LA TECNOLOGÍA Vs LA SALVACIÓN EN DIOS.

enero 15, 2013

 15 de Enero/2013

Hace poco terminó en Las Vegas, USA la feria Internacional de Electrónica CES. Allí, Panasonic mostró su nueva gama de electrodomésticos (hornos, aire acondicionado, lavadoras, etc) controlados mediante un smartphone con soporte NFC y la aplicación debida. Hubo muchas novedades de distintas empresas; Samsung mostró la de un teléfono celular con pantalla de colores, flexible, por ser plástica y no de cristal, y con el grosor de una hoja de papel: un artilugio del tamaño de una caja de fósforos.

Una vez leí: “Nada es veneno, todo es veneno; el secreto está en la dosis.” Y eso se aplica en que los avances mal usados son dañinos. Hoy hay más accidentes de tráfico  por distracción con el móvil que hace unos años. Al principio solo se llamaba o respondía llamadas o se leían y remitían SMS mientras se conducía; pero hoy va in crescendo el que la cámara de un helicóptero policial detecte el uso de los modernos Androids y Cia. como navegadores. Estando al timón, igual se busca la vía de acceso desde Lepe a Madrid, que se habla o está pendiente de e-mails o se dedica atención y tiempo a los ‘whatsApp’ que cada vez más esclavizan la voluntad del ser humano.

Además, la cita de Las Vegas, más allá de los sin duda pasmosos avances exhibidos, dedicó (este año más que el anterior) conferencias a la relación entre tecnología y placeres carnales. Por ej: el fabricante canadiense Standard Innovation presentó un vibrador para parejas, con la oferta de ser ‘el único que puede ser usado durante las relaciones sexuales’. En esa misma feria, se presentaron debates como: ‘El sexo no envejece’, ‘La ciencia se encuentra con la sexualidad y ‘El sexo en tiempos digitales’.

Más allá de las innegables ventajas que el desarrollo tecnológico aporta al campo de la industria en general, y de la salud en particular, también se ve como algunos, en su afán de ganar dinero, venden su alma al diablo y usan la tecnología como trinchera anticristo. Cada vez más subyugan al espíritu y al corazón humano. Hay invenciones que, más que ser un aporte positivo a la sociedad, violan las leyes de Dios y trasmutan en drogas virtuales que arrastran las personas hasta su destrucción definitiva.

Jugar al bingo, ver pornos en HD, intercambiar archivos pedófilos, fabricar bombas, etc, cada vez está más al alcance no solo de adultos, sino de menores de edad. Y no hay quien pare esa noria. Los alumnos en clase están más pendientes de videojuegos, Facebook, recepción de fotos, pornografía, etc, que de su superación personal.

Y lo más preocupante es que ese peligro está tocando las puertas de la misma iglesia cristiana, con la venia y/o apatía de sus dirigentes. No digo que haya visto el uso de la pornografía dentro de las iglesias, pero sí que he detectado a alumnos en sus zonas wifi, supuestamente comprometidos con Cristo, más pendientes de los juegos y correos a través de sus smartphones, que de las clases de Evangelio.

Y esto es sin duda un gran obstáculo, no solo para ellos, sino mayor aun para los dirigentes que con un alto grado de responsabilidad no han decidido todavía atacar ese problema. Algo crucial, pues se trata del futuro de la iglesia cristiana.

Por otra parte, para el mundo implicado con el compromiso de ‘salvar al planeta’, opuesto a la contaminación ambiental, malos políticos, desigualdades sociales, etc, la protección de la Tierra es la garantía de la salvación personal futura. Priorizan lo subjetivo a lo objetivo; dicen que ese amparo depende de las gestiones y luchas de los débiles contra los poderosos. Sin embargo, deberían apagar esa luz larga que pretende ver al mosquito del futuro sin detectar al elefante del presente, y en su lugar dejar que prenda en el interior la luz que guía en Verdad a la Salvación individual.

Dios dice muy claramente cual debe ser nuestra preocupación prioritaria:

Oíd, oh cielos, escucha, oh tierra, y regocijaos, vosotros los habitantes de ellos, porque el Señor es Dios, y aparte de Él, no hay Salvador.

Esto también dice el Señor:

Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin. Grande será su galardón y su gloria; y a ellos revelaré todos los misterios ocultos de mi reino desde los días antiguos, y por siglos futuros; les haré saber la buena disposición de mi voluntad tocante a todas las cosas pertenecientes a mi reino. Aun las maravillas de la eternidad…

O sea: sin rectitud no hay avance espiritual; la corrupción sigue morando en nosotros, y no podremos ser herederos de la promesa, por cuanto en el reino de Dios (que Jesús nos promete si somos fieles a su legado) es imposible que moren la pureza con la impureza; tal mezcla es tan imposible como la de aceite y vinagre en sus estados naturales.

En realidad, la contaminación del planeta es secundaria ante el peligro de la notoria corrupción que alcanza el alma humana en los tiempos actuales. Más que preocuparnos por el efecto invernadero, la toxicidad de los gases industriales, la tala de árboles, la matanza de ballenas, o la posible extinción del colibrí esmeralda, el lobo rojo, o el gorila de montaña, deberíamos alarmarnos muy seriamente por lo que verdaderamente está en peligro de extinguirse por fuego: el alma humana.

Yo doy testimonio de que es cierta la advertencia del Señor Jesucristo que aparece en Luc 16:19, cuando cuenta la historia de Lázaro el mendigo, que va al Paraíso, y el rico sin nombre, condenado al infierno. (Había perdido su nombre debido a la contaminación de su alma; por esa razón no aparecía inscrito en el libro de la vida)

No voy a describir aquí esa historia, pero les sugiero que la lean, porque contiene más verdad y conocimiento para salvación, que el que puedan hallar en ningún otro libro. La angustia tormentosa del rico en el infierno que ahí se relata, es un aviso para los que insisten en ignorar las advertencias de Jesús, el Hijo de Dios, de quien de nuevo doy testimonio; a quien vi el 2 de enero del 2009 (Él sabe que es cierto), y con quien conversé en visión. Su misericordia me alcanzó, exhortándome al arrepentimiento, bajo una amonestación severa debido al trato que había dado en mi blog a los defensores de la evolución, por haber respondido a sus insultos y descalificaciones con igual ofensa.

Categóricamente, el Señor me ordenó que no diera a nadie por muerto, pues yo mismo lo había estado, y Él me había rescatado. Me ordenó borrar cada insulto mío, uno por uno, dejando los otros, en más de 2000 debates; ello me llevó más de un mes. Y aprovecho la oportunidad por si ha quedado alguno, para que me lo hagan saber y pueda suprimirlo.

Posteriormente, el 13 de septiembre del 2011 me condujo en espíritu al infierno, y luego me dio evidencias de que esa visita había sido cierta, y que debía testimoniar sobre ella. Nunca me ha revelado el Paraíso; probablemente porque aun estoy lejos de él; pero prometo que si alguna vez Él me muestra al menos una pequeña parte de esa Plenitud, también hablaré de ello; contaré, para esperanza, todo lo que me autorice contar.

Más allá de esto, advirtiendo sobre el infierno, el propio Dios expone, refiriéndose a la resurrección de los muertos para juicio, cuando el Señor Jesús regrese:

Y saldrán, los que hayan hecho el bien, en la resurrección de los justos; y los que hayan hecho el mal, en la resurrección de los injustos.

“La resurrección de los injustos”… ¿de dónde resucitan? Sabemos que los justos van al Paraíso cuando mueren pero, si Jesús instruye en el capítulo 16 de Lucas que el mundo de los muertos está dividido en dos: Infierno y Paraíso: ¿A cual pertenecen los injustos sino al infierno? Y por si alguien quiere acomodar esto a sí mismo, diciendo que han sido buenos, y que eso no va con ellos, les remito la frase del Señor:

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra

Todos somos pecadores, en mayor o menor medida, en público y/o en secreto; y jamás podremos estar en su presencia si morimos en pecado. Deberemos purgar nuestras faltas con dolor y sufrimiento, en el sitio preparado para ello desde el principio de los tiempos. Reajustemos el alma y el espíritu, pues no hay más tiempo que este para ponernos en paz con el Señor Jesús a través del bautismo por arrepentimiento y la fidelidad futura.

Aprovechemos los avances tecnológicos para todo tipo de bien; para todo lo que sea útil a la humanidad… pero huyamos como de la propia muerte, de la tecnología diseñada para conducir a la corrupción moral del espíritu. Sigamos con decisión inquebrantable la flecha que guía hacia Cristo, el rastro de sus pasos: Su Evangelio.

Si somos negligentes respecto a este aviso, haremos un muy mal negocio. Den por seguro que habría que pagar una hipoteca con un interés muy alto, y muy extenso en el tiempo, por una lúgubre y pavorosa residencia que, si nos esmeramos, todos podemos evitar.

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5ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

julio 17, 2012

 Julio/17/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

[5-¿Por qué los cristianos creen en el alma cuando la neurología ha encontrado pruebas claras de que el sentido de identidad y la personalidad pueden ser alterados por cambios físicos en el cerebro?]

¿Qué tiene que ver el alma con alteración sicomotora de causa orgánica? Igual tergiversación se vio en la lista de 86 órganos funcionales que, con la misma convicción ¿científica?, en 1893 Robert Wiedersheim publicó como escoria de la evolución. Clítoris, amígdalas, hipófisis, epífisis, apéndice, etc, fueron entonces declarados órganos vestigiales: residuos de una hipotética evolución de una especie a otra. Más abajo veremos que lo que ha comprobado la Ciencia es todo lo contrario: independencia

Al igual que cuando el conocimiento estuvo a la altura de responder sobre la funcionalidad de esos órganos, avergonzando a los listos que los declararon no funcionales, ya es hora de que la ignorancia del ateísmo sobre el alma se avergüence de las tonterías que apoya. No se puede hablar de lo que no se conoce. Mucho más cuando en realidad no persiguen un logro científico, sino intentar desmentir a como sea la Creación de Dios, alma incluida.

Lean ‘The Mystery of the Mind’, del Dr. Wilder Penfield. (Toronto, Little, Brown & Co.1975, p. 88.) [Edición en castellano: El misterio de la mente. Madrid, Pirámide 1977]. TambiénThe Mysterious Matter of Mind”, de Arthur C. Custance, (M.A., Ph. D.†). Lo recomiendo porque, aunque ningún científico ha podido desmentir sus experiencias, jamás se ha vuelto a apoyar una investigación similar.

Penfield fue célebre por sus estudios y su eficaz tratamiento en cientos de pacientes con epilepsia. Combinó cirugía, y estimulación con electrodos en el lóbulo cerebral, en pacientes despiertos. Las respuestas de aquellos enfermos, bajo estimulación sobre la propia mesa de operación, le ayudaron a localizar áreas dañadas causantes de esa dolencia.

Un hallazgo inesperado, y luego repetido cientos de veces, fue que bajo estímulos eléctricos los pacientes “veían” en la pantalla de su mente escenas personales del pasado lejano. Detallaban el sitio de esa película, las personas a su lado, etc… conscientes de la actividad del cirujano. Esos trabajos se realizaron en el Instituto Neurológico de Montreal durante treinta años. Más de 1000 operaciones a cerebro abierto que revivían como una película en la pantalla de la mente, recuerdos del pasado que le llevaron a la tesis de la doble conciencia.

El investigador dijo que, aunque pasó tres décadas intentando explicar la mente en base a la acción cerebral, esta experiencia le obligó a ver mente y cerebro como dos elementos interactuantes, pero autónomos.

Y para tranquilizar ánimos, diré que no es una artimaña creacionista, sino un trabajo como debe hacerse en Ciencias: sin prejuicios que condicionen los estudios. En Oxford bajo Sir Charles Sherrington y luego por un corto tiempo, bajo el Dr. Santiago Ramón y Cajal en España, Penfield absorbió y aceptó completamente el principio de que el trabajo experimental lo realizaría en la presunción de que la mente está dentro del cerebro, y que la mente, gracias a trabajos como el suyo, quedaría totalmente explicada en términos de física, química y circuitos eléctricos. O sea, jamás pensó en demostrar la espiritualidad humana a través de la mente, sino que buscaba una respuesta materialista al fabuloso procesador mental.

Lo más importante, y que nos lleva a la respuesta de esta 5ª Capciosidad, es que al extirpar el tejido de la corteza cerebral que antes había dado lugar a recuerdos del pasado bajo estimulación eléctrica (por considerar que era para beneficio del epiléptico) observó que el paciente podía aun evocar el recuerdo del pasado, aunque el área de estímulo ya no existía. Y eso le indicó que el subconsciente no tiene localización física específica. El corte de la conexión hacía imposible evocar la memoria mediante estímulo eléctrico… pero no erradicaba la memoria misma, que aun sin tejido podía ser suscitada voluntariamente.

Durante el “Simposio sobre Control de la Mente”; Univ. de California, San Francisco, 1961, [citado también en Arthur Koestler, “Ghost in the Machine”, Londres, Hutchinson Publishing Group, 1967, p. 203-204] el famoso especialista declaró:

« ¿Explica la mente, los mecanismos del cerebro? ¿Se puede explicar la mente mediante lo que se conoce actualmente acerca del cerebro? Si no es así, ¿cuál es la más razonable de las dos posibles hipótesis: que el ser humano está constituido por un elemento, o por dos?

Como se puede ver, hay muchos mecanismos demostrables en el cerebro. Funcionan automáticamente para los propósitos de la mente si se les invoca. Pero, ¿Qué agente recurre a estos mecanismos, eligiendo uno en lugar de otro? ¿Se trata de otro mecanismo, o hay en la mente una esencia diferente? Decir que estas dos cosas son una y la misma no significa que sea así. Pero sí bloquea el avance de las investigaciones.»

Y las investigaciones se bloquearon. Como el resultado señaló hacia la existencia del espíritu, anularon esos trabajos en el futuro; táctica igual a la del propugnador de la teoría darwinista, Richard Lewontin, quién evidenciando su verdadera motivación por la ciencia, dijo en su Libro de Estrategia: ‘‘Billions and billions of demons’, (1997):

Y no es que los métodos y las instituciones de ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino, por el contrario, que nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a las causas materialistas a crear un aparato de investigación y una serie de conceptos que produzcan explicaciones materialistas sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.

O sea: no Ciencia, sino apriorística alevosía, ensañamiento, y doble muro de hormigón contra la Verdad. El embarazoso trabajo de Penfield se selló en el olvido; y fue porque esta ciencia de los últimos tiempos, según se profetizó hace 2000 años, rechaza todo lo que tienda a apoyar la Palabra de Dios. Pablo lo advirtió en 1Ti 6:20-21:

Oh Timoteo, guarda lo que se te ha confiado, evita las profanas y banales pláticas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.’

Es significativo que los trabajos del Dr. Penfiel, que a muchos dolió tanto que jamás permitieron la continuidad de esa investigación, evidenciaran que todos nuestros actos son grabados en algún punto no físico, apoyando la posibilidad científica de que se cumplan las promesas y advertencias del Señor Jesús, en Mat 12:35-37:

“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

¡Nuestros actos y palabras son grabados! Todos daremos cuenta, no solo de lo que hacemos, sino hasta de lo que decimos; y será, aunque constantemente se empeñen en negarlo los seguidores de Lewontin, bajo la parodia del llamado de Franco a la Legión:

¡A mí los ateos!

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ARREPENTIMIENTO: ANTÍDOTO DEL CASTIGO

noviembre 29, 2011

Noviembre 29/2011

Oíd, quienes conocéis la rectitud sin obrarla; oigan, aquellos cuyo corazón les acusa. Abrid vuestro oído y sed sabios. Examinad la roca de donde fuisteis separados, y la cantera donde os compraron, pues el hombre es polvo y al polvo torna, pero el espíritu es eterno… y entre agua viva y fuego se hallan sus moradas.

De Dios nació la ley; en Cristo está el poder para consumarla. Jesús dio sus espaldas al azotador, y su mentón a quienes tiraron de su barba; su rostro jamás se escondió de la humillación ni del escupitajo de los diablos. El Padre siempre estuvo sobre Él, y aunque su cuerpo resultó pedernal de vergüenza ante los hombres, solo fue un tiempo de instrucción y advertencia necesarias; el Perfecto volverá como Rey para juzgar la causa humana y apartar sus elegidos. El León de Judá está a las puertas; ¡clamad al Juez antes de su llegada! En su tribunal ya no habrá clemencia con las tramas.

Jesús es amor, sí, fuente de afecto y amistad fiel si le buscan con corazón agradecido; pero debe responder en justicia ante su Padre, y por tal razón no permitirá que nada impuro contamine la eternidad que aguarda por la obediencia humana. La pureza es la meta inexorable; si no nos descontaminamos, no podremos entrar con Él. Y como el espíritu es inmortal por diseño Creador, deberá asumir su inmortalidad en la esquina opuesta: el reino de las calderas, las antípodas del Cristo, donde satanás ejecutará su mando sobre los que desecharon la puerta abierta al Cordero que salva.

¿Quién contenderá con Él? ¿Quién está a la altura de creerse su adversario? Látigo, espada y fuego hay en su boca: en sus juicios sentencia firme sin apelación válida. ¿Quién teme al Señor? ¿Quién obedece su Voz? El mundo se hunde cada vez más en sus tinieblas; cada vez más se traiciona a sí mismo, jactándose con indignidad de su impureza. Se entrega al eterno enemigo de Dios; se da a la voluntad de aquel que le encadenará para siempre al yugo del infierno. Flama real, porque real es la Palabra.

Muere la carne y el espíritu sale de su cárcel humana. ¿Y a dónde va? El justo, al paraíso, a esperar allí la venida del Señor, el día en que, empezando por Su iglesia, ejecutará juicio sobre toda la especie humana.

Pero el que en vida prendió fuego y sopló sobre centellas, mientras tarde Cristo arderá en su propio ardor; entre las llamas que animó será incinerado sin muerte, pues en perpetua angustia se verá aquel que no se arrepienta de sus pecados. Nadie escapará si no alinea su brújula íntima con el Hijo de Dios.

Rómpase ante Él, mientras esté en vida, y ruegue su perdón con corazón contrito, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Y aun no saldrá indemne si no lleva luego una vida de observancia, esforzándose con ahínco ante todo acecho de pecado. “Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la Vida” — Dijo Jesús en Apocalipsis 2:10.

Sin ser fiel hasta el fin, no se obtendrá visado para ir a Dios. Se dan palmaditas, se dicen unos a otros lo bien que lo hacen; halagan y son halagados, condecoran y son condecorados. Gente de a pie, reyes, gobernantes, teólogos, sacerdotes… cada cual según su vanidad, egolatría y soberbia busca con ahínco la gloria humana. Lo malo hacen bueno, y lo bueno malo; y si alguien alza la voz mostrando el error, le tratan como a apestado. Y así es en la calle, en el trabajo, el gobierno… hasta en la iglesia es rechazado quien amoneste con la Palabra de Verdad en la mano, solo por cumplir con el deber ante el Juez que viene a juzgar a todos, comenzando por su casa.

Cada cual solo oye  la voz de sí mismo… o de quienes acarician sus oídos con lisonjas; mientras, la Verdad se desgañita en un mundo de sordos que se cree sabio. Surca el error la falsa complacencia; mas si se obra mal, creyendo obrar bien, ¿qué se obtendrá? Sembrar en terrenos del error es cosechar frutos de error; no hay otro resultado. Se ignora que así como el autoengaño lleva a la perdición por violación de la ley, la autocrítica conduce a perfección y salvación, por la obediencia a la misma ley.

La ley no sale por tedio; Dios no decretó sus estatutos porque se aburría, sino porque establecerían una frontera en Su proyecto humano. No se fundan ordenanzas para que sean violadas sin secuela. Donde hay ley, espera con paciencia la justicia; la ley es el fundamento del juicio. Así como un inmueble no se levanta sino cuando se han establecido antes cimientos sólidos, así la legislación no se crea si no está ya construida la balanza. Y esta juzgará sin obstrucción, milímetro a milímetro, con cota de plomada. Allí donde esté la violación de la ley, primará sin falta la ejecución de la sentencia firme, según la ley vulnerada.

Así, solo en Cristo hay esperanza; solo en Él se borran las violaciones de la ley, si hay firme determinación de cambiar las estructuras personales y vivir según aconseja que vivamos. ¡Solo el río de agua viva puede apagar el fuego del diablo! La desobediencia de las propias personas prenden la mecha de un explosivo cuyo detonante son: mala cabeza, dura cerviz, fornicación [homosexualidad incluida], hechicerías, homicidios, alcoholismo, drogadicción, idolatrías, mentiras, y todo lo malo que el razonamiento mundano pretenda justificar como bueno.

Se acerca el tribunal de Cristo; continentes e islas serán aquilatados. Vivos y muertos, ya sabiéndolo, ya ignorándolo, darán cuenta de sus actos. Levantad los ojos y luego bajadlos, pues todo lo que está sobre nuestras cabezas se esfumará como humo; y la tierra se fundirá como cuando se acrisola el oro: millones morirán carbonizados.

¡Volveos a Cristo; huid de la llama que no se apaga! ¡Volveos a Él, quienes dicen que hay demasiadas religiones para creer que la Verdad está en una sola! ¡Buscad al Redentor, los que argumentan que igual porción de fe tienen Mahoma, Buda, y otros líderes espirituales con los que el enemigo de Dios ha enredado a tantos! ¡Clamad a Jesús y arrepentíos, pues solo Él se entregó en la cruz para limpiarnos de pecado! ¡Ningún otro! ¡Solo Él es el resucitado que salva! No hay otra vía alternativa ni en lo alto ni en lo bajo ni a la derecha o la izquierda. ¡Solo Cristo es la senda que conduce al Edén eterno del Padre! Es ley de Dios: ¡Solo Él regirá el futuro humano!

Creed en Cristo y viviréis; confiad en cualquier otro y estaréis sembrando en el campo del error y del pecado, encadenándoos a pestilencia y flama. El fruto de ignorarle mancha alforjas; el cosechado con fidelidad a Jesucristo es blanco y puro; dará al ser humano el único visado para el viaje sin retorno a la eterna salvación del alma.

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FOTONES, IMÁGENES, MATERIA Y ESPÍRITU

febrero 23, 2009

No pasa nada si un niño teme a la oscuridad; lo trágico es que los hombres teman a la luz.

Desde hace tiempo busco información sobre una ‘evolución‘, desde la no inteligencia hacia el raciocinio. Hay mucha; casi toda aferrada al criterio materialista que insinúa que la inteligencia, aunque intangible, debe hallar su respuesta en términos de física y de química aplicados a lo corpóreo. Se indaga en toda dirección menos en la del Espíritu; mientras, la Verdad ‘grita‘ su evidencia en silencio.

Sin embargo, la defensa ‘materialista’ no puede acudir a la materia para propugnar sus ideas, sino a lo intangible del pensamiento:  justo lo que no logran explicar. Gran parte de la Ciencia ha afianzado tanto su maridaje con la teoría evolutiva, que el astigmatismo científico solo les deja ‘ver‘ en dirección del también invisible mecanismo de la ‘selección natural de la materia‘. Y eso, pese a que tal mecanismo, desde Darwin hasta la fecha, ha sido incapaz de ofrecer una relación coherente con el origen de la imaginación, el raciocinio y el talento.

Días atrás me referí a la mente como supervisor-rector del cerebro. Descartes [1650] marcó pauta en este aspecto. Filósofo, fisiólogo y matemático, creyó que un alma autónoma y etérea, moraba y tutelaba el cuerpo físico. La verdad corpuscular no exigía prueba; la del alma sí. Y zanjó esto con su famoso aforismo ‘cogito ergo sum‘, [pienso, luego existo]. Nadie puede dudar de la existencia de su ‘yo‘, pues no puede dudar del ‘yo‘, si no existe un ‘yo‘ para que dude.

Mas, 1230 años antes, Agustín de Hipona dijo en su Ciudad de Dios:

Sin ninguna engañosa representación de imágenes y fantasmas, estoy absolutamente seguro de que yo soy, y que lo sé y me deleito en esto. Con respecto a estas verdades, no tengo temor de los argumentos de los Académicos, que dicen: ‘¿Y qué sucede si eres engañado?’ Pues si soy engañado, es que soy. Porque quien no es, no puede ser engañado; y si soy engañado, por esta misma razón soy.”

Y llegado a esto, discúlpenme un alto para una anécdota:

Un día, en el 383 d.C., este Agustín [canonizado santo por el Vaticano] razonaba a la orilla del mar sobre una complejidad de Dios: la Trinidad. De repente, algo interior le obliga alzar la vista, y ve a un solitario niño en la playa, yendo y viniendo, llenando un cubo y, vaciándolo luego en un hoyo cavado en la arena. Entonces se le acercó:

Oye, niño, ¿qué haces?

Saco toda el agua del mar y la pongo en este hoyo— contestó.

Pero, eso es imposible. — ripostó Agustín.

Más imposible es tu intento: querer intuir en tu pequeña mente el misterio de Dios. — dijo el niño, mirándole serenamente a los ojos.

Jamás pudo este hombre dar una respuesta lógica al suceso. También otro le ayudó a superar su crisis decisiva, la del comportamiento. Reflexionando sobre cómo llevaba su vida, oyó la voz de un niño en una casa vecina: ‘Toma y lee‘ Lo interpretó como invitación divina, cogió la Biblia, y se abrió por una carta de Pablo,  Rom 13:13-14:

Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia; mas vestíos del Señor Jesús, el Cristo; y no hagáis caso de la carne en sus deseos.”

Fue su consagración al estudio formal y metódico del cristianismo.

Y ahora, tornemos al artículo. Desde el primer escrito de esta serie sobre la invisibilidad y inmaterialidad de la inteligencia, he llegado a un rasgo innegable de la visión: ver cualquier objeto cósmico, por lejano que esté físicamente, en solo una fracción de segundo.

Vayamos a la cuestión de ‘dimensión‘, con tantos conceptos que puede volverse un cajón de mecánico, mezclado e impreciso. En Física clásica, esta palabra describe las cuatro áreas del mundo macroscópico: x, y, z, t; en Física cuántica, en Teoría de Cuerdas y Teoría M, no aceptada por todos, el dominio físico lo ocupan nueve o diez dimensiones microespaciales, más la dimensión del tiempo, incrementando aun más esta definición.

Todos ellos solo se refieren al universo físico, los únicos dominios estimados reales por la perspectiva materialista del mundo. Mas, las innegables ‘emoción y mentalidad‘, ¿cómo se explican? La Ciencia no logra consolidarse en el campo de los ‘invisibles reales‘.

La mayor restricción de la investigación evolutiva, para avanzar con respecto al ‘origen de la conciencia‘, es que valora solo al cerebro, y ve la mente como su ‘epifenómeno‘, igual a la radiación producida por un horno. No acepta su independencia; subordina su origen al cerebro material… y también el de la vista.

Toda luz que llega al sistema visual se compone de fotones; mediante el cerebro, se convierte cada impulso luminoso en una variación de corriente eléctrica. Mas el ojo es ‘cámara fotográfica‘, no fotómetro. El ‘fotómetro‘ se incorpora en el interior; es posterior. La pupila es el diafragma del ojo: abre o cierra la entrada de la imagen; los cambios de luminosidad del objeto celeste ‘integrado‘ directamente en el órgano de la visión, se procesan ‘después’ de traspasar el cristalino. Es decir, y esto es ¡muy importante!, el ojo no procesa fotones, sino imágenes; de hecho, solo las cámaras modernas poseen fotómetro.

Por otra parte, y no menos importante: la imagen sale invertida del cristalino; ¿qué pasa en ese momento? ¿Se ‘invierten’ los fotones sin la existencia de fotómetro, para que luego el cerebro los procese y los ponga de nuevo en su posición original? Eso es una irracionalidad.

Un ojo normal, enfocado al infinito, está en reposo. El iris se contrae para regular la cantidad de luz [como el diafragma en una cámara fotográfica], mas la otra parte dinámica del sistema óptico, el cristalino, reposa; para ver de lejos no necesita esfuerzo adicional. El cristalino se comporta como una lente biconvexa, variando su curvatura mediante los músculos ciliares, ‘solo para ver de cerca‘.

Y el Doctor Brent Archinal, [equipo de Astrogeología, Servicio de Inspección Geológica, Flagstaff, Arizona, EE.UU; revista Astronomy, mayo/1997], dijo que el ojo humano puede ver aproximadamente 2.500 estrellas en las noches más despejadas.

En artículo reciente: “Teoría Evolutiva: Sin Mente y Sin Espíritu“, cité los miles de trabajos del neurocirujano Dr. Wilder Penfield, como evidencia científica de independencia entre mente y cerebro. Lo prodigioso fue que tantos casos, bajo la acción de electrodos en puntos concretos de su cerebro, referían situaciones del pasado olvidadas totalmente. ‘Veían imágenes, oyendo‘ a otros y a sí mismos, como en un ‘vídeo‘. Y lo ‘mágico‘ es: si se vieron a sí mismos… ¿qué  ‘cámara‘ les firmó, y guardó tales imágenes en memoria? Hay que abrirse más al conocimiento, y sublimarse menos en teorías.

Es real, objetivo y palpable, que al lado de un telescopio capaz de enfocar contornos de una estrella, alzamos los ojos, y en milésimas de segundos la retina recibe la imagen de tal estrella y de lo que la rodea. No necesita miles de años para que la imagen aparezca; y si alguien dice que son ‘fotones cercanos‘, volveré a recordarle que el ojo no es un fotómetro, sino un procesador de imagen integrada.

Solo hay que mirar a través del telescopio y ver el cuerpo físico, en el sitio en que está situado, a billones de kms. de distancia, no a 10 ms ni a 100 ni a 1000. La evidencia es que ‘miramos’ y vemos lo que aparece, en fracción de segundo, sin importar los años luz que las separe de nosotros. Igual la osa mayor, que Orión, la Polar, las Pléyades; solo hay que abrir los ojos y observar. El resto del proceso, SOBRE LA IMAGEN CAPTADA, determinando impulsos eléctricos, colores, formas y contornos, se ejecuta luego en el cerebro.

Nebulosa de Orion

Estos no son fotones; la maravillosa vista corresponde al ‘Canada-France-Hawaii Telescope’, desde el monte Mauna Kea, en Hawai, a 1500 años luz de distancia. ‘No’ un tiempo, sino un espacio: unos 1500 000 000 000 000 Kms [mil quinientos billones] distante de la Tierra. Distintas imágenes de Orión aportarán diferentes mezclas de colores, en función de cómo se filtra la imagen original del telescopio, según la meta que persigan los astrónomos en sus investigaciones.

¿Dónde radica la contradicción con los conceptos de la relatividad? En que la Física, nacida desde fenómenos de esta dimensión que vivimos, no se puede aplicar a procesos visuales nacidos del espíritu; lo mismo que ocurre cuando la Ciencia intenta dar respuesta a fenómenos mentales desde conceptos humanos.

En fechas anteriores escribí acerca de la 4ª Dimensión intangible, que originó esta 3ª, tangible. Dios se desenvuelve en un mundo espiritual y angélico que nos somete y rige; este es el primer concepto al que debe abrirse la Ciencia, si quiere progresar en los enigmas, sin abandonar a la Verdad. Casi todas las sensaciones que se experimentan en el mundo físico, han sido percibidas antes en el espiritual, precediéndolas. O sea, el espíritu oyó, vio, y olió, mucho antes que el primer ser vivo de esta dimensión, pudiera hacerlo.

Según Génesis 1:26, Dios dijo: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza‘. Y esto último es importante, porque ‘semejante‘, no es ‘idéntico‘; establece diferencias entre don espiritual y humano. Dios decidió qué aptitudes del espíritu extrapolaría a su Creación, cómo, y ‘a quienes‘. Ahora bien: ¿Cómo lograr que un ser de una dimensión física, contara con facultades propias del plano inmaterial?

Aquí actuó la poderosa Ciencia de Dios: el Creador diseñó un Servo Sistema, donde lo invisible regiría lo visible, a escala física. Y aunque hablemos de su obra cumbre, el ser humano, eso fue válido para todo ser vivo del planeta; desde bacterias, hasta personas. Hay un nivel de inteligencia invisible en toda especie viva, pues lo testifica la Palabra de Dios en la versión original: el Bereshit judío, en 1:30:

Y para todas las bestias de la tierra, para todas las aves del cielo, y para todo lo que se mueve sobre la tierra, en cuyo interior hay ‘un alma viva’, todas las hierbas verdes servirán de alimento

De modo que dotó de algún tipo de ‘alma o conciencia‘ a los seres más pequeños; no estoy capacitado para decir cómo lo hizo a escalas inferiores, pero sí en las superiores: Diseñó un ‘interfase‘ capaz de extrapolar facultades invisibles, a la vida biólogica visible. Así surgió el cerebro: regido por procesos invisibles, regula cada metabolismo individual, en todas las especies que cuentan con este órgano.

El cerebro animal, humano incluido, con sus numerosas e intrincadas vías neuronales unidas por axones y dendritas, es el nexo mediante el que la ‘mente’ espiritual rige tanto los reflejos incondicionados, como los condicionados. Así, la materia obedece órdenes intangibles, dadas por una inteligencia imposible de ubicar físicamente.

Sin embargo, hay una salvedad: Dios proveyó al hombre de lo que le negó al resto de las especies: ‘raciocinio y espíritu‘. Pertenecemos a la única especie que ‘sabe que sabe‘, por ser capaz de razonar… y eso nos llega desde el espíritu insuflado por el mismo Dios.

Al morir, el cuerpo se desintegra; lo material se descompone, y el espíritu regresa a su punto de origen: la 4ª Dimensión espiritual… y lleva consigo sus dones: alma consciente, inteligencia, olfato, oído, tacto… y vista. Con la muerte, trascendemos a otro plano distinto, incorpóreo… invisible. ¿Somos los únicos seres con opción de eternidad? Solo Dios sabe; por lo pronto, debo quedar abierto a lo que dijo el enigmático Pablo:

 “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual…” [1Co 15:44]

Y puedo asegurar categóricamente, que el espíritu llega luego a ser capaz incluso de ‘leer‘ el pensamiento humano, sin que se hable. De modo que, cuando alzamos nuestros ojos al cielo, no estamos haciendo uso de una prebenda física, sino de una dádiva espiritual que Dios, en su infinita Ciencia, logró hacer que el ser humano pudiera disfrutar, extrapolándola a la materia mediante un poderoso Interfaz al que ningún conocimiento humano ha podido descifrar jamás.

Por tal razón, es que no se puede responder al hecho de mirar al cielo y ver en una fracción de segundo, un cuerpo que la Ciencia asegura que no podemos ver si no es con retardo.

Hay un refrán tan antiguo como el propio ser humano: ‘Los ojos son el reflejo del alma‘; también se instruye en 1ªCo 2:9-10:

Sin embargo, como está escrito: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.” Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.’

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ESPÍRITU, ALMA, MENTE: INEXPLICABLES DESDE EL DARWINISMO

febrero 3, 2009

Y el Eterno Jahvé formó al hombre de polvo de la tierra y le exhaló en sus fosas nasales el alma de vida; y el hombre se transformó en un ser vivo.”[Bereshit 2:7]

Durante estos días he estado comentando sobre lo que nos distingue total y absolutamente del resto de especies, y que tanto aturde a teóricos evolutivos: la conciencia humana. Hoy tocaré el tema desde otra perspectiva: la excelente relación entre el pro evolutivo Popper y el creacionista Eccles: quijotes del interaccionismo cerebro-mente, aunque discreparan sobre el origen-fin de la mente o alma.

Sin embargo, antes quiero contar otra anécdota personal sobre la relación mente-espíritu. Cierto día, me visitó, muy angustiada, una prima pediatra, jamás caracterizada por creencia religiosa de ningún tipo. A su padre se le había detectado un tumor en la próstata; le había examinado su viejo profesor de Urología, estimado una eminencia a nivel académico y profesional, y este había determinado que presentaba un estado muy avanzado que desaconsejaba cirugía, sugiriendo aceptación ante lo que parecía inevitable.

Aunque nunca hablamos del tema, ella había estado al corriente de mi ‘dolencia‘ de años antes, [relatada en el artículo anterior] y no resuelta a nivel clínico, sino gracias al ‘poder‘ de otra dimensión. Yo no tenía la fe de hoy; y por alguna razón, el Señor permitió que experimentara las tremendas e insondables vivencias que viví entonces… En fin, el caso es que resolví llevar a mi tío a la ‘consulta‘ de una espiritista que ya había dado pruebas reales y convincentes.

Una vez presentados, nos sentamos en un pequeño cuarto, y la mujer empezó a fumar un tabaco, con sus ojos entrecerrados, durante un minuto más o menos. De pronto, saludó como si acabara de llegar, no con la voz que nos recibió, sino en el español característico de los negros esclavos de antaño.

Comenzó a describir al detalle la casa de mi tío, su trabajo, familia, posición económica… mientras yo la oía pasmado, pues, aunque mi agnóstico pariente pensaría que habría informado a la mujer sobre lo que comentaba, yo sabía que eso no había sucedido; agregando el que vivía en otra provincia y era la primera vez que se veían.

No obstante, como no hablaba sobre lo principal, la interrumpí, y le pregunté si sabía a qué habíamos ido allí. La mujer miró a mi tío, sonrió, le dio otra calada al tabaco, y le dijo:

Tú ta tené uno problemia con tu protiatá; pero no ta preocupá. Yo ta decí pa ti

Ahí comenzó a indicarle lo que debía hacer para ‘curarse‘. No recuerdo con exactitud cada palabra, pero en líneas generales, le mandó cortar una mata de plátano, quitarle las hojas, y poner el tallo sobre una vasija, para que fuera destilando el agua contenida. Él debía beber de esa agua. Ha pasado más de 15 años desde entonces; mi memoria no retiene si le dio alguna otra indicación, pero el hecho es que mi familiar no solo no murió, sino que se reincorporó a una vida normal… hasta el día de hoy. Todo un misterio indescifrable.

Ya cuando nos íbamos, sentí curiosidad por todo lo que había presenciado y oído allí, así que le pregunté cómo ella podía saber esas cosas sobre alguien que no conocía.

Ta poné cuadro — dijo sin dudarlo.

Debí haber preguntado ‘¿quién le ponía esos cuadros?’, pero no lo hice, y hasta el día de hoy sigo con la duda. No obstante, para mí eso fue una evidencia de la existencia del espíritu, una prueba real, de que de algún modo el espíritu puede ‘ver‘ el pasado inscrito en el interior humano… y que de alguna forma este es grabado a lo largo de nuestra vida. Por supuesto, también demostró ser una entidad capaz de ‘acceder‘ a la información que llevamos dentro, y de saber incluso cosas que ignoramos sobre nosotros mismos.

Los muchos enigmas que viví en aquella época no han hallado aun una respuesta científica; y mientras más leo y estudio sobre los últimos avances, más me confirman estos que la Ciencia va demostrando la posibilidad de los hechos que yo viví experimentalmente, aunque tampoco les pueda dar respuesta.

Por ejemplo, el neurofisiólogo Sir John Eccles, Nobel en 1963 por su trabajo con el mecanismo iónico de excitación e inhibición de sinapsis cerebrales, contactó en 1944 con el filósofo Karl Popper, y ambos iniciaron una firme relación profesional, intentando llegar a algún tipo de conclusión con respecto a los fenómenos del subconsciente.

Durante los últimos doce años de su larga y activa carrera investigativa, Eccles trabajó en los EEUU como director del Laboratorio de Neurobiología [Facultad de Medicina, Universidad de Buffalo], por lo que sus conclusiones emanaban de la evidencia experimental, en contraste con la filosofía de salón de Popper. Pero el hecho es que juntos crearon el célebre libro ‘El Yo y su cerebro’ (Ed. Labor, Barcelona 1993), a favor del interaccionismo mente-cerebro.

Mas el camino recorrido por cada uno fue muy diferente. Sin acuerdo con respecto al origen de la mente consciente tampoco coincidieron en su destino. Popper asume origen evolutivo; Eccles no duda de una Creación. Referente al destino, Popper no se implica más allá de lo científico ni cree que el alma sobreviva al cuerpo. Eccles, en cambio, considera una mente o ‘alma‘ con un destino más allá del fin físico, y ve la vida biológica como ‘preparación‘ para una siguiente etapa.

Popper asocia la mente a un evento evolutivo que ‘de algún modo hace que brote‘ bajo acción del cerebro, y que luego se independiza, sin subordinarse a leyes físicas o químicas. Argumenta desde una base filosófica, sin una sola evidencia, y solo tomando como referencia las especulaciones de Darwin, en su ‘Evolución de las Especies‘.

El Dr. Eccles en tanto, se remite a efectos experimentales; pruebas científicas logradas por Kornhuber, descubridor del potencial eléctrico generado en la corteza cerebral, entre el acto consciente de la voluntad y la actividad motora resultante de la misma [generalmente, menos de un segundo]. Acude a lo comprobado: durante ese intervalo, se observa un furor de ondas en un área que agrupa las señales que ejecutarán la maniobra fijada; un tiempo medible, entre la decisión ‘voluntaria’ [el pensar la orden] y la acción física de respuesta.

Sin embargo, nadie sabe cómo la voluntad organiza la activación de impulsos neuronales. Y Eccles infiere que existe algún tipo de puente insustancial a través de la ‘interfaz‘, entre lo mental y lo físico. Aunque admite que aun no es posible dar explicación científica de la naturaleza de tal puente, ve en los experimentos de Kornhuber una evidencia objetiva de que la cadena de sucesos que van desde la voluntad, a la acción motora, no precisa estímulo cerebral, sino que los genera. Además, señala la capacidad de operar imágenes en la conciencia, aun cuando por causa genética se carece de masa encefálica.

Plantea el caso de un sujeto que movía los dedos de una mano, mientras se medían ondas cerebrales, moviendo los electrodos en el cuero cabelludo. Hubo 250 registros con distintos potenciales eléctricos, y se reveló que 0,8 segundos antes de cada movimiento físico del dedo, se registraba un potencial ‘de preparación‘… algo similar a lo que ocurre en una competición, en que el árbitro cuenta: ‘1, 2, ¡3!’, antes de un ejercicio deportivo. O sea, se manifiesta como ‘avisando‘ que la voluntad está a punto de actuar sobre el sistema motor.

Ya se habló en el capítulo anterior sobre los trabajos del Dr. Penfield. El Dr. Eccles, un seguidor suyo, quedó convencido de que la mente no era una consecuencia del cerebro, sino que en realidad se manifestaba experimentalmente como ‘espectadora y usuaria’, con capacidad para actuar y decidir determinadas operaciones en el cerebro, evidenciando que la mente lo manipula como ‘ama’, no portándose como su esclava.

Concluyó que la mente ‘sabe‘ donde está el fondo de la información, e integra lo que extrae de ese sitio para nosotros virtual, en una búsqueda activa y consciente. Puede elegir entre los datos que rastrea, y combinar la información que logra, integrándola en un todo revelador, rechazando de tal información aquello que no le interesa y reestructurándola a voluntad.

Este paso consciente, impuesto sobre el cerebro, asiste a su vez al sistema de circuitos y conexiones nerviosas. Por esa razón, el título que inicialmente se propuso como ‘El Yo y el cerebro‘, pasó a ser, de mutuo acuerdo, ‘El Yo y su cerebro‘, contemplando una masa encefálica utilizada con mucho propósito, por una mente programadora que activa y hace procesar, solo aquello que le interesa.

Así, Eccles no duda en afirmar que la mente es autónoma y controladora; incluso identifica la mente auto consciente con el alma. Rechaza el punto de vista de una mente espectadora, semejante a una pantalla de TV, sin control sobre el programa de TV, y lo presenta como un observador activo capaz de elegir programa, cambiar canales, e incluso intervenir en la programación.

No duda en propugnar que hay datos suficientes que indican la influencia activa de la mente sobre el sistema neuronal, buscando objetivos determinados, sin interesarle las operaciones de dendritas y axones, célula a célula; así como a un espectador de un partido de fútbol, no le interesa la actividad interna del TV, a través de sus circuitos, cables, circuitos integrados, etc.

Las operaciones internas de las células nerviosas individuales no son quienes facilitan información útil a la mente, sino el resultado de dichas operaciones: la lectura de salida inteligible y útil. Y esta se logra ‘a la carta‘; la mente la ordena e integra en un mensaje con significado. La ‘imagen’ procesada en el cerebro llega a ser imagen, solo porque la mente la instituye como tal. Pero la mente, pocas veces es un espectador, y solo por breves períodos; está totalmente implicada en cada pensamiento creativo, y en ocasiones de recuerdo deliberado.

Popper dice sobre esto, algo con lo que el Dr. Eccles está totalmente de acuerdo:

[Recuerdo equivale a ‘He logrado recordar‘]. De modo que solo en el momento en que esta actividad tiene éxito, el ‘yo mental’, es ‘espectador’. En cualquier otro caso está tenazmente y casi constantemente, activo.

Esto es exactamente lo que intenté expresar cuando, con una sensación de desesperanza, dije en Oxford en 1950 que creo en el espíritu dentro de la máquina. Es decir, creo que el ‘yo’, en un sentido actúa con el cerebro a la manera en que un pianista toca el piano o como un conductor manipula los controles de un automóvil.’

La mente, como ‘resultado‘ evolutivo, es una perspectiva biológicamente irracional. La auto conciencia ausente en animales, no impide su existencia y multiplicación; y solo el hombre es intelectualmente activo. ¿Solo una especie entre más de 10 millones, resultó beneficiada por ‘selección natural‘ y devino en ‘mejora evolutiva‘? ¿Qué decir entonces sobre formas de vida menores, sin auto conciencia, pero con capacidad de supervivencia mayor que la humana?

Y aun hay otro motivo que hace inverosímil la aparición evolutiva del subconsciente: si ninguna especie la ha manifestado antes… ¿de dónde evolucionó? El ser humano no tiene otra opción que reconocerla sin antecedentes biológicos, así que: ¿cómo se originó algo capaz de actuar sobre la materia, sin poder atribuírsele a sí mismo una expresión material?

Es obvio que si la mente puede actuar sobre el cerebro como fuerza autónoma, entonces la ‘voluntad‘ puede actuar sobre la materia, sin tener sus raíces en la materia sobre la que actúa. Y esto causa inquietantes posibilidades en la física; de hecho podría involucrar una verdadera transformación de conceptos. El Nobel de Física, Erwin Schrödinger, dijo sobre este tema:

Este impasse es un impasse. ¿Entonces, nosotros no somos actores de nuestros actos? Sin embargo nosotros nos sentimos responsables de ellos, somos castigados o alabados, según sea el caso; una horrible antinomia. Yo mantengo que no se puede resolver al nivel de la ciencia actual, aun inmersa en el ‘principio de exclusión’ [exclusión de toda fuerza ‘no física’]… Habrá que reformar la actitud científica. La ciencia se tiene que rehacer de nuevo.”

¡Un musical aplauso en ‘SI’ mayor sostenido, al Dr. Schrödinger, un científico con las neuronas en su sitio! Él escribió el libro:’¿What’s life?’. [¿Qué es la vida?]; el mismo que según las memorias de James Watson [DNA, The Secret of Life], le inspiró a investigar los genes, y le llevó al descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN… ¡Sin hablar para nada de evolución de especies! ¡Un físico instruyendo a los biólogos sobre la dirección que debe seguir la biología, si se quiere respetar al raciocinio!

El Dr. Eccles, casi al final del libro, comenta:

Yo quería resaltar esta preeminencia de la mente auto consciente porque ahora planteo estas preguntas: « ¿Qué es la mente auto consciente? ¿Cómo se acopla al cerebro en todas sus íntimas relaciones de dar y recibir? ¿Cómo llega a existir? Y, no solo cómo llega a existir, sino, ¿cuál es su suerte última cuando, a su tiempo, el cerebro se desintegra?
…Nuestro venir-al-ser es tan misterioso como nuestro dejar de-ser en la muerte. ¿Acaso no podemos abrigar esperanza, debido a que nuestra ignorancia acerca de nuestro origen concuerda con nuestra ignorancia acerca de nuestro destino? ¿No se puede vivir la vida como una retadora e insólita aventura con un significado aun por descubrir?

Pero la respuesta, al no provenir de este mundo, no podrá ser hallada en este mundo, por quienes son de este mundo. Solo los nacidos en el espíritu son capaces de comprender cuando leen:

Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió el intento del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero, para que le sea pagado? Porque de Él, y por Él, y en Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.” [Rom 11:32-36]


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EL CEREBRO, Y SU EVOLUCIÓN ‘MÁGICA’.

octubre 27, 2008

¿Qué van a hacer cuando deban rendir cuentas, cuando llegue desde lejos la tormenta? ¿A quién acudirán en busca de ayuda? ¿En dónde dejarán sus patrimonios? [Isa 10:3]

Después de haber tratado en este blog numerosas evidencias de nuestro cuerpo que niegan la teoría evolutiva, paso a manifestarme sobre lo que considero la obra cumbre de Dios en el ser humano: el cerebro. Más allá de que constituye el elemento orgánico considerado como un privilegio único con respecto a la escala animal, hay que verlo como la materia que sirve de ‘Jefatura’ de la mente insustancial.

La Ciencia halla en el cerebro el mayor reto del campo biológico: él es materia… la mente no. Es el único órgano cuyos procesos no pueden verse, aunque se revelen conectados; los electroencefalogramas dan evidente expresión de energía en el pensamiento humano, pero los procesos de la mente ocurren en milisegundos, y los electros, unidos a nuevas técnicas matemáticas, solo han sido capaces de reunir los datos cerebrales producidos por miles de millones de neuronas, como simples señales eléctricas.

El electroencefalograma sólo registra las ondas eléctricas cerebrales; no mide por tanto inteligencia, pensamientos ni sentimientos. Desde el siglo XIX se sabe que todo estímulo nervioso causa una señal eléctrica, del orden de los milivoltios. Y desde 1940 se obtienen registros clínicos de esta actividad. Pero al pensar, ‘vemos’; el cerebro es capaz de crear pictogramas asociados a cualquier pensamiento… sin límites. ¿Dónde se esconden estos procesos, inequívocamente existentes, aunque invisibles? Más abajo daré una respuesta; por el momento, analicemos al órgano desde el punto de vista genético:

Neurólogos del Instituto Picower, descubrieron que varios genes dependen igualmente del factor genético y del ambiental durante un periodo crucial de desarrollo del cerebro. En él, algunos genes sólo se expresan o activan, respondiendo a estímulos externos. Como un automático sistema de luces, los que no reciben ‘señal’ no se “encenderán”, no recetarán las proteínas oportunas.

Durante la concepción humana, en el nuevo ADN del óvulo fecundado se hallan todas las instrucciones codificadas para generar las distintas proteínas del futuro embrión. Desde las primeras semanas comienzan a esbozarse en el embrión los ulteriores órganos; al mismo tiempo que este se forma, lo hacen también los anexos embrionarios.

Durante las primeras 8 semanas del bebé en desarrollo, aparecen los ‘botones’ de las futuras extremidades, y se empiezan a formar el corazón y los pulmones. Para el día 25, el corazón empieza a latir; el tubo neural se convierte en cerebro, y la médula espinal, se empieza a constituir. Al final del primer mes, 30 días, el embrión no llega a los 2 cm de largo, pesa menos de 30 gramos… y ya desarrolla cerebro. No es un amasijo de tejido, tal como plantean los abortistas [me niego a llamarles médicos], sino un ser vivo en toda ley.

Se nace con un cerebro perfectamente configurado, a nivel genéticamente estructural; sus células, como las de todo el organismo, tienen diferente dotación genética sexual: XX en las mujeres y XY en los varones. Por ello fabrican hormonas diversas. Podemos decir que las funciones ‘generales’, iguales en ambos grupos, como la inteligencia global, son las que no dependen de las hormonas.

El coeficiente de inteligencia, por ejemplo, depende de la velocidad con que aumenta el espesor de la corteza del lóbulo frontal del hemisferio izquierdo. En niños y niñas empieza a incrementarse aproximadamente, desde los siete hasta los 13 años. El aumento es rápido en los de alto coeficiente de inteligencia, mientras en los menos o poco inteligentes lo hace lentamente. Pero tanto hembras como varones nacen con una capacidad de inteligencia basal.

Las hormonas intervienen en el cableado del cerebro. Son las señales, y resultan diferentes en varones y mujeres, variando en cantidad a lo largo de la vida. Para construirse, el cerebro requiere estas señales en unas áreas o en otras, según tenga o no receptores para ellas. Su mapa de receptores se traza genéticamente y varía según el sexo. Hay una pubertad pueril, un tiempo en el que el cerebro queda literalmente anegado en hormonas femeninas o masculinas, que dependen de la información genética.

La bioquímica del cerebro está muy avanzada. Se saben con muchos datos los procesos básicos que hacen excitar una neurona, frenarla o conectar determinadas moléculas, los mensajeros implicados en esas señales, etc. Las cosas que vemos y muchas de nuestras acciones, implican procesar una excitación neuronal; es decir, que se pongan en marcha una serie de circuitos o conexiones neuronales: los neurotransmisores. Son las sustancias químicas que se encargan de la transmisión de las señales desde una neurona hasta la siguiente, y se producen en algunas glándulas como la pituitaria y la adrenal.

Mas los neurotransmisores no fueron activados por la selección natural a la que acuden los evolucionistas para desmentir la Creación. Por ejemplo, la acetilcolina que estimula los músculos, y programa el sueño REM, se sintetiza gracias a la instrucción precisa, inscrita en la hebra del genoma, en un punto del cromosoma 10. Hace años, se identificó la anomalía genética en la región 10q11.2 del cromosoma, que induce el síndrome miasténico congénito: mutación en el gen CHAT que codifica la ‘colina acetiltransferasa’, la proteína que permite la síntesis de la acetilcolina, un compuesto químico forzoso en la transmisión de la orden motora del nervio al músculo.

Hay muchos otros neurotransmisores involucrados; norepinefrina, epinefrina, dopamina… y las instrucciones para su síntesis aparecen antes, inscritas y codificadas en el ADN. No surgieron por casualidad, sino que aparecen debidamente programadas, aminoácido por aminoácido, miles de ellos, en la información genética de todo humano. ¿Quién instruyó esa elaboración? ¿Quién dejó explicado en el ADN, cada paso químico para lograrlo? Imposible hablar de azar ante una instrucción de tanta complejidad, inscrita, a modo de firma personal, en todo genoma donde se manifieste.

Y además de para la acción, también se codifican neurotransmisores para ‘detener’ una actividad física que ya ha empezado; por ejemplo, cuando vamos a dar un golpe en la mesa, y decidimos no hacerlo en el último minuto. ¿Cómo ordena el cerebro ese ‘no’? Pues con una orden, de naturaleza no material, que le ‘dicta’ a la zona implicada en el ADN, que se secuencie el GABA, (ácido gamma aminobutírico), el que ‘frena’ en la corteza cerebral, la información procesada, a velocidad refleja, inmediata.

Pero, y atención en este punto: ese ácido tiene una composición química, cuya síntesis está inscrita en el ADN; sin embargo, a diferencia de la inmensa mayoría de los procesos químicos ocurridos en el organismo, el ADN no tiene autonomía para todas las funciones cerebrales. La orden de andar, hablar, pensar, comer… todos los reflejos condicionados en el hombre, ¡TODOS!, tienen un origen ‘NO MATERIAL’. Y lo mismo ocurre con la mayoría de las respuestas de nuestros cinco sentidos: los procesos químicos están visiblemente secuenciados en el Programa diseñado en el ADN; pero las órdenes son invisibles; la Ciencia no sabe de dónde proceden.

La orden que induce a activarse la información genética para crear los neurotransmisores que respondan a una actividad física dada, ya sea del tipo ‘Marcha’ o ‘Parada’, es de un origen desconocido para los ateo-materialistas aunque saben, por los electro encéfalogramas, que determinadas órdenes activan determinadas áreas del cerebro. Saben que fue originada… ¡EN LA MENTE! Mas la mente sigue siendo ‘incorpórea’… ¡INVISIBLE!

Si analizamos el resto del cuerpo, desde la perspectiva genética, nos encontramos ante un mecano: todo marcha mecánicamente, según instrucciones del ADN… anteriores incluso a la síntesis de proteínas que darán lugar al cerebro embrionario. Sin embargo, hoy se ve con claridad que muchos procesos cerebrales los vamos haciendo; que hay encendidos y apagados personales, de origen ignoto.

En una situación concreta podemos ser altruistas o egocéntricos, según decidamos. Ante esa capacidad de reflexión e idealismo, pierde fuerza la idea de que los fenómenos mentales se reducen a circuitos neuronales; se evidencia algo más íntimo… tan interior que resulta invisible a los ojos de los investigadores.

Muchos de estos procesos existen de modo similar en los animales, pero sucesos como el razonamiento, la comunicación oral con sentido semántico, la habilidad en las artes, en los diseños, el uso de herramientas complejas, los análisis matemáticos, todos los usos y creaciones industriales… son únicos en humanos. Y es que no solo estamos dotados de genes, sino también de aliento divino procedente del espíritu del mismo Dios. Tocante a sentimientos y empatía, los genes están de más… el tamaño del cerebro y sus conexiones también, porque el ser humano es el único individuo que posee espíritu.

Es la espiritualidad la que confiere la personalidad, no el cerebro, no los circuitos neuronales ni las circunvoluciones del órgano, sino la energía invisible propia de los mismos ángeles, enclaustrada en nosotros, hasta que el Señor determine la hora de liberarla e independizarla, devolviéndola a su origen, en la 4ª Dimensión Espiritual.

Para los defensores evolutivos, la mente sólo es cerebro Lo que hasta ahora se había considerado como la parte espiritual del ser humano, ellos plantean que podría no ser más que una expresión de la estructura neuronal. La sensibilidad ante la pintura, la escultura, la escritura, la comunicación hablada y escrita… todos los procesos cognoscitivos que nos hacen específicamente humanos, pretenden explicarlos desde la materia.

Pero además del cerebro hay una realidad espiritual que, aunque se manifiesta en alguna medida en la materia, no puede ser reducida a componentes materiales, y la Ciencia habla de ello; el neurólogo Mario Beauregard y la periodista Denyse O’Leary, coautores de ‘The Spiritual Brain: A Neuroscientist’s Case for the Existence of the Soul [El Cerebro Espiritual: Un estudio de la Neurociencia para la Existencia del Alma] evidencian que el cerebro humano es instrumento orgánico de un Yo inmaterial, que permite que se manifieste la personalidad de naturaleza espiritual de cada persona.

Los argumentos evolucionistas para el origen del cerebro resultan contradictorios, si se afirma que ese órgano es sólo una aglomeración de moléculas conformadas por fuerzas evolutivas; el propio hecho de reconocer existencias inmateriales como la Verdad, la razón y la lógica, ya presenta contradicción con el mismo planteamiento materialista del cerebro. El ateísmo materialista usa constantemente esas acepciones que su propio código niega que existan.

Ni el alma es una ilusión ni la racionalidad evolucionó desde canales físicos. El criterio darwinista que plantea que nuestros cerebros evolucionaron a partir de antecesores animales, no resultan plausibles, incluso haciendo un esfuerzo sobrehumano para creerlo. Los primeros registros escritos recogidos por historiadores, se remontan solo a unos cuantos miles de años; en tanto se plantea que en Europa hay constancia de la presencia humana desde hace casi 1 millón de años (Homo antecessor)

Un equipo formado por expertos de la Universidad de Chicago y del Departamento de Antigüedades de Siria, tras estudios arqueológicos en Hamoukar, frontera iraquí, concluyeron que cerca del año 3500 aC, una gran batalla destruyó una de las ciudades más antiguas del mundo, en un asentamiento urbano en la Alta Mesopotamia, abandonando allí artefactos de la vida cotidiana. Clemens Reichel, investigador del Instituto Orientalista de la Universidad de Chicago, dijo al respecto:

Toda el área de nuestra más reciente excavación fue una zona de guerra“.

El equipo vio gran destrucción, y paredes derruidas, como resultado de un bombardeo de proyectiles lanzados con hondas. Evidenciaron que el sitio estuvo protegido por una pared de ladrillos de barro de 3 metros de alto, y hallaron más de 1.200 pequeños proyectiles ovalados (2 cms y medio de largo por 4 de diámetro), y unos 120 de arcilla, redondos y más grandes (6 a 10 cms de diámetro). Lograron identificar muchos objetos de valor, sepultados bajo masivas ruinas, y unidades arquitectónicas domésticas, tales como cocinas, talleres o edificios de uso administrativo o religioso.

Es decir; esperan que creamos hipótesis que dictan que tardaron 1 millón de años en expresarse como humanos, sabiendo que 5500 años atrás, ya se liaban a cañonazos, vivían en estructuras sociales perfectamente inteligentes, fabricando edificios y murallas… y usaban joyas. O sea, en menos de 6000 años se ha pasado de la onda a los satélites de comunicaciones, mientras se tardó 1’000,000 en manifestar inteligencia, en el limbo de la ignorancia. ¿Quién apretó el interruptor del imposible?

¿Cómo puede nadie tragarse tal cuento? Además, la evolución se basa en leyes naturales… aplicadas a todo ser vivo. ¿Por qué entonces, ningún otro animal, incluyendo a aquellos cuyos cerebros tienen capacidad semejante a la humana, desarrolló razonamiento abstracto, arte y lenguaje semántico? ¡Solo nosotros, entre más de un millón de especies, por casualidad! Eso, analizado desde la inteligencia, resulta ilógico, anti razón, y muy poco convincente.

Y pretenden atribuir ese ‘paso’ intelectivo, a mutaciones. O sea: errores de copia en las secuencias de información genética. Todo el que induzca a pensar que la cognición humana se debió a errores genéticos, debe ser considerado cognoscitivamente herrado, así, con ‘h’. La selección tuvo que aplicarse mucho en los laberintos binarios de la doble cadena de ADN, para crear tripletes. Tal como leí hace unos días:

Las piedras caen a tierra por la fuerza de gravedad, no porque la selección natural haya eliminado todo lo que tendía a ascender‘.

La mentira evolutiva presenta doctorados en dientes de cerdos mutando en humanos, y algas que se rieron de sus órdenes cromosomáticas, para crear autónomamente, millones de especies. Hace falta mucha preparación académica para intentar explicar todos los procesos que debieron ocurrir, y poder sustentar la teoría de la evolución; hace falta tanta, que aun no se ha podido llegar a ella. Tanto el darwinismo primigenio como el contemporáneo, destilan incongruencias por todas partes.

La Verdad en cambio, es más humilde; solo espera por cualquiera que la busque para mostrarse. La Verdad es un pájaro de Cristo, preso y oculto en el corazón de cada persona; ávido de que le abran su jaula. Y no importa lo que se haga por evitarlo; su propio dueño vendrá para liberarlo. Estamos en la alta competición, y no todos los equipos llegarán al podio único; solo el de los fieles al Señor. Lo dejó bien establecido:

En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán; y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo“, [Mat 24:10-13]


DISCIPLINA, REPRENSIÓN, CORRECCIÓN Y CASTIGO

abril 17, 2008

UN DEBATE QUE NO ACABA

A día de hoy, uno de los usos más controvertidos del cristianismo, es el concerniente al que se hace de la palabra ‘castigo‘, según sea la tendencia de la iglesia que se manifieste al respecto. La católica, a través de los tiempos, es la que más se ha esforzado en su ‘fidelidad‘ a esta expresión bíblica que aparece, en los 66 libros, casi una centena de veces. El recuerdo de los errores de la Inquisición que recoge la historia, y de la estela de mártires generados por ella, ha trabajado en el subconsciente de la humanidad, y gran parte de esta se esfuerza en desterrar para siempre la punición correctiva bíblica, obviando la palabra… o cambiándola por otra que resulte más ‘políticamente correcta‘.

El semi-pavor al vocablo ha echado raíces en el corazón de la mayoría del resto de congregaciones cristianas. Pero, si andar en los extremos siempre es malo, quedarse cortos también lo es: nos hemos adormecidos en el amor al que constantemente nos llama Jesús, y a veces nos convertimos en ‘tergiversadores‘ de su Palabra. Sabiendo que su sabiduría está muy por encima de la humana, ¿por qué intentamos siempre dar otra explicación a los versículos donde se nos alerta sobre el castigo de Dios?

En varias ocasiones, ante un atentado de ETA, por ejemplo, las multitudes se concentran a favor de la paz, alzando sus manos pintadas de blanco. Este es el idioma del amor; el lenguaje que pueden entender todos aquellos que aman la concordia y el buen ‘rollo‘ entre las personas, independientemente de su naturaleza, raza, sexo o nación. Pero, ¿cómo reaccionan ante estos brazos pintados con el matiz de la armonía, aquellos que usan sus dedos para ‘gatillar‘ el arma homicida?

Para ellos, se les está hablando en chino, esperanto, o ‘quechua’: se ríen de esos brazos en alto y de los minutos de silencio; no pueden ser receptivos a esas señales, pues sus corazones son incapaces de interpretar el lenguaje del amor. Por eso es que la justicia humana impone el castigo punitivo allí donde resulta imprescindible. El pederasta, el asesino, el sicótico perseguidor de jovencitas que viola y mata… ninguno de aquellos que representan un penoso lastre para la sociedad, son aptos para asimilar la disciplina de la convivencia en el respeto mutuo y la corrección. De ahí, la necesidad de pena carcelaria.

Asimismo ocurre con las Escrituras. El Señor nos llama una y otra vez desde su ternura y entrega; nos instruye en la vía más directa para alcanzar todas las promesas por las que se ofreció en crucifixión. La vida eterna no es un fin en sí mismo, sino una continuidad en el camino de la perfección; para llegar a ella es imprescindible estar depurados espiritualmente, pues nadie permanecerá allí si no demuestra antes que no constituirá una ‘mala levadura‘ o contaminación para el resto de las almas con las que convivirá.

Cuando morimos, la carne se descompone en los elementos químicos que le sucederán; pero el espíritu, cuya composición es desconocida para el hombre, no es destruido, sino que cambia automáticamente del plano físico donde vivió, enclaustrado en cuerpo humano, hacia el espiritual. Allí se mantendrá hasta que el Todopoderoso decida el momento de juicio e instaure el Sión definitivo, bajo el reinado de Jesús, con todos los que hayan pasado su prueba y accedan a la eternidad prometida.

Por eso es importante aprovechar la oportunidad mientras se respire, en el caso de aquellos que no accedieron por voluntad propia a la llamada del amor de Cristo o que se adhirieron inicialmente, pero luego, bajo el influjo de las pasiones enemigas del espíritu, se separaron del camino. Ellos también tendrán posibilidades, si son sensibles a la disciplina, reprensión, corrección y castigo, a los que serán sometidos, según corresponda.

Disciplina‘, según el diccionario de la RAE, involucra ‘doctrina, enseñanza o educación sobre la conducta de la persona,  a través de reglas que afirmen el orden entre miembros de organizaciones militares, políticas, civiles o religiosas‘. La Biblia enseña sobre ella:

“El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.”  (Proverbios 15:32)

Por otra parte, la palabra ‘reprensión‘ (que sale al menos 31 veces en las  Escrituras), según el mismo diccionario, significa: ‘Regaño, reprimenda, pena o amonestación a alguien, sobre una actitud específica.’ Expongo una cita de la carta a los Tesalonicenses:

“Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. ” (1ª Ts 5:23)

La consecuencia inmediata al poco caso, cuando se es reprendido, da lugar a la ‘corrección‘, bíblicamente reiterada en 24 versículos, y de la que el RAE expresa: ‘Rectificación o enmienda de errores o defectos: Castigo leve que el superior impone al subordinado por haber cometido alguna falta; advertencia para enmendar un error.’ Una de las ocasiones en que se menciona en el Antiguo Testamento, es en Jeremías 5:3:

“Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse.”

Y, por último, esa acepción tan dada al debate y a las múltiples traducciones erróneas, por el ‘yuyu‘ que impone en algunos: ‘castigo‘, que la Biblia cita, no menos de 60 veces. ¿Por qué razón Dios ha hecho que esta palabra apareciera tanto en las Sagradas Escrituras? Solo Él lo sabe, pero todos debemos coincidir en que resulta una osadía obviarla, pasarla por alto, dar un quite o, en el peor de los casos, intentar ofrecer otra significación distinta a la que encierra, pues si el Altísimo decidió que apareciera, resulta obvio que sus razones tendría: nadie tiene el derecho a minimizarla ni esconderla.

Recurriendo de nuevo al significado etimológico, nuestro libro de acepciones describe al castigo como: ‘Pena que se impone al que ha cometido delito o falta, con objeto de enmendar un comportamiento.’ ¿Por qué el profeta Jeremías, quien hablaba directamente con el Creador,  presenta estos dos versículos repetitivos, sobre la punición:

“Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.” [Jer 30:11]

“Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, porque yo estoy contigo; porque destruiré a todas las naciones entre las cuales te he dispersado; pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”  [Jer 46:28]

Cuando el Señor insiste dos veces, muestra interés en que llegue su mensaje de sanción; si es reiterativo, resulta importante, y nuestro deber es no ser indiferentes a su proclama. Acepta margen para el error, pues conoce cada milímetro de la debilidad humana, pero, en su sabiduría, también sabe cómo el hombre es capaz de responder a sus expectativas, luego de la adecuada corrección y/o castigo pertinente. Por eso es vital que su Palabra llegue tal cual, a todos los corazones, según Él dispone; aclarando que quienes entren a partir el amor, siendo fieles desde que son llamados, se ahorrarán el dolor del correctivo.

Hay quien entiende el mensaje de amor de Cristo… y hay quien no. A estos se dirije el Padre en sus amenazas; para darle también a ellos su oportunidad. De modo que estamos obligados, en un ejercicio de responsabilidad, a describir cada palabra, tal cual aparezca en cada uno de los párrafos donde se use, pues Dios da en cada momento, la acepción exacta; Él no es de: ‘Donde dije ‘digo’, dije ‘Diego‘, sino que constantemente alerta sobre el peligro de cambiar una sola letra de sus mensajes.

Los que son capaces de ser leales a Dios, no deben reprimirse al trasmitir cada una de las alertas de condena dadas por el Omnipotente, pues Él tiene sus razones para el ultimátum. Se dirige a aquellos que o no quieren oír su Palabra o la oyen y la aceptan, pero luego cometen fallos, debido a fragilidad espiritual. El Señor sabe que esta no alcanza el mismo nivel en todos los humanos, y acude al aviso sobre lo que una actitud de desobediencia puede costar, para que reaccionen, cambien, y puedan optar al mismo privilegio.

Una evidencia bíblica de ello la encontramos en Ez 7:8:

“Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.”

El castigo de Dios resulta peligroso cuando se hace definitivo; los más inteligentes le temen, porque son conocedores de su poderío y saben que puede causar la destrucción total. Sobre ello nos instruye Proverbios 1:7:

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

De ahí que el Eterno acuda a la alerta del castigo. Sin embargo, muchos cristianos, cuando se enfrentan al análisis de esta palabra, manifiestan su convicción de que no se trata de una corrección directa del Padre, sino de la consecuencia derivada de la mala cabeza de quien cae en pecado, aun con conocimiento de causa.

Pero, aunque es real que por causa de inmadurez, precariedad de espíritu u otras razones, muchas veces somos víctimas de nuestro propio desatino, también es cierto que existen otros contextos ante los cuales no podemos dar la misma respuesta. El diluvio, Sodoma y Gomorra, y el propio anuncio del Apocalipsis, dan testimonio del castigo directo de Dios.

El enigmático libro de Job nos presenta otro enfoque. ¿Quién puede insinuar que este favorito del Señor, a quien amaba y de quien estaba orgulloso por su comportamiento y actitud ante la vida, tuvo mala cabeza? La Biblia explica cuán grande fue su pesadumbre, pese a no haber caído en pecado; doble enseñanza, pues el mismo Creador, luego de presentarse en el debate con los amigos que le criticaban, amonestó a estos por su rapidez en emitir juicio sobre el doliente. Enseñó a todos que la postura ante alguien a quien no le van bien las cosas, por estar bajo sanción o prueba, no debe ser la de convertirse en jueces, pues ya está Él para ese oficio.

El dolor purificador del castigo, hará crecer a todo aquel que no tuvo la estatura necesaria para ser fiel al amor de Cristo ni el comportamiento adecuado ante sus enseñanzas. Una nueva oportunidad a la que debe aferrarse quien ha fallado, y que, quebrantado ante nuestro Señor, decide aprovechar la oportunidad que le ofrece su piedad, reemprendiendo el camino, reorientando su brújula, templando y fortaleciendo su espíritu, para conseguir el reencuentro con sus hermanos en la fe; esta vez, de manera definitiva y en Paz con Dios.

Por otra parte, Judas 1:5, describe un castigo más severo:

“Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha encerrado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día…” 

¿Significa esto que Dios quiere infligir daño? ¡De ninguna manera! Pero necesita asegurarse que el espíritu humano que pase el filtro, sea lo suficientemente fuerte para no contaminar el reinado mesiánico; por ello, el propio Jesucristo nos anuncia, en Apocalipsis 3:19:

“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Y repite, por último, casi al final del libro, en Apocalipsis 22:14:

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Afortunado el sacudido por la vara del Todopoderoso; eso demostrará que no es un bastardo, y que el Padre tiene buenos planes para él. Si logra aprender la lección, su nombre será inscrito en el libro de los cielos; si es capaz de corregir su rumbo y seguir los pasos de nuestro Señor Jesucristo, se sentará con Él, como invitado, en el banquete que dará inicio al nuevo Tiempo.

Por amor, y no por miedo, seremos considerados inocentes; mas el temor hará que los indecisos y los rebeldes trasmuten y puedan experimentarlo, aunque parezca incongruente. Seamos prudentes y asumamos la actitud acertada, mientras el sol alumbre para todos, y no se detenga el reloj de la vida, pues luego, será tarde.

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