FOTONES, IMÁGENES, MATERIA Y ESPÍRITU

febrero 23, 2009

No pasa nada si un niño teme a la oscuridad; lo trágico es que los hombres teman a la luz.

Desde hace tiempo busco información sobre una ‘evolución‘, desde la no inteligencia hacia el raciocinio. Hay mucha; casi toda aferrada al criterio materialista que insinúa que la inteligencia, aunque intangible, debe hallar su respuesta en términos de física y de química aplicados a lo corpóreo. Se indaga en toda dirección menos en la del Espíritu; mientras, la Verdad ‘grita‘ su evidencia en silencio.

Sin embargo, la defensa ‘materialista’ no puede acudir a la materia para propugnar sus ideas, sino a lo intangible del pensamiento:  justo lo que no logran explicar. Gran parte de la Ciencia ha afianzado tanto su maridaje con la teoría evolutiva, que el astigmatismo científico solo les deja ‘ver‘ en dirección del también invisible mecanismo de la ‘selección natural de la materia‘. Y eso, pese a que tal mecanismo, desde Darwin hasta la fecha, ha sido incapaz de ofrecer una relación coherente con el origen de la imaginación, el raciocinio y el talento.

Días atrás me referí a la mente como supervisor-rector del cerebro. Descartes [1650] marcó pauta en este aspecto. Filósofo, fisiólogo y matemático, creyó que un alma autónoma y etérea, moraba y tutelaba el cuerpo físico. La verdad corpuscular no exigía prueba; la del alma sí. Y zanjó esto con su famoso aforismo ‘cogito ergo sum‘, [pienso, luego existo]. Nadie puede dudar de la existencia de su ‘yo‘, pues no puede dudar del ‘yo‘, si no existe un ‘yo‘ para que dude.

Mas, 1230 años antes, Agustín de Hipona dijo en su Ciudad de Dios:

Sin ninguna engañosa representación de imágenes y fantasmas, estoy absolutamente seguro de que yo soy, y que lo sé y me deleito en esto. Con respecto a estas verdades, no tengo temor de los argumentos de los Académicos, que dicen: ‘¿Y qué sucede si eres engañado?’ Pues si soy engañado, es que soy. Porque quien no es, no puede ser engañado; y si soy engañado, por esta misma razón soy.”

Y llegado a esto, discúlpenme un alto para una anécdota:

Un día, en el 383 d.C., este Agustín [canonizado santo por el Vaticano] razonaba a la orilla del mar sobre una complejidad de Dios: la Trinidad. De repente, algo interior le obliga alzar la vista, y ve a un solitario niño en la playa, yendo y viniendo, llenando un cubo y, vaciándolo luego en un hoyo cavado en la arena. Entonces se le acercó:

Oye, niño, ¿qué haces?

Saco toda el agua del mar y la pongo en este hoyo— contestó.

Pero, eso es imposible. — ripostó Agustín.

Más imposible es tu intento: querer intuir en tu pequeña mente el misterio de Dios. — dijo el niño, mirándole serenamente a los ojos.

Jamás pudo este hombre dar una respuesta lógica al suceso. También otro le ayudó a superar su crisis decisiva, la del comportamiento. Reflexionando sobre cómo llevaba su vida, oyó la voz de un niño en una casa vecina: ‘Toma y lee‘ Lo interpretó como invitación divina, cogió la Biblia, y se abrió por una carta de Pablo,  Rom 13:13-14:

Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia; mas vestíos del Señor Jesús, el Cristo; y no hagáis caso de la carne en sus deseos.”

Fue su consagración al estudio formal y metódico del cristianismo.

Y ahora, tornemos al artículo. Desde el primer escrito de esta serie sobre la invisibilidad y inmaterialidad de la inteligencia, he llegado a un rasgo innegable de la visión: ver cualquier objeto cósmico, por lejano que esté físicamente, en solo una fracción de segundo.

Vayamos a la cuestión de ‘dimensión‘, con tantos conceptos que puede volverse un cajón de mecánico, mezclado e impreciso. En Física clásica, esta palabra describe las cuatro áreas del mundo macroscópico: x, y, z, t; en Física cuántica, en Teoría de Cuerdas y Teoría M, no aceptada por todos, el dominio físico lo ocupan nueve o diez dimensiones microespaciales, más la dimensión del tiempo, incrementando aun más esta definición.

Todos ellos solo se refieren al universo físico, los únicos dominios estimados reales por la perspectiva materialista del mundo. Mas, las innegables ‘emoción y mentalidad‘, ¿cómo se explican? La Ciencia no logra consolidarse en el campo de los ‘invisibles reales‘.

La mayor restricción de la investigación evolutiva, para avanzar con respecto al ‘origen de la conciencia‘, es que valora solo al cerebro, y ve la mente como su ‘epifenómeno‘, igual a la radiación producida por un horno. No acepta su independencia; subordina su origen al cerebro material… y también el de la vista.

Toda luz que llega al sistema visual se compone de fotones; mediante el cerebro, se convierte cada impulso luminoso en una variación de corriente eléctrica. Mas el ojo es ‘cámara fotográfica‘, no fotómetro. El ‘fotómetro‘ se incorpora en el interior; es posterior. La pupila es el diafragma del ojo: abre o cierra la entrada de la imagen; los cambios de luminosidad del objeto celeste ‘integrado‘ directamente en el órgano de la visión, se procesan ‘después’ de traspasar el cristalino. Es decir, y esto es ¡muy importante!, el ojo no procesa fotones, sino imágenes; de hecho, solo las cámaras modernas poseen fotómetro.

Por otra parte, y no menos importante: la imagen sale invertida del cristalino; ¿qué pasa en ese momento? ¿Se ‘invierten’ los fotones sin la existencia de fotómetro, para que luego el cerebro los procese y los ponga de nuevo en su posición original? Eso es una irracionalidad.

Un ojo normal, enfocado al infinito, está en reposo. El iris se contrae para regular la cantidad de luz [como el diafragma en una cámara fotográfica], mas la otra parte dinámica del sistema óptico, el cristalino, reposa; para ver de lejos no necesita esfuerzo adicional. El cristalino se comporta como una lente biconvexa, variando su curvatura mediante los músculos ciliares, ‘solo para ver de cerca‘.

Y el Doctor Brent Archinal, [equipo de Astrogeología, Servicio de Inspección Geológica, Flagstaff, Arizona, EE.UU; revista Astronomy, mayo/1997], dijo que el ojo humano puede ver aproximadamente 2.500 estrellas en las noches más despejadas.

En artículo reciente: “Teoría Evolutiva: Sin Mente y Sin Espíritu“, cité los miles de trabajos del neurocirujano Dr. Wilder Penfield, como evidencia científica de independencia entre mente y cerebro. Lo prodigioso fue que tantos casos, bajo la acción de electrodos en puntos concretos de su cerebro, referían situaciones del pasado olvidadas totalmente. ‘Veían imágenes, oyendo‘ a otros y a sí mismos, como en un ‘vídeo‘. Y lo ‘mágico‘ es: si se vieron a sí mismos… ¿qué  ‘cámara‘ les firmó, y guardó tales imágenes en memoria? Hay que abrirse más al conocimiento, y sublimarse menos en teorías.

Es real, objetivo y palpable, que al lado de un telescopio capaz de enfocar contornos de una estrella, alzamos los ojos, y en milésimas de segundos la retina recibe la imagen de tal estrella y de lo que la rodea. No necesita miles de años para que la imagen aparezca; y si alguien dice que son ‘fotones cercanos‘, volveré a recordarle que el ojo no es un fotómetro, sino un procesador de imagen integrada.

Solo hay que mirar a través del telescopio y ver el cuerpo físico, en el sitio en que está situado, a billones de kms. de distancia, no a 10 ms ni a 100 ni a 1000. La evidencia es que ‘miramos’ y vemos lo que aparece, en fracción de segundo, sin importar los años luz que las separe de nosotros. Igual la osa mayor, que Orión, la Polar, las Pléyades; solo hay que abrir los ojos y observar. El resto del proceso, SOBRE LA IMAGEN CAPTADA, determinando impulsos eléctricos, colores, formas y contornos, se ejecuta luego en el cerebro.

Nebulosa de Orion

Estos no son fotones; la maravillosa vista corresponde al ‘Canada-France-Hawaii Telescope’, desde el monte Mauna Kea, en Hawai, a 1500 años luz de distancia. ‘No’ un tiempo, sino un espacio: unos 1500 000 000 000 000 Kms [mil quinientos billones] distante de la Tierra. Distintas imágenes de Orión aportarán diferentes mezclas de colores, en función de cómo se filtra la imagen original del telescopio, según la meta que persigan los astrónomos en sus investigaciones.

¿Dónde radica la contradicción con los conceptos de la relatividad? En que la Física, nacida desde fenómenos de esta dimensión que vivimos, no se puede aplicar a procesos visuales nacidos del espíritu; lo mismo que ocurre cuando la Ciencia intenta dar respuesta a fenómenos mentales desde conceptos humanos.

En fechas anteriores escribí acerca de la 4ª Dimensión intangible, que originó esta 3ª, tangible. Dios se desenvuelve en un mundo espiritual y angélico que nos somete y rige; este es el primer concepto al que debe abrirse la Ciencia, si quiere progresar en los enigmas, sin abandonar a la Verdad. Casi todas las sensaciones que se experimentan en el mundo físico, han sido percibidas antes en el espiritual, precediéndolas. O sea, el espíritu oyó, vio, y olió, mucho antes que el primer ser vivo de esta dimensión, pudiera hacerlo.

Según Génesis 1:26, Dios dijo: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza‘. Y esto último es importante, porque ‘semejante‘, no es ‘idéntico‘; establece diferencias entre don espiritual y humano. Dios decidió qué aptitudes del espíritu extrapolaría a su Creación, cómo, y ‘a quienes‘. Ahora bien: ¿Cómo lograr que un ser de una dimensión física, contara con facultades propias del plano inmaterial?

Aquí actuó la poderosa Ciencia de Dios: el Creador diseñó un Servo Sistema, donde lo invisible regiría lo visible, a escala física. Y aunque hablemos de su obra cumbre, el ser humano, eso fue válido para todo ser vivo del planeta; desde bacterias, hasta personas. Hay un nivel de inteligencia invisible en toda especie viva, pues lo testifica la Palabra de Dios en la versión original: el Bereshit judío, en 1:30:

Y para todas las bestias de la tierra, para todas las aves del cielo, y para todo lo que se mueve sobre la tierra, en cuyo interior hay ‘un alma viva’, todas las hierbas verdes servirán de alimento

De modo que dotó de algún tipo de ‘alma o conciencia‘ a los seres más pequeños; no estoy capacitado para decir cómo lo hizo a escalas inferiores, pero sí en las superiores: Diseñó un ‘interfase‘ capaz de extrapolar facultades invisibles, a la vida biólogica visible. Así surgió el cerebro: regido por procesos invisibles, regula cada metabolismo individual, en todas las especies que cuentan con este órgano.

El cerebro animal, humano incluido, con sus numerosas e intrincadas vías neuronales unidas por axones y dendritas, es el nexo mediante el que la ‘mente’ espiritual rige tanto los reflejos incondicionados, como los condicionados. Así, la materia obedece órdenes intangibles, dadas por una inteligencia imposible de ubicar físicamente.

Sin embargo, hay una salvedad: Dios proveyó al hombre de lo que le negó al resto de las especies: ‘raciocinio y espíritu‘. Pertenecemos a la única especie que ‘sabe que sabe‘, por ser capaz de razonar… y eso nos llega desde el espíritu insuflado por el mismo Dios.

Al morir, el cuerpo se desintegra; lo material se descompone, y el espíritu regresa a su punto de origen: la 4ª Dimensión espiritual… y lleva consigo sus dones: alma consciente, inteligencia, olfato, oído, tacto… y vista. Con la muerte, trascendemos a otro plano distinto, incorpóreo… invisible. ¿Somos los únicos seres con opción de eternidad? Solo Dios sabe; por lo pronto, debo quedar abierto a lo que dijo el enigmático Pablo:

 “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual…” [1Co 15:44]

Y puedo asegurar categóricamente, que el espíritu llega luego a ser capaz incluso de ‘leer‘ el pensamiento humano, sin que se hable. De modo que, cuando alzamos nuestros ojos al cielo, no estamos haciendo uso de una prebenda física, sino de una dádiva espiritual que Dios, en su infinita Ciencia, logró hacer que el ser humano pudiera disfrutar, extrapolándola a la materia mediante un poderoso Interfaz al que ningún conocimiento humano ha podido descifrar jamás.

Por tal razón, es que no se puede responder al hecho de mirar al cielo y ver en una fracción de segundo, un cuerpo que la Ciencia asegura que no podemos ver si no es con retardo.

Hay un refrán tan antiguo como el propio ser humano: ‘Los ojos son el reflejo del alma‘; también se instruye en 1ªCo 2:9-10:

Sin embargo, como está escrito: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.” Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.’

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FOTÓN, CIENCIA, Y REALIDAD OBJETIVA CONTRADICTORIA

febrero 16, 2009

Y dijo Dios: “¡Que exista la luz!” Y la luz llegó a existir. [Gen 1:3]

John Archibald Wheeler, físico teórico estadounidense, doctorado en la Universidad Johns Hopkins, introductor de la Matriz ‘S’ [forzosa en física de Partículas], uno de los pioneros de la teoría de fisión nuclear, uno de los físicos más importantes, y Premio Wolf en Física en 1997, escribió en el Prefacio de ‘El Principio Cosmológico Antrópico’:

No es que el hombre esté adaptado al universo, sino que el universo se ha adecuado al hombre. ¿Imagina un universo en el cual una u otra de las constantes físicas fundamentales, sin dimensiones, se alterase en un pequeño porcentaje en uno u otro sentido? En tal universo el hombre nunca habría existido. Este es el punto central del principio antrópico. Según este principio, en el centro de toda la maquinaria y diseño del mundo subyace un factor dador-de-vida. El tiempo que me queda sobre la Tierra es limitado. Y el interrogante de la Creación es tan formidable que, difícilmente puedo tener la esperanza de resolverlo en el tiempo que me queda”.

Después de eso duró once años, sin resolverlo; murió el 13 de abril del año pasado. Un antiguo alumno suyo, afirmó: ‘lo más importante de él es que fue un visionario, ya que su intuición le hizo ver mucho más allá del horizonte que la mayoría de la gente‘.

Como homenaje, científicos del Laboratorio de Protónica Cuántica y Molecular [del CNRS francés y la Ecole Normal Supérieure de Cachan], realizaron con éxito un experimento propuesto en 1978 por aquel genio de la física. Probaron que el fotón se manifiesta como una onda cuando se espera un comportamiento ondulatorio, y como una partícula, cuando se impone una conducta corpuscular… aunque se atrase y altere el recorrido.

Fijaron en qué momento un fotón ‘decide‘ comportarse como onda o como partícula, y probaron que esta elección responde al propósito del observador. El experimento acentúa la controversia sobre el influjo del detector o medidor en la mecánica cuántica, ya que si alguna fuente concebible estaba informando secretamente al fotón, sobre cómo debía comportarse, este ‘mensaje‘ debió viajar más rápido que la velocidad de la luz; algo físicamente inconcebible desde la perspectiva de la teoría de la relatividad.

El afamado experimento sobre fotones ‘la doble ranura de Thomas Young‘, intentando aclarar la naturaleza de partícula u onda de luz, desde una mecánica cuántica aun no nacida, enfatizó la misteriosa influencia de un observador. En él, se lanzaron fotones hacia una pantalla distante, obstruyendo parcialmente el camino por una pared con dos ranuras.

Protón onda

Fotón onda

Se probó que, si no se sitúan detectores que determinen por cual ranura pasa un fotón, este se comporta como una onda; viaja a través de ambas ranuras, y da ondas partidas. Tal experiencia fue considerada probatoria de la dualidad onda-corpúsculo, pues ya se sabía del fotón-partícula atómica.

Y esto se repitió con electrones, átomos o neutrones, [masa >0]; dando patrones de interferencia similares a los obtenidos cuando se realiza con luz. Se mostró así, la conducta dual onda-corpúsculo, también en la materia. Pero, pese a que este estudio surge siempre en el contexto de la mecánica cuántica, se trazó mucho antes que esta teoría surgiera, para probar si la luz era de naturaleza corpuscular o si viajaba por el éter en forma de ondas, tal como el sonido viaja por el aire. La naturaleza de la luz como partícula, se basó en los trabajos de Newton; la ondulatoria, en los estudios de Hooke y Huygens.

Lo comentado antes sobre el experimento propugnado por el Dr. Wheeler, se refería a que intuyó que un fotón podría de algún modo ‘percibir‘ por adelantado el tipo de observación al que se le ‘sometía‘. Variaba su actitud, según lo que se ‘esperara‘ de él. Para probar esto, Wheeler diseñó un ensayo donde la decisión del modo de detectar los fotones se tomara sólo después de que éstos ya se hubieran emitido.

Y según informa el CNRS en “un artículo”, una exploración regida por Jean-François Roch y François Treussart, con Philippe Grangier como adjunto, logró por vez primera llevar a la práctica la propuesta de Wheeler. Los autores explican su experimento en la revista “Science”

La acción fue la siguiente: sustituyeron las dos ranuras de Young, [gif de arriba], y presentaron dos vías paralelas, de 48 ms de recorrido. Usaron el interferómetro bifurcador de rayos de luz, con el que se mide la distancia a astros, longitudes de onda, etc, mediante las interferencias logradas. Estas vías conducían finalmente a dos detectores de ondas, permitiendo que se observara claramente el camino que cada fotón-onda tomaba.

Se diseñó además un automatismo que de modo aleatorio insertaba un bifurcador de emisiones en el último instante. Cuando actuaba, era imposible para un observador saber qué camino había escogido el fotón y cuál no. Se emitieron impulsos fotónicos, uno a uno, en el interferómetro. Cuando los fotones pasaban el primer espejo semi-reflectante (BS1), ‘elegían‘, entre los dos caminos que convergían frente a dos detectores de onda distintos.fotoninteligente

Justo antes de los detectores, un segundo espejo semi-reflectante (BS2) se insertaba o retiraba, mediante un sistema sincronizado con el emisor de fotones. Cuando aparecía el espejo, los fotones alcanzaban indistintamente uno u otro detector, interrumpiendo la determinación de su recorrido. Pero cuando no estaba, ambos detectores establecían el camino seguido por cada fotón.

La experiencia demostró que, sin el bifurcador de emisiones, el fotón tomaba un camino u otro, comportándose como partícula. Pero con el bifurcador incorporado, los detectores registraban la interferencia, evidenciando que el fotón se comportaba como onda, yendo por ambas vías simultáneamente; igual que en los experimentos de Young. Este sistema, por tanto, captó al fotón, luego que tomara un camino, el otro, o ambos a la vez. Por tanto, ¿pueden elegir los fotones cómo comportarse en función de las mediciones?

El fotón se comportó como onda cuando se decidió detectarlo como tal; y como partícula, cuando se resolvió observar conducta corpuscular. Se retrasó al máximo la elección que haría el fotón, esperando hasta que estuviera ya dentro del aparato, con un largo de 50 metros. Una vez dentro, los investigadores adoptaron la medida a efectuar, pero el fotón, aparentemente se comportaba como si ya lo supiera.

Como si fuera dirigido por un sistema inteligente; como si una fuente informara secretamente al fotón, a una velocidad mayor que la de la luz. Algo inconcebible desde la perspectiva de la teoría de la relatividad, pues el fotón no ‘debe saber‘ qué va a hallar al final del interferómetro, cuando entra en él. En realidad, este trabajo acentuó más aun la tensión entre la mecánica cuántica y la relatividad.

En 1915, Einstein desarrolló la relatividad general y demostró además que la luz era influenciada por la interacción gravitatoria. Unos meses después, Karl Schwarzschild halló una solución a las ecuaciones de Einstein, donde un cuerpo pesado absorbería la luz. Pero este ensayo, nacido en la intuición del Dr. Wheeler, ha revolucionado el concepto de velocidad máxima de la luz, evidenciando una resolución mayor.

También, un equipo de la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), Suiza, usando la técnica ‘Stimulated Brillouin Scattering‘ (dispersión estimulada Brillouin) logró incrementar la velocidad de la luz con fibras ópticas, sin la ayuda de medios especiales tales como gases fríos o sólidos cristalinos, como en otros experimentos. La investigación fue publicada en el ejemplar del 22 de agosto de la revista Applied Physics Letters.

Pero no es el único; aunque una de las leyes más sólidas de la física, dice que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz en vacío, este limite de velocidad se rompió también en un experimento, en el cual un pulso del láser viajó a más de 300 veces la velocidad de la luz. En Princeton, Nueva Jersey, en el instituto de investigación de NEC, el fisico Lijun Wang y sus colegas evidenciaron una velocidad negativa de grupo, a escala -310c. Los resultados del trabajo de Wang, Alexander Kuzmich y Arthur Dogariu fueron publicados en la revista Nature. El investigador comentó:

Sin embargo, nuestro experimento muestra que la concepción generalmente aceptada de que nada puede viajar mas rápido que la velocidad de la luz es incorrecta“.

Heisenberg y su famoso Principio de Incertidumbre Cuántica, postula que en la mecánica cuántica es imposible conocer exactamente, en un instante dado, los valores de dos variables canónicas conjugadas (posición-impulso, energía-tiempo,… etc.) de forma que una medición precisa de una de ellas implica una total indeterminación en el valor de la otra. Incluso hay una expresión matemática para describirlo.

Nuestros sistemas de medición no permiten saber, simultáneamente, la velocidad y posición de una partícula; solo se le puede asignar una probabilidad, y luego trabajarla estadísticamente, representando tal operación con una curva de probabilidades, que puede ser imaginada, por analogía con las olas, como una onda. Sin embargo, en este ensayo se probó su comportamiento como partícula desde el inicio… cuando esa fue la actitud que se esperó de él, o como onda, si esa era la expectativa, reaccionando a una velocidad mayor que la luz: una contradicción con respecto a lo que dictan los conceptos establecidos.

El ‘saber‘ responde a lo epistemológico; pero según este trabajo de investigación, el fotón, con su energía, espacio y tiempo, mostrándose contra lo establecido, se porta de modo ontológico-metafísico, más allá de lo físicamente tangible y/o explicable. El universo en que vivimos pertenece a la realidad. Puesto que existe este universo real, y en él nosotros, que lo conocemos, podemos pensar que lo real es fundamento de lo posible; no viceversa.

Si existe: ‘ES‘; ahora bien, antes de plantear que ‘algo‘ no existe… se debe pensar si los instrumentos a nuestro alcance para precisar su existencia, son los adecuados. Así, queda latente la posibilidad de que ‘exista‘, y no podamos verle… pero queda exenta la posibilidad de que le ‘veamos‘ y no exista.

Creo que la luz se materializa y desmaterializa según sea; y partiendo de que la Biblia plantea que Dios es luz, se puede explicar lo inexplicable, en el mismo hecho de ‘la luz hecha materia‘. Y ahora no hablo solo de experimentos o de lo que aparece escrito en términos bíblicos, sino de lo que ‘viví‘ y comprobé por mí mismo:

Pero todo lo que la luz pone al descubierto se hace visible, porque la luz es lo que hace que todo sea visible. Por eso se dice’: “Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.” [Efesios 5:13-14]

Quien tenga oídos, oiga lo que el Señor dice sin discriminar a nadie, sin importar el acto cometido, porque Él estará abierto a un perdón, cuya fecha de caducidad solo lo establece la muerte individual. También su regreso, en la hora de su justicia, y de la invalidez del arrepentimiento.

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DE AÑOS LUZ A MILISEGUNDOS… LA PARADOJA DE DIOS

febrero 10, 2009

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas de parte de Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia del Cristo.” [2ªCo 10:4-5]

Uno de los recursos al que se apela desde el ateísmo científico, para desvirtuar la verdad contenida en la palabra de Dios, es la improbabilidad de un universo de 6000 años, fundamentándose en que existen estrellas tan lejanas, que imponen por necesidad, miles de millones de años para que se formara lo que hoy aparece ante nuestros ojos.

Por ejemplo, la NASA, mediante su Telescopio Espacial Hubble, localizó la luz de la más lejana supernova jamás vista, una estrella ‘agonizante‘ que, según datos humanos, estalló hace 10.000 millones de años. La detección y análisis de la nominada ‘1997ff’, corroboró la idea que hace algún tiempo se viene manejando, sobre existencia de una ‘misteriosa‘ forma de energía permeando el cosmos, haciendo que las galaxias se alejen cada vez más rápidamente unas de otras. Asimismo, consideran esta estrella como un primer indicio de la desaceleración del universo, luego del Big Bang, antes de que comenzara a acelerar.

Al margen de tales apreciaciones [reconfortantes para aquellos que propugnamos la existencia de tal ‘energía’, predicha en la Biblia], vemos que una vez más se hablan de miles de millones de años, con la misma seguridad con la que se podrían referir a la arena del Atlántico. Por lo pronto, yo prefiero concentrarme en los errores de conceptos que han implicado incluso a científicos de la talla de los que forman parte del equipo NASA, quienes, para todas las conclusiones de sus cálculos, toman en cuenta la velocidad de la luz, como la mayor posible en el vacío: 300 000 km/seg.

A modo de análisis, quiero dirigir vuestra atención hacia la constelación de la Jirafa, de la que los astrónomos comentan que se ubica ‘allí dónde no hay nada‘. Situada entre la constelación del Cochero y la estrella Polar, en una zona cósmica muy poco ocupada, La Jirafa se halla al nordeste de tres constelaciones fácilmente localizables: Casiopea, Céphée y el Cochero. Allí se reconoce a Capella, bajo la imagen, y en la cumbre: Polaris, la estrella polar, marcando el inicio de la Pequeña Osa.

Constelación La Jirafa.

Constelación La Jirafa.

La Jirafa se centra sobre el eje Capella-Polaris; y en esta constelación, solo dos estrellas son visibles a simple vista: ‘α Cam‘, y la súper gigante ‘β cam‘; ambas distantes de la Tierra a 6939 y 1100 años luz respectivamente.

El año luz es medida de longitud, no de tiempo. Se conceptúa como el espacio surcado en un año. En concreto, la distancia que cubre un fotón en el vacío: 9,46 X 10 a la doce, kms., calculada en base a los 300 000 kms/seg establecidos para la velocidad de la luz.

Ahora bien, considerando que el cerebro normal menos ágil es capaz de procesar la imagen más lejana, en menos de ½ seg, podemos considerar ese tiempo de llegada de tal visión, desde su punto lejano en el espacio, hasta la retina. Por otra parte, si α Cam, es visible y procesable por el ojo humano, pese a estar situada a 6939 años de luz de la Tierra, eso implica que su imagen ‘viajó‘ hasta el procesador cerebral, cubriendo una distancia de:Distancia de 'La Jirafa.'

Para que se entienda mejor su magnitud: 65,642” 940 000′ 000 000… ¡del orden de los billones de kms!

Con estos datos podemos calcular la velocidad que necesariamente imprimió esa imagen, para llegar al ojo [de modo comprensible para cualquiera]:Velocidad espacial

Relacionándolo con la velocidad de la luz, [300 000 kms/seg] creída la más rápida:Relación velocidad/tiempo

Es decir: la velocidad con la que una imagen del cosmos viene a nuestro cerebro, es 43, 761′ 960 000 veces más rápida que la luz. Léamoslo bien, para asimilar mejor la diferencia:

La velocidad de la imagen de la estrella que viajó del espacio a la retina, resultó ¡Cuarenta y tres mil setecientos sesenta y un millones, novecientas sesenta mil veces, más rápida que la velocidad establecida como más rápida por el ser humano! Efecto objetivo, no hipotético; lo que físicamente ocurre cuando se alza la vista y se enfoca cualquier punto en el espacio, comprobable por todos, sin necesidad de ser una persona de ciencias.

La imagen escogida, ya sea general, conteniendo todas las estrellas que seamos capaces de procesar en el cerebro o individual, seleccionando solo una, cumplirá su cometido con independencia de la atroz distancia, y llegará a nuestro ojo en menos de un segundo.

De modo que lo considerado por los hombres como ‘velocidad más rápida del espacio‘, resulta incapaz de hacerle sombra a la velocidad que se le imprime a una imagen, si el ojo humano la enfoca y la trae hasta el destino de su ‘diseño‘.

Así, queda empíricamente demostrado que resultó posible la Creación de Dios, tal como lo establece la Biblia: hace unos pocos miles de años. Lo podemos apreciar hoy con nuestros propios ojos, al margen de cualquier teoría tergiversadora que intente sumirnos en un universo eónico, en base a confusiones, abstracciones, planteamientos euclídeos o einstenianos. Una vez más se verifica que la Palabra de Dios, cuando es puesta a prueba por el cientificismo ateo, sale victoriosa. Y no es de extrañar; la Verdad le ampara.

Por último, quiero pedir que vuelvan a mirar la imagen, representativa de una ínfima fracción de ese firmamento que tenemos encima: minúscula parte de la obra de Dios, en el cuarto día de su Creación. Piensen que todo lo que esté en el cielo, capaz de interactuar con nuestro sistema visual, por lejano que esté, será procesado en fracciones de segundo por el cerebro. Y para ello, viaja desde el espacio, en forma de imagen, muchísimo más rápido que lo que la ciencia humana ha sido capaz de detectar.

Háganle una ofrenda al Creador, desde su corazón, reconociendo lo insignificantes que somos ante Él, y dándole las gracias por abrirnos la posibilidad de estar bajo el gobierno eterno de Su Hijo Jesucristo. El Señor se manifiesta ante quienes le aman, y permanece invisible ante quienes no quieren verle… se ríe de esa parte de la Ciencia que camina en dirección contraria a la que Él ha fijado, hasta que dé por concluido el tiempo de las oportunidades de cambio.

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LA DEMANDA DE CRISTO.

febrero 4, 2009

Como parte de su enseñanza Jesús decía:’ —”Tengan cuidado de los maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Éstos recibirán peor castigo.” [Mar 12:38-40]

La mayor preocupación que puede llenar al cristiano de hoy es la divergencia tan grande que existe con respecto a la interpretación de la Palabra del Señor. Y todo comenzó a partir de que el hombre se separara de las claras instrucciones de Jesús:

No lleven oro ni plata ni cobre en el cinturón, ni bolsa para el camino, ni dos mudas de ropa, ni sandalias, ni bastón; porque el trabajador merece que se le dé su sustento. En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a alguien que merezca recibirlos, y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar. Al entrar, digan: ‘Paz a esta casa.’ Si el hogar se lo merece, que la paz de ustedes reine en él; y si no, que la paz se vaya con ustedes.” [Mat 10:9-13]

Con el paso de los años, y gracias a la influencia de ‘teólogos‘, la interpretación que se le dio a esta instrucción fue la siguiente:

Vivan en un castillo de Roma, olviden la ‘toalla a la cintura’ [Juan 13:5], instituyan clara diferencia jerárquica, no solo con cargos asignados, sino mediante vestiduras, gorros y bastones que anuncien ostensiblemente, la ‘dignidad’ individual… y luego dejen que sean otros los que evangelicen; ustedes, solo rijan y administren.’

Como resultado de este ‘desvirtuar‘ la Palabra de Cristo, hoy tenemos un Vaticano, un Papa, ‘dicasterios de la Curia Romana’, el cuerpo administrativo de la Iglesia Católica, cardenales, arzobispos, obispos… y sacerdotes.

Quizás esta situación fue la que hizo que el monje alemán Martín Lutero (1483-1546), a modo de ‘protesta‘, presentara las 95 reflexiones sobre el valor de las ‘indulgencias‘ en el portón de la Iglesia de Todos los Santos, en Wittenberg, Alemania, y creara una corriente nueva: el luteranismo, regido por la misma Biblia, pero con la interpretación diferenciada de un Dios que no juzga nuestras obras, sino nuestra fe; modo obviamente ambiguo para establecer juicio. Así fundamentó el nuevo pensamiento… y así también los nuevos adeptos obviaron a Cristo en ese punto específico.

A su favor debo decir que Lutero abre la doctrina del ‘Sacerdocio Universal‘, [con la que estoy de acuerdo, pues fue lo que propugnó Jesús], en donde afirma que las Escrituras son inteligibles para todos los creyentes y que cada uno, libremente, puede examinarlas a la luz del espíritu. Lutero, fiel al Señor en ese punto, buscó hacer de cada creyente su propio sacerdote.

Pero en general, su particular separación fe-obras, dio pie a que los teólogos continuaran surgiendo en masa, sometiéndose a satanás, y dividiendo más la casa de Cristo, con interpretaciones protestantes de todo tipo sobre Su Instrucción inicial, la que le llevó a la Cruz.

La vanidad, soberbia y egolatría del hombre, dividió la iglesia cristiana, pese a los avisos de Pablo. Hoy existen más congregaciones que leyes de Dios, y cada una da su particular interpretación bíblica, segmentando el árbol de Cristo en: católicos, anglicanos, bautistas, evangelistas, ortodoxos, pentecosteces, mormones, testigos de Jehová… la gran apostasía, pues hay un solo Cristo y una sola Verdad.

Al margen del error teológico de los sucesores de Pedro y los apóstoles del inicio, así como de los de Lutero, vemos a Calvino [líder de la iglesia protestante] haciendo su particular aporte. Calvino no se limitó a predicar y a tratar de influir en los hábitos, sino que asumió un total poder político, ejercido durante 25 años, hasta su muerte. Fundó una forma de disciplina eclesiástica, con jurisdicción consistorial, facultada para infligir censuras y castigos canónicos, excomunión incluida. Su junta de ancianos y pastores, con amplio poder de sanción, vigilaba y reprimía las conductas antiCristo: se vedó y acosó el adulterio, la fornicación, el juego, la bebida, el baile y canciones obscenas, y se obligó la asistencia regular a los servicios religiosos.

Y bajo su jefatura, el Consistorio de Ginebra condenó a Miguel Servet a la hoguera, imitando hechos anteriores de la Inquisición católica… ‘candela‘ que señala claramente en dirección al mismo horno de satán, el auténtico ideólogo de cada teología inoculada al hombre para adulterar la instrucción de Jesús, quien dejó claro que solo Él juzgaría.

Así, el nuevo concepto: ‘justificación por fe‘, negó la teoría católica/ortodoxa sobre ‘obra por fe en la salvación‘… que en ese punto específico, es la más fiel. Y digo esto porque no ocurre lo mismo con respecto a la mediación de los santos y el culto a imágenes, propio del catolicismo… algo SÍ totalmente opuesto a la instrucción de Cristo y del propio Dios, desde que avisa de este peligro en Lev 26:1:

No se hagan ídolos ni levanten imágenes ni piedras sagradas. No coloquen en su territorio piedras esculpidas ni se inclinen ante ellas. Yo soy el Señor su Dios.”

A lo largo de la historia, la mano del diablo ha dirigido cada teólogo corruptor del precepto de Jesús, pese al esfuerzo del Señor por que no se olvidara su Palabra. Así se validó tanto el culto al ídolo, como la falsa eminencia de una fe que le hace la vida ‘fácil‘ al cristiano, inculcando inconscientemente algo de autocomplacencia: ‘Comulgo con fe, y me olvido de las obras‘. ¡Un error clásico en la iglesia actual!

¿Dónde se originó ese malentendido? No hay dudas que en varias cartas de Pablo, que presentan la fe como elemento clave para alcanzar la salvación. Pero no se debe soslayar el contexto: Pablo evangelizaba a una generación que nunca había oído hablar de Jesús o que si lo había hecho, había sido acusándole de cosas terribles, como venido de la propia fuente de satanás. Por eso insistió una y otra vez en el acto de la fe; por ejemplo, en Rom 10:8-10:

“… Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para alcanzar justicia; mas con la boca se hace confesión para alcanzar la salvación.”

O sea, se refiere a un momento puntual, recién crucificado Cristo. Y especifica que la fe en Jesús, confesándole como el Mesías, les haría salvos; de la misma forma que acredita que muchos judíos israelitas no la alcanzarían, porque su falta de fe no les permitía reconocer al Señor como enviado de Dios. ¡Eso era lo importante al principio! Si no se reconocía a Jesucristo, no se oían sus instrucciones, y no serían alcanzados los objetivos; habría muerto en vano.

Pero también, a lo largo de su enseñanza, el propio Jesús alertaba sobre las obras:

Por sus frutos los conoceréis. ¿Se cogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” [Mat 7:16]

Pablo mismo aclara que el acto de fe, en conjunción con el obrar según las instrucciones, es lo que lleva a la salvación [Rom 11: 19-22]:

Tal vez dirás: ‘Sí, pero las ramas fueron cortadas para injertarme a mí en el olivo’. Bien, pero fueron cortadas porque no tenían fe, mientras que tú estás ahí solo porque tienes fe. Así que no te jactes, sino más bien siente temor. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. Mira, pues, que bueno es Dios, aunque también que severo. Ha sido severo con los que cayeron y ha sido bueno contigo. Pero tienes que vivir siempre de acuerdo con su bondad, pues de lo contrario, tú también serás cortado.”

Las leyes humanas nos hacen ir siempre tras las últimas ‘enmiendas‘, para saber cómo pueden afectarnos. No hablo de una ley nueva, sino de ‘revisiones fundadas en malas experiencias‘ con las ya establecidas; y así hay que ver el Apocalipsis, como ‘testamento enmienda‘, el último legado escrito de Jesucristo.

Jesús, en el capítulo dedicado a ‘las iglesias‘, quiso aclarar cómo juzgaría a quienes se auto proclaman cristianos. Hablando en parábolas, se dirige de forma hipotética a 7 iglesias, separando las malas y buenas obras; pero la alegoría se distingue porque cada vez que termina la instrucción en cada una, concluye siempre:

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.’

Repite 7 veces la frase en plural, aunque aparentemente se dirigiera a una iglesia en particular, ratificando que tal mensaje no es para una iglesia determinada, sino para toda la iglesia cristiana mundial: ‘los que tenemos oídos‘. Además, constantemente insinúa la atención que Él dará a las obras:

Apo 2:2 “Yo sé tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que tú no puedes sufrir a los malos, y has probado a los que se dicen ser Apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos

Apo 2:9 “Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza, pero tú eres rico, y sé la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son; mas son la sinagoga de Satanás.”

Apo 2:23 “…y todas las Iglesias sabrán que YO SOY el que escudriño los riñones y los corazones; y daré a cada uno de vosotros según sus obras.”

Apo 2:13 “Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás; y tienes mi Nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora.”

Apo 2:19 “Yo he conocido tus obras, y amor, y servicio, y fe, y tu paciencia, y tus obras, las postreras que son muchas más que las primeras.”

Apo 3:1-2 “Y escribe al ángel de la Iglesia que está en Sardis: …”Yo conozco tus obras; que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y confirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.”

Apo 3:7-8 “Y escribe al ángel de la Iglesia que está en Filadelfia: …Yo conozco tus obras: he aquí, he dado la puerta abierta delante de ti, y ninguno la puede cerrar; porque tienes algo de potencia, y has guardado mi Palabra, y no has negado mi Nombre.”

Apo 3:14-15 “Y escribe al ángel de la Iglesia de los laodicenses: He aquí, el que dice Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios; Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni hirviente. ¡Bien que fueses frío, o hirviente!”…

En fin, puede que para algunos teólogos, las obras sean de carácter secundario, e intenten hacer aparecer como ‘favorecido‘ a todo aquel que confiese su fe en Cristo; pero evidentemente, el que vendrá con la toga de talla única, no piensa igual, y considera que más allá de la fe, juzgará su consecuencia:

y el que no toma su cruz [obras]y me sigue no es digno de mí”. [Mat 10:38]

Que nadie se engañe: Apocalipsis es el primer y único libro en el que Jesús alecciona directamente a ‘las iglesias’. Obviar su puntualización al respecto, es ignorarle en su dimensión de ‘Cabeza Evangelizadora’. Solo hay un Cristo, solo una Palabra; se impone pues, una sola definición. Y aunque la egolatría de alguien considere algún comentario suyo como ‘políticamente incorrecto’, Él sabe por qué dijo cada frase que dijo, y nuestra única función es trasmitirla, sin juicio humano corrector.

Si tienes fe en Jesús serás salvo; tu fe te guiará hacia el amor, y hará que todos tus pecados sean llevados a ‘O’… pero a partir de haberle aceptado como el Señor, tendrás que acreditarte con tus actos. Es la única forma de demostrar tu fe; ella demandará tu obra desde el amor, por el resto de tu vida. Pero eso se evaluará por el único capacitado para evaluar:  Fe-amor-obras, un trío inseparable.

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ESPÍRITU, ALMA, MENTE: INEXPLICABLES DESDE EL DARWINISMO

febrero 3, 2009

Y el Eterno Jahvé formó al hombre de polvo de la tierra y le exhaló en sus fosas nasales el alma de vida; y el hombre se transformó en un ser vivo.”[Bereshit 2:7]

Durante estos días he estado comentando sobre lo que nos distingue total y absolutamente del resto de especies, y que tanto aturde a teóricos evolutivos: la conciencia humana. Hoy tocaré el tema desde otra perspectiva: la excelente relación entre el pro evolutivo Popper y el creacionista Eccles: quijotes del interaccionismo cerebro-mente, aunque discreparan sobre el origen-fin de la mente o alma.

Sin embargo, antes quiero contar otra anécdota personal sobre la relación mente-espíritu. Cierto día, me visitó, muy angustiada, una prima pediatra, jamás caracterizada por creencia religiosa de ningún tipo. A su padre se le había detectado un tumor en la próstata; le había examinado su viejo profesor de Urología, estimado una eminencia a nivel académico y profesional, y este había determinado que presentaba un estado muy avanzado que desaconsejaba cirugía, sugiriendo aceptación ante lo que parecía inevitable.

Aunque nunca hablamos del tema, ella había estado al corriente de mi ‘dolencia‘ de años antes, [relatada en el artículo anterior] y no resuelta a nivel clínico, sino gracias al ‘poder‘ de otra dimensión. Yo no tenía la fe de hoy; y por alguna razón, el Señor permitió que experimentara las tremendas e insondables vivencias que viví entonces… En fin, el caso es que resolví llevar a mi tío a la ‘consulta‘ de una espiritista que ya había dado pruebas reales y convincentes.

Una vez presentados, nos sentamos en un pequeño cuarto, y la mujer empezó a fumar un tabaco, con sus ojos entrecerrados, durante un minuto más o menos. De pronto, saludó como si acabara de llegar, no con la voz que nos recibió, sino en el español característico de los negros esclavos de antaño.

Comenzó a describir al detalle la casa de mi tío, su trabajo, familia, posición económica… mientras yo la oía pasmado, pues, aunque mi agnóstico pariente pensaría que habría informado a la mujer sobre lo que comentaba, yo sabía que eso no había sucedido; agregando el que vivía en otra provincia y era la primera vez que se veían.

No obstante, como no hablaba sobre lo principal, la interrumpí, y le pregunté si sabía a qué habíamos ido allí. La mujer miró a mi tío, sonrió, le dio otra calada al tabaco, y le dijo:

Tú ta tené uno problemia con tu protiatá; pero no ta preocupá. Yo ta decí pa ti

Ahí comenzó a indicarle lo que debía hacer para ‘curarse‘. No recuerdo con exactitud cada palabra, pero en líneas generales, le mandó cortar una mata de plátano, quitarle las hojas, y poner el tallo sobre una vasija, para que fuera destilando el agua contenida. Él debía beber de esa agua. Ha pasado más de 15 años desde entonces; mi memoria no retiene si le dio alguna otra indicación, pero el hecho es que mi familiar no solo no murió, sino que se reincorporó a una vida normal… hasta el día de hoy. Todo un misterio indescifrable.

Ya cuando nos íbamos, sentí curiosidad por todo lo que había presenciado y oído allí, así que le pregunté cómo ella podía saber esas cosas sobre alguien que no conocía.

Ta poné cuadro — dijo sin dudarlo.

Debí haber preguntado ‘¿quién le ponía esos cuadros?’, pero no lo hice, y hasta el día de hoy sigo con la duda. No obstante, para mí eso fue una evidencia de la existencia del espíritu, una prueba real, de que de algún modo el espíritu puede ‘ver‘ el pasado inscrito en el interior humano… y que de alguna forma este es grabado a lo largo de nuestra vida. Por supuesto, también demostró ser una entidad capaz de ‘acceder‘ a la información que llevamos dentro, y de saber incluso cosas que ignoramos sobre nosotros mismos.

Los muchos enigmas que viví en aquella época no han hallado aun una respuesta científica; y mientras más leo y estudio sobre los últimos avances, más me confirman estos que la Ciencia va demostrando la posibilidad de los hechos que yo viví experimentalmente, aunque tampoco les pueda dar respuesta.

Por ejemplo, el neurofisiólogo Sir John Eccles, Nobel en 1963 por su trabajo con el mecanismo iónico de excitación e inhibición de sinapsis cerebrales, contactó en 1944 con el filósofo Karl Popper, y ambos iniciaron una firme relación profesional, intentando llegar a algún tipo de conclusión con respecto a los fenómenos del subconsciente.

Durante los últimos doce años de su larga y activa carrera investigativa, Eccles trabajó en los EEUU como director del Laboratorio de Neurobiología [Facultad de Medicina, Universidad de Buffalo], por lo que sus conclusiones emanaban de la evidencia experimental, en contraste con la filosofía de salón de Popper. Pero el hecho es que juntos crearon el célebre libro ‘El Yo y su cerebro’ (Ed. Labor, Barcelona 1993), a favor del interaccionismo mente-cerebro.

Mas el camino recorrido por cada uno fue muy diferente. Sin acuerdo con respecto al origen de la mente consciente tampoco coincidieron en su destino. Popper asume origen evolutivo; Eccles no duda de una Creación. Referente al destino, Popper no se implica más allá de lo científico ni cree que el alma sobreviva al cuerpo. Eccles, en cambio, considera una mente o ‘alma‘ con un destino más allá del fin físico, y ve la vida biológica como ‘preparación‘ para una siguiente etapa.

Popper asocia la mente a un evento evolutivo que ‘de algún modo hace que brote‘ bajo acción del cerebro, y que luego se independiza, sin subordinarse a leyes físicas o químicas. Argumenta desde una base filosófica, sin una sola evidencia, y solo tomando como referencia las especulaciones de Darwin, en su ‘Evolución de las Especies‘.

El Dr. Eccles en tanto, se remite a efectos experimentales; pruebas científicas logradas por Kornhuber, descubridor del potencial eléctrico generado en la corteza cerebral, entre el acto consciente de la voluntad y la actividad motora resultante de la misma [generalmente, menos de un segundo]. Acude a lo comprobado: durante ese intervalo, se observa un furor de ondas en un área que agrupa las señales que ejecutarán la maniobra fijada; un tiempo medible, entre la decisión ‘voluntaria’ [el pensar la orden] y la acción física de respuesta.

Sin embargo, nadie sabe cómo la voluntad organiza la activación de impulsos neuronales. Y Eccles infiere que existe algún tipo de puente insustancial a través de la ‘interfaz‘, entre lo mental y lo físico. Aunque admite que aun no es posible dar explicación científica de la naturaleza de tal puente, ve en los experimentos de Kornhuber una evidencia objetiva de que la cadena de sucesos que van desde la voluntad, a la acción motora, no precisa estímulo cerebral, sino que los genera. Además, señala la capacidad de operar imágenes en la conciencia, aun cuando por causa genética se carece de masa encefálica.

Plantea el caso de un sujeto que movía los dedos de una mano, mientras se medían ondas cerebrales, moviendo los electrodos en el cuero cabelludo. Hubo 250 registros con distintos potenciales eléctricos, y se reveló que 0,8 segundos antes de cada movimiento físico del dedo, se registraba un potencial ‘de preparación‘… algo similar a lo que ocurre en una competición, en que el árbitro cuenta: ‘1, 2, ¡3!’, antes de un ejercicio deportivo. O sea, se manifiesta como ‘avisando‘ que la voluntad está a punto de actuar sobre el sistema motor.

Ya se habló en el capítulo anterior sobre los trabajos del Dr. Penfield. El Dr. Eccles, un seguidor suyo, quedó convencido de que la mente no era una consecuencia del cerebro, sino que en realidad se manifestaba experimentalmente como ‘espectadora y usuaria’, con capacidad para actuar y decidir determinadas operaciones en el cerebro, evidenciando que la mente lo manipula como ‘ama’, no portándose como su esclava.

Concluyó que la mente ‘sabe‘ donde está el fondo de la información, e integra lo que extrae de ese sitio para nosotros virtual, en una búsqueda activa y consciente. Puede elegir entre los datos que rastrea, y combinar la información que logra, integrándola en un todo revelador, rechazando de tal información aquello que no le interesa y reestructurándola a voluntad.

Este paso consciente, impuesto sobre el cerebro, asiste a su vez al sistema de circuitos y conexiones nerviosas. Por esa razón, el título que inicialmente se propuso como ‘El Yo y el cerebro‘, pasó a ser, de mutuo acuerdo, ‘El Yo y su cerebro‘, contemplando una masa encefálica utilizada con mucho propósito, por una mente programadora que activa y hace procesar, solo aquello que le interesa.

Así, Eccles no duda en afirmar que la mente es autónoma y controladora; incluso identifica la mente auto consciente con el alma. Rechaza el punto de vista de una mente espectadora, semejante a una pantalla de TV, sin control sobre el programa de TV, y lo presenta como un observador activo capaz de elegir programa, cambiar canales, e incluso intervenir en la programación.

No duda en propugnar que hay datos suficientes que indican la influencia activa de la mente sobre el sistema neuronal, buscando objetivos determinados, sin interesarle las operaciones de dendritas y axones, célula a célula; así como a un espectador de un partido de fútbol, no le interesa la actividad interna del TV, a través de sus circuitos, cables, circuitos integrados, etc.

Las operaciones internas de las células nerviosas individuales no son quienes facilitan información útil a la mente, sino el resultado de dichas operaciones: la lectura de salida inteligible y útil. Y esta se logra ‘a la carta‘; la mente la ordena e integra en un mensaje con significado. La ‘imagen’ procesada en el cerebro llega a ser imagen, solo porque la mente la instituye como tal. Pero la mente, pocas veces es un espectador, y solo por breves períodos; está totalmente implicada en cada pensamiento creativo, y en ocasiones de recuerdo deliberado.

Popper dice sobre esto, algo con lo que el Dr. Eccles está totalmente de acuerdo:

[Recuerdo equivale a ‘He logrado recordar‘]. De modo que solo en el momento en que esta actividad tiene éxito, el ‘yo mental’, es ‘espectador’. En cualquier otro caso está tenazmente y casi constantemente, activo.

Esto es exactamente lo que intenté expresar cuando, con una sensación de desesperanza, dije en Oxford en 1950 que creo en el espíritu dentro de la máquina. Es decir, creo que el ‘yo’, en un sentido actúa con el cerebro a la manera en que un pianista toca el piano o como un conductor manipula los controles de un automóvil.’

La mente, como ‘resultado‘ evolutivo, es una perspectiva biológicamente irracional. La auto conciencia ausente en animales, no impide su existencia y multiplicación; y solo el hombre es intelectualmente activo. ¿Solo una especie entre más de 10 millones, resultó beneficiada por ‘selección natural‘ y devino en ‘mejora evolutiva‘? ¿Qué decir entonces sobre formas de vida menores, sin auto conciencia, pero con capacidad de supervivencia mayor que la humana?

Y aun hay otro motivo que hace inverosímil la aparición evolutiva del subconsciente: si ninguna especie la ha manifestado antes… ¿de dónde evolucionó? El ser humano no tiene otra opción que reconocerla sin antecedentes biológicos, así que: ¿cómo se originó algo capaz de actuar sobre la materia, sin poder atribuírsele a sí mismo una expresión material?

Es obvio que si la mente puede actuar sobre el cerebro como fuerza autónoma, entonces la ‘voluntad‘ puede actuar sobre la materia, sin tener sus raíces en la materia sobre la que actúa. Y esto causa inquietantes posibilidades en la física; de hecho podría involucrar una verdadera transformación de conceptos. El Nobel de Física, Erwin Schrödinger, dijo sobre este tema:

Este impasse es un impasse. ¿Entonces, nosotros no somos actores de nuestros actos? Sin embargo nosotros nos sentimos responsables de ellos, somos castigados o alabados, según sea el caso; una horrible antinomia. Yo mantengo que no se puede resolver al nivel de la ciencia actual, aun inmersa en el ‘principio de exclusión’ [exclusión de toda fuerza ‘no física’]… Habrá que reformar la actitud científica. La ciencia se tiene que rehacer de nuevo.”

¡Un musical aplauso en ‘SI’ mayor sostenido, al Dr. Schrödinger, un científico con las neuronas en su sitio! Él escribió el libro:’¿What’s life?’. [¿Qué es la vida?]; el mismo que según las memorias de James Watson [DNA, The Secret of Life], le inspiró a investigar los genes, y le llevó al descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN… ¡Sin hablar para nada de evolución de especies! ¡Un físico instruyendo a los biólogos sobre la dirección que debe seguir la biología, si se quiere respetar al raciocinio!

El Dr. Eccles, casi al final del libro, comenta:

Yo quería resaltar esta preeminencia de la mente auto consciente porque ahora planteo estas preguntas: « ¿Qué es la mente auto consciente? ¿Cómo se acopla al cerebro en todas sus íntimas relaciones de dar y recibir? ¿Cómo llega a existir? Y, no solo cómo llega a existir, sino, ¿cuál es su suerte última cuando, a su tiempo, el cerebro se desintegra?
…Nuestro venir-al-ser es tan misterioso como nuestro dejar de-ser en la muerte. ¿Acaso no podemos abrigar esperanza, debido a que nuestra ignorancia acerca de nuestro origen concuerda con nuestra ignorancia acerca de nuestro destino? ¿No se puede vivir la vida como una retadora e insólita aventura con un significado aun por descubrir?

Pero la respuesta, al no provenir de este mundo, no podrá ser hallada en este mundo, por quienes son de este mundo. Solo los nacidos en el espíritu son capaces de comprender cuando leen:

Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió el intento del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero, para que le sea pagado? Porque de Él, y por Él, y en Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.” [Rom 11:32-36]


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