Respuestas a la anticiencia ateísta: Nº 1.

julio 25, 2012

Julio/25/2012

Por la importancia evangelista que contienen, y al mismo tiempo, para confirmar aquello de “quien tiene tejado de vidrio no puede tirar piedras al vecino”, creo conveniente iniciar una serie de artículos cuyo único objetivo es responder a debates sostenidos en la pág:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/09/los-cristianos-son-ateos.html

Allí es imposible el debate: se insulta con el propósito de que quien no piense de la misma forma se retire. Por eso lo expongo en mi blog. No es nada personal, sino que, como cristiano, no puedo callar ante apologías del antiCristo. Sin atacar, abogo a favor de la credibilidad de las Escrituras y, sin insultar ni hacer sentir íncomodo a nadie para que se retire, combato todo párrafo anticientificista disfrazado de bata blanca con el que muchos intentan obstruir el Evangelio de Jesús:

Expongo el 1º:

Los Neutrinos Espinosos

Los Neutrinos Espinosos

Imaginario: antes de acusarme de ignorante debe exponer dónde ‘no doy una’. Si he cometido un error lo reconoceré sin problemas; Ud. también los comete, como veremos más adelante, pero, con o sin, al ofenderme se hace deudor de debate. Y no es nada personal; sino defiendo, gratis, la Credibilidad bíblica, y el Evangelio de Cristo. Por eso iré siempre contra cada aspecto seudo científico que el ateísmo más recalcitrante use para negar el Evangelio de Jesús.

Y los cristianos no despretigiamos la Ciencia; de hecho, fueron científicos cristianos quienes sentaron las bases del conocimiento actual. Sin subvenciones ni ayudas estatales de ningún tipo, muchas veces pasando hambre, dedicaron toda su vida a la investigación, salvando muchas vidas humanas, dando gloria a Dios, y poniendo sus descubrimientos en manos de todos para que pudiera vivirse en un mundo mejor. Muchos Pasteurs de la historia lo confirman; solo hay que leerles.

Por otra parte: el punto de los neutrinos no es nada insignificante como insinúa. Se trata de un demoledor experimento que como un buldózer apisona postulados anquilosados en el 1915. Ese trabajo muestra dos evidencias con claridad meridiana:

1- Al ateísmo no le interesa la Ciencia si esta no aporta datos para denigrar las Escrituras y el Evangelio de Jesús. Lo apoya el hecho de que cuando Robert Wiedersheim publicó como órganos vestigiales, escoria de la evolución entre especies, 86 órganos perfectamente funcionales como: Clítoris, amígdalas, hipófisis, epífisis, apéndice, etc, el ateísmo lo aceptó sin la cautela que Ud. propone en este párrafo; más bien a una velocidad mayor que la de la luz. Luego debieron haber sentido vergüenza y disculparse, pero hay demasiada soberbia para dar lugar a contrición; todavía pululan los libros por ahí diciendo esas estupideces en las aulas.

Igual faltó cautela para declararnos génicamente iguales al simio en un 98%, aunque el propio trabajo Genoma Hombre-Chimpa, dejó bien claro (entre otras) diferencias del 73% en el cromosoma X, y del 92% en el Y. Hubiera sido mucho más provechoso para la Ciencia que en estos trabajos se hubiera ido con igual ‘cautela‘ que la que Ud. propone respecto a los neutrinos. Pero no lo hicieron, ni lo hacen, ni lo harán. El no aceptar trabajos como estos, porque les obligan a levar anclas oxidadas del antiCristo, es la mejor evidencia de cuál es el combustible que les locomociona; la ciencia les tiene sin cuidado… excepto si media una subvención. Ahí la cosa cambia.

2- El trabajo sobre la velocidad de los neutrinos es otra demostración más que anula el concepto que fija la velocidad de la luz como la máxima posible en el espacio estelar, vacío (que no lo es), o como prefiera llamarle. Veamos:

Desde mediados del 2011, el experimento OPERA, del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) mostró al mundo cómo unas partículas alcanzaron una velocidad superior a la luz en 60 nanosegundos; es decir: 0.000’000,060 seg.

Y lo pongo así, en decimales, para que se vea que es una velocidad supralumínica que tiende a infinito… lo que vengo diciendo desde el 2008, aunque nadie quiera aceptarlo. Muyyyyyyy superior a la de la luz, por si alguien no lo ha entendido bien.

El trabajo no es una intentona creacionista, sino una investigación tan seria, que fue repetida durante seis meses hasta que se decidió hacerlo público en una conferencia científica celebrada en la sede del CERN. E incluso después de ello, por convenio internacional se pusieron de acuerdo para repetirlo por dos vías paralelas, en Japón y en USA. Pero hasta el momento no se han encontrado errores en el hallazgo.

El Original de Science puede verse en la sig. dirección web:

http://news.sciencemag.org/sciencenow/2011/09/neutrinos-travel-faster-than-lig.html?ref=hp

No es el único experimento que lo ha demostrado; los propugnadores del antiCristo en ciencia, NASA incluida, lo saben perfectamente. La física cuántica y la astronomía han aportado mucho sobre esto, solo que eligen seguir anquilosados en patrones del 1915. No tienen apertura a Ciencia, sino cierre obstinado a cualquier avance científico que les demuestre que han estado sembrando en campos de error. Y lo hacen porque saben que si se siembra en campos de error, solo se recogerá frutos de error; y la soberbia le pone fronteras a reconocer lo mal que lo han hecho.

Por ej: Hace tiempo se observaron 9 púlsares (una la del Cangrejo), y se concluyó que esas estrellas de neutrones de giro rápido, emiten un equivalente electromagnético al estallido sónico. Y un modelo creado para advertir ese fenómeno mostró que la fuente de las emisiones viajó más rápido que la luz en casi 10 veces.

No obstante, al igual que en algún que otro experimento cuántico, a los especialistas le pesan mucho las anclas de Einstein. El investigador principal, John Singleton, del Laboratorio Nacional Los Álamos, dijo en la rueda de prensa de la Sociedad Astronómica Americana en Washington, DC.:

Esto no es ciencia-ficción, y no se viola ninguna ley de la física en este modelo, y no se viola la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein”.

Una vez más, no se quiere ver ‘lo que se ve’, si ‘lo que se ve’ señala hacia la verdad bíblica. Hubo información: púlsares viajando a una velocidad más rápida que la luz’, fuentes de radiación radioeléctrica, luminosa, X, y/o Gamma. El hecho de haberla detectado ya es sí mismo una evidencia de información; gracias a ella se neutralizó informaciones anteriores. No hay duda que contiene mucha información.

Y tal información viola la ‘causalidad’ emanada de la teoría de la relatividad, que dice: “una información no puede viajar a una velocidad superior a la de la luz”. ¿Acaso un púlsar no es una información? Informa sobre su localización, velocidad, intensidad, tiempo de duración (aprox. 5 milisegundos = 0.005seg), y de repetición a intervalos altamente regulares (desde algunas centésimas de seg., hasta algunos seg.)

Si se es buen observador se verá que la ciencia actual es visionaria si conviene al antiCristo, y anquilosada si dicta que han perdido un siglo defendiendo la trinchera de un concepto útil al ateísmo. Su ‘ciencia’ ve en la imaginación a dinosaurios disputándole el cielo a las águilas y luego cantando como ruiseñores; sin embargo niega sistemáticamente toda velocidad que supere la de la luz, aunque esa realidad explosione ante sus ojos, no en la imaginación, sino en el mundo real.

Ya en la década de 1980, el Nóbel Vitaly Ginzburg y colaboradores, demostraron esas corrientes de polarización actuando como fuentes de radiación electromagnética, superando la velocidad de la luz. Luego, la teoría fue desarrollada por Houshang Ardavan (Universidad de Cambridge U.K). Asimismo, otras evidencias de dicho principio han sido desarrolladas en el Reino Unido, Rusia y EEUU).

Por estas razones, y muchas otras, repito que el conocimiento humano está aun muy por debajo de dar respuestas ajustadas a la verdad. La soberbia acelera la falsa euforia, si conviene al ateísmo; pero afinca el pie en el freno si de algún modo apoya la instrucción bíblica. Mas la verdad es indetenible: no reconoce anclas ni fronteras; sencillamente ‘ES’. Aceptarla o no ya no depende solo del conocimiento científico y de la inteligencia, sino de la predisposición del corazón.

He dicho siempre que la velocidad de la luz no es la más rápida que existe, que la mecánica cuántica y la propia astronomía han demostrado muy bien que hay más. El propio Einstein reconoció lo difícil que lo tiene la teoría de la Relatividad, cuando durante años sostuvo debates con físicos muy duchos en la materia, sobre lo que él mismo denominó como “Acción espeluznante en la distancia”, refiriéndose a los experimentos sobre el ‘instantáneo’ colapso de onda; aclarando con toda intención por mi parte, que ‘instántaneo’ significa ‘más rápido que la luz’.

No habrá real sabiduría hasta que decidan levar las oxidadas anclas, y dejen que les guíe el río del verdadero conocimiento. Déjense llevar por su poderoso raudal, pues la fuente de energía sustentadora no es otra que la del propio Dios.

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EL CREACIONISMO EN LA CIENCIA

febrero 2, 2011

1º de febrero/2011

La batalla filosófica [no científica, pues no hay Ciencia si uno de dos la evita] entre evolución y creación, entró al mundo con la primera lucubración ateísta de la escuela jónica [VI aC], sobre el origen de la vida. Tal filosofía [que no Ciencia], bebió la intuición cosmogónica adoptada hoy por la filosofía [no Ciencia], del evolucionismo. 

El ateísmo aceptó una evolución natural y continua; el elemento primario variaba, según el gallo cantor de aquel gallinero indocto en cuanto a orígenes. Tales de Mileto la achacó al agua; Anaxímenes al aire, y Heráclito de Efeso dijo que toda existencia está en continuo cambio. Pero Anaximandro fue el pionero evolutivo: según él, los primeros animales surgieron del agua, y pasaron luego a tierra firme. Fue el primero en pensar que el hombre nació de un animal. O sea, la misma película de hibridismo ficción que obligan a ver milenios después, en salas académicas del mundo.
Galeno (130-201 d.C.), demostró desde la raíz del evolucionismo que no se trataba de una problemática científica, sino de contradecir a cómo fuera, el relato del Génesis:

Es precisamente en este punto que nuestra propia opinión y la de Platón y otros griegos que siguen el recto método de las ciencias naturales difieren de la posición adoptada por Moisés. Para este último parece suficiente declarar que simplemente Dios ordenó que la materia se estructurase en su debido orden, y que así sucedió; porque él cree que todo es posible para Dios… Nosotros, sin embargo, no sostenemos tal cosa; decimos que ciertas cosas son de natural imposibles y que Dios ni siquiera intenta tales cosas, sino que él elige lo mejor de la posibilidad del devenir
Ese ‘nosotros’ exhibe al ateísmo desmarcándose de quienes protegían la conservación de las especies según el Antiguo Testamento aceptado durante milenios. Luego, en el siglo XIX, en 1809 [¡año Darwin!], renunciando a ciencia, al Caballero de Lamarck [Jean Baptiste Monet], le dio por leer libros viejos, e incitó un retroceso histórico en Ciencias, publicando su obra pro-jónica “Filosofía Ecológica”.

Apuntaló dos leyes anticientíficas, amparando la generación espontánea como suceso frecuente: ‘Todo ser tiene un instinto interno que le lleva al autoperfeccionamiento’, y ‘Generan nuevas necesidades cuando se producen cambios en el ambiente’. O sea, la filosofía [no Ciencia] que prevalece hoy: la selección natural hace/crea el órgano. Absurdas propuestas del azar creador, saltarín e irracional, que todos saben cómo destruyó científicamente el inmenso Pasteur. Dios le tenga en Su Gloria.

Luego, Darwin indujo cópula demagógica: la selección natural, supuestamente mejorando al azar rasgos ya existentes, llegaría a estructuras más y más complejas, hasta crear nuevas especies. Pero la utopía de la selección natural siempre evita el origen de lo que supuestamente selecciona, pues lo real es que al tratar el origen de nuevos órganos y funciones [visión, oído…], no se seleccionan y mejoran estructuras, sino que hay que crearlas. Y, ¿acaso se puede crear el ojo sin saber de óptica, o el oído sin el saber acústica y mecánica? Solo con argumento filosófico, no desde Ciencias.

Ese antiCristo, y anticiencia, contorneó ojos ante el pico de pinzones, con sus ‘híbridos fértiles’, pero los pinzones, y las 10000 especies de aves conocidas, no procrean si no coinciden hembras y machos de igual especie. E igual ocurre con los más de 2 millones de especies sexuadas que existen: no hay gametos si no coinciden en tiempo machos y hembras de la misma especie. El mundo híbrido de Darwin, de algas a mamíferos terrestres, a ballenas, a simios y a humanos, solo puede existir en una imaginación prejuiciada, no en una mente científica.

Pero no hacía falta más; poco importaba ir contra Ciencia; había surgido un líder que guiaba hacia la emancipación de Dios y de su Hijo Jesús, el juez que vendrá. A partir de ahí, a todo defensor de la Creación se le llamó despectivamente ‘creacionista’.

Pero el hecho es: ¿El creacionismo implica Ciencia? Veamos: En Lingüística, la parte de la gramática que estudia las funciones de las palabras en el contexto de una oración, se denomina sintaxis. Así, ‘creacionismo’ halla raíz en un verbo reconocido por la Real Academia Española, de múltiples usos en el idioma: ‘crear’. Y su significado etimológico, no el teológico, sino el sintáctico, dice que es:

Producir algo de la nada”. Ej: Se creó el primer computador, sin aun existir. Está la evidencia: ausencia de computadores; nadie les conoce, hasta que el primer prototipo inteligentemente cavilado, diseñado, y creado, vino al mundo para su comprobación, como nueva creación. Así, en este caso, el creacionismo es la corriente de pensamiento científico que sigue la pauta irrefutable que deja un diseño, desde su obra, hasta llevar al diseñador inteligente: el ingeniero del computador.

Un dato: si alguien dice que una célula procariota se convierte por sí misma en eucariota; o que salen alas de los lagartos o que los simios trasmutan en humanos o que las calabazas se vuelven carrozas, sin presentar evidencias de ninguno de los pasos, no se habla de Ciencias, sino de argumentación transformista. Se cuenta que lo que ya existía evolucionó hacia otra cosa, sin que ese tránsito se pueda comprobar.

Pero, por ej, si se analiza científicamente la proteína ‘distrofina’, se ve que de ella depende la estabilidad de las membranas de las células musculares. Y hay algo que certifica que no sale al azar: la receta inscrita en el ADN para elaborarla. Pero aun hay más: la orden solo se activa cuando un factor genético detecta la deficiencia proteica, e indica a otra instrucción en el ADN, la de su síntesis, que tiene que ponerse las pilas y volver a fabricar distrofina por un tubo, hasta que se le diga stop. Y eso evidencia un Diseño científico que incluso prevé imprevistos. Es una prueba de DI.

Y veamos algo aquí: la mutación génica en tal instrucción, , es producida al azar; y ese azar, al ser anticientífico o no previsto, causa dolencias como la distrofia muscular de Duchenne y la de Becker. O sea, el empirismo científico dice que la mutación en ese gen conduce al caos, no a la mejora genética; por lo que la alteración azarosa se descarta como vía transicional a algo mejor. Es lo que se llama en Ciencias ‘evidencia negadora’.

¿Cuánto diseño ha hallado la Ciencia en esta proteína? Veamos: 1-En el núcleo de las células musculares, las instrucciones enteras de las regiones de los exones e intrones del gen de la distrofina son copiadas en el ARN premensajero. 2-Los intrones, que no codifican la síntesis, son eliminados entonces de esta copia o trascripción, mientras los exones son empalmados juntos uno tras otro, al ARN mensajero. 3-Ese ARNm con el mensaje genético almacenado en 79 exones, viaja a los ribosomas, las fábricas de proteínas, en el citoplasma de las células, y allí es donde la unión de los 3 685 aminoácidos adecuados crean la distrofina.

4/5- La proteína es llevada bajo la membrana de la célula muscular, donde forma parte de un complejo con muchas otras; algo necesario para trasmitir la fuerza muscular y para la estabilidad de la membrana celular bajo tensión mecánica.

6- Otro diseño gestiona más transporte proteico si el músculo persiste en necesidad de tensión. 7- Mientras, factores genéticos reguladores están pendientes por si es necesario extender la síntesis de distrofinas o detenerla, pues, aunque los científicos hablan de las cosas con que trabajan como si fuera sólo una de cada: ‘una proteína’, ‘la distrofina’, ‘el gen’, ‘la fibra muscular’… en realidad, actúan miles de millones de ellas. Hay 114 mil millones de moléculas de distrofina en un gramo de tejido de músculo. O sea, 7 diseños previendo la necesidad celular para una sola proteína, expresada miles de millones de veces.

Se crean 10000 distintas, no una sola; ¡una grandeza de Diseño! ¿A cuánto asciende el total de todas, actuando en el organismo? Y el esquema del programa ADN prevé la instrucción para sintetizarlas todas; no solo los billones de distrofinas, sino el total de proteínas existentes en el cuerpo, pentatrillones, funcionando con armonía y rigor.

Como pueden apreciar, este rastreo no ha sido filosófico, sino científico y empírico. Jamás verán este análisis por parte de ningún equipo evolucionista, que solo siguen la flecha del azar y la ‘homología orgánica’ en sus conclusiones. Solo vayan al trabajo seudocientífico del genoma hombre-chimpancé, y lo comprobarán: ‘genes homólogos, polimorfismos debidos a la evolución…’ Hacen todo lo anticientífico que esté en sus manos para lograr apuntalar las lucubraciones que caracterizan la teoría; incluso cogen los cromosomas 12 y 13 del chimpa, los recortan en brazos largos y cortos, y luego los pegan, intentando franquear la sólida barrera genética que impone la realidad: esos simios tienen 48 cromosomas, mientras el humano solo tiene 46. Aun sabiendo las funestas consecuencias que la experiencia señala en el caso de los humanos con aneuploidías, cambio del número de cromosomas.

 Es decir: buscan aquello que necesitan hallar para apuntalar su teoría, en una inducción circular. Pero aunque lo niegan en la Creación de Dios, la propia defensa evolutiva depende de diseño; sin él, nadie logra solución. Solo que el evolucionista lo usa para intentar apoyar una teoría decadente, a como sea. Y en eso fundamenta su plan de acción.

Yo participé durante años como miembro de un equipo de investigación, y sé que luego de la jornada laboral, por las noches, ya en familia, el cerebro está procesando, buscando para el día siguiente un nuevo diseño o plan que permita el éxito, que no nos haga parecer a la zaga del resto, que no retrase el trabajo investigativo. Así, este análisis de la distrofina rastreó las evidencias científicas identificables por experimentación; siguió cada proceso celular desde su instrucción ADN. Y a quienes usan esta técnica de pesquisa, buscando conclusión objetiva, les llaman, despectivamente, ‘creacionistas’.

Quienes hayan seguido esta flecha biológica paso a paso, no tienen otra opción que reconocer en el diseño a un Creador que perfila su prototipo, pues en la fórmula de la vida resulta científicamente contrastado que la información antecede a la obra final. Y a esta corriente científica, que siguiendo paso a paso los procedimientos científicos implícitos en el ADN de cada célula, de cada organismo viviente en este planeta, hasta llegar al Diseñador que acabó siendo Creador, se le llama ‘Creacionismo’.

El creacionismo pues, no es un pensamiento vulgar, sin reglas, aferrado solo a una fe y una filosofía, sino el final de un razonamiento científico, que en cada obra conduce hacia la inconmensurable Ciencia de Dios, el Creador de toda Ciencia. Es la sistemática de análisis de todo defensor de la Creación, que acude a las Ciencias para defender la verdad científica del Diseño Inteligente de nuestro Dios. Llegados aquí: ¿puede alguien decir que el creacionismo no es Ciencia? Solo desde el capricho y la enorme necesidad de desautorizar la verdad.

El DI tiene en el creacionismo la causa fundamental. Dios diseñó, no para que el azar actuara, sino para que [como el todopoderoso ingeniero que es], pudiera llevar a término el producto: la Creación de un mundo física y químicamente armónico, desde la Tierra hasta las profundidades más recónditas del espacio cósmico, donde vemos más de 25 tipos diferentes de órbitas, sin que ningún defensor del azar sea capaz de determinar, no el teórico big bang, sino de dónde brota esa colosal fuerza que aun hoy, en este mismo instante en que Ud. lee, mantiene a ese multimillonario conglomerado flotando armónicamente en el espacio.

Son materialistas, se guían por la física, y la física enseña que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma; pero también dice que no existe la máquina de movimiento perpetuo, de modo que el materialismo ateo debería explicar la fabulosa e inconmensurable maquinaria cósmica de movimiento perpetuamente sincrónico que Dios ha presentado al mundo, poniéndole a los sabios ateos los pelos de punta al verse impotentes para dar una respuesta científica satisfactoria. Y además, deben hacerlo mediante el uso de la reflexión, una entidad inmaterial e intangible, de la que ningún defensor evolutivo es capaz de señalar su ‘trasmutación animal‘.

Sin embargo, algunos cristianos yerran al presentar el DI como una entidad independiente, desmarcándose con temor de la palabra creacionismo. El ‘coco’ ha sabido meter el miedo a la ofensa, a la descalificación y al ostracismo científico. El ‘coco’ sabe mucho; sabe por dónde meter la punta de su lanza, y sabe que el ser humano no presenta una fisura mayor que su propia vanidad. Y el ser humano quiere desmarcarse siendo dubitativo: “bueno sí, creacionismo… pero no exactamente… sustentamos la idea de defender el Diseño Inteligente de Dios, pero no hablamos del cómo ni del cuándo…”

Y el coco gana esa batalla ideológica, por abandono del contrario. ¡A pesar de que el contrario [el creacionista] tiene a Dios de su parte! ¡Pues no! El coco, que sabe leer perfectamente en el corazón humano, debe ver que no hay fisuras en la cadena del espíritu, que no tememos ser avergonzados, porque el propio Señor Jesucristo nos lo advirtió: “En el mundo tendréis aflicción, pero no temáis, Yo he vencido al mundo”.

Así que, sí el Señor Jesucristo siempre llamó al pan ‘pan’ y al vino ‘vino’, comportémonos dignamente ante Él. Digamos sin tapujos que el Diseño Inteligente no es una maquinaria humana; no es un artefacto creado por el cristiano para marginarse del creacionismo, sino que es la consecuencia de seguir una pauta analítica que conduce irreversiblemente hacia una entidad Creadora Inteligente.

Tal como Jesús no intentó vender coches a nadie, sino que habló claro, propugnando la unidad de su iglesia, no continuemos siendo separatistas por miedo al coco, sino tomemos la senda que Cristo trilló, y digamos con orgullo que el Diseño Inteligente al que conduce el análisis científico de cada célula, fue el precursor de la Creación Inteligente de Dios. Y que el creacionismo no es más que la corriente de pensamiento científico que defiende ese Diseño. Sin miedo, pues no es poca cosa lo que tenemos: nada más y nada menos que el apoyo del Señor Jesús. ¿Quién puede contra Él?

Sí, somos científicamente creacionistas; la Ciencia nos avala. Pero más aun Jesús, partícipe directo de la Creación de Dios, y para quien fueron creadas todas las cosas. Nuestro Gobernador eterno, Dios mediante, en el Sion definitivo e inexpugnable que esperamos habitar.

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