ARREPENTIMIENTO: ANTÍDOTO DEL CASTIGO

noviembre 29, 2011

Noviembre 29/2011

Oíd, quienes conocéis la rectitud sin obrarla; oigan, aquellos cuyo corazón les acusa. Abrid vuestro oído y sed sabios. Examinad la roca de donde fuisteis separados, y la cantera donde os compraron, pues el hombre es polvo y al polvo torna, pero el espíritu es eterno… y entre agua viva y fuego se hallan sus moradas.

De Dios nació la ley; en Cristo está el poder para consumarla. Jesús dio sus espaldas al azotador, y su mentón a quienes tiraron de su barba; su rostro jamás se escondió de la humillación ni del escupitajo de los diablos. El Padre siempre estuvo sobre Él, y aunque su cuerpo resultó pedernal de vergüenza ante los hombres, solo fue un tiempo de instrucción y advertencia necesarias; el Perfecto volverá como Rey para juzgar la causa humana y apartar sus elegidos. El León de Judá está a las puertas; ¡clamad al Juez antes de su llegada! En su tribunal ya no habrá clemencia con las tramas.

Jesús es amor, sí, fuente de afecto y amistad fiel si le buscan con corazón agradecido; pero debe responder en justicia ante su Padre, y por tal razón no permitirá que nada impuro contamine la eternidad que aguarda por la obediencia humana. La pureza es la meta inexorable; si no nos descontaminamos, no podremos entrar con Él. Y como el espíritu es inmortal por diseño Creador, deberá asumir su inmortalidad en la esquina opuesta: el reino de las calderas, las antípodas del Cristo, donde satanás ejecutará su mando sobre los que desecharon la puerta abierta al Cordero que salva.

¿Quién contenderá con Él? ¿Quién está a la altura de creerse su adversario? Látigo, espada y fuego hay en su boca: en sus juicios sentencia firme sin apelación válida. ¿Quién teme al Señor? ¿Quién obedece su Voz? El mundo se hunde cada vez más en sus tinieblas; cada vez más se traiciona a sí mismo, jactándose con indignidad de su impureza. Se entrega al eterno enemigo de Dios; se da a la voluntad de aquel que le encadenará para siempre al yugo del infierno. Flama real, porque real es la Palabra.

Muere la carne y el espíritu sale de su cárcel humana. ¿Y a dónde va? El justo, al paraíso, a esperar allí la venida del Señor, el día en que, empezando por Su iglesia, ejecutará juicio sobre toda la especie humana.

Pero el que en vida prendió fuego y sopló sobre centellas, mientras tarde Cristo arderá en su propio ardor; entre las llamas que animó será incinerado sin muerte, pues en perpetua angustia se verá aquel que no se arrepienta de sus pecados. Nadie escapará si no alinea su brújula íntima con el Hijo de Dios.

Rómpase ante Él, mientras esté en vida, y ruegue su perdón con corazón contrito, bautizándose en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Y aun no saldrá indemne si no lleva luego una vida de observancia, esforzándose con ahínco ante todo acecho de pecado. “Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la Vida” — Dijo Jesús en Apocalipsis 2:10.

Sin ser fiel hasta el fin, no se obtendrá visado para ir a Dios. Se dan palmaditas, se dicen unos a otros lo bien que lo hacen; halagan y son halagados, condecoran y son condecorados. Gente de a pie, reyes, gobernantes, teólogos, sacerdotes… cada cual según su vanidad, egolatría y soberbia busca con ahínco la gloria humana. Lo malo hacen bueno, y lo bueno malo; y si alguien alza la voz mostrando el error, le tratan como a apestado. Y así es en la calle, en el trabajo, el gobierno… hasta en la iglesia es rechazado quien amoneste con la Palabra de Verdad en la mano, solo por cumplir con el deber ante el Juez que viene a juzgar a todos, comenzando por su casa.

Cada cual solo oye  la voz de sí mismo… o de quienes acarician sus oídos con lisonjas; mientras, la Verdad se desgañita en un mundo de sordos que se cree sabio. Surca el error la falsa complacencia; mas si se obra mal, creyendo obrar bien, ¿qué se obtendrá? Sembrar en terrenos del error es cosechar frutos de error; no hay otro resultado. Se ignora que así como el autoengaño lleva a la perdición por violación de la ley, la autocrítica conduce a perfección y salvación, por la obediencia a la misma ley.

La ley no sale por tedio; Dios no decretó sus estatutos porque se aburría, sino porque establecerían una frontera en Su proyecto humano. No se fundan ordenanzas para que sean violadas sin secuela. Donde hay ley, espera con paciencia la justicia; la ley es el fundamento del juicio. Así como un inmueble no se levanta sino cuando se han establecido antes cimientos sólidos, así la legislación no se crea si no está ya construida la balanza. Y esta juzgará sin obstrucción, milímetro a milímetro, con cota de plomada. Allí donde esté la violación de la ley, primará sin falta la ejecución de la sentencia firme, según la ley vulnerada.

Así, solo en Cristo hay esperanza; solo en Él se borran las violaciones de la ley, si hay firme determinación de cambiar las estructuras personales y vivir según aconseja que vivamos. ¡Solo el río de agua viva puede apagar el fuego del diablo! La desobediencia de las propias personas prenden la mecha de un explosivo cuyo detonante son: mala cabeza, dura cerviz, fornicación [homosexualidad incluida], hechicerías, homicidios, alcoholismo, drogadicción, idolatrías, mentiras, y todo lo malo que el razonamiento mundano pretenda justificar como bueno.

Se acerca el tribunal de Cristo; continentes e islas serán aquilatados. Vivos y muertos, ya sabiéndolo, ya ignorándolo, darán cuenta de sus actos. Levantad los ojos y luego bajadlos, pues todo lo que está sobre nuestras cabezas se esfumará como humo; y la tierra se fundirá como cuando se acrisola el oro: millones morirán carbonizados.

¡Volveos a Cristo; huid de la llama que no se apaga! ¡Volveos a Él, quienes dicen que hay demasiadas religiones para creer que la Verdad está en una sola! ¡Buscad al Redentor, los que argumentan que igual porción de fe tienen Mahoma, Buda, y otros líderes espirituales con los que el enemigo de Dios ha enredado a tantos! ¡Clamad a Jesús y arrepentíos, pues solo Él se entregó en la cruz para limpiarnos de pecado! ¡Ningún otro! ¡Solo Él es el resucitado que salva! No hay otra vía alternativa ni en lo alto ni en lo bajo ni a la derecha o la izquierda. ¡Solo Cristo es la senda que conduce al Edén eterno del Padre! Es ley de Dios: ¡Solo Él regirá el futuro humano!

Creed en Cristo y viviréis; confiad en cualquier otro y estaréis sembrando en el campo del error y del pecado, encadenándoos a pestilencia y flama. El fruto de ignorarle mancha alforjas; el cosechado con fidelidad a Jesucristo es blanco y puro; dará al ser humano el único visado para el viaje sin retorno a la eterna salvación del alma.

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LEYES ANTICRISTO PARA OLVIDAR.

noviembre 25, 2011

Noviembre 25/2011

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, para que vivas tú y tu simiente…” [Deu 30:19]

España comienza una nueva etapa política; espero de corazón que el nuevo gobierno sea más racional con las leyes que se emitan a partir de ahora. Con mayor ilusión aun cuento horas y minutos hasta que se deroguen leyes erróneamente ‘sociales’, como la del matrimonio homosexual, la educación para la ciudadanía, y la del aborto.

Sin caer en política [para mí ninguna es efectiva si no se basa en la Moral y Cívica de Cristo o se avergüenza de Cristo], cuento con que el nuevo Consejo de Ministros sea más racional, y que a lo malo no le llame bueno, ni a lo incorrecto, correcto. ¡Ojalá la Regencia de España hincara sus rodillas y orara a Dios rogando sabiduría, antes de emitir alguna ley! Estoy seguro que mejor nos iría a todos.

La irracional ‘Educación para la Ciudadanía’, no educa, sino corona la impudicia; es un plan que, rigiendo la voluntad del niño, logra que ya adulto viole sin pudor cada ley instituida por Dios. Un estatuto creado en la propia caldera del antiCristo, con el fin de extirpar del hombre su sentido de compromiso con el Creador. Y el semen gestor fue la teoría atea por antonomasia: la evolución de las especies de Darwin.

Una vez amoldados a la idea del azar, el no-proyecto en la vida, y el ‘no hay Creador controlador’, se induce que lo racional es: ‘vive la vida según tú mismo’. Sin embargo, no hay azar en la mente del diablo; sino propósito: ¡Poseer el alma humana!

Satanás actúa con poder sobre seres del mismo sexo para que violen la ley de Dios que pena la homosexualidad. Es antinatura hablar de matrimonios Gays. El fundamento del matrimonio es la familia. Solo un padre, una madre, y los hijos garantizan la sociedad; sin partos, la raza humana deja de ser. Los 23 cromosomas aportados por el padre, son genéticamente distintos a los 23 de la madre; y los 46 invisten la impronta genética (imprinting), una característica química indispensable para la fecundación. El imprinting genómico expone la imposibilidad real de que dos seres de igual sexo generen hijos; así que, si quieren meter el jeep en el barro, llámenle unión concupiscente, lasciva o lujuria, pero no matrimonio.

La ley del aborto, exhibida como un logro, es en realidad brutal; su trasfondo es la maldad, pues no tiene en cuenta el derecho a nacer del nuevo niño. Y además egoísta, pues solo busca que predomine el placer sexual sobre el derecho infantil.

El término ‘masa informe’, usado por abortistas, para justificarse [que no médicos], es válido únicamente si en un matrimonio normal, por razón patológica, el cigoto solo contiene cromosomas masculinos o femeninos. En tal caso no hay embrión; el embarazo concluye en una mola o un teratocarcinoma, ‘una masa carnosa e informe’ que aparece a veces en la matriz, dando apariencia de embarazo. Pero en ese caso no hay aborto, pues no hay feto; solo se extirpa una anomalía orgánica.

En realidad, la genética desmiente la legalidad del aborto: El proyecto de individuo se manifiesta ya en cada embrión de ser vivo. El diseño para lograr la individualidad del hombre se palpa en el soplo mismo de la concepción. Desde que un espermatozoide fecunda un óvulo se fragua un nuevo ser, técnicamente llamado cigoto. Ese individuo microscópico ya contiene su genoma completo, distinto a sus padres. En cuanto contactan las membranas del espermatozoide y del oocito, corre el programa de la existencia diseñado por Su programador: Dios; se desencadenan una serie de eventos preconcebidos por el Creador para generar, desarrollar, y mantener vida.

Ese programa arranca y organiza los pronúcleos masculinos y femeninos, duplica los cromosomas, ordenándolos en un sitio específico, e inicia la difusión celular. Las 2 células iniciales o blastómeros, pasan a ser 4, luego 8, y así sucesivamente, hasta formar el embrión que seguirá desarrollándose hasta que nazca la criatura.

Y ya en ese cigoto en estado de pronúcleos hay expresión de genes propios del embrión. Ej: la expresión del gen SRY, cromosoma Y, inicia la determinación sexual masculina. A partir del día seis de desarrollo embrionario, otros dos factores; BMP4 y BMP8b, dan al ectodermo la capacidad de producir las células germinales que fijarán el sexo del nuevo ser. O sea: explosión de vida con identidad sexual.

El día 14 ya hay epiblasto, hipoblasto, y lámina precordial en la ‘ya’ porción cefálica, la cabeza del embrión. Al concluir la 2ª semana, hay un cráneo infantil en ciernes. La cresta neural dará lugar a células de Schwann, meninges, melanocitos, médula de la glándula suprarrenal y/o huesos. Al final del 1er mes se crean cavidades de órganos tales como pulmones; el cordón umbilical fijará el embrión infantil al saco vitelino, y se iniciará un proceso vertiginoso e imparable de órganos, y sistemas metabólicos del bebé. Es una conclusión científica del Manifiesto de Madrid, de marzo/2009, firmado por más de 3000 investigadores españoles.

Luego, no estamos ante una ‘cosa’, pues una cosa no tiene orden genético ni sexo. La ética médica, el conjunto de reglas y principios morales que regulan esa actividad profesional, fueron concebidos para la salvación de vidas, no para el asesinato.

El famoso genetista y pediatra francés, el Dr. Jerome Lejeune, descubridor de la trisomía 21 del Síndrome de Down, afirmó: “el embrión es la más indefensa de todas las criaturas”.

Extirpar embriones no es propio de la ética médica, por mucho que obtusos políticos y depredadores clínicos se empeñen en justificarlo. Es asesinato, y todos sabemos que el crimen está penado por una Ley Orgánica; ningún apartado de esa Ley lo justifica.

Pero, aun más allá de eso, el aborto es antípoda a Dios; una ofensa directa al dador de la vida. Todo el que defienda o propugne la cruzada abortiva, puede estar convencido que tendrá que dar cuentas ante un Juez que no juzgará desde el estamento humano, sino desde una Legislatura vigente desde el principio de los tiempos.

Aun en los casos más críticos, debe aceptarse con resignación la nueva criatura. ¿Acaso algún padre contrata a un asesino para que mate a su hijo después de quedar tetrapléjico en un accidente? ¿No enfrenta la situación con valor y entereza? No hay ni una sola justificación para alterar el significado etimológico de ‘homicidio’.

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MI VIAJE AL INFIERNO

noviembre 24, 2011

24 de noviembre del 2011

Todos queremos el conocimiento; algunos esperan que les caiga encima sin esfuerzos, mientras otros lo persiguen con ahínco. Mas el conocimiento nace del buscar la verdad. Respecto a eso, Jesús nos dice: “Sigan las señales”. Y cuanto más estudio más me convenzo que hay tantas que resulta imposible no verlas. Nadie podrá decir el día de su juicio que han pasado desapercibidas por sus vidas, porque le será mostrado cada momento en que las recibieron. Y esto es Palabra del Señor.

Algunos dirán: ¿De qué señales hablas? Mas las han visto sin haber tenido que subir a avión, barco ni cohete espacial; solo que no quieren seguirlas. Y ya que no quieren seguir las que ven, daré una que no ven, por si logro prender algún motor de quebranto; de esos que rompen fecha de caducidad y llevan a la Salvación.

En la madrugada del martes 13 de sept de 2011 fui llevado al abismo. Y aprendí que la fosa empieza aquí arriba. No había querido exponer esto antes por razones obvias: temor a no ser creído y resultar humillado. Cada día me he preguntado si no habría sido una simple pesadilla, una jugada de mi subconsciente; por eso hinqué rodillas, oré sobre esto al Señor, y rogué me hiciera saber si provenía de Él, si había permitido que yo viviera aquella horrorosa experiencia para que testificara al mundo.

Oré con los ojos cerrados y luego abrí la Biblia para ver la respuesta. Fue impactante: a la izq. apareció Isaías 9; a la derecha Isaías 14, y en el medio, unidas verticalmente, como si una mano invisible las estuviera sosteniendo, el resto de páginas entre estos dos capítulos. Comencé por Isaías 14:

[‘El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo
.]

Luego leí el de la izq., Isaías 9:2, que profetiza sobre la llegada del Mesías, el Hijo de Dios que libra del infierno y de la muerte:

[El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.
Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.]

Su respuesta no pudo ser más categórica; un capítulo citó el infierno, y el otro a Jesús: el único que salva de él. Este es el testimonio de lo que viví:

Yo hablaba en una calle sobre el Reino de Dios a un grupo de personas. Se reían de mí; les decía que era invisible a nuestros ojos porque pertenece a otra dimensión: la espiritual. Se rieron más aun; entonces surgió de pronto un ser oscuro, sin rostro, y lo señalaron diciendo: ¡Mira, aquí está tu Dios! Y eso generó una carcajada aun mayor.

Luego varió el contexto: Yo caminaba, y un camión sin retrovisores ni puerta derecha pasó por mi lado. Lo conducía un hombre bajito, moreno; perfectamente identificable si volviera a verle, debido a la ausencia de puerta derecha. Iba a gran velocidad, y le hice señas para que aminorara, pero me dirigió una mirada de desprecio, y presionó aun más el acelerador. No oyó mi aviso ni los legados por quienes le antecedieron [de ahí la ausencia de retrovisores]. Solo miraba hacia delante, sin considerar lo cortos de vista que solemos ser los humanos, que observamos solo lo que queremos.

Y de pronto vino una visión de futuro, en una caverna lúgubre y tenebrosa. Una procesión, muy similar a la católica convencional, pasaba entre una multitud de hombres y mujeres. Unos portadores conducían un trono [no pude ver lo que había encima]; y uno de ellos, Carod Rovira apariencia bonachona, con gafas y bigotes, se dirigió al grupo de mujeres presentes y gritó, riendo con maldad, una frase bestial que no quiero repetir. He intentado contactarle para referirle la experiencia, pero me ha sido imposible.

Solo días después, la biógrafa de la realeza describió un incidente en el que se había visto involucrado el susodicho: En el viaje que hicieron a Israel  él y Maragall, en mayo del 2005, como miembros del Tripartito de Cataluña, el señor Maragall hizo una foto burlesca a Rovira mientras este reía, sosteniendo una corona de espinas sobre su cabeza, souvenir que suelen vender allí a los turistas. El rey, supuestamente cristiano, en lugar de pedir explicaciones, fue a besarle los pies a una talla hecha con manos humanas, que tiene ojos y no ve, manos que no abrazan, y pies que no andan: el Cristo de Medinaceli.

También vi algo espantoso: tras la procesión iban unas personas enyugadas a un grueso madero que ellos mismos transportaban sobre sus hombros, y del que pendían cadenas cuyos extremos se ceñían a sus cuellos. Llevaban sus ojos desorbitados de espanto, mientras daban alaridos espeluznantes.

Algo más atrás, aunque sin cadenas, arrastrando los pies y mirando al suelo, como sin poderse explicar qué hacía allí, les seguía alguien a quien considero la mejor persona de la realeza española: la reina Sofía. Pregunté por qué ella; y recibí que ‘yo no tenía que saber causas, sino solo dar testimonio, pues la causa saldrá ante los ojos de quien acepte la Palabra’. Y fui fiel; yendo contra la razón y la lógica, le envié una carta sobre la visión. Pero no tuve respuesta.

Eso ocurrió en la madrugada del martes 13 de septiembre del 2011. El  8 de noviembre, el fiscal anticorrupción de Baleares, Pedro Horrach, dirigió el registro en las oficinas de una red de sociedades vinculadas al Instituto Nóos en Barcelona… precididas por el yerno de la reina: Iñaki Urdangarín. Para mí fue una sorpresa haber recibido esa revelación sobre la implicación futura de alguien de la Casa Real Española, que saldría a la luz días más tarde. 

Hoy, 24 de noviembre 2011, ante la situación que vive la familia real, pienso además si la fatalidad que atraviesa el rey de España va más allá de sucesos azarosos. Pienso si su complicación física y las humillaciones recientes a las que están siendo sometido él y la monarquía española, no es sino una muestra del enfado de Dios por la ligereza de actuación de miembros de la familia.

Todos andan tras la gloria de hombres, recibiendo o confiriendo medallas,  sin amonestar a nadie que vulnere la moral y cívica establecida por el Señor Jesucristo. Jamás ha habido en España tanta tolerancia y apaño ante la violación flagrante y continua del Evangelio de Cristo.

Pero volvamos a lo que nos ocupa: De allí fui llevado a otro sitio donde fui partícipe directo: custodiado por gente que no conocía, yo bajaba unas escaleras con un grupo de personas perfectamente identificables, bajo una luz amarillenta y plomiza. No vi focos por ninguna parte, por lo que supuse que tal semiluz provenía de más abajo. Llegamos a una especie de descansillo franqueado por un barranco, y allí dejaron una parte del grupo, mientras el resto continuamos descendiendo.

Entonces me inquietó el corazón la convicción de que nos conducían hacia un lugar a donde nadie quería ir. De pronto, vi una vía alternativa que bajaba a la izquierda, y por allí escapé, mientras el resto continuó descendiendo. Corrí con toda la rapidez que imprime la desesperación, intuyendo que me seguían, y salí a una especie de explanada con cavernas, de unos 50 ms cuadrados. Veinte metros a mi izquierda divisé otra escalera que solo subía, y hacia ella me dirigí a toda velocidad.

Justo al pisar el primer escalón giré mi hombro y vi al que me perseguía: era un hombre alto y corpulento, de abundante pelo rizado y rojizo, identificable si volviera a verle, aunque Dios sabe que prefiero no volverle a ver jamás. Se había parado en la escalerilla del recodo que yo había bajado momentos antes; me miraba con una risa sarcástica, y supe que me decía que tenía todo el tiempo del mundo, que estaría ahí esperando por mí, que su esperanza era que yo volvería a bajar sin opciones de regreso. Comprendí que no me detuvo porque no le estaba permitido.

Salí de allí muy compungido, impelido hacia arriba; subí otro nivel, y vi más abajo al primer grupo, el separado al borde de un precipicio. Alzaron sus ojos hacia mí y uno de ellos, también perfectamente identificable, un mulato joven y fuerte, me preguntó dónde habían llevado al resto. Y en el mismo instante en que les decía que no sabía, nos llegaron gritos terroríficos, mientras la luz amarillenta subía de intensidad y se volvía rojiza.

No puedo describir la sensación de angustia tan grande que llenó mi corazón en esos instantes. ¡Jamás había sentido nada igual en toda mi vida! Y conste que he vivido situaciones donde tiembla el hierro; hasta un bombardeo, ametrallamiento incluido,  mientras aviones sobrevolaban mi cabeza.

La consternación me dio fuerzas, y seguí subiendo hasta salir a un sitio gris, sucio, pestilente, lleno de gente normal: era una calle. Reconocí una ciudad actual; había logrado salir al fin. Pero nuestras malas acciones, nuestros desatinos y violaciones constantes de la ley de Dios, quitan luz y dan una expresión lúgubre similar a la de abajo, en las calderas de satanás.

Desde esa óptica, vi que en realidad habitamos un valle de sombras, pese a estar bajo la brillante y refulgente radiación solar. Pero había salido; di gracias a Dios, y hoy doy mi testimonio. Y mi vida y mi alma pongo por prenda ante Jesús si he mentido en algo; que un camión haga asfalto conmigo si no he vivido cada situación que he descrito.

¡Qué el Señor dé a todos discernimiento y aprovechen este día, en el ya mismo! Nadie conoce su propia fecha de caducidad ni si despertará un día en ese mundo de muertos vivos. Arrepiéntanse todos los que hayan violado las leyes de Dios, pues no saben si mañana vivirán; no sea que ya tengan reservado su pasaje hacia el abismo. ¡Arrepiéntanse y sean salvos! Esto no es un juego ni un cuento del ‘coco‘, del que no saco ningún beneficio.

Doy fe [porque también lo viví en la madrugada del lunes 8 de febrero del 1994, luego de haberme bautizado en el nombre del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo], que es real lo que advierte Efesios 5:14:

¡Despierta, tú que duermes! Sal de entre los muertos, y te iluminará Cristo.

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