LAS ADVERTENCIAS DEL CIELO.

18 de febrero del 2013

“…el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Y si todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! [2Pe 3:10-12]

La noticia del meteorito que cayó al congelado lago de Siberia la mañana del pasado viernes 15 [colisión detectada en Alaska, a 6,500 kms de distancia] es algo especial: mientras prensa mundial, ciencia, y curiosos, buscaban el trayecto Sur/Norte del asteroide 2012DA14, el aerolito sorprendió a todos yendo Norte/Sur (Siberia está debajo del Polo Norte) evidenciando que no hay relación alguna entre ambos fenómenos. Si la trayectoria del meteorito era opuesta a la del asteroide, no era ni parte de este ni una roca acompañante. La diferencia de trayectoria señala a dos objetos cósmicos distintos, con planos orbitales diferentes. ¿Fue Azar?

CráterHielo

La ciencia, alarmada cada vez que coinciden raros fenómenos en el tiempo, sin poder explicarlos, acude al azar. Ya antes de Darwin, los enemistados con Dios combatían vs las Escrituras; puestos de acuerdo, se unieron mas tarde quienes mostrarían al mundo, como teorías ‘científicas’, mentiras sobre Biología y Geología.

Y, ¿puede considerarse azar una Biología precedida por la instrucción ADN? Si hay instrucción no hay azar, sino diseño, programa… inteligencia. Y, ¿puede ser fiable un método de datación de rocas, ajustado a un solo isótopo, si muchas veces coinciden en una roca disímiles isótopos? ¡No! Esa técnica daría tantas edades como isótopos. Pero una roca no puede tener varias edades al mismo tiempo. Así, vemos que lo que nos cuentan no siempre es lógico ni cierto… y que la seudociencia no es Ciencia.

El azar niega el diseño que grita bajo el microscopio, igual que el mito de las eras geológicas niega la Creación de Dios. Con esos dos bastiones, el ateísmo llevó el engaño a institutos y universidades. Pero, volviendo al tema meteorítico: ¿Puede considerarse azar la advertencia apocalíptica, si vemos que se está cumpliendo?

Con 17 metros de diámetro y una masa de 10.000 toneladas, el meteoro siberiano liberó una energía de 500 kilotones, 30 veces mayor que la bomba de Hiroshima. La detonación rompió los cristales de casi 100.000 viviendas. Las autoridades de la provincia calculan las pérdidas en 1.000 millones de rublos (25 millones €). Hubo más de mil heridos y algunos edificios se clausuraron hasta poder reparar los daños debidos a la onda expansiva generada. La pregunta es: si una sola roca de 17 ms de diámetro provocó tanto daño, ¿qué pasaría si cayeran muchas de golpe?

La historia de la humanidad recoge muchos meteoritos desde la antigüedad. Cada cierto tiempo, un asteroide o un meteorito chocan contra la Tierra y provoca daños de distinta intensidad, según tamaño. En el último siglo y medio aparecen muchos registrados en España; ej: los de Molina de Segura, Murcia, 1858 y Madrid, 1896. En 1994, uno de más de un kg impactó en un automóvil que circulaba por la carretera de Andalucía, dentro del término municipal de Getafe; y no son todos.

En Manchuria, China, se recogió uno de 2 toneladas. En Perú cayó otro el 15/9/2007 que hizo un cráter de 30 ms de diámetro y 20 de profundidad. En octubre 2008, un meteorito del tamaño de un coche, de casi 60 toneladas, cayó sobre el desierto de Sudán. Fue el primero en avistarse con horas de anticipación a su entrada en la atmósfera. Han caído y caen, por todo el planeta.

Y en 1908 cayó lo que se cree fue un trozo de un cometa helado, al no hallar restos. Detonó en Tunguska, también en Siberia. El evento, de muy alta potencia, taló miles de árboles y provocó incendios. Aniquiló fauna y flora en un área de más de 2.500 kms cuadrados y liberó una energía 300 veces mayor a la bomba de Hiroshima.

Testimonios de la etnia local tungus (nómada de origen mongol) citan que ‘brillaba como el Sol’. En Kansk, a 600 km del impacto, hubo barqueros precipitados al agua y caballos derribados; las casas temblaban, y los estantes y objetos de loza se rompían debidos a la onda expansiva. El maquinista del ferrocarril Transiberiano paró el tren temiendo un descarrilamiento, pues notó que vibraban tanto vagones como raíles.

Meteorito1908

La explosión se detectó en el Reino Unido, a miles de kms. de allí. Rompió ventanas, y su onda expansiva hizo caer a gente que estaba a 400 km de distancia. Durante varios días las noches brillaron en áreas de Rusia y otras zonas europeas; se podía leer tras la puesta de sol sin necesidad de luz artificial. Los observatorios del Monte Wilson y el Astrofísico del Smithsonian (continente americano), reportaron reducción en la transparencia atmosférica de EEUU, durante varios meses.

Sabiendo que esto lo provocó un simple bólido aéreo, sin impacto, ¿es injustificado el temor a los meteoritos rocoso-metálicos que amenazan? Se cree que el diámetro de un cráter meteorítico es alrededor de 10 veces el diámetro del meteoro que impacta, y que el daño producido supera en mucho a las cifras hasta ahora consideradas. Y el peligro no es infundado; se conocen las órbitas de alrededor de 15.000 asteroides, pero se revelan más a diario, gracias a fotos de satélites, y a telescopios amateurs, aunque no hay datos suficientes para deducir las trayectorias de estos.

O sea: el peligro es real. No se trata de meter miedo con ‘el tío la vara’ ni ‘el coco’ ni el ‘hombre del saco’; está ahí, latiendo sobre nuestras cabezas. Es algo científico. Y las Escrituras avisan de desastres venidos del cielo, antes que el hombre conociera el telescopio: el caso de Sodoma y Gomorra, que veremos abajo, es uno. La ciencia ha localizado físicamente miles de ellos; sin embargo, se insiste en no darle importancia: “No pasa nada’ ‘sería mucha casualidad’, ‘lo de la Biblia es un cuentito’, etc…

Según su tipo, en el espacio hay unos 20 tipos de órbitas diferentes. Y según su característica, hay unas 14 (circular, eclíptica, elíptica, síncrona, etc). En relación al cuerpo específico, otra diversidad más. Ej: En el contexto de la Tierra se observan más de 10 órbitas diferentes (geocéntrica, geoestacionaria, polar, tundra, etc).

Y pese a la variedad orbital, perturbaciones gravitatorias mutuas, y excentricidades de órbitas planetarias, los planetas asumen su rol en el complejo movimiento interestelar, sin colisionar. Y eso no es índice de azar, sino de diseño. El que existan tantas órbitas distintas, con masas colosales, y pese a ello no colisionen, muestra la poderosa inteligencia que hay detrás, al control de todo. Es muy fácil especular sobre un pasado que nadie vio; pero: ¿quién responde a la incógnita que vemos hoy?

Los astrónomos actuales, enemigos de Dios la inmensa mayoría, intentan siempre vincular a los astros con la hipotética explosión del Big-Bang. Por ej: Bill Cooke, jefe de la oficina de meteoritos del Marshall Space Flight Center de la NASA dijo que la piedra celeste del viernes llegó posiblemente del Cinturón de Asteroides: lo que se cree depósito de material residual de la formación de los planetas… 4.500 millones de años atrás. Datación basada en la absurda técnica de desintegración de isótopos descrita más arriba; la que si se siguiera su pista, sin intervención de la conveniencia ateísta, dice que una roca con varias parejas de desintegración, tiene por narices tantas edades como las que señalen dichas parejas. Algo irracional y anti científico, pues una roca solo puede tener una edad: la de su formación.

Aun más si hay isótopos más tardíos en zonas exteriores que en la interior. Ej: uno exterior que diga que la roca tiene 4 mil millones de años, mientras otro interior dice que tiene 10 mil años. O sea: que el contenido sea miles de millones de años más joven que el contenedor. ¿Acaso no pueden ver la locura del planteamiento?

Lo que algunos llaman ‘mito bíblico’ ha sido científicamente declarado posible por la ciencia. Y no digo que apoyen la Biblia, sino que la realidad de los hallazgos, y el trabajo de investigación de NASA y otros, no solo no logran desmentir la Biblia, sino que, aun sin desearlo, apoyan la posible certeza de las advertencias de las Escrituras.

Miguel Belló, director general de la empresa Elecnor Deimos (Área tecnológica del Grupo Elecnor, uno de cuyos sectores es el Aeroespacial), con unos 500 ingenieros, afirmó que la amenaza de los asteroides “no la ha inventado Hollywood”. Dice que “La duda no es si un asteroide va a chocar contra la Tierra. La pregunta es cuándo”.

Y si se sabe que más de 15.000 están orbitando sobre nosotros, y cada día aparece uno nuevo, no creo irracional el meditar en los avisos bíblicos, muy anteriores a que los hombres puedan confirmar la realidad de la amenaza avisada. “Quien advierte no es traidor”, dice el sabio refrán popular. El hombre tiene, no solo las advertencias de Jesús, sino también de Isaías, que en 24:1-13 anuncia el fin de la humanidad.

‘Apophis’, un asteroide de 300 ms de diámetro y millones de toneladas, es una de las amenazas. Los científicos lo estudian con gran interés pues, según cálculos, hay un riesgo remoto de que choque contra la Tierra en las próximas décadas. Y en las últimas horas el asteroide se ha acercado tanto que les ha movilizado para recabar nuevos datos y calcular mejor su trayectoria; mejorar la vigilancia.

Apophis

¿Es creíble Isaías, el profeta del 740aC que vaticinó sobre el fin? Veamos: Predijo el nacimiento de Cristo (Is 9:6; 42:1) y su crucifixión (Is53:5), 740 años antes de ocurrir. Anunció la redondez de la Tierra [Is 40:22], cuando toda carta náutica exponía un planeta plano. Isaías 13 predijo, 2 siglos antes de suceder, la caída de Babilonia, por igual motivo que Sodoma y Gomorra; dijo además que sería tomada por los medos, tal como recoge la historia. En 13:20 auguró que jamás la habitaría ser humano… y ahí están sus ruinas sin habitar, en Babil, a 100 Km de Bagdad.

El fin del mundo es la única profecía bíblica que aun no se ha cumplido. El hecho es: si todas las anteriores sí, ¿por qué no pensar que la del fin del mundo también? Y Sodoma y Gomorra, símbolos del pecado y la perversión, destruidos según el Génesis por Yahvé con una tempestad de fuego y azufre como escarmiento, son una evidencia meteorítica; un legado de advertencia.

El director de empresa espacial, Alan Bond, y Mark Hempsell, titular de aeronáutica en la Universidad de Bristol, afirmaron que lo de Sodoma y Gomorra fue un meteorito. Tal deducción partió de la información aparecida en una tablilla de arcilla exhibida en el Museo Británico, rescatada en el siglo XIX de las ruinas del palacio de Nínive por el arqueólogo victoriano Henry Layard. Con forma de escudo, luce un texto escrito en caracteres cuneiformes que relata el suceso. Como mínimo, el análisis indica que un asteroide impactó contra la tierra en esa lejana fecha.

Tablilla

Todo se detalla en el libro: “A Summerian Observation of the Koefels Impact Event”. Y por si eso no probara la destrucción y/o existencia de Sodoma y Gomorra, los informes anteriores de otros arqueólogos sobre el hallazgo de restos de incendio de dos pueblos extintos y contiguos de la zona, lo corroboran, lo hacen posible.

Jesús advirtió sobre el fin necesario para la purificación del planeta; dijo que “las potencias celestiales serían conmovidas”. Pero también promete que quienes le acepten, se arrepientan de sus pecados, se bauticen en las aguas, y luego le sean fieles, serán salvos. Y esa promesa va más allá de la salvación del fin del mundo, que sin duda será algo terrible para quienes estén vivos en esa época… pero no lo peor.

El verdadero tormento es el espiritual no el físico, pues la muerte libera del tormento físico; se deja de sufrir en la carne cuando se muere. Pero, al ser el espíritu inmortal, su dolor es eterno. Quien muera en sus pecados, sin haber reconocido y aceptado a Jesús como puente de reconciliación con Dios, deja su cuerpo físico y entra al sitio espiritual donde pagará el precio de punición según sus actos en la tierra: el infierno.

Esto es cierto, y no me cansaré de testimoniar de ello, pues me juego la salvación de mi alma si me callo. Seamos prudentes, y no insensatos; oigamos sus avisos sobre el castigo que asolará a cada humano que muera contraviniendo sus ordenanzas, y aprovechemos el tiempo que Dios nos da para hacernos acreedores de su promesa.

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