“LA ILIADA, E.T… y LA BACTERIA ENDOSIMBIÓTICA”.

5 de Junio/2011

En 1925, por ignorancia cristiana [bíblica y científica], el vergonzoso juicio Scopes consintió que tergiversación y mito fueran asignaturas a aprobar en clases de biología. Por vez primera se permitió a la mentira la entrada en Ciencias, con banda de música, redoble de tambor, y voluble ondulación de la bandera darwiniana.

Desde entonces, la demagógica especulación evolutiva quebró el criterio unificado sobre la Creación de Dios como origen biológico de las especies, fraguando cada vez más debate entre ‘Creacionistas’ y ‘Evolucionistas’; creyentes y ateos; cristianos, y anticristos. La vanidad, la soberbia y la egolatría fueron herramientas usadas por el enemigo de Dios para doblegar la fe; biólogos cristianos se unieron a la corriente ateísta, prefiriendo gloria de hombres y negando a Jesús, quien dijo en Mat 19:4:

“¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo…?”

¿Acaso puede existir algo antes del principio? Jesús, eternamente rotundo, no dejó fisura por la que pudiera entrar un virtual e inexistente homínido, científicamente imposible de aparecer en la esfera biológica, por híbrido, por estéril… por su imposibilidad de garantizar cigotos viables. Prefirieron seguir la estupidez humana, avergonzándose de Cristo, negándole; obviando su advertencia de Mat 10:33:

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres,  yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

El cristiano de hoy no tiene mayor deber que defender el legado íntegro de Jesús. Desde la fe, debe ser consciente que cada palabra suya que nos dejó está acuñada en la Verdad. Debemos estudiar y prepararnos; no evadir el amparar su Evangelio, sino esforzarnos por ser capaces por escudarlo con la Ciencia, pues su enemigo de siempre, utilizando la ignorancia humana, acude a la distorsión de toda verdad biológica, para intentar desestabilizar la Palabra de Dios entre los hombres.

Así, cada día más blogs cristianos instruyen sobre cómo anular la parodia evolutiva. En esa línea, analizaremos un artículo presentado como evidencia de conocimiento y sabiduría, estando en realidad sustentado por el dislate y el absurdo. Este es el link:

Orígenes Eucariotas

 Pero ni la literatura mítica ni la infantil, pueden ser consideradas científicas. Por eso, el análisis de este ensayo evolutivo se hará por partes, sobre párrafos concretos. Imaginen un juicio que decretaría la exclusión definitiva de la teoría de la evolución de las especies y su condenación al ostracismo. ‘Evo’ sería la propugna evolutiva, y ‘DD’, la del abogado que defenderá al Diseño Inteligente como origen de toda la Biología del planeta.

1.- “LA ILIADA, E.T… y BACTERIAS ENDOSIMBIONTES”.

Evo{“La mayoría de los científicos acepta en la actualidad que por lo menos las mitocondrias (que se encuentran en casi todos los eucariotas) y los cloroplastos (que se encuentran en todos los eucariotas fotosintéticos) descienden de bacterias absorbidas…”}

DD-. ¡Protesto Señoría! Especulativo por falto de evidencias, y ocultista por no mostrar la esencia. Esta sala debe saber la verdad científica: mienten respecto a un orgánulo esencial en la célula desde su inicio, e ignoran la aparición de otros nueve: Núcleo, Citoesqueleto, Retículo endoplasmático, Aparato de Golgi, Lisosomas, Cloroplastos, Sistema vacuolar, Centrosoma, Peroxisomas… ausentes todos en la bacteria. No es científico explicar un todo, especulando en argumentación sobre una sola de sus partes. No solo deben mostrar cómo surgen las mitocondrias que el ADN bacteriano jamás sintetiza; sino además ese gran resto.

Lo real, lo científicamente empírico son estas 3 evidencias absolutas: [el abogado presentará gráficas elaboradas por genetistas de prestigio]

1- El 80% de las proteínas mitocondriales no se sintetiza en la mitocondria, sino lejos de ellas, en los ribosomas; y el proceso ocurre según instrucción inscrita en el ADN nuclear, fuera de la mitocondria. ¿Cómo hablar de endosimbiosis, si existe en un área exterior a ellas una Instrucción para crearlas? El ADN nuclear sabe cómo hacer mitocondrias; hace la mayoría de las proteínas que la conformarán, y luego las conduce hasta su área; su aparición ‘fortuita’ es un dislate anticientífico.

2- El ‘Síndrome de Reducción de ADNmt’, mal genético, implica un gen del ADN nuclear, reduciendo la cuantía de mitocondrias en tejidos. O sea: lo provoca la mutación de un gen existente fuera de la mitocondria, que controla a esta, sabiendo a cada momento qué cantidad de energía necesita la célula; con tal conocimiento, determina la cuantía de la cantidad de mitocondrias a fabricar. Insinuar que la aparición mitocondrial surgió porque un bicho se tragó a otro, es como insinuar que un reptil puede echar alas porque se coma un canario. Resulta infantil e irracional, no científico ni inteligente.

3- Hay 13 polipéptidos, complejos de la fosforilación oxidativa, regulando la energía de la célula [El abogado exhibirá gráficos de genetistas de prestigio]: 7 del I, 1 del III, 3 del IV y 2 del V). Pero, ¡El complejo II es codificado completamente por el ADN nuclear, fuera de la mitocondria, controlando y regulando a esta! ¡No apareció por azar! ¡Una instrucción, fuera de ella, prevé su existencia!

Insinuar que la instrucción inscrita en el ADN nuclear para codificar el complejo II de la fosforilación oxidativa llegó a allí, porque un bicho se comió a otro, es como decir que el ADN de un elefante adquiere la instrucción para elaborar cloroplastos y el paquidermo llegue a respirar como las plantas, gracias a ser herbívoro. No es argumento científico, sino prosa argumentativa, científicamente estúpida; sin ánimos de ofender a nadie.

Si la mitocondria depende de inscripción externa, el ADN nuclear que la regula, ¿cómo insinuar su aparición por endosimbiosis de dos bichos? Esa inscripción muestra que se diseñó desde el inicio a la mitocondria como pieza celular clave. La mitocondria es a la célula, lo que una planta generadora de corriente a una ciudad. Hay una instrucción, científica, inteligente y producto de diseño [no azarosa], pues antes de la elaboración final de mitocondrias hay todo un organigrama: [El abogado presentará gráficos de biólogos moleculares de prestigio internacional]

a- Esta sala debe saber que una subestación eléctrica garantiza la corriente que necesita un núcleo poblacional dado; sin tal energía, no podrían existir comercios, hospitales, industrias, etc. Para ello, existe todo un servosistema, un régimen de mando y control autómata que, según la necesidad [por ej. en horarios de mayor consumo], garantice en todo momento la demanda. O sea, un proceso inteligente que incrementa o limita la producción de corriente, actuando como un lazo de retroalimentación sobre el propio sistema que proporciona la energía.

Y en la mitocondria ocurre algo similar: un módulo sensor, regido fuera del ADN mitocondrial [en el ADN nuclear], detecta la actividad mitocondrial, y crea señales de control según la necesidad de energía de la célula. Ese diseño decide en qué momento regular la cantidad de mitocondrias necesarias, según el esfuerzo celular, si detecta que no se puede satisfacer toda la demanda. ¿Cómo lo hace? Es aun un enigma para la Ciencia; pero se sabe que lo hace, que está diseñado para funcionar así. Es un dispositivo inteligente que gobierna la acción de un circuito, desde un sistema externo; un diseño de ingeniería a nivel microscópico. A nadie se le ocurriría ni siquiera plantear que los sistemas sensores de una subestación eléctrica existen por endosimbiosis, sino que se deben a un diseño inteligente.

b- Hay un ejército de elementos microscópicos, que en operación perfectamente coordinada por una instrucción del ADN nuclear, fuera de la mitocondria, espera por una señal de ‘Start’, para empezar toda una operatoria e ir ligando aminoácidos específicos en los ribosomas de la célula, lejos de la mitocondria, seleccionando entre 20 de ellos al adecuado en cada gestión, y uniéndolos después paso a paso, en bloques de 3, durante cientos y a veces miles de secuencias, hasta que otra señal, esta de ‘Stop’, de la orden de parada. Ese proceso se repite ininterrumpidamente a lo largo de la vida, garantizando desde lejos que lleguen a la mitocondria el 80% de las proteínas que necesita para funcionar como fuente de energía para la célula, cada vez que se necesite.

Extrapolemos eso a la vida real: un generador de energía cuya fuente es la hulla, el carbón mineral. En la planta hay una serie de mecanismos que arrojan lectura sobre el consumo, diciendo cuánta corriente se disipa ‘afuera’, y cómo se comporta el voltaje dentro del sistema. En general, si se incrementa mucho el consumo de energía [salida de trabajos y posterior encendido de cocinas eléctricas, calentadores de duchas, TV, etc.] si excede la capacidad de entrega de corriente de la central, el voltaje decae, para mantener la potencia de diseño de la planta. ¿Cómo evitar esto? Pues metiendo más hulla en los hornos, incrementando la fuente de energía.

Se alimentan los hornos con hulla, mientras el diseño de control inteligente indique que sea necesario. ¿Alguien puede pensar que la hulla llega por endosimbiosis? Pues es lo mismo, a otro nivel: el músculo necesita más o menos energía según su función; ante un trabajo físico, se precisa mas que ante la TV; y más si estudiamos para un examen que relajados en el cine. Y siempre habrá un diseño actuando como sensor, fijando la actividad mitocondrial, cuantificándola. No hay un cartel en la entrada de la célula de ‘Se solicitan bacterias endosimbiontes para volverse mitocondrias’, sino todo un sistema inteligente creando las mitocondrias según necesidad. Y ese sistema es innato; repito: el hecho de que exista una instrucción regulando la mitocondria desde afuera, evidencia diseño, no azar, desde los inicios.

c- El 80% de las proteínas imprescindibles para crear mitocondrias son elaboradas fuera de esta, y se llevan luego al sitio preciso que ocuparán en la célula. Son moléculas de ácido ribonucleico, conocidas como ARN; cuya función específica en este caso es, primero transportar los ingredientes de la receta celular: aminoácidos, según dicta la instrucción que inscrita en el ADN, y luego las proteínas ya hechas a partir de estos, hacia las mitocondrias. Son verdaderos vehículos orgánicos que ‘saben’ cuándo deben realizar su cometido, y ‘por qué‘ vías hacerlo.

Eso es lo que dice la Ciencia que ocurre a nivel celular. La endosimbiosis casuística es utopía; no encaja en esta evidencia; se hace ineludible la inteligencia de diseño. ¿Cómo hacer coherente que exista la instrucción para regular y hacer mitocondrias, con el hecho de un origen casual de estas? Es un sinsentido más del anticientificismo evolutivo.

Cada nueva mitocondria depende del programa que aparece inscrito en el ADN del núcleo de la célula eucariota, lejos de ese núcleo, que regula paso a paso tanto su cantidad, como el momento en que esta es necesaria, ya sea por necesidad de mayor energía ante determinado esfuerzo, o por simple acción de reposición, por daños. La evidencia científica es que la mitocondria no surge por procesos anexionistas debidos al birli-birloque, sino que responde a una expectativa de diseño inteligentemente programada.

Decir lo contrario; solo insinuarlo, no solo no es científico, sino que constituye una burrada que provoca en cualquier mente normalmente inteligente, un sentimiento de vergüenza ajena.

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