EL PAPA POLÍTICAMENTE CORRECTO.

julio 31, 2013

Nuestro Señor Jesucristo destacó en que jamás fue blando ante el error. Por ser como fue, precisamente, los judíos de su época le quitaron la vida; no soportaban Su clara amonestación contra los farisaicos actos condenables y contra la falsa autoridad.

Hoy, la curia pontificia nacida de aquellas sinagogas judías, expele igual pus. El castillo vaticano hiede; el mismo espíritu que rigió a Anás, Caifás, y compañía, sigue al control de la cúpula religiosa actual. Satanás, el propugnador de la impureza, continúa susurrando en oídos anatemas, el mismo discurso hipócrita de entonces; alentando incluso a una descomposición mayor.

Me gustaría no hablar así; quisiera no ofender al lobby progre ‘políticamente correcto’ que la sociedad actual (papa incluido) aplaude; mas no puedo. El mundo, adormilado por esa potente droga moderna de la tolerancia, se hunde cada vez más en la falsa complacencia del ‘todo está bien’: riamos, bebamos y toleremos, que es lo correcto. No puedo callar ante el error; del Señor recibí esto hace apenas un año:

Quien siembre en campos del error, solo podrá cosechar frutos del error”

Y un poco antes, el 5 de agosto de 2010, a las 7 de la mañana:

El hombre se jacta con indignidad de su impureza.”

He sido advertido… y mi salvación depende de no dejar de advertir. Por eso, a raíz de las controvertidas opiniones expresadas por el papa en Brasil, quiero opinar sobre algunos ¿secretos? ocultos entre las paredes papales. En particular sobre unos documentos vaticanos filtrados a la prensa en 2012, revelando trapos sucios de la Santa Sede. El escándalo culminó en un libro con medio centenar de papeles, y el arresto del mayordomo del papa, Paolo Gabriele, acusado de ladrón. Procesado y condenado en un juicio que no citó a implicados de las altas esferas, fue al fin indultado. El tema se cerró de cara a la galería, pero no de puertas adentro.

A raíz de ello, Benedicto XVI ordenó investigar todos los posibles desórdenes de la curia pontificia en abril/2012. El resultado fue un informe (“Vatileaks”) privado hecho por 3 cardenales, detectives de confianza del entonces papa: el español Julián Herranz, el eslovaco Josef Tomko, y el italiano Salvatore de Giorgi.

Y, como tantos secretos, el informe final también llegó a la prensa. El diario italiano “La Repubblica” lo detalló: 300 páginas revelando un grupo de poder elitista, lobby gay incluido, con chantajes a prelados por parte de sus propios amantes gays o por otros sacerdotes que buscaban una mejor posición dentro de los muros vaticanos.

Julián Herranz investigó, entre otros, un viejo escándalo (oct/2007) de la prensa, que implicó a un alto personaje vaticano: Tommaso Stenico, cazado por cámara oculta en un programa de TV italiana. Se le contactó para un ‘encuentro‘ a través de páginas gay de Internet, donde el supuesto interesado solo era un cebo enviado para filmarle. Las imágenes borraron su cara, pero fue reconocido por recibirle  en su propio despacho.

Stenico, psicólogo, se explicó luego de forma increíble diciendo que no era gay, que solo había sido una estratagema suya para infiltrarse en círculos homosexuales y ‘desenmascarar curas’. Decía que trabajaba en un libro sobre la homosexualidad en el clero. Fue suspendido y la Santa Sede anunció una limpieza interna.

Más convulsión causó el develamiento de una red de prostitución masculina dirigida por el nigeriano Thomas Ehiem, que cantaba en un coro de San Pedro. Algunos de los chicos eran seminaristas. Ehiem, expulsado de inmediato, estaba registrado como religioso en el padrón, pero el Vaticano lo negó y sostuvo que era un laico.

Un nuevo escándalo Vaticano se desató días antes de que el Papa Francisco viajara a Brasil, luego de que la revista italiana L’Espresso revelara una relación homo entre el capitán del ejército suizo Patrick Haari, y monseñor Battista Ricca, nombrado el pasado 15/junio en un cargo estratégico (IOR) en el banco del Vaticano. El agitado flirt ocurrió siendo nuncio interino en Montevideo, Uruguay (1999/2000). La abierta relación de intimidad entre ambos, escandalizó a obispos, sacerdotes y laicos del país sudamericano, incluidas las religiosas que se ocupaban de la nunciatura.

Pero la aberración de Battista Ricca fue a más: el prelado se lió en la noche uruguaya. A principios del 2001 tuvo un altercado en un bar gay, y llamó pidiendo socorro a la nunciatura; al fin, con el rostro aporreado, le rescataron unos sacerdotes.

Pese a esto, Francisco le nombró prelado del IOR para ‘ayudar’ en la labor de purga de dicha entidad, denigrada por la corrupción interna, el tráfico de influencias y lavado de dinero. Quiero darle un voto de confianza y pensar que la curia ocultó al Papa toda información negativa sobre Ricca, y que no estaba enterado de estos tejemanejes. Aun así, me cuesta trabajo creerlo; otros los sabían, era comidilla entre los sacerdotes de intramuro… ¿Francisco no? ¿Con tantos asesores? Discúlpenme si soy un mal pensado; han sido muchos los palos decepcionantes.

Según L’Espresso, el Vaticano promovió una activa operación de ocultación, y frenó las investigaciones hasta hoy, manteniendo inmaculada la hoja de servicios de Ricca, alentando una nueva y prestigiosa carrera. Pero el nombramiento de Ricca en el IOR, que ha provocado amargura entre los religiosos que conocían su pasado, aspira en realidad a parar las reformas impulsadas por Francisco.

Al margen de las andanzas de Ricca (flirteo en un ascensor, un misterioso baúl suyo con una pistola y material pornográfico…), lo cierto es que la guerra de poderes dentro del castillito romano (que provocó la renuncia de Benedicto XVI: pastor rodeado por lobos), vuelve a activarse. Vatileaks muestra una auténtica red de extorsión que gira en torno al sexto y séptimo mandamiento: “No cometerás actos impuros” y “No hurtarás”.

Este último también fue violado en el banco papal por Monseñor Nunzio Scarano, de la alcurnia vaticana, preso en una celda pontificia de Regina Coeli, en Roma, quien hace poco escribió una carta al nuevo Papa argentino. Acusa a varios cardenales (que no nombra) de complicidad en las maniobras ilegales del IOR, y de APSA, una especie de banco central del Vaticano que ahora está metido hasta el cuello en un pantano mal oliente, debido a maniobras que dieron lugar a denuncias de blanqueo.

Se sabe que esos cardenales son gente de confianza del secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, quien acompañó hace poco al papa Francisco en Río de Janeiro y que pronto será suplido como primer ministro vaticano.

Scarano pide a Francisco poder darle un explosivo dossier con lo que ha visto y lo que sabe que ocurre en las turbias estructuras financieras de la Santa Sede. La iglesia “pobre y para los pobres” que propugna Francisco, es una utopía; mientras haya banco, habrá corrupción. Cristo lo dejó bien claro en Mat 6:24:

Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Es muy difícil seguir al Señor con tanto oro por medio. Scarano fue preso por fraude, corrupción, y calumnia. También por lavar millones de sus cuentas en el IOR, reciclándolo con cheques; falsas donaciones de caridad de empresarios de Salerno.

Con él también están arrestados Giovanni Zito y el financista Giovanni Carenzio. La acusación más importante es intentar reciclar 20 millones de euros de la familia de armadores napolitanos D’Amico, depositados en Suiza. El dinero, transportado en un avión que pagó monseñor Scarano, con impunidad como funcionario de los servicios, debía ser consignado al alto prelado que lo iba a poner en sus cuentas en el IOR.

Un empresario amigo suyo, Massimiliano Marcianó, declaró a la justicia romana que vio sacar lingotes de oro en dos camiones del IOR, y que Scarano habría reciclado dinero de cuentas por 800 millones de euros, que poseía  en Suiza la familia Agnelli, dueña de la Fiat, gracias a que el IOR vaticano permitía evitar los controles italianos.

En fin; el resultado de las investigaciones vaticanas, dadas a Benedicto el 17/dic/2012 fue tan arrollador que este hizo sus maletas y echó el cierre. Solo debía informar de la corrupción y tomar las medidas oportunas, fiel a Jesús, única cabeza del cristianismo. Así lo hizo Pedro cada vez que debió hacerlo, según la Biblia. Pero si la gloria de hombres atrae, se prefiere ser fiel a lo humano, aunque ello traicione a la exhortación de Jesús a favor de la Verdad. Jn 12:43  lo había anunciado 2 milenios antes:

Porque (los fariseos) amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

La prensa creyó que el papa Francisco llevaba esos informes en su maleta; que los daría a conocer al cardenalicio brasileño… pero, de eso nada. El secretismo, el ocultar las aberraciones internas, siempre ha acompañado al papado católico; pese a que la orden de Jesús (Mat 10:16), sobre lo que esperaba de un dirigente cristiano fue clara:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, astutos como serpientes, y sencillos como palomas.”

O sea, les advertía: pedía la astucia de la serpiente para ver el peligro… y la sencillez de la transparencia. Pero… antes muertos que rectos; la sencillez no va con la jerarquía vaticana. Prefieren los vericuetos sinuosos y la tolerancia que adhiere al mal o incluso la dimisión, antes que reconocer los errores y la purga que estos implican.

Ante el interés por si portaba el informe Vatileaks para exhibirlo a sus colegas líderes de la iglesia católica, el papa reveló el contenido del maletín: un breviario (libro con rezos), una maquinilla de afeitar, una agenda… y un libro para no aburrirse. ¡Ni una Biblia! Nada de información. El papa no dio ejemplo de representante de Cristo, sino de deportista fiel; su actitud fue más bien de: “Lo que ocurre en los vestuarios, se queda en los vestuarios”. A los cardenales de afuera, sean brasileños, chinos, bantúes o murcianos, que les den.

En ese mismo contexto le preguntaron qué pensaba sobre los gays. Y respondió:

Debemos distinguir el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby. Si una persona es gay y busca al Señor, y tiene buena voluntad, ¿quien soy yo para criticarlo?’

Yo le respondo: Si Ud. no lo critica, no se llame a sí mismo portavoz de Dios, que sí lo critica firmemente en Gen 19 (condena a Sodoma por homosexualidad) o lo describe como abominación, en Lev 18:22, 1ªRey 14:24, y Rom 1: 26-27, donde se condena abiertamente la homosexualidad del hombre y la mujer.  Si no aclara que se viola el 6º mandamiento y que ello arrastrará sin remedio al infierno, la quema de los homosexuales muertos, que hoy aun vivos le oyen embelesados, vendrá sobre Ud por no advertir.

Y si hay un lobby gay en el Vaticano, Ud. debe tener la postura fiel que Dios le exige como supuesto guía del cristianismo, no la del progre tolerante y comprensivo, nutrido en realidad por los susurros del antiCristo.

Toda corrupción que emana de la fosa romana se deriva de la desobediencia al legado de Cristo: el ropaje artificioso, el anillo del besamanos papal, el acumulo de riquezas de todo tipo: oro, plata, piedras preciosas y objetos de arte, etc. Y por supuesto: la auto condenación al celibato, a pesar de que todos los sacerdotes de Dios que recoge la historia bíblica, se casaron y tuvieron hijos. Ni un solo versículo de Jesús exige que sus apóstoles no se casaran; Pedro tuvo familia, solo Pablo la evitó. Y la importancia de la familia viene en la propia revelación apocalíptica: Juan dice que vio bajar la Jerusalén celestial, con 12 puertas, cada una de las cuales representaba las 12 tribus de Israel… las familias judías. Cada familia coherente con la Ley de Dios será bendecida luego del juicio, y entrará por la puerta que le corresponda. La incoherencia irá al sitio destinado para ella, donde es el llanto y el crujir de dientes.

Tiene más importancia de lo que nadie imagina; pero aquí lo dejo por hoy, pues es otro tema. Cerremos con una frase del Cristo referida a la Verdad porque, ¿dónde se cumple en el Vaticano esa verdad que instruyó y propugnó Jesús de Nazaret? Él dijo:

Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Jn 8: 31-32)

Cuya paráfrasis sería algo así: “Si no permaneciereis en mi palabra, no seréis verdaderamente mis discípulos; y negaréis la Verdad, y esa negación les hará esclavos.

¿De quién? ¡De satanás, el verdadero rey del Vaticano! Porque no se puede decir que lo bueno viene del diablo y lo malo de Dios, sino todo lo contrario: lo que es bueno, viene de Dios, y el Espíritu Santo alienta a seguirlo; lo que es malo viene del propio aliento del diablo, y así encadena a sus seguidores. Así puede reclamarlos como pertenencia suya cuando mueren. Por eso el Espíritu Santo se ha apartado de la Babilonia romana… tal cual lo advirtió Jesús en el capítulo 18 de Apocalipsis, cuando habla de la Babilonia que cae… más de 5 siglos después de la destrucción de la Babilonia original arrasada por los medos/persas y jamás vuelta a levantar. ¿De quién hablaba? ¿A quien se refería en el versículo 18:6, al decir: “en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble.” ¿Han visto las misas católicas y el cáliz usado en cada una? Pues eso; ¡el Vaticano es la Babilonia apocalíptica! Y arderá en su corrupción; está escrito.

Quien tiene oídos, oiga y entienda. El Señor viene, y cumplirá cada una de sus advertencias a su iglesia antes de cumplir cada una de sus promesas. Denlo por hecho.

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BAUTISMO DE BEBÉS: SACRILEGIO APÓSTATA.

julio 27, 2013

Ayer, durante un discurso en Brasil, el papa pidió que oraran por él, pues lo necesita mucho. Quiero imaginar que es sincero y no se contamina de la gloria de hombres que reina en el Vaticano; quiero pensar que está de verdad resuelto a limpiar la cúpula eclesiástica de perversos hábitos. Y alzo mi oración al Padre para que le ayude a ser valiente en la Verdad, y a morir incluso defendiendo el legado de Cristo, antes que permitir la continuidad del servilismo que durante siglos la ciudad de las siete colinas ha mostrado ante el padre de la mentira, la distorsión… la apostasía.

Una apostasía es el bautismo de niños pequeños. Es abominación irreverente ante los ojos de Dios, pues el bautizo se fijó para el perdón de los pecados a través del arrepentimiento. Los cristianos cimentados en las enseñanzas de Jesús priorizan Sus órdenes antes que la de los hombres; así, deberían proclamar esto con diligencia, para no ser acusados luego de tibieza por Jesucristo. Día sí y día también debe enfrentarse esa costumbre que se aleja de lo sagrado para caer en la profanación. Y si el nuevo papa siente arraigado en su corazón el concepto de fidelidad a Jesús, debería luchar para extirpar definitivamente esa tradición diabólica del bautismo de bebés.

En general el bautismo por aspersión, a la forma y método de la iglesia católica, niega frontalmente la instrucción de inmersión en las aguas que el propio Salvador experimentó en su cuerpo para dar ejemplo. Pero más allá de ese error inicial, quien ha sentido la visitación del Espíritu Santo sabe que el bautismo de un bebé es abominación a los ojos del Creador del Universo y de las Leyes que lo rigen. Jesús no vino al mundo para llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores. Y un recién nacido, que ni conoce ni practica el pecado, aun no tiene necesidad de perdón.

La maldición de Adán es quitada a los recién nacidos; en ellos pierde su poder. Por tanto, es una solemne burla ante Dios el bautizarlos. En Mar 1:4 se deja claro:

“Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados…”

O sea: la función del bautismo es activar el perdón por los pecados cometidos… luego que la persona se arrepiente de culpas pasadas. En Luc 24: 47, cuando Jesús se exhibe resucitado, con cuerpo glorificado de carne y huesos (igual que se tendrá si se es considerado fiel a Él por fructificar al 100% en nuestra etapa como cristianos), el Señor repite la orden respecto a quiénes deben ir al bautismo:

“…y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones,  comenzando desde Jerusalén.”

Y: ¿cómo puede haber arrepentimiento si no hay pecado? Esa orden de Jesús exime a los sin conciencia de pecado; por ej: los niños aun inocentes. Según Él, el arrepentimiento por las faltas lleva al deseo de ser acreedores de su promesa de salvación, mediante la inmersión en las aguas, tal como Él ejemplificó en sí mismo, para la remisión de pecados… con la condicionante de obediencia:

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” (Mat 28:19-20)

De modo que son los padres quienes deben arrepentirse de sus pecados, no los bebés. Son los padres, quienes deben sentir contrición en sus corazones, y ser bautizados a la manera que Jesús instruyó, y a ninguna otra manera ni instrucción humana. Como niños pillados en falta deben humillarse; así se salvarán ellos con sus pequeños, pues estos ya viven en Cristo. Sus espíritus existen aun antes de la fundación del mundo… que fue primero espiritual, antes que humano:

“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gen 1:26)

Si los pequeños no vivieran en Cristo, nuestro Padre Celestial sería un Dios parcial y voluble, que haría acepción de personas, porque: ¿cuántos pequeños mueren sin bautismo? Miles de millones de niños han muerto sin bautismo (y millones mueren cada día), en China, India, Pakistán, Medio Oriente, África… etc; si ellos no pudieran ser salvos sin ser bautizados tendrían que ir al infierno. ¡Y Dios no lo permitiría!

Quien supone que los bebés y párvulos tienen necesidad de bautismo, está sumido en hiel de iniquidad, pues no tiene fe en que Dios no permitiría tal cosa, ni esperanza en Su bendita misericordia, ni caridad en el corazón. Por tanto, a quien así juzgue, si muere con tal juicio, le alcanzará tal regla de justicia… y tendrá que bajar al infierno, porque terrible es la iniquidad de suponer que Dios salva a un niño por su bautizo, en tanto otro debe ir al infierno porque no tuvo la oportunidad de ser bautizado.

¡Ay de aquellos que pervierten las ordenanzas del Señor y las vías establecidas por Él para efectuar tales ordenanzas! Y me hago responsable ante Dios por lo escrito, pues de Él lo he recibido. Yo sé que Dios no es parcial ni variable, sino que es inmutable de eternidad en eternidad. Otra cosa es que por Su misericordia decida otorgar, en un contexto concreto de arrepentimiento, una dispensación de Su justicia para salvación.

Los niños pequeños, al no tener conciencia del pecado, no pueden arrepentirse de lo que no conocen. Por tanto, es una terrible iniquidad negarles las misericordias puras de Dios; y quien diga que niños y bebés necesitan bautismo niega la misericordia de Cristo, y desprecia tanto el objeto de Su Expiación, como el poder de su Redención.

¡Ay de esos, pues están en peligro de infierno y tormento sin fin! Lo digo porque he sido enviado testimoniar de ello. Oíd y obedeced, todo el que lea y practique estas costumbres, ya como padre, ya como cura, o responderá ante el tribunal de Jesús.

El bautismo se concibió para salvar a pecadores; los padres, no los hijos pequeños sin conciencia de pecado. El bautizo sigue al arrepentimiento; se toma por fe para cumplir los mandamientos. Y el cumplimiento de estos ratifica el perdón de los pecados, y ese esfuerzo en pureza por cumplir con la Ley es lo que trae la remisión de los pecados. Y esa remisión de pecados, el saberse deudor de Dios, es lo que trae la humildad de corazón; no la falsa humildad mental, sino la que brota del corazón.

Y solo en humildad de corazón visita el Espíritu Santo; es imposible, por ley celestial, que more en corazón impuro. Es ese espíritu, del que dijo Cristo que nos dejaría en su partida, quien llena de esperanza y amor perfecto. Y solo perdura por diligencia en la oración, hasta que venga el fin, cuando todos los santos moren con Dios.

De modo que, si alguien quiere obrar en el Evangelio, debe trasmitirlo con fidelidad del 100% al que nos legó por escrito nuestro Señor Jesucristo, el único autorizado por el Creador para asentar leyes, precedentes y tradiciones. Quien lo altere, deberá responder por cada ‘reforma’ humana ante el tribunal del gran Yaveh; y sin dudas pagará el precio que determine ese juez con toga de talla única al que es peligroso intentar suplantar. ¡Cuidado con alterar las órdenes y métodos del Cristo!

¡Restauración de Su Evangelio; no reformas! Lo Perfecto no necesita ser reformado. Lo recibí en el 2007, mi año de oración y ayuno, siendo amonestado en el espíritu.

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FE, ESPERANZA Y CARIDAD: CADENA QUE LIBERTA.

julio 23, 2013

(Un llamado a quienes se aferran a Jesús de Nazaret, sus promesas y advertencias, o a quienes desde ahora tienen la esperanza necesaria para entrar al reposo del Señor, hasta que sea posible ese vivir con Él, en el reino de la Gloria Celestial.)

Dios ha dicho que una persona, siendo mala, no puede hacer lo que es bueno a Sus ojos; puede que sí desde la óptica mundana, el humanismo, y los parámetros de moral humana, pero no según la medida del Creador, que es la misma de su Hijo y del Espíritu Santo. Porque si se obra bien por haber caído en desgracia, luego de haber negado a Dios durante mucho tiempo, de nada aprovecha… a no ser que se obre quebrantado en arrepentimiento, resuelto a cambiar el orden mental y espiritual.

Solo así: contritos, bautizados, y aferrados a la Ley, las buenas obras serán contadas como ‘buenas’ a los ojos de Dios. No se puede hacer buenas obras con el objetivo de que Dios deje pasar las malas; es imposible. Quien muera en pecado, aun teniendo un inmenso listado de obras buenas, tendrá que purgar su culpa, tendrá que purificarse en fuego para poder morar en alguno de los reinos de Dios, pues es una ley celestial inviolable: Lo impuro no puede convivir con lo puro.

Si una persona, violando los mandamientos de Dios, ostenta ofrendas puntuales de misericordia, servicio a los pobres, desamparados, y afligidos, pero en paralelo vive una vida disoluta en lo privado, tal ofrenda se le tiene por mala ante Dios. Es como el traficante de drogas que usa el dinero mal habido en hacer viviendas a sus conocidos o para dar limosnas, e incluso para hacer iglesias y sostenerlas.

Por eso a un pecador no se le aceptará una ofrenda buena, si no viene acompañada del arrepentimiento, el bautismo, y el compromiso de vivir según la ley. Gen 4:3-5  ya habla de esta aceptación o negación de ofrendas, según origen:

“Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Javeh. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Javeh con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante…”

Así, vemos que nadie que se acoja a los susurros del diablo y se haga su siervo en ciertas cosas, puede seguir a Cristo; y si sigue a Cristo, no puede servir al diablo. Todo lo que es bueno viene de Dios; y todo lo que es malo, viene de satanás; porque este se hizo a sí mismo enemigo del Padre Celestial, y lucha contra Él continuamente, e incita a pecar y hacer lo malo sin cesar.

Tengamos pues cuidado en juzgar que lo que es malo viene de Dios o que lo que es bueno viene del diablo. Ajustémonos a los parámetros de Cristo. Por ej: el sexo en matrimonio es bueno: viene de Dios, pero el sexo, según lo ve hoy la humanidad con total normalidad, fuera del matrimonio (en cualquier variante) es una cadena que del mismo infierno viene, se ajusta a los adeptos… y hacia allí les arrastrará finalmente.

Todo argumento que persuada a hacer lo malo, y no creer en Cristo, y negarlo, y a no servir a Dios, proviene del diablo. Porque él no induce a nadie a hacer lo bueno; ni lo hacen tampoco sus ángeles (millones de ellos) ni los que a él se sujetan.

¿Y cómo es posible aferrarse a todo lo bueno? Pues mediante la fe en las Escrituras; ellas nos dicen que Dios, sabiendo todas las cosas, dado que existe de eternidad en eternidad, envió ángeles para ministrar a los hijos de los hombres, para manifestar concerniente a la venida del Mesías, y que de él, de Cristo, habría de venir todo lo bueno que espera a la raza humana. Y declaró a Sus profetas que Cristo vendría.

Y después que vino, los hombres fueron salvos por la fe en su nombre, y por la fe, llegan a ser hijos del Dios Altísimo a través de Jesús, el puente de reconciliación entre los humanos y su Creador. Cristo reclama al Padre a todos los que tienen fe en Él; y los que tienen fe en Él se allegan a hacer lo bueno… de lo contrario, su fe no es fe. Cristo aboga a favor de todos aquellos que le reconocen, pues mora junto al Padre.

Y Él ha dicho:

“Arrepentíos, todos vosotros, extremos de la tierra, y venid a mí, y sed bautizados, y tened fe en mí, y seréis salvos”

Por la ministración de ángeles, y por toda palabra que salía de la boca de Dios, empezaron los hombres a ejercitar la fe en Cristo; y así, por medio de la fe, se aferraron a todo lo bueno; y así fue hasta la venida de Cristo, y hasta hoy.

Ahora bien: ¿cómo lograr la fe, a menos que se tenga esperanza? Y: ¿qué es lo que hay que esperar? Pues hay que tener esperanza, por medio de la expiación de Cristo en la cruz y el poder de su resurrección, en que todo el que le sea fiel hasta la muerte será resucitado a vida eterna. Eso conduce a la fe en Él… y a esperar en sus promesas.

De manera que si alguien tiene fe en Cristo, es necesario que tenga esperanza en que cumplirá tanto sus promesas como sus advertencias. Sin fe, no hay esperanzas.

Pero hay más: el ser humano no tendrá fe ni esperanza si no se hace manso y humilde de corazón; sin esa condición la fe y la esperanza serán vanos, pues Dios solo aceptará con Él a los mansos y humildes de corazón. Y eso solo lo genera la caridad.

Y llegados a aquí: nadie puede confesar por el poder del Espíritu Santo que Jesús es el Cristo, si no tiene caridad; puede hacerlo en un momento de desesperación personal, esperando solucionar sus problemas a cambio, pero no por el Espíritu Santo.

Si no se tiene caridad, tampoco se tiene la promesa de la salvación; es indispensable tener caridad para ser dignos de esa promesa. En 1ªCor 13, el apóstol Pablo dice que la caridad es sufrida, benigna, no envidia, no se envanece, no es egoísta, no se irrita fácilmente, no piensa el mal, no se regocija en lo inicuo, sino en la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

De modo que no hay salvación si hay envidias, vanidad, soberbia, egolatría, egoísmo, rabia, malicia, iniquidad, mentiras, etc. Esos sentimientos vienen del diablo; y a él se irá a devolverlos. La promesa de salvación no se cumplirá en nadie que muera en tales estados, si no purifica su espíritu y pueda entrar acrisolado al juicio propio.

Por tanto, si no tenemos caridad, no tenemos promesa; somos estériles en la obra del Señor. Está escrito que cuando nos veamos a nosotros mismos como hoy somos vistos, y cuando tengamos el conocimiento de lo invisible como algo perfectamente visible, ya la fe dejará de ser: la esperanza se hará realidad. Sin embargo, la caridad continúa, pues es el amor puro de Cristo, y permanece para siempre… y a quien la posea en el postrer día, le irá todo muy bien, según la promesa.

Por tanto, esforcémonos mientras pedimos al Padre, con toda la energía de nuestros corazones, que seamos llenos de ese amor que Él otorga a todos los que se hacen discípulos verdaderos y fieles de su Hijo, sin permitir que ningún hijo de mujer nos enrede con conceptos ni teologías humanas contrarias al Evangelio. Que cuando Él aparezca nos vea ceñidos a eslabones de fe, esperanza y caridad, pues su unión forma la única cadena que liberta. Nos ata a la Perfección eterna.

¡Encadenémonos a Cristo, para Cristo, y en Cristo, por toda la Eternidad!

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PARÁBOLA DEL SEMBRADOR: UN ENIGMA REVELADO.

julio 21, 2013

Este artículo (y el 99.9% de los de este blog) no lo copié de ningún lugar. Es por tanto una exclusiva surgida meses atrás, por revelación a través del Espíritu, durante un estudio de esta parábola en una clase de Evangelio de mi iglesia.

Antes he tocado el asunto en algunos debates; también ha sido parte de otros artículos de aquí, pero nunca fue el tema central. Hoy sí, por ser absolutamente necesario.

Notemos su importancia. La parábola, salida de los labios de Cristo fue recogida por Mateo, Marcos, y Lucas. Veamos la de Mateo 13: 3-11:

“He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.

Luego sus discípulos le preguntaron por qué hablaba en parábolas, y Él contestó (versículos 12-13):

Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que ‘cree’ tener le será quitado.”

O sea, el propio Jesús indica que esa parábola atañe al reino de los cielos. Y posteriormente explica algo ese misterio de un reino con varios cielos que muy pocos comprenden. Analicemos tal explicación por partes:

[1- Camino] (Mat 13:19): El infierno

Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.”

La exposición de Luc 8:12 es aun más contundente y diáfana:

“Y los de junto al camino son los que oyen, pero viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean ni se salven.

Así, con los de ‘junto al camino’ se refiere a quienes irán al infierno, con el diablo y sus ángeles, por dejarse influir por satanás y negar la Palabra.

[2- Pedregales] (Mat 13:20): Reino de Gloria Telestial

“Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.”

A ese reino irá quien acepta el Evangelio, pero le ata lo mundano y muere en pecado. Y los que dicen ser de Pablo, Apolos, o Cefás, que siguiendo teologías de hombres, se separan de la única válida: la de Cristo. Por infidelidad pierden su derecho a la corona. Si no blasfeman del Espíritu Santo ni tienen delito de sangre, aunque al morir purgarán en el infierno el tiempo que el Señor determine, lograrán al final Su misericordia, en el menor reino de gloria, gracias a la promesa del ‘salvos por la fe.’ No verán a Dios ni a Jesús; les ministrarán el Espíritu Santo y ángeles.

[3-Espinos] (Mat 13:22): Reino de Gloria Terrestre

“El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. (Sin frutos… sin obras)

Irán a ese reino de gloria algo mayor, los que Cristo visitó al morir (Ej: los de Noé), que violaron decretos de Dios en la carne, mas luego aceptaron a Jesús en el espíritu. O quienes, sin ser hijos de perdición, murieron sin Ley. También quienes, habiéndole recibido en vida, no son valientes ni esforzados con el Evangelio, por lo que, aun siendo salvos, no alcanzan la gloria celestial. Reciben de la presencia del Hijo, mas no la del Padre.

[4, 5, y 6: Los 3 Reinos de Gloria Celestial] (Mat 13:23)

“Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto (obras); y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

Esto se aplica a tres reinos celestiales, según obras:

-Exaltación: Frutos al100% 1er cielo; (Morarán con Dios y Jesús)

2º cielo: Frutos al 60%: (Aun sin más revelación)

-3er cielo (Paraíso): Frutos al 30%. Pablo lo describe en 2Co 12:2-4:

‘Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al Paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.’

Pablo también paraboliza los 3 reinos celestiales en 1Co 15:41-42:

‘Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción.’

Así, luego del juicio habrá 5 reinos de gloria + el infierno (consignado a satanás, sus ángeles, y a quienes se enviarán a allí)

El reino de los cielos que citó el Señor Jesucristo, integra 3 niveles de gloria celestial, donde la menor es la del Paraíso. De modo que intenten imaginar ¡cuánto espera a los fieles que fructifiquen, que “obren” al 100%, en frutos de fidelidad a Cristo! ¡Cuidado pues con los teólogos humanos que alteran su Evangelio! 

Luego habrá un 4º nivel de menor gloria: la terrestre, y un 5º, el de menor gloria de todos: la telestial.

Al sexto (el infierno), se irá por renegar de Dios, de Jesús, del Espíritu Santo, y el Evangelio Redentor… o porque, pese a haberle reconocido como el Salvador que es, se muera luego en pecado, violando el compromiso de fidelidad a Él (por sobre toda gloria humana), sellado antes en las aguas de sus bautismos.

A la luz de lo analizado se entiende mejor lo que Jesús dice en Apo 2:23:

Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

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