5ª CAPCIOSIDAD antiCRISTO QUE ORBITA EN LA RED.

 Julio/17/2012

Estas capciosidades que neutralizo gracias al Señor, las copié del blog:

http://imaginario-nopensar.blogspot.com.es/2011/07/la-segunda-venida-de-cristo.html

[Capcioso: (Del latín captiosus; raíz: captio = engaño) Proposición hecha para confundir o engañar a un interlocutor o auditorio]

[5-¿Por qué los cristianos creen en el alma cuando la neurología ha encontrado pruebas claras de que el sentido de identidad y la personalidad pueden ser alterados por cambios físicos en el cerebro?]

¿Qué tiene que ver el alma con alteración sicomotora de causa orgánica? Igual tergiversación se vio en la lista de 86 órganos funcionales que, con la misma convicción ¿científica?, en 1893 Robert Wiedersheim publicó como escoria de la evolución. Clítoris, amígdalas, hipófisis, epífisis, apéndice, etc, fueron entonces declarados órganos vestigiales: residuos de una hipotética evolución de una especie a otra. Más abajo veremos que lo que ha comprobado la Ciencia es todo lo contrario: independencia

Al igual que cuando el conocimiento estuvo a la altura de responder sobre la funcionalidad de esos órganos, avergonzando a los listos que los declararon no funcionales, ya es hora de que la ignorancia del ateísmo sobre el alma se avergüence de las tonterías que apoya. No se puede hablar de lo que no se conoce. Mucho más cuando en realidad no persiguen un logro científico, sino intentar desmentir a como sea la Creación de Dios, alma incluida.

Lean ‘The Mystery of the Mind’, del Dr. Wilder Penfield. (Toronto, Little, Brown & Co.1975, p. 88.) [Edición en castellano: El misterio de la mente. Madrid, Pirámide 1977]. TambiénThe Mysterious Matter of Mind”, de Arthur C. Custance, (M.A., Ph. D.†). Lo recomiendo porque, aunque ningún científico ha podido desmentir sus experiencias, jamás se ha vuelto a apoyar una investigación similar.

Penfield fue célebre por sus estudios y su eficaz tratamiento en cientos de pacientes con epilepsia. Combinó cirugía, y estimulación con electrodos en el lóbulo cerebral, en pacientes despiertos. Las respuestas de aquellos enfermos, bajo estimulación sobre la propia mesa de operación, le ayudaron a localizar áreas dañadas causantes de esa dolencia.

Un hallazgo inesperado, y luego repetido cientos de veces, fue que bajo estímulos eléctricos los pacientes “veían” en la pantalla de su mente escenas personales del pasado lejano. Detallaban el sitio de esa película, las personas a su lado, etc… conscientes de la actividad del cirujano. Esos trabajos se realizaron en el Instituto Neurológico de Montreal durante treinta años. Más de 1000 operaciones a cerebro abierto que revivían como una película en la pantalla de la mente, recuerdos del pasado que le llevaron a la tesis de la doble conciencia.

El investigador dijo que, aunque pasó tres décadas intentando explicar la mente en base a la acción cerebral, esta experiencia le obligó a ver mente y cerebro como dos elementos interactuantes, pero autónomos.

Y para tranquilizar ánimos, diré que no es una artimaña creacionista, sino un trabajo como debe hacerse en Ciencias: sin prejuicios que condicionen los estudios. En Oxford bajo Sir Charles Sherrington y luego por un corto tiempo, bajo el Dr. Santiago Ramón y Cajal en España, Penfield absorbió y aceptó completamente el principio de que el trabajo experimental lo realizaría en la presunción de que la mente está dentro del cerebro, y que la mente, gracias a trabajos como el suyo, quedaría totalmente explicada en términos de física, química y circuitos eléctricos. O sea, jamás pensó en demostrar la espiritualidad humana a través de la mente, sino que buscaba una respuesta materialista al fabuloso procesador mental.

Lo más importante, y que nos lleva a la respuesta de esta 5ª Capciosidad, es que al extirpar el tejido de la corteza cerebral que antes había dado lugar a recuerdos del pasado bajo estimulación eléctrica (por considerar que era para beneficio del epiléptico) observó que el paciente podía aun evocar el recuerdo del pasado, aunque el área de estímulo ya no existía. Y eso le indicó que el subconsciente no tiene localización física específica. El corte de la conexión hacía imposible evocar la memoria mediante estímulo eléctrico… pero no erradicaba la memoria misma, que aun sin tejido podía ser suscitada voluntariamente.

Durante el “Simposio sobre Control de la Mente”; Univ. de California, San Francisco, 1961, [citado también en Arthur Koestler, “Ghost in the Machine”, Londres, Hutchinson Publishing Group, 1967, p. 203-204] el famoso especialista declaró:

« ¿Explica la mente, los mecanismos del cerebro? ¿Se puede explicar la mente mediante lo que se conoce actualmente acerca del cerebro? Si no es así, ¿cuál es la más razonable de las dos posibles hipótesis: que el ser humano está constituido por un elemento, o por dos?

Como se puede ver, hay muchos mecanismos demostrables en el cerebro. Funcionan automáticamente para los propósitos de la mente si se les invoca. Pero, ¿Qué agente recurre a estos mecanismos, eligiendo uno en lugar de otro? ¿Se trata de otro mecanismo, o hay en la mente una esencia diferente? Decir que estas dos cosas son una y la misma no significa que sea así. Pero sí bloquea el avance de las investigaciones.»

Y las investigaciones se bloquearon. Como el resultado señaló hacia la existencia del espíritu, anularon esos trabajos en el futuro; táctica igual a la del propugnador de la teoría darwinista, Richard Lewontin, quién evidenciando su verdadera motivación por la ciencia, dijo en su Libro de Estrategia: ‘‘Billions and billions of demons’, (1997):

Y no es que los métodos y las instituciones de ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino, por el contrario, que nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a las causas materialistas a crear un aparato de investigación y una serie de conceptos que produzcan explicaciones materialistas sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.

O sea: no Ciencia, sino apriorística alevosía, ensañamiento, y doble muro de hormigón contra la Verdad. El embarazoso trabajo de Penfield se selló en el olvido; y fue porque esta ciencia de los últimos tiempos, según se profetizó hace 2000 años, rechaza todo lo que tienda a apoyar la Palabra de Dios. Pablo lo advirtió en 1Ti 6:20-21:

Oh Timoteo, guarda lo que se te ha confiado, evita las profanas y banales pláticas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.’

Es significativo que los trabajos del Dr. Penfiel, que a muchos dolió tanto que jamás permitieron la continuidad de esa investigación, evidenciaran que todos nuestros actos son grabados en algún punto no físico, apoyando la posibilidad científica de que se cumplan las promesas y advertencias del Señor Jesús, en Mat 12:35-37:

“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

¡Nuestros actos y palabras son grabados! Todos daremos cuenta, no solo de lo que hacemos, sino hasta de lo que decimos; y será, aunque constantemente se empeñen en negarlo los seguidores de Lewontin, bajo la parodia del llamado de Franco a la Legión:

¡A mí los ateos!

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