MADRE SOLTERA: PACTANDO CON EL DIABLO

julio 26, 2015

Quiero comenzar escribiendo que este artículo no se dirige a mujeres a quienes no ha quedado otra opción que ser madre soltera debido a un embarazo por violación o a haber sido abandonadas por su pareja. Este artículo no va dirigido a ellas; aunque no está de más el leerlo, pues habla del Proyecto de Dios para la familia y el hogar.

En este mundo, ampliamente desalineado del mandamiento del creador de la familia y de la humanidad, cada vez más mujeres deciden ser madres solteras, aún sabiendo las dificultades económicas, sociales y laborales que esta opción puede suponer. El instinto y el capricho superan todo obstáculo; incluso la Ley Celestial.

Ser madre soltera ha dejado de suponer un problema moral para muchas mujeres que deciden dar el importante paso del embarazo, bien respondiendo a su instinto maternal o bien por la decisión, tomada antes del embarazo, de excluir la figura del padre en su plan de familia.

En este sentido, una mujer decide tener hijos sin estar casada y sin contar con el apoyo de una pareja para su crianza, yendo contra las connotaciones negativas que suelen acompañarla en esta decisión (soledad, abandono, frustración…) en una elección tomada a veces con inmadurez (se puede ser inmaduro con 60 años), o con más antojo que determinación objetiva.

Las causas que llevan a una mujer a ser madre soltera, yendo contra la realidad de que ello exigirá mayor esfuerzo económico/personal, y mayor grado de compromiso y responsabilidad que en el matrimonio tópico, son muy variadas; pero el resultado final casi siempre será el mismo: una familia monoparental.

Varios estudios concluyen que muchas madres solteras por elección suelen ser mujeres sobre los 38 años, con estudios superiores, laboralmente activas, y con unos ingresos medios de entre 1.500 y 2.000 euros mensuales. La mayoría de ellas siempre decidiendo su maternidad porque su fertilidad podía estar llegando a su límite de edad, y prefiriendo obviar la presencia de un padre estable. Estas madres resuelven sus expectativas personales bien mediante la fertilización in Vitro, bien mediante el acto sexual con un hombre elegido para ello, acordando la complicidad de este, liberándolo de compromiso, o engañándole, sin ponerle al día de las intenciones de su corazón… aunque no siempre con intención de involucrarle.

Se da incluso el caso de solteras embarazadas, que continúan en aventuras sexuales con otros hombres casados, intentando eludir responsabilidad, no tomando en cuenta que nadie podrá jamás evadir su momento de respuestas ante Dios por cada obra contraria a su Ley consumada en la carne, y obviando con alevosía que el adulterio es fornicación; para Dios el mayor pecado después del asesinato.

Cada vez resulta más frecuente que una mujer sin pareja se plantee la maternidad en solitario, debido a que las personas, dirigidas por el enemigo de Dios, cedan al susurro diabólico de “la libre elección”; una falsa libertad que en realidad encadena al infierno. Y ello por elegir seguir la corriente progre inducida por satanás (enemigo eterno de la familia en Cristo), antes que el edicto matrimonial de Dios, que condiciona la promesa de la bendición en la exaltación celestial solo a través del matrimonio convencional y la fidelidad entre un hombre y una mujer. Solo así, junto a su descendencia, y sellados todos ante el Creador de la humanidad, en una ordenanza sagrada, la familia trasciende el tiempo y la inmortalidad.

La visión que el Señor Jesucristo presenta al apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, por elegir ser fiel a Su legado, es una evidencia del plan de Dios para la familia. En Apo 21: 12, cuando se le muestra la Jerusalén celestial, la describe así:

“Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.”

Las doce tribus de los hijos de Israel no son otra cosa que las doce familias descendientes de Jacob, el patriarca de Israel. Da fe de la importancia que tiene la familia en el proyecto que el Dios creador ha elaborado para los fieles a Él. Por esas puertas entrarán todas las familias bendecidas de la Tierra, una vez el Señor Jesús ponga en orden todas las cosas.

El cada vez más popular ‘embarazo por libre elección’, al igual que ‘el aborto por libre elección’, es otra de las vías implantadas desde el averno para que se nutran sus huestes, mediante la destrucción de la familia; pues Dios advierte que seremos abrazados en muerte por aquel a quien nos hayamos abrazado en vida con nuestros actos. Y tanto embarazo, como aborto por libre, son contrarios a las Escrituras.

La maternidad en soledad ha sido una constante en muchas familias, a lo largo de la historia de la humanidad, dado que siempre dependió del varón el reconocimiento o no del hijo. Y estudios realizados por la CEPAL (Comisión Económica de la ONU, para América Latina y el Caribe) revelan que los hombres tienden a no utilizar métodos anticonceptivos y a restringir su uso por parte de las mujeres; así como que en muchas más ocasiones de las debidas, estas ceden a tal requerimiento. Asimismo, que cada vez más, unos y otras se implican en múltiples experiencias sexuales, ignorando tanto la responsabilidad como las consecuencias, que no solo pueden ser embarazos no deseados, sino también la infección personal, y el contagio de virus, muchas veces letales, a todo el círculo implicado.

En muchas de esas ocasiones, el embarazo queda a cargo exclusivamente de las mujeres (en su mayoría adolescentes) pues los hombres evaden su participación durante el nacimiento y la crianza de los hijos. En un alto por ciento no reconocen a los hijos nacidos de estas relaciones, amparándose, paradójicamente, en el pretexto de la incertidumbre de paternidad que siembra el comportamiento mutuo de seguir el criterio de ‘libertad sexual’, desde el que se dieron placer mutuamente: ‘No es mío; igual es de Fulano, con el que estuviste este verano.’

En fin; cada vez es más común que una mujer decida establecer una familia sin la presencia de un hombre; y cada día la opinión de la sociedad en torno al tema se vuelve más abierta, receptiva, y tolerante. La estadística señala que desde 2001 muchos países ven aumentar el número de madres solteras de forma exponencial.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística 2014, los hogares monoparentales en España, formados por uno solo de los progenitores con hijos, están mayoritariamente integrados por madre con hijos (1.412.800, el 82,7% del total, frente a 294.900 de padre con hijos). El número de hogares formados por madre con hijos ha crecido en más de 53.000 desde el censo de 2011. En un 43,7% de los hogares de madres con hijos la madre está viuda; en un 35,7% separada o divorciada; en un 12,6% soltera, y en un 8,0% casada. El 56,4% de los 178.000 hogares de madre soltera con hijos está formado por mujeres de 40 o más años.

Y esos datos llevan a concluir que la familia española tiende a la desestructuración, algo que no es nada bueno, pues muchas veces los efectos son que las familias monoparentales sufren un mayor riesgo de pobreza y dificultades sociales que en los matrimonios convencionales formados por padre y madre. En primer lugar, el hacer frente en solitario al cuidado de los hijos supone siempre un problema añadido al de una única fuente de ingresos: el tiempo de atención. Además, dado que la mayoría de los núcleos monoparentales están encabezados por mujeres, es mayor la probabilidad de que dependa de un trabajo peor retribuido. Y en última instancia, la familia monoparental conlleva mayor dificultad al intentar hacer compatibles los horarios de trabajo con la atención a los menores.

La experiencia señala creciente y reiterada presencia de gran número de alumnos, tanto en la escuela pública como privada, derivados de familias mal estructuradas, que exhiben trastornos de conducta, delincuencia y\o drogadicción, traducidos en causas del fracaso escolar. Es una realidad fundada en estudios estadísticos que indican la cercana relación entre la familia desestructurada y los problemas psicológicos que presentan niños y jóvenes  que asisten a las aulas.

Así, desde la lógica del empirismo, una mujer debería meditar bien antes de tomar la decisión de quedar embarazada descartando la presencia de un esposo, ya que, según la estadística, violar la ley de Dios no lleva a buen resultado, sino a terribles consecuencias. Ese empirismo consolida la utilidad de seguir fielmente la Ley Divina, evidenciando que seguir el consejo de Dios es un acto no solo de obediencia, sino también de inteligencia; y que su desobediencia es poco inteligente.

No habrá ningún pretexto inteligente que justifique el error. Al morir, cada mortal debe dar cuenta de todos sus actos; y pagará un precio de castigo por cada vez que haya violado la ley de Dios; sobre todo, por violar la ordenanza de Dios instaurada para la familia, posiblemente una de Sus leyes más importantes.

Las leyes humanas cada vez más se adecuan al concepto de justicia inducido por el mismo satanás, oponiéndose consuetudinariamente a la ley de Dios. Cualquier persona con un nivel de inteligencia normal puede darse cuenta de que de forma generalizada, constante y sucesivamente, cada vez más la legislación humana atenta y viola el legado de Jesucristo, quien dijo sobre el matrimonio:

“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Así que, no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.”

Él vendrá a juzgar a la humanidad; ¿alguien piensa que podrá violar sus leyes y no tener que pagar un precio por ello? Les aseguro que no será así; Él dejó bien claro que no vino a cambiar ni una coma ni una tilde de la ley, sino que todos seremos juzgados por ella, tal cual fue mostrada a la sociedad desde el principio.

Y parte de esa ley dicta que la familia es algo sagrado y no debe tomarse a la ligera. Debe tomarse muy en serio, puesto que hay mucho, concerniente al futuro posterior a la muerte física, que depende de cómo hayamos formado y sostenido una familia, así como de los valores morales que hayamos inculcado en nuestra descendencia.

Todos tendremos que responder ante el Señor por la forma en que elegimos para formar una familia, y por la responsabilidad o irresponsabilidad con la que nos hayamos implicado en la posterior evolución y desarrollo de esta.

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¿A QUÉ VINO JESÚS AL MUNDO?

febrero 5, 2015

El Señor Jesucristo fue hecho hombre para traer la verdad de la salvación al hombre. El mayor daño provocado por las divergencias entre iglesias cristianas ha sido sin duda la distorsión de tal verdad: el Evangelio de Cristo. En su afán por distanciarse del resto, y más allá del tipo de congregación que sea (y hablo de todas en general), e incluso más allá de las buenas cosas que hacen, cada iglesia siempre presenta praxis o planteamiento que le distancia no solo del resto, sino del propio Evangelio legado por el Señor Jesús, el Hijo de Dios, el Cordero enviado como pago de rescate para la salvación del mundo.

Los análisis policiales más avezados emplean un método cuando quieren llegar a la verdad de un asunto bajo investigación: van hacia la raíz, siguiendo la huella del hilo del delito hasta sus inicios; a ello deben el éxito de llegar a la verdad deseada.

Y ese recurso debería ser usado en todas las iglesias cristianas, independientemente de su denominación: buscar a Cristo, la raíz del Evangelio. Sin embargo, las diferentes corrientes teológicas de cada una de ellas han provocado la intoxicación, distorsión, y tergiversación, del mensaje de Jesús de Nazaret, con la práctica aceptación de todos sus seguidores, que ni se molestan en el mandato (no consejo) que el propio Hijo de Dios da en Jn 5:39:

Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

De modo que la primera reflexión advierte no escuchar a ningún interpretador bíblico‘ que intente desdoblar la palabra con el conocido: ‘lo que Jesús quiso decir aquí, es…’

El Señor dijo lo que dijo, y fue muy claro; tanto que irrumpió como riada en el corazón de los malos judíos (los buenos le aceptaron), y sacó a la superficie el fango de sus malignos pensamientos y hábitos, provocando que estos decidieran crucificarle cuanto antes. O sea, no le crucificaron porque no le entendieron sino porque le captaron perfectamente y sabían que les confrontaba a ellos, a su falsa autoridad, y a su ‘gloria de hombres‘, contra la cual advirtió día sí y día también, porque sabía que esa falsa gloria lleva a la alfarería del diablo.

Cómo podéis creer, vosotros, que recibís la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios” [Jn 5:44]

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad… (Jn 8:44)

Los teólogos obvian a Jesucristo y siguen a satanás, el primer teólogo del mundo: el gran tergiversador, cuya primera teología fue engañar precisamente a Eva ‘reinterpretando‘ el mandamiento de Dios que la primera mujer le dijo haber recibido (Gén 3: 4-5):

Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘No moriréis, sino que sabe Dios que el día en que comáis del fruto serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal’

Esa experiencia debería bastar para que todos fuéramos más prudentes al prestar nuestros oídos al canto de sirenas. El propio Señor Jesucristo dio la pauta a seguir cuando fue tentado por la ‘tergiversaciones‘ del diablo en el desierto (Mat 4:1-11). Por tres veces fue tentado, y las tres lo neutralizó con las Escrituras, (la 2ª tentación fue con tergiversación) diciéndole: “está escrito”. De modo que los teólogos que alteran La Palabra original no son enviados del Señor, sino de su enemigo.

Así que, si un cristiano decide seguir al Señor Jesús, buena determinación toma, pero mejor aun sería limitarse a repetir textualmente las cosas que dijo el Cristo, porque les aseguro que no hay nadie, ni en lo alto, ni en lo ancho, ni en lo superficial ni en lo profundo, que pueda optimizar el Evangelio del Señor. Lo que vino del Padre es perfecto; nadie puede reformarlo ni aquí en la tierra ni en los cielos. Lo legó el apóstol Pablo en Heb 6:17-20:

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, la confirmó con un juramento, para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, quienes buscamos refugio para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros; la cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo; donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.”

Por tanto, no son reformas ni reformistas lo que necesita el Evangelio, sino Restauración de la palabra del Señor, según su forma y manera; según la perfección de su pedagogía y didáctica. Esa tesitura la vemos en Su advertencia de Apo 22:18-19:

...yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la ciudad santa y de las cosas que están escritas en este libro.

También en Apo 2: 23 es incisivo y directo:

“… y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón; y daré a cada uno de vosotros según vuestras propias obras.” 

¿Acaso el Señor menciona la fe por alguna parte? No nos dice que nos juzgará según nuestra fe, sino que es específico: escudriña nuestras mentes y corazones, y nos dará a cada uno según obremos.

Quien decida hacer labor evangelista, al predicar debe ceñirse a las palabras del Señor, y a las de los profetas y apóstoles… siempre que estas no contradigan las palabras de Cristo. Les aseguro que no hay decisión más saludable, porque algún día estaremos ante Él, y entonces veremos como hemos sido vistos, y sentiremos vergüenza ante Él al darnos cuenta del error si habiendo seguido enseñanzas de hombres hemos propugnado, no Su Palabra, sino su tergiversación.

El Hijo de Dios nos ha dado una norma para que no seamos engañados, porque satanás anda por toda la tierra (sobre todo por las iglesias) embaucando a las naciones, para prenderlas en sus astutas cadenas y conducir sus almas al infierno. Por consiguiente, solo si se ora con espíritu contrito, obedeciendo textualmente sus ordenanzas, sin alterar el Evangelio original, se será aceptado.

Si damos la buena noticia de la salvación mediante el quebrantamiento y arrepentimiento, aceptando a Jesús como nuestro salvador, bautizándonos en el agua por inmersión, como Él lo hizo, esforzándonos por no pecar, y repitiendo al mundo sus advertencias, podremos ser acreedores de Su promesa. Solo siendo fiel, como Él exige: “Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”. Por tanto, si un hermano, confundido, teologiza alterando alguna sentencia de Cristo, amonestémosle; si es nuestro hermano reconocerá el error y se disculpará ante el Señor. Si no lo hace es porque la vanidad y la soberbia ya están en él, y el diablo es quien lleva sus riendas y quien le ha conducido a la transgresión.

Por último, tener siempre presente el mensaje de la misericordia dado por el Señor: recordar en todas las cosas a los pobres, los necesitados, los enfermos y los afligidos, porque quien no lo haga así, no es su discípulo.

El Señor Jesús vino al mundo para salvarlo; y su método es el mejor método: convertir a sus seguidores en pescadores de personas para la salvación de estas. Salvación por fidelidad al plan original de Salvación, enseñando las mismas cosas, y advirtiendo sobre las mismas cosas que advirtió siendo hombre. Y la mayor seguridad que puede tener un cristiano es que, al estar ante Él pueda decirle:

Señor, perdona mis errores, pero por favor, ten presente que no acepté ninguna gloria humana; intenté serte fiel desde el alfa hasta la omega, tu primera y última letra, como nos ordenaste.”

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MATRIMONIO GAY: EL PELIGRO QUE SUBYACE.

noviembre 23, 2012
23 de noviembre/2012
El 6/11/2012 se aprobó el decreto que constitucionaliza el matrimonio homosexual. Dicen 8 ‘señorías’ que es compatible con la Constitución española. Los 3 jueces que votaron en contra no se imaginan la carga de pecado que se han quitado de encima con el valiente hecho de haberse negado a levantar trincheras frente a Dios, cuyas leyes eternas se dieron a la primera pareja humana hace algo menos de 6 mil años.
Tal decisión pone fin a la incertidumbre jurídica que rodeó en los últimos siete años la reforma que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero provocó en julio de 2005, recién llegado este al poder. Su ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar fue el brazo ejecutor de las 18 palabras que forzaron el Artículo 44 del Código Civil:
El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo
Así, España se convirtió en el 3er país de la Unión Europea en legalizar lo que Dios condena explícitamente: la homosexualidad. Desde entonces se han celebrado unas 22.000 bodas homosexuales… menos de un 2% del total de bodas efectuadas en el territorio nacional.
El Tribunal Constitucional alegó no ver nada que impida incluir a la unión entre personas del mismo sexo dentro de la protección que dispensa el artículo 32 de la Carta Magna, según el cual: “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica“.
Sin embargo, el artículo 32 es diáfano: ‘jurídicamente solo se puede contraer matrimonio entre un hombre y una mujer‘. Al parecer de sus señorías, si menos del 2% de la población reclama el derecho a recibir aplauso por sus inclinaciones, aunque se opongan al artículo 32, es legal alterar la letra de ese artículo de la Constitución, que rige al 100% todas las personas jurídicas.
Si la Constitución lo deja bien claro: ‘matrimonio entre hombre y mujer‘, al decidir el Tribunal Constitucional que también lo es entre ‘un hombre y otro hombre o una mujer y otra mujer’, alteran en toda regla la propia Constitución, que dicta que solo puede ser reformada mediante el artículo 166 de la CE: ‘su reforma se ha de ejercer en los términos recogidos en los apartados 1 y 2 del artículo 87′. Sus 8 señorías pueden alegar incluso hasta miopía congénita si les place, pero lo cierto es que alteraron el espíritu de la Constitución con alevosía y ensañamiento.
Se llama matrimonio a lo que no es, con el único objetivo de torpedear en su línea de flotación el mandamiento de Dios que regula la única posibilidad biológica de la multiplicación de la especie. ¡La única! Le pese a quien le pese. Otra cosa sería que un hombre fuera capaz de ovular y su óvulo pudiera ser fertilizado por otro hombre; o su contrapartida: que una mujer pudiera ver como su óvulo es fertilizado por el semen de otra mujer. Hechos imposibles, por antinatural.
Ya no basta ofender a Dios en privado (pese a que Su ojo todo lo ve); se necesita el aplauso de la sociedad, y esta, cada vez más enfrentada a su Creador, se lo da. A partir de ahora, lo que antes significaba una cosa pasa a significar otra, porque así lo exige una minoría y punto. Yo estoy seguro que, más allá de esa indigna escaramuza legal, la mayoría de los españoles no aporta sus manos a ese aplauso. Y, créanme, es lo más inteligente.
¿Que lo dice la ley? No vale de argumento; también hubo leyes que prohibieron a negros subir al autobús. Y otras que autorizaban el quemar en la hoguera a quien negara que la Tierra fuera el centro del universo. Las malas leyes de Hitler también fueron cumplidas. La ley humana podrá justificar todo lo que pretenda, e incluso intentar legalizarlo ante el mundo, pero no ante Dios si Él se opone a tal legislación. Y eso ocurre con el matrimonio gay: jamás podrá ser legal ante los ojos de quien juzgará al mundo con leyes que penalizan la unión homosexual, el adulterio, la prostitución, y todo tipo de fornicación; o sea: todo sexo fuera del matrimonio, tal cual Él lo estableció.
Las ilustrísimas que votaron a favor de esa relación proscrita, lo han hecho en la perspectiva de lo políticamente correcto, violando los principios de la moral y cívica cristianas reglados por Jesucristo. Se dejaron arrastrar por el tsunami ateísta que devasta la Rectitud desde hace algunas décadas, cada vez con más intensidad, vulnerando leyes selladas a perpetuidad con la sangre del sacrificio del Señor en la cruz.
Sabiendo que Jesús sentenció:
El buen hombre del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. [Mat 12:35-36] “,
Así, queda escrito en el Libro de Dios que Ocho jueces + todas las personas favorecidas por su fallo, + todos quienes lo aplauden, eligieron quebrantar el decreto divino y eterno (para siempre) del proyecto del hogar que el Creador legisló en Gén 2:24:
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.
Ninguna ley humana, sin importar el nivel jerárquico de los implicados, tiene poder legal ante Cristo para alterar uno solo de sus mandamientos. ¿Podrá engañar el hombre a Dios? ¿Podrá de alguna forma subordinarse a su lógica de la conveniencia para justificar el pecado? Les aseguro que no; doy testimonio de que hay un sitio terrorífico, tenebroso y lúgubre, para los violadores de los mandamientos divinos. Yo fui llevado a allí en la madrugada del martes 13 de septiembre del 2011, y aun hoy, más de un año después, no me he logrado reponer de lo que entonces viví.
Y declaro que aquello es tan inmenso como ningún hombre conoce. Aunque a veces el Señor lo muestra a algunos para que den testimonio de lo que espera a los rebeldes, solo deja ver un área, y luego lo vuelve a cerrar. No hay un sitio en el planeta: teatro, zona deportiva, colosales escenarios, que logre albergar tanta gente junta como esa zona de sufrimiento, angustia y dolor, dispuesta para asesinos, fornicarios, y rebeldes en general. Y la homosexualidad es un tipo de fornicación, por tanto es inexcusable ante Dios: el pecado que más le ofende, después del crimen. Nos legó el relato de Sodoma y Gomorra, y doy fe que es verídico. Allí están y estarán todos los que fueron, son, y serán rebeldes a Él, muriendo sin aceptarle:
Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. [Apo 21:6-8]
Doy fe que en ese sitio coincidieron, coinciden, y coincidirán, reyes, presidentes, ministros, gobernadores, jueces… todos los que de una forma u otra, teniendo capacidad de influir sobre decretos humanos decidan (o hayan decidido) legislar cualquier disposición contraria a la ley dada por el Hijo de Dios. Y también que fue, va, e irá allí al morir, tanto cada persona que viviera o viva según leyes antiCristo, como quien las aplaudió o aplauda, si mueren sin arrepentimiento y bautismo. Ningún juez humano tiene poder para liberar de las exigencias establecidas en los mandamientos de Dios.
Jesús lo dejó bien claro en dos versículos repetidos en Luc 11:23 y Mat 12:30:
El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”
Jesucristo fue hecho hombre y enviado a instruir al mundo sobre una Constitución Universal que no admite reformas ni evoluciones en los tiempos. Y aunque hay personas que piensan que ‘los tiempos modernos no deben medirse con relojes viejos’, deben saber que el dueño del tiempo no da otra opción que la obediencia a Su Ley. Su Constitución regula el comportamiento humano para todo el planeta; incluyendo la Sagrada Ley que dicta que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. Respecto a la familia, será la única ley válida hasta la llegada del Juicio Final; y todo el género humano (incluyendo jueces, por supuesto) será juzgado por ella. No puede ser de otra forma porque, ¿cómo se va a contradecir Dios juzgando de forma distinta, según el momento histórico de cada generación? Los hombres alteran legislaciones según intereses; Dios no. La Ley que calibrará a todos es inquebrantable, intocable, e inexorable desde el principio de su fundación.
Así que sus señorías antiCristo darán cuenta por la posición adoptada; habrá un día en que sabrán que su imperio no es reconocido por Dios si no ejercen justicia fundados en los mandamientos divinos. Y los aplausos contra la ley de Dios, idem. La gloria de hombres que alcancen en esta vida jamás podrá eximirles de tener que dar cuentas ni de ser a sí mismos juzgados por el Señorío Divino, la única autoridad reconocida por Dios: Jesús de Nazaret, el Juez que vendrá.

El dolor herirá a cada persona que muera sin arrepentirse ni bautizarse según decreto de Jesús (bautizado con 30 años, no recién nacido): el de la salvación. Si eligen arroparse en leyes humanas que dan rienda suelta a inclinaciones, sabiéndolo o no, se hacen a sí mismos agentes de satanás. Quiéranlo o no, con su actitud se harán representantes de ese ser ya condenado, que influye en la conciencia de las personas de múltiples maneras (el sexo no es la única) para atraerles a su misma condenación. Quien no acepte el legado de Jesús, no podrá abrazarse al premio de su promesa; de modo que será abrazado por aquel opositor a quien se sometió por propia voluntad.

Y ello acarreará el llanto y el crujir de dientes; yo estuve allí y pude verlo. Cuán tenebroso no pueden imaginarlo ni cuán amplio y terrorífico son capaces siquiera de suponer. Si lo supieran, no dudarían ni un segundo en volver atrás, llorar el perdón al perdonador, bautizarse en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espítiru Santo, y hacer compromiso serio de obediencia y sumisión a Sus leyes.
Y ojalá lo hicieran en esta vida, porque en la otra pasarán mucho tiempo purgando pecados; solo el Señor sabe si su misericordia les alcanzará cuando Él regrese para juicio, dándoles otra oportunidad. ¡Esta vida es la etapa de las oportunidades seguras! Y eso es válido tanto para los jueces del antiCristo, como para cualquiera que se ría de lo legislado por Dios. Este tiempo debe aprovecharse bien, pues luego será tarde, porque: ¿quién conoce su fecha de caducidad? ¿Qué pasa si se nos llama esta noche o mañana? El esfuerzo por la Rectitud es eterno y conduce a la buena eternidad.
Arrepentimiento, bautismo para el perdón de los pecados, y compromiso de fidelidad a las leyes de Dios. Esa es la única vía para homosexuales y etéreos que atenten contra los Mandamientos divinos; es la única opción para no sufrir junto a los que murieron, mueren, y morirán, siendo enemigos de Jesús. Y pueden dar por seguro que eso no podrá alterarlo, ¡ni un milímetro!, ningún juez ni alcurnia humana alguna.
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LOS 3 REINOS DE GLORIA

enero 18, 2012

Enero 18/2012

En el mundo, menos de la tercera parte de la población mundial, menos de dos mil millones de seres humanos, confiesan a Cristo. Y esa porción aun se divide más en cientos de confesiones cristianas distintas; sin embargo, todos dicen que son la iglesia verdadera. Eso nos lleva a dos interrogantes:

1- ¿Cuál es en realidad la iglesia verdadera?
2- ¿Por qué se han separado y distanciado tanto unas de otras?

La 1ª cuestión se zanja rápido: La auténtica da fidelidad absoluta a las ordenanzas, instrucciones y consejos de Jesús de Nazaret. Y quisiera repetirlo: funde, clava, y suelda cada palabra de Cristo en el corazón de cada feligrés. Si se hace así, si ante cada acto uno se pregunta ‘¿Cómo actuaría Jesús en esta situación?’, el corazón dará siempre la respuesta adecuada. Cada iglesia que fije este concepto en cada uno de sus miembros, podrá decir al menos que no es infiel al Señor. Ese es el principio de la fe.

La 2ª cuestión, el por qué de tanta división, está atada al concepto anterior, pues se divide al fallar la obediencia a la Palabra original, por el afán de gloria de hombres contra la que siempre alertó Jesucristo. El poder jerárquico, como aberrado semen del antiCristo, fecunda a la iglesia con tres fetos ominosos: egolatría, soberbia, y vanidad; tres eslabones inseparables que darán vida a la cadena que enyugará a todo embarazado, desde su propio cuello, hasta el grillete del diablo.

La Palabra de Dios es siempre la misma; son los hombres quienes la alteran según su propia excusa. Y tal justificación humana, a conveniencia, crea las corrientes separatistas del río de Dios, desmembrándolo y debilitando la eficacia del Evangelio.

Llegados a aquí, el Señor lanza la primera reprimenda:

Sed unos; y si no sois unos no sois míos.”

Hay iglesias que no creen en el Espíritu Santo, aunque sus propias Biblias testifican de Él. Y hay iglesias que llaman ‘padres’ a sus pastores, yendo contra el mismo Jesús:

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.” [Mat 23:9]

También hay iglesias que almacenan joyas, obras de artes y patrimonio inmobiliario, y que además accionan en bancos mundanos, pese a otra instrucción del Señor:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. [Mat 6:19-21]

Hay iglesias, de distintas confesiones, donde los pastores se afanan tanto en el dinero que olvidan Su ordenanza prioritaria, dada en Mar 16:15:

Y les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura“.

Jesús nos legó un manual de Instrucciones perfecto para que lo siguiéramos tal cual, pues Él mismo era el Espíritu de la letra, por orden del propio Dios. Así que no hay necesidad de enmiendas, sino de la Restauración del Evangelio original. Sin embargo, muchos no dudan en alterar la letra de origen divino, mediante teología corruptible.

Ahora bien, sobre el Plan de Redención de Cristo, Él mismo dice:

Mediante la redención en la Cruz del Calvario, ejecutada a favor del género humano, se lleva a cabo la resurrección de los muertos. Y la unión del espíritu y el cuerpo es lo que da lugar al alma humana.”

Así, la resurrección de los muertos es Plan de Dios: cada alma redimida ocupará el sitio que le corresponda en los distintos reinos de gloria diseñados desde el inicio de los tiempos. Por eso Él dice, en Mat. 16:27:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras.”

O sea, según nuestras obras, ocuparemos un reino. ¿Y cuántos reinos serán? Pablo lo aclara algo en 2 Co 12:2-4 :

 Conozco a un hombre en Cristo,  que hace catorce años  (si en el cuerpo,  no lo sé;  si fuera del cuerpo,  no lo sé;  Dios lo sabe)  fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables, que al hombre no le es lícito expresar.

Ese ‘3er cielo’ es la clave: representa al Paraíso, uno de los Reinos de Gloria  al que podrán acceder solo quienes se hayan purificado para vivir en la presencia del propio Dios. Pero si hay un 3º, entonces también hay un 2º y un 1º.  ¡Tres Reinos! ¡Los ‘cielos‘ de los que tanto habló Jesucristo (“el reino de los cielos”). Cada uno con su propia y legítima ley:

En otro artículo se describirá mejor esto de “el reino de los cielos”, los 3 cielos, de los cuales el Paraíso es el de menor nivel de gloria. ¡Imaginen la gloria de los otros dos! En general, la porción de gloria recibida dependerá del juicio final. Por eso es que Jesús dice en Apo 2:23:

“Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

Especificado luego en Apo 20:13:

“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.”

Esos serán los 3 Reinos de Gloria Celestial, los 3 cielos, según nivel espiritual. El Celestial es el reino de la pureza; pero habrá dos más, que aunque serán de gloria, no serán celestiales. Veamoslo uno a uno:

CELESTIAL: Este reino tiene 3 subniveles: el Paraíso al que fue llevado Pablo (3er reino), es el de menor gloria de los tres. Son los que recibieron el testimonio de Jesús, creyeron en su nombre, y fueron bautizados según lo fue el mismo Hijo de Dios, guardando luego sus mandamientos con fidelidad; las espigas que dieron 30, 60, y 100 granos por semilla (Mat 13:3-8).

Son quienes vencen por FE y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa, que el Padre derrama sobre los justos y fieles. Serán sacerdotes según el orden de Melquisedec, con sus familias; hijos de Dios hallados aptos para habitar aquí, vivirán su inmortalidad junto al Padre y al Hijo por toda la eternidad… porque cumpliendo con la ley celestial establecida, reciben la Plenitud de la promesa. Según su gloria podrán tener el mismo cuerpo de carne y huesos que Cristo tuvo en su resurrección, declarado en Luc 24:39:

“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved,  porque un espíritu no tiene carne y huesos como yo tengo.”

Y quienes no puedan ser santificados por esta ley celestial, que es de Cristo, deberán heredar otro reino. Quien en su juicio final no haya sido hallado obediente a la ley celestial, no podrá soportar la gloria celestial y por tanto, deberá ocupar un 2º reino, con menos nivel de gloria, que es el siguiente:

TERRESTRE: A este reino irán aquellos cristianos que no fueron valientes en predicar el testimonio de Jesús. También los que murieron sin Ley, y los espíritus que al morir contra la Ley, fueron encerrados en prisiones espirituales, a quienes el Hijo visitó y predicó el Evangelio; los que no recibieron el legado de Jesús en la carne, pero luego lo aceptaron estando muertos y al final, hallado aptos para vivir en este reino. Más las personas honorables de la Tierra, que se dejan cegar por las artimañas mundanas. Al final reciben una porción de la Gloria de Cristo, su presencia, pero no de la Plenitud del Padre, a quien no verán jamás, pues quien no haya obedecido la ley celestial no puede soportar Su gloria, y deberá someterse a este 2º reino.

De la misma forma, quien no sea considerado obediente a la ley del reino terrestre, no podrá resistir la gloria establecida para ese sitio y no tendrá cabida en él. Entonces, el único sitio que quedará disponible será  el 3º y último reino de gloria:

TELESTIAL: Son los que no aceptaron el Evangelio de Cristo, pero no negaron ni blasfemaron contra el Espíritu Santo. Son las personas que, habiendo muerto en pecado van al infierno, y no serán redimidos de satanás sino hasta la última resurrección, cuando el Señor Jesucristo haya cumplido su obra y comience el juicio. Son aquellos que, habiendo padecido tormento, durante un tiempo que les parecerá eterno, finalmente doblarán su rodilla y confesarán reconocer en Jesús al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Serán considerados aptos para habitar este 3er y último sitio de Gloria… pero no en la presencia de Dios ni del Señor Jesús, sino que recibirán una porción de gloria en el espíritu, bajo el gobierno del Espíritu Santo. Serán escogidos entre aquellos que pagan con mucho dolor sus pecados en la carne: fornicarios y lascivos en general (adúlteros y homosexuales), mentirosos, hechiceros, vanidosos, inmisericordiosos, vengativos, usureros, etc. Los pederastas y asesinos lo tendrán muy difícil para evitar ir a los abismos del infierno, junto a satanás y sus ángeles. En realidad, muchos deberán oír su sentencia condenatoria eterna: punición en el 4º reino. Solo Jesús decidirá quienes tendrán que sufrir eternamente en ese lugar de desesperación y dolor.

El reino Telestial será el más habitado; serán como granos de arena en las playas. Y todos habrán doblado su rodilla ante Jesús para lograr entrar. En general, toda la humanidad será vivificada en su tiempo de juicio; allí se asignará a cada cual el lugar que le pertenezca según los actos realizados durante su vida en la carne. Y muchos de ellos, al no poder heredar un reino de gloria por no haber obedecido las leyes que conducen a estos reinos, deberán heredar otro sitio en un reino que no es de gloria.

Ya que no quisieron ajustarse a la ley de la gloria, deberán ser sometidos a la ley no de gloria, la del reino de satanás. Por no haber aceptado la promesa de Jesús, serán entonces esclavos de aquel por quien sí decidieron optar. 

Todas estas cosas sucederán, pero pertenecen a un futuro indefinido que solo Dios sabe a qué tiempo corresponden. La cuestión es: ¿Estaremos vivos cuando Jesús regrese a juzgar?

No lo sabemos, pero sí que somos vulnerables y que algún día esta carne morirá. Cualquiera puede ser llamado dentro de un rato, mañana, el mes que viene o un año próximo o lejano. Así, hablemos de presente: hasta que Jesús venga a establecer el Plan de Dios, solo hay dos reinos: el Paraíso e Infierno, explicados muy bien en la parábola del rico sin nombre y Lázaro, el mendigo, en Luc 16: 19-31.

El Paraíso es un sitio de perfección donde, por ley de Dios, no habitará corrupción; de modo que el cristiano que muera en algún pecado deberá esperar donde quepa la impureza. Y ya que no supo someterse a las condiciones de la Promesa, deberá hacerlo a aquel que logró encadenarles a la antipromesa. Y eso será hasta que Cristo torne y asigne en juicio el reino que corresponda según considere. No habiendo pecados pequeños, sino el concepto general de desobediencia, a Jesús habrá que esperarle allí. Y, ¿de cuánto tiempo hablamos?

Pues la ortodoxia judía, basada en Sus Escrituras, recogidas con celo desde Moisés, dice que estamos en el 5772, o sea, a finales del sexto milenio. Y si Cristo viene en el séptimo milenio según 2Pe 3:8:

Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”

Así, lo del “día del reposo del Señor’, el séptimo, que vendrá Jesús a establecer ese reposo definitivo, se correspondería al principio del 7º milenio. De modo que la humanidad probablemente tendrá que esperarle aun algo más de dos siglos… muchos bajo el tormento de satanás. ¡Es la realidad que enfrentamos!

Jesús prometió que todo el que le confesara sería salvo, pero no que inmediatamente. Hay casi 50 versículos de Él que advierten sobre la etapa de castigo. Ej Apo 3:19:

Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Es la perspectiva que ninguna iglesia debate, pues a satanás le interesa una iglesia tolerante y autocomplaciente, sumida en su nirvana; adormecida como si le hubieran suministrado un opiáceo. Y así es en efecto, con los dardos del enemigo de Dios, cuyas puntas son previamente humedecidas en la miel de la gloria de hombres. Una iglesia autojustificada en la falsa ‘paz’ que reina hoy en la mente de muchos líderes cristianos que ignoran con premeditación que Jesús dijo en Luc 12:49-53:

Yo he venido a prender fuego en el mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! Tengo que pasar por una terrible prueba, y ¡cómo sufro hasta que se lleve a cabo! ¿Creen ustedes que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, sino división. Porque de hoy en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.”

Y en efecto, el mundo está ya ardiendo, pero la iglesia no quiere enterarse. ¡Chis!, no la despierten… no sea que a papá diablo le moleste y haga pupita.

¡Dios nos pille alineados en fidelidad a Cristo! Yo al menos lo intento; sí que lo intento. Me juego, nada más y nada menos, que un sitio en la eternidad. Y mi espíritu y mente solo buscan el de la Gloria Celestial; en los otros ni pienso.

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LA NAVIDAD Y EL ‘CHRESTO’ HISTÓRICO. [I]

diciembre 22, 2010

En estos días que las tiendas muestran todo tipo de adornos navideños, entremezclados con propaganda subliminal para que nos gastemos los ahorros, se obvia el verdadero espíritu que motiva la Navidad. Sería justo bucear un poco atrás en el tiempo, profundizando algo más de dos milenios, tras la verdad histórica de Jesús de Nazaret, el fundamento pascual; en específico, en documentos Romanos de los primeros siglos que autentifican la existencia milagrosa de Cristo.

Insisto: no son testimonios cristianos de seguidores y alumnos suyos, sino de quienes, de una forma u otra, se vincularon a los que crucificaron a Jesús; escritos romanos que garantizan Su realidad histórica.

Historiadores de los siglos I, y II [inmediatos y posteriores a Jesús]: Cornelio Tácito (54-119 dC), Suetonio (60-122 dC), Plinio el Menor (62-113), Luciano (90 dC), Celso, y el Príncipe de Bitinia, hablan de Jesucristo. También están los testimonios del historiador Flavio Josefo, (44 aC-II dC) judío y ciudadano romano, que en el año 64 fue a Roma con la intención de interceder ante Nerón, a favor de la liberación de sacerdotes judíos amigos en cárceles romanas. Hacia el año 93, escribe ‘Antigüedades Judías’, donde se menciona a Jesús de Nazaret, en el capítulo XVIII.

También aparece en el XX:

Ananías [sumo sacerdote que antes había apresado y exigido la crucifixión de Jesús], era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, llamado Cristo, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.”

En el capítulo XVIII, menciona la muerte de Juan el Bautista por orden de Herodes Antipas, en congruencia con los escritos del Nuevo Testamento cristiano; así como otras noticias de entonces. También aparecen referencias históricas al martirio del hermano de Jesús, Santiago, y al propio sacrificio de Jesús ‘en un Madero de Tormento o la cruz’, en tiempos de Poncio Pilato.

Veamos otras referencias romanas:

-“Como los judíos estaban provocando continuos disturbios bajo la instigación de Chresto, los expulsó de Roma.” (Suetonio, Biografía de Claudio XXV. 120DC)

-“Chresto, el fundador del nombre [nadie antes que Él fue llamado así], fue ajusticiado en el reino de Tiberio, pero la superstición perniciosa reprimida por un tiempo, volvió a hacer irrupción no solo en Judea donde inició este error.” (Cornelio Tácito, Documento: Annals XV. 112 dC)

-“Ahora bien, había en ese tiempo un hombre sabio, Jesús, un maestro tal que los hombres recibían con agrado la verdad que les enseñaba. Atrajo así a muchos de los judíos y gentiles, y cuando Pilato le condenó a ser crucificado, aquellos que lo amaban desde el principio no le olvidaron, y la secta cristiana, llamada de este modo a causa de Él, no ha sido extinguida hasta el presente.” (Flavio Josefo [37 d.C] . Antigüedades Judías. XVIII).

-“Les hice maldecir el nombre de Chresto, a lo cual no pude inducir a ningún crhestiano.” (Plinio el menor. Roma, Siglo II dC)

-“El hombre que fue crucificado en Palestina por haber introducido este nuevo culto en el mundo, aun mas, el primer legislador que ellos tuvieron, les persuadió de que todos ellos eran hermanos unos de otros después de haber transgredido de una vez por todas, negando a los dioses griegos y adorando a aquel sofista crucificado, y viviendo bajo sus leyes.” (Luciano, Grecia menor, Aprox. 90 dC).

*Sofista: Relativo a la sofística, corriente filosófica basada en pericia dialéctica, escéptica y relativista, cuyos integrantes vendían sus servicios intelectuales; que utiliza sofismas en su argumentación. El sofisma, partiendo de premisas auténticas o tenidas por tales, llega a una conclusión falsa o difícil de refutar, con la que se intenta engañar o confundir al interlocutor. [O sea, se intenta denigrar a Jesús.]

Los testimonios son escasos, pues a los romanos no les interesaban las discusiones doctrinales de los judíos, pero resultan suficientes para acreditar la verdad histórica. Veían a los cristianos como una simple secta judía, a la que prestaban una atención solo puntual, según sucesos. En el siglo II aparecen testimonios escritos referidos a sucesos del siglo I. Hablan directamente de Jesús:

-a) Plinio el Joven en carta a Trajano (62-113), año 112, da por sentado el origen histórico del cristianismo.

b) Cornelio Tácito (54-119) escribe en el 116 dC, en ‘Anales’, el incendio de Roma. Al hablar de los cristianos dice “Su fundador, llamado Crhesto, fue condenado a muerte por el procurador Poncio Pilatos, imperando Tiberio” (Anales 15, 44).

c) Suetonio, en su ‘Vida de los Césares’, refiere que Claudio “expulsó de Roma a los judíos, que, al impulso de ‘Chresto’, eran causa permanente de disturbios“. Aquila y Priscila, pareja cristiana conocida en Corinto por el apóstol Pablo, de quienes habla 6 veces en el NT, fueron echados de Roma por Claudio, en el 52 (Hch 18:2).

En el siglo II, nadie discute la existencia histórica de Jesús; ni amigos ni enemigos. Imposible asociar ese colosal cúmulo de evidencias históricas con un Cristo irreal. Quien propugne un Cristo mitológico, niega la memoria escrita de cronistas seculares, no cristianos, y hasta anticristianos, que prueban su Evangelio:

1-Carta del Primer Cónsul Plubio Lántulo (Lentullus), rector de la Judea cuando César Tiberio (reg. 14 – 37 AD). La epístola es una respuesta parcial a una pregunta directa del César. Se dice también que fue escrita por Lántulo al Senado Romano:

Allí vive a este tiempo en Judea un hombre de singular virtud cuyo nombre es Jesucristo, a quien los bárbaros estiman como un profeta, pero sus seguidores aman y lo adoran como el hijo del Dios inmortal..”

Él llama de regreso a los muertos de las tumbas y cura a toda suerte de enfermedades con una palabra o toque. Es un hombre alto, de buena forma, y de un aspecto amigable y reverendo; su cabello de un color que difícilmente se puede igualar, cayendo en agraciados rizos, ondulado alrededor y muy agradable, descansando sobre sus hombros, partiéndose en la coronilla de la cabeza, corriendo en un raudal al frente al estilo de los Nazaritas.

Su frente alta, grande e imponente; sus mejillas sin mancha o arruga, hermosas con un encantador rojo; su nariz y boca formadas con exquisita simetría; su barba, y de un color adecuado a su cabello, alcanzando abajo de su quijada y partiendo en la mitad como una horquilla; sus ojos de brillante azul, claros y serenos. De mirar inocente, dignificado, masculino y maduro. En proporción de cuerpo muy perfecto, y cautivante; sus brazos y manos deleitables al contemplar.

Él reprende con majestuosidad, aconseja con benignidad, Su dirección completa ya sea en palabras o acciones es elocuente y grave. Ningún hombre lo ha visto reírse; sin embargo sus maneras son excedidamente placenteras, pero ha llorado frecuentemente en la presencia de los hombres. Él es temperado, modesto y sabio. Un hombre con extraordinaria belleza y perfección, sobrepasando a los hijos de los hombres en cada sentido.”

Hay otra versión similar de la misma carta, en la biblioteca de Lord Kelly, tomada de un manuscrito, y que se afirma haber sido copiada de la carta original de Publio Lántulo. Difiere algo de la versión original, posiblemente a causa de la traducción. Por ej: sus ojos son descritos como azules en la versión de arriba, y como grises en la de Kelly. El texto fue tomado de:

 http://www.thenazareneway.com/likeness_of_our_saviour.htm):

Allí surgió en estos días un hombre, de la Nación Judía, de gran virtud, llamado Jesucristo, quien vive aun entre nosotros, y es aceptado por los Gentiles como un Profeta de la verdad, pero Sus propios discípulos le llaman el Hijo de Dios.

Él levanta a los muertos y cura toda suerte de enfermedades. Un hombre de estatura algo alta, y atractiva, con muy reverendo semblante, que quienes lo contemplan puede tanto amar como odiar, su cabello del color de la castaña bien madura, liso hasta las orejas, de donde hacia abajo es más orientado, rizado y ondulado alrededor de Sus hombros. En la mitad de la cabeza está una costura o partición de Su cabello, en la manera de los Nazaritas. Su frente clara y muy delicada; Su cara sin mancha o arruga, hermoseada con un encantador rojo; Su nariz y boca así de bien formadas que de nada pueden ser reprendidas; Su barba bastante espesa, en color como Su cabello, no muy larga, pero en horquilla; Su mirar inocente y a la vez maduro; Sus ojos grises, claros, y ligeros.

Al reprobar la hipocresía es terrible; al amonestar, corto, y equitativo al hablar; agradable en la conversación, mezclada con gravedad. No se puede recordar que alguno lo haya visto reír, pero muchos le han visto llorar. En proporción de cuerpo, muy excelente; Sus manos y brazos delicados al contemplar. Al hablar, muy temperado, modesto y sabio. Un hombre, por Su singular belleza, sobrepasando los hijos del hombre.”

¿Se puede permanecer impasible ante estos textos? Saber que se nos ha legado crónicas romanas confirmando la existencia histórica de Jesús de Nazaret, sus milagros, su instrucción basada en la justicia, así como el reconocimiento de sus contemporáneos, ajenos al debate actual, es otro indicativo más de la credibilidad de lo que propugnan los Evangelios. Solo desde la mala fe se puede negar la autenticidad histórica de Cristo.

¿Son necesarias más evidencias de la realidad histórica de Jesús? Yo creo que hay muchísimos más datos para creer en la existencia del Cristo crucificado por el perdón de la humanidad, quien habló de la Creación de Dios, de Adán y Eva, del diluvio en época de Noé, de Sodoma y Gomorra, de las señales antes del fin, [no quiten los ojos de Israel, Irán y Rusia, profecía bíblica del colofón de la humanidad], que en las fábulas que han entrado en las aulas a punta de calzador. 

Jesucristo es real; lo dicen testimonios de quienes le vieron, le tocaron, le escucharon y hablaron con Él. Lo que sí resulta intestimoniable e impensable son las homínidas híbridas que parieron humanos, o los híbridos lagartos alados que terminaron cantando como ruiseñores; sin embargo, se intenta a toda costa acallar la verdad de Cristo, mientras se llenan de fábulas bibliotecas, prensa, radio, TV, y hasta la gran pantalla del mundo entero.

Jesús es fiable; y esos irrefutables testimonios romanos son la garantía histórica que hace dirigir oídos hacia el aviso suyo que trasciende los siglos:

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Y ese camino viene a nuestro encuentro. O lo tomamos, o estaremos cogiendo el anticamino.

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CABALGANDO LA IMPUREZA CON ORGULLO GAY.

agosto 28, 2010

Agosto 28,2010

El día 5 de este mes, tenía puesto el despertador para las 7 de la mañana. Justo en el segundo en que lo apagaba, después de sonar, escuché con toda claridad en mi mente, la siguiente frase:

“El hombre se jacta con indignidad de su impureza”.

Aun semidormido, atiné a levantarme y escribirla. Luego, medité en ella sin cesar, y concluí que debía escribir un artículo sobre lo que implicaba raíces tan profundas. Así salió mi anterior escrito “A vivir, que son dos días”. Sin embargo, no me sentí sereno; intuí que había más. Debía haber, cercano en el tiempo, algún hecho multitudinario que enojaba mucho a Dios. Algo dentro de mí lo asoció entonces a la temática gay.

Por ello, días después tecleé en Google: ‘fiestas gays’. Entre los miles de links aparecidos, el primero citaba el frenesí festejado en Holanda, sobre los canales de Ámsterdam, el pasado sábado 8 de este mes… a tres días de la frase que me sacudió. Pero también hallé una página con el calendario de fiestas homosexuales en todo el mundo, de enero a diciembre. Entonces comprendí el sentido de la frase recibida.

Europa, con 46 galas, encabeza la lista; le sigue Norteamérica con 44. Algo más lejos está Sudamérica con 19 (18 en Brasil, 1 en Argentina) África tiene 2, Asia 4 (Tailandia 3, 1 en Japón), y Oceanía 7 (6 en Australia). Mi mayor asombro fue ver que, del Medio Oriente, justo el pueblo de Dios, Israel, es el único que ofende al Creador, permitiendo desfiles gays en su territorio. Para mí resultó inconcebible; pero luego lo entendí: según la promesa de Cristo, justamente de allí vendrá el holocausto del fin.

El problema de estas fiestas es que no son privadas; todas loan la bacanal prohibida por Dios y por el Jesús hombre. Un ejemplo: la Windy City de Chicago presenta 250 carrozas que deambulan por la principal avenida de la ciudad; y en la San Francisco Gay Pride, en California, se jactan de ser la mayor comunidad gay del mundo, con su afluencia rondando las 500 mil personas. A su vez, el desfile de la New York City Gay Pride del 29 de junio recibió 250 mil gays y lesbianas que anegaron la 5ta Avenida, mientras 350 mil espectadores les alentaban desde las gradas.

O sea, son orgías hechas incluso en presencia de niños, a plena luz, y en días festivos. Es más, no contentos con exhibirse por las calles, se engendró la Gay Days at Walt Disney World, del 12 Junio, en Orlando, Florida, en el gran palacio infantil. Desde 1991, gays & lesbians se congregan en Walt Disney (empresa célebre por antibíblica), durante una semana completa, y su concurrencia se calcula en unas 100 mil personas.

Los irresponsables padres no solo arrastran su pecado, sino que además impelen a sus hijos a la vorágine, infundiéndoles la normalidad de la inmoralidad, agrediendo directamente al proyecto de Dios para el hogar… y al proyecto de Cristo.

En España, la gala gay de Sitges se jacta de ser la más ‘loca’ de Europa; 250 mil homosexuales de toda nacionalidad muestran su desenfreno, condenan al pudor y exaltan el vicio. También está el Madrid Gay Pride, estimado el más importante. Y el resort ‘Maspalomas’, Gran Canaria, ofrece su Gay Pride con competencia de Drag Queens, incluida y apta para todas las edades. Una doblez del Ministerio de Cultura, que mientras estas cosas ocurren con su beneplácito e incluso su apoyo, al mismo tiempo clasifica películas y obras teatrales, en aptas o no aptas para menores.

Todos exhiben su impudicia sobre carrozas; a veces más de 200, con aceras llenas de hombres, mujeres y niños. El mensaje subliminal no es ‘disfruten en privado’; ni ‘tengan la fiesta en paz’, sino: ‘¡haced lo que disgusta a Dios!’ ¿De dónde puede surgir tal recado si no del propio enemigo de Cristo?

La celebración del ‘orgullo gay’ inunda casi todo el planeta; muchos le apoyan y pocos se salvan. Y el diccionario de la RAE dice que ‘orgullo’ encasilla la actitud del que está convencido de su valía o belleza, y/o de quien se cree superior. Lo expone como sinónimo de arrogancia… lo contrario al recato instruido por Cristo.

Comprendí que quien conoce las intenciones del corazón humano y ama al pecador, odiando al pecado, convoca a reflexión a quienes, conscientes o no, siembran en un terreno del cual solo cosecharán leña para fuego eterno. Continuamente anima al arrepentimiento sincero; no cierra la entrada al reino de Dios si se reconoce la culpa y hay sincera contrición, por fe en Él y en Su promesa de regreso para justicia.

Viendo las fotos de los festejos homosexuales, entendí las raíces del mensaje; exhibían la jactancia de la impudicia, en su máxima expresión. No solo se trata de aceptar su pecado, sino que también hay que aplaudirles.

Las fiestas gay se exhiben desde los confines polares [Canadá, Islandia y Noruega al norte; Argentina, Nueva Zelanda y Australia al sur], por casi todo el mundo. Por todo el planeta se loa la inmoralidad sexual, obviando la clara y manifiesta aversión que el mismo Jesucristo expuso siempre contra toda impureza:

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre…” [Mat 15:19-20]

Advirtió sobre las terribles consecuencias que tendría para sus practicantes:

Pero en cuanto a los cobardes, los incrédulos, los odiosos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que adoran ídolos, y todos los mentirosos, a ellos les tocará ir al lago de azufre ardiente, que es la segunda muerte.” [Apo 21:8]

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama la mentira y la hace.” [Apo 22:13-15]

Jesús no dijo nada nuevo ni alteró lo fundado desde el principio; solo ratificó la aversión que siente Dios hacia la homosexualidad y toda inmoralidad sexual:

– “No te echarás con varón como con mujer; es abominación. [Lev 18:22]

-“No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.” [Deu 22:5]

– “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.” [Lev 20:13]

Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión.” [Lev 18:23]

Algo que el Apóstol Pablo esclareció:

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío… quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” [Rom 1:26-32]

No se trata de una actitud homófoba, sino de respeto a los estatutos fundados por el Dios Creador; el único omnipotente y omnisciente. Jesucristo odia el heterogéneo pecado sexual que hoy afecta a casi el 100% de la humanidad [adulterio, zoofilia, fornicación…]. La homosexualidad es solo uno más… pero la única que se jacta de su falta con impudor, exhibiéndola. El mundo lo legitima; la presión mediática legalizó la unión gay en tribunales humanos. Así, se autoengañan de no pecar, fiscalizando la voluntad humana; pero es imposible condicionar al Juez, que advierte:

‘Entonces les dijo: “Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” [Luk 16:15]’

¿”No sabéis que los inicuos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones… [1Co 6:9]

Siento que muchos obstinados vean en esto el cuento de la caperucita; también que se acuda a la palabra homófobo para insultar a quien solo pretende ser fiel a Jesús. Yo no estoy exento; el pecado del sexo también me incita, aunque no sea homosexual. Me enfrento a ello sabiendo lo que me juego, y advierto a todos que cada uno debe renunciar a su culpa, entregándosela a Cristo en compromiso de renuncia, porque es imposible librarse del juicio que Jesús hará sobre la humanidad.

Es inexorable; Dios no admitirá nada impuro en el reino perfecto planificado para los fieles. Y la pureza solo podrá ser determinada en la causa que Cristo, el último juez, abrirá para todos, comenzando por cierto, por su iglesia. De modo que todos debemos esforzarnos en oír con discernimiento el mensaje-aviso:

El hombre se jacta con indignidad de su impureza.”

Nadie se alabe por su malicia, sino combátala. Así evadirá la llama que le escudriña.

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¡A VIVIR, QUE SON DOS DÍAS!

agosto 7, 2010

El peligro advertido por Pedro.

Actualmente prevalece la filosofía del camino fácil. Si se pregunta a un adolescente qué quiere ser de mayor, en el 90% de los casos su respuesta tendrá que ver con el confort, el dinero seguro, y un puesto que les sitúe sobre la mayoría de los demás, satisfaciendo así su vanidad y egolatría. Las niñas sueñan, como el más de lo más, ser modelos de alta cotización; y los varones, en ser millonarios… sin plantearse siquiera el razonar sobre la fuente de ese dinero que les encumbraría.

Gran parte de la sociedad ha perdido valores inculcados por nuestros abuelos. Por otra parte, la temática de la igualdad quiebra las bellas diferencias que existen entre el hombre y la mujer [complementarios por antonomasia]. Y el resultado es que, aun sin ser homosexuales, ante la ambigüedad establecida, muchos hombres se comportan como mujeres, y muchas mujeres como hombres. Se ha perdido el concepto de límites: esas fronteras que nos hacen distintos y complementarios.

Y no se trata de la gente inculta, sino hasta de universitarios. Ser cutres, es guay; mientras más, mejor. Solo hay que pasearse entre las movidas bote-drogo-sexo, suceso del que se jactan cada día más y más jóvenes europeos, entre los que España aparece como abanderada, con Inglaterra siguiéndole los pasos.

Al acercarse a cualquiera de ellos y oírles hablar en ese entorno, se hace muy difícil identificarlos como alguien que ha tenido que estudiar durante 12 o más años. En ese contexto, los futuros investigadores de prestigio, ministros, políticos, abogados, médicos, y profesionales de todos los ramos, se despelotan; cuanto más lo hagan, más dentro del grupo se sienten, así que incluso se esfuerzan por destacar en lo negativo, negándose a sí mismos la estatura social que tantos años costó obtener.

Y es que, entre sus compañeros, pugnan por no ser frikys’, estigmatizando de manera sutil con esta nominación, también al correcto, amable, educado o piadoso. Como nadie quiere ser condenado al ostracismo dentro de su círculo, pues entonces se esfuerzan en conseguir destacar en los antónimos: falsos, malévolos, vulgares, y/o insensibles.

Las mujeres pugnan por ser aun más mal habladas que los hombres; algunas son más lanzadas, y más prosaicas. En realidad, no se compite por ser ‘iguales’, sino por ser peores, porque en este mundo actual, la óptica inculcada desde la escuela es que ser mala tiene falso premio, e implica sello de triunfadora.

Nadie me malinterprete: me gusta la mujer; no hay mejor tiempo que el pasado junto a quien fue diseño de nuestro Dios para el hombre, que además de eso atrae… si, en culminación, se siente atraída por uno. Es la cohesión sexual por excelencia; para mí, la única posible. Pero la mujer debe saber que, sin ética, aunque muchos rasguen sus vestiduras, suele ser considerada fácil en lo íntimo del hombre: ‘si lo fue conmigo, lo será con otro’.

No se trata de verla solo como objeto sexual, sino que la mayor parte del tiempo, con ella se comparten puntos de vista, proyectos, fracasos y éxitos… y en ese contexto, la ética es vital.

Algunos se querrán trepar por las paredes a leer esto; pero lo cierto es que gran cantidad de hombres y mujeres se han corrompido y vuelto chabacanos e irreverentes, porque la sociedad ha determinado que eso es lo que mola. El mundo al revés: lo malo se premia; lo bueno se proscribe.

Pero es evidente quién está controlando al planeta; lo peor es que la mayoría se deja arrastrar por la corriente, y muy pocos son capaces de ver la oscura avenida por la que se deslizan cuesta abajo, en caída libre. Y esto, pese a que Pedro, el principal alumno de Cristo, y uno de sus testigos oculares [le vio, le tocó, anduvo en vida junto a Él durante tres años, y luego de Su crucifixión, obtuvo la compañía y guía eterna de Su Espíritu], nos advierte desde hace dos milenios:

2Pe 3:3 “… sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,
2Pe 3:4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación…2Pe 3:7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 2Pe 3:8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
2Pe 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

El propio Hijo de Dios habló sobre las señales del fin de los tiempos en Luk 21:10: guerras constantes, grandes terremotos, hambres, pestilencias, terror de fuego y colosales señales desde el cielo. Y todos somos testigos de su fiel cumplimiento. Pero lo más importante es que legó consejo:

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Luk 21:34-36

¿Estamos mirando por nosotros mismos, o nos estamos dejando arrastrar por la vorágine succionadora? Son las palabras de Jesús, el alfa y la omega, el principio y el fin, aunque a muchos les cueste trabajo creerlo.

Incluso, hoy, en que todo está tan materializado que ni se habla de la capacidad espiritual del ser humano, el Espíritu advierte para nuestro bien, demandando el arrepentimiento para perdón de pecados y disfrute de vida eterna bajo su gobierno:

El hombre se jacta, con indignidad, de su impureza

Y es que, en su jactancia por vivir en desenfreno, sin ataduras morales ni ética salvadora, demasiados hombres y mujeres no meditan sobre el hecho de que ni un inicuo entrará en la eternidad de Cristo. Son como rama caída del árbol, que se deja arrastrar por el viento, para terminar alimentando su propio fuego. Y esa llama está al prenderse; lo inteligente es estar en el bando adecuado cuando Dios decida que ese día llegue, porque la oportunidad solo se presenta mientras vivimos. Luego no se librarán ni los muertos, pues la muerte solo es una puerta de entrada a otro lugar.

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