CAMPANILLAS, PETER PAN Y CRONOCITOS CARIÑOSOS.

Junio 27/20011.
Hoy continuaremos el análisis del artículo pro-evolucionista presentado en el siguiente link como supuesto apoyo científico a la teoría evolutiva:

http://www.uruguayeduca.edu.uy/Userfiles/P0001%5CFile%5CLos%20or%C3%ADgenes%20de%20los%20eucariotas.pdf

Analizaremos dos párrafos, porque se relacionan:

1- {“Hartman postula un tipo de célula ancestral separado, que denomina Cronocito. Sugiere que un Cronocito (C) absorbió a un archaea (A) y a una bacteria (B) y formó un eucariota (E): E = A + B + C, haciendo que los eucariotas de hoy sean una combinación de esos tres tipos de células.”}

Esto es otra especulación falta de evidencias: El cronocito no existe; jamás ha sido visto en ningún microscopio, en ninguna parte del mundo. Tiene el mismo peso científico que la liliputiense ‘Campanillas’, esa ficticia mujercita con alas del cuento infantil ‘Peter Pan’. Nació de ilusión, igual que Caperucita, Cenicienta, y otras lecturas para niños.

2- {En la publicación Proceedings de la NSA, Hartman presenta pruebas de su hipótesis ABC: un conjunto de proteínas eucarióticas que no se encuentra en ninguna bacteria ni archaea. Hartman encontró 347 proteínas que él y el coautor Alexei Federov, de Harvard, llaman proteínas de firma eucariótica. Entre estas se encuentran algunas asociadas al citoesqueleto, y eso ha llevado a Hartman a la conclusión de que el cronocito tenía el mecanismo necesario para absorber otras células.}

Otra tergiversación de la verdad observada en laboratorios del mundo entero. Continúan sin ver la realidad: arqueas y bacterias tienen una velocidad de reproducción sin igual. Una sola de ellas, cada día, genera otras 20,000””000,000”’000,000”000,000’000,000, una cifra impronunciable. Ahora imaginen cada laboratorio evolucionista del planeta buscando el Nóbel con su cepa de varios millones de microbios. ¡Penta trillones de ellas reproduciéndose en la Tierra, desde por la mañana hasta la noche cada día, los siete días de la semana, los 30 días del mes, los 12 meses de un año. Si hay un ser vivo que brinda la oportunidad de mostrar evolución, esos son los microorganismos; sin embargo, jamás ha sido vista ni la intención genética de adquirir orgánulos eucariotas, en ningún laboratorio terráqueo.

Esas 347 proteínas siguen sin aparecer a día de hoy en procariotas; pese a su vertiginosa velocidad de reproducción, ningún procariota ha exhibido jamás ni siquiera el intento genético para formar la decena de orgánulos que la separan del eucariota. El único dato científico comprobado es que son proteínas típicamente eucariotas, las constituyentes de todos los millones de especies animales y de casi el millón de plantas registrados.

Y más importante aun: jamás se ha visto ni el cronocito, ni esa actividad socio-cariñosa que se le atribuye. Lo único científico bajo microscopio es que cada vez que una bacteria incursiona en otra la destruye. No crea nada nuevo. Son heterótrofos por depredación o parasitismo; hay miles de ejemplos de esto.

Bacterias como Bdellovibrio parasitan dentro de otras y las matan; y algunas Myxobacterias, como la Myxococcus, matan y succionan. Jamás se ha visto que la absorción de ningún bicho por otro implique una mejora genética, ni mayor información en el ADN del hospedador, sino una respuesta a vida o muerte contra el organismo ocupa.

En este blog se ha dicho que aunque la especulación es normal en ciencias, en la Biología no tiene por qué ser así. Cada proceso celular se puede ver, analizar y compartir en laboratorios de todo el planeta. No hay números imaginarios, ni vectores angulares cambiando; todo es predecible, pues todo proceso se desarrolla según el programa informático ADN, la instrucción para la vida.

Y aunque este contiene aun muchas incógnitas, se hace patente ante nuestros ojos para estudiarlo; solo dejándolo correr por sí mismo tenemos acceso a él al menor nivel que ninguna otra Ciencia puede llegar: el molecular y microscópico.

No hay números imaginarios en Matemáticas por capricho; la Geometría espacial, infinita, tiene el inconveniente de distancias angulares siempre cambiantes, y con la Física teórica pasa algo semejante. Matemáticos, geómetras y físicos intentan responder verificadas incógnitas reales actuales; y para ello se ven obligados a teorizar sobre lo que no saben con exactitud, basándose en lo que ven. Pero en Biología evolutiva se teoriza sobre el pasado, ninguneando caprichosamente datos de laboratorio empíricos, y actuales que contradicen todo aquello que plantean.

Amparándose en la desinformación que el pasado implica, intentan desvirtuar la realidad biológica que explosiona hoy ante nuestros ojos; niegan lo que vemos, en favor de apoyar lo que jamás ha podido ser visto en ningún laboratorio del planeta.

Pero eso no es Ciencia, sino capricho; solo historiadores y filósofos especulan sobre el pasado, intentando explicar el presente. La biología no necesita caprichos; mirando sus registros se establece el pasado. La experiencia actual dice que una bacteria, pese a su colosal velocidad reproductiva [una sola genera cada día otras 20 00000000000000000000000000], con casi 10 millones de tipos diferentes de ellas, desde hace cuatro siglos, jamás ha evidenciado ni tan siquiera la intención genética de alterar su ADN para saltar a otro tipo de microbio.

Lo que SÍ se evidencia a día de hoy, es que las especies no saltan entre sí de unas a otras; que los híbridos no generan poblaciones; que el ADN fija una frontera infranqueable entre especies; que ni siquiera vemos esos pasos entre las aves, con 10000 especies invariables, entre las cuales jamás ha sido vista un híbrido que dé cigotos viables, sino todo lo contrario: solo anidan parejas de la misma especie. En la vida real, el águila no anida con la cóndor, ni el gorrión con la canaria; en la vida real, un canario siempre da canarios, el cóndor da cóndores, y el águila da solo águilas.

En la vida real, entre 20000 familias distintas de reptiles, vemos que el caimán da caimanes y el cocodrilo cocodrilos; siendo imposible que una caimana tenga cría con un cocodrilo. Ninguno embriona con una especie distinta a la suya ni da una especie nueva. En la vida real, las 128 especies de la familia Chamaeleonidae [camaleones] solo tienen crías si se unen parejas de la misma especie, y jamás da algo distinto a ellas, manteniéndose las 128 fielmente repetidas y separadas según su ADN, acreditando que lo ‘parecido‘ solo puede presentarse como sinónimo de evolución desde el anticientificismo.

En la vida real, las 550 especies de Iguanidae [iguanas] solo crían si padre y madre pertenecen a la misma especie de iguanas, y jamás dan una especie distinta a ellas; las 550 mantienen sus fronteras genéticas durante siglos, fielmente separadas, acreditando que lo ‘parecido‘ solo puede presentarse como sinónimo de evolución desde el anticientificismo.

En la vida real, las 200 especies Lacertidae [lagartos], solo crían si padre y madre pertenecen al mismo tipo de lagarto, y jamás dan una especie distinta a ellas, manteniéndose las 200, durante siglos, fielmente separadas según su ADN, acreditando que lo ‘parecido’ solo puede presentarse como sinónimo de evolución desde el anticientificismo.

En la vida real, 2500 especies de Serpentes (Ophidia), solo crían si padre y madre pertenecen a la misma especie de serpiente; jamás dan una especie distinta a ellas, manteniéndose las 2500, durante siglos, fielmente separadas según su ADN, acreditando que lo ‘parecido‘ solo puede presentarse como sinónimo de evolución desde el anticientificismo.

Pese a que jamás ha sido visto despuntar un ala en ningún réptil, pese a que la Ciencia ha determinado explícitamente que los híbridos son incapaces de generar poblaciones, por serle imposible generar cigotos compatibles con la vida, a pesar de que vemos que 10000 especies de aves ni siquiera pueden relacionarse entre sí generando una sola especie distinta, y a pesar que 20000 especies de reptiles son incapaces de generar ni una sola especie reptil nueva, aun siguen enseñando en las aulas que los reptiles adquirieron alas y empezaron a volar como pájaros.

Y a esa barbaridad especulativa, tergiversadora y mentirosa, incompatible con la realidad observada ante nuestros ojos, nos quieren obligar que la aceptemos como Ciencia.

Que sigan escribiendo párrafos absurdos, que sigan presentando criterios transformistas; no podrán alterar la realidad. El mundo no es el espectáculo circense que pretenden malinstruir; al parecer no compartimos el mismo planeta, pues nada de lo que propugnan es coherente con lo que podemos ver en todo laboratorio, toda selva, y todo zoológico en la Tierra.

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