MADRE SOLTERA: PACTANDO CON EL DIABLO

julio 26, 2015

Quiero comenzar escribiendo que este artículo no se dirige a mujeres a quienes no ha quedado otra opción que ser madre soltera debido a un embarazo por violación o a haber sido abandonadas por su pareja. Este artículo no va dirigido a ellas; aunque no está de más el leerlo, pues habla del Proyecto de Dios para la familia y el hogar.

En este mundo, ampliamente desalineado del mandamiento del creador de la familia y de la humanidad, cada vez más mujeres deciden ser madres solteras, aún sabiendo las dificultades económicas, sociales y laborales que esta opción puede suponer. El instinto y el capricho superan todo obstáculo; incluso la Ley Celestial.

Ser madre soltera ha dejado de suponer un problema moral para muchas mujeres que deciden dar el importante paso del embarazo, bien respondiendo a su instinto maternal o bien por la decisión, tomada antes del embarazo, de excluir la figura del padre en su plan de familia.

En este sentido, una mujer decide tener hijos sin estar casada y sin contar con el apoyo de una pareja para su crianza, yendo contra las connotaciones negativas que suelen acompañarla en esta decisión (soledad, abandono, frustración…) en una elección tomada a veces con inmadurez (se puede ser inmaduro con 60 años), o con más antojo que determinación objetiva.

Las causas que llevan a una mujer a ser madre soltera, yendo contra la realidad de que ello exigirá mayor esfuerzo económico/personal, y mayor grado de compromiso y responsabilidad que en el matrimonio tópico, son muy variadas; pero el resultado final casi siempre será el mismo: una familia monoparental.

Varios estudios concluyen que muchas madres solteras por elección suelen ser mujeres sobre los 38 años, con estudios superiores, laboralmente activas, y con unos ingresos medios de entre 1.500 y 2.000 euros mensuales. La mayoría de ellas siempre decidiendo su maternidad porque su fertilidad podía estar llegando a su límite de edad, y prefiriendo obviar la presencia de un padre estable. Estas madres resuelven sus expectativas personales bien mediante la fertilización in Vitro, bien mediante el acto sexual con un hombre elegido para ello, acordando la complicidad de este, liberándolo de compromiso, o engañándole, sin ponerle al día de las intenciones de su corazón… aunque no siempre con intención de involucrarle.

Se da incluso el caso de solteras embarazadas, que continúan en aventuras sexuales con otros hombres casados, intentando eludir responsabilidad, no tomando en cuenta que nadie podrá jamás evadir su momento de respuestas ante Dios por cada obra contraria a su Ley consumada en la carne, y obviando con alevosía que el adulterio es fornicación; para Dios el mayor pecado después del asesinato.

Cada vez resulta más frecuente que una mujer sin pareja se plantee la maternidad en solitario, debido a que las personas, dirigidas por el enemigo de Dios, cedan al susurro diabólico de “la libre elección”; una falsa libertad que en realidad encadena al infierno. Y ello por elegir seguir la corriente progre inducida por satanás (enemigo eterno de la familia en Cristo), antes que el edicto matrimonial de Dios, que condiciona la promesa de la bendición en la exaltación celestial solo a través del matrimonio convencional y la fidelidad entre un hombre y una mujer. Solo así, junto a su descendencia, y sellados todos ante el Creador de la humanidad, en una ordenanza sagrada, la familia trasciende el tiempo y la inmortalidad.

La visión que el Señor Jesucristo presenta al apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, por elegir ser fiel a Su legado, es una evidencia del plan de Dios para la familia. En Apo 21: 12, cuando se le muestra la Jerusalén celestial, la describe así:

“Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.”

Las doce tribus de los hijos de Israel no son otra cosa que las doce familias descendientes de Jacob, el patriarca de Israel. Da fe de la importancia que tiene la familia en el proyecto que el Dios creador ha elaborado para los fieles a Él. Por esas puertas entrarán todas las familias bendecidas de la Tierra, una vez el Señor Jesús ponga en orden todas las cosas.

El cada vez más popular ‘embarazo por libre elección’, al igual que ‘el aborto por libre elección’, es otra de las vías implantadas desde el averno para que se nutran sus huestes, mediante la destrucción de la familia; pues Dios advierte que seremos abrazados en muerte por aquel a quien nos hayamos abrazado en vida con nuestros actos. Y tanto embarazo, como aborto por libre, son contrarios a las Escrituras.

La maternidad en soledad ha sido una constante en muchas familias, a lo largo de la historia de la humanidad, dado que siempre dependió del varón el reconocimiento o no del hijo. Y estudios realizados por la CEPAL (Comisión Económica de la ONU, para América Latina y el Caribe) revelan que los hombres tienden a no utilizar métodos anticonceptivos y a restringir su uso por parte de las mujeres; así como que en muchas más ocasiones de las debidas, estas ceden a tal requerimiento. Asimismo, que cada vez más, unos y otras se implican en múltiples experiencias sexuales, ignorando tanto la responsabilidad como las consecuencias, que no solo pueden ser embarazos no deseados, sino también la infección personal, y el contagio de virus, muchas veces letales, a todo el círculo implicado.

En muchas de esas ocasiones, el embarazo queda a cargo exclusivamente de las mujeres (en su mayoría adolescentes) pues los hombres evaden su participación durante el nacimiento y la crianza de los hijos. En un alto por ciento no reconocen a los hijos nacidos de estas relaciones, amparándose, paradójicamente, en el pretexto de la incertidumbre de paternidad que siembra el comportamiento mutuo de seguir el criterio de ‘libertad sexual’, desde el que se dieron placer mutuamente: ‘No es mío; igual es de Fulano, con el que estuviste este verano.’

En fin; cada vez es más común que una mujer decida establecer una familia sin la presencia de un hombre; y cada día la opinión de la sociedad en torno al tema se vuelve más abierta, receptiva, y tolerante. La estadística señala que desde 2001 muchos países ven aumentar el número de madres solteras de forma exponencial.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística 2014, los hogares monoparentales en España, formados por uno solo de los progenitores con hijos, están mayoritariamente integrados por madre con hijos (1.412.800, el 82,7% del total, frente a 294.900 de padre con hijos). El número de hogares formados por madre con hijos ha crecido en más de 53.000 desde el censo de 2011. En un 43,7% de los hogares de madres con hijos la madre está viuda; en un 35,7% separada o divorciada; en un 12,6% soltera, y en un 8,0% casada. El 56,4% de los 178.000 hogares de madre soltera con hijos está formado por mujeres de 40 o más años.

Y esos datos llevan a concluir que la familia española tiende a la desestructuración, algo que no es nada bueno, pues muchas veces los efectos son que las familias monoparentales sufren un mayor riesgo de pobreza y dificultades sociales que en los matrimonios convencionales formados por padre y madre. En primer lugar, el hacer frente en solitario al cuidado de los hijos supone siempre un problema añadido al de una única fuente de ingresos: el tiempo de atención. Además, dado que la mayoría de los núcleos monoparentales están encabezados por mujeres, es mayor la probabilidad de que dependa de un trabajo peor retribuido. Y en última instancia, la familia monoparental conlleva mayor dificultad al intentar hacer compatibles los horarios de trabajo con la atención a los menores.

La experiencia señala creciente y reiterada presencia de gran número de alumnos, tanto en la escuela pública como privada, derivados de familias mal estructuradas, que exhiben trastornos de conducta, delincuencia y\o drogadicción, traducidos en causas del fracaso escolar. Es una realidad fundada en estudios estadísticos que indican la cercana relación entre la familia desestructurada y los problemas psicológicos que presentan niños y jóvenes  que asisten a las aulas.

Así, desde la lógica del empirismo, una mujer debería meditar bien antes de tomar la decisión de quedar embarazada descartando la presencia de un esposo, ya que, según la estadística, violar la ley de Dios no lleva a buen resultado, sino a terribles consecuencias. Ese empirismo consolida la utilidad de seguir fielmente la Ley Divina, evidenciando que seguir el consejo de Dios es un acto no solo de obediencia, sino también de inteligencia; y que su desobediencia es poco inteligente.

No habrá ningún pretexto inteligente que justifique el error. Al morir, cada mortal debe dar cuenta de todos sus actos; y pagará un precio de castigo por cada vez que haya violado la ley de Dios; sobre todo, por violar la ordenanza de Dios instaurada para la familia, posiblemente una de Sus leyes más importantes.

Las leyes humanas cada vez más se adecuan al concepto de justicia inducido por el mismo satanás, oponiéndose consuetudinariamente a la ley de Dios. Cualquier persona con un nivel de inteligencia normal puede darse cuenta de que de forma generalizada, constante y sucesivamente, cada vez más la legislación humana atenta y viola el legado de Jesucristo, quien dijo sobre el matrimonio:

“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Así que, no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.”

Él vendrá a juzgar a la humanidad; ¿alguien piensa que podrá violar sus leyes y no tener que pagar un precio por ello? Les aseguro que no será así; Él dejó bien claro que no vino a cambiar ni una coma ni una tilde de la ley, sino que todos seremos juzgados por ella, tal cual fue mostrada a la sociedad desde el principio.

Y parte de esa ley dicta que la familia es algo sagrado y no debe tomarse a la ligera. Debe tomarse muy en serio, puesto que hay mucho, concerniente al futuro posterior a la muerte física, que depende de cómo hayamos formado y sostenido una familia, así como de los valores morales que hayamos inculcado en nuestra descendencia.

Todos tendremos que responder ante el Señor por la forma en que elegimos para formar una familia, y por la responsabilidad o irresponsabilidad con la que nos hayamos implicado en la posterior evolución y desarrollo de esta.

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LA ANTIFAMILIA: TRINCHERA DEL DIABLO.

abril 24, 2013

 24 de Abril/2013

La república francesa, al oficializar ayer la unión homosexual (no matrimonio), se suma a la ofensiva europea contra la familia. Una vez más, el enemigo de Dios muestra quien reina en el mundo: una minoría, apenas el 2% de la población, pone en servilismo al estado de derecho. El concepto de matrimonio como unión de un hombre y una mujer, mantenida durante sesenta siglos, está siendo abolido por el ateísmo.

Apelando a los derechos humanos, se cometen todo tipo de aberraciones. Siguiendo la vorágine de pensamiento liberal, no me cabe la menor duda de que en cualquier momento se comenzará a reclamar los derechos de contraer matrimonio con el perro al que se ama, el caballo, o el gato. Total: ¿no son todos minorías, y no tienen todos los mismos derechos de ser felices? Ya puestos, también la minoría de pedófilos podría reclamar asimismo sus derechos a ser ‘felices’ según sus deseos.

Cada vez más, incluso personas de gran peso específico en ciencias inducen a la infracción de las leyes divinas, por las que les aseguro todos seremos juzgados. ¡Ningún hombre podrá burlar a Dios! Los legisladores serán legislados, los jueces serán juzgados, y los abogados defensores de esa barbarie antinatura darán cuentas por profanar lo que viene de Dios, para amparar lo que viene de su enemigo.

Cada vez más vemos la decadencia de la sociedad; la destrucción de las barreras de la moral y cívica establecidas por Dios, y confirmadas luego por el Señor Jesucristo. Y se hace amparándose incluso en seudociencia, para confundir, para pretender poner el cuño de la justificación sobre decretos injustificables ante el mismo hacedor de decretos.

Pululan los blogs que hacen exaltación al desacatamiento; un ej:

http://www.ivoox.com/podcast-maternidad-monoparental-maternidad-lesbica_sq_f112027_1.html

Aquí se escriben cosas como esta:

[La reproducción sexual requiere la interacción de dos células germinales: una femenina y una masculina, en el interior de genitales femeninos. Cuando por cuestiones de identidad u orientación sexual, este proceso no es aceptado, se precisa recurrir a las Técnicas de Reproducción Asistida porque la sexualidad y el deseo de procrear, no tienen que estar necesariamente unidos a esas condiciones biológicas.]

Esta expresión: orientación sexual, tan común hoy, se fundamenta en la teoría evolutiva, que dice que nacimos por azar, que no hay plan ni obligaciones de comportamiento, ni juicio por hacer lo que nos plazca. O mejor dicho: la teoría evolutiva fue creada en el mismo nido de satanás para derribar el Proyecto del Hogar establecido por Dios.

Yo le llamo ‘el tridente de satán’; su cronología lo hace evidente:

Año 1848: Marx y Engels ramifican el ateísmo con su ‘Manifiesto Comunista’. Gracias a ellos se oficializa luego en Rusia el primer país antiCristo del planeta.

Año 1850: Se fija la escala del tiempo geológico internacional en períodos eónicos contrarios a los 6 mil años bíblicos.

Año 1859: Darwin crea su ‘Origen de las Especies’, e introduce el concepto de origen por azar, para derogar la idea de “Proyecto de Dios”.

Fue una guerra del antiCristo, con 3 frentes, para destruir la credibilidad bíblica y neutralizar las advertencias de Dios, y sus promesas de perfecta vida eterna con Jesucristo, al ser humano que decida vivir en obediencia a sus estatutos. Pero doy testimonio una vez más que ningún criterio ni justificación humana podrá violar ni la más pequeña de las leyes divinas y quedar impune.

También me llamó la atención el blog de Eduard Punset donde, supongo que con su aprobación, hacen apología del matrimonio monoparental.

http://www.fundacionpunset.org/apol/tag/familia-monoparental/

Aquí se pretende justificar el derecho a la familia monoparental desde la ciencia: una coz contra el aguijón, pues todo el que enfrente la ley de Dios deberá responder ante Él por las motivaciones que le indujeron a ello.

Hacer apología de la familia monoparental desde seudociencia también tendrá precio de castigo. A la ley de Dios la hace violable el libre albedrío dado por el Creador al hombre; pero todos deberemos responder por cada acto hecho bajo el amparo de ese libre albedrío.

A la familia monoparental solo pueden justificarla trances involuntarios: violación, o muerte imprevista de uno de los padres. Exhortar al proyecto de hogar distinto al fijado por Dios (que dura ya sesenta siglos), entraña una responsabilidad tasada en un muy alto precio.

En fin… en muchos frentes se confronta sin vacilar la ley de matrimonio instituida por el Dios Creador, el Juez que vendrá. A las trincheras del anticristo se suman a cavar hoy picos homosexuales y seudocientíficos.

La familia lésbica, y la homosexual en general, son vedadas por Dios; la homosexualidad es el pecado que más ofende al Creador después del derramamiento de sangre. E inmiscuir a un niño en aberraciones de adultos grava aun más la dura hipoteca de las almas implicadas; y no lo digo yo, sino el propio Señor Jesucristo:

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero  ¡ay de aquel por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. [Mat 18:6-10]”

Este aviso general, también toca en particular a la unión de personas del mismo sexo, pues inducir al niño que la homosexualidad es algo natural y no tiene castigo, es obligarle a vivir contra la ley de Dios. Y quien lo haga pagará por ello.

Es necesaria la prueba en esta vida, para que nuestra respuesta ante ella determine el sitio que ocuparemos en la vida definitiva y eterna. Y les aseguro que allí el matrimonio tiene un significado especial: el matrimonio como Dios manda, conduce a la exaltación en el reino de los cielos.

Desde el Antiguo Testamento se enseña la importancia de la familia; la lógica humana limita el matrimonio ‘hasta que la muerte les separe’; pero la lógica de Dios dicta que el matrimonio es eterno, que la familia fiel al legado de Cristo vivirá en la eternidad junto a Él. Las doce tribus de Israel tenían trasfondo familiar; eran los hijos de Jacob, llamado Israel por el mismo Dios. Y al final de las Escrituras se ratifica el futuro de las familias. En Apocalipsis 21:10-12 se describe la Jerusalén celestial:

“…Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel...”

A los que se salven se les asignará una de esas 12 familias; ya por herencia genética (los judíos fueron desperdigados por todo el mundo), ya por adopción a través de la sangre de Jesús. Contra ello no podrán prevalecer ni quienes enfrentan el Proyecto del Hogar fijado por Dios (bajo dominio de bajas pasiones: homosexual o hetero), ni por el humanismo anticristo, (seudociencia). Quien fomente, propugne, defienda y/o justifique por cualquier medio humano un proyecto de familia diferente al que determinó Dios, deberá pagar un alto precio de punición. A mí se me mostró esa zona de castigo; y no me cansaré de advertir de ello, aunque esté dando voces en un mundo de sordos y burladores.

Se intenta desvirtuar el valor social de la familia convencional: padre, madre e hijos, por el alto índice de malos tratos, divorcios, y homicidios. Se acude a esta realidad para convencer que la sociedad tiene el derecho a optar a la familia por una vía distinta y más segura. Es como el chiste que dice que un hombre, al hallar a su mujer con otro sobre el sofá de su casa, vio como solución tirar el sofá por la ventana.

La familia no falla porque el proyecto del hogar de Dios (matrimonio hombre-mujer) falla; sino porque hombres y mujeres se han apartado de Jesús, quien dijo en Jn 14:6

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

La vida enseña que la seguridad económica no es el camino, pues muchos matrimonios fallan a pesar de tal seguridad. El humanismo tampoco es el camino, pues también fallan matrimonios en que ambos son seguidores de esta corriente. Tampoco lo es la familia monoparental; aunque muchas madres irresponsables piensen lo contrario, al niño le representa un trauma, y hasta un dolor, el crecer y ver que no es como otros niños, que van a parques de atracciones, cines, playas, etc, con sus padres y madres; que hablan de las cosas que hicieron el finde junto a sus padres o con abuelos maternos y paternos. 

Y por supuesto, tampoco es el camino la unión homosexual, pues la estadística dice que muchas de estas uniones se han roto ya; para nada son más sólidas que los matrimonios convencionales.

Cada domingo veo en mi iglesia a los matrimonios con sus hijos; su unión se sostiene porque ellos están con Jesús, y Jesús con ellos. Jesucristo es la sustancia aglutinadora de la familia; y el día que una pareja logre ver esto, ha alcanzado el 90% de la salvación familiar eterna.

Solo la obediencia a Cristo salva a la familia; solo el trasmitir a los hijos la moral y cívica legada por el Salvador de la humanidad, salva a la familia. Solo el orden, los principios morales, el respeto, y el amor consolidados en la obediencia por fe a Jesús de Nazaret, puede lograr familias felices.

Lo contrario a esto es sembrar en campos de error; y los campos de error, por mucho abono que se le echen, solo darán siempre frutos del error. El Señor nos dijo como hallar el camino del éxito seguro en Jn 10:9:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”

Tener familia fuera de Su vía no abre Su puerta ni llevará a pastos; no hay más caminos. Ni San Antonio, ni seudociencia, ni ser liberales, ni unión homosexual; solo la ley del matrimonio establecida por Dios, y ratificada luego por Jesucristo.

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MATRIMONIO GAY: EL PELIGRO QUE SUBYACE.

noviembre 23, 2012
23 de noviembre/2012
El 6/11/2012 se aprobó el decreto que constitucionaliza el matrimonio homosexual. Dicen 8 ‘señorías’ que es compatible con la Constitución española. Los 3 jueces que votaron en contra no se imaginan la carga de pecado que se han quitado de encima con el valiente hecho de haberse negado a levantar trincheras frente a Dios, cuyas leyes eternas se dieron a la primera pareja humana hace algo menos de 6 mil años.
Tal decisión pone fin a la incertidumbre jurídica que rodeó en los últimos siete años la reforma que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero provocó en julio de 2005, recién llegado este al poder. Su ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar fue el brazo ejecutor de las 18 palabras que forzaron el Artículo 44 del Código Civil:
El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo
Así, España se convirtió en el 3er país de la Unión Europea en legalizar lo que Dios condena explícitamente: la homosexualidad. Desde entonces se han celebrado unas 22.000 bodas homosexuales… menos de un 2% del total de bodas efectuadas en el territorio nacional.
El Tribunal Constitucional alegó no ver nada que impida incluir a la unión entre personas del mismo sexo dentro de la protección que dispensa el artículo 32 de la Carta Magna, según el cual: “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica“.
Sin embargo, el artículo 32 es diáfano: ‘jurídicamente solo se puede contraer matrimonio entre un hombre y una mujer‘. Al parecer de sus señorías, si menos del 2% de la población reclama el derecho a recibir aplauso por sus inclinaciones, aunque se opongan al artículo 32, es legal alterar la letra de ese artículo de la Constitución, que rige al 100% todas las personas jurídicas.
Si la Constitución lo deja bien claro: ‘matrimonio entre hombre y mujer‘, al decidir el Tribunal Constitucional que también lo es entre ‘un hombre y otro hombre o una mujer y otra mujer’, alteran en toda regla la propia Constitución, que dicta que solo puede ser reformada mediante el artículo 166 de la CE: ‘su reforma se ha de ejercer en los términos recogidos en los apartados 1 y 2 del artículo 87′. Sus 8 señorías pueden alegar incluso hasta miopía congénita si les place, pero lo cierto es que alteraron el espíritu de la Constitución con alevosía y ensañamiento.
Se llama matrimonio a lo que no es, con el único objetivo de torpedear en su línea de flotación el mandamiento de Dios que regula la única posibilidad biológica de la multiplicación de la especie. ¡La única! Le pese a quien le pese. Otra cosa sería que un hombre fuera capaz de ovular y su óvulo pudiera ser fertilizado por otro hombre; o su contrapartida: que una mujer pudiera ver como su óvulo es fertilizado por el semen de otra mujer. Hechos imposibles, por antinatural.
Ya no basta ofender a Dios en privado (pese a que Su ojo todo lo ve); se necesita el aplauso de la sociedad, y esta, cada vez más enfrentada a su Creador, se lo da. A partir de ahora, lo que antes significaba una cosa pasa a significar otra, porque así lo exige una minoría y punto. Yo estoy seguro que, más allá de esa indigna escaramuza legal, la mayoría de los españoles no aporta sus manos a ese aplauso. Y, créanme, es lo más inteligente.
¿Que lo dice la ley? No vale de argumento; también hubo leyes que prohibieron a negros subir al autobús. Y otras que autorizaban el quemar en la hoguera a quien negara que la Tierra fuera el centro del universo. Las malas leyes de Hitler también fueron cumplidas. La ley humana podrá justificar todo lo que pretenda, e incluso intentar legalizarlo ante el mundo, pero no ante Dios si Él se opone a tal legislación. Y eso ocurre con el matrimonio gay: jamás podrá ser legal ante los ojos de quien juzgará al mundo con leyes que penalizan la unión homosexual, el adulterio, la prostitución, y todo tipo de fornicación; o sea: todo sexo fuera del matrimonio, tal cual Él lo estableció.
Las ilustrísimas que votaron a favor de esa relación proscrita, lo han hecho en la perspectiva de lo políticamente correcto, violando los principios de la moral y cívica cristianas reglados por Jesucristo. Se dejaron arrastrar por el tsunami ateísta que devasta la Rectitud desde hace algunas décadas, cada vez con más intensidad, vulnerando leyes selladas a perpetuidad con la sangre del sacrificio del Señor en la cruz.
Sabiendo que Jesús sentenció:
El buen hombre del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. [Mat 12:35-36] “,
Así, queda escrito en el Libro de Dios que Ocho jueces + todas las personas favorecidas por su fallo, + todos quienes lo aplauden, eligieron quebrantar el decreto divino y eterno (para siempre) del proyecto del hogar que el Creador legisló en Gén 2:24:
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.
Ninguna ley humana, sin importar el nivel jerárquico de los implicados, tiene poder legal ante Cristo para alterar uno solo de sus mandamientos. ¿Podrá engañar el hombre a Dios? ¿Podrá de alguna forma subordinarse a su lógica de la conveniencia para justificar el pecado? Les aseguro que no; doy testimonio de que hay un sitio terrorífico, tenebroso y lúgubre, para los violadores de los mandamientos divinos. Yo fui llevado a allí en la madrugada del martes 13 de septiembre del 2011, y aun hoy, más de un año después, no me he logrado reponer de lo que entonces viví.
Y declaro que aquello es tan inmenso como ningún hombre conoce. Aunque a veces el Señor lo muestra a algunos para que den testimonio de lo que espera a los rebeldes, solo deja ver un área, y luego lo vuelve a cerrar. No hay un sitio en el planeta: teatro, zona deportiva, colosales escenarios, que logre albergar tanta gente junta como esa zona de sufrimiento, angustia y dolor, dispuesta para asesinos, fornicarios, y rebeldes en general. Y la homosexualidad es un tipo de fornicación, por tanto es inexcusable ante Dios: el pecado que más le ofende, después del crimen. Nos legó el relato de Sodoma y Gomorra, y doy fe que es verídico. Allí están y estarán todos los que fueron, son, y serán rebeldes a Él, muriendo sin aceptarle:
Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. [Apo 21:6-8]
Doy fe que en ese sitio coincidieron, coinciden, y coincidirán, reyes, presidentes, ministros, gobernadores, jueces… todos los que de una forma u otra, teniendo capacidad de influir sobre decretos humanos decidan (o hayan decidido) legislar cualquier disposición contraria a la ley dada por el Hijo de Dios. Y también que fue, va, e irá allí al morir, tanto cada persona que viviera o viva según leyes antiCristo, como quien las aplaudió o aplauda, si mueren sin arrepentimiento y bautismo. Ningún juez humano tiene poder para liberar de las exigencias establecidas en los mandamientos de Dios.
Jesús lo dejó bien claro en dos versículos repetidos en Luc 11:23 y Mat 12:30:
El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”
Jesucristo fue hecho hombre y enviado a instruir al mundo sobre una Constitución Universal que no admite reformas ni evoluciones en los tiempos. Y aunque hay personas que piensan que ‘los tiempos modernos no deben medirse con relojes viejos’, deben saber que el dueño del tiempo no da otra opción que la obediencia a Su Ley. Su Constitución regula el comportamiento humano para todo el planeta; incluyendo la Sagrada Ley que dicta que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. Respecto a la familia, será la única ley válida hasta la llegada del Juicio Final; y todo el género humano (incluyendo jueces, por supuesto) será juzgado por ella. No puede ser de otra forma porque, ¿cómo se va a contradecir Dios juzgando de forma distinta, según el momento histórico de cada generación? Los hombres alteran legislaciones según intereses; Dios no. La Ley que calibrará a todos es inquebrantable, intocable, e inexorable desde el principio de su fundación.
Así que sus señorías antiCristo darán cuenta por la posición adoptada; habrá un día en que sabrán que su imperio no es reconocido por Dios si no ejercen justicia fundados en los mandamientos divinos. Y los aplausos contra la ley de Dios, idem. La gloria de hombres que alcancen en esta vida jamás podrá eximirles de tener que dar cuentas ni de ser a sí mismos juzgados por el Señorío Divino, la única autoridad reconocida por Dios: Jesús de Nazaret, el Juez que vendrá.

El dolor herirá a cada persona que muera sin arrepentirse ni bautizarse según decreto de Jesús (bautizado con 30 años, no recién nacido): el de la salvación. Si eligen arroparse en leyes humanas que dan rienda suelta a inclinaciones, sabiéndolo o no, se hacen a sí mismos agentes de satanás. Quiéranlo o no, con su actitud se harán representantes de ese ser ya condenado, que influye en la conciencia de las personas de múltiples maneras (el sexo no es la única) para atraerles a su misma condenación. Quien no acepte el legado de Jesús, no podrá abrazarse al premio de su promesa; de modo que será abrazado por aquel opositor a quien se sometió por propia voluntad.

Y ello acarreará el llanto y el crujir de dientes; yo estuve allí y pude verlo. Cuán tenebroso no pueden imaginarlo ni cuán amplio y terrorífico son capaces siquiera de suponer. Si lo supieran, no dudarían ni un segundo en volver atrás, llorar el perdón al perdonador, bautizarse en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espítiru Santo, y hacer compromiso serio de obediencia y sumisión a Sus leyes.
Y ojalá lo hicieran en esta vida, porque en la otra pasarán mucho tiempo purgando pecados; solo el Señor sabe si su misericordia les alcanzará cuando Él regrese para juicio, dándoles otra oportunidad. ¡Esta vida es la etapa de las oportunidades seguras! Y eso es válido tanto para los jueces del antiCristo, como para cualquiera que se ría de lo legislado por Dios. Este tiempo debe aprovecharse bien, pues luego será tarde, porque: ¿quién conoce su fecha de caducidad? ¿Qué pasa si se nos llama esta noche o mañana? El esfuerzo por la Rectitud es eterno y conduce a la buena eternidad.
Arrepentimiento, bautismo para el perdón de los pecados, y compromiso de fidelidad a las leyes de Dios. Esa es la única vía para homosexuales y etéreos que atenten contra los Mandamientos divinos; es la única opción para no sufrir junto a los que murieron, mueren, y morirán, siendo enemigos de Jesús. Y pueden dar por seguro que eso no podrá alterarlo, ¡ni un milímetro!, ningún juez ni alcurnia humana alguna.
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LOS 3 REINOS DE GLORIA

enero 18, 2012

Enero 18/2012

En el mundo, menos de la tercera parte de la población mundial, menos de dos mil millones de seres humanos, confiesan a Cristo. Y esa porción aun se divide más en cientos de confesiones cristianas distintas; sin embargo, todos dicen que son la iglesia verdadera. Eso nos lleva a dos interrogantes:

1- ¿Cuál es en realidad la iglesia verdadera?
2- ¿Por qué se han separado y distanciado tanto unas de otras?

La 1ª cuestión se zanja rápido: La auténtica da fidelidad absoluta a las ordenanzas, instrucciones y consejos de Jesús de Nazaret. Y quisiera repetirlo: funde, clava, y suelda cada palabra de Cristo en el corazón de cada feligrés. Si se hace así, si ante cada acto uno se pregunta ‘¿Cómo actuaría Jesús en esta situación?’, el corazón dará siempre la respuesta adecuada. Cada iglesia que fije este concepto en cada uno de sus miembros, podrá decir al menos que no es infiel al Señor. Ese es el principio de la fe.

La 2ª cuestión, el por qué de tanta división, está atada al concepto anterior, pues se divide al fallar la obediencia a la Palabra original, por el afán de gloria de hombres contra la que siempre alertó Jesucristo. El poder jerárquico, como aberrado semen del antiCristo, fecunda a la iglesia con tres fetos ominosos: egolatría, soberbia, y vanidad; tres eslabones inseparables que darán vida a la cadena que enyugará a todo embarazado, desde su propio cuello, hasta el grillete del diablo.

La Palabra de Dios es siempre la misma; son los hombres quienes la alteran según su propia excusa. Y tal justificación humana, a conveniencia, crea las corrientes separatistas del río de Dios, desmembrándolo y debilitando la eficacia del Evangelio.

Llegados a aquí, el Señor lanza la primera reprimenda:

Sed unos; y si no sois unos no sois míos.”

Hay iglesias que no creen en el Espíritu Santo, aunque sus propias Biblias testifican de Él. Y hay iglesias que llaman ‘padres’ a sus pastores, yendo contra el mismo Jesús:

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.” [Mat 23:9]

También hay iglesias que almacenan joyas, obras de artes y patrimonio inmobiliario, y que además accionan en bancos mundanos, pese a otra instrucción del Señor:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. [Mat 6:19-21]

Hay iglesias, de distintas confesiones, donde los pastores se afanan tanto en el dinero que olvidan Su ordenanza prioritaria, dada en Mar 16:15:

Y les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura“.

Jesús nos legó un manual de Instrucciones perfecto para que lo siguiéramos tal cual, pues Él mismo era el Espíritu de la letra, por orden del propio Dios. Así que no hay necesidad de enmiendas, sino de la Restauración del Evangelio original. Sin embargo, muchos no dudan en alterar la letra de origen divino, mediante teología corruptible.

Ahora bien, sobre el Plan de Redención de Cristo, Él mismo dice:

Mediante la redención en la Cruz del Calvario, ejecutada a favor del género humano, se lleva a cabo la resurrección de los muertos. Y la unión del espíritu y el cuerpo es lo que da lugar al alma humana.”

Así, la resurrección de los muertos es Plan de Dios: cada alma redimida ocupará el sitio que le corresponda en los distintos reinos de gloria diseñados desde el inicio de los tiempos. Por eso Él dice, en Mat. 16:27:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras.”

O sea, según nuestras obras, ocuparemos un reino. ¿Y cuántos reinos serán? Pablo lo aclara algo en 2 Co 12:2-4 :

 Conozco a un hombre en Cristo,  que hace catorce años  (si en el cuerpo,  no lo sé;  si fuera del cuerpo,  no lo sé;  Dios lo sabe)  fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables, que al hombre no le es lícito expresar.

Ese ‘3er cielo’ es la clave: representa al Paraíso, uno de los Reinos de Gloria  al que podrán acceder solo quienes se hayan purificado para vivir en la presencia del propio Dios. Pero si hay un 3º, entonces también hay un 2º y un 1º.  ¡Tres Reinos! ¡Los ‘cielos‘ de los que tanto habló Jesucristo (“el reino de los cielos”). Cada uno con su propia y legítima ley:

En otro artículo se describirá mejor esto de “el reino de los cielos”, los 3 cielos, de los cuales el Paraíso es el de menor nivel de gloria. ¡Imaginen la gloria de los otros dos! En general, la porción de gloria recibida dependerá del juicio final. Por eso es que Jesús dice en Apo 2:23:

“Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

Especificado luego en Apo 20:13:

“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.”

Esos serán los 3 Reinos de Gloria Celestial, los 3 cielos, según nivel espiritual. El Celestial es el reino de la pureza; pero habrá dos más, que aunque serán de gloria, no serán celestiales. Veamoslo uno a uno:

CELESTIAL: Este reino tiene 3 subniveles: el Paraíso al que fue llevado Pablo (3er reino), es el de menor gloria de los tres. Son los que recibieron el testimonio de Jesús, creyeron en su nombre, y fueron bautizados según lo fue el mismo Hijo de Dios, guardando luego sus mandamientos con fidelidad; las espigas que dieron 30, 60, y 100 granos por semilla (Mat 13:3-8).

Son quienes vencen por FE y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa, que el Padre derrama sobre los justos y fieles. Serán sacerdotes según el orden de Melquisedec, con sus familias; hijos de Dios hallados aptos para habitar aquí, vivirán su inmortalidad junto al Padre y al Hijo por toda la eternidad… porque cumpliendo con la ley celestial establecida, reciben la Plenitud de la promesa. Según su gloria podrán tener el mismo cuerpo de carne y huesos que Cristo tuvo en su resurrección, declarado en Luc 24:39:

“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved,  porque un espíritu no tiene carne y huesos como yo tengo.”

Y quienes no puedan ser santificados por esta ley celestial, que es de Cristo, deberán heredar otro reino. Quien en su juicio final no haya sido hallado obediente a la ley celestial, no podrá soportar la gloria celestial y por tanto, deberá ocupar un 2º reino, con menos nivel de gloria, que es el siguiente:

TERRESTRE: A este reino irán aquellos cristianos que no fueron valientes en predicar el testimonio de Jesús. También los que murieron sin Ley, y los espíritus que al morir contra la Ley, fueron encerrados en prisiones espirituales, a quienes el Hijo visitó y predicó el Evangelio; los que no recibieron el legado de Jesús en la carne, pero luego lo aceptaron estando muertos y al final, hallado aptos para vivir en este reino. Más las personas honorables de la Tierra, que se dejan cegar por las artimañas mundanas. Al final reciben una porción de la Gloria de Cristo, su presencia, pero no de la Plenitud del Padre, a quien no verán jamás, pues quien no haya obedecido la ley celestial no puede soportar Su gloria, y deberá someterse a este 2º reino.

De la misma forma, quien no sea considerado obediente a la ley del reino terrestre, no podrá resistir la gloria establecida para ese sitio y no tendrá cabida en él. Entonces, el único sitio que quedará disponible será  el 3º y último reino de gloria:

TELESTIAL: Son los que no aceptaron el Evangelio de Cristo, pero no negaron ni blasfemaron contra el Espíritu Santo. Son las personas que, habiendo muerto en pecado van al infierno, y no serán redimidos de satanás sino hasta la última resurrección, cuando el Señor Jesucristo haya cumplido su obra y comience el juicio. Son aquellos que, habiendo padecido tormento, durante un tiempo que les parecerá eterno, finalmente doblarán su rodilla y confesarán reconocer en Jesús al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Serán considerados aptos para habitar este 3er y último sitio de Gloria… pero no en la presencia de Dios ni del Señor Jesús, sino que recibirán una porción de gloria en el espíritu, bajo el gobierno del Espíritu Santo. Serán escogidos entre aquellos que pagan con mucho dolor sus pecados en la carne: fornicarios y lascivos en general (adúlteros y homosexuales), mentirosos, hechiceros, vanidosos, inmisericordiosos, vengativos, usureros, etc. Los pederastas y asesinos lo tendrán muy difícil para evitar ir a los abismos del infierno, junto a satanás y sus ángeles. En realidad, muchos deberán oír su sentencia condenatoria eterna: punición en el 4º reino. Solo Jesús decidirá quienes tendrán que sufrir eternamente en ese lugar de desesperación y dolor.

El reino Telestial será el más habitado; serán como granos de arena en las playas. Y todos habrán doblado su rodilla ante Jesús para lograr entrar. En general, toda la humanidad será vivificada en su tiempo de juicio; allí se asignará a cada cual el lugar que le pertenezca según los actos realizados durante su vida en la carne. Y muchos de ellos, al no poder heredar un reino de gloria por no haber obedecido las leyes que conducen a estos reinos, deberán heredar otro sitio en un reino que no es de gloria.

Ya que no quisieron ajustarse a la ley de la gloria, deberán ser sometidos a la ley no de gloria, la del reino de satanás. Por no haber aceptado la promesa de Jesús, serán entonces esclavos de aquel por quien sí decidieron optar. 

Todas estas cosas sucederán, pero pertenecen a un futuro indefinido que solo Dios sabe a qué tiempo corresponden. La cuestión es: ¿Estaremos vivos cuando Jesús regrese a juzgar?

No lo sabemos, pero sí que somos vulnerables y que algún día esta carne morirá. Cualquiera puede ser llamado dentro de un rato, mañana, el mes que viene o un año próximo o lejano. Así, hablemos de presente: hasta que Jesús venga a establecer el Plan de Dios, solo hay dos reinos: el Paraíso e Infierno, explicados muy bien en la parábola del rico sin nombre y Lázaro, el mendigo, en Luc 16: 19-31.

El Paraíso es un sitio de perfección donde, por ley de Dios, no habitará corrupción; de modo que el cristiano que muera en algún pecado deberá esperar donde quepa la impureza. Y ya que no supo someterse a las condiciones de la Promesa, deberá hacerlo a aquel que logró encadenarles a la antipromesa. Y eso será hasta que Cristo torne y asigne en juicio el reino que corresponda según considere. No habiendo pecados pequeños, sino el concepto general de desobediencia, a Jesús habrá que esperarle allí. Y, ¿de cuánto tiempo hablamos?

Pues la ortodoxia judía, basada en Sus Escrituras, recogidas con celo desde Moisés, dice que estamos en el 5772, o sea, a finales del sexto milenio. Y si Cristo viene en el séptimo milenio según 2Pe 3:8:

Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”

Así, lo del “día del reposo del Señor’, el séptimo, que vendrá Jesús a establecer ese reposo definitivo, se correspondería al principio del 7º milenio. De modo que la humanidad probablemente tendrá que esperarle aun algo más de dos siglos… muchos bajo el tormento de satanás. ¡Es la realidad que enfrentamos!

Jesús prometió que todo el que le confesara sería salvo, pero no que inmediatamente. Hay casi 50 versículos de Él que advierten sobre la etapa de castigo. Ej Apo 3:19:

Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Es la perspectiva que ninguna iglesia debate, pues a satanás le interesa una iglesia tolerante y autocomplaciente, sumida en su nirvana; adormecida como si le hubieran suministrado un opiáceo. Y así es en efecto, con los dardos del enemigo de Dios, cuyas puntas son previamente humedecidas en la miel de la gloria de hombres. Una iglesia autojustificada en la falsa ‘paz’ que reina hoy en la mente de muchos líderes cristianos que ignoran con premeditación que Jesús dijo en Luc 12:49-53:

Yo he venido a prender fuego en el mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! Tengo que pasar por una terrible prueba, y ¡cómo sufro hasta que se lleve a cabo! ¿Creen ustedes que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, sino división. Porque de hoy en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.”

Y en efecto, el mundo está ya ardiendo, pero la iglesia no quiere enterarse. ¡Chis!, no la despierten… no sea que a papá diablo le moleste y haga pupita.

¡Dios nos pille alineados en fidelidad a Cristo! Yo al menos lo intento; sí que lo intento. Me juego, nada más y nada menos, que un sitio en la eternidad. Y mi espíritu y mente solo buscan el de la Gloria Celestial; en los otros ni pienso.

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HOJAS CAÍDAS DEL ÁRBOL DE SABIDURÍA: EL TRIGO Y LA CIZAÑA.

enero 8, 2012

Enero 8/2012

“SED UNOS, Y SI NO SOIS UNOS, NO SOIS MÍOS”– dice el Señor.

Jesús aboga por la unión de sus iglesias, pero no puede haber unidad si falta la Luz de la Verdad, la Luz de Cristo y del Espíritu Santo; la emanada del manantial del propio Dios Todopoderoso. Esa Luz, que brilla con fulgor cegador, de la que doy testimonio por haberla vivido en mi carne, es la única que irradia los corazones y aclara el intelecto, vivificándolo según el poder del Padre Celestial, cuya potencia está en todas las cosas y da vida a todas las cosas, para que todas las cosas testimonien de Él.

¿Quién puede decir que no hay vida donde hay movimiento sin fuente acreditada? La Ciencia humana sabe cabalmente que al hombre le resulta imposible el movimiento perpetuo; sin embargo, este se manifiesta en millones de constelaciones del universo. El cosmos entero es una alabanza a quien vivifica la muerte y mata lo vivo, según la dispensación de los tiempos y el espacio; según Su sabia voluntad.

La Luz que anima todas las cosas, también rige todas las cosas a través de estatutos con vigencia eterna. Sí, el poder del Dios altísimo gobierna de eternidad en eternidad, cercenando las fronteras del tiempo y del espacio más allá del alcance del limitado conocimiento y capacidad de deducción del ser humano.

Y el que rige tanto lo comprensible como lo inescrutable, dice que si Él es uno y está en todas las cosas, todo pensamiento que le reconozca debe atarse a Sus preceptos y regirse por ellos o no será de Él; no pertenecerá a Él, sino a su opuesto, pues no hay terceras partes implicadas ni nadie exento de la lucha espiritual contra el infierno. O con Cristo, o contra Cristo; y eso se cumple y cumplirá en todos los estados del alma.

Si un mismo Espíritu funda todas las iglesias, ¿por qué se pretende asumir para sí el cartel de “Iglesia Verdadera”, mientras se viola línea sobre línea y precepto sobre precepto el único Evangelio válido? ¿Cómo es posible acreditarse como única iglesia santificada, violando al mismo tiempo órdenes explícitas del Creador de la iglesia?

“… vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; pesándolos a todos igualmente en la balanza, serán menos que nada.”– dice el Señor Jesucristo.

He aquí una hoja caída del árbol del conocimiento del Edén de Dios; la explicación de la milenaria parábola de ‘El Trigo y la Cizaña’: El campo es el mundo, y los apóstoles los sembradores de la buena semilla. Al dormirse estos, el destructor, el antiCristo devorador de iglesias, irrumpe en ellas y siembra la cizaña. La ramera Babilonia de final apocalíptico ha logrado que todas las naciones beban de su cáliz; sin importar el nombre humano, esta habitante de la tierra, este nido deambulante de satanás vive en cada país y tiene muchos tronos. Una misma máscara cubre una única faz.

Al tener poder para reinar en la Tierra, en cada iglesia de cualquier denominación, satanás procura una porción de su reino, engañando con sutilezas de humanidad y falsa caridad, sembrando la cizaña en la tergiversación, humanizando lo sagrado, violando con gloria de hombre ordenanzas que vinieron de lo divino.

Así la cizaña quiere ahogar al trigo; hace huir la iglesia fiel, confinándola a soledad de desierto. Pero el trigo es el fruto que Dios recolectará, sea de una forma u otra, y más allá de los violadores de leyes, cada buena espiga será tomada y llevada por ángeles recolectores a los almacenes celestiales, en cumplimiento del Plan de Redención. Y al final, la cizaña será recolectada para los propios hornos infernales donde nació.

Y esta es la cizaña: el ansia por el poder y las riquezas… la gloria humana. La cabeza eclesiástica ufanada durante siglos en acumular jerarquía y patrimonio: rango sobre realezas y sobre lo mundano, acopio de fortunas, inmuebles, arte iconográfico, pictórico, y joyas de todo tipo; millones y millones de euros nutriendo la avaricia, aunque el escudo de justificación sea la defensa al patrimonio cultural e histórico.

¿Acaso es la cultura lo que salvará al hombre? ¿No es la fidelidad a Cristo? ¿Acaso esos hábitos siguen las instrucciones precisas y claras de Jesús de Nazaret? ¡No! No es cultura ni riquezas lo que conduce a la Redención eterna, sino la obediencia por fe; el Señor fue muy claro respecto a esto, en Mat 6:19-21:

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

¿A qué espíritu obedecen entonces? Al Espíritu Santo no, desde luego. Cada clérigo de toda denominación cristiana, con excesiva devoción por dinero o fama, niega al Señor; jugará con las cartas que el demonio desea que se juegue, no con las que Jesús legó, y deberá pagar un alto precio de castigo. Si se pierde en ellos, en lugar de fundarse en los pilares que demanda el Cristo, cae en rebeldía. Si se pretende seguir tras Su Cruz, debe buscarse la gloria de la difusión del Evangelio, y la constante amonestación contra el pecado, que guía a la aflicción del espíritu, al perdón y la salvación eterna. No debe tomarse a la ligera la gracia dada en el calvario del Gólgota.

Quien procura su propia salvación, debe olvidarla si atenta contra muchas órdenes de Cristo respecto al dinero y la jerarquía. Siendo específico: hay 14 versículos que instruyen sobre el comportamiento respecto al poder, y otros 14 respecto al dinero; o sea, número perfecto: cuatro veces siete, advirtiendo sobre la importancia de obedecer. Solo tienen que buscarlos como yo lo he hecho por mandato del Señor.

Y no se niega la labor de iglesias a favor del hambriento, sino que se dice que hacer las cosas según lógica humana, es negar a Jesús, quien no vino a perder el tiempo, sino a que se le escuchara. Lo que se señala es que, al violar la ley de las riquezas, en esos tesoros donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan’, se niega esperanza a otros millones de seres marginados por la sociedad, que podrían tener más apoyo financiero para sembrar alimentos, comprar ganado, buscar agua en los sitios donde se vive en su carencia… Regalar más esperanza y apoyar más Esperanza, dando testimonio de la esperanza que hay en el amor de Cristo Jesús; dando a los desarraigados de la tierra, los olvidados del planeta, el máximo de semillas y frutos del amor. La demanda del Señor. ¿Cómo puede hablarse de amor y Evangelio a quien conociendo el lujo de las iglesias no puede alimentar a su familia?

Hay muchas otras violaciones de las ordenanzas del Cristo; la de Mat 23:9 es directa:

“Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.”

Una orden quebrantada en miles de iglesias donde la teología humana entró para alterar un precepto del mismo Cristo. A día de hoy se da justificación sobre esto. ¡Cuanta soberbia Señor! El ser humano es rey del imperio de la excusa, pero no dejará por ello de ser una violación. Y no es un asunto banal, sino que tiene suma importancia; el Hijo de Dios bajó con la sabiduría del Altísimo; se las sabía todas, y se las sabía mejor que nadie. Era, es y será, el más listo de la clase.

El Señor sabe que estos actos buscan la sumisión del hombre por el hombre. Un ser que necesita acudir al retrete para evacuar cada día, a quien Dios le recuerda cada despertar cuánta corrupción y cuán poca ‘santidad’ hay en él, obliga a otro, con igual podredumbre que él, a besar su mano o rendir pleitesía, cuando vemos que en la propia Biblia, la ‘piedra de la iglesia’ instruye sobre humildad en Hch 10:26:

…Mas Pedro le levantó, diciendo: “Levántate, pues yo mismo también soy hombre.”

Hasta los ángeles tienen prohibido recibir pleitesía de hombres, según Apo 22:8-9:

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.”

Jesús sabe cuál es el peligro de ufanarse en el poder: la egolatría, el exceso de adoración por sí mismo. Su instrucción sobre el amor es contraria: darse a los demás, considerarse menor que los demás. Lo ordena explícitamente en Mat 20:26-27:

“Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo…”

Y es que la egolatría arrastra a la soberbia, y esta a la vanidad, formando las tres una cadena de eslabones fundidos que les unce desde el cuello al diablo.

El Señor desea que en toda Su casa entre la Restauración de Su Evangelio original, pues el de hoy está alterado por justificación humana: corrupto, tergiversado, y por ello, débil. Su Palabra está retoñando y la yerba brota, pero aun es tierna. Y he aquí, los ángeles segadores claman a Él noche y día para ser enviados a la siega y poder gozar por fin de las promesas hechas a ellos mucho tiempo atrás. Mas Jesús les dice:

No arranquéis aun la cizaña pues los buenos brotes están aun tiernos (de cierto es débil la fe), no sea que destruyáis también el trigo. Dejad pues que crezcan juntos trigo y cizaña hasta que la cosecha esté madura. Entonces recogeréis primero el trigo, entresacándolo de la cizaña, dejando el campo listo para la quema

Y así dice el Señor a Sus sacerdotes genuinos, los fieles a Él:

Sois herederos legítimos y habéis sido ocultos del mundo con Cristo, en Dios. Por tanto, vuestra vida y abnegación fiel permanece, y es necesario que permanezcan en vosotros y en vuestros linajes hasta la restauración de todas las cosas declaradas por los profetas desde el comienzo del mundo. Benditos sois si perseveráis en mi bondad, siendo una luz a los gentiles.”

El Señor lo ha dicho. Amén.

Y es que el sacerdocio de la amonestación se da para aclarar al confundido, y que esta claridad le lleve a la aflicción sincera, para que esa congoja del corazón le guíe al perdón del Cristo en vida, antes de que haya que ir al juicio como espíritu, pues solo así se podrá evitar el sufrimiento de purgación en el infierno. El perdón les llevará a la prueba imprescindible de obediencia, y si vencen, su nombre estará inscrito en el Libro de la Vida, asegurándole una morada en alguno de los reinos de gloria.

Pero si la confrontación conduce al odio en lugar de al arrepentimiento, entonces es porque ese corazón no le pertenece; no será contado entre el trigo, y tratamiento de cizaña será su única expectativa posible.

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LA FAMILIA: UN PROYECTO DE DIOS.

enero 6, 2012

Enero 6/2012

Siempre he defendido que la muerte física no es más que un salto hacia otras dimensiones y niveles de vidas eternos. Y hoy digo que tal realidad se experimentará en uno de cuatro reinos distintos, en función de los logros y/o errores familiares o personales:

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Como el Padre Celestial es inmutable en sus planes, y como tras un diseño siempre hay un propósito, obrará según Su Plan inicial. Los astrofísicos dan fe de proyecto: astros con 25 órbitas distintas, cada uno fiel a la suya, inalterable en el tiempo. No ha sido vista ninguna fuerza del espacio turbando ni uno solo de los millones de recorridos independientes trazados por infinidad de astros en movimiento. Evidencia de cálculo, no de azar, pues pese al riesgo de colisión, no hay accidentes. El albur no asegura la armonía y colocación interestelar que existe; el orden fue el inicio del Plan.

La colosal fuerza que mantiene ingente cantidad de astros en su sitio es una flecha que señala a una inteligencia al control. Se especula sobre ello, se asusta al mundo discurriendo sobre choques astrales, pero las estrellas caerán solo cuando el Padre del Universo decida llegada la fecha del cumplimiento de los tiempos; el momento apocalíptico anunciado por Jesús de Nazaret poco antes de ser crucificado.

En la Tierra sobrecogen las noticias sobre tsunamis en distintas partes. El mar se ríe con poder descomunal de regios barcos, largos trenes, pesados e inmensos camiones de 30 ruedas, y aviones comerciales; entra a la ciudad, les apiña a todos y les incrusta contra edificios. Luego, como si no hubiera ocurrido nada, retrocede a ocupar el nivel asignado desde el principio de la Creación; obediente, hace cumplir la profecía también lanzada hace dos milenios por Jesucristo: catástrofes naturales como señales pre-apocalípticas, que advertirían al ser humano de la cercanía del fin.

Las empresas del Padre Celestial son indelebles: anteceden al tiempo y le sobreviven; persisten en él y/o a pesar de él, pues su Kairos es eterno. Y Su Plan familiar también se cumplirá, guste poco, mucho o nada. Desde Adán [primer patriarca], seguido por Noé, sus hijos y nueras [únicos en subsistir al diluvio], la diáspora cuando Babel, y hasta hoy, cada patriarca y su familia forman la célula básica social. Ej: Dios previó como sería la constitución de la nación árabe, cuando dijo en Gen 17:20:

 “Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.”

Plan con cumplimiento luego, en Gen 25:16 “Estos son los hijos de Ismael, y estos sus nombres, por sus villas y por sus campamentos; doce príncipes por sus familias…

Asimismo, Gen 35:22 fija el plan de la nación judía en Jacob, llamado luego Israel: “…Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce…”; y en Gen 49:28 “Todos éstos fueron las doce tribus de Israel…

O sea, los hijos de Jacob [Israel], con sus respectivas familias. Y siglos después Dios aun dejó patente que actúa según Su plan eterno familiar, cuando instruye a Moisés sobre todo el orden de su templo. En Exo 28:21 ordena:

Y las piedras serán según los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus.”

Ese número doce surge 165 veces en alegoría bíblica: las 12 tribus de los patriarcas hijos de Jacob [Gen 49]; los 12 gobernadores de Israel [1ªR 4:7]; los 12 bueyes de bronce, en época de Salomón, sobre los que descansaba la paila del templo [1ªR 7:44]… y así hasta el 586 aC, el destierro en Babilonia, donde Eze 47:13 expresa:

“Así ha dicho Jehová el Señor: Estos son los límites en que repartiréis la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel..

O sea, el mismo proyecto de Dios según patriarcas tuvo vigencia durante milenios, y aun continúa: Jesús eligió a 12 discípulos, siguiendo ese plan eterno. Apo 7 habla de los “sellados”: 12 tribus, mientras Apo 12:1 cita la corona de 12 estrellas. Apo 21:12 presenta la Jerusalén celestial como una ciudad circundada por un inmenso muro con 12 puertas; y por último, el enigmático Apo 22:2:

En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”

Pero: ¿Cuál es el Proyecto en sí? Este: ¡Hay un reino exclusivo para la familia fiel! Morarán junto a Cristo y al Dios Padre con el más alto privilegio, en el tercer cielo del que habló Pablo en 2ªCor 12:2

Así que ya pueden deducir la importancia que tiene ante Dios el hacer las cosas aquí según su Plan; quien lo viole, quien quiera vivir a su aire, podrá disponer de albedrío para ello… pero deberá acarrear con la consecuencia de quebrantar los estatutos del Creador, pues Su amor es paralelo a Su Justicia. Las mujeres que decidan tener hijos por sí mismas van contra Cristo, los matrimonios divorciados también. Y por último, como no, y con mucha más razón por ser proyecto antinatura, la unión homosexual no tendrá ni la más mínima posibilidad de ser contada como familia. Quien altere el orden sempiterno irá junto a los infieles citados por Jesús en Apo 22:15:

Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.”

Ni uno será justificado; los justos irán al mismo Paraíso que cita Jesús en Lc 16:20, la anécdota de Abraham junto a Lázaro, el mendigo cuyas llagas lamían los perros, y cuyo nombre se reconoció en el cielo. El mismo prometido a Daniel, en Dn 12:13. En paz y felicidad se espera allí la gloria final dada cuando el Jesús Juez ponga en orden todas las cosas, pues la casa de Dios será una casa de orden. Mas los otros irán al infierno, como el rico sin nombre de la anécdota, por no estar inscrito en el Libro de la Vida. Quien no acepte la ley de la Plenitud, deberá someterse a la del martirio.

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán Su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” [Jn 5:28-29]

Gracias a la resurrección de Cristo, todos resucitarán. Quien vivió fiel a Su legado irá a la resurrección de los justos, y quien halló siempre justificación en gloria o teología humana para violar estatutos del Señor, aunque finalmente sea salvo también será reo del anticristo hasta su venida. Así como se funde el metal en el crisol para librarlo de su escoria, así tendrán que ser acrisolados para su redención. Quien gracias al amor sea salvo pese a haber pecado, por Justicia será purificado en el averno hasta el juicio, cuando Cristo venga a redimirlo, estableciendo los reinos post apocalípticos:

1er Reino: Celestial. En el juicio final cada familia salva, elegida para este imperio de gloria, será asignada a una de las 12 tribus; ya por descendencia genética real [hubo varios éxodos judíos intercontinentales, el último en la 2ª Guerra Mundial], o por concesión divina: familias gentiles que buscaron en Cristo su salvación, se bautizaron sumergidos en el agua, en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, y luego fueron fieles a Sus Mandamientos hasta el final, lavados de todos sus pecados.

O sea, ese reino de Plenitud lo habitarán familias constituidas por matrimonios sellados por el Espíritu Santo ante Dios en el Templo, que fueron fieles a Cristo ante el mundo, inculcando en sus hijos la Moral y Cívica cristianas, leales hasta la muerte, venciendo por la fe. Morarán en la eterna presencia de Dios, Cristo, y los ángeles, con el más alto grado de gloria, pues serán ‘dioses’, tal cual está escrito en Salmos 82: 6:

Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo…”

 Recordado por Jesús en Jn 10:34:

‘Jesús les respondió: “¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?”

Por tanto, todas las cosas serán suyas, y vencerán todas las cosas, y serán de Cristo, y Cristo de Dios. Sus cuerpos serán celestiales; y aunque enigmático para la inteligencia humana, tendrán carne y huesos perfectos, tal como cuando Jesús Resucitado se apareció a los discípulos, según testimonia Luc 24:39:

Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”

2- Reino Terrestre.- El segundo reino de gloria tiene matices. Luego del juicio, acogerá los espíritus de las personas con pecados menores, confinadas a prisión de infierno por morir sin Cristo, que luego le aceptan siendo espíritus. Y a quien murió sin la ley; entre ellos los seres cegados en vida por las artimañas del enemigo de Dios que sufren castigo en el averno, cedidos un tiempo al poder de satanás hasta que el Señor les llame. También cristianos que no fueron valientes en dar testimonio de Jesús ni seguirle, o se avergonzaron de Él entre los hombres, por lo que no obtienen la corona en el reino de Dios. Todos recibirán una porción de la gloria del Hijo, mas no la del Padre; por tanto, serán cuerpos terrestres, y no celestiales, con menor gloria.

3er reino: Telestial. El más habitado; serán tantos como estrellas: “Muchos son los llamados, mas pocos los escogidos” [Mt 22:14]. De ellos, el Señor dice:

Todos doblarán la rodilla, y toda lengua confesará al que se sienta sobre el trono para siempre jamás; porque serán juzgados de acuerdo con sus obras, y cada cual recibirá conforme a sus propios actos, con dominio correspondiente en las mansiones que están preparadas; y serán siervos del Altísimo, más a donde Dios y el Cristo moran no podrán ir, por los siglos de los siglos”.

Son los que no aceptan el Evangelio de Cristo ni en vida ni después de muertos, dejándose arrastrar por el falso ‘modernismo humanista’ y la seudo ciencia… sin difamar del Espíritu Santo. Y los mentirosos, hechiceros, adúlteros, fornicarios… todo el que ama y obra mentira y se goza haciendo el mal a otros. Al no haber optado por Jesús, no podrán esperar el juicio en el Paraíso sino en el infierno, sufriendo mucha agresión y castigo de las huestes del maligno desde el mismo instante de morir. No serán redimidos del diablo hasta la última resurrección, luego del final apocalíptico, en el Milenio, cuando el Cordero de Dios, el Juez que vendrá, cumpla su obra.

4º reino: Infierno. Quienes tomaron testimonio de Jesús y le aceptaron al inicio, incluso bautizándose, pero se dejaron seducir por satanás con daño a la Verdad, desafiando el poder del Señor, crucificándole de nuevo. No habrá perdón para ellos. También todos los demás que se negaron a aceptarlo en cada una de las ocasiones que tuvieron para ello.

Padecerán la ira de Dios en la venganza del fuego eterno, por haberse dejado cautivar por el enemigo perpetuo, desoyendo la llamada bíblica del amor y la razón, abierta y lista  siempre al perdón, así como las reiterativas advertencias de Sus mensajeros.

Estos son los reinos que esperan a la humanidad. El próximo artículo presentará la Palabra de Jesús clarificando estos proyectos.

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LOS CIELOS DE JESUCRISTO.

diciembre 27, 2011

Diciembre 27/2011

Hace unos días participé en un debate sobre la existencia del infierno. Y hubo quien defendió con convicción que el diablo no existía, que las Escrituras le citan como ‘alegoría’ para definir las manifestaciones del mal, en oposición al bien que personifica en sí mismo el Hijo de Dios. Discusión normal si hubiera sucedido a nivel de calle, en un intercambio filosófico entre colegas… sin embargo, se trataba de una reunión cristiana, en una iglesia cristiana, entre gente que reconoce en Jesucristo al Salvador de la humanidad y al Juez que vendrá.

La ignorancia da ventaja al diablo; también la propia apatía, pues quien reconozca la trascendental importancia que tuvo para el mundo la crucifixión del Cristo, debe recordar las muchas veces que el propio Señor instruyó de forma directa sobre el diablo y sus ángeles. De hecho, viajar a las tinieblas es una posible opción definitiva cuando Él vuelva; su Visa abrirá optativamente dos puertas opuestas: cielo o infierno.

Pero resulta obvio que lo del cielo en singular no es irrebatible; en realidad, según nuestros actos tocará un tipo de gloria. El mismo Jesús dice a Pedro, en Mat 16: 19:

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”

Vemos que se refiere a los cielos en plural, tres veces. En general, en toda su instrucción, el Señor utiliza este plural en 38 ocasiones, en 34 versículos distintos. Incluso a veces combinándolo con un uso singular, en una misma frase:

y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas.” [Mar 13:25]

Y de nuevo, cuando instruye sobre la forma de orar, en Luc 11:2:

…decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

La instrucción bíblica de Jesús es muy prolífica respecto a este punto; Él no habló por hablar, cada contexto tiene su señal. Y nuestro deber es buscarla.

Teniendo en cuenta esas reflexiones, más la de Apo 2:23: “y a cada uno de ustedes le daré según lo que haya hecho”; y la de Apo 22:12: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”, resulta innegable que hay varios cielos… o sea: varias categorías de gloria.

Pablo las mencionó en 2ªCo 12:2:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

Obviamente Jesús le instruyó sobre tres cielos, y Pablo lo trasladó a los corintios. El apóstol lo menciona con la misma convicción que habla de otros asuntos acreditados; y ya sabemos cuánto era él de detallista, explicando hasta la saciedad cada punto que considerara nuevo e importante. Sin embargo no consta su educación al respecto.

Todo eso indica que se ha perdido información por el camino, pues ni esa instrucción directa de Jesús ni la de Pablo, ha llegado a nosotros. Y un ejemplo lo vemos en los Manuscritos de Nag Hammadi, los más antiguos que existen, hallados en 1945, en paleografía copta, legado de los primeros cristianos egipcios. Textos religiosos y herméticos, sentencias morales, escritos apócrifos y una reescritura de la República, de Platón, casi ignorados; gnósticismo declarado hereje por la jerarquía vaticana.

Pero no es la única información pendiente de análisis. Ya Jesús dijo en Juan 10:16:

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

O sea, habla de ovejas en rediles distantes, que ya le pertenecían. Y hay testimonio de uno de ellos allende a los mares: judíos de un éxodo intercontinental acaecido en el 600 aC… que dejaron también otro legado de Jesucristo para la posteridad. ¿Quiénes eran? ¿Dónde estaban en la era de Cristo? Se tratará próximamente. Por ahora, solo es importante reconocer este hecho, mencionado también en Jn 11:51-52:

Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

Y vemos que Jesús fue muy enigmático sobre enseñanza pendiente, en Jn 16:12:

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero es demasiado para vosotros.”

Todos han oído del libre albedrío. Y en la propia iglesia hay dudas sobre ello; hay quien dice que, puesto que solo hay cielo e infierno, el temor a Dios coarta la libertad de decisión, obligando prácticamente a decidir en una sola dirección. Sin embargo, más adelante veremos que el ser humano no elegirá entre 2 caminos, sino entre 4.

De momento, para no diluir mucho el tema, debo decir que las 3 distintas glorias celestiales solo serán establecidas al concluir el indecible tormento apocalíptico que aguarda a la humanidad. Luego vendrá la resurrección de los muertos, para llevar cada alma al juicio final; allí se decretará a cuál de los 4 reinos irá cada quien.

Así, se resucitará para salvación o para condenación. Cada alma comparecerá ante el tribunal de Cristo con cuerpo resucitado. Primero los muertos de la iglesia cristiana; luego el resto de la humanidad… incluida la porción de infierno que podrá acceder a juicio, pues hay un resto: hijos de perdición, para quienes ya no habrá más opción que el tormento eterno. Y de esto también se concretará en el siguiente artículo.

De modo que según la Justicia de Dios habrá dos resurrecciones: la de los justos… y la de los injustos redimidos del abismo, luego de larga aflicción por encadenarse ellos mismos con sus actos en vida al yugo de satanás, a sus escarnios y laceraciones. Será un periodo cuyo tiempo de cumplimiento solo lo sabe quien tiene que saberlo; pero, inexorablemente, será, aunque a algunos suene a cuento chino.

Un reino ya está: el infierno; no necesita esperar por los terribles sucesos del fin. Un ángel con autoridad ante Dios, se rebeló contra Jesús, y por esa razón fue echado lejos de la presencia del Padre; y con él sus seguidores: la tercera parte del mundo angélico. Ellos fueron los fundadores del averno; desde entonces hacen la guerra a quienes se confiesen cristianos. Les seducen mediante la sensualidad, aberración sexual, gusto por el poder, vanidad, soberbia, egolatría… cualquier deseo mundano que viole los estatutos del Creador, y las puntualizaciones de Jesucristo.

Ese será el reino más nutrido, el de conjura; con libre acceso gracias a la personal conducta en vida, opuesta a la moral y cívica cristiana. Pero también de aquellos que, habiendo reconocido al Cristo, e incluso habiendo sido bautizados en las aguas, luego se dejaron engañar al canto de lo ‘moderno’, y usaron su albedrío para vivir según su sensualidad, malicia y engaño, sin arrepentirse de ello, renunciando a la pureza obligada para estar en la eternidad con Dios y con Jesús.

Es en realidad el reino de los insensatos que tildan despectivamente de ‘anticuados’ a todo aquel que les alerta sobre el peligro de violar las leyes de Dios. Allí, siendo tarde ya para recapacitar, comprenderán que quien todo lo creó es el dueño del tiempo; en suplicio aprenderán que el Creador ha medido, mide, y medirá por siempre, según su propio reloj, no según el que mejor convenga a la debilidad del ser humano.

Así, al ser la eternidad un hecho, luego del juicio y según obras consumadas con libre albedrío, sin haberse arrepentido ante Jesús ni haberse bautizado ni comprometido en fidelidad, cada quien morará eternamente en el imperio al que le inciten sus actos.

Pero, al margen de lo individual, ¿qué pasa con la familia? ¿Tiene Dios un proyecto para ella? Sí, lo tiene. A las 12:55 del 6 de septiembre/2007, en medio de un año de oración y ayuno, recibí las siguientes palabras con toda claridad:

Abogad siempre, disciplinando en el Proyecto del Hogar

No consumo alcohol ni drogas de ningún tipo; no los necesito para funcionar. Oí lo que oí… y no es la primera vez que oigo al Espíritu. Ese ‘abogad’, nítido, no era de mi subconsciente; los cubanos no emplean el ‘vosotros’. De niños adquirimos el hábito exclusivo del ‘nosotros’, ‘ustedes’ y ‘ellos’. Incluso tuve que acudir al diccionario para un mejor razonamiento de lo que había oído. Hasta hoy no estaba preparado, pero ahora es posible; ese tema de la familia será la conclusión de este trabajo, en un posterior artículo:

LOS REINOS CELESTIALES Y EL PROYECTO DEL HOGAR.

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