MATRIMONIO GAY: EL PELIGRO QUE SUBYACE.

23 de noviembre/2012
El 6/11/2012 se aprobó el decreto que constitucionaliza el matrimonio homosexual. Dicen 8 ‘señorías’ que es compatible con la Constitución española. Los 3 jueces que votaron en contra no se imaginan la carga de pecado que se han quitado de encima con el valiente hecho de haberse negado a levantar trincheras frente a Dios, cuyas leyes eternas se dieron a la primera pareja humana hace algo menos de 6 mil años.
Tal decisión pone fin a la incertidumbre jurídica que rodeó en los últimos siete años la reforma que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero provocó en julio de 2005, recién llegado este al poder. Su ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar fue el brazo ejecutor de las 18 palabras que forzaron el Artículo 44 del Código Civil:
El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo
Así, España se convirtió en el 3er país de la Unión Europea en legalizar lo que Dios condena explícitamente: la homosexualidad. Desde entonces se han celebrado unas 22.000 bodas homosexuales… menos de un 2% del total de bodas efectuadas en el territorio nacional.
El Tribunal Constitucional alegó no ver nada que impida incluir a la unión entre personas del mismo sexo dentro de la protección que dispensa el artículo 32 de la Carta Magna, según el cual: “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica“.
Sin embargo, el artículo 32 es diáfano: ‘jurídicamente solo se puede contraer matrimonio entre un hombre y una mujer‘. Al parecer de sus señorías, si menos del 2% de la población reclama el derecho a recibir aplauso por sus inclinaciones, aunque se opongan al artículo 32, es legal alterar la letra de ese artículo de la Constitución, que rige al 100% todas las personas jurídicas.
Si la Constitución lo deja bien claro: ‘matrimonio entre hombre y mujer‘, al decidir el Tribunal Constitucional que también lo es entre ‘un hombre y otro hombre o una mujer y otra mujer’, alteran en toda regla la propia Constitución, que dicta que solo puede ser reformada mediante el artículo 166 de la CE: ‘su reforma se ha de ejercer en los términos recogidos en los apartados 1 y 2 del artículo 87′. Sus 8 señorías pueden alegar incluso hasta miopía congénita si les place, pero lo cierto es que alteraron el espíritu de la Constitución con alevosía y ensañamiento.
Se llama matrimonio a lo que no es, con el único objetivo de torpedear en su línea de flotación el mandamiento de Dios que regula la única posibilidad biológica de la multiplicación de la especie. ¡La única! Le pese a quien le pese. Otra cosa sería que un hombre fuera capaz de ovular y su óvulo pudiera ser fertilizado por otro hombre; o su contrapartida: que una mujer pudiera ver como su óvulo es fertilizado por el semen de otra mujer. Hechos imposibles, por antinatural.
Ya no basta ofender a Dios en privado (pese a que Su ojo todo lo ve); se necesita el aplauso de la sociedad, y esta, cada vez más enfrentada a su Creador, se lo da. A partir de ahora, lo que antes significaba una cosa pasa a significar otra, porque así lo exige una minoría y punto. Yo estoy seguro que, más allá de esa indigna escaramuza legal, la mayoría de los españoles no aporta sus manos a ese aplauso. Y, créanme, es lo más inteligente.
¿Que lo dice la ley? No vale de argumento; también hubo leyes que prohibieron a negros subir al autobús. Y otras que autorizaban el quemar en la hoguera a quien negara que la Tierra fuera el centro del universo. Las malas leyes de Hitler también fueron cumplidas. La ley humana podrá justificar todo lo que pretenda, e incluso intentar legalizarlo ante el mundo, pero no ante Dios si Él se opone a tal legislación. Y eso ocurre con el matrimonio gay: jamás podrá ser legal ante los ojos de quien juzgará al mundo con leyes que penalizan la unión homosexual, el adulterio, la prostitución, y todo tipo de fornicación; o sea: todo sexo fuera del matrimonio, tal cual Él lo estableció.
Las ilustrísimas que votaron a favor de esa relación proscrita, lo han hecho en la perspectiva de lo políticamente correcto, violando los principios de la moral y cívica cristianas reglados por Jesucristo. Se dejaron arrastrar por el tsunami ateísta que devasta la Rectitud desde hace algunas décadas, cada vez con más intensidad, vulnerando leyes selladas a perpetuidad con la sangre del sacrificio del Señor en la cruz.
Sabiendo que Jesús sentenció:
El buen hombre del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. [Mat 12:35-36] “,
Así, queda escrito en el Libro de Dios que Ocho jueces + todas las personas favorecidas por su fallo, + todos quienes lo aplauden, eligieron quebrantar el decreto divino y eterno (para siempre) del proyecto del hogar que el Creador legisló en Gén 2:24:
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.
Ninguna ley humana, sin importar el nivel jerárquico de los implicados, tiene poder legal ante Cristo para alterar uno solo de sus mandamientos. ¿Podrá engañar el hombre a Dios? ¿Podrá de alguna forma subordinarse a su lógica de la conveniencia para justificar el pecado? Les aseguro que no; doy testimonio de que hay un sitio terrorífico, tenebroso y lúgubre, para los violadores de los mandamientos divinos. Yo fui llevado a allí en la madrugada del martes 13 de septiembre del 2011, y aun hoy, más de un año después, no me he logrado reponer de lo que entonces viví.
Y declaro que aquello es tan inmenso como ningún hombre conoce. Aunque a veces el Señor lo muestra a algunos para que den testimonio de lo que espera a los rebeldes, solo deja ver un área, y luego lo vuelve a cerrar. No hay un sitio en el planeta: teatro, zona deportiva, colosales escenarios, que logre albergar tanta gente junta como esa zona de sufrimiento, angustia y dolor, dispuesta para asesinos, fornicarios, y rebeldes en general. Y la homosexualidad es un tipo de fornicación, por tanto es inexcusable ante Dios: el pecado que más le ofende, después del crimen. Nos legó el relato de Sodoma y Gomorra, y doy fe que es verídico. Allí están y estarán todos los que fueron, son, y serán rebeldes a Él, muriendo sin aceptarle:
Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. [Apo 21:6-8]
Doy fe que en ese sitio coincidieron, coinciden, y coincidirán, reyes, presidentes, ministros, gobernadores, jueces… todos los que de una forma u otra, teniendo capacidad de influir sobre decretos humanos decidan (o hayan decidido) legislar cualquier disposición contraria a la ley dada por el Hijo de Dios. Y también que fue, va, e irá allí al morir, tanto cada persona que viviera o viva según leyes antiCristo, como quien las aplaudió o aplauda, si mueren sin arrepentimiento y bautismo. Ningún juez humano tiene poder para liberar de las exigencias establecidas en los mandamientos de Dios.
Jesús lo dejó bien claro en dos versículos repetidos en Luc 11:23 y Mat 12:30:
El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”
Jesucristo fue hecho hombre y enviado a instruir al mundo sobre una Constitución Universal que no admite reformas ni evoluciones en los tiempos. Y aunque hay personas que piensan que ‘los tiempos modernos no deben medirse con relojes viejos’, deben saber que el dueño del tiempo no da otra opción que la obediencia a Su Ley. Su Constitución regula el comportamiento humano para todo el planeta; incluyendo la Sagrada Ley que dicta que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. Respecto a la familia, será la única ley válida hasta la llegada del Juicio Final; y todo el género humano (incluyendo jueces, por supuesto) será juzgado por ella. No puede ser de otra forma porque, ¿cómo se va a contradecir Dios juzgando de forma distinta, según el momento histórico de cada generación? Los hombres alteran legislaciones según intereses; Dios no. La Ley que calibrará a todos es inquebrantable, intocable, e inexorable desde el principio de su fundación.
Así que sus señorías antiCristo darán cuenta por la posición adoptada; habrá un día en que sabrán que su imperio no es reconocido por Dios si no ejercen justicia fundados en los mandamientos divinos. Y los aplausos contra la ley de Dios, idem. La gloria de hombres que alcancen en esta vida jamás podrá eximirles de tener que dar cuentas ni de ser a sí mismos juzgados por el Señorío Divino, la única autoridad reconocida por Dios: Jesús de Nazaret, el Juez que vendrá.

El dolor herirá a cada persona que muera sin arrepentirse ni bautizarse según decreto de Jesús (bautizado con 30 años, no recién nacido): el de la salvación. Si eligen arroparse en leyes humanas que dan rienda suelta a inclinaciones, sabiéndolo o no, se hacen a sí mismos agentes de satanás. Quiéranlo o no, con su actitud se harán representantes de ese ser ya condenado, que influye en la conciencia de las personas de múltiples maneras (el sexo no es la única) para atraerles a su misma condenación. Quien no acepte el legado de Jesús, no podrá abrazarse al premio de su promesa; de modo que será abrazado por aquel opositor a quien se sometió por propia voluntad.

Y ello acarreará el llanto y el crujir de dientes; yo estuve allí y pude verlo. Cuán tenebroso no pueden imaginarlo ni cuán amplio y terrorífico son capaces siquiera de suponer. Si lo supieran, no dudarían ni un segundo en volver atrás, llorar el perdón al perdonador, bautizarse en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espítiru Santo, y hacer compromiso serio de obediencia y sumisión a Sus leyes.
Y ojalá lo hicieran en esta vida, porque en la otra pasarán mucho tiempo purgando pecados; solo el Señor sabe si su misericordia les alcanzará cuando Él regrese para juicio, dándoles otra oportunidad. ¡Esta vida es la etapa de las oportunidades seguras! Y eso es válido tanto para los jueces del antiCristo, como para cualquiera que se ría de lo legislado por Dios. Este tiempo debe aprovecharse bien, pues luego será tarde, porque: ¿quién conoce su fecha de caducidad? ¿Qué pasa si se nos llama esta noche o mañana? El esfuerzo por la Rectitud es eterno y conduce a la buena eternidad.
Arrepentimiento, bautismo para el perdón de los pecados, y compromiso de fidelidad a las leyes de Dios. Esa es la única vía para homosexuales y etéreos que atenten contra los Mandamientos divinos; es la única opción para no sufrir junto a los que murieron, mueren, y morirán, siendo enemigos de Jesús. Y pueden dar por seguro que eso no podrá alterarlo, ¡ni un milímetro!, ningún juez ni alcurnia humana alguna.
**********
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6 respuestas a MATRIMONIO GAY: EL PELIGRO QUE SUBYACE.

  1. logos77 dice:

    Hola Jolimu,

    ¡Qué alegría ver que de nuevo estás publicando artículos! Es una bendición leer lo que escribes. Te hemos echado mucho de menos. Espero que cada día estés más inspirado por el Espíritu Santo de Dios. Él te ha dado mucha sabiduría.

    Jolimu, hermano en Cristo, estamos en los últimos días, tenemos todas las señales alrededor nuestro. Los anticristos se revuelven de furia y de temor porque saben que les queda poco tiempo, pero nosotros tenemos paz, porque el Principe de Paz vive en nuestros corazones.

    Sigue adelante con Fe y firmeza, hermano, el Señor lo ve todo y lo está anotando todo en los libros. Apocalipsis dice que los hombres serán juzgados ante el Gran Trono Blanco de acuerdo a las cosas escritas en los libros, (Apocalipsis 20), según sus obras, los cuales serán leídos en público y cada una de las palabras dichas por los enemigos del Señor y nuestros tendrán su justo juicio. No hay nadie que pueda escapar.

    Estos que vienen a insultarte lo hacen porque están inspirados por el maligno, y no saben hacer otra cosa. Nosotros somos hijos de Dios y todavía no sabemos exactamente lo que vamos a ser pero sabemos que cuando Él aparezca seremos igual a Él porque le veremos tal y como es.

    “Por tanto, alentaos unos a otros con estas palabras”.

    Dios te bendiga y te cuide. El Señor está a las puertas.

    • jolimu dice:

      Hola Logos; gracias por tu comentario.
      Tuve problemas con mi wordpress; pero ya está resuelto.

      Respecto a lo otro estoy de acuerdo contigo: estamos en los últimos tiempos. Personalmente no creo que en los últimos días, porque sé que el Señor vendrá a finales de este milenio, el sexto (según el registro judío estamos en el 5773), reinará durante el séptimo, en el que pondrá todas las cosas en orden, y luego vendrá el fin real del planeta, el verdadero Apocalipsis.

      Y lo verdaderamente importante, en lo que casi nadie medita, es lo que pase hasta esa fecha, a más de mil años de distancia. Sabemos que al morir solo hay dos sitios: Infierno o Paraíso. Y esto implica dos situaciones contrapuestas:

      – El Paraíso espera por todos aquellos que aprovechan este tiempo de probación, se arrepienten, se bautizan (en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo), son confirmados por el Santo Espíritu de la Promesa, y luego son fieles hasta la muerte. Al morir vendrá su recompensa: ¡Allí, en la gloria prometida esperarán la 2ª venida del Señor, hasta el fin del posterior milenio! Y será habiendo sido vivificados según la propia resurrección del Señor Jesús: en carne y huesos, como Él resucitó. (“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que un espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. [Lucas 24:39])

      -El Infierno mientras, espera por todo aquel que no aprovechó su oportunidad de aceptar el Evangelio de Cristo, dado por el propio Dios. Todo aquel que rechace al Señor, que cave trincheras contra Él, que arrastre a otros hasta su propio mal destino, que no se arrepienta de sus pecados, no se bautice, y no viva el resto de su vida abrazado al legado de Jesús, tendrá que esperar allí, purgando por sus pecados en una punición cuyo nivel estará acorde con sus faltas. Unos más, otros menos, sufrirán allí hasta después del milenio… ¡y eso es mucho tiempo! Muchos desearán la muerte… pero como ya murieron, y el espíritu es eterno, la muerte les negará ese descanso.

      Yo estuve allí; yo hablo de lo que sé. Por eso advierto, advierto, advierto… ¡Y ay de mi si no lo hiciera así!

      Todos los cristianos deberíamos actuar así. Y no se trata de asustar con el coco, sino que es la Palabra de Jesús, son las advertencias del Cordero, repetitivas, constantes hasta el día de su crucifixión. Si Él advirtió, nosotros debemos advertir.

      Y si se ríen, nos insultan, se mofan, se burlan, e incluso nos llegan a matar por ello, debemos pensar que uno superior a nosotros también recibió las risas de quienes se alinearon con satanás. Por ellos fue, antes que nosotros,: insultado, mofado, burlado, y asesinado en la cruz. No hay otra alternativa para el cristiano que calcar las intrucciones que el propio Señor Jesucristo nos legó con sí mismo. Lo contrario nos convertiría en malos cristianos, sosos, ociosos e improductivos.

      Los burladores serán burlados, y los encarnecedores, encarnecidos. Todo aquel que no acepte trillar su vida por el camino trillado por Jesús, será conducido a otro camino. Y al final de esa vía escogida por propia decisión serán recibidos por aquel para quien trillaron; allí pagarán un precio de sufrimiento del cual no tienen ni siquiera la menor idea.

      Yo estuve allí; vi los encadenados yendo hacia su suplicio; escuché los gritos de dolor, vi los ojos desorbitados por el terror. Deseaban volver a morir; la mayoría pensaba que vivían una pesadilla y despertarían; pero ya no podían morir más, pues estaban muertos. Ni había pesadilla sino realidad: la realidad de las advertencias que no quisieron escuchar, coronándose en su desidia, su impertinencia, y su arrogancia.

      No puedo cansarme de dar ese testimonio; y bendito será todo aquel que me escuche y salga corriendo hacia los brazos abiertos de Jesús.

      Gracias una vez más Logos. Dios te siga bendiciendo. No te canses, no respondas insultos; solo predica la palabra, el mensaje de paz… pero sin dejar de advertir, para que la sangre de los que sangrarán no te sea exigida por tibieza, temor, o desidia.

  2. jolimu dice:

    No responderé a tus ofensas, porque no tiene sentido y solo lograré el ‘y tú más’, que no nos lleva a donde quiere Cristo. Pero sí puedo decirte dos cosas:

    Primero: Mi pasado quedó atrás; se ahogó en las aguas de mi bautismo (oportunidad que también tienes tú y cualquiera); entonces cometía los errores que comenten normalmente los hombres que piensan que si Dios inventó el sexo, no debe haber nada malo en practicarlo.

    Segundo: Yo fui amonestado por esos errores, rectifiqué, y doy testimonio de lo recibido. La buena noticia es: sí yo fui perdonado, cualquiera puede serlo. Solo hay que arrepentirse, buscar al Señor y establecer compromiso de fidelidad a Su Evangelio.

    Ahora bien, y esto sí es importante: en el artículo me he fundamentado en las propias palabras de Cristo.

    Así las cosas: ¿en qué tergiverso su mensaje?

  3. asgafgd dice:

    Tolerante con un homfobo y putero ????
    Es como si me pides que sea tolerante con un asesino!!!
    Y tu pides tolerancia falso cristiano ?
    Eres un enfermo, lo creas o no, estas realmente enfermo y necesitas ayuda siquiatrica.
    Aunque no te lo creas das asco a la mayoria de la humanidad y Dios te condenara por putero, homofobo y por tergiversar su mensaje.
    Una cosa es segura, arderas en el infierno
    ______________________________

  4. jolimu dice:

    Hola, acabo de entrar en mi correo y he visto tu indulgente comentario:

    “Tarado enfermo.”

    Inteligente:
    “Ademas de un burro ignorante eres un delincuente homofobo”

    Tolerantemente respetuoso:
    “Que asco dais los fanaticos religiosos sin cerebro”

    Y respetuosamente solidario:
    “Pudrete en tu infierno ENFERMO MENTAL!!!”

    ¿Soy yo el homófobo?

    Lee de nuevo lo que me has dedicado, por no aplaudir tu forma de ver las cosas. ¿No ves en tu respuesta al artículo la manifiesta homofobia en ti, solo porque pienso como pienso?

    Sin embargo, ¿de qué otra forma puedo pensar, si sé lo que tú prefieres ignorar?

    Ojalá reaccionaras; no tengo nada contra los homosexuales y si
    comprendieras el peligro, si pudieras verlo como lo he visto yo, no
    gastarías el tiempo insultándome solo por no pensar como tú. Estoy convencido que te replantearías a dónde pudiera llevarte tu pensamiento actual.

    Si escribo lo que escribo es porque yo mismo fui advertido y castigado debido al uso que hice durante años del sexo. No por
    homosexualidad precisamente, sino por estar con tantas mujeres como pude, todas las veces que podía, sin fronteras.

    En el 2006 se me advirtió de mi castigo; y el martes 13 de Septiembre del 2011, después de haberme aprendido bien la lección, fui llevado en el espíritu al sitio a donde irán todos los que de una forma u otra atenten en vida contra las leyes de Dios, para que diera testimonio de ello. Supe que los asesinos irán en primer lugar; todo tipo de fornicarios después, y luego, a otro nivel de castigo, el resto.

    Es así hermano/a, aunque no puedas creerlo. Deberías pensar en la posibilidad de que las cosas no son exactamente como tú piensas o como te han inculcado. Deberías reconocer que todos somos imperfectos, y meditar en la posibilidad de un margen de error. Así te darías a ti mismo/a una opción para salvar tu alma.

    Las cosas que he descrito en este artículo, tus ojos las verán; y espero desde el corazón que puedas verlo habiendo aprovechado tu tiempo de arrepentimiento.

    Que Dios te ilumine. Aunque no puedas creerlo, no te odio.

  5. asgafgd dice:

    Tarado enfermo.

    Ademas de un burro ignorante eres un delincuente homofobo.

    Que asco dais los fanaticos religiosos sin cerebro

    Pudrete en tu infierno ENFERMO MENTAL!!!

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