LA ANTIFAMILIA: TRINCHERA DEL DIABLO.

abril 24, 2013

 24 de Abril/2013

La república francesa, al oficializar ayer la unión homosexual (no matrimonio), se suma a la ofensiva europea contra la familia. Una vez más, el enemigo de Dios muestra quien reina en el mundo: una minoría, apenas el 2% de la población, pone en servilismo al estado de derecho. El concepto de matrimonio como unión de un hombre y una mujer, mantenida durante sesenta siglos, está siendo abolido por el ateísmo.

Apelando a los derechos humanos, se cometen todo tipo de aberraciones. Siguiendo la vorágine de pensamiento liberal, no me cabe la menor duda de que en cualquier momento se comenzará a reclamar los derechos de contraer matrimonio con el perro al que se ama, el caballo, o el gato. Total: ¿no son todos minorías, y no tienen todos los mismos derechos de ser felices? Ya puestos, también la minoría de pedófilos podría reclamar asimismo sus derechos a ser ‘felices’ según sus deseos.

Cada vez más, incluso personas de gran peso específico en ciencias inducen a la infracción de las leyes divinas, por las que les aseguro todos seremos juzgados. ¡Ningún hombre podrá burlar a Dios! Los legisladores serán legislados, los jueces serán juzgados, y los abogados defensores de esa barbarie antinatura darán cuentas por profanar lo que viene de Dios, para amparar lo que viene de su enemigo.

Cada vez más vemos la decadencia de la sociedad; la destrucción de las barreras de la moral y cívica establecidas por Dios, y confirmadas luego por el Señor Jesucristo. Y se hace amparándose incluso en seudociencia, para confundir, para pretender poner el cuño de la justificación sobre decretos injustificables ante el mismo hacedor de decretos.

Pululan los blogs que hacen exaltación al desacatamiento; un ej:

http://www.ivoox.com/podcast-maternidad-monoparental-maternidad-lesbica_sq_f112027_1.html

Aquí se escriben cosas como esta:

[La reproducción sexual requiere la interacción de dos células germinales: una femenina y una masculina, en el interior de genitales femeninos. Cuando por cuestiones de identidad u orientación sexual, este proceso no es aceptado, se precisa recurrir a las Técnicas de Reproducción Asistida porque la sexualidad y el deseo de procrear, no tienen que estar necesariamente unidos a esas condiciones biológicas.]

Esta expresión: orientación sexual, tan común hoy, se fundamenta en la teoría evolutiva, que dice que nacimos por azar, que no hay plan ni obligaciones de comportamiento, ni juicio por hacer lo que nos plazca. O mejor dicho: la teoría evolutiva fue creada en el mismo nido de satanás para derribar el Proyecto del Hogar establecido por Dios.

Yo le llamo ‘el tridente de satán’; su cronología lo hace evidente:

Año 1848: Marx y Engels ramifican el ateísmo con su ‘Manifiesto Comunista’. Gracias a ellos se oficializa luego en Rusia el primer país antiCristo del planeta.

Año 1850: Se fija la escala del tiempo geológico internacional en períodos eónicos contrarios a los 6 mil años bíblicos.

Año 1859: Darwin crea su ‘Origen de las Especies’, e introduce el concepto de origen por azar, para derogar la idea de “Proyecto de Dios”.

Fue una guerra del antiCristo, con 3 frentes, para destruir la credibilidad bíblica y neutralizar las advertencias de Dios, y sus promesas de perfecta vida eterna con Jesucristo, al ser humano que decida vivir en obediencia a sus estatutos. Pero doy testimonio una vez más que ningún criterio ni justificación humana podrá violar ni la más pequeña de las leyes divinas y quedar impune.

También me llamó la atención el blog de Eduard Punset donde, supongo que con su aprobación, hacen apología del matrimonio monoparental.

http://www.fundacionpunset.org/apol/tag/familia-monoparental/

Aquí se pretende justificar el derecho a la familia monoparental desde la ciencia: una coz contra el aguijón, pues todo el que enfrente la ley de Dios deberá responder ante Él por las motivaciones que le indujeron a ello.

Hacer apología de la familia monoparental desde seudociencia también tendrá precio de castigo. A la ley de Dios la hace violable el libre albedrío dado por el Creador al hombre; pero todos deberemos responder por cada acto hecho bajo el amparo de ese libre albedrío.

A la familia monoparental solo pueden justificarla trances involuntarios: violación, o muerte imprevista de uno de los padres. Exhortar al proyecto de hogar distinto al fijado por Dios (que dura ya sesenta siglos), entraña una responsabilidad tasada en un muy alto precio.

En fin… en muchos frentes se confronta sin vacilar la ley de matrimonio instituida por el Dios Creador, el Juez que vendrá. A las trincheras del anticristo se suman a cavar hoy picos homosexuales y seudocientíficos.

La familia lésbica, y la homosexual en general, son vedadas por Dios; la homosexualidad es el pecado que más ofende al Creador después del derramamiento de sangre. E inmiscuir a un niño en aberraciones de adultos grava aun más la dura hipoteca de las almas implicadas; y no lo digo yo, sino el propio Señor Jesucristo:

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero  ¡ay de aquel por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. [Mat 18:6-10]”

Este aviso general, también toca en particular a la unión de personas del mismo sexo, pues inducir al niño que la homosexualidad es algo natural y no tiene castigo, es obligarle a vivir contra la ley de Dios. Y quien lo haga pagará por ello.

Es necesaria la prueba en esta vida, para que nuestra respuesta ante ella determine el sitio que ocuparemos en la vida definitiva y eterna. Y les aseguro que allí el matrimonio tiene un significado especial: el matrimonio como Dios manda, conduce a la exaltación en el reino de los cielos.

Desde el Antiguo Testamento se enseña la importancia de la familia; la lógica humana limita el matrimonio ‘hasta que la muerte les separe’; pero la lógica de Dios dicta que el matrimonio es eterno, que la familia fiel al legado de Cristo vivirá en la eternidad junto a Él. Las doce tribus de Israel tenían trasfondo familiar; eran los hijos de Jacob, llamado Israel por el mismo Dios. Y al final de las Escrituras se ratifica el futuro de las familias. En Apocalipsis 21:10-12 se describe la Jerusalén celestial:

“…Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel...”

A los que se salven se les asignará una de esas 12 familias; ya por herencia genética (los judíos fueron desperdigados por todo el mundo), ya por adopción a través de la sangre de Jesús. Contra ello no podrán prevalecer ni quienes enfrentan el Proyecto del Hogar fijado por Dios (bajo dominio de bajas pasiones: homosexual o hetero), ni por el humanismo anticristo, (seudociencia). Quien fomente, propugne, defienda y/o justifique por cualquier medio humano un proyecto de familia diferente al que determinó Dios, deberá pagar un alto precio de punición. A mí se me mostró esa zona de castigo; y no me cansaré de advertir de ello, aunque esté dando voces en un mundo de sordos y burladores.

Se intenta desvirtuar el valor social de la familia convencional: padre, madre e hijos, por el alto índice de malos tratos, divorcios, y homicidios. Se acude a esta realidad para convencer que la sociedad tiene el derecho a optar a la familia por una vía distinta y más segura. Es como el chiste que dice que un hombre, al hallar a su mujer con otro sobre el sofá de su casa, vio como solución tirar el sofá por la ventana.

La familia no falla porque el proyecto del hogar de Dios (matrimonio hombre-mujer) falla; sino porque hombres y mujeres se han apartado de Jesús, quien dijo en Jn 14:6

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

La vida enseña que la seguridad económica no es el camino, pues muchos matrimonios fallan a pesar de tal seguridad. El humanismo tampoco es el camino, pues también fallan matrimonios en que ambos son seguidores de esta corriente. Tampoco lo es la familia monoparental; aunque muchas madres irresponsables piensen lo contrario, al niño le representa un trauma, y hasta un dolor, el crecer y ver que no es como otros niños, que van a parques de atracciones, cines, playas, etc, con sus padres y madres; que hablan de las cosas que hicieron el finde junto a sus padres o con abuelos maternos y paternos. 

Y por supuesto, tampoco es el camino la unión homosexual, pues la estadística dice que muchas de estas uniones se han roto ya; para nada son más sólidas que los matrimonios convencionales.

Cada domingo veo en mi iglesia a los matrimonios con sus hijos; su unión se sostiene porque ellos están con Jesús, y Jesús con ellos. Jesucristo es la sustancia aglutinadora de la familia; y el día que una pareja logre ver esto, ha alcanzado el 90% de la salvación familiar eterna.

Solo la obediencia a Cristo salva a la familia; solo el trasmitir a los hijos la moral y cívica legada por el Salvador de la humanidad, salva a la familia. Solo el orden, los principios morales, el respeto, y el amor consolidados en la obediencia por fe a Jesús de Nazaret, puede lograr familias felices.

Lo contrario a esto es sembrar en campos de error; y los campos de error, por mucho abono que se le echen, solo darán siempre frutos del error. El Señor nos dijo como hallar el camino del éxito seguro en Jn 10:9:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”

Tener familia fuera de Su vía no abre Su puerta ni llevará a pastos; no hay más caminos. Ni San Antonio, ni seudociencia, ni ser liberales, ni unión homosexual; solo la ley del matrimonio establecida por Dios, y ratificada luego por Jesucristo.

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DARWIN: EL MUNDO DE YUPI. (II)

abril 21, 2013

 

La imagen renovada del artículo anterior revela que si somos sexuados, y descendemos de homínidos, el hipotético 1er homínido sería parido por madre simia… de padre simio. Mas, si no nació simio, sino homínido, entonces fue un híbrido. Ese primer homínido necesitó una hembra de su misma especie para la multiplicción homínida que predica la teoría darwinista. Pero como era el 1º, no había homínidas en su entorno; de modo que tuvo que procrear con una simia… y eso convertiría al nuevo ser en otro híbrido. Y si hay un hecho científico comprobado, es que los híbridos son estériles: no pudieron crear las ‘poblaciones’ homínidas que dice la evolución. De modo que esta imagen jamás pudo ser posible:

Hominidia

La defensa evolutiva lo sabe perfectamente; sin embargo lo obvia, dando explicaciones seudocientíficas para hacer fructificar el capricho. Pese a que los señalados como nuestros ancestros tengan 48 cromosomas y nosotros 46, o que la ciencia sepa que al no ser homólogos los gametos masculinos y femeninos, la incompatibilidad cromosomática convierte al híbrido en estéril: el cigoto resultante de la unión de esos gametos, la nueva especie, con ADN distinto a los padres, no podrá procrear. Aun así, se insiste en que descendemos de híbridos.

En fin… lo que plantean es conocido en genética como ‘translocación’. Pero solo se conocen movimientos de parte de un cromosoma hacia otro, y jamás resultan beneficiosos para las poblaciones. No hay por qué suponer que la integración de dos cromosomas distintos, cosa jamás vista, resulte en un salto entre especies. Eso jamás ha sido experimentado; ¡nunca!

El estudio citogenético más parecido refiere un caso de síndrome de Down [trisomía 21]. Los análisis revelaron una translocación 14/21 D/G en uno de los padres; es decir, gran parte del cromosoma 21 del grupo G, translocado al extremo del cromosoma 14 del grupo D. El padre afectado no tiene la dolencia; pero el hijo nació con la enfermedad: un cromosoma 21 de más; o sea: 47 cromosomas en total, en lugar de los 46 normales. Y ese hijo es infértil; su ADN de 47 cromosomas muere en él y con él.

Supuestos tras supuestos, el proyecto hombre-chimpa jugó con la realidad molecular y apartó el escollo del cromosoma de más, mudando el genoma chimpa de dos cadenas de 24 cromosomas (48), por otro de dos cadenas de 23 (46), para aparearlo al humano. Así homologaron al cromosoma 21 humano con el 22 de chimpa. Pero: ¿alterar la realidad es Ciencia?:

 [In recognition of its strong community support, we will refer to chimpanzee chromosomes using the orthologous numbering nomenclature proposed by ref. 18, which renumbers the chromosomes of the great apes from the International System for Human Cytogenetic Nomenclature (ISCN; 1978) standard to directly correspond to their human orthologues, using the terms 2A and 2B for the two ape chromosomes corresponding to human chromosome 2.]

La ref. 18 dice que la translocación de los cromosomas 12 y 13 chimpa formaron el cromosoma 2 humano; algo jamás se ha probado. ¡Que lo hagan! Solo deben manipular genéticamente embriones de chimpancés, y dar al mundo la evidencia de resultado humano. Sabemos que lo intentan desde hace rato, mas la verdad les quita la razón; ni con última tecnología ni mentes admirables lo logran. Pero el azar sí pudo… ¿Es eso ciencia?

¡Qué prueben que es posible! En cuanto lo intenten, el resultado será siempre muerte del individuo. No importa los millones de años en los que se escudan; solo en horas ese ADN dejará de ser viable con la vida.

Se basaron en supuestos, no en evidencias; e ignoraron dos grandes divergencias: el ADN chimpancé es aproximadamente 10% más grande que el humano, con dos cromosomas de más. Y más aún: los extremos de cada cromosoma chimpa tienen una secuencia ADN, no presente en humanos. O sea: 48 grupos de secuencias; millones de datos obviados.

La diferencia en total de cromosomas no es trivial; tienen genes concluyentes en la línea germinal, cuya anomalía genera el mal conocido como ‘aneuploidía’. La experiencia con casi 20000 dolencias de causa genética, dicta que con un cromosoma menos o uno de más, jamás se es normal. Es nocivo para la salud o la vida; ninguna conduce hacia una nueva especie. Eso es fraude; desde el punto de vista científico, el ‘homínido’ que naciera con uno de menos, además de ser un híbrido anormal, sería científicamente estéril. Jamás generaría al ser humano.

La Aneuploidía casi siempre es letal, salvo la trisomía de cromosomas 13, 18, 21 y los sexuales ‘X’, y ‘Y’ (XXY y XYY), así como la monosomía del cromosoma X. Pero toda aneuploidía, sea o no sea letal, causa infertilidad y conduce a dolencias que impiden la multiplicación de la especie; es prácticamente imposible lograr cigotos compatibles con la vida. La tabla de abajo da la estadística de cuántos alcanzan a nacer, entre cada 1000 embriones humanos con aneuploidía, según la que se trate. Y el que logra sobrevivir está condenado a una vida atrofiada… y estéril. Observen:

TablaAneuploidía

Lo real es esto: en un cáncer gástrico se buscó la secuencia del gen que codifica para la proteína CDH1, relacionada con ese cáncer, localizando la mutación. En un diminuto punto del cromosoma, el exón 12, se manifestó la sustitución puntual de una guanina por una adenina.

Una sola base, entre 6.4 mil millones del ADN humano, fue suficiente para matar a una persona… y con ella su parte de permanencia de la especie. Sin embargo, se pretende insinuar que fue posible la transposición de 237 millones de pares de bases desde el simio, para crear el cromosoma 2 humano, el 2º más grande del ADN. ¿Es eso científico?

La variación genética de ‘poblaciones’ desde el hibridismo jamás se ve en ninguna selva o zoo del planeta; cada vez que surge un híbrido entre seres de distinta especie, es incapaz de generar poblaciones pues resulta estéril. Ningún animal híbrido, a resulta de la unión de seres de distinta especie (burro-cebra; caballo-burra; león-tigresa…) puede lograr gametos viables para la vida; si se logra un embrión, este se aborta. El híbrido no tendrá descendencia; la nueva especie morirá al morir él. Jamás se darán las hipotéticas poblaciones que se propugnan. Si el híbrido es macho no embaraza a la hembra; y si es hembra, no queda embarazada.

Pese a ese saber, palpable por siglos, la teoría repite que unas especies generan otras. Aunque existen más de 200 especies de primates, jamás se ha visto poblaciones híbridas descendientes de ellos; por lo tanto, decir que ‘descendemos’ de algún tipo de bicho, no es apoyado por el empirismo científico. Y por esa razón la teoría, es teoría y no hecho científico, por no contar con la evidencia científica indispensable.

Otra cosa es la argumentativa circular con frases científicas, con la que se pretende apuntalar la creencia homínida; pero repito: no hay ni una sola evidencia de que una especie trasmute a otra. Es científicamente imposible que una especie trasmute a otra mediante las ‘poblaciones’ híbridas de la teoría evolutiva. Esa imagen que pretende dar idea del paso de un mono en cuatro patas a humano erguido, en millones de libros y cuadernos, internet, prensa, y TV, es sencillamente imposible. Lo que se propugna, con todo respeto, y sin ningún otro ánimo que el alzar estandarte a la verdad, es aplauso a la ignorancia, no hecho científico.

Lo realmente científico sería mostrar la evidencia del paso procariota a eucariota, porque es la base de toda la teoría: primero surgió el organismo unicelular, y luego el eucariota’, pues este último forma más de un millón de especies (aves, peces, mamíferos, insectos, plantas…).

Sin eso, la teoría es ficción en sí misma. Los laboratorios lo tienen fácil para probar esa evolución en las bacterias, pues su altísima velocidad de reproducción permitiría la observación de algún cambio a nivel molecular que, al menos, indicara un cambio hacia el eucariota a nivel de ADN.

Los laboratorios ensayan con millones de cepas; pentamillones de bacterias. Y una sola bacteria es capaz de generar casi 100 generaciones diarias: casi 20,000””000,000”’000,000”000,000’000,000 por día. ¡Una sola! ¿Cuántas posibilidades de ver el desarrollo de la evolución en millones de cepas, con millones de ellas proliferando?… Tienden e infinito.

Sin embargo, aunque en miles de laboratorios evolutivos muchos científicos, excelentes biólogos, muy profesionales, buscan con afán y tecnología punta ese descubrimiento que llevaría automáticamente al Nóbel, desde hace más de un siglo, jamás ha podido ser evidenciada tal evolución. Las bacterias siguen siendo tan bacterias como siempre. Se dice que están aquí desde hace miles de millones de años, sin embargo se muestran ante nuestros ojos como siempre lo han hecho, sin el más mínimo síntoma de evolución en ellas.

Así las cosas, la transmutación de procariota en eucariota, el fundamento de la teoría (que no hecho científico) de la evolución de las especies, no pasa de ser un mito. Igual que nuestra propugnada ‘igualdad genética al simio’, no ha entrado en ciencia desde la evidencia, sino desde la argumentativa. Mas en biología no es la argumentativa lo que apoya, sino la evidencia orgánica del hecho que se propugna.

No me canso de repetir la evidencia bíblica de la Ciencia de la Creación de Dios: Sal 139:13-16, escrito bajo revelación por un pastor de ovejas, más de 4 mil años antes del 1er genetista y del hallazgo de la biblioteca ADN:

Porque tú formaste mis entrañas;

Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;

Estoy maravillado,

Y mi alma lo sabe muy bien.

No fue encubierto de ti mi cuerpo,

Bien que en oculto fui formado,

Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

Mi embrión vieron tus ojos,

Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas

Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas.

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DARWIN: EL MUNDO DE YUPI (I).

abril 19, 2013

Hace unos días entré al blog del profesor Eduard Punset; allí, entre temas científicos, había un efecto subliminal: links a varias páginas que hablaban de inteligencia simia y de Hominidia, incitando a pensar que está probado que descendamos de homínidos. Es esta dirección web:

 http://www.eduardpunset.es/20216/general/agudizar-el-ingenio

Desde hace años lucho contra el anticientificismo de la teoría evolutiva, diferenciando mito de hecho científico; por ello deseo abordar de nuevo el tema, tratando de presentar mejor la imposibilidad de lo que se sustenta, con el fin de anular y sacar definitivamente tal mentira de las aulas.

La evolución simio-humano se presenta, normalmente, más o menos así:

MonoAHombre

Esta imagen incita a pensar que un simio se convirtió en el 1er homínido, y este en un 2º que luego trasmutó a un 3º, que a su vez trasmutó a un 4º… que se convirtió finalmente en el hombre actual; pero eso no es la realidad, sino su distorsión. Al ser sexuados, debe mostrarse la supuesta evolución desde ‘parejas’ de simios, mas solo se ve un sexo: un simio trasmuta a hombre; su perspectiva es hermafrodita. Sin embargo, la mayoría de seres vivos eucariotas, más de un millón de especies distintas (insectos, aves, peces, mamíferos, etc) precisan de macho y hembra para generar las ‘poblaciones’ de las que se habla.

En general, es la regla de la teoría. Por ej: dicen que ‘un’ mamífero entró un día al agua y empezaron a producirse en él varias transformaciones morfológicas hasta llegar a la ballena actual. El azar del birlibirloque hizo que sus patas se volvieran aletas, su nariz un hoyo en su cabeza, y sus pulmones se adaptaran al submarinismo. Al final, ese ser hermafrodita pudo generar 40 especies distintas de ballenas con sus machos y hembras respectivos cada una. Es la apología del hermafroditismo; la anticiencia.

Pero en la vida real, las ballenas solo paren si son inseminadas por un macho de la especie que le corresponda: la azul por el azul, la gris por el gris, la jorobada por el jorobado… etc, etc. Todas son sexuadas, con macho y hembra involucrados en su no extinción; de modo que lo único racional, lógico, y científico, es pensar que macho y hembra de cada especie ballenera tuvieron que coincidir en el tiempo desde los inicios.

Y algo similar ocurre con los dinosaurios: se dice que ellos dieron origen a las aves que vemos hoy. Pero sin explicar que es imposible desde el empirismo científico: el dinosaurio no era hermafrodita sino sexuado; al nacer de huevos, su presencia en la historia exige que coincidieran un dinosaurio con su dinosauria al mismo tiempo… parejas, según su especie.

El hecho real es que existen 10000 especies de aves, todas sexuadas, y ninguna de ellas generando ningún embrión distinto a su especie. La gallina solo pone huevos que embrionan pollos, si antes un gallo, el macho de su especie, la ha inseminado. Igualmente solo nacen canarios de parejas de canarios, y loros de parejas de loros, y águilas, gorriones, etc… cada hembra con un macho de su especie, en 10000 distintas.

Desde Darwin la teoría evolutiva exhibe especies asexuadas generando otras sexuadas, y luego su multiplicación híbrida. Lo dicen ellos, no yo, pues según el postulado evolutivo las bacterias unicelulares crearon toda vida sexuada que hoy existe. Hoy, el ADN (obvia frontera entre especies), dice que es imposible; sin embargo, literatura docente, prensa, y hasta anuncios de calmantes por TV, exhiben esa imagen del simio hermafrodita coronando niveles homínidos hasta llegar al humano. Algo irreal, pues simios, humanos, y el 99% de los eucariotas, unos 2 millones de especies, son sexuados: necesitan de macho y hembra coincidentes en el tiempo para poder generar las ‘poblaciones’ a las que alude el darwinismo.

De modo que la imagen que deben mostrar, sería esta:

Hominidia

Así se puede ver mejor el disparate: la pareja simia tiene 48 cromosomas en su ADN; la humana tiene 46. De modo que por algún sitio se perdieron un par de cromosomas… ¡lo mismo que ocurre en los híbridos!

Pero, ¿qué son los cromosomas? De la forma más simple posible, pues es complejo, diré que toda la información genética del ADN existe en un material microscópico llamado cromatina, situado en el núcleo de cada célula eucariota (la célula propia de insectos, aves, peces, mamíferos, etc)

En un momento preciso (mitosis), tal información se organiza en parejas de partículas microscópicas llamados cromosomas. ¿Y por qué en parejas? Pues porque, como venimos insistiendo, al nacer los seres sexuados, su ADN tiene una cadena procedente de la madre, y otra del padre.

En el caso humano son 23 pares (46 en total), y en el de chimpancé (con quien se empeñan en emparentarnos), son 24 pares (48 en total). Pero cada cromosoma tiene su forma y tamaño único entre el resto de los 23 ó 24 pares (según sea simio u humano). En síntesis, en monos y humanos, el cromosoma es el material genético organizado y en el cariotipo  humano, visto de forma elemental, es así:

CariotipoHumano

El último par, el 23, corresponde al cromosoma sexual; en este caso, este cariotipo, pertenece al sexo masculino: un cromosoma tipo X y otro Y (más pequeño). Si fuera el de una mujer, serían dos cromosomas iguales (XX).

Veamos ahora qué pasa en la vida real con los cromosomas: Al cruzar un burro con una yegua nace una mula (o mulo); un caballo con una burra da burdégano. Los burros tienen 62 cromosomas y los caballos 64; al crearse los gametos [células reproductoras], el de la madre tiene 62 cromosomas, y el del padre 64. Al no ser homólogos los gametos masculino y femenino (condición exigible en toda especie sexuada que existe), el cigoto o célula resultante de la unión de esos gametos, presenta un ADN distinto a ambos: 63 cromosomas, y la cría nacerá estéril.

Es evidencia científica: ningún híbrido procrea; no incrementa su nueva especie, que muere al morir el animal. Se cumple en cada rincón del planeta; es válido para toda especie híbrida animal conocida. Aun así, pese a esa evidencia científica, se sigue diciendo en aulas, prensa, TV, y dondequiera que sea posible, que descendemos de un simio.

En el 2005 se formó el mapa comparativo génico chimpancé-humano. Ese proyecto Genoma, que hermanó al ser humano con el chimpancé en un 98%, salió dando traspiés desde el inicio. La 1ª contradicción fue que las personas tenemos 46 cromosomas, y los chimpancés 48. O sea, 23 pares en el humano, y 24 en el chimpa; pero el capricho exigía la comparación. Esa diferencia fue un escollo que había que resolver como fuera para poder presentar al mundo la homología simio-hombre; el objetivo fijado desde el inicio, el sino quom de la subvención.

Y lo resolvieron metiendo con calzador la igualdad entre el cromosoma 22 chimpa, y el 21 humano; así como el que los cromosomas 12 y 13 del chimpa se unieron en algún punto de la historia para dar lugar al cromosoma 2 humano. Con estas suposiciones made in home, sin evidencias, se hizo el proyecto ‘científico’ Genoma Hombre-Chimpa que nos hizo genéticamente iguales a los simios en un 98%.

Urgía alinear como homólogos al cromosoma 21 humano y el 22 chimpa, pero la diferencia numeraria era un escollo; había que hacer desaparecer un cromosoma de simio como fuera. Y aquí incluso obviaron otra realidad: al ser sexuados, y diploides, no se trataba de un solo cromosoma, sino de dos.

La solución la forzaron a partir de los cromosomas 12 y 13 chimpa: por arte de birli-birloque argumentativo lo convirtieron en el cromosoma 2 humano. De hecho, les rebautizaron como ‘2ª’ y ‘2B’, condicionando en el mundo la aceptación mental del bulo anticientífico, e induciendo que tal cambio hizo nacer nuestra especie. Así aparece escrito en el proyecto:

Human chromosome 2 resulted from a fusion of two ancestral chromosomes that remained separate in the chimpanzee lineage (chromosomes 2A and 2B in the revised nomenclature, formerly chimpanzee chromosomes 12 and 13)’

Es decir, argumentando sobre lo ignoto, y obviando lo conocido: ‘los híbridos no procrean, impusieron a toda costa la aceptación subliminal de un concepto que las evidencias les niegan, para hacer creer que el actual genoma chimpancé, pese a tener 2 cromosomas más que el humano, es igual al nuestro en un 98%. Así, concluyen que lo real no es lo que vemos, sino lo que suponemos. ¿Ciencia o anticiencia?

¿Qué solución ‘científica’ echó abajo ese muro de la verdad? Se acudió a argumento circular que hiciera realidad los sueños, dando por hecho las suposiciones: los cromosomas 12 y 13 del chimpa, fueron llamados 2A y 2B, alegando que durante la evolución ancestral se unieron para generar el cromosoma 2 humano.

Vieron que el brazo largo del cromosoma 12 chimpa se parecía al brazo corto del cromosoma 2 humano… y se le llamó 2A. Y que el brazo corto de ese cromosoma 12, separecía a las bandas q 11 a q 13 de la porción proximal del brazo largo del 2 humano. Luego vino la tercera suposición: Todo el cromosoma 13 chimpa cubriría el resto del brazo largo del cromosoma 2 humano. Y a ese conjunto se le llamó 2B. ¡Todo un caso de ingeniería argumentativa! Innovación filosófica, no científica.

El cariotipo numera cada cromosoma según su tamaño, siendo el mayor el uno. Los cromosomas 12 y 13 del chimpa se ganan ese número por su dimensión, no por su posición física en la doble hebra de ADN. ¿Por qué llamarlos entonces 2A y 2B, si en realidad son mucho menores que el 2 humano, el 2º más grande de nuestro genoma? Si se cotejan los tres, se ve la gran diferencia entre ellos; solo el gran interés por igualarlos, logró ocultar esas discrepancias.

El escollo no es trivial: contienen genes compuestos de espirales de ADN; y el cromosoma 2 humano, el 2º mayor del genoma, tiene 1.346 genes integrados por 237 millones de pares de bases que codifican proteínas. [Genome Secuence Center-Washington; Laboratorios Europeo de Biología molecular, y Nacional Lawrence Livermore; Universidad Estatal de Pensilvania; Centro Stanford del Genoma Humano]

Esta anulación del empirismo que siempre caracterizó toda investigación científica, esta falta de evidencias calzada con suposiciones, será recordada como una de las mayores vergüenzas de la Ciencia. En el próximo artículo demostraremos el anticientificismo de este trabajo no fundado en evidencias, sino en imposiciones deductivas sin pruebas; en alucinaciones.

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¿POR QUÉ HAY ATEÍSMO EN EL MUNDO?

abril 7, 2013

Te alabaré; pues formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, aunque en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos: en tu libro estaban escritos todos mis miembros; que fueron luego formados, sin faltar uno de ellos. [Salmos 139:14-16]

Molécula ADN

Yo jamás dudé de la existencia de Dios. Con 13 años tuve mi primer debate: defendí el diseño de la Creación ante mi mejor amigo, pese a mi ignorancia entonces de La Palabra. Y es que no se cree en un creador por conocimiento, sino por fe; solo siendo fieles a la fe se recibe luego la bendición de ver, con inteligencia humana, todas las evidencias de diseño en las obras del Señor.

La corriente ateísta de Marx/Engels entró a las aulas de mi país, Cuba, en los años 60. En los 70, creer en Dios implicaba en muchos sitios ser visto como un apestado. No lo fue en mi caso personal (quizás porque Dios me protegió), pero sí vi mucho odio a todo lo que indujera a pensar en un ser Omnipotente y Creador, su Hijo Redentor, y un Espíritu Santo santificador.

El himno ‘La Internacional’, forjado en hornos rusos del antiCristo, y cantado entonces en cada mitin político o sindical cubano, dice en una estrofa:

No más salvadores supremos, ni césar ni burgués ni Dios; nosotros mismos nos haremos, nuestra propia redención…”

En 1972, en una asamblea de jóvenes, fui propuesto para pertenecer a la Unión de Jóvenes Comunistas, en el contexto de un reconocimiento a mi apoyo a los trabajos voluntarios y a mi trayectoria laboral. Recuerdo que me puse en pie, agradecí el reconocimiento de mis compañeros, pero dije no poder aceptar por incompatibilidad, pues yo reconocía al Dios Creador.

Eran mis amigos y compartí 10 años con ellos: trabajábamos y hacíamos deportes juntos, nos reíamos, íbamos a fiestas; buena gente, con formación académica, casi todos con masters universitarios o alguna preparación técnica. Sin embargo, la mayoría decía no creer en Dios. ¿Por qué eran ateos? Lo vi con claridad hace muy poco: fueron engañados por satanás, el eterno enemigo de Cristo. Y esa convicción llegó así:

En los años 2008 al 2011 debatí mucho con miembros de varias confesiones cristianas. Por entonces yo asistía a una iglesia evangélica; pero incluso allí hubo porfía por la forma en que los teólogos habían llegado a tergiversar el Evangelio de Jesús, con enfoques contrarios a sus enseñanzas. Y quizás la mayor de ellas es el planteamiento de la salvación a través de la fe, sin necesidad de las obras que deben derivarse de tal fe, al margen de ellas, pese a la clara advertencia de Jesús: “A cada uno daré según sus obras.

Se hablaba más de teólogos reformistas (Calvino, Zuinglio, Bucer, etc) que de Cristo: piedra angular del cristianismo. Y siempre he dicho que jamás ha habido necesidad de reformas (innovar o mejorar algo) sino de Restauración (restituir algo al estado original), pues El Evangelio, según Él mismo advirtió, no puede ser alterado. Incluso he dicho que el mejor de los teólogos debiera permanecer encadenado a un cedro, hasta que el sentimiento de fidelidad a Cristo impregnara sus huesos. Para mí, la necesidad mayor de toda confesión cristiana es la Restauración del Evangelio de Cristo a sus orígenes.

Oré mucho al Señor por esto. Y una mañana de julio del 2011, al salir del ascensor de mi casa vi dos libros y dos folletos sobre la jardinera del frente, situada en el pasillo. El de arriba me impactó; su título: ‘La Restauración del Evangelio de Cristo’. Y me impactó no solo por el título, afín a mi propósito de los últimos años, sino también por la imagen que reflejaba… idéntica a la que me fue revelada en sueños dos años antes, el 2 de enero del 2009.

Bajo los folletos había un diccionario bíblico y un Libro de Mormón. Volví hacia la casa con ellos y los puse en mi librero. Salí de nuevo y, al regresar de mi gestión, empecé a leer ‘La Restauración del Evangelio de Cristo’. Días después, advertido años atrás del peligro de la gloria de hombres en la iglesia, me arrodillé con el Libro de Mormón en mis manos, cerré los ojos, y pedí al Señor (lo recuerdo muy bien): “Señor, si esta es tu Palabra, confírmamelo con tu Palabra”. No quería dar lugar a la más mínima duda.

Abrí el libro y en la parte superior de la hoja izquierda estaba escrito: 3 Nefi 12: 3-18. Cual no fue mi asombro al leer las mismas bienaventuranzas del sermón del monte que aparecen en el bíblico capítulo 5 de Mateo, junto las mismas advertencias bíblicas de Jesús sobre el matrimonio, el dinero, etc. Y lo más extraordinario es que esa condición se cumplía solo en esas dos páginas… ¡entre casi 700 que tiene el libro!

Una vez más el Señor respondió mi pregunta; me dijo, con Su Palabra, que ese libro contenía Su Palabra. Desde entonces, tiene para mí igual valor que la Biblia convencional (que no dejo de consultar constantemente). A través del Libro de Mormón he aprendido más en el último año que en toda mi vida; y dejo mi testimonio que forma parte del Evangelio de Cristo.

Y ahora volvamos al título del artículo: ¿Por Qué Hay Ateísmo en el Mundo?

El Libro de Mormón contiene 15 tratados escritos por profetas durante un milenio: desde el 600 aC, hasta el 420 dC. Y uno de ellos, llamado Alma, dedica el capítulo 30 de su libro a describir como el antiCristo es el responsable directo de que haya ateísmo en el mundo.

Su relato se ubica en el 76 aC y, presenta los discursos de un tal Korihor, implicado en burlarse de los creyentes, desarrollando razonamientos para que la gente dejara de creer en Dios y en el legado profético que advertía de la llegada del Mesías prometido (tal como muchos, tomando su relevo, hacen hoy, y vienen haciendo por siglos). Este Korihor decía:

[“¡Vosotros estáis subyugados por una loca y vana esperanza! ¿Por qué os sujetáis con semejantes locuras? ¿Por qué esperáis un Cristo? Pues ningún hombre puede saber acerca de lo porvenir. He aquí, estas cosas que llamáis profecías, que decís que las trasmiten los santos profetas, no son más que insensatas tradiciones de vuestros padres.

¿Cómo sabéis que son ciertas? No podéis saber de las cosas que no veis; por lo tanto, no podéis saber si habrá un Cristo. Miráis hacia lo futuro, y decís que veis la remisión de vuestros pecados. Mas esto no es sino el efecto de una mente desvariada; y este trastorno mental resulta de las tradiciones de vuestros padres que os inducen a creer en cosas que no existen.”]

Así hablaba el antiCristo entonces, con igual enfoque que habla el antiCristo hoy. Igual que hoy desviaba el corazón de muchos de la rectitud, exhortando a vivir en la iniquidad y en el sálvate como puedas. Como hoy, incitaba a muchas mujeres y hombres a la fornicación, diciendo que al morir el humano se termina todo, que hay que aprovechar esta vida, pues no hay más.

El libro refleja que Giddona, un Sumo Sacerdote, fue a ver a Kodihor y le preguntó por qué andaba pervirtiendo las vías del Señor, diciendo al pueblo que no habría Cristo, y cortar así la esperanza popular sobre la Redención eterna. Y expone la respuesta de Kodihor, muy similar al ateísmo actual:

“[Porque no enseño las insensateces de vuestros padres, y porque no enseño a este pueblo a subyugarse bajo las insensatas ordenanzas y prácticas fijadas por antiguos sacerdotes para usurpar poder y autoridad sobre ellos, para tenerlos en la ignorancia, a fin de que no levanten la cabeza, sino que se humillen de acuerdo con vuestras palabras.

Decís que este es un pueblo libre, pero aseguro que se hallan en cautiverio. Decís que las antiguas profecías son verdaderas, pero os digo que no sabéis si son verdaderas. Decís que este es un pueblo culpable y caído a causa de la transgresión del primer padre (Adán), pero os digo que un niño no es culpable por causa de sus padres.

También decís que Cristo vendrá, mas no sabéis si habrá un Cristo. Y decís que será muerto por los pecados del mundo; y así lleváis a este pueblo en pos de las insensatas tradiciones de vuestros padres y conforme a vuestros propios deseos. Y los tenéis sometidos en cautiverio, para saciaros del trabajo de sus manos, de modo que no se atreven a elevar su vista con valor, ni a gozar de sus propios derechos y privilegios como humanos.

No se atreven a hacer uso de lo que les pertenece, no sea que ofendan a sus sacerdotes, los cuales los uncen al yugo según sus deseos, y les han hecho creer, por sus tradiciones, y sus sueños, caprichos, visiones y misterios fingidos, que si no obran conforme a sus palabras, ofenderán a algún ser desconocido que dicen que es Dios, un ser que nunca se ha visto ni conocido, que nunca existió ni existirá.”]

Relata Alma que, después de esta respuesta anatema e irreverente Korihor fue llevado ante él y el juez superior que gobernaba el país. Y volvió a decir lo mismo, que los sacerdotes lo que querían era vivir del trabajo del pueblo. (Por eso es tan importante que los sacerdotes de hoy no cobren ni un céntimo por servir a Cristo, tal como fue desde el principio, para no dar pie a que se envenene el Evangelio.)

La respuesta de Alma fue:

“Tú sabes que no nos aprovechamos del trabajo de este pueblo, pues yo he trabajado desde el principio del gobierno de los jueces hasta ahora, con mis propias manos, a pesar de mis muchos viajes por el país para declarar la Palabra de Dios ante mi pueblo. Y a pesar del mucho trabajo que he hecho en la iglesia, nunca he recibido ni un solo senine (moneda del pueblo nefita) por ese trabajo, ni tampoco ninguno de mis hermanos, sino al ocupar el asiento judicial; y en este caso, según la ley.

De modo que si no recibimos nada por nuestro trabajo en la iglesia, ¿qué nos beneficia trabajar en ella, aparte de regocijarnos en el gozo de nuestros hermanos que reciben esa verdad? ¿Por qué dices que le predicamos a este pueblo para lucrar, cuando tú de ti mismo sabes que no recibimos nada? ¿Crees tú que engañamos a este pueblo?

Y Korihor le respondió:

Entonces Alma le dijo: –¿Crees que hay un Dios?

Y él contestó: –No.

A esto le sigue un diálogo, y finalmente Korihor dijo a Alma:

“Si me muestras una señal para que me convenza de que hay un Dios, y que tiene poder, entonces quedaré convencido de la verdad de tus palabras”

El debate siguió un poco más, hasta que el profeta Alma lo terminó diciendo:

“Esto te daré por señal: En el nombre de Dios, quedarás mudo.”

Y Korihor quedó mudo, y ante las nuevas preguntas del juez superior tuvo que escribir su respuesta, impactado por lo que le había ocurrido:

[“Sé que nada, sino el poder de Dios, pudo haber traído esto sobre mí; y yo siempre he sabido que había un Dios, mas me ha engañado el diablo que se me apareció en forma de ángel y me dijo: ‘Ve y rescata a este pueblo, porque todos se han extraviado en pos de un Dios desconocido’. Y me dijo: ‘No hay Dios’, y me enseñó lo que había de decir. Y he enseñado sus palabras, y lo he hecho porque deleitaban a la mente carnal; y las enseñé hasta que logré mucho éxito, al grado que realmente llegué a creer que eran ciertas; y por esta razón me opuse a la verdad, hasta traer esta gran maldición sobre mí.”]

Este castigo ante todos, hizo que sus seguidores se arrepintieran y se volvieran al Señor, dando fin así a la iniquidad promulgada por satanás, usando a Korihor como vehículo humano. Pero su maldición no fue quitada; lo echaron y andaba de casa en casa, mendigando sus alimentos mientras formaba parte, sin arrepentirse, de un grupo afín: los zoramitas, hasta que un día fue pisoteado por estos hasta la muerte.

Todo aquel que se esfuerce en pervertir las vías del Señor morirá naciendo al sufrimiento espiritual, pues su espíritu no podrá ir hacia aquel a quien negó y será acogido por satanás; el diablo no amparará a sus hijos (seguidores) en el postrer día, sino que les impele aceleradamente hacia el infierno. Y allí les dará su finiquito, entre llamas, llanto, mucho dolor, y crujir de dientes. Y testimonio que es un sitio real; lo visité el 13/11/2011.

Por eso hay ateísmo en el mundo: por preferir escuchar los susurros y razonamientos de satanás en lugar de oír y seguir el Evangelio de Cristo.

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