EL ALMA DE LAODICEA EN ESPAÑA.

febrero 6, 2011

7 de febrero/2011

Hoy me ataca una verdad filosófica: “Un país que renuncie a su historia, deja de pertenecer a sí mismo para ser esclavo de la historia impuesta por otros”. Se patentiza en que España ha declinado sus propios valores para adoptar viejas e inútiles ideologías extranjeras que jamás dieron buenos frutos ni siquiera en la propia tierra donde germinaron. La Hispania mencionada por el apóstol Pablo en sus cartas, aun está sumida en el odio generado por una cruenta guerra civil debida, no al cristianismo, sino al deseo de apartarse de él y de las leyes de Dios que este implica.
 
Es probable que la mayoría de los adheridos a ‘La República’, al entonar la Internacional Socialista, no fueran conscientes de la Palabra que sellaron [y que sellan quienes aun hoy la cantan] en el libro que acopia la causa abierta por Dios contra el humano. Su letra dice:
 
No más salvadores supremos, ni César ni burgués ni Dios; nosotros mismos nos haremos nuestra propia redención”.
 
Los chinos tienen un proverbio que reza: “Uno es amo de su silencio, y esclavo de lo que conversa”. Y el propio Jesús advirtió que nuestras palabras nos juzgarán: [Mat 12:36-37]
 
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”
 
Y esa instrucción profética de Jesús fue científicamente acreditada [casualmente], por el célebre neurocirujano Wilder Penfield. Con más de mil operaciones a cerebro abierto, investigando la epilepsia, escribía lo narrado por sus pacientes respecto a vivencias ya olvidadas; tan lejanas a veces, que se remontaban al período de niñez entre amigos, primos y familiares.
 
Con total consciencia referían lo que ocurría mientras el investigador cambiaba de posición los pequeños electrodos que usaba en sus cerebros. Se azoraban y comentaban que se veían y oían a sí mismos, como si un vídeo proyectara sus pasados en la pantalla de su mente. Un lejano recuerdo, ya olvidado, pero enigmáticamente vivo en algún punto del subconsciente que ni el propio especialista pudo situar. Y eso evidencia que, como predijo Jesús, estamos encadenados a nuestros actos y palabras de por vida.
 
Por otra parte, un documento resulta históricamente cierto si ha sido comprobado. Así, existen pruebas, por ejemplo, de la existencia de Alejandro Magno; y eso le constituye per se en un personaje histórico. Y por tal razón se le estudia en todo instituto de bachillerato y en algunas facultades universitarias. Así, desde la lógica y la razón resulta incomprensible que otro más reciente: Jesús de Nazaret, cada día se está desalojando de las clases de historia en sociedades tradicionalmente cristianas; aun existiendo más pruebas fehacientes de la existencia de Jesús de Nazaret que la de Alejandro Magno: judías, romanas y cristianas.
 
Creo que algo tiene que ver con ello que el macedonio es todo un icono gay, y el malgobierno de estos tiempos antiCristo evita caer en ofensas políticamente incorrectas que luego se vuelvan contra ellos en las urnas. Así, el Gobierno Occidental del planeta se sume cada vez más en el ateísmo y la enemistad con Dios; y lejos de rectificar, profundizan en su alejamiento con alevosía y saña, perdiendo todo el respeto por el Creador de cada milímetro que pisan, y de cada centímetro cúbico del aire que respiran.
 
Sin embargo, el Cristo ignorado en clases de historia, es más histórico que el conquistador de Persia. Lo acreditan los muchos testimonios de personas que convivieron con Él durante años, y que no recibieron ningún dinero por dejarlo escrito, pues no existía comercialismo editorial en aquella época.
 
También sus propios enemigos judíos, que le crucificaron [Sanh 43ª, y 107; Sota 47b; J. Hag. II,], y crónicas de escritores del siglo I y II, como: Cornelio Tácito (54-119), Suetonio (60-122), Plinio el Menor (62-113), Luciano (90), Celso, y el Príncipe de Bitinia, hablan de Jesucristo. Además de los relatos del historiador Flavio Josefo, judío y ciudadano romano, que en el año 64 fue a Roma para interceder ante Nerón, a favor de la liberación de sacerdotes judíos amigos en cárceles romanas. En ‘Antigüedades Judías’, menciona al Jesús de Nazaret histórico, en el capítulo XVIII.
 
Por eso es que, comparando el hoy con la verdad histórica española, resulta antiacadémico el esfuerzo constante, desmedido y malintencionado por sacar al Crucificado de las clases de Historia, de Moral, y de Cívica. Al abandonar los valores propugnados por Jesús, se vacían los fundamentos y el respeto, ya no solo a los semejantes, sino a sí mismos, a los propios profesores, y, en apabullante espasmo, hasta a los mismos padres.
 
El cristianismo, cada vez más negado a los niños desde décadas, mucho [si no todo] tiene que ver con que España esté hoy a la vanguardia en consumo de cocaína y todo tipo de estupefacientes conocido y por conocer. La juventud española se ha convertido en conejillo de indias de todo laboratorio internacional que lance al mercado cada nueva bazofia drogata concebida en esta vorágine de degradación moral que succiona al planeta.
 
Y no solo ahí son abanderados los jóvenes españoles, sino en cuanto a afectados por el UVH [alias SIDA], fracaso escolar europeo, consumo de alcohol a nivel universitario, relaciones sexuales precoces, tatuaje del cuerpo, piercings, abortos, etc.
 
Algo ya previsto hace miles de años en el Salmo 11:2-3, como efecto del negar a Dios:
 
Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Y, si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué será del justo?
 
Los fundamentos fueron establecidos durante toda la instrucción de Jesús, hasta su Testamento. En términos jurídicos, un testamento es la declaración donde alguien expresa su última voluntad para que se cumpla luego de su muerte, respecto a sus bienes, y los asuntos que le conciernen. Es decir, constituye un documento con la disposición de alguien para después de su muerte; siendo el testamentario la persona encargada por el testador para hacer cumplir Su última voluntad.
 
Jurificar es convertir en ley lo que antes era una norma de conducta. Jesús de Nazaret advirtió a escribas y fariseos que alteraban la ley, buscando la gloria de hombres. En el imperio romano, un jurisconsulto era el intérprete del derecho civil; su resolución tenía fuerza de ley. Y eso ha llegado hasta nuestros días; de hecho, el ‘Derecho Romano’ es una asignatura de obligado curso en las facultades fábricas de abogados de casi todo el mundo.
 
En general, caer bajo jurisdicción de alguien es someterse a quien tiene potestad, competencia, y jurisdicción para juzgar sobre el conflicto que se califica. Por tanto, ese alguien es competente para dictar sentencia sobre el sometido. Lo jurisdiccional refiere el territorio bajo jurisdicción; y Jesucristo es el juez omnijurisdiccional que volverá para juicio.
 
Jesús pedirá cuentas a sus testamentarios, que no somos otros que los cristianos, respecto al cómo hemos difundido y presionado para que se cumpliera Su legado. Y todos sabemos que el Señor reprende la ociosidad en sus asuntos; es algo que Su iglesia conoce de sobra, porque Él mismo se lo ha hecho saber, reiterándolo prácticamente en cada uno de sus sermones.
 
 Aun insistió sobre ello luego, a través de sus apóstoles, y escribas del Nuevo Testamento; y por última vez de nuevo, en ámbito general, al presentar al apóstol Juan, con categoría de ley, lo que constituyó su último legado testamentario apocalíptico, el que predomina sobre el resto, pues en jurisprudencia se sabe que lo último prima sobre todo lo anterior.
 
Hay un ulterior aviso del Señor sobre el peligro de sumirse en vagancia evangelística: el falso nirvana cristiano del ‘ya salvos gracias a su sangre’; el pensar que con volverse a Él en contrición ya todo está hecho, sin necesidad de ningún otro esfuerzo. Apo 3:14-22 dice:
 
Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
‘Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
 
Esa fue la última; la inicial [con paralelo en Lucas 6:12-49] es recogida en Mateo 5:11-15 su primer discurso, el sermón del monte galileo, Sus conocidas ‘bienaventuranzas’:
 
Bienaventurados sois si por mi causa os vituperan y persiguen, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, pues vuestro galardón es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas de antes de vosotros. Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos quienes están en casa.”
 
A quien no lo sepa, le diré que ‘almud’ [al-mud] es una palabra árabe que define una medida de capacidad… para zonas áridas, donde no hay frutos. De modo que aquí estamos ante otra aleccionadora y advertente parábola de Jesucristo.
 
En el AT, el sacerdote ofrecía el sacrificio en el templo, mas los animales eran inmolados fuera. Así, simbolizando el cordero perfecto, sin manchas, Jesús salió con Su Cruz hasta el Gólgota, y allí se ofreció a sí mismo en carne, sangre y agua, como puente de reconciliación con Dios.
 
Salgamos pues del templo con Cristo, como Él salió. Recorramos España, y lo que haga falta; engrasemos las rodillas y llevemos nuestros pasos como Él, fuera de la cómoda estancia, enfrentando vituperios y lo que venga. Incluso, si Él lo decide, la propia cruz que nos haga digno ante sus ojos.
 
El profeta Jeremías, que tuvo el alto honor de ser interlocutor del mismo Dios, murió apedreado. Otro grande, Isaías, fue serrado por la mitad. Urías murió a espada; también Santiago. Pedro alcanzó su gloria a través de muerte invertida en cruz; Juan Bautista y Pablo conocieron la eternidad en Cristo a través de la decapitación.
 
Sin embargo, a gran parte de la iglesia cristiana española le pesan los pies. La alabanza es buena y necesaria; y la palabra del Pastor fiel a Cristo, guía para mantenerse en el camino hacia Sión… pero es en la calle donde reina el pecado, y allí debemos ir, denunciando que lo malo y lo bueno del mundo será apartado para siempre por el Jesús Juez, Salvador o condenativo en Su retorno, según corresponda a las actitudes individuales.
 
“El último continente por explorar es la profundidad interior del alma de Laodicea latente en el ser humano. Esa enemistad íntima, esa tibieza frígida, y ese cansino discurso que busca gloria de hombres bajo el abrigo de los templos; algo sobre lo que Cristo advirtió y profetizó que nos resultaría muy difícil reconocer.”
 
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EL CREACIONISMO EN LA CIENCIA

febrero 2, 2011

1º de febrero/2011

La batalla filosófica [no científica, pues no hay Ciencia si uno de dos la evita] entre evolución y creación, entró al mundo con la primera lucubración ateísta de la escuela jónica [VI aC], sobre el origen de la vida. Tal filosofía [que no Ciencia], bebió la intuición cosmogónica adoptada hoy por la filosofía [no Ciencia], del evolucionismo. 

El ateísmo aceptó una evolución natural y continua; el elemento primario variaba, según el gallo cantor de aquel gallinero indocto en cuanto a orígenes. Tales de Mileto la achacó al agua; Anaxímenes al aire, y Heráclito de Efeso dijo que toda existencia está en continuo cambio. Pero Anaximandro fue el pionero evolutivo: según él, los primeros animales surgieron del agua, y pasaron luego a tierra firme. Fue el primero en pensar que el hombre nació de un animal. O sea, la misma película de hibridismo ficción que obligan a ver milenios después, en salas académicas del mundo.
Galeno (130-201 d.C.), demostró desde la raíz del evolucionismo que no se trataba de una problemática científica, sino de contradecir a cómo fuera, el relato del Génesis:

Es precisamente en este punto que nuestra propia opinión y la de Platón y otros griegos que siguen el recto método de las ciencias naturales difieren de la posición adoptada por Moisés. Para este último parece suficiente declarar que simplemente Dios ordenó que la materia se estructurase en su debido orden, y que así sucedió; porque él cree que todo es posible para Dios… Nosotros, sin embargo, no sostenemos tal cosa; decimos que ciertas cosas son de natural imposibles y que Dios ni siquiera intenta tales cosas, sino que él elige lo mejor de la posibilidad del devenir
Ese ‘nosotros’ exhibe al ateísmo desmarcándose de quienes protegían la conservación de las especies según el Antiguo Testamento aceptado durante milenios. Luego, en el siglo XIX, en 1809 [¡año Darwin!], renunciando a ciencia, al Caballero de Lamarck [Jean Baptiste Monet], le dio por leer libros viejos, e incitó un retroceso histórico en Ciencias, publicando su obra pro-jónica “Filosofía Ecológica”.

Apuntaló dos leyes anticientíficas, amparando la generación espontánea como suceso frecuente: ‘Todo ser tiene un instinto interno que le lleva al autoperfeccionamiento’, y ‘Generan nuevas necesidades cuando se producen cambios en el ambiente’. O sea, la filosofía [no Ciencia] que prevalece hoy: la selección natural hace/crea el órgano. Absurdas propuestas del azar creador, saltarín e irracional, que todos saben cómo destruyó científicamente el inmenso Pasteur. Dios le tenga en Su Gloria.

Luego, Darwin indujo cópula demagógica: la selección natural, supuestamente mejorando al azar rasgos ya existentes, llegaría a estructuras más y más complejas, hasta crear nuevas especies. Pero la utopía de la selección natural siempre evita el origen de lo que supuestamente selecciona, pues lo real es que al tratar el origen de nuevos órganos y funciones [visión, oído…], no se seleccionan y mejoran estructuras, sino que hay que crearlas. Y, ¿acaso se puede crear el ojo sin saber de óptica, o el oído sin el saber acústica y mecánica? Solo con argumento filosófico, no desde Ciencias.

Ese antiCristo, y anticiencia, contorneó ojos ante el pico de pinzones, con sus ‘híbridos fértiles’, pero los pinzones, y las 10000 especies de aves conocidas, no procrean si no coinciden hembras y machos de igual especie. E igual ocurre con los más de 2 millones de especies sexuadas que existen: no hay gametos si no coinciden en tiempo machos y hembras de la misma especie. El mundo híbrido de Darwin, de algas a mamíferos terrestres, a ballenas, a simios y a humanos, solo puede existir en una imaginación prejuiciada, no en una mente científica.

Pero no hacía falta más; poco importaba ir contra Ciencia; había surgido un líder que guiaba hacia la emancipación de Dios y de su Hijo Jesús, el juez que vendrá. A partir de ahí, a todo defensor de la Creación se le llamó despectivamente ‘creacionista’.

Pero el hecho es: ¿El creacionismo implica Ciencia? Veamos: En Lingüística, la parte de la gramática que estudia las funciones de las palabras en el contexto de una oración, se denomina sintaxis. Así, ‘creacionismo’ halla raíz en un verbo reconocido por la Real Academia Española, de múltiples usos en el idioma: ‘crear’. Y su significado etimológico, no el teológico, sino el sintáctico, dice que es:

Producir algo de la nada”. Ej: Se creó el primer computador, sin aun existir. Está la evidencia: ausencia de computadores; nadie les conoce, hasta que el primer prototipo inteligentemente cavilado, diseñado, y creado, vino al mundo para su comprobación, como nueva creación. Así, en este caso, el creacionismo es la corriente de pensamiento científico que sigue la pauta irrefutable que deja un diseño, desde su obra, hasta llevar al diseñador inteligente: el ingeniero del computador.

Un dato: si alguien dice que una célula procariota se convierte por sí misma en eucariota; o que salen alas de los lagartos o que los simios trasmutan en humanos o que las calabazas se vuelven carrozas, sin presentar evidencias de ninguno de los pasos, no se habla de Ciencias, sino de argumentación transformista. Se cuenta que lo que ya existía evolucionó hacia otra cosa, sin que ese tránsito se pueda comprobar.

Pero, por ej, si se analiza científicamente la proteína ‘distrofina’, se ve que de ella depende la estabilidad de las membranas de las células musculares. Y hay algo que certifica que no sale al azar: la receta inscrita en el ADN para elaborarla. Pero aun hay más: la orden solo se activa cuando un factor genético detecta la deficiencia proteica, e indica a otra instrucción en el ADN, la de su síntesis, que tiene que ponerse las pilas y volver a fabricar distrofina por un tubo, hasta que se le diga stop. Y eso evidencia un Diseño científico que incluso prevé imprevistos. Es una prueba de DI.

Y veamos algo aquí: la mutación génica en tal instrucción, , es producida al azar; y ese azar, al ser anticientífico o no previsto, causa dolencias como la distrofia muscular de Duchenne y la de Becker. O sea, el empirismo científico dice que la mutación en ese gen conduce al caos, no a la mejora genética; por lo que la alteración azarosa se descarta como vía transicional a algo mejor. Es lo que se llama en Ciencias ‘evidencia negadora’.

¿Cuánto diseño ha hallado la Ciencia en esta proteína? Veamos: 1-En el núcleo de las células musculares, las instrucciones enteras de las regiones de los exones e intrones del gen de la distrofina son copiadas en el ARN premensajero. 2-Los intrones, que no codifican la síntesis, son eliminados entonces de esta copia o trascripción, mientras los exones son empalmados juntos uno tras otro, al ARN mensajero. 3-Ese ARNm con el mensaje genético almacenado en 79 exones, viaja a los ribosomas, las fábricas de proteínas, en el citoplasma de las células, y allí es donde la unión de los 3 685 aminoácidos adecuados crean la distrofina.

4/5- La proteína es llevada bajo la membrana de la célula muscular, donde forma parte de un complejo con muchas otras; algo necesario para trasmitir la fuerza muscular y para la estabilidad de la membrana celular bajo tensión mecánica.

6- Otro diseño gestiona más transporte proteico si el músculo persiste en necesidad de tensión. 7- Mientras, factores genéticos reguladores están pendientes por si es necesario extender la síntesis de distrofinas o detenerla, pues, aunque los científicos hablan de las cosas con que trabajan como si fuera sólo una de cada: ‘una proteína’, ‘la distrofina’, ‘el gen’, ‘la fibra muscular’… en realidad, actúan miles de millones de ellas. Hay 114 mil millones de moléculas de distrofina en un gramo de tejido de músculo. O sea, 7 diseños previendo la necesidad celular para una sola proteína, expresada miles de millones de veces.

Se crean 10000 distintas, no una sola; ¡una grandeza de Diseño! ¿A cuánto asciende el total de todas, actuando en el organismo? Y el esquema del programa ADN prevé la instrucción para sintetizarlas todas; no solo los billones de distrofinas, sino el total de proteínas existentes en el cuerpo, pentatrillones, funcionando con armonía y rigor.

Como pueden apreciar, este rastreo no ha sido filosófico, sino científico y empírico. Jamás verán este análisis por parte de ningún equipo evolucionista, que solo siguen la flecha del azar y la ‘homología orgánica’ en sus conclusiones. Solo vayan al trabajo seudocientífico del genoma hombre-chimpancé, y lo comprobarán: ‘genes homólogos, polimorfismos debidos a la evolución…’ Hacen todo lo anticientífico que esté en sus manos para lograr apuntalar las lucubraciones que caracterizan la teoría; incluso cogen los cromosomas 12 y 13 del chimpa, los recortan en brazos largos y cortos, y luego los pegan, intentando franquear la sólida barrera genética que impone la realidad: esos simios tienen 48 cromosomas, mientras el humano solo tiene 46. Aun sabiendo las funestas consecuencias que la experiencia señala en el caso de los humanos con aneuploidías, cambio del número de cromosomas.

 Es decir: buscan aquello que necesitan hallar para apuntalar su teoría, en una inducción circular. Pero aunque lo niegan en la Creación de Dios, la propia defensa evolutiva depende de diseño; sin él, nadie logra solución. Solo que el evolucionista lo usa para intentar apoyar una teoría decadente, a como sea. Y en eso fundamenta su plan de acción.

Yo participé durante años como miembro de un equipo de investigación, y sé que luego de la jornada laboral, por las noches, ya en familia, el cerebro está procesando, buscando para el día siguiente un nuevo diseño o plan que permita el éxito, que no nos haga parecer a la zaga del resto, que no retrase el trabajo investigativo. Así, este análisis de la distrofina rastreó las evidencias científicas identificables por experimentación; siguió cada proceso celular desde su instrucción ADN. Y a quienes usan esta técnica de pesquisa, buscando conclusión objetiva, les llaman, despectivamente, ‘creacionistas’.

Quienes hayan seguido esta flecha biológica paso a paso, no tienen otra opción que reconocer en el diseño a un Creador que perfila su prototipo, pues en la fórmula de la vida resulta científicamente contrastado que la información antecede a la obra final. Y a esta corriente científica, que siguiendo paso a paso los procedimientos científicos implícitos en el ADN de cada célula, de cada organismo viviente en este planeta, hasta llegar al Diseñador que acabó siendo Creador, se le llama ‘Creacionismo’.

El creacionismo pues, no es un pensamiento vulgar, sin reglas, aferrado solo a una fe y una filosofía, sino el final de un razonamiento científico, que en cada obra conduce hacia la inconmensurable Ciencia de Dios, el Creador de toda Ciencia. Es la sistemática de análisis de todo defensor de la Creación, que acude a las Ciencias para defender la verdad científica del Diseño Inteligente de nuestro Dios. Llegados aquí: ¿puede alguien decir que el creacionismo no es Ciencia? Solo desde el capricho y la enorme necesidad de desautorizar la verdad.

El DI tiene en el creacionismo la causa fundamental. Dios diseñó, no para que el azar actuara, sino para que [como el todopoderoso ingeniero que es], pudiera llevar a término el producto: la Creación de un mundo física y químicamente armónico, desde la Tierra hasta las profundidades más recónditas del espacio cósmico, donde vemos más de 25 tipos diferentes de órbitas, sin que ningún defensor del azar sea capaz de determinar, no el teórico big bang, sino de dónde brota esa colosal fuerza que aun hoy, en este mismo instante en que Ud. lee, mantiene a ese multimillonario conglomerado flotando armónicamente en el espacio.

Son materialistas, se guían por la física, y la física enseña que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma; pero también dice que no existe la máquina de movimiento perpetuo, de modo que el materialismo ateo debería explicar la fabulosa e inconmensurable maquinaria cósmica de movimiento perpetuamente sincrónico que Dios ha presentado al mundo, poniéndole a los sabios ateos los pelos de punta al verse impotentes para dar una respuesta científica satisfactoria. Y además, deben hacerlo mediante el uso de la reflexión, una entidad inmaterial e intangible, de la que ningún defensor evolutivo es capaz de señalar su ‘trasmutación animal‘.

Sin embargo, algunos cristianos yerran al presentar el DI como una entidad independiente, desmarcándose con temor de la palabra creacionismo. El ‘coco’ ha sabido meter el miedo a la ofensa, a la descalificación y al ostracismo científico. El ‘coco’ sabe mucho; sabe por dónde meter la punta de su lanza, y sabe que el ser humano no presenta una fisura mayor que su propia vanidad. Y el ser humano quiere desmarcarse siendo dubitativo: “bueno sí, creacionismo… pero no exactamente… sustentamos la idea de defender el Diseño Inteligente de Dios, pero no hablamos del cómo ni del cuándo…”

Y el coco gana esa batalla ideológica, por abandono del contrario. ¡A pesar de que el contrario [el creacionista] tiene a Dios de su parte! ¡Pues no! El coco, que sabe leer perfectamente en el corazón humano, debe ver que no hay fisuras en la cadena del espíritu, que no tememos ser avergonzados, porque el propio Señor Jesucristo nos lo advirtió: “En el mundo tendréis aflicción, pero no temáis, Yo he vencido al mundo”.

Así que, sí el Señor Jesucristo siempre llamó al pan ‘pan’ y al vino ‘vino’, comportémonos dignamente ante Él. Digamos sin tapujos que el Diseño Inteligente no es una maquinaria humana; no es un artefacto creado por el cristiano para marginarse del creacionismo, sino que es la consecuencia de seguir una pauta analítica que conduce irreversiblemente hacia una entidad Creadora Inteligente.

Tal como Jesús no intentó vender coches a nadie, sino que habló claro, propugnando la unidad de su iglesia, no continuemos siendo separatistas por miedo al coco, sino tomemos la senda que Cristo trilló, y digamos con orgullo que el Diseño Inteligente al que conduce el análisis científico de cada célula, fue el precursor de la Creación Inteligente de Dios. Y que el creacionismo no es más que la corriente de pensamiento científico que defiende ese Diseño. Sin miedo, pues no es poca cosa lo que tenemos: nada más y nada menos que el apoyo del Señor Jesús. ¿Quién puede contra Él?

Sí, somos científicamente creacionistas; la Ciencia nos avala. Pero más aun Jesús, partícipe directo de la Creación de Dios, y para quien fueron creadas todas las cosas. Nuestro Gobernador eterno, Dios mediante, en el Sion definitivo e inexpugnable que esperamos habitar.

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