DARWIN: EL MUNDO DE YUPI. (II)

abril 21, 2013

 

La imagen renovada del artículo anterior revela que si somos sexuados, y descendemos de homínidos, el hipotético 1er homínido sería parido por madre simia… de padre simio. Mas, si no nació simio, sino homínido, entonces fue un híbrido. Ese primer homínido necesitó una hembra de su misma especie para la multiplicción homínida que predica la teoría darwinista. Pero como era el 1º, no había homínidas en su entorno; de modo que tuvo que procrear con una simia… y eso convertiría al nuevo ser en otro híbrido. Y si hay un hecho científico comprobado, es que los híbridos son estériles: no pudieron crear las ‘poblaciones’ homínidas que dice la evolución. De modo que esta imagen jamás pudo ser posible:

Hominidia

La defensa evolutiva lo sabe perfectamente; sin embargo lo obvia, dando explicaciones seudocientíficas para hacer fructificar el capricho. Pese a que los señalados como nuestros ancestros tengan 48 cromosomas y nosotros 46, o que la ciencia sepa que al no ser homólogos los gametos masculinos y femeninos, la incompatibilidad cromosomática convierte al híbrido en estéril: el cigoto resultante de la unión de esos gametos, la nueva especie, con ADN distinto a los padres, no podrá procrear. Aun así, se insiste en que descendemos de híbridos.

En fin… lo que plantean es conocido en genética como ‘translocación’. Pero solo se conocen movimientos de parte de un cromosoma hacia otro, y jamás resultan beneficiosos para las poblaciones. No hay por qué suponer que la integración de dos cromosomas distintos, cosa jamás vista, resulte en un salto entre especies. Eso jamás ha sido experimentado; ¡nunca!

El estudio citogenético más parecido refiere un caso de síndrome de Down [trisomía 21]. Los análisis revelaron una translocación 14/21 D/G en uno de los padres; es decir, gran parte del cromosoma 21 del grupo G, translocado al extremo del cromosoma 14 del grupo D. El padre afectado no tiene la dolencia; pero el hijo nació con la enfermedad: un cromosoma 21 de más; o sea: 47 cromosomas en total, en lugar de los 46 normales. Y ese hijo es infértil; su ADN de 47 cromosomas muere en él y con él.

Supuestos tras supuestos, el proyecto hombre-chimpa jugó con la realidad molecular y apartó el escollo del cromosoma de más, mudando el genoma chimpa de dos cadenas de 24 cromosomas (48), por otro de dos cadenas de 23 (46), para aparearlo al humano. Así homologaron al cromosoma 21 humano con el 22 de chimpa. Pero: ¿alterar la realidad es Ciencia?:

 [In recognition of its strong community support, we will refer to chimpanzee chromosomes using the orthologous numbering nomenclature proposed by ref. 18, which renumbers the chromosomes of the great apes from the International System for Human Cytogenetic Nomenclature (ISCN; 1978) standard to directly correspond to their human orthologues, using the terms 2A and 2B for the two ape chromosomes corresponding to human chromosome 2.]

La ref. 18 dice que la translocación de los cromosomas 12 y 13 chimpa formaron el cromosoma 2 humano; algo jamás se ha probado. ¡Que lo hagan! Solo deben manipular genéticamente embriones de chimpancés, y dar al mundo la evidencia de resultado humano. Sabemos que lo intentan desde hace rato, mas la verdad les quita la razón; ni con última tecnología ni mentes admirables lo logran. Pero el azar sí pudo… ¿Es eso ciencia?

¡Qué prueben que es posible! En cuanto lo intenten, el resultado será siempre muerte del individuo. No importa los millones de años en los que se escudan; solo en horas ese ADN dejará de ser viable con la vida.

Se basaron en supuestos, no en evidencias; e ignoraron dos grandes divergencias: el ADN chimpancé es aproximadamente 10% más grande que el humano, con dos cromosomas de más. Y más aún: los extremos de cada cromosoma chimpa tienen una secuencia ADN, no presente en humanos. O sea: 48 grupos de secuencias; millones de datos obviados.

La diferencia en total de cromosomas no es trivial; tienen genes concluyentes en la línea germinal, cuya anomalía genera el mal conocido como ‘aneuploidía’. La experiencia con casi 20000 dolencias de causa genética, dicta que con un cromosoma menos o uno de más, jamás se es normal. Es nocivo para la salud o la vida; ninguna conduce hacia una nueva especie. Eso es fraude; desde el punto de vista científico, el ‘homínido’ que naciera con uno de menos, además de ser un híbrido anormal, sería científicamente estéril. Jamás generaría al ser humano.

La Aneuploidía casi siempre es letal, salvo la trisomía de cromosomas 13, 18, 21 y los sexuales ‘X’, y ‘Y’ (XXY y XYY), así como la monosomía del cromosoma X. Pero toda aneuploidía, sea o no sea letal, causa infertilidad y conduce a dolencias que impiden la multiplicación de la especie; es prácticamente imposible lograr cigotos compatibles con la vida. La tabla de abajo da la estadística de cuántos alcanzan a nacer, entre cada 1000 embriones humanos con aneuploidía, según la que se trate. Y el que logra sobrevivir está condenado a una vida atrofiada… y estéril. Observen:

TablaAneuploidía

Lo real es esto: en un cáncer gástrico se buscó la secuencia del gen que codifica para la proteína CDH1, relacionada con ese cáncer, localizando la mutación. En un diminuto punto del cromosoma, el exón 12, se manifestó la sustitución puntual de una guanina por una adenina.

Una sola base, entre 6.4 mil millones del ADN humano, fue suficiente para matar a una persona… y con ella su parte de permanencia de la especie. Sin embargo, se pretende insinuar que fue posible la transposición de 237 millones de pares de bases desde el simio, para crear el cromosoma 2 humano, el 2º más grande del ADN. ¿Es eso científico?

La variación genética de ‘poblaciones’ desde el hibridismo jamás se ve en ninguna selva o zoo del planeta; cada vez que surge un híbrido entre seres de distinta especie, es incapaz de generar poblaciones pues resulta estéril. Ningún animal híbrido, a resulta de la unión de seres de distinta especie (burro-cebra; caballo-burra; león-tigresa…) puede lograr gametos viables para la vida; si se logra un embrión, este se aborta. El híbrido no tendrá descendencia; la nueva especie morirá al morir él. Jamás se darán las hipotéticas poblaciones que se propugnan. Si el híbrido es macho no embaraza a la hembra; y si es hembra, no queda embarazada.

Pese a ese saber, palpable por siglos, la teoría repite que unas especies generan otras. Aunque existen más de 200 especies de primates, jamás se ha visto poblaciones híbridas descendientes de ellos; por lo tanto, decir que ‘descendemos’ de algún tipo de bicho, no es apoyado por el empirismo científico. Y por esa razón la teoría, es teoría y no hecho científico, por no contar con la evidencia científica indispensable.

Otra cosa es la argumentativa circular con frases científicas, con la que se pretende apuntalar la creencia homínida; pero repito: no hay ni una sola evidencia de que una especie trasmute a otra. Es científicamente imposible que una especie trasmute a otra mediante las ‘poblaciones’ híbridas de la teoría evolutiva. Esa imagen que pretende dar idea del paso de un mono en cuatro patas a humano erguido, en millones de libros y cuadernos, internet, prensa, y TV, es sencillamente imposible. Lo que se propugna, con todo respeto, y sin ningún otro ánimo que el alzar estandarte a la verdad, es aplauso a la ignorancia, no hecho científico.

Lo realmente científico sería mostrar la evidencia del paso procariota a eucariota, porque es la base de toda la teoría: primero surgió el organismo unicelular, y luego el eucariota’, pues este último forma más de un millón de especies (aves, peces, mamíferos, insectos, plantas…).

Sin eso, la teoría es ficción en sí misma. Los laboratorios lo tienen fácil para probar esa evolución en las bacterias, pues su altísima velocidad de reproducción permitiría la observación de algún cambio a nivel molecular que, al menos, indicara un cambio hacia el eucariota a nivel de ADN.

Los laboratorios ensayan con millones de cepas; pentamillones de bacterias. Y una sola bacteria es capaz de generar casi 100 generaciones diarias: casi 20,000””000,000”’000,000”000,000’000,000 por día. ¡Una sola! ¿Cuántas posibilidades de ver el desarrollo de la evolución en millones de cepas, con millones de ellas proliferando?… Tienden e infinito.

Sin embargo, aunque en miles de laboratorios evolutivos muchos científicos, excelentes biólogos, muy profesionales, buscan con afán y tecnología punta ese descubrimiento que llevaría automáticamente al Nóbel, desde hace más de un siglo, jamás ha podido ser evidenciada tal evolución. Las bacterias siguen siendo tan bacterias como siempre. Se dice que están aquí desde hace miles de millones de años, sin embargo se muestran ante nuestros ojos como siempre lo han hecho, sin el más mínimo síntoma de evolución en ellas.

Así las cosas, la transmutación de procariota en eucariota, el fundamento de la teoría (que no hecho científico) de la evolución de las especies, no pasa de ser un mito. Igual que nuestra propugnada ‘igualdad genética al simio’, no ha entrado en ciencia desde la evidencia, sino desde la argumentativa. Mas en biología no es la argumentativa lo que apoya, sino la evidencia orgánica del hecho que se propugna.

No me canso de repetir la evidencia bíblica de la Ciencia de la Creación de Dios: Sal 139:13-16, escrito bajo revelación por un pastor de ovejas, más de 4 mil años antes del 1er genetista y del hallazgo de la biblioteca ADN:

Porque tú formaste mis entrañas;

Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;

Estoy maravillado,

Y mi alma lo sabe muy bien.

No fue encubierto de ti mi cuerpo,

Bien que en oculto fui formado,

Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

Mi embrión vieron tus ojos,

Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas

Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas.

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SELECCIÓN NATURAL Y MUTACIONES

marzo 15, 2008

“Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia y con la boca se confiesa a Jesucristo, para alcanzar la salvación.” (Romanos 10:10)

ANEMIA FALCIFORME: ¿MUTACIÓN POSITIVA?

En un reciente debate de este blog; una deliberación trató sobre las ventajas evolutivas de la mutación para las especies. Provino de alguien capacitado para opinar, a quien le agradezco su participación y la generosa entrega de su tiempo, pues presenta alternativas de reflexión, siempre bienvenidas a esta página. Sus palabras decían lo siguiente:

‘…sabrás de la existencia de la malaria, enfermedad producida por un protozoo, el Plasmodium, que mata en torno a 3 millones de personas al año (más que el SIDA, pero como solo afecta al tercer mundo…) Bien, este protozoo se adquiere por medio de la picadura de un mosquito, y es capaz de invadir las células rojas de la sangre: los eritrocitos. Al final, causa una hemólisis severa que puede causar muerte al infestado.

Por otro lado, existe una enfermedad hereditaria llamada anemia falciforme. Esta enfermedad es producida por una única mutación del gen de las cadenas beta de la hemoglobina: un residuo de aminoácido glutámico pasa a ser valina. Y esta única mutación hace que los eritrocitos adquieran forma de hoz y sean mucho más viscosos, con lo que pasan con mayor dificultad por capilares y vénulas.

Pues bien, se ha podido observar que la frecuencia de aparición de esta mutación, y por tanto de la enfermedad, es mucho más elevada en África que en otras zonas del mundo. Tras multitud de estudios se ha demostrado que aquellas personas que tenían la enfermedad eran mucho más resistentes a ser infectados por el plasmodio de la malaria. Esto permite que aquellos individuos que presentan la enfermedad, tengan más probabilidades de sobrevivir a la malaria y por tanto de pasar sus genes a su descendencia. Y por ello, esta mutación se ha extendido en la población africana.’

Hasta aquí el comentario; ahora, reflexionemos sobre lo expuesto: ‘La mutación que genera la anemia falciforme es buena, pues ‘posibilita’ (no ‘asegura’) la inmunidad ante la malaria’.

La anemia de células falciformes (drepanocítica) afecta la hemoglobina, una proteína que forma parte de los glóbulos rojos y se encarga del transporte de oxígeno. Es de origen genético; ocurre por la sustitución de un aminoácido por otro en su síntesis, motivando que, a baja tensión de oxígeno, la hemoglobina se deforme y el eritrocito adquiera apariencia de hoz. Esta nueva geometría crea conflicto circulatorio, se taponan los vasos sanguíneos y causan síntomas que van, desde la propia anemia hasta la muerte.

¿Pueden desviar nuestra atención, los hipotéticos beneficios sin garantía, de la mutación que provoca la anemia falciforme y olvidar por eso el daño producido? Me parece oportuno trasmitir a las personas que oyen decir que las mutaciones pueden ser buenas, las consecuencias que tienen que enfrentar, quienes ‘sufren’ en su propio cuerpo, las ‘bondades’ de esta mutación por transferencia parental:

Se dan cuadros dolorosos y agudos causados por vasos sanguíneos bloqueados y órganos dañados; así como el ‘secuestro esplénico’ (se dilata el bazo, atrapando células sanguíneas). O crisis aplásica (una infección hace que la médula ósea deje de producir glóbulos rojos). Todos son trances dolorosos, en casi todos los pacientes, en algún momento de sus vidas; pueden durar de horas a días, afectando los huesos de la espalda, los largos y el tórax. Pueden ser tan graves que requieren hospitalización para el control del dolor mediante líquidos intravenosos, y llegan a matar.

Si son repetitivas, pueden ocasionar daños en riñones, pulmones, huesos, hígado y sistema nervioso central. Se dan ataques de dolor abdominal, de hueso, Jadeo, Retraso en el crecimiento y en la pubertad, Fatiga, Fiebre, Ictericia, Taquicardia, Orina sanguinolenta (hematuria), Dolor en el pecho, Sed excesiva, Micción frecuente, Erección dolorosa (priapismo; esto ocurre en el 10 al 40% de los hombres con la enfermedad), Visión deficiente y ceguera. Así como susceptibilidad a infecciones y úlceras en la parte inferior de las piernas. (En adolescentes y adultos)

Los trasplantes de médula ósea pueden curarla, pero sólo se recomiendan en una minoría de pacientes debido al alto riesgo, pues las drogas necesarias para posibilitar el trasplante son altamente tóxicas, además de la dificultad para encontrar donantes apropiados.

Los tratamientos adicionales pueden ser: diálisis o trasplante de riñón para enfermedad renal, extirpación de la vesícula, reemplazo de cadera en caso de necrosis, cirugía para problemas oculares y transfusiones o cirugía para eventos neurológicos, tales como accidentes cerebrovasculares. Las causas de muerte abarcan insuficiencia de órganos e infección. Algunos viven incidentes menores, breves y poco frecuentes, mientras que otros sufren traumas graves, prolongados y habituales. Veamos qué problemas clínicos específicos puede producir la anemia falciforme:

Infecciones.- Los bebés y niños pequeños enfermos, son especialmente propensos a contraer graves infecciones bacterianas como la meningitis (infección de la membrana que reviste el cerebro) y las infecciones de la sangre. Presentan la principal causa de muerte entre los niños afectados, sobre todo en los países pobres. En los ricos, puede detectarse en la mayoría de los recién nacidos, proporcionándoles la atención médica adecuada para prevenir complicaciones, pero solo eso.

Episodios de dolor: Es el síntoma más común de la dolencia. Algunos afectados tienen uno o ningún episodio de dolor anual, mientras otros llegan a tener 15 o más. Suelen durar desde unas horas hasta varios días o incluso semanas y puede originarse en cualquier órgano o articulación del cuerpo donde los glóbulos falciformes se amontonen y bloqueen los vasos sanguíneos. Algunos estados pueden ser graves y necesitan ser tratados en un hospital con analgésicos potentes administrados por vía intravenosa.

Accidente cerebrovascular.- Ocurre si los glóbulos en forma de hoz bloquean un vaso sanguíneo del cerebro. El 10% de los niños con la mutación lo sufre, pudiendo llegar a incapacidades permanentes. En algunos casos, los médicos pueden identificar los niños con un mayor riesgo, tras examen por ultrasonido; en ocasiones indicando transfusiones de sangre periódicas para evitarlo. Un estudio realizado en 1998 comprobó que estas reducían mucho el riesgo en niños; también el de un segundo accidente. Pero estas, si son periódicas tienen peligro, pues se acumula más hierro del debido en el organismo y se puede generar infección en la sangre.

Síndrome torácico agudo.- Este síndrome tiene síntomas similares a los de la neumonía, como dificultades para respirar, dolor en el pecho y fiebre. Puede ser causado por una infección o por el bloqueo de los vasos sanguíneos del pulmón; puede ser fatal y debe tratarse en un hospital, con antibióticos, transfusiones de sangre, analgésicos, oxígeno y medicamentos que ayudan a abrir los vasos sanguíneos y mejorar la respiración.

Problemas de visión.- Cuando los diminutos vasos sanguíneos del ojo se bloquean con glóbulos falciformes, pueden aparecer problemas de visión e incluso ceguera. Algunos niños con la mutación, pueden necesitar exámenes de vista periódicos.

Retraso en el crecimiento.- Los niños con esta anemia suelen crecer más lentamente que lo normal y comienzan la pubertad después que los demás. Por lo general, suelen ser pálidos, les falta el aire y se cansan fácilmente.

Embarazo.- Las mujeres que hereden esta mutación tienen un riesgo mayor de sufrir complicaciones que pueden afectar su salud y la de sus bebés. Durante el embarazo, la enfermedad puede volverse más grave y las crisis de dolor pueden ocurrir con más frecuencia. El riesgo de parto prematuro y de dar a luz un bebé de bajo peso, es mayor.

La anemia depranocítica, causada por un tipo anormal de hemoglobina (pigmento portador de oxígeno) llamada hemoglobina S, es heredada de ambos padres como un rasgo autosómico recesivo. Si la hemoglobina S se hereda de uno de los padres, el hijo adquiere el rasgo depranocítico, pero la enfermedad se presenta generalmente sin síntomas. Este mal, afecta principalmente a personas de herencia africana, con lo que, además de en África, 1 de 400 afro americanos también se ven afectados.

La distribución de las altas incidencias de anemia falciforme, coincide en África con áreas de presencia de la malaria falciparum, la forma más severa y con frecuencia mortal, de esta infección, causada por el Plasmodium falciparum, un protozoario parásito de los glóbulos rojos del hombre. Los africanos con hemoglobina normal (HN-HN) son muy susceptibles a la malaria y con frecuencia sucumben a esta enfermedad, mientras que los portadores del gen mutante falciforme, en forma homocigota, son muy resistentes a la infección del parásito. Se supone que los eritrocitos deformados y de poco volumen, no permiten el desarrollo adecuado del parásito en su interior, por lo que la infección nunca ocurre. Sin embargo, la anemia es tan severa en estos individuos, que no suelen llegar a los 40 años.

Por otro lado, los heterocigotos (HN-HS), en los que sólo una proporción de sus eritrocitos son falciformes, presentan resistencia a la infección del plasmodio de la malaria y son lo suficientemente robustos para no sufrir severamente los efectos de la anemia. Y esto es precisamente lo que se manifiesta como evidencia de que la selección natural ha favorecido al individuo, presentada como un caso de selección ‘balanceadora o estabilizante’, en el que una mutación, letal en los homocigotos, se conserva inocua en los heterocigotos que han adquirido una adaptación favorable a las condiciones de su medio, que incluyen el alto riesgo de contraer la malaria falciparum. Pero no señalan que solo una parte de sus eritrocitos son falciformes, que el resto es normal ni que la garantía de inmunidad no es del 100%.

Este paralelismo malaria/anemia depranocítica,  no pasa de ser una simple coincidencia; la relación de esta mutación, como respuesta genética producto de una hipotética selección natural, queda desmentida, según puede verse en el mapa. En países del sur de Asia como el oeste de Irán, todo Pakistán, Afganistan, India, Bangladesh, Nepal, Myanmar, Thailandia, Cambodia, Laos, Vietnam y parte del sur de China, la malaria ha impuesto un trono, y sin embargo, la anemia falciforme no se manifiesta con mayor incidencia que, digamos, en Francia. Por lo que la relación malaria/mutación falciforme africana, no va más allá de la simple coincidencia, al igual que la gripe/cancer en Inglaterra.

No solo eso, sino que al turista que viaja a esos países se les recomienda vacunarse contra la malaria, mientras muchos de los nativos ya han adquirido inmunidad ante la picadura del Anopheles. Es decir: ‘no ha sido necesaria una mutación para hacerle frente a la enfermedad’; el propio organismo logra crear los anticuerpos necesarios. Dicho esto: ¿puede considerarse beneficiosa una mutación que no deja vivir a un grupo importante de individuos más allá de los 40 años, luego de sufrir toda su vida hasta el final,  cuando se demuestra que nuestro código genético codificado contempla la autodefensa?  ¿Es racional plantear que la mutación se origina porque constituye una ventaja evolutiva?

 Nacer con la mutación, implica peor calidad de vida hasta el final; la malaria en cambio, es curable. El vector de la malaria humana son las hembras de mosquitos del género Anopheles. Los machos no pican al ser humano, ya que únicamente se alimentan de jugos vegetales. La única causa de muerte ocurre por la falta de atención médica, que no tiene que ver con la genética, sino con la riqueza o la pobreza. Esto si es un ejemplo negativo del azar, que establece que unos nazcan en una sociedad con todos los medios disponibles, mientras otros lo hacen en una aldea del centro de Zaire, en el sur de China, o en las zonas más pobres de América Latina, según puede verse en el siguiente mapa:

Malaria en el mundo

El primer tratamiento eficaz para la malaria, se debió a la corteza del árbol Cinchona, que contiene el alcaloide quinina: el mejor antídoto hasta ahora. En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas son tan a menudo infectadas que a veces desarrollan la ‘inmunidad adquirida’, es decir: son portadores más o menos asintomáticos del parásito. Aunque la co-infección VIH-malaria ha incrementado la mortalidad, ésta permanece siendo un problema menor que la combinación de VIH-tuberculosis.

La pregunta que deseo lanzar al lector es la siguiente: ¿cuál es la mejor forma de combatir la malaria: con la mutación que produce la anemia falciforme, que mata y produce sufrimientos prolongados durante todas una vida o con quinina en cantidades suficientes, donde sea necesaria?

La mutación genética causa cada año, solo en España, unos 160000 nuevos casos de cáncer. He accedido a un sublistado de 110 enfermedades genéticas, en el que aparecen otros cientos más; de él extraje algunas para compartirlas en esta página:

Leucemia infantil, causada por mutación celular, retinoblastoma: enfermedad que forma células cancerosas en la retina. Detección de la prevalencia de mutaciones consideradas malignas en los genes de la cadena pesada de la betamiosina (MYH7, 11 mutaciones) y la troponina T (TNNT2, 5 mutaciones) en pacientes con miocardiopatía hipertrófica.

Algunas otras derivaciones de la ‘bondadosa‘ mutación genética, que se supone algunas veces buena para la evolución (mejoría biológica) del ser humano, son: Aneuploidía, Beta-talasemia, Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, Cromosoma Filadelfia, Distrofia muscular de Duchenne, Síndrome de Down, Enfermedad poliquística renal, Esclerosis tuberosa, Fenilcetonuria, Galactosemia, Glomeruloesclerosis diabética, Glucogenosis, Hemofilia, Hipertermia maligna, Síndrome de Marfan, Neurofibromatosis, Osteogénesis imperfecta, Osteopetrosis, Síndrome de Patau, Síndrome de Proteus, Síndrome de Rett, Sindrome de Lowe, Síndrome de Stickler, Síndrome de Beckwith Wiedemann, Síndrome de Ochoa, Síndrome de von Hippel-Lindau, Talasemia, Enfermedad de Tarui, Enfermedad de Tay-Sachs, Síndrome de Tourette, Síndrome de Turner, Enfermedad de Von Gierke, Síndrome de Williams, Enfermedad de Wilson, Síndrome de Wolff-Parkinson-White, Síndrome del XYY, Síndrome de Zellweger.

Solo son algunas; ponerlas todas significaría una conferencia escrita, que no es el objetivo del blog. Pero sí, deseo hacer un llamado a la meditación, a todos aquellos que han sido imbuidos de la idea de que las mutaciones pueden constituir un ejemplo de la selección natural. ¿Es más el daño que provocan, que las hipotéticas ventajas que algunos piensan? Yo creo que sí.

¿Y ustedes?

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