La Imposible Máquina de Movimiento Perpetuo: ¡Posible para Dios!

julio 27, 2009

El ser humano ha buscado el movimiento perpetuo [máquina en marcha eterna, sin reabastecimiento energético], relacionando siempre su investigación con el concepto físico básico: la energía. Tal ingenio ha sido el sueño de inventores por más de ocho siglos. Villard de Honnecourt, Planck, Richard Feynman, y muchos otros, fueron ejemplos de ello; pero aunque sus diseños parecían funcionar, siempre mostraron fallos o ocultaron fuentes de energía externa que invalidaba el fin.

Parece clara la imposibilidad. Toda máquina es inútil si no efectúa algún trabajo. El avión transporta, la palanca ayuda a hacer fuerza, una grúa alza pesos… Y para ello se precisa aportar energía. El avión y la cabria la logran del combustible o batería de sus motores; en el caso de la palanca, los músculos la aportan desde los alimentos que se comen. Pero no se puede generar energía desde la nada. En realidad, esos intentos de inventiva fueron positivos para la Física, pues concluir los errores de los proyectos, contribuyó en grande al desarrollo en termodinámica y las transformaciones de la energía.

El doctor y académico ruso, V. M. Brodianski, clasificó esas ‘invenciones’ en dos tipos: de primera especie, que violan la 1ª ley termodinámica [conservación de la energía]. Y la segunda especie, donde se desarrolla un trabajo de forma indefinida, intercambiando calor sólo con una fuente térmica [móvil de Planck]… imposible de construir bajo la Segunda ley.

El enigmático Leonardo da Vinci, por su parte, hizo un experimento con una rueda y pesos distribuidos, demostrando la imposibilidad de la perpetuidad soñada. Según él, cualquier instrumento elaborado por ‘el hombre’ no podría producir un movimiento tal. Pero fíjense como limita su postulado únicamente a lo humano; su instinto le decía que no sería así para Dios.

En conclusión, al afirmar que se violaría la 1ª y la 2ª ley termodinámica establecida por los humanos, se considera por tanto un ‘objetivo imposible’. Así, solo se le ha abierto la puerta en la ficción. En la película ‘Star Trek: Insurrection’, el androide ‘Data’ dice que sus células energéticas se recargan ‘constantemente’, sin que se vea la fuente de carga; o sea, no menciona ningún motor ni que obtenga energía desde el sol o de algún otro origen. De modo que se presenta a sí mismo como una máquina de movimiento perpetuo.

Los principios termodinámicos han sido de los más cotejados y sólidos durante siglos de física; sus postulados siempre han refutado la existencia de una máquina de movimiento perpetuo. Todo ensayo por mostrar lo contrario, muchos a través de la historia, ha sido refutado científicamente. Para el humano, lograrlo es totalmente imposible; sin embargo, Mat 19:26 instruye, dos milenios atrás:

Y mirándolos Jesús, les dijo’: “Para con los hombres esto es imposible; mas todo es posible para Dios”.

Aunque el Señor habló de esto en contexto parabólico: ‘Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, que un rico pueda entrar al reino de Dios’, a mí se me ocurre poner a prueba la Biblia en esta pugna hombre-Dios específica: ¿Es posible demostrar que Dios, [dimensión espiritual], fue capaz de diseñar, poner a punto, y hacer funcionar en el mundo material, la máquina de movimiento perpetuo, imposible para el humano? ¡Por supuesto que sí; y no una, sino millones de ellas! Más adelante lo veremos.

En realidad se está ante el problema de siempre: los inicios, el génesis de todo: la máquina de movimiento perpetuo no es más que otra proyección de lo planteado por científicos que se niegan a reconocer al Dios creador de todo lo que existe, e intentan convencer que es posible ‘generar energía de la nada’… sin intervención divina detrás. O sea, lograr la evidencia de que desde el azar fue posible generar la explosión que dio lugar a la existencia del mundo: el Big-Bang sin Dios.

Comencemos a hacerlo interesante: La mayoría de quienes han buscado el artefacto quimérico han acudido a la gravedad; elección racional, ya que, desde la óptica humana, es una fuerza que siempre está ahí, y que todo cuerpo posee, solo por existir y tener masa. Toda central hidroeléctrica funciona con este principio: el agua cae y su energía potencial gravitatoria cambia a cinética, moviendo turbinas que la transforman en energía eléctrica. Pero el embalse, la fuente de energía, se vaciaría hasta que no quede agua… a menos que se rellene otra vez, mediante las lluvias que proporciona la naturaleza.

Así, la física y su ley de conservación de la energía son rigurosas. Todo trabajo precisa energía, y todas sus fuentes conocidas son finitas y dependientes, incluso las renovables, pues el sol finalmente agotará su hidrógeno y se apagará. También la energía del mar; las mareas surgen como efecto de la gravedad de la luna, en una combinación de esta con la rotación de la tierra. De tal mezcla ‘toman’ las mareas su energía.

Pero sabemos que la Tierra gravita en el espacio, alrededor del sol. No es una mariposa, sino un astro con un peso considerable; un planeta rocoso, cuya masa se estima en unos 5.974.000.000.000.000.000.000.000 kgs., un peso  similar al de  796.533.333.333.333.333.333 elefantes o también a unas 59.740.000.000.000.000.000 ballenas… pero mucho menor que millones de astros que orbitan, sin ‘caer’. ¿De qué otra fuente, según noción humana de ‘conservación de la energía’, brota ese descomunal poderío que la mantiene en su posición, y la hace girar sobre su eje? ¿De qué otra fuente brota la energía que sostiene a millones de inmensas estrellas, a cuyo lado la  Tierra solo es un punto en el espacio?

En sentido coloquial, ‘gravitar’ significa que la obtención de algo depende de quien lo hace posible. Ej. ‘Mi hipoteca gravita en torno a la decisión del banco’. En física, gravitar es tender un cuerpo celeste hacia otro, o producirse el movimiento de uno en relación a otro como efecto de una ‘fuerza’ ejercida. Los planetas gravitan alrededor del sol; la luna alrededor de la Tierra, pero en el universo hay millones de cuerpos gravitando sin ‘caer’. ¿De dónde sale la energía que excita tal constante e incalculable fuerza de gravedad?

En física, una órbita es la trayectoria que realiza un objeto alrededor de otro mientras está bajo la influencia de una fuerza centrípeta, como la fuerza gravitatoria. Y la gravedad espacial es sólo eso, una fuerza. ¿Cómo se genera? En física, ‘órbita’ es el trayecto de un astro respecto a otro, bajo la influencia de la fuerza centrípeta; su período orbital es el tiempo que tarda en circunvalar a quien ejerce la fuerza gravitacional sobre él. Y eso es válido para 30 tipos de órbitas, según características, cuerpo, trayectoria… y ya sean circulares, eclípticas, elípticas, parabólicas, geocéntricas, etc. ¿Cuánta fuerza ha sido necesaria para garantizar las órbitas en todo el universo? ¿De dónde sale tal energía?

Newton planteó que la gravedad, es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Es decir, se postuló porque es cuantificable; pero, si la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, según postulado humano, ¿dónde está el origen mecánico de la energía gravitatoria? ¿Como se sustenta y mantiene?

La teoría antiDios del Big Bang no es capaz de responder el enigma que los más de 6 mil millones de humanos pueden deducir por sí mismos. Hay muchos estudios sobre la fuerza de gravedad, pero nadie ha podido asignarle origen energético.

Sin embargo, son casos de movimiento perpetuo: máquinas que se mueven sin renovar su energía. O sea: la insolente vanidad humana dice que es imposible que exista lo que sobre sus cabezas está de hecho existiendo: millones de ellas en constante movimiento, sin que nadie sepa dónde o cómo se genera la energía que lo sustenta. Una vez más, la ‘poca ciencia’ antiCristo es manifiesta de la mejor forma posible: desde la evidencia empírica. El hecho de que no se quiera ver lo que ‘es’, no exime la real existencia de lo obvio.

Sobre nosotros llueven evidencias de la Creación; solo hay que observarlas con aptitud… tanto las visibles como las invisibles, que son muchas más de lo que cualquier persona puede imaginar, pues el mismo Espíritu que Creó la gravedad, suscitándola y conservándola, también puede habitar en el corazón y mente humana, conociendo nuestras ideas en la misma fuente en donde brotan.

El Señor, partícipe directo de la Creación de Dios, viene a por su pueblo. Lo más inteligente no es oponérsele con obcecación, sino hacer todo lo posible por entrar en su censo mientras es tiempo para ello, pues nadie puede añadir ni un segundo más a su vida, sobre lo que ya tenga programado.

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RESURRECCION: HECHO HISTÓRICO 

julio 20, 2009

CRISTO EN LAS AULAS: ALAS PARA LLEGAR A DIOS.

El plan de estudios de Historia, dirigido al estudiantado mundial, y previsto por el Ministerio de Educación de cada país, incluye a personajes de toda área. En general, a todo aquel que haya acreditado que ‘revolucionó’ su época. Así entró Aristóteles a las aulas del planeta; también Epicuro, Gengis Kan, Alejandro el Magno, Hitler, y tantos más, que resultaría titánico referirlos sin obviar ninguno. Todos han sido vinculados al hecho histórico específico que les ha inmortalizado, diluido en la marea del tiempo, pero vivificado por las crónicas de sus coetáneos.

¿Por qué no incluir al más cardinal de los personajes históricos? La Tierra acoge más de 6 mil millones de personas; la tercera parte, casi 2 mil millones, acepta la fe cristiana, la trasmite a sus hijos, e incrementa día a día tal cifra en millones de nuevas almas que la abrazan. Propugnan al Jesús milagroso que, según testimonios antiguos, hizo que los cojos andaran, los ciegos vieran, y los muertos resucitaran.

¿Por qué no se cita en las aulas al que demostró ser el revolucionario más importante de la historia de la humanidad? ¿Por qué no, al que, dos milenios después de su muerte, sigue vivo en los corazones de un tercio de los habitantes del planeta? Por qué no, a quien renace en millones de seres cada día, en el mundo entero? ¿Por qué no se propugna la resurrección testimonial de Cristo?

Un testigo ocular, el apóstol Juan, habla de ello en 1ªJn 1:1-4:

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida, porque la vida fue manifestada, y la vimos, y testificamos, y os anunciamos aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos reveló.”

También otro testigo, el apóstol Pedro, comenta, entre otros versículos:

También yo procuraré con diligencia, que después de mi muerte, vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas. Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas artificiosas; sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. [2Pe 1:15- 16]

Y Pablo, en muchas ocasiones; como en 1ªCo 15:4-8:

“…que fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, que se apareció a Cefas y después a los doce; luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen; después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles, y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.”

¿Pueden considerarse fiables estos testimonios? Veamos; no hablamos de las grandes editoriales de hoy, que ganan millones vendiendo Biblias, sino de seres cuya única meta era alcanzar la promesa del Mesías. Hombres que renunciaron a todo, con tal de alcanzar la muerte en Cristo; el único premio que codiciaban, y para quienes el dinero no tenía valor alguno. ¡Sí que son confiables! El cuño de su honestidad fue timbrado en la cruz de sus respectivos martirios y en su fidelidad hasta la muerte.

O sea, la resurrección de Jesús debe considerarse una verdad histórica, por implicar a muchos testigos oculares: Juan y Pedro, los más de 5oo que le vieron resucitado y en los que se basó el resto de los evangelios, más el de Pablo. No se puede decir que es un suceso improbable sólo porque la información de fondo no provee la evidencia del milagro. Hay mucha confirmación al respecto; más de medio millar.

La opinión del no-milagro se contradice a sí misma; es una paradoja inversa: si la ciencia no hace juicios sobre Dios porque le considera inaccesible, no puede dictar: ‘la resurrección es quimérica porque equivale a la hipótesis de que Dios resucitó a Jesús, y eso es imposible a los ojos de los hombres’.

No se puede inferir eso; una deducción llega incluso sin alcanzar directamente la explicación de su hipótesis. La física es un ejemplo; se aceptan realidades que no se pueden ver: teoría de cuerdas, membranas dimensionales superiores, curvatura del espacio-tiempo, universos paralelos…

Caso aparte es el de la biología evolutiva, darwinismo y selección natural; el ‘3 en 1‘ que postula sobre hechos invisibles [salto de alga a: flora- fauna-mono-humano], sin la prueba forzosa de tal paso: célula procariota, mutando a eucariota… pese a disponer de toda la tecnología necesaria para demostrarlo, desde los años 1600, en que aparecieron los primeros microscopios.

En realidad, no se acepta la evidencia de Dios… por el miedo irracional a tener que darle cuentas. Sin embargo, sus milagros se muestran en toda su Creación. En el ADN por ejemplo; un programa inteligente, regulando cada especie [más de 10 millones]. Penta trillones de datos ordenados, sin que se pueda premiar con un Nobel al invisible programador virtuoso. Una colosal instrucción de control, palpable en cada dato, que genera, despliega, mantiene, y reproduce todo tipo de vida, sin que nadie tenga la opción de mirar a los ojos del etéreo Instructor, mientras le entrega el Nobel justo y apropiado. En Biología, igual que en Física, la certeza de lo intangible, brota en cada evidencia irrefutable.

Asimismo, el historiador debe ser fiel a crónicas, cartas y apuntes coincidentes, por absurdos que parezcan; máximo si otros relatos recogen resurrecciones atribuidas a personajes como Apolonio de Tiana, Hanina ben Dosa… con la diferencia de que ellos murieron y se acabó su historia, mientras que en el caso de Jesús, tras su muerte fue resucitado por su Dios Padre, y habita en cada corazón que le clama y le es leal.

Los apuntes llevaron a las aulas al Cid, Ramsés, etc. Esas mismas pautas deben ser usadas para considerar a Jesús entidad histórica, resurrección incluida. No se puede aducir estar profesionalmente restringidos por metodología que impida aceptar la resurrección de Cristo; es una mala praxis y una vergüenza que se impida entrar a las aulas a la verdad histórica verificable sobre el pasado milagroso de quien murió por la humanidad.

¿Qué ganancia material le pudo reportar a Pablo, quien renunció a un buen cargo en una empresa sólida [‘Funcionario del Imperio Romano’], para pasar el resto de su vida sumido en necesidades, hambre, frío, naufragios, persecución, apedreamiento y muerte, solo para testimoniar sobre Jesús? ¿Es que su renuncia a la vida satisfactoria y segura no constituye un elemento convincente de credibilidad? ¡Sí que lo es!

Sus versículos refieren la tradición cristiana que recibió, remontada a un período muy cercano a la crucifixión, y acreditada por testigos vivos de la época. James D. G. Dunn [Jesus Remembered-Jesús recordado, (Grand Rapids, Mich: Wm. B. Erdmans, 2003, p. 855)] la ubica en no más de 18 meses posteriores a la muerte mesiánica.

Con respecto a la tumba vacía y la presencia en ella de al menos una seguidora de Jesús, hay 5 fuentes independientes que coinciden. Podrá haber discrepancia; datos que no anulan la esencia: la ausencia del cuerpo de Cristo, en lo que todos coinciden. Además, su ropa en el interior refuta la hipótesis del robo, creada por los enemigos de Dios, porque: ¿quién desnudaría un cadáver antes de llevárselo?

Las divergencias en la información existen incluso hoy, pese a los enormes adelantos tecnológicos. Al referir crónicas sobre hechos inmediatos, los diarios difieren en muchos detalles; a veces no coinciden en la hora ni cantidad de muertes… ¿Y, cuántas veces hemos visto que, ante manifestaciones de masas, unas fuentes las cifran en el millón de personas, mientras que otras citan solo unos pocos cientos de miles? ¿Cuál es la noticia importante? Sin dudas es la manifestación masiva en sí misma, los detalles solo son complementarios a la noticia en sí.

Lo mismo pasa con José de Arimatea; Mateo, Marcos, Lucas y Juan, coinciden en que pidió permiso al Pilatos histórico para enterrar el cadáver de Cristo. Aunque Juan, al ser testigo ocular, da más detalles del acontecimiento. También, Lucas hace distinción entre las apariciones del Jesús resucitado y las ‘visiones’ sobre Jesús; por ejemplo, la de Esteban, en Hechos 7:56:

He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre en pie a la diestra de Dios.”

Tal visión resulta diferente a la aparición física del cuerpo resucitado de Jesús. La visión ocurre mediante la interfaz de la mente, al proyectar una imagen intangible de la 4ª dimensión espiritual sobre el cerebro material, por la acción del Espíritu.

Sin embargo, la experiencia referida por los evangelistas, especial en el caso de Juan y Pedro, testigos presenciales, señalan a un Jesús vivo, con un cuerpo físico tangible, tal como se describe cuando se presenta ante el incrédulo apóstol Tomás, al que le presenta sus heridas y le dice, en Juan 20:27:

Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”

¿Por qué se niegan los agnósticos a reconocer las coincidencias, mientras buscan lo que pudiera resultar discordante? De hecho, todo lo humano lo es; hay contradicción en todo personaje histórico, según el historiador que escriba. En resumen, si en base a crónica humana se escribe sobre hechos del pasado y se examina de ellos a los estudiantes, no hay una buena razón para ignorar una evidencia histórica que afecta a la humanidad: la resurrección de Jesús, legado escrito por sus coetáneos.

Además, deseo tocar la perspectiva vivencial de este suceso. En un tribunal, el testimonio de varias personas vale para condenar a un acusado. ¿Por qué no aceptar entonces los alegatos sobre el Cristo resucitado? El Señor no solo es una figura histórica, sino que está vivo hoy y se le puede conocer vivencialmente.

El cristianismo dejó de ser sólo una religión más, desde que Jesús fue el único ser, entre toda adoración humana, que hizo prodigios de sanación, resurrección incluida, siendo Él mismo resucitado por Dios, luego de entregar su vida en la Cruz. Llevó nuestros pecados en su cuerpo, sobre el madero, para que nosotros, muertos a ellos y sanados por la sangre de sus heridas, pudiéramos vivir en su mundo eterno y perfecto, en su regreso de justicia, cada vez más cercano.

Ni Buda ni Mahoma ni los semidioses griegos, hindúes, etc., evidenciaron milagros ni ofrecieron su vida como Cordero de Purificación. Solo Cristo. Y quien se le entrega, percibe renacimiento espiritual, sintiéndole como realidad viva. La luz se enciende donde antes había tinieblas; lo muerto cobra vida, y lo invisible se hace tangible: Dios se hace vivencia. Si buscan la experiencia del crecer íntimo, entonces no sólo consideren la evidencia histórica; estudien la Biblia y confróntenla en la esencia, sin buscar diferencias ‘informativas’. Cambiará sus vidas igual que ha cambiado la de cientos de millones de personas en el mundo.

Si la verdad de Cristo se enseñara en clases de historia, se ganaría en ética, sentido de la moral y del deber ante el prójimo. Las leyes de Dios se grabarían en el corazón humano; la sociedad ganaría, no se verían los abominables botellones [España es abanderada] ni se incrementaría tanto la delincuencia en menores.

Los humanos decidimos con el corazón en qué preferimos creer. Ello y nuestras obras nos juzgarán, sin hoyo para cabeza de avestruz. Nuestra mentira, violencia, injusticia con el prójimo, falta de misericordia, violación de la Ley, y sobre todo, el pecado raíz de todo mal: el abandono de Dios, fijará cada futuro individual. La justicia llegará, y el perdón favorecerá a quienes la misericordia del Señor estime conveniente, según buenas obras y solidez de contrición por las malas. Nadie lo dude.

Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.” [Mat 5:13]

Palabras del Señor. ¿Damos la sal que pide? ¿Nos implicamos según clama, alzando nuestra voz en la sociedad? Al margen de donde nos congreguemos, Cristo es Rey de todos; nuestro adeudo es con Él, más allá de catolicismo, evangelismo o cualquier otra agrupación cristiana. El Mesías nos aglutinó en su cruz; no hagamos feliz a satanás, que hace fiesta viéndonos separados. ¡No continuemos dividiéndonos!

Somos casi dos mil millones en el mundo, mas los políticos imponen lo que se enseñará en las aulas. ¿Llegaría a sus oídos el clamor de dos mil millones de ‘votos’? Sé que sí; no lo dejemos para mañana. ¡Unámonos y forcemos al antiCristo, en su propia casa, a doblar sus rodillas ante el Rey! Ya hemos dormido demasiado tiempo.

Despierta, tú que duermes, álzate de los muertos, y te alumbrará Cristo.” [Efe. 5-14]

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ORGULLO DE POCOS, IMPUESTO A MUCHOS.

julio 13, 2009

Julio 13/2009

El domingo 5 de julio del 2009, las TV del mundo trasmitieron la algarada que por motivo del ‘Día del Orgullo Gay‘, se desarrolló en la población madrileña de Chueca, según lo que ya se ha convertido en esperpento usual, desde hace varios años.  No está de más detenerse en el sentido etimológico de la palabra ‘orgullo‘, que en el contexto homosexual, pretende clasificar, catalogar y encasillar una actitud que enfrenta las ancestrales normas de conductas éticas y cívicas dictadas por siglos de humanidad.

La voz ‘orgulloso‘, en nuestro diccionario, define a quien, convencido de su valía o belleza, presume además de ello; implicando también a un inherente sentimiento de satisfacción por cosas propias, autocalificadas como ‘méritos‘ ante la sociedad. También contiene otra tipificación que tiene que ver con el amor propio, el respeto  y la autoestima que alguien siente por sí mismo: ‘Por mi orgullo, no me humillaré ante nadie‘.

Así, el orgullo se constituye en sinónimo de altivez y de arrogancia, alineadas contra todo sentimiento de recato, pudor, castidad y vergüenza. Justo esta proyección es la que convierte al orgullo, en todo lo contrario de la modestia.

Distintos padrones a nivel asiático, europeo y americano, dictan que el 2% de la población mundial, 30 millones, siente atracción sexual por otros del mismo sexo. Así, la inmensa mayoría [98%, casi 7 mil millones], comulga según la tradicional unión de sexos distintos y complementarios; hombre y mujer, según la imposición que al fluir de la vida asigna la genética. Y si algo resulta indiscutible, es que durante siglos, las leyes sociales jamás han sido fijadas según la minoría; no por capricho, sino por pura justicia social y lógica: si cualquier actitud afecta a una mayoría, los estatutos humanos siempre han ido en la dirección de proteger el derecho de tal conjunto, porque de hecho, cuantitativamente, lo que fuera contra ellos, afectaría al derecho de un número mayor de personas.

Esto es realidad manifiesta y sostenida, en el caso de múltiples inclinaciones y tendencias de distintas minorías que siempre han existido entre  humanos. El resto, los descontentos, los inadaptados, los que se han autoexcluido de las normas de conducta establecidas como correctas por el otro 98% de la población mundial, no tiene otra opción que someterse al código fijado, y vivir según las reglas que tal código provee, apechugando con las consecuencias de la actitud asumida.

Y en Chueca, mientras los payasos del policromo se preparaban para lucir sus nalgas al aire de una forma que jamás lo han hecho ni las propias mujeres, excepto prostitutas, muy cerca de allí, en Galapagar, el principal impulsor de la ignominia, la desvergüenza y la falta de respeto en España, el peor ‘presi’ de gobierno en la historia del país, Don Zapatero, inauguraba el curso de la escuela de verano ‘Jaime Vera’. Y una de sus frases de ese día, fue que cada ley promovida por él, es resultado de ‘ser fiel a valores mayoritarios’… de donde se desprende que según sus sólidos conocimientos de matemáticas, un 2% debe ser considerado como ‘valor mayoritario’, cada vez que se le compare con un 98% opositor.

Lo cierto es que desde siempre, la sociedad se ha armado de leyes para luchar contra ‘sus lacras‘ [ninguna palabra más precisa], y estas armas se han usado cuando han sido necesarias, han sido efectivas, y mantienen la ley, el orden y el civismo: la paz y la justicia social. La ejecución constante de las regulaciones sociales ha mantenido a raya, durante siglos, a ladrones, exhibicionistas, estafadores, pedófilos, asesinos, maltratadores… a todo aquel que, viéndose a sí mismo como el ombligo del mundo, pretende imponer sus normas, hábitos, apetencias, inclinaciones, y tendencias, amparándose en supuestos ‘derechos‘, pero olvidando convenientemente el dogma básico de la humanidad:

No se puede reclamar derechos individuales, si estos atentan contra el derecho colectivo‘.

Algo que, dicho de otra forma vendría a ser: ‘No se puede reclamar a la sociedad ningún derecho individual, si antes no se ha cumplido con cada deber individual para con ella.’

Ninguna conducta individual o colectiva puede ser aplaudida, ni premiada, ni festejada, si afecta a una mayoría; eso es un extravío que va contra las más básicas normas de la convivencia. Sin embargo, en este mundo de incoherencias, el actuar incorrectamente, se ha convertido en ‘políticamente correcto‘ según decreto; ha entrado en la conciencia social y ha echado raíces, creando falsas expectativas de civismo. Mas ese mal ejercicio de ‘autoridad’ no deja de ser errado, y lo erróneo jamás puede convertirse en ‘correcto’, solo porque a algunos resulte ‘políticamente‘ conveniente. Se actúa bien o no; no se puede ir con un calzador, forzando como natural lo antinatural, desde el capricho y la obstinación.

¿Cómo es posible atentar contra el derecho infantil a que sus ojos no vean lo que no tienen que ver, subordinándolo a las inclinaciones sexuales de un 2%? Si el 98% de los padres y madres del mundo entero, haciendo uso de su patria potestad, ha decidido instruir a sus hijos en el proyecto convencional del matrimonio [al margen de que luego este perdure o no, no es eso lo que se discute], nadie puede ir por ahí ante tales hijos, intentando ‘influenciar‘ en plena calle, sobre todo lo contrario, exhibiendo sus desfachateces, propugnando una forma de vida sexual marginada de lo establecido por la mayoría.

No es legal, ni justo, por mucho que se desgarren vestiduras, y se intente hacer ver lo contrario. Todo lo apartado de lo considerado natural y lógico por una mayoría, se clasifica como aberrante; y ninguna aberración puede ser convertida en actitud normal, por mucho interés que se ponga en ello: se impone bajo presión política, pero no deja de ser un extravío.

Por otra parte, y esto no debe pasar desapercibido, si se reconoce todo derecho minoritario, por la misma regla de tres habría que reconocer también, por ejemplo, el derecho de los viejos cuya felicidad consiste en ir por ahí, toqueteando niñas, y reclamando tal derecho para sí, porque es el que ha ‘elegido‘ como opción personal, como su derecho a ‘ser feliz’.  Y les aseguro que ese por ciento está por encima del 2% de la población homosexual; solo hay que explorar los dineros que se dejan en variopintos prostíbulos para comprobarlo. Y eso les daría, desde la óptica del barbarismo, ventaja sobre estos, en cuanto a ‘reclamación de derechos raros’ se refiere.

O habría que reconocer el derecho del que se siente realizado saliendo a la calle para coger lo que no es suyo, reclamándolo como un ‘derecho individual‘ que le hace sentir pleno consigo mismo. O del que tima, embauca, y miente en busca de algún beneficio propio, dañando el derecho individual de otros a vivir en paz y sin engaños.

Nada de lo que nos ‘alegra‘ la vida puede constituir ‘derecho individual’, si de alguna forma atenta contra la libertad individual de una abrumadora mayoría acogida al propio derecho de ver las cosas desde otra óptica… una masa humana a la cual hace infeliz lo que a otros entusiasma.

Si el 98% de la población mundial educa a los hijos según el concepto genético del matrimonio: hombre-mujer, el 2% restante no tiene ni el más mínimo derecho a ir por ahí celebrando ferias, patrocinando lo contrario a lo que ha aceptado y ampara oficialmente ese 98%. ¡Eso es aberrante! No tienen ningún derecho a intervenir a grito vivo, en contra de la educación que las familias convencionales, la inmensa mayoría de la población mundial, está trasmitiendo a sus hijos.

Si el homosexual pretende hacer valer sus derechos individuales, oponiéndose tal reclamo a las pautas establecidas por el 98% de la población mundial, debe aceptar que forma parte de una ínfima agrupación, que su punto de vista choca contra el 98% de las familias y debe ser coherente y justo, reconociendo que su postura minoritaria afecta a una gran mayoría… si es que siente la necesidad de sentirse orgulloso de algo. Ese sería el verdadero orgullo gay: la ausencia de egoísmo, el pensar más en los deberes, antes de reclamar derechos.

Sus derechos íntimos, al igual que lo hace el otro 98% de la población mundial, deben accionarlos en la intimidad, el único sitio donde no afectará al derecho de la mayoría. No tiene más opción de justicia que la de no conculcar, transgredir, violar, vulnerar, y contravenir lo que la mayor parte de la sociedad ha dejado establecido como correcto, para que esta se desarrolle en paz. Lo otro solo es imposición y chulería; nada de derechos. Primero cumplamos nuestros deberes como agentes sociales; luego reclamemos, porque no se puede reclamar derechos personales, si se va por ahí incumpliendo a capa y espada cada deber contraído con la sociedad.

He querido dejar lo más importante para lo último: Las leyes de los hombres fueron creadas para dilucidar juicios en tribunales humanos; se fundamentan en la igualdad de derechos para todos. Pero al margen de los tribunales humanos, las leyes de Dios fueron establecidas para juzgar desde el Supremo y definitivo tribunal de Dios. Jesús, quien en su momento se apareció a la humanidad como abogado, triunfando en el juicio contra el pecado de la humanidad, vendrá por segunda vez, en esta oportunidad como fiscal del mundo, estableciendo cada causa personal… según tales leyes de Dios dictadas al ser humano desde el principio de los tiempos.

Y hay muchos confundidos por ahí, con respecto a la ley y al ‘amor‘ entre los hombres, propugnado por el Señor. Cristo dejó muy claro el abismo existente entre sexo y amor; y la palabra sodomía, nacida de la corrupta Sodoma conocida por todos, fija el contexto. Jesús se expresó con toda claridad con respecto a esto, cuando refirió la ‘sanción’ sobre ella:

De cierto os digo, que el castigo será más tolerable a la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que a aquella ciudad… “[Mat 10:15]

Sin embargo, el verdadero peligro no está en la homosexualidad en sí misma, sino en lo que genera la política de la propaganda homosexual, su intención de influir sobre los más débiles de la sociedad, incitándolos a ver como normal lo que resulta una manifiesta actitud contra la ley de Dios: la incitación al pecado sobre los niños. Aquí podemos ver la opinión de Jesús al respecto, y su más que clara advertencia:

Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí,  más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar“. [Mar 9:42]

De modo que, lo más inteligente es ver a Chueca, y a toda parafernalia gay, en cualquier punto del planeta, como lo que realmente es: un símbolo del enemigo de Dios, un terreno peligroso del que hay que apartar incluso la mirada. No nos engañemos: ‘Quien calla, otorga‘; si no alzamos nuestras voces contra lo declarado por Dios como inmoralidad, nos estamos haciendo cómplices de la impudicia. En estas cosas no podemos ser ambiguos, pues con nuestros actos tomamos el mismo partido que con nuestra inacción… y eso nos pasará la cuenta, cuando seamos confrontados por el Espíritu, en la hora última de nuestras respuestas.

Cuando miremos ondear la bandera multicolor, no estamos ante un símbolo inocuo e inofensivo, sino ante un emblema nacido en el Puesto de Mando del Comandante en Jefe de las huestes enemigas de Cristo: el nido de satán. Pueden creerlo o no, pero es un hecho inamovible. Y cada postura individual al respecto, en cada uno de esos momentos, ya sea por acción o inacción, será grabada con huellas eternas, testimoniando en su momento a favor o contra nosotros, el día de nuestra presencia individual ante el Juez.

No se engañen: cuando Dios decida, el Señor Jesucristo hará la selección de su equipo olímpico, para la mayor Olimpiada conocida jamás por la humanidad. Será celebrada en el Sion Definitivo, habrá banquete y habrá fiestas, y nuestro anfitrión se nos presentará ya sin su toga, con todo hecho, según su promesa:

Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente,  y participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.” [Mat 8:11]

Les aseguro que ese día está cada vez más cerca… y que no habrá ni un asta en esa fiesta, donde se enarbole la bandera de la ignominia. El Señor viene, tal cual fue su promesa, y llega mirando los registros individuales que están siendo debidamente grabados, según plan, según lo establecido por el Creador de todo, para dar a cada uno lo que cada examen individual establezca.

Y para los que gusten hablar de Ciencia, con la intencionalidad manifiesta de apartar a Dios del corazón humano, les diré que la grabación y registro de nuestros actos es un hecho empíricamente comprobado, pues ha sido científicamente observado en miles de casos, durante décadas de investigación neurológica. Y tales registros serán inexorablemente desplegados ante el León de Judá, cuando llegue el tiempo de saldar nuestras cuentas; es promesa escrita.

Escribe al ángel de la iglesia de Tiatira:  ‘Esto dice el Hijo de Dios,  el que tiene ojos que resplandecen como llamas de fuego y pies que parecen bronce al rojo vivo:’
“Conozco tus obras,  tu amor y tu fe,  tu servicio y tu perseverancia,  y sé que tus últimas obras son más abundantes que las primeras. Sin embargo,  tengo en tu contra que toleras a Jezabel,  esa mujer que dice ser profetisa.  Con su enseñanza engaña a mis siervos,  induciéndoles a cometer inmoralidades sexuales… Le he dado tiempo para que se arrepienta de su inmoralidad,  pero no quiere hacerlo… los heriré de muerte.  Así sabrán todas las iglesias que yo soy el que escudriña la mente y el corazón;  y a cada uno de ustedes lo trataré de acuerdo con sus obras
.” [Apocalipsis 2:18 -23]

¿Queda clara la posición del Señor con respecto a la homosexualidad? Entonces, no la tergiversen ni añadan más leña a lo que pudiera convertirse en propio fuego; cultivemos la oportunidad de estar vivos mientras podamos, arrepintámonos todos de nuestros errores [la homosexualidad no es el único] y pongámonos en las manos de la misericordia de Cristo, el único con Poder de limpiarnos y adecuarnos para su regreso.

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