EL ALMA DE LAODICEA EN ESPAÑA.

7 de febrero/2011

Hoy me ataca una verdad filosófica: “Un país que renuncie a su historia, deja de pertenecer a sí mismo para ser esclavo de la historia impuesta por otros”. Se patentiza en que España ha declinado sus propios valores para adoptar viejas e inútiles ideologías extranjeras que jamás dieron buenos frutos ni siquiera en la propia tierra donde germinaron. La Hispania mencionada por el apóstol Pablo en sus cartas, aun está sumida en el odio generado por una cruenta guerra civil debida, no al cristianismo, sino al deseo de apartarse de él y de las leyes de Dios que este implica.
 
Es probable que la mayoría de los adheridos a ‘La República’, al entonar la Internacional Socialista, no fueran conscientes de la Palabra que sellaron [y que sellan quienes aun hoy la cantan] en el libro que acopia la causa abierta por Dios contra el humano. Su letra dice:
 
No más salvadores supremos, ni César ni burgués ni Dios; nosotros mismos nos haremos nuestra propia redención”.
 
Los chinos tienen un proverbio que reza: “Uno es amo de su silencio, y esclavo de lo que conversa”. Y el propio Jesús advirtió que nuestras palabras nos juzgarán: [Mat 12:36-37]
 
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”
 
Y esa instrucción profética de Jesús fue científicamente acreditada [casualmente], por el célebre neurocirujano Wilder Penfield. Con más de mil operaciones a cerebro abierto, investigando la epilepsia, escribía lo narrado por sus pacientes respecto a vivencias ya olvidadas; tan lejanas a veces, que se remontaban al período de niñez entre amigos, primos y familiares.
 
Con total consciencia referían lo que ocurría mientras el investigador cambiaba de posición los pequeños electrodos que usaba en sus cerebros. Se azoraban y comentaban que se veían y oían a sí mismos, como si un vídeo proyectara sus pasados en la pantalla de su mente. Un lejano recuerdo, ya olvidado, pero enigmáticamente vivo en algún punto del subconsciente que ni el propio especialista pudo situar. Y eso evidencia que, como predijo Jesús, estamos encadenados a nuestros actos y palabras de por vida.
 
Por otra parte, un documento resulta históricamente cierto si ha sido comprobado. Así, existen pruebas, por ejemplo, de la existencia de Alejandro Magno; y eso le constituye per se en un personaje histórico. Y por tal razón se le estudia en todo instituto de bachillerato y en algunas facultades universitarias. Así, desde la lógica y la razón resulta incomprensible que otro más reciente: Jesús de Nazaret, cada día se está desalojando de las clases de historia en sociedades tradicionalmente cristianas; aun existiendo más pruebas fehacientes de la existencia de Jesús de Nazaret que la de Alejandro Magno: judías, romanas y cristianas.
 
Creo que algo tiene que ver con ello que el macedonio es todo un icono gay, y el malgobierno de estos tiempos antiCristo evita caer en ofensas políticamente incorrectas que luego se vuelvan contra ellos en las urnas. Así, el Gobierno Occidental del planeta se sume cada vez más en el ateísmo y la enemistad con Dios; y lejos de rectificar, profundizan en su alejamiento con alevosía y saña, perdiendo todo el respeto por el Creador de cada milímetro que pisan, y de cada centímetro cúbico del aire que respiran.
 
Sin embargo, el Cristo ignorado en clases de historia, es más histórico que el conquistador de Persia. Lo acreditan los muchos testimonios de personas que convivieron con Él durante años, y que no recibieron ningún dinero por dejarlo escrito, pues no existía comercialismo editorial en aquella época.
 
También sus propios enemigos judíos, que le crucificaron [Sanh 43ª, y 107; Sota 47b; J. Hag. II,], y crónicas de escritores del siglo I y II, como: Cornelio Tácito (54-119), Suetonio (60-122), Plinio el Menor (62-113), Luciano (90), Celso, y el Príncipe de Bitinia, hablan de Jesucristo. Además de los relatos del historiador Flavio Josefo, judío y ciudadano romano, que en el año 64 fue a Roma para interceder ante Nerón, a favor de la liberación de sacerdotes judíos amigos en cárceles romanas. En ‘Antigüedades Judías’, menciona al Jesús de Nazaret histórico, en el capítulo XVIII.
 
Por eso es que, comparando el hoy con la verdad histórica española, resulta antiacadémico el esfuerzo constante, desmedido y malintencionado por sacar al Crucificado de las clases de Historia, de Moral, y de Cívica. Al abandonar los valores propugnados por Jesús, se vacían los fundamentos y el respeto, ya no solo a los semejantes, sino a sí mismos, a los propios profesores, y, en apabullante espasmo, hasta a los mismos padres.
 
El cristianismo, cada vez más negado a los niños desde décadas, mucho [si no todo] tiene que ver con que España esté hoy a la vanguardia en consumo de cocaína y todo tipo de estupefacientes conocido y por conocer. La juventud española se ha convertido en conejillo de indias de todo laboratorio internacional que lance al mercado cada nueva bazofia drogata concebida en esta vorágine de degradación moral que succiona al planeta.
 
Y no solo ahí son abanderados los jóvenes españoles, sino en cuanto a afectados por el UVH [alias SIDA], fracaso escolar europeo, consumo de alcohol a nivel universitario, relaciones sexuales precoces, tatuaje del cuerpo, piercings, abortos, etc.
 
Algo ya previsto hace miles de años en el Salmo 11:2-3, como efecto del negar a Dios:
 
Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Y, si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué será del justo?
 
Los fundamentos fueron establecidos durante toda la instrucción de Jesús, hasta su Testamento. En términos jurídicos, un testamento es la declaración donde alguien expresa su última voluntad para que se cumpla luego de su muerte, respecto a sus bienes, y los asuntos que le conciernen. Es decir, constituye un documento con la disposición de alguien para después de su muerte; siendo el testamentario la persona encargada por el testador para hacer cumplir Su última voluntad.
 
Jurificar es convertir en ley lo que antes era una norma de conducta. Jesús de Nazaret advirtió a escribas y fariseos que alteraban la ley, buscando la gloria de hombres. En el imperio romano, un jurisconsulto era el intérprete del derecho civil; su resolución tenía fuerza de ley. Y eso ha llegado hasta nuestros días; de hecho, el ‘Derecho Romano’ es una asignatura de obligado curso en las facultades fábricas de abogados de casi todo el mundo.
 
En general, caer bajo jurisdicción de alguien es someterse a quien tiene potestad, competencia, y jurisdicción para juzgar sobre el conflicto que se califica. Por tanto, ese alguien es competente para dictar sentencia sobre el sometido. Lo jurisdiccional refiere el territorio bajo jurisdicción; y Jesucristo es el juez omnijurisdiccional que volverá para juicio.
 
Jesús pedirá cuentas a sus testamentarios, que no somos otros que los cristianos, respecto al cómo hemos difundido y presionado para que se cumpliera Su legado. Y todos sabemos que el Señor reprende la ociosidad en sus asuntos; es algo que Su iglesia conoce de sobra, porque Él mismo se lo ha hecho saber, reiterándolo prácticamente en cada uno de sus sermones.
 
 Aun insistió sobre ello luego, a través de sus apóstoles, y escribas del Nuevo Testamento; y por última vez de nuevo, en ámbito general, al presentar al apóstol Juan, con categoría de ley, lo que constituyó su último legado testamentario apocalíptico, el que predomina sobre el resto, pues en jurisprudencia se sabe que lo último prima sobre todo lo anterior.
 
Hay un ulterior aviso del Señor sobre el peligro de sumirse en vagancia evangelística: el falso nirvana cristiano del ‘ya salvos gracias a su sangre’; el pensar que con volverse a Él en contrición ya todo está hecho, sin necesidad de ningún otro esfuerzo. Apo 3:14-22 dice:
 
Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
‘Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
 
Esa fue la última; la inicial [con paralelo en Lucas 6:12-49] es recogida en Mateo 5:11-15 su primer discurso, el sermón del monte galileo, Sus conocidas ‘bienaventuranzas’:
 
Bienaventurados sois si por mi causa os vituperan y persiguen, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, pues vuestro galardón es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas de antes de vosotros. Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos quienes están en casa.”
 
A quien no lo sepa, le diré que ‘almud’ [al-mud] es una palabra árabe que define una medida de capacidad… para zonas áridas, donde no hay frutos. De modo que aquí estamos ante otra aleccionadora y advertente parábola de Jesucristo.
 
En el AT, el sacerdote ofrecía el sacrificio en el templo, mas los animales eran inmolados fuera. Así, simbolizando el cordero perfecto, sin manchas, Jesús salió con Su Cruz hasta el Gólgota, y allí se ofreció a sí mismo en carne, sangre y agua, como puente de reconciliación con Dios.
 
Salgamos pues del templo con Cristo, como Él salió. Recorramos España, y lo que haga falta; engrasemos las rodillas y llevemos nuestros pasos como Él, fuera de la cómoda estancia, enfrentando vituperios y lo que venga. Incluso, si Él lo decide, la propia cruz que nos haga digno ante sus ojos.
 
El profeta Jeremías, que tuvo el alto honor de ser interlocutor del mismo Dios, murió apedreado. Otro grande, Isaías, fue serrado por la mitad. Urías murió a espada; también Santiago. Pedro alcanzó su gloria a través de muerte invertida en cruz; Juan Bautista y Pablo conocieron la eternidad en Cristo a través de la decapitación.
 
Sin embargo, a gran parte de la iglesia cristiana española le pesan los pies. La alabanza es buena y necesaria; y la palabra del Pastor fiel a Cristo, guía para mantenerse en el camino hacia Sión… pero es en la calle donde reina el pecado, y allí debemos ir, denunciando que lo malo y lo bueno del mundo será apartado para siempre por el Jesús Juez, Salvador o condenativo en Su retorno, según corresponda a las actitudes individuales.
 
“El último continente por explorar es la profundidad interior del alma de Laodicea latente en el ser humano. Esa enemistad íntima, esa tibieza frígida, y ese cansino discurso que busca gloria de hombres bajo el abrigo de los templos; algo sobre lo que Cristo advirtió y profetizó que nos resultaría muy difícil reconocer.”
 
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