ANILLOS DE EINSTEIN AVALAN EL GÉNESIS

septiembre 18, 2009

Algunos amigos me cuestionan que emplee tanto tiempo enfrentando a quien apoye la teoría darwinista, los sistemas de datación, y las estrellas necesitando miles de millones de años para ser vistas en la Tierra. Preguntan si no sería mejor limitarme a hablar del amor de Cristo; así como de sus promesas de perdón y vida eterna para quienes le reconozcan como el Rey que vendrá. Incluso me recuerdan que la jerarquía católica validó el sistema de datación que hace eónico al planeta, aceptando además la teoría evolutiva.

Yo siempre respondo lo mismo: En América es usual ver estudiantes en las iglesias; aunque la teoría evolutiva se está impartiendo en aulas de EEUU desde 1925, luego del juicio Scopes, aun hay allí millones de jóvenes aferrados a Cristo, negados a arriar la bandera de la Fe. Mas no ocurre lo mismo en Europa.

La iglesia del viejo continente parece un club de veteranos. El estudiante no quiere oír de Dios ni del Cristo crucificado. En tanto jóvenes americanos pugnan por ser fieles al Señor, sin dejar de ser felices por ello, en Europa se citan por móvil para encuentros masivos cada fin de semana, como loa a la droga, al alcohol, y al desenfreno.

Una acción manipuladora, intenta durante siglos, sacar a Jesús del corazón humano. En las aulas se habla del Alejandro Magno histórico, fundamentado en escritos de sus contemporáneos; otros informes, de igual valor testimonial [incluso de sus propios enemigos] avalan al Cristo milagroso, surgido más de 3 siglos después. Sin embargo, le han sacado de las aulas, ante nuestra indiferencia, con total impunidad. ¿Cómo callar ante la mala intención?

Satanás quiere un mundo ciego a la Verdad de Dios… así como una Ciencia entregada a él, para poderla dirigir hacia objetivos antiCristo. Desde niños, se nos dice que descendemos de monos, que no hay vida después de la muerte, que el universo es eónico, y que hay que gozar, pues la vida son dos días. La meta del antiCristo, tantas veces anunciada en la Biblia, es alcanzada cada día por más personas; satanás reclama lo suyo. Ha logrado una juventud atea o pagana; en ausencia espiritual, y apegada al culto al cuerpo, el libertinaje, la promiscuidad, y las cosas materiales. Con brazos abiertos se le entregan millones cada día, sin freno ni gobierno, abrazados al mito que les aparta de Dios.

Es doloroso saber que esto ocurre, sin que padres tan mal adoctrinados como ellos, hagan nada por evitarlo. Pero más triste aun es que a padres y a hijos les han llevado al punto donde están, desde la mentira. Mas, ¿cómo hablarle de Dios a quien desde niño le han llenado la cabeza de falsas negaciones sobre la Verdad bíblica, exponiéndolas como Ciencia? ¿Qué posibilidad tienen los pastores evangélicos europeos de llenar sus iglesias de gente joven, comprometida con Jesús, si no es combatiendo la seudociencia que les aleja de Cristo? El Señor nos inculcó responsabilidad, y tenemos que asumirla:

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y ser hollada de los hombres.” [Mat 5:13]

Por eso este blog: como miles de hermanos, asumo compromiso ante el Señor, hasta que venga a pedir cuenta de nuestros actos. Por Él me dedico a salir al paso constantemente a la ‘no ciencia’ que inculca el ateísmo. Y por eso, este artículo buscará lo de siempre: exhibir una Ciencia congruente con la Palabra de Dios, para que nadie pueda decirle a un pastor que miente cuando intente ganar un alma más para el Crucificado.

Estos días he expuesto trabajos de física cuántica, porque la Teoría de la Relatividad afirma que la máxima velocidad a la que se puede propagar ‘información’ en el vacío, es la de la luz. Eso envejece las estrellas y niega al Génesis, que dice que la Tierra es 3 días más vieja que el resto del cielo. Pero la cuántica lo confirma con tal precisión, estadísticamente hablando, que  no deja lugar a dudas. De ella surgió un concepto nominado ‘Interpretación de Copenhague’, [en honor al físico danés Niels Bohr]; y por su renuncia al principio de causalidad no fue aceptada por físicos de la talla del propio Einstein, que afirmó: “Dios no juega a los dados”.

Él mismo, con ayuda de Podolski y Rosen, creó la Paradoja EPR [siglas de autores), cuya conclusión hacía aparecer absurda la acotación de Copenhague. Pero luego, Bohr mostró que en realidad no era falsa, y también lo confirmó Alain ASPEC solo hace unos años.

No obstante, como la Verdad está por encima de los retos, en el artículo anterior a este, presenté evidencias donde incluso la propia teoría de la relatividad demuestra que puede trasmitirse información en el vacío, a una velocidad mayor a la de la luz. Y hoy repetiré el modelo desde otra perspectiva: ‘los anillos de Einstein’.

Se forma un anillo de Einstein [o Chwolson], si una fuente radiante, una agrupación estelar lejana, se alinea en su camino con un entorno masivo [por ej: una galaxia], y la lente de un telescopio. O sea: cuerpos físicos con masa. Si no se cumple la linealidad total, el anillo será parcial. Repetiré la imagen del otro día, que es la que mejor lo explica.

Efecto de Lente Gravitacional sobre una Galaxia

Efecto de Lente Gravitacional sobre una Galaxia

En este caso, la masa astral lejana radía su imagen, y al topar con la galaxia interpuesta, la fuerza de gravedad de esta [debido a su masa] forma una lente gravitacional convexa que amplifica esa imagen espejo del cuerpo masivo distante. Tan real, que es vista por el telescopio. Más abajo les presento algunos registros de anillos de Einstein, percibidos por el Hubble.

Anillos de Einsteins vislumbrados por el Hubble

Anillos de Einsteins vislumbrados por el Hubble

Pero para que se comprenda mejor el concepto, acudiré a un recurso nemotécnico sencillo: el de imágenes formadas por refracción en superficie plana, que puede considerarse como una esférica de radio infinito. La imagen de un objeto visto a través de una superficie refractora plana, es virtual, y se forma del lado de incidencia del objeto. Si el medio de incidencia de los rayos tiene un mayor índice de refracción que el de transmisión, como suele ocurrir, veremos el objeto algo distorsionado, y más próximo de lo que realmente está.

Un remo semi hundido en agua parece estar curvado, porque la imagen que vemos se forma a una profundidad menor que la real. La imagen del remo que surge ante nuestros ojos  está a las ¾ partes de la profundidad real. Parece curvado, por efecto de la refracción. En general, esto se cumple con toda imagen de objetos bajo el agua. Veámoslo con un pez:

Refracción de imagen en el agua

Refracción de imagen en el agua

Y ahora, intentemos ver algo similar en el espacio. La desviación gravitacional fue predicha en la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. La imagen de una fuente espacial se ‘curva’ ante la presencia del cuerpo masivo que se interpone. Se porta como lente, deformando el espacio-tiempo conceptuado. Se manifiesta la imagen brillante de un anillo, gracias a la alineación simétrica de tres cuerpos físicos reales, no fotones: la masa, fuente de la imagen lejana, la lente gravitacional generada por la fuerza de gravedad del cuerpo masivo y el lente telescópico.

Eso es importante y definitivo. Mediante el telescopio espacial Hubble, los investigadores Raphael Gavazzi [Space Telescope Science Institute] y Tommaso Treu [Univ. de Santa Bárbara, California], lograron detectar este anillo de Einstein doble, proveniente de tres galaxias que distan de la Tierra, 3, 6, y 11 mil millones de años luz, respectivamente.

Efecto del doble anillo de Einstein

Efecto del doble anillo de Einstein

En este caso no se implica un solo cuerpo lejano, sino tres. Y aun distantes, resulta imposible el cumplimiento, en ninguno de ellos, del enunciado relativista que niega a una información viajar por el espacio a mayor velocidad que la de la luz, pues la imagen de las tres galaxias llegan en fracción de segundo, pese a la colosal distancia. ¿Quien duda que una imagen es información? De hecho, en enero del 2007, Científicos de la Universidad de Rochester lograron imprimir una imagen en un fotón de luz, guardarla y, recuperarla. Es tanta la información de una imagen, que lo consideraron un paso serio en la dirección de los ordenadores cuánticos del futuro.

Se mostraban las iniciales de la Universidad de Rochester (UR), en unos pocos píxeles; y la novedad alcanzada: guardar información, resultó rotunda. Tanto, que John Howell, profesor asociado de física y líder del proyecto, dijo: “Casi suena imposible, pero en vez de guardar ceros y unos, nosotros almacenamos una imagen entera.”

Desde la Relatividad de Einstein habría que decir que la imagen relativa al anillo [una información en toda regla], consecuencia de la galaxia más lejana, a 11 mil millones de años luz, debería tardar en llegar a la Tierra 11 mil millones de años, pues la teoría le ‘obliga’ viajar a la velocidad de la luz… considerada como la más rápida posible en el vacío. Sin embargo, el Hubble , al enfocar un cuerpo físico real, ‘no fotones‘, la divisó en fracción de segundo, por lo que su velocidad tuvo que tender a infinito: tuvo que exceder la velocidad de la luz en una cantidad de veces tan grande, que la resultante tendió a infinito.

La imagen de la galaxia física, a 11 MM años luz, se curva ante la fuerza gravitatoria ejercida por la masa física de la galaxia intermedia, a 6 MM años luz, reflejando en el telescopio el 1er anillo. Pero esta misma a su vez, al tener también masa, irradia su imagen hacia la tercera galaxia, la situada a 3 MM años luz… y tal imagen se curva al enfrentar la fuerza de gravedad de ese último cuerpo enfocado por el telescopio, reflejando en la lente el 2º anillo.

O sea, de nuevo se cumple lo que se viene afirmando en este blog: no hay imagen por fotones salidos 11 mil millones de años atrás, pues el hecho de que el anillo de Einstein, un efecto de lente gravitacional, solo ocurre si se presenta el estado de alineación entre cuerpos físicos con masa [telescopio, galaxia intermedia, y cuerpo multifactorial distante], hace que estemos ante una acción coincidente en tiempo, donde el pasado no puede tener ni la más mínima expresión. Así, tocante a la información viajando a velocidad muy superior a la de la luz, la teoría no solo es refutada por la física cuántica, sino por su propia evidencia, su manifestación en el cosmos.

La propia exigencia gravitatoria imposibilita la teoría del ‘vemos fotones del pasado’, puesto que la carencia de masa del fotón le impide ejercer la fuerza gravitacional requerida para lograr el efecto de lente manifestado en cada uno de estos casos. Ese efecto solo lo logra un cuerpo físico de gran masa; por tanto, son cuerpos físicos, y los vemos en fracción de segundo, pese a estar ubicados a miles de billones de kms de la Tierra.

Si vamos por la vida aceptando conceptos sin razonar, negamos el conocimiento, pues este no llega desde la aceptación, sino intentando demostrar que el precepto invasor, puede ser negado. Si aceptamos todo lo que viene, solo porque llega arropado en una bata blanca, sin analizar, negaremos al propio conocimiento de que lo establecido puede estar cimentado en campos de error. Solo pensando en otra opción podremos estar en continuo proceso de avance hacia el dominio de la Verdad. Negarnos a ello podría sumirnos voluntariamente en la ignorancia de aceptación de lo irreal.

Mas lo real es: vemos, en fracción de segundo, la imagen de cuerpos físicos situados a 11 mil millones de años luz; no son necesarios los cacareados miles de millones de años para observarla. Y ello posibilita que la Tierra sea 3 días más vieja que el resto del universo; así, la Ciencia, esa con mayúsculas, no tergiversadora, es congruente con el planteamiento bíblico citado en el libro con el que instruía Jesús:

Dijo Dios: 14«Que haya luminarias en el firmamento del cielo para que separen el día de la noche; y sirvan de señales y para las fiestas, y para los días y los años, 15 y sirvan de luminarias en el firmamento del cielo para que iluminen sobre la tierra». Y así fue. 16 Y Dios hizo las dos grandes luminarias, la luminaria mayor para que domine el día, y la luminaria menor para que domine la noche; y las estrellas. 17 Y Dios las colocó en el firmamento del cielo para que den luz sobre la tierra, 18 para que dominen de día y de noche, y para que separen la luz de la oscuridad. Y Dios vio que era bueno. 19 Y fue de tarde, y fue de mañana, el cuarto día. [Bereshit 1: 14-19]

Ya he explicado varias veces que esta 3ª dimensión física se subordina a la 4ª dimensión espiritual, a la que, además de Dios y sus ángeles, también pertenecen satanás y sus huestes. De ahí la enorme influencia de estos últimos sobre el pensamiento humano. Es tanta, y está tan por encima de nosotros, que logró confundir incluso a una mente tan prodigiosa como la de Einstein.

Pero hay una noticia: el espíritu humano que se entrega a Cristo en una relación directa y fiel, es automáticamente inmunizado de cualquier influencia de confusión. Y si algo niega al Señor, es falso; solo hay que implicarse más para hallar la Verdad. Podrá ser tentado, pero también podrá vencer el intento por separarlo de la vida eterna en Jesús. Por eso está escrito:

“… y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres.” [Juan 8:32]

La Verdad es oro: aguanta embestidas y prevalece eterna. La mentira es más débil que el papel donde se escribe: frágil ante el tiempo, e intolerante ante el crisol y el fuego.

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EINSTEIN: IMÁGENES A MAYOR VELOCIDAD QUE LA LUZ.

septiembre 15, 2009

Sí, ya sé que la frase se las trae, pero al final verán que, aun situándonos en el punto de inflexión de los defensores de conceptos ‘ancla’, el título de este artículo se ajusta perfectamente a la Teoría de la Relatividad. Y para avalar lo que planteo, me remitiré a un efecto astrofísico, predicho en el cálculo einsteniano, y verificado en el 1919.

Ese año, durante un eclipse solar, el astrónomo Arthur Eddington vio cómo se curvaba la trayectoria fotónica proveniente de estrellas distantes al enfrentar al Sol, generando una imagen de desplazamiento aparente desde su espacio real… como si estuvieran donde no tenían que estar.

El efecto, captado muchas veces después por distintos telescopios, al paso del tiempo, llevó a la práctica el vaticinio adjunto a la Teoría de la Relatividad exhibido por Einstein en el 1915: la existencia de las lentes gravitacionales ampliamente conocidas hoy en Astrofísica. Esa lente sideral se forma siempre que la luz procedente de objetos masivos distantes y brillantes, tope en su camino una galaxia [o astro], alineada en ese instante entre los cuerpos emisores y el telescopio que les enfoca. En esas condiciones, la imagen múltiple se curva sobre la galaxia, como si intentara rodearla.

El fenómeno de lente gravitatoria ha sido a menudo utilizado para detectar la presencia de objetos masivos invisibles, tales como agujeros negros, e incluso planetas fuera de la Vía Láctea. También ha resultado útil para observar la imagen de universos muy distantes. Por ejemplo, un equipo de investigación de EE.UU., logró detectar la galaxia más lejana, gracias al efecto de lente gravitacional ejecutado por la agrupación de galaxias ‘Abell 2218’, el supercúmulo más lejano observado desde la Tierra, con más de 250 galaxias, a 3 mil millones de años luz distante de la constelación Draco, alejada a su vez unos 200 años luz de nuestro planeta. El telescopio espacial Hubble, detectó esta imagen proyectada en su sistema de lentes, el 15 de febrero de 2004.

LenteGravitacional

Esquema de trayectorias de luz en una lente gravitatoria. Las imágenes de objetos distantes adquieren forma de arcos rodeando el objeto masivo intermedio.

Es decir: mediante la lente gravitatoria se detectó la presencia de cuerpos físicos tan lejanos que, de circunscribirnos a la velocidad establecida para la luz [300000 kms/seg], y según concepto de que vemos en fotones, habría que pensar que esos fotones tuvieron que salir hace… 3 mil millones de años. Y dicho esto, razonemos sobre lo que implica el hecho en sí mismo, recordando cómo se conforma esta lente astral:

La lente gravitatoria se forma si la luz procedente de objetos masivos distantes y brillantes, topa en su camino una galaxia o un astro, alineado en ese instante entre tales objetos emisores y el telescopio que les enfoca. Si esto ocurre, la imagen múltiple se curva alrededor de la galaxia, como si intentara rodearla.”

Ahora, siguiendo el concepto de ‘no vemos los cuerpos físicos que ve el mismo telescopio, sino fotones provenientes del pasado’, axioma que aflora cada vez que se menciona la visualización de una estrella situada a miles de millones de años luz de distancia, tendríamos que hacer un gran esfuerzo neuronal para asimilar cómo, los fotones sin masa, correspondientes a la galaxia alineada, pudieron interactuar con los otros fotones, también sin masa, de forma tal que se creara la lente gravitacional.

¿Cómo puede ocurrir eso, sabiendo que tal lente solo se logra si hay un cuerpo físico intermedio, cuya fuerza de gravedad ‘curve’, la imagen proveniente de la galaxia más lejana? ¿Acaso un fotón sin masa, genera campo gravitatorio? Es obvio que el efecto de lente gravitacional, comprobado hasta la saciedad, exige la presencia de cuerpos físicos, no de fotones. Luego, esa galaxia intermedia y distante que activa la lente del telescopio, es la misma que activa nuestro cristalino cuando miramos a través del artefacto. No corresponde a fotones del pasado, sino a un cuerpo físico actual que, ocupando su lugar en el espacio, es capaz de curvar cualquier imagen que se proyecte sobre él, proveniente de sitios distantes, y/o de cuerpos físicos reales.

Y tal galaxia es vista en fracción de segundo, sin importar lo lejos que esté, burlando el concepto de fotones yendo a la velocidad de la luz, pues cualquier imagen galáctica llega con celeridad que supera a esta en mucho. Así, el propio Einstein, con su augurio sobre lentes gravitacionales, auguró [sin saberlo], que toda imagen surca el espacio a una velocidad que supera, con tendencia a infinito, la fijada para la luz… la paradójicamente señalada como la más rápida posible en el vacío.

Más asombroso aun, es que se ha podido probar que una lente gravitacional actúa en todo tipo de radiación electromagnética, no solo sobre la proyectada imagen de cuerpos físicos. También, que este tipo de lentes carece de aberración cromática; o sea, su efecto no es función de la longitud de onda de la luz incidente, sino que se cumple igual para el rango completo del espectro electromagnético, sea infrarrojo, ultravioleta, o gamma. Gracias a ello, es posible analizar los objetos amplificados por la lente astral, usando la técnica convencional de fotometría y/o espectroscopía astronómica, según la radiación.

Pero quizás lo más interesante es que además son efectivas en viceversa. Es decir, desde la deformación de las fuentes de fondo se puede deducir la distribución de masa del objeto que hace de lente. Gracias a ello, se ha logrado calcular la masa de cúmulos de galaxias, no visibles; además del ya citado ‘Abell 2218’, y muchos otros. Incluso ha sido posible el rastreo de la materia oscura del cúmulo mediante esta técnica. De modo que no hablamos de una ilusión óptica, sino de una realidad empíricamente comprobable.

La propia obligatoriedad de que exista una alineación entre telescopio, galaxia reflectante, y cuerpos masivos distantes, para que se logre la imagen en la lente gravitacional, ya exige que se trate de cuerpos físicos, no de fotones trotones desde el pasado. O sea, según se ha venido repitiendo en este blog, si alzamos la vista y miramos las estrellas, vemos sus cuerpos físicos ocupando su lugar en el espacio, no una miriada de fotones invadiendo la Tierra. Y su imagen se proyecta en la pantalla de la mente a una velocidad tan superior a la fijada para la luz, que en realidad tiende a infinito.

Cada vez más, resulta irrefutable que no vemos fotones del pasado, según se pretende, sino la imagen de cuerpos presentes, coincidentes en tiempo con cada observador. Y me he esmerado en insistir sobre esto, porque valida que la luz de las estrellas lejanas llegara a la Tierra desde el momento en que fueron creadas, según refleja el Bereshit judío con el que instruía el Señor.

El argumento más usado para propugnar que la Biblia miente en su Génesis, es declarado rotundamente falso por la propia Ciencia de la que los agnósticos pretenden adueñarse. Así, se neutraliza el objetivo de cimentar la ignorancia de Dios en el corazón humano, obedeciendo, de forma consciente o inconsciente, el plan del maligno.

Todas las evidencias científicas presentadas en este blog, han salido a la luz para probar que la Verdad bíblica se corresponde con lo enunciado en Ciencias, aunque algunos se empeñen en cimentar lo contrario. Desde hace más de un siglo, el tridente de satán, diseñado en una misma década [ateísmo marxista, método universal de datación, y darwinismo], hincó neuronas y se hizo sitio en toda mente humana débil en Fe. Así se hizo real el proyecto tenebroso concebido para demostrar a Dios la debilidad e infidelidad de las personas; así se logró que gran parte de la humanidad emprendiera el camino de rechazo y desconocimiento de Cristo y de Dios.

Pero pueden estar seguros que el Señor, partícipe directo en la Creación, volverá para hacer cumplir el plan del Padre; y es conveniente que nos halle, si no a todos, al menos a la mayor cantidad posible de gente, sin deudas pendientes con Él… y con nuestro nombre recogido en el libro que determinará cada estado individual, en el futuro eterno concebido por Dios para la humanidad.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.” [Mat 24:29]

Palabras de Jesús.

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VELOCIDAD DE LA LUZ Y ESTRELLAS EÓNICAS: LAZOS DE CRISTAL

septiembre 4, 2009

Estos días, meditando, he concluido que el mayor problema de los científicos cristianos a la hora de defender el Génesis validado por el propio Jesús, es que intentan desmontar argumentos antiCristo desde esa misma argumentación. Lógicamente, si los postulados del universo eónico se trazaron desde axiomas circulares, todo intento por ese camino equivale a buscar la cuadratura del círculo. Y eso, obviamente, es una misión imposible; de modo que la solución pasa por tomar otra vía: la que objete al precepto.

Se afirma en medios de la alta ciencia cristiana, incluso por doctorados, que el problema de la velocidad de la luz, imponiendo miles de millones de años para que la luz de las estrellas más lejanas llegaran a nuestros ojos, es el mayor obstáculo para defender la credibilidad de la Biblia. Sin embargo, el auténtico freno que atenaza la mente, es la falta de fe. Si el científico que se confiesa seguidor de Cristo, tuviera una fe centrada en el Señor, vería descorrerse su velo; la Verdad se mostraría dócil ante él.

Solo olvidando conceptos dirigidos en la dirección ‘no hay Dios’, y plegando rodillas ante Jesús, pidiendo discernimiento, verían que la solución está en estudiar contradicciones, pues Él no se contradice. Toda incongruencia atañerá a su enemigo; como Jesús no miente, se declara en fe que hay errores en los conceptos que tutelaron los miles de millones de años, y se razona para hallarlos. ¡Esa es la armadura de Dios para el fiel a Su Palabra! En la contradicción habita la fuerza que quiebra el disfraz de su enemigo.

Así, al margen de antipartículas, agujeros negros, tiempos negativos, etc., [cortinas de humo para velar la Verdad], bajo análisis saldrán contradicciones innegables; por ej: varias galaxias alejadísimas, visibles sin embargo al ojo humano… distinguibles con solo alzar la vista. Como el caso de  un artículo anterior, ‘α Cam‘, en la constelación de La Jirafa, a más de 65 mil billones [con ‘b’] de kms. de la Tierra, cuya imagen ‘viaja’ desde el cuerpo de donde procede, hasta el ojo humano, en fracción de segundo.

Una de las antiguas teorías de la visión insinúa que la luz es emitida por el ojo, en lugar de ser generada por una fuente, y reflejada en el ojo. Herón de Alejandría avanzó así el criterio de que la velocidad de la luz debería ser infinita, ya que con solo mirar, las estrellas más lejanas se ven al instante. Por su parte, Aristóteles creyó que «la luz está sujeta a la presencia de algo, más allá del movimiento». Y aunque estas reflexiones no son exactamente las que defiendo, hay en ellas algo de razón. No obstante doy mi palabra que me enteré de estas ideas más de un año después de haber adoptado mi posición.

En el debate del artículo de este blog, ‘De Años Luz A Milisegundos: La Paradoja De Dios’ se objetó que no vemos el presente, sino la miríada de fotones emitidos en el pasado. Pero al margen de retardos impuestos por la distancia, la contradicción vino justo de un opositor: un farol en la habitación vecina, y una rendija en la pared, dejando pasar parte de la luz a un cuarto oscuro.

Ese ejemplo solo confirma que no vemos en fotones. Si orientamos un espejo bajo la hendija, recibiendo una porción de luz, reflejará en la pared oscura un área iluminada por fotones de luz, pero jamás una imagen. Sin embargo, al enfocar el farol desde la rendija, con inclinación adecuada del espejo, entonces este reflejará la imagen del farol en la pared del cuarto oscuro, aunque sea muchas veces mayor que la hendidura.

En realidad, si un telescopio convencional enfoca algo visible, ofrece contornos, colores, brillos, sombras… desde el mismo punto ocupado por el astro. No vemos penta trillones de fotones ‘concentrando’ millones de imágenes, en 5 mms de cristalino, sino que hay millones de cuerpos lejanos, posibles de visualizar con solo mirarles, porque es una capacidad del ojo humano; un don del espíritu, extrapolado a seres del mundo físico.

Los quijotes de estrellas antiguas aun afrontan otro problema: pese a que hoy se añaden fotómetros a los telescopios para mejorar la imagen, unos años atrás no existían; y además, el elemento que contacta al cosmos no es el fotómetro, sino la lente y/o espejo. Siempre son ellos los que se aumentan, buscando mayor ‘acercamiento’ y definición panorámica de la imagen. Los fotómetros actúan en un paso interior, procesando la información reflejada en el espejo o lente [brillo, saturación, etc]. ¿Acaso eso puede entenderse como una forma de ‘acercar fotones’ del pasado?

Si lo que el telescopio ve son fotones trotones que vienen desde el pasado, ¿por qué se aumentan cada vez más los lentes y espejos para acercar la imagen? ¿Qué efecto puede tener eso sobre un haz de fotones a distancia incierta? ¿Los acercan más? ¿Cómo no pueden ver la incongruencia de lo que se plantea? El pasado no irradia imágenes, a no ser que se trate de una película, o fotogramas de alguna forma memorizados en los distintos medios que existen. Pero no hay nada de eso en el espacio; solo hay cuerpos capaces de mostrar su aspecto y el de su entorno, si algún lente le enfoca, in situ, allí donde se manifiestan.

No hay imagen si no hay cuerpo que la refleje; una imagen implica que el cuerpo que la irradia existe en ese instante; de lo contrario se habrían registrado también las radiaciones provenientes del Big-Bang. Si, saturados de optimismo son capaces de ver fotones procedentes de estrellas con supuestos miles de millones de años, igual se verían los que fueron emitidos poco antes, tan cercanos como un metacarpo al otro, durante la ‘gran explosión’.

Sin embargo, ¿qué telescopio los ha visto? ¿O es que se fijan límites al espacio-tiempo solo cuando conviene apuntalar postulados frágiles? Si teóricamente la fricción es ‘0’ en el vacío, y estamos ante un espacio infinito, los fotones de una explosión de tal magnitud deberían estar aun manifestándose… tal como lo hacen los emitidos desde astros a miles de billones de kms. de distancia,  desde un ‘supuesto‘ pasado ‘eónico’.

La ausencia de los registros del Big-Bang es una sólida evidencia de que los telescopios no ven el pasado. Toda explosión nuclear, [lo que se cree que sucedió en el Big-Bang], emite radiaciones gamma, que en el espectrómetro aparece como un flujo caótico de fotones; de modo que una, de la envergadura que teóricamente tuvo el inicio del cosmos, debería haber llenado el espacio interestelar de caos fotónico. Sin embargo, el espacio se manifiesta negro; todo registro de radiaciones gamma  aparece siempre perfectamente focalizado, vinculado normalmente a una constelación.

¿Por dónde anda esa miríada de fotones caóticos, cuasi contemporáneos con las estrellas ‘más antiguas‘? ¿No se han enterado que ellos también tienen que ‘llegar’? ¡Ah, espera! Es que antecedieron al planeta y a toda galaxia… Pero, un momento: el espacio es infinito, y los fotones salen en todas direcciones, sin fecha de caducidad, pues se ven los que salieron de estrellas, supuestamente miles de millones de años atrás; sin embargo, ningún telescopio los ha detectado jamás. Solo se registran radiaciones gamma, X, y ultravioleta, en torno a cuerpos específicos.

No existe un pasado interestelar de miles de millones de años; la Tierra es el primer astro creado por Dios, y solo tiene unos pocos miles de años. No vemos en fotones, sino en imágenes; y por supuesto, el pasado es imposible de ver si no es grabado de alguna forma. ¿En qué momento histórico se diluyó el razonamiento de ciertos humanos? Yo lo sé; solo lanzo la pregunta al aire.

Si una estrella irradia luz, su imagen no tardará miles de millones de años en llegar a la Tierra; el lente telescópico captará cómo se manifiesta ella y su entorno. Y si un astro opaco es irradiado con luz, pasa lo mismo. Solo hay que alzar la vista, y una fracción de segundo después, a velocidad casi infinita, su foto ya está en la pantalla de la mente.

El mejor ejemplo es la luz del día, de composición fotónica, cuya imagen es blanca o tiende al blanco. Sin embargo, si hacemos que uno de sus rayos atraviese un prisma, se diferenciarán los colores que crean  ese ‘blancor’, según frecuencia de onda: los fotones que colorean el arcoiris. Al ver claridad, no vemos fotones correspondientes a varios colores, sino la imagen que esos fotones integran, de color blanco. Una manzana roja no emite fotones; su tono se debe a la vibración de ellos si sobre el fruto incide la luz, y justo eso es lo que ocurre si un telescopio enfoca un astro y ‘capta’ su imagen.

Tal como nosotros [agua en un75%, con oligoelementos en un 65% oxígeno, 18% carbono, 10% hidrógeno, 3% nitrógeno…], cuando nos fotografiamos reflejamos una imagen integral, así mismo la estrella, de composición compleja, con independencia de emitir fotones de luz, refleja en un instante su imagen, en la lente del telescopio que la focaliza.

Aclarado esto, enfrentemos ahora el problema principal del cristiano: los telescopios con sistemas de rayos ‘x’, gamma, ultravioleta… detectan ondas del espectro invisible para el humano. La velocidad de la luz aquí sí es una dificultad, pues no es el ojo quien registra, sino sistemas de detección, y el concepto de que es la mayor posible en el espacio, haría que esas ondas tardaran miles de millones de años en llegar a los detectores del aparato. Pero si damos por definitivo el concepto, negamos las Sagradas Escrituras judías avaladas por Cristo, cuya cronología señala hacia un universo de unos pocos miles de años. Y negamos también lo escrito en una parte de ellas, el Bereshit 1:31:

Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día.”

De modo que, en coherencia con las líneas iniciales, el científico cristiano debería someter a los pies del Señor toda idea que niegue la Palabra que Él refrendó. Por Fe, consideraría errado todo lo que niegue las Escrituras que Él avaló con su sangre en la cruz, y pugnaría por probar que la velocidad asignada a la luz no es la más rápida viable; negaría lo dicho en el 1915, casi un siglo atrás en el tiempo, pues la Fe dice que deben revelarse velocidades muy superiores.

Y este es quizás el punto más importante, pues la Biblia, constantemente atacada por la seudociencia, tildada de fuente de incultura y oscurantismo, tiene aquí otra gran oportunidad de dejar a sus enemigos en evidencia [que no es la primera vez que lo hace ni mucho menos, pues la Palabra de Dios siempre termina apoyada por la Ciencia] Veamos: ¿Hay evidencia científica de velocidades superiores a la luz, apoyando el planteamiento bíblico? ¿Hay señales indicando que las tesis antiCristo, limitando la velocidad del fotón a 300000 Km/seg, se asientan en un mito? ¡Desde luego que sí!

Hay eventos en Física Cuántica que el propio Einstein llamó “espeluznantes”. Átomos, electrones, y un resto imperceptible del universo, actúan a veces de forma extraña, contrariando incluso lo empíricamente considerado normal. Por ejemplo, en ocasiones podría asegurarse que los objetos están en dos o más lugares al mismo tiempo, o giran simultáneamente en sentidos opuestos.

Uno de estos fenómenos fue nominado “entrelazamiento cuántico”. El propio Einstein se rebeló contra ello, llamándolo ‘acción espeluznante a distancia’. Insinuó que los objetos entrelazados liberan una partícula ignota o algún tipo de señal a alta velocidad que influye en su compañera, dando la ilusión de una reacción simultánea.

Y en el Artículo de este blog, ‘Fotón, Ciencia, y Realidad Objetiva Contradictoria’ se refirió un experimento de este tipo, que demostró que había ‘algo’, que le decía al fotón en qué dirección desplazarse… ‘algo‘ que debería por tanto tener una velocidad muy superior a la de la luz. Allí leerán todos los datos de la investigación realizada.

No hace mucho, un grupo regido por el físico suizo Nicolas Gisin, trabajó con un par de fotones entrelazados [paquetes de luz]. Los pares fueron separados y enviados mediante fibra óptica proveída por Swisscom, a dos recintos distantes 18 kilómetros. El viaje duró solo 300 billonésimas de segundo, superando al menos 10 mil veces la velocidad de la luz… en un medio de fricción. La pregunta es: ¿cuánto no podrá lograrse en el vacío?

Gisin comentó a la revista Live Science: “En cierto sentido, estos eventos instantáneos parecen suceder fuera del espacio-tiempo; en esta historia, no puedes decir que sucede en el espacio-tiempo”. Luego agregó: “Esto es algo que toda una comunidad de científicos ya está estudiando muy intensamente”. Gisin y sus colegas detallaron más tarde esta experiencia en el ejemplar del 14 de agosto de la revista Nature.

También en esta revista se publicó otro trabajo de varios científicos, realizado en el NEC Research Institute de Princeton, según el cual demuestran haber superado 300 veces la barrera de la velocidad de la luz, con un pulso [sin masa], en un medio enriquecido con Cesio. Y eso aunque no contradice la teoría de la relatividad de Einstein, si niega que la velocidad de la luz no se pueda superar. La noticia está en el diario ciber ‘The Inquirer ES’; la fuente original, en Nature, con más información en CBC News.

Que ignoremos algo no implica que se consoliden supuestos; la tiniebla de lo incógnito jamás será una evidencia para aceptar lo que la limitación de conocimiento insinúa a nuestras neuronas. Toda duda implica certeza de no poseer la Verdad; así, un solo ejemplo que contradiga lo que se nos venía diciendo, es más que suficiente para saber que es mayor la duda que el conocimiento. Solo lidiando con Fe contra empalizadas, se hallará el camino del saber; solo insistiendo sin dudar, con Fe en la Verdad de Dios, lograremos merecer alguna vez la Verdad prometida al ser humano.

Los científicos cristianos, en lugar de abrumarse ante lo mostrado al mundo como la mayor velocidad posible [con intención de negar la existencia de Dios], deben contactar a la parte de la Ciencia que busca en otra dirección, pues es obvio que el fotón, portador de toda forma de radiación electromagnética, logra velocidades muy superiores a la fijada hace un siglo para la luz. Y eso anula el arcaico concepto que niega la instrucción bíblica: ‘Creación de las estrellas, el 4º día, después de la Tierra’. Sin ceder, sin decaer en Fe, deben esforzarse e indagar sobre experimentos como estos; harían más feliz a Cristo.

Quiero cerrar con una frase proveniente de un evangelista cubano, llegada ayer a mi correo personal:

La Fe Ve Lo Invisible, Cree Lo Increíble y Recibe Lo Imposible.’

¡Gloria eterna a nuestro Dios, perfecto en lo imposible! ¡Alabanza por siempre a Jesucristo, quien lo hizo posible desde el Padre Creador!

Te esperamos haciendo los deberes, Señor.

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