ¿qué pasó mientras tanto? ¿Cómo se mantuvo viva la especie de esa Eva evolutiva durante 84,000 años, sin un Adán que la hiciera madre? ¡Solo quedando embarazada de machos de otra especie, distintos al hombre! ¡84,000 años de híbridos fértiles! Y a eso, sin inmutarse, le llaman Ciencia… y es lo que cuentan en las aulas.

¿Estará ya entre nosotros otra nueva especie y no nos hemos dado cuenta? Pues si seguimos las huellas del árbol evolucionista, eso está al suceder.

Queridas futuras mamás pro-evolucionistas; no se asusten si algún día les sale algo distinto a un niño: se estaría cumpliendo el sueño evolutivo. Tal cual están las cosas hoy día, igual le dan un cheque premio a la primera; todo es cuestión de sentarse a esperar. A las seguidoras de esa fe, les aconsejo que lo hagan de la forma más cómoda posible.

¡Jamás ha habido en Ciencias un intrusismo más cruel, tergiversador, manipulador y mentiroso! ¡Y jamás ha habido tanta indolencia entre los hombres que hacen Ciencia! ¿Dónde están los Pasteurs de esta época? ¿Dónde ha quedado la dignidad científica?

La mentira ya lleva alas, cuando la verdad aun se está poniendo las botas. El mal triunfa si las personas de bien se mantienen pávidamente al margen, sin cumplir su deber social, permitiendo que en las aulas se cuenten las mentiras como verdades.

¡Vive y deja vivir! — dicen.

Lo más triste es que todos deberemos dar cuentas ante el juez, incluso de esas cómodas e indecisas posturas sociales que dejan vivir en impunidad a los mentirosos.

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CAPERUCITA ROJA, LOS TRES CERDITOS… y DATACIÓN GEOLÓGICA II

marzo 17, 2009

Hoy me he levantado con la vena ‘Animalia‘; pensando en ese ‘reino‘ de una naturaleza dividida por el hombre en seis. ‘Los Seis Reinos sin Reyes‘, llamaría yo a la designación, mientras doy loas al Único Rey, al emperador de una Creación nacida de SU Ciencia, y a quien, sin embargo, muchos, no solo le niegan la corona, sino que empeñan su vida en arrastrar al resto de la humanidad hacia el ‘príncipe del azar‘, en dirección contraria.

En fin; he estado meditando sobre esa parte del árbol evolutivo, que clasifica un ‘filo’ de tal reino: el Chordata. En específico, me he centrado en ‘Mammalia’, y más preciso aun, en su orden ‘Proboscidea’, dentro de la extinta familia ‘Mammutidae’. De la que, por cierto, hay 1922 grupos reconocidos, cada uno con un ADN distinto, que les impidió procrear entre sí, e instruyó y organizó los 1922 metabolismos exclusivos.

Algo que hace que mis neuronas den por imposible el hecho de la evolución a partir de un alga, porque, si incluso animales de ‘una misma familia‘, no pueden procrear otras especies, ¿cómo se las arregló la ‘versátil‘ alga evolutiva hermafrodita, para poner sexo diferenciado, [penes y ovarios], regulando gestación de embriones, a los casi 2000 tipos distintos de estos mamíferos?

Pero, volvamos al ‘Animalia’; y detengámonos en el ‘Mammutidae’, más conocido como ‘Mastodonte’, y emparentados por el hombre con los mamuts, [‘Mammuthus’, familia Elephantidae]… aunque cada hembra y cada macho de ambas familias lo tuvieron muy claro: ¡No somos compatibles! ¡Ni te me acerques; te reprendo, en el nombre del ‘azar’!

Al mastodonte, familia extinta de mamíferos, también se les ha hallado fecha en el tiempo [sobran especialistas en ‘fechar’ al pasado]. Le llaman ‘Oligoceno’; le asignan un bastón y le dicen: ‘ala, apechuga con tus 20 millones de añicos, que es lo que nos viene a bien darte‘. Luego, pensando en el hasta cuándo duraron, a los más jóvenes les colgaron otro cartelito: ‘Pleistoceno’ [casi 3 millones de años], e incluso, en un arranque de buena voluntad y generosidad, han accedido a concederles presencia en el Holoceno ‘actual‘, aunque le ubiquen dentro de los ‘últimos’ 11.784 años, y se estiren hasta el paroxismo, para situarles límites condescendientes, en los 8000 últimos años.

He buscado alguna información reciente al respecto, para ver si hallo algún síntoma de racionalidad… pero ni hablar, ante la metástasis, no hay otra evidencia que la insistencia:

Esqueleto de Mastodonte

Este artículo mejicano, del 17 de Marzo de 2009, que describe la reconstrucción de huesos fósiles hallados en Bucarest, Rumania, les vuelve a situar en un sitio conveniente: Tres milloncejos; hasta ahí, llega la fábula datativa reciente. Mas, ¿qué dice la realidad?

Antes de entrar en ello, veamos algo sobre los sistemas de datación. En Geología un estrato es cada una de las capas en que se exhiben divididos los sedimentos [rocas sedimentarias y metamórficas] que derivan de ellas. Al ser formados por rocas sedimentarias, los estratos suelen contener fósiles [restos orgánicos de animales y plantas]; y estos, según los sistemas de datación usados, datarían la edad aproximada de dichos estratos.

Pero los geólogos, suyo sistema echó a andar antes que la teoría evolutiva, en la década del 1920, ya habían elaborado su mapa geológico, en función de cómo se manifestaran dichos estratos, según sus respectivos niveles de deposición en el terreno a analizar.

Y esto generó un problema: muchas más veces de lo que se informa a la sociedad, la edad que arrojan los fósiles no coincide con la ‘geológica’ establecida por el terreno. Se ha intentado atenuar esto, recurriendo a los llamados ‘fósiles índice’… ‘suponiendo‘ que sólo existieron en una determinada ‘Era’. Así tratan de forzar congruencia, para no caer en contradicción que debilite dos teorías, embrionadas al calor de la misma caldera de satán.

Pero, aunque el hallar un fósil en un estrato, serviría para inferir que dicho estrato se formó durante la época en que el animal o la planta existieron, no siempre se corresponde con la edad que los geólogos han asignado de antemano al terreno. ¿Se comprende esta controversia? Por eso, desde hace unos años, intentan trabajar juntos, antes de lanzar una información. Y a día de hoy, esa datación estratigráfica-fósil, se considera muy importante en estratigrafía geológica.

Por ejemplo, la zona sedimentaria ‘Formación Roraima’, Guayana venezolana, formada por estratos de arenisca, no muestra fósiles de ningún tipo, y debido a eso, más que recurrir a los estratos, se le calcula más de 1.500 millones de años, y se les define como rocas sedimentarias anteriores a la Era Primaria… la Era en la que ‘hipotéticamente’ aparecieron los primeros seres vivos sobre la Tierra.

Una vez aclarado esto, volvamos a los ‘hallazgos‘. Relativamente cerca de Bucarest, en el centro de la Transilvania, donde otra fábula [también siniestra] ubica al país de los vampiros, nos encontramos con la bella Aiud, llena de pasajes auténticos, que sitúan al visitante contemporáneo en la Rumania Medieval.

Justo allí, en el año 1973, hallaron unos huesos fósiles de mastodontes; se recurrió al 2º paso automático, y los ‘expertos‘, les clasificaron en un entorno a los 20,000 años. Y hasta aquí, estamos ante un clásico musical, el ritmo acorde con los tiempos: hallazgos arqueológicos convertidos en tópico, sistemas eónicos de clasificación internacional, buen rollito amoroso en sentido evolutivo-paleontólogo-geólogo, etc. Solo que en este caso, se les presentó un problemilla a los muchachos; nada que no pudieran resolver luego, pues ya sabemos de las mañas y las artes argumentativas ante imprevistos… pero un gran ‘contratiempo‘, en el sentido literal de la palabra. Para que se entienda mejor: otro anacronismo más; otra burla a la datación ‘científica‘.

Situémonos: Un grupo de trabajadores excavaban en la rivera del río Mures, dos kms al este de la ciudad de Aiud, Transilvania, y comenzaron a brotar ‘restos fosilizados’: 2 huesos de mastodonte y otro, bien identificado… pero imposible de digerir: una pieza metálica torneada, cuya evidencia señalaba que formaba parte de una herramienta, aunque nadie ha podido especificarla aun.

Alumino Imposible

El objeto resultó ser un bloque de aluminio, de casi 3 kgs. y unas medidas aproximadas de 20 x 12,5 x 7 cms. Pero lo más importante es que su punto exacto de clasificación geológica correspondió al ‘estrato 35’, ‘científicamente‘ clasificado como perteneciente al ambiguo Pleistoceno [desde 2,59 millones de años hasta los 12.000 aC].

Al final, ante un ‘forastero‘ tan incómodo, el mejor recurso que se les ocurrió fue donarlo al Museo de Historia de Transilvania. Pero con lo que no contaron, fue que allí fuera redescubierto y analizado químicamente, muchos años más tarde, en un laboratorio de Lausanne, en Suiza. Ni tampoco que los resultados del examen determinaran que en su composición, el artefacto metálico estaba constituido mayormente por aluminio con 89% de pureza; además de un contenido en proporciones específicas, de otros 11 metales diferentes.

Y esto fue la gran sorpresa, ya que no es posible hallar aluminio en estado puro en la naturaleza… y mucho menos, torneado y conformado. La tecnología para lograr un grado semejante de calidad solo pudo ser alcanzada a mediados del siglo XIX.

Pero, la discordancia de los sistemas de datación humana no paran ahí. La capa de óxido de un milímetro de espesor que cubría homogéneamente al bloque, valió para datar su antigüedad en unos 400 años; por lo tanto correspondería al año 1573, el siglo XVI… en el que aun no se había logrado la tecnología necesaria para procesarlo. Con lo cual, una vez más la datación hacía de las suyas y se manifestaba insegura en un 100%, además de francamente incapaz de resultar coherente con una realidad contrastable.

Un barbarismo que se acentúa hasta el arrebato, si tenemos en cuenta también que la capa geológica en la que fue hallado, clasificada como ‘pleistoceno’, sugiere que el aluminio industrial ya existía desde hace unos 20.000 años en el pasado.

La constitución química de la pieza metálica, y su extraña forma, con dos agujeros ovales y simétricos, ha hecho hervir el caldo de las hipótesis sobre un origen cierto. Por una parte, algunos opinan que pudiera tratarse de un cacho constitutivo de una herramienta actual, sin especificar tipo ni actualidad concreta. Y hasta se ha llegado a la comparación científica, en versión reducida, del punto de apoyo de un modulo de exploración espacial, tal como el modulo lunar o de la sonda Viking. Puestos a volvernos locos… ¡Hagámoslo por todo lo alto!: Fue un trozo de la nave espacial de ET, que cayó en ese río.

Lo real, lo imposible de rebatir desde la lógica, la razón, el conocimiento científico y la buena fe inclusive, es que ni la antigüedad datada mediante el examen de la capa de óxido, ni la supuesta por el estrato geológico en el que se localizó, logran ajustarse a la Verdad. Ni el terreno tiene la absurda edad geológica que se pretende asignarle, ni los 400 años de la segunda datación son reales.

Ambos métodos se mostraron como lo que son cuando algún elemento con el que no se ha contado, se interpone en el ‘acuerdo de coherencia‘: contradictorios entre sí, y opuestos a la realidad objetiva. Un objeto de tecnología tan moderna, no hay forma de encajarlo en tiempos tan remotos.

En realidad, este Oopart (Out of Place Artifact), no está fuera de lugar, sino en su sitio. Corresponde a una pieza elaborada por el ingenio humano, cuando le llegó el momento de ser capaz de confeccionarla. Luego, fue usada quizás en un tractor, o en otra maquinaria, sobre un terreno que no llega aun a los 6000 años.

Yo vería a este Oopart, más bien como otro sello de Dios: un elemento moderno y contradictorio, que Él permite que salga a la luz, para que se convierta en otra evidencia que pone contra la pared, las imaginaciones calenturientas de una parte de la humanidad empecinada en la necia obsesión de separar al Creador de su Obra.

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