FOTONES, IMÁGENES, MATERIA Y ESPÍRITU

No pasa nada si un niño teme a la oscuridad; lo trágico es que los hombres teman a la luz.

Desde hace tiempo busco información sobre una ‘evolución‘, desde la no inteligencia hacia el raciocinio. Hay mucha; casi toda aferrada al criterio materialista que insinúa que la inteligencia, aunque intangible, debe hallar su respuesta en términos de física y de química aplicados a lo corpóreo. Se indaga en toda dirección menos en la del Espíritu; mientras, la Verdad ‘grita‘ su evidencia en silencio.

Sin embargo, la defensa ‘materialista’ no puede acudir a la materia para propugnar sus ideas, sino a lo intangible del pensamiento:  justo lo que no logran explicar. Gran parte de la Ciencia ha afianzado tanto su maridaje con la teoría evolutiva, que el astigmatismo científico solo les deja ‘ver‘ en dirección del también invisible mecanismo de la ‘selección natural de la materia‘. Y eso, pese a que tal mecanismo, desde Darwin hasta la fecha, ha sido incapaz de ofrecer una relación coherente con el origen de la imaginación, el raciocinio y el talento.

Días atrás me referí a la mente como supervisor-rector del cerebro. Descartes [1650] marcó pauta en este aspecto. Filósofo, fisiólogo y matemático, creyó que un alma autónoma y etérea, moraba y tutelaba el cuerpo físico. La verdad corpuscular no exigía prueba; la del alma sí. Y zanjó esto con su famoso aforismo ‘cogito ergo sum‘, [pienso, luego existo]. Nadie puede dudar de la existencia de su ‘yo‘, pues no puede dudar del ‘yo‘, si no existe un ‘yo‘ para que dude.

Mas, 1230 años antes, Agustín de Hipona dijo en su Ciudad de Dios:

Sin ninguna engañosa representación de imágenes y fantasmas, estoy absolutamente seguro de que yo soy, y que lo sé y me deleito en esto. Con respecto a estas verdades, no tengo temor de los argumentos de los Académicos, que dicen: ‘¿Y qué sucede si eres engañado?’ Pues si soy engañado, es que soy. Porque quien no es, no puede ser engañado; y si soy engañado, por esta misma razón soy.”

Y llegado a esto, discúlpenme un alto para una anécdota:

Un día, en el 383 d.C., este Agustín [canonizado santo por el Vaticano] razonaba a la orilla del mar sobre una complejidad de Dios: la Trinidad. De repente, algo interior le obliga alzar la vista, y ve a un solitario niño en la playa, yendo y viniendo, llenando un cubo y, vaciándolo luego en un hoyo cavado en la arena. Entonces se le acercó:

Oye, niño, ¿qué haces?

Saco toda el agua del mar y la pongo en este hoyo— contestó.

Pero, eso es imposible. — ripostó Agustín.

Más imposible es tu intento: querer intuir en tu pequeña mente el misterio de Dios. — dijo el niño, mirándole serenamente a los ojos.

Jamás pudo este hombre dar una respuesta lógica al suceso. También otro le ayudó a superar su crisis decisiva, la del comportamiento. Reflexionando sobre cómo llevaba su vida, oyó la voz de un niño en una casa vecina: ‘Toma y lee‘ Lo interpretó como invitación divina, cogió la Biblia, y se abrió por una carta de Pablo,  Rom 13:13-14:

Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia; mas vestíos del Señor Jesús, el Cristo; y no hagáis caso de la carne en sus deseos.”

Fue su consagración al estudio formal y metódico del cristianismo.

Y ahora, tornemos al artículo. Desde el primer escrito de esta serie sobre la invisibilidad y inmaterialidad de la inteligencia, he llegado a un rasgo innegable de la visión: ver cualquier objeto cósmico, por lejano que esté físicamente, en solo una fracción de segundo.

Vayamos a la cuestión de ‘dimensión‘, con tantos conceptos que puede volverse un cajón de mecánico, mezclado e impreciso. En Física clásica, esta palabra describe las cuatro áreas del mundo macroscópico: x, y, z, t; en Física cuántica, en Teoría de Cuerdas y Teoría M, no aceptada por todos, el dominio físico lo ocupan nueve o diez dimensiones microespaciales, más la dimensión del tiempo, incrementando aun más esta definición.

Todos ellos solo se refieren al universo físico, los únicos dominios estimados reales por la perspectiva materialista del mundo. Mas, las innegables ‘emoción y mentalidad‘, ¿cómo se explican? La Ciencia no logra consolidarse en el campo de los ‘invisibles reales‘.

La mayor restricción de la investigación evolutiva, para avanzar con respecto al ‘origen de la conciencia‘, es que valora solo al cerebro, y ve la mente como su ‘epifenómeno‘, igual a la radiación producida por un horno. No acepta su independencia; subordina su origen al cerebro material… y también el de la vista.

Toda luz que llega al sistema visual se compone de fotones; mediante el cerebro, se convierte cada impulso luminoso en una variación de corriente eléctrica. Mas el ojo es ‘cámara fotográfica‘, no fotómetro. El ‘fotómetro‘ se incorpora en el interior; es posterior. La pupila es el diafragma del ojo: abre o cierra la entrada de la imagen; los cambios de luminosidad del objeto celeste ‘integrado‘ directamente en el órgano de la visión, se procesan ‘después’ de traspasar el cristalino. Es decir, y esto es ¡muy importante!, el ojo no procesa fotones, sino imágenes; de hecho, solo las cámaras modernas poseen fotómetro.

Por otra parte, y no menos importante: la imagen sale invertida del cristalino; ¿qué pasa en ese momento? ¿Se ‘invierten’ los fotones sin la existencia de fotómetro, para que luego el cerebro los procese y los ponga de nuevo en su posición original? Eso es una irracionalidad.

Un ojo normal, enfocado al infinito, está en reposo. El iris se contrae para regular la cantidad de luz [como el diafragma en una cámara fotográfica], mas la otra parte dinámica del sistema óptico, el cristalino, reposa; para ver de lejos no necesita esfuerzo adicional. El cristalino se comporta como una lente biconvexa, variando su curvatura mediante los músculos ciliares, ‘solo para ver de cerca‘.

Y el Doctor Brent Archinal, [equipo de Astrogeología, Servicio de Inspección Geológica, Flagstaff, Arizona, EE.UU; revista Astronomy, mayo/1997], dijo que el ojo humano puede ver aproximadamente 2.500 estrellas en las noches más despejadas.

En artículo reciente: “Teoría Evolutiva: Sin Mente y Sin Espíritu“, cité los miles de trabajos del neurocirujano Dr. Wilder Penfield, como evidencia científica de independencia entre mente y cerebro. Lo prodigioso fue que tantos casos, bajo la acción de electrodos en puntos concretos de su cerebro, referían situaciones del pasado olvidadas totalmente. ‘Veían imágenes, oyendo‘ a otros y a sí mismos, como en un ‘vídeo‘. Y lo ‘mágico‘ es: si se vieron a sí mismos… ¿qué  ‘cámara‘ les firmó, y guardó tales imágenes en memoria? Hay que abrirse más al conocimiento, y sublimarse menos en teorías.

Es real, objetivo y palpable, que al lado de un telescopio capaz de enfocar contornos de una estrella, alzamos los ojos, y en milésimas de segundos la retina recibe la imagen de tal estrella y de lo que la rodea. No necesita miles de años para que la imagen aparezca; y si alguien dice que son ‘fotones cercanos‘, volveré a recordarle que el ojo no es un fotómetro, sino un procesador de imagen integrada.

Solo hay que mirar a través del telescopio y ver el cuerpo físico, en el sitio en que está situado, a billones de kms. de distancia, no a 10 ms ni a 100 ni a 1000. La evidencia es que ‘miramos’ y vemos lo que aparece, en fracción de segundo, sin importar los años luz que las separe de nosotros. Igual la osa mayor, que Orión, la Polar, las Pléyades; solo hay que abrir los ojos y observar. El resto del proceso, SOBRE LA IMAGEN CAPTADA, determinando impulsos eléctricos, colores, formas y contornos, se ejecuta luego en el cerebro.

Nebulosa de Orion

Estos no son fotones; la maravillosa vista corresponde al ‘Canada-France-Hawaii Telescope’, desde el monte Mauna Kea, en Hawai, a 1500 años luz de distancia. ‘No’ un tiempo, sino un espacio: unos 1500 000 000 000 000 Kms [mil quinientos billones] distante de la Tierra. Distintas imágenes de Orión aportarán diferentes mezclas de colores, en función de cómo se filtra la imagen original del telescopio, según la meta que persigan los astrónomos en sus investigaciones.

¿Dónde radica la contradicción con los conceptos de la relatividad? En que la Física, nacida desde fenómenos de esta dimensión que vivimos, no se puede aplicar a procesos visuales nacidos del espíritu; lo mismo que ocurre cuando la Ciencia intenta dar respuesta a fenómenos mentales desde conceptos humanos.

En fechas anteriores escribí acerca de la 4ª Dimensión intangible, que originó esta 3ª, tangible. Dios se desenvuelve en un mundo espiritual y angélico que nos somete y rige; este es el primer concepto al que debe abrirse la Ciencia, si quiere progresar en los enigmas, sin abandonar a la Verdad. Casi todas las sensaciones que se experimentan en el mundo físico, han sido percibidas antes en el espiritual, precediéndolas. O sea, el espíritu oyó, vio, y olió, mucho antes que el primer ser vivo de esta dimensión, pudiera hacerlo.

Según Génesis 1:26, Dios dijo: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza‘. Y esto último es importante, porque ‘semejante‘, no es ‘idéntico‘; establece diferencias entre don espiritual y humano. Dios decidió qué aptitudes del espíritu extrapolaría a su Creación, cómo, y ‘a quienes‘. Ahora bien: ¿Cómo lograr que un ser de una dimensión física, contara con facultades propias del plano inmaterial?

Aquí actuó la poderosa Ciencia de Dios: el Creador diseñó un Servo Sistema, donde lo invisible regiría lo visible, a escala física. Y aunque hablemos de su obra cumbre, el ser humano, eso fue válido para todo ser vivo del planeta; desde bacterias, hasta personas. Hay un nivel de inteligencia invisible en toda especie viva, pues lo testifica la Palabra de Dios en la versión original: el Bereshit judío, en 1:30:

Y para todas las bestias de la tierra, para todas las aves del cielo, y para todo lo que se mueve sobre la tierra, en cuyo interior hay ‘un alma viva’, todas las hierbas verdes servirán de alimento

De modo que dotó de algún tipo de ‘alma o conciencia‘ a los seres más pequeños; no estoy capacitado para decir cómo lo hizo a escalas inferiores, pero sí en las superiores: Diseñó un ‘interfase‘ capaz de extrapolar facultades invisibles, a la vida biólogica visible. Así surgió el cerebro: regido por procesos invisibles, regula cada metabolismo individual, en todas las especies que cuentan con este órgano.

El cerebro animal, humano incluido, con sus numerosas e intrincadas vías neuronales unidas por axones y dendritas, es el nexo mediante el que la ‘mente’ espiritual rige tanto los reflejos incondicionados, como los condicionados. Así, la materia obedece órdenes intangibles, dadas por una inteligencia imposible de ubicar físicamente.

Sin embargo, hay una salvedad: Dios proveyó al hombre de lo que le negó al resto de las especies: ‘raciocinio y espíritu‘. Pertenecemos a la única especie que ‘sabe que sabe‘, por ser capaz de razonar… y eso nos llega desde el espíritu insuflado por el mismo Dios.

Al morir, el cuerpo se desintegra; lo material se descompone, y el espíritu regresa a su punto de origen: la 4ª Dimensión espiritual… y lleva consigo sus dones: alma consciente, inteligencia, olfato, oído, tacto… y vista. Con la muerte, trascendemos a otro plano distinto, incorpóreo… invisible. ¿Somos los únicos seres con opción de eternidad? Solo Dios sabe; por lo pronto, debo quedar abierto a lo que dijo el enigmático Pablo:

 “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual…” [1Co 15:44]

Y puedo asegurar categóricamente, que el espíritu llega luego a ser capaz incluso de ‘leer‘ el pensamiento humano, sin que se hable. De modo que, cuando alzamos nuestros ojos al cielo, no estamos haciendo uso de una prebenda física, sino de una dádiva espiritual que Dios, en su infinita Ciencia, logró hacer que el ser humano pudiera disfrutar, extrapolándola a la materia mediante un poderoso Interfaz al que ningún conocimiento humano ha podido descifrar jamás.

Por tal razón, es que no se puede responder al hecho de mirar al cielo y ver en una fracción de segundo, un cuerpo que la Ciencia asegura que no podemos ver si no es con retardo.

Hay un refrán tan antiguo como el propio ser humano: ‘Los ojos son el reflejo del alma‘; también se instruye en 1ªCo 2:9-10:

Sin embargo, como está escrito: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.” Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.’

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9 respuestas a FOTONES, IMÁGENES, MATERIA Y ESPÍRITU

  1. jolimu dice:

    Dundil:
    Orión es tal cual ves ahora, de la misma forma que la bacteria que miras bajo un microscopio, es la misma que ves fuera de él. NO HAY DISTANCIA LEJANA PARA EL OJO; o ve o no ve. Y todo lo que quede dentro de su campo visual, será visto en una fracción de segundo. Esa imagen llega al cristalino a una velocidad que tiende a infinito; muy superior a la de la luz, la más rápida establecida por el hombre.

    Y, no sé en quien crees; pero si creyeras en Cristo, que habló de Adán y Eva, del Diluvio, de Noé, de Sodoma y Gomorra… testificando constantemente a favor del relato bíblico, no defenderías teorías que van en contra de lo planteado en el proceso de la Creación de Dios: todo el firmamento, creado en el tercer día.

    Ahora bien, al margen de ese comentario, me remitiré al tuyo, que es esto más o menos: ‘No vemos lo que vemos, sino lo que la teoría dice que tenemos que ver’. O sea, un razonamiento de neuronas encadenadas a teorías que en la práctica demuestran ser frágiles.

    El problema es que al mundo se le ha preparado para asimilar la vida fotónica, y así poder asaltar la idea de estrellas creadas hace miles de millones de años; pero nuestros ojos no ven fotones, sino imágenes… y las ven a velocidad que tiende a infinito.

    Ya he dicho aquí que, de la misma forma que se usan microscopios para ‘acercar’ un punto específico del cuerpo físico de una bacteria, entre una cepa completa de ellas, asimismo se usan telescopios para ‘acercar’ puntos específicos en el cuerpo físico de una estrella como alfa Cam, a billones de kms. de distancia, entre millones de otros astros. No hay nada que les diferencie, salvo la distancia; se basan en un mismo proceso físico-mental. De hecho, los telescopios fundamentan su ganancia en relación a la eficiencia de sus lentes, de forma ‘parecida’ a como lo hacen los microscopios, apoyados por el mismo principio óptico.

    Las características de estos aparatos vienen definidas por el número de aumentos máximo que alcanza. O sea, la cantidad de veces que la imagen pueda ser aumentada, con respecto a la que ‘vemos’. Y aunque la calidad de las lentes y su luminosidad es lo más importante, para que la imagen no se vea difuminada ni borrosa, también el diámetro de la lente, repercute en el campo de visión; con una de 50 mm, se verá mejor un astro que con una de 40.

    La relación entre estos hechos, arrojarán la eficiencia del telescopio; pero siempre se verá una imagen, no los fotones. El macromundo espacial, no es un mundo de fantasía distinto al micromundo celular; es lo mismo: cuerpos físicos ocupando un lugar en el espacio, aunque en magnitud distinta.

    Y no se puede relacionar la capacidad visual, que es un don recibido desde el mismo espíritu, con la velocidad de la luz, que es un efecto físico, de esta dimensión. Ese es el error que se comete: el ojo no ve fotones, pues no es un fotómetro; está diseñado para ver el mundo en imágenes. De hecho, tú, yo, y todos, soñamos en imágenes, no en fotones.

    Y eso es importante: ¿Dónde está el fotón en los sueños? ¿Qué fuente lumínica les irradia? ¡No existe; no hay más fuente que un pensamiento con cuerpo intangible… invisible! Sin embargo, no hay duda que allí también ‘vemos’, incluso las imágenes en movimiento.

    Así que si tú dices que Orión es un chorro de fotones que ‘no está donde está, sino donde debiera’ [¡vaya irracionalidad!], tienes que decir, en qué punto específico ‘están’ entonces esos fotones. ¿A 10 ms? ¿A 50? ¿A 100? ¿Frente a los ojos? Y llegados a aquí, observa un hecho: todos los fotones de todos los astros visibles del cielo, están frente a nuestros cristalinos, independientemente de que entre ellos haya millones de años luz de separación.

    ¿Cómo es posible dar una explicación racional a eso, desde la física fotónica? ¿Cómo podemos diferenciar individualmente, los cuerpos físicos, reflejados en penta trillones de ondas, que vendrían entrecruzándose desde el espacio? ¡Solo es posible ENFOCANDO SUS IMÁGENES IN SITU!

    De modo que: si lo que ven los telescopios son fotones, ¿Por qué aumentan cada vez más el calibre de sus lentes y sus ganancias, para lograr ‘ACERCAR’ el cuerpo físico… TAL COMO LO HACEN LOS MICROSCOPIOS?

    ¿Acaso logran con eso ‘acelerar’ los fotones que comentas, para que vayan más rápido y estén más cerca en menos tiempo? ¿No comprendes lo que se insinúa? Porque lo real y tangible es que los cuerpos se ven más cerca, si se aumenta el calibre de la lente. ¿No ves la irracionalidad de decir que vemos en fotones, si la realidad es que los cuerpos se ven más cerca, solo cambiando las lentes?

    ¿Qué desconocida propiedad fotónica estás aportando a la Ciencia? ¿’Aceleración fotónica mediante espejos’? ¿Le imprime el espejo una mayor velocidad a los fotones para que ‘lleguen’ antes a la lente? ¿Cómo no ves la locura de lo que se está planteando?

    Solo hay una forma en que los cuerpos se vean más cerca, aunque estén a la misma distancia, y es que las lentes aumenten la óptica sobre un cuerpo físico real, que ocupa el mismo lugar en el espacio, en el ahora, no en el pasado; independientemente de la lente que se use.

    No se puede decir que el pasado es una cinemateca; eso es una barbaridad. Y solo siendo una cinemateca se puede ver el pasado, como la proyección de una película antigua.

    No hay más historias que la real: solo cuando los enfocas con el ojo, puedes ver su imagen, y esta te llega sin delay, en una fracción de segundo, a una velocidad que tiende a infinito… que es la velocidad a la que ve el espíritu, el origen del don de la vista.

    Lo que se propugna es una locura más de tantas; una irracionalidad más entre las muchas con las que se ha ido envenenando la Verdad, encadenándola a arcaicos conceptos del oscurantismo ateo.

  2. Dundil dice:

    Yo soy creyente, pero no por eso necesito negar verdades científicas plenamente aceptadas y comprensibles.

    La falacia de tu razonamiento, jolimu, está en suponer que, tal como dices arriba, “El hecho es: miras y ves; sin delay, sin inercia”. La realidad es que ves CON delay. Te costará creerlo, pero es así: ves con delay. Esa estrella que ves al abrir los ojos puede que ya no esté ahí.

    La razón por la que la ves es que los fotones que están llegando a ti cuando miras salieron de allí hace muuuucho tiempo. Y llegan ahora. Hay delay.

    La imagen que muestras en tu artículo obtenida desde el Mauna Kea es una imagen captada ahora, pero producida hace 1500 años. No es Orión AHORA, sino Orión hace 1500 años, porque eso es lo que ha tardado la luz en llegar desde allí. Abres los ojos, miras y ves… Los fotones que están llegando ahora con la información sobre el objeto tal cual era cuando salieron de él, o sea, hace 1500 años. No es el objeto tal cual es ahora.

    ¿Quieres convercernos? Es simple: demuestra que la imagen de Orión que muestras es Orión TAL CUAL es AHORA. ¿Puedes?

  3. Onabrus dice:

    “No ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias”.
    “La pluralidad no se debe postular sin necesidad.”
    Ya tenemos los fotones, que a todas luces (perdón por el chiste fácil) son necesarios en la visión (si no, veríamos a oscuras). Así pues, ¿para qué dos elementos de naturalezas distintas, los fotones y las “imágenes integradas”?

  4. jolimu dice:

    Anibal:
    La velocidad de entrada imagen-ojo tiende a infinito. Ahora bien, y quizás sea lo que estás buscando, la posterior capacidad de procesamiento del cerebro no es una cifra segura, porque varía según el individuo. He leido por ahí que está en orden de 10 billones de ops.[operaciones por segundo]Pero no es un dato oficial.

  5. Anibal dice:

    No, lo que entra en el ojo, tarda como 300 km/h en entrar al cerebro, eso es lo que tarda entrar los impulsos nerviosos en el cerebro. ( Tengo que confirmar esa velocidad, pero creo estar muy cerca ).

  6. jolimu dice:

    Mira Anibal, no es esa la discusión; no se trata de antigüedad o modernidad de un astro, que por supuesto, es otro debate, porque si hay velocidades superiores a la de la luz, que es la que se ha tenido en cuenta para datar a las estrellas, habrá debate asegurado.

    Pero ahora hablamos del tiempo en que una imagen llega desde el espacio. ¿Vale?

    El hecho es: miras y ves; sin delay, sin inercia… y contradiciendo la teoría de la relatividad, pues lo haces a una velocidad superior a la de la luz. No importa que veas el pasado, el presente, el futuro, o a un camión NASA. Ves lo que ves, en el sitio que se encuentra: en el espacio interestelar. No fotones cercanos a Júpiter, la luna, la estratósfera,los montes del Himalaya o a un metro de tus ojos, sino allá, en su sitio de siempre.

    ¡MIRAS UN CUERPO A DOSCIENTOS BILLONES DE KMS. Y LO VES EN UNA FRACCIÓN DE SEGUNDO!

    Por ahora, solo me interesa que consientas en eso.

  7. Anibal dice:

    Sí. pero ve la imagen de miles de años atras, o millones de años atras, segun sea la distancia. Y nada más.

  8. jolimu dice:

    Anibal:
    Ni hablo de poesía, ni tengo obsesiones de trincheras. Si tú me ves como enemigo, es tu problema; pero esto va más allá. Hablamos de lo que trasciende a las personas: la Verdad. Se puede envolver, se puede tergiversar, e incluso se puede mal comprender… pero ella sigue siendo.

    De modo, que una vez más te pido que no tergiverses. Mira, lo voy a poner en mayúsculas para que quede claro de una vez:

    LA VELOCIDAD DE LA LUZ, ESTÁ EMPÍRICAMENTE COMPROBADO, QUE ES 300 000 KMS/SEG.

    Así que tema cerrado; no se habla más del asunto, ni se usa para derrumbar verdades. Hablo de IMÁGENES INTEGRADAS, no de fotones individuales, pues eso es lo que procesa el ojo; el ojo no es fotómetro. Para llegar a la retina, que es la parte fotosensible del ojo, tiene que atravesar la córnea, el cristalino y la cámara interior acuosa. A partir de allí es donde se procesan los colores, los tonos, la saturación, el brillo…

    El ojo es una cámara fotográfica biológica y su función es ‘capturar imágenes’; de hecho, el principio de las cámaras fotográficas se fundamentó en el ojo humano. Y cuando el ‘OJO’del telescopio enfoca una estrella, lo que ve es ‘SU’ imagen.

    De la misma forma que nosotros, independientemente de que somos un 75% agua, y que nuestros oligoelementos se distribuyan en 65% oxígeno, 18% carbono, 10% hidrógeno, 3% nitrógeno, 1.5% calcio, 1% fósforo… cuando nos fotografiamos reflejamos la imagen integral, así mismo la estrella, con independencia de sus componentes, al ser fotografiada, ‘REFLEJA’ ‘SU’ IMAGEN, tal como es.

    Y esa imagen es la que llega al telescopio, y al ojo humano pendiente de él, en solo una fracción de segundo. No hay más historias, ni más enredos.

    Mira, a ustedes que les gusta tanto los postulados, les dejaré uno de Guillermo de Ockhampara; mediten en él, mientras rasuran ideas obsoletas con su ‘navaja’:

    ‘Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem: “No ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias”.
    Y otro más:
    “Pluralitas non est ponenda sine neccesitate”: La pluralidad no se debe postular sin necesidad.”

    La explicación más elemental y razonable, es la de mayor probabilidad. Y aunque no sea necesariamente la verdadera, debe ser ‘analizada’.

    El ojo ve la imagen de un cuerpo físico en el espacio, situado a billones de kms., en una fracción de segundo. ¿Va contra el postulado de la velocidad de la luz? De acuerdo; pero es que eso es corroborado por experimentos en física cuántica [publicados en revistas científicas como Nature y Live Science], en los que se han alcanzado velocidades hasta 10000 veces superiores a la de la luz.

    Así que lo verdaderamente científico sería razonar sobre un fenómeno demostrado, no negarle caprichosamente enraizados en conceptos del 1900,, porque la evidencia de velocidades superiores a la considerada la mayor, está ahí: se presenta ante nosotros y no podemos meter la cabeza en un agujero para ignorarla.

    Lo científico es estudiar más; no intentar echarle tierra encima a como sea. Eso es capricho obsesivo

  9. Anibal dice:

    Una cosa es la poesía y otra cosa es la astronomía.
    Así que comprendes en tu espritu la luz de las estrellas a una velocidad infinita, ok.
    Pero eso es la poesía, y pero aca tratamos de algo medible, y por lo tanto, al menos en este aspecto te veo que estas totlamente derrotado Jolimu, y aunque perseveres en tu posición y no reconozcas que estas equivocado, cosa que siempre haras, en esta discusion estas derrotado.

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