AUTOBÚS 666 ‘LONDRES-BARCELONA’, LLEGA CON VENENO

enero 17, 2009

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” [2ª Co10:4-5]

En estos días, todos los medios de comunicación dedican un espacio en primera plana, a una frase aparecida en autobuses ingleses, recién exportada a España, en la que se exhorta a todos a ‘disfrutar de la vida sin limitaciones‘, dando la opción de no tener que responder ante nadie. Pero hay una palabra clave: ‘probablemente‘; o sea, el hombre tiene la última voz, la capacidad de decidir. Y esto es así, porque responde al plan de Dios desde los inicios.

En el evangelio de Cristo, la palabra ‘corazón’ aparece más de 100 veces; y no en el sentido biológico, sino en el espiritual. Resulta obvio que el corazón humano es cuna del espíritu; es un conocimiento que se nos escurre ahora y se nos hace difícil entender, pero que dominaremos cuando estemos aptos para comprenderlo. Nuestro Señor nos aleccionó con frases como:

“El buen hombre, del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?” [Lc 6:45-46]

Dios concede el libre albedrío: tenemos acceso a toda la información existente; leemos todo lo que queremos, procesamos con la mente lo leído, pero nuestro corazón es el que toma partido. Es el órgano más espiritual del ser humano… y también es su autógrafo, un libro abierto para el mundo de la 4ª Dimensión, incluido satanás y su séquito.

Por eso se entera de nuestras debilidades, y por allí mete la punta de su lanza, socavándonos. Por la misma razón, continuamente el Cristo nos advierte más de cien veces sobre esta situación, pues Él tiene la llave que abre de par en par las puertas de esa ‘memoria espiritual‘ humana, y tiene además la facultad de leer en ella todo lo que, de alguna forma que se nos escapa, queda grabado:

Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.” [Mar 7:21-23]

Y nos lo advierte, porque siempre supo que estos días llegarían; hecho que hace obvio que entramos ya en la frontera de los últimos tiempos. El cuánto dure la fase, solo es dominio de Dios; Jesús la define muy bien, al explicar a sus apóstoles la parábola de la buena semilla:

El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre, — les respondió Jesús—. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga.” [Mat 13:37-43]

La lucha espiritual comenzó en la 4ª Dimensión, pero tendrá su fin en esta que vivimos. Nosotros somos los actores principales, y la tramoya que detonará este proceso final, no es otra que el materialismo ateo, guiada por la mano del propio jefe de los demonios.

La filosofía materialista es una corriente de pensamiento antigua, que considera la materia como absoluta e infinita: ‘La materia ni se crea ni se destruye: solo se transforma‘. Para el ateo, todo lo que existe está compuesto sólo de materia; así, este criterio imposibilita un Creador de carácter ‘no material‘. Por ello, siempre ha sido hostil al monoteísmo o cualquier proyecto humano que implique una Creación divina.

Es tanta la aversión, que se han adueñado de la ciencia, subordinando el criterio científico al filosófico, y abrazando las alternativas a mano: la teoría de la evolución y la geología conveniente. Obvian la constante ausencia científica… porque antes adoptaron la negación apriorística. El propio biólogo evolutivo, genetista y filósofo evolucionista, Richard Lewontin lo confirma en ‘‘Billions and billions of demons’, (1997):

Y no es que los usos e instituciones de ciencia obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino por el contrario: nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a la causa materialista, en crear un aparato investigativo y una serie de conceptos que ofrezcan explicaciones materialistas, sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean, para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.”

No le importa la ciencia. Pero, como contrapartida, el descubridor del ADN y Premio Nobel, James Watson señala en su libro “La doble hélice”:

No podía ser uno buen científico sin comprender que, en contraste con la concepción popular sostenida por los periódicos y por las madres de los científicos, buen número de ellos no sólo son obtusos y de mentalidad estrecha, sino también simplemente estúpidos“.

La lealtad de los negadores de Dios, mal llamados ‘humanistas‘, se percata de que la flecha de invisibilidad material que todos portamos en el cerebro, conocida como inconsciente‘, posibilita en sí misma la realidad de un espíritu también invisible.

De ahí surgió la conducta prejuiciosa que dictó el concepto ateo: “el subconsciente se integró por sí mismo“; un absurdo jamás apoyado ni por ciencia empírica ni por la razón. Ni siquiera el origen de la materia física tiene explicación científica. Por ejemplo, el químico y experto en ADN, profesor de la Universidad de Nueva York, Robert Shapiro, dice:

Por tanto se necesita otro principio evolucionista para cruzar la brecha existente entre las mezclas de elementos químicos naturales simples y el primer replicante efectivo. Este aún no ha asido descrito en detalle o demostrado, pero está anticipado y se le da nombres como ‘evolución química’ y ‘autoorganización de la materia’. La existencia del principio se da por sentada en la filosofía del materialismo dialéctico, tal como la aplica al origen de la vida Alexander Oparin.” [Científico ruso, ateo-comunista]

La propaganda evolutiva sale asiduamente en medios de comunicación y célebres revistas de ciencia, debido a una necesidad ideológica. La evolución se presenta indispensable, gracias a que los círculos que fijan normas científicas la han hecho tabú. Y todo ese brío siempre tuvo un “propósito”: impedir toda fe en un Creador.

El evolucionismo exhibe sus intentos como “ciencia“, pero no apoyándose en ella, sino en la filosofía materialista, y en el rechazo obstinado a la existencia de cualquier cosa “más allá” de la materia, pese a que ellos mismos son capaces de pensar… y a que el pensamiento ‘no‘ es materia.

El objeto del artículo de hoy, el lema ‘autobusístico‘ de estos días, es más de lo mismo: propaganda antiCristo. Pero, al igual que un mal deportista es incapaz de sumergirse en las profundidades, pues ya le resulta excesivo el esfuerzo para sostenerse a flote, el ateísmo exhibe un mensaje universalista, implicando a todos… mas incapaz de prever el verdadero significado individual, que terminaría haciendo gran daño a la sociedad. Una vez más, hacen gala de su despiste intelectual, aun sabiendo que ninguna acción cumple su cometido, si no es antecedida por la reflexión. Analicemos el mensaje:

‘Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Ahora, individualicémoslo, descifrándolo en su real dimensión:

– ‘Violador: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Asesino: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Drogadicto: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Pedófilo: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Adúltero: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Prostituta: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Papá que va a prostíbulos: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte…

Homosexual: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Narcotraficantes, borrachos, maltratadores de mujeres y niños, mentirosos, tramposos, usureros, egoístas, poderosos, orgullosos, avariciosos, lujuriosos, iracundos, envidiosos, perezosos, resentidos, vengativos, mafiosos, imprudentes, desleales, sicópatas, codiciosos… probablemente Dios no existe. Dejen de preocuparse

¡Ese es el auténtico mensaje trasmitido: crear caos en el mundo! Y los cristianos tenemos el deber ante Jesús de denunciarlo y alzarnos contra tal blasfemia, impidiendo por todos los medios que la sinrazón y la locura atea continúen haciendo daño a la sociedad.

¿Seremos capaces de generar una revolución de principios? Si se hace individualmente: ¡Sí! Cuando cada ser humano sea capaz de mejorar aquellos hábitos que afectan a la colectividad, ¿afectará positivamente al resto de la humanidad? ¿O si tiene una actitud socorrista con el prójimo? ¿O si evita hacer daño a los demás?…

No hay dudas que sí, que en esos supuestos, la convivencia humana iría en una dirección convergente con la paz y la felicidad. ¡Ese es el mensaje que se debe trasmitir! ¡Esa debería ser la preocupación primera, de cada uno de los políticos implicados en dar el visto bueno a todo mensaje publicado, tanto ante ojos de niños, como de adultos!

Pero, desafortunadamente, en la misma medida que el hombre se ha ido apartando de Dios, se ha impuesto lo ‘políticamente correcto‘, porque, aunque probablemente no sea lo mejor, es lo que da votos, dinero y poder: el principal alimento del egoísmo humano.

¡Que nadie se escaquee! El mejor mensaje que debe ser cifrado con cincel de hierro y punta de diamante en el corazón humano, es el que nos dejó escrito, hace 2 milenios, quien vendrá sin falta, cuando se cumpla el límite de tiempo fijado por el Dios Padre. Lo escribió quien convivió con Él y fue su discípulo favorito, durante los 3 años de apostolado:

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios.” [Juan 3:36]

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JESÚS: LA VERDADERA FIESTA DE LA NAVIDAD

diciembre 25, 2008


…Porque este pueblo se me sacrifica, y con sus labios me honra, mas su corazón se alejó de mí; y su culto con que me honra fue enseñado por mandamiento de hombres; por tanto, he aquí que yo volveré a hacer obra admirable entre este pueblo con un milagro espantoso; porque la sabiduría de sus sabios se perderá, y la prudencia de sus prudentes se desvanecerá.” [Isa 29:13-14]… “y los errados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.” [Isa 29:24]

El mundo cristiano celebra hoy un aniversario más del nacimiento del Cristo, en la aldea de Belén, lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el Mesías (Miqueas 5: 2). Una ciudad situada a unos 9 km al sur al sur de Jerusalén, y enclavada en los Montes de Judea, en la Cisjordania de hoy, administrada en la actualidad por la Autoridad Palestina, y con unos 30.000 habitantes, mayormente cristianos.

Sus orígenes corresponden a la histórica tribu de Judá, también cuna de quien daría una gran fuerza política al naciente reino de Israel, y bajo el cual se adquiriría un gran esplendor: el rey David (1ªSamuel 17:12). Siglos después, por voluntad de Dios, nació allí un descendiente suyo: Jesús, llamado el Cristo. (Lucas 2: 4-15; Mateo 2:1).

Precisamente, el nacimiento del Señor en este lugar se debió a que José, esposo de María, era descendiente de David, y un edicto del imperio romano dominador, hizo que sus habitantes acudieran a su localidad de origen para empadronarse, con el objetivo de hacer el censo fiscal.

Y ambos orígenes son una nueva manifestación de ese misterio de Dios, que propugna que muchos ‘últimos‘ serán primeros, y que muchos ‘primeros‘ serán los últimos: un llamado a la humildad que se espera de todos los hombres. El rey más grande de Israel nació en cuna de pastores, y creció él mismo, como pastor de ovejas. El Rey del Sión definitivo, nació en un humilde pesebre, entre animales y pobreza, y fue, Él mismo, pastor de humanos.

Es decir, con la llegada de este día, se accede a la oportunidad de festejar el advenimiento del Señor. Sin embargo, la tradición se ha ido dejando infiltrar por el paganismo, y la fiesta de Navidad, para muchos, no es más que otro pretexto para borracheras, sexo, drogas, violencia… todo lo que conspira contra las verdaderas enseñanzas del mismo que se pretende homenajear.

Pero el nacimiento de Jesús no fue un acontecimiento del contexto humano; no nació porque un hombre y una mujer decidieron tener hijos, sino porque el mismo Dios quiso enviar a la Tierra a su propio Hijo, para que diera testimonio de Él; delegó en el espíritu primigenio que incluso había tenido intervención activa en la obra de la Creación, según nos relata en testimonio, un alegato viviente de todas las obras de Jesucristo, el apóstol Juan:

En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios. Este era en el principio con el Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho.” [Juan 1:1-3]

El nacimiento de Nuestro Señor Jesús entre los humanos, fue la segunda parte de un plan previsto por el mismo Dios desde siglos antes, con el anuncio del Mesías, en 1ª Samuel 2:10:

El SEÑOR juzgará los términos de la tierra, y dará fortaleza a su Rey, y ensalzará el cuerno de su Mesías.”

O sea, no se trata de una historieta sacada a la luz por unos cuantos locos que ‘ven visiones y hablan con espíritus‘, sino de historia cronológicamente congruente, que el propio Dios ha puesto en manos de nosotros. Y pese a valerse para ello de diversas personas, en distintos lugares geográficos, en disímiles épocas, el objetivo de la trama resulta coincidente: la redención de la humanidad.

Aunque la Ciencia se jacta de sabiduría, basando esta en lo que resulta palpable a los sentidos con los que Dios ha dotado al hombre, ignora lo esencial: la presencia del espíritu… y lo que resulta más importante aun: la existencia de distintos tipos de fuerzas espirituales que ejercen poder sobre el ser humano. Y el pecado, la causa por la cual el Espíritu del Hijo de Dios se hizo hombre, se manifiesta gracias a que nuestro espíritu interior se abre a la influencia de fuerzas espirituales enemigas de Dios, que habitan en una dimensión no asequible, porque la nuestra, la 3ª, está subyugada por una 4ª Dimensión, invisible para la Ciencia.

Esta 4ª Dimensión corresponde a un mundo angélico, fraccionado a su vez en dos grupos: los que se rigen por las leyes de Dios, y los sediciosos, subyugados por satanás. Ambos tienen influencia sobre el nuestro… y Dios le da al hombre el libre albedrío para decidir a cuál influjo ceder; es un proceso imprescindible, pues será nuestra actitud dinámica y espiritual la que nos ubique en un punto de la cuerda tensada desde extremos opuestos.

Será la posición que cada ser humano adopte, la que defina la tendencia espiritual de cada individuo, y eso permitirá que cuando seamos pasados por la ‘criba‘ de Jesús, se nos elija o no, para vivir en un mundo de justicia eterna, bajo las leyes del Dios Omnipotente. Obviamente, los rebeldes no tendrán cabida en ese mundo final y definitivo que será regido por Jesús, pues resultarían la mala levadura, que leudaría la masa seleccionada.

La única causa de desobediencia, es el pecado. Nos gustan las cosas que Dios repudia, porque el pecado entró al mundo a través de Satanás, el jefe rebelde de las fuerzas espirituales que violan el reglamento establecido por Dios, y que, como miembros de la 4ª Dimensión espiritual, ejercen influencia sobre todos nosotros.

Se codicia la mujer de otro, o el marido de otra; el corazón se subordina ante los lujos, la vanidad, la soberbia, la envidia… Se roba, nos entregamos al alcohol y las drogas, se ejerce violencia contra los semejantes, se viola a niños y a adultos, se asesina; unos se prostituyen sexualmente… y otros acuden a la llamada de la prostitución. Se practica la homosexualidad entre mujeres y hombres; mentimos para conseguir lo que deseamos, y luego volvemos a mentir, una vez que ya hemos sido saciados. Nuestros ojos inquietos se sumerjen de nuevo en la búsqueda de una nueva necesidad.

Siempre estamos insatisfechos; y lo estamos, porque nuestro espíritu no está en resonancia con las fuerzas espirituales de los ángeles de Dios, constantemente a nuestro lado, intentando que nos abramos a ellos, que conozcamos la Verdad. Nos alejamos de la instrucción de Jesús.

Las tendencias que nos llevan a hacer todo lo que está censurado por las leyes del Creador, no son una causa genética, sino espiritual. No está enfermo el ladrón, ni el asesino, ni los que se prostituyen ni nadie que transgreda cualquiera de los mandamientos. No están enfermos los homosexuales; y no lo están, porque su organismo continúa comportándose como lo que son, aunque no quieran serlo: las lesbianas tienen sus ciclos de menstruación, y pueden ser madres si se unen a un homosexual varón, orgánicamente apto para la erección e inseminación diseñada para los hombres.

Todo el que siente apego a lo que vaya contra lo establecido por Dios, no es más que un monigote en las manos de las huestes de satán; se es víctima de la debilidad del espíritu, por alejarse del Espíritu de Dios. Algo sobre lo que el apóstol Pablo nos instruye, en Efesios 6:11-12:

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del siglo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos.”

Y para eso nuestro Señor habitó entre los hombres; constantemente alertaba sobre el peligro del pecado, mientras hacía curaciones de todo tipo, resurrecciones de muertos incluidas, para demostrar su Poder, consciente que, debido a nuestra fe débil solo somos susceptibles a creer en aquello que nuestros ojos pueden ver.

Buscaba influencia sobre el frágil corazón humano, para que le creyeran, para que confiaran… para que se le entregaran en fidelidad, aunque el mismo demonio susurrara en los oídos, y sembrara en el corazón todas las dudas posibles, haciendo uso de su capacidad de subyugarnos. Jesús sabía que su enemigo espiritual, por pertenecer a su misma dimensión, puede influir sobre nosotros; y puso en nuestras manos el arma más potente del cristiano: la fe, y el amor a Él, para vencer a la muerte, que es la última consecuencia del pecado.

Nuestro Señor se entregó en la Cruz por nosotros, para que todos pudiéramos tener la opción de una vida eterna bajo su reinado; con su sangre pagó el precio de perdón por nuestras faltas. Él llevó nuestras culpas en su cuerpo, sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos en su justicia, sanados por sus heridas y bautizados con su sangre. Nos dice que solo exige contrición sincera, no importa lo que hayamos hecho: arrepentimiento, etapa de prueba para demostrar que nuestro nuevo camino es definitivo y somos capaces de enfrentar las tentaciones, y luego su clemencia concluyente. Su reino se establecerá de todas formas; ninguno de nosotros podrá impedirlo, pues es la voluntad del mismo Dios que así terminen las cosas, así que el final individual está en las manos de cada uno.

Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día de haber sido sepultado; no 72 horas después, como intentan señalar algunos, para meter contradicción en la Palabra de Dios y restar credibilidad y fe, sino al 3er día. Le crucificaron un viernes y fue enterrado; pasó el sábado, y llegó el domingo, el día en que se apareció a sus seguidores. Juan y Pedro, testigos directos de esto, colaboradores y alumnos suyos durante 3 años, presentes durante su apresamiento, castigo, crucifixión, sepultura, y aparición posterior, han dejado testimonio escrito de ello.

Sus palabras han vencido al tiempo y están ahí, al alcance de todo aquel que desee leerlas. Hoy es un buen día para hacerlo, sabiendo que el Señor estará con quien se le entregue.

Mateo también nos dejó escrito muchas de las enseñanzas de Jesús; y yo no puedo terminar sin exponer la que considero más apropiada, la que el Señor me entregó esta mañana, cuando le pedí que me ayudara a escribir estas palabras de homenaje en su cumpleaños.

‘…Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir’: “Arrepentíos, que el Reino de los cielos se ha acercado.” [Mat 4:17]

¡Feliz aniversario Señor! Ven pronto; quienes confiamos en ti te estamos esperando.

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