LA NO-EVOLUCIÓN DEL ‘YO’ CONSCIENTE.

enero 25, 2009

A principios del año 1965, siendo alumno de una academia militar, tuve que hacer frente a una materia que confieso, no me caía bien: Psicología. Yo siempre he preferido las Ciencias exactas… soy alérgico a las fundamentadas en conceptos teóricos preconcebidos; esas solo las he aprobado, cuando no he tenido otra opción.

Allí, bajo una dirección comunista, se consideraba digno de estudio solo la literatura atea, pro soviética: El Capital, Las Obras de V.I.Lenin…; así, el libro de Psicología que se usó en nuestro curso fue uno de Pavlov; un extracto de ‘Reflejos Condicionados. Función de los Grandes Hemisferios‘. Y recuerdo que entre los primeros párrafos se presentaba una definición que jamás he olvidado:
Materia es todo lo que existe independientemente de la conciencia.

La realidad es que, pese a que hace más de medio siglo ya se sabía lo difícil que el materialismo lo tenía para asociar a lo tangible las incógnitas del subconsciente, el principio comunista resultó ser la semilla del antiCristo que florecería al fin en el mundo científico: ‘la materia fue la primera manifestación de vida‘. Mas, el propio concepto de materia, como ‘todo lo que está fuera de la conciencia‘, contradice la idea de que esta pueda estar ubicada físicamente en el cerebro… y por ello el subconsciente siempre es mirado con recelo por los ‘agnósticos‘, pues constituye en sí mismo su espada de Damocles.

En los años 70, leí un artículo, si mal no recuerdo en la revista UNESCO, sobre el instituto de Parasicología de Leningrado. Los bolcheviques se enteraron, gracias al rígido control sobre toda la población, que ejercían sus agentes secretos, de que varios ciudadanos de distintos estados soviéticos exhibían ‘facultades extrasensoriales‘. Y esto fue una sustancial señal de alarma y revuelo, pues cualquier acto conexo con lo espiritual era considerado como ‘subversivo‘… sin embargo, no eludieron el desafío.

Como vivían convencidos que la Ciencia puede explicarlo todo, crearon dicho Instituto, y enviaron allí los mejores psicólogos, físicos, químicos… la crema y nata del saber soviético, todos militantes del Partido, para asegurar fidelidad e intimismo. Allí concentraron a todos los ‘raros‘ hallados en su territorio, captados entre los países que formaban el bloque.

Así, se vieron unidos en rara amalgama, ingenieros/as, zapateros/as, koljosianos/as… todo aquel que hubiera probado poseer capacidad no explicable, fue separado de su centro de trabajo, fuera cual fuera, e internado en la moderna institución. Se les respetó su salario original, y constituyeron un equipo de conejillos de Indias durante años.

Aquel artículo narraba el caso de personas capaces de conducir entre obstáculos, con los ojos vendados, solo con la condición de que a su lado estuviera un copiloto que le fuera diciendo… ¡con la mente!, la acción que debían realizar. Otros podían describir los colores de una pelota de playa… separada por un muro de hormigón.

Hubo muchas cosas interesantes que no voy a describir aquí, pero se estudiaron profusos fenómenos en aquella época, siempre con la seguridad de que al final prevalecería la Ciencia y se hallaría una respuesta. Finalmente, el proyecto fracasó, aquellos fenómenos permanecieron en el enigma, se les orientó no hacer de aquello un manifiesto religioso, y el edificio pasó a formar parte de otros objetivos diferentes.

Años después, el genetista ucraniano Dobzhansky [Teoría Sintética de la Evolución, con Mayr, Stebbins, y Simpson], autor del “nada tiene sentido en biología si no es considerado bajo el punto de vista de la evolución“, ratificaba su posición ‘de materia en materia, siempre a mejor’:

La materia inerte, los átomos y electrones, participan supuestamente de capacidades vitales y volitivas. En este imponente sistema filosófico, Whitehead ha desarrollado este punto de vista hasta cierto detalle… Debo decir que en mi opinión tales puntos de vista se deben rechazar en base a consideraciones tanto científicas como filosóficas. Sin embargo, desde una perspectiva lógica, parece que estamos entre la espada y la pared. Lo mismo que en el caso de la vida misma, o bien la conciencia surgió porque la materia prima tiene la capacidad de darle origen, o bien surgió ex nihilo desde fuera del sistema.”

La autoconciencia humana: conciencia de la propia experiencia mental, difiere de la de un animal: consciente de su propio cuerpo. La cognición que permite a una persona meditar, pensando sobre su propio pensamiento, no es la misma que la de un chimpancé capaz de reconocerse frente a un espejo. La ‘autorreflexiva‘ conciencia del ‘yo‘, no existe en los animales.

Una persona tiene la capacidad de razonar qué clase de ser es, qué aspira hacer y sobre todo: cómo debe actuar para lograr sus objetivos a largo plazo. Un animal caza, rompe un huevo, escoge una fruta… para matar el hambre. Otros son conscientes de sus afectos y sensaciones… pero sólo el hombre es capaz de reflexión, de conciencia de sí mismo, de pensar sobre sí mismo, y de compararse en expectativas con el resto de la escala.

Con independencia de si los animales tienen conciencia de sí mismos o no, al menos no cabe duda de que tanto los animales como el hombre poseen conciencia. Aun si nos limitamos a la conciencia, como diferencial de la conciencia del ‘yo‘, hay que preguntar: ¿Cómo surgió?

El neuro siquiatra y pro evolucionista Stanley Cobb, apunta a la conciencia como el atributo de la mente capaz de procesar el juicio del yo. Dice que varía en el hombre según edad, tipo y medio social… y de los peces al hombre, en la filogenia. Pero la Ciencia exige un origen físico desde los ‘cambios’; el mundo científico actual no acepta ninguna manifestación de Creación. Y la conciencia no será una excepción; desde hace mucho tiempo se ha dedicado mucho esfuerzo en la intención de ‘probar‘ que consciente y subconsciente han derivado de algo ya existente.

Pero aun si algún osado planteara que la mente surge de novo, quizá a resulta de una mutación de algún tipo, habría que señalar alguna evidencia de la entidad mutante: el umbral. Así, actualmente, hay dos opiniones básicas sobre el origen de la conciencia del ‘yo‘: una oculta, derivada de materia evidente [monismo]. Y la otra, que la ve como creación directa, “de la nada” [dualismo]… no considerada científicamente respetable, aunque nadie puede ni siquiera insinuarle un origen físico.

Si se es honesto, debe reconocerse que la situación objetiva es que la mente ya se nota incluso en cada célula en desarrollo, en el nuevo embrión. O sea, está potencialmente en el óvulo y/o el esperma; se manifiesta luego en la primera célula embrionaria que surge, y luego en todas las demás: un desarrollo mental, desde lo invisible a lo obvio.

Una contradicción, por cuanto hay dos mentes distintas implicadas, la del padre y la de la madre, generando solo una resultante; se está ante dos instrucciones distintas de ADN, que concluyen formando una sola, pero: ¿está en esa doble cadena del nuevo genoma la mente embrionaria? ¿Surgió la conciencia de nuestra propia conducta, como algo totalmente nuevo, o germinó porque la materia ‘alcanzó‘ un nivel ‘evolutivo apropiado de organización?

Analicemos: una entidad carece de inteligencia si reacciona de cierto modo ante estímulos determinados, y por adversa que sea la consecuencia insiste en actuar igual. Pero si altera su conducta, obteniendo un claro beneficio con la nueva actitud, entonces resulta evidente que ha obrado con inteligencia; es un ser inteligente, independientemente de su tamaño.

Y resulta evidente que así ocurre con los microscópicos parásitos, por ejemplo; los médicos conocen que un mismo antibiótico, que al principio resulta eficaz, si se repite ante el ataque, digamos, de giardias, llega a resultar inocuo para el protozoo. De alguna forma han sabido cómo defenderse del ataque químico del medicamento; sabiendo además hallar el ambiente que más les conviene para subsistir en el infestado.

También demuestran tener capacidad de selección, pues son capaces de buscar el alimento adecuado, y se orientan a través de la sangre hasta llegar a aquellos órganos vitales que les servirán como refugio.

De modo que, si ciertos patrones psicológicos también se manifiestan a nivel primario, se hace obvia la posible existencia de características presentes a nivel de organización celular, aun en ausencia de los circuitos nerviosos. Y entonces no queda otra opción que reconocer que incluso la materia del ser unicelular ya goza de una especie de conciencia nada rudimentaria. ¿Tiene entonces cada célula algún tipo de conciencia?

Hace unas décadas, en una revista científica cuyo nombre no recuerdo, se mencionaba un experimento sorprendente: A una planta de oficina se le colocaron electrodos, conectados a un electroencefalograma de alta sensibilidad. Había varios empleados, y se les propuso que la cuidaran, la mimaran, le echaran agua, limpiaran sus hojas, pusieran música relajante… a todos menos a uno; a ese se le dio una única misión: pasar a intervalos irregulares por su lado, detenerse frente a ella, y arrancar un pequeño pedazo de una de sus hojas.

Hasta ese momento, el aparato describía una línea casi horizontal, aunque se hacían obvias ligeras variaciones, que los investigadores achacaron a metabolismos como la fotosíntesis. Pero en el instante que el individuo se paró y le arrancó una hoja, la aguja hizo un efecto brusco y se puso de manifiesto una alteración en la amplitud de las irregularidades reflejadas en el gráfico. Eso se repitió durante algunos días; al final, la investigación arrojó que llegó el momento en que el empleado incordiante solo tenía que pararse frente al vegetal para que el aparato se volviera loco.

O sea, se defiende mejor la ‘mentalidad‘ de un arbusto sin cerebro, que la existencia de un punto arbitrario en la escala evolutiva donde, de modo enigmático, se supone que aparecería la mente. Y llegados a este punto, si la conciencia no nació automáticamente de un cerebro, se debería poder ubicar al menos el tiempo de su aparición, desde alguna entidad física, material; pero, sin antecedentes detectables, ¿ante qué estamos? ¿Una Creación?

La evidencia dice que unicelulares y plantas poseen formas básicas de conciencia. Así que, si la conciencia evolucionó a partir de la no-conciencia, al rastrear hacia atrás, se debería hallar en algún punto la materia que fue capaz de dar lugar a su existencia, pues lo que aun no existe, es imposible que ‘evolucione‘. Salvo, por supuesto, si se señala hacia una Creación ex nihilo [latín: ‘de la nada’] que sí lo lograría… pero quienes hoy condicionan la ‘llave‘ de la Ciencia, no admitirían eso jamás.

También podría hacerse en sentido contrario: seguir la ‘evolución‘ de la materia hasta que surgen y se revelan los iniciales indicios de conciencia. Una manifestación así sería algo nuevo (de novo), surgiendo de algo que ya existe. Pero nadie se ha topado con eso aun, y tal cosa no ha logrado sobrepasar el umbral de lo ‘anhelado’.

Ahora bien, con independencia de posturas filosóficas, nadie duda que hasta la bacteria, el hipotético paso necesario de célula procariota [clasificada ‘más antigua‘] a eucariota, [animales y plantas superiores] manifiesta cierto nivel de conciencia… ¿cómo surgió esta ‘conciencia primaria‘? ¿De dónde evolucionó? Pues hoy se sabe que hasta la anémona sin cerebro, de aparición ‘datada en 700 millones de años, manifiesta un nivel de conciencia insospechable.

Y aun yendo más lejos, en el caso de virus cuya información genética es ARN, demostrando obviamente algún tipo de ‘conciencia‘, al usar sabiamente para multiplicarse el ADN de las células que infestan, ¿de dónde evolucionó esta? Al margen del programa que muestra la instrucción genética del virus, demandando programador e instructor imprescindible, surge otra pregunta: ¿Quién hecha a andar ese programa? ¿Quién pulsa su ‘Start’?

Nadie puede ocultar la Verdad: la vida manifiesta un estado de conciencia desde sus fundamentos, sin ninguna posibilidad de atribuir su ‘evolución‘, en ningún punto de la escala del tiempo… no importa los miles de millones de años que pretenden atribuirle. Nuestra mente tiene una trayectoria circular: procede de Dios y a Él volverá, si cumplimos los deberes:

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. — le respondió Jesús — Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.” [Mat 22:37-40]

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CRISTO EN GANDHI.

enero 19, 2009

CUANDO TODOS TE ABANDONAN, DIOS SIGUE CONTIGO

Esta frase de Mahatma Gandhi ha sido la elegida [en mi opinión, muy acertadamente] por la asociación cristiana ‘E-cristians’, para exponerla a partir de hoy lunes 19/I/09, en los autobuses de Barcelona, como acción-reacción, ante el irreflexivo mensaje ateo de estos días. La idea es la de extrapolarla a los de Valencia y Madrid; pero yo me pregunto: ¿Por qué no a toda España? ¿Por qué no al mundo entero?

Queda claro que los caminos del Señor son insondables; lo que se inició como campaña antiCristo a nivel local, concluirá con la mayor cruzada de evangelización cristiana jamás conocida por la humanidad. El alboroto creado por el mensaje ateo, “Probablemente Dios no existe…”, en realidad va a conseguir que el mundo reflexione más sobre Dios. Y por si había dudas, ese cartel inicial, llamando a la sociedad al relajo, el caos y la utopía, se debió a una iniciativa de la ‘Unión de Ateos y Librepensadores‘ (UAL) y ‘Ateus de Catalunya‘.

Pero, hagamos un paréntesis y vayamos a la frase elegida por la organización cristiana. No es un versículo bíblico, sino una frase atribuida al enorme pensador y político Ghandhi, un hombre que desde 1918 fue figura del movimiento nacionalista indio; el gestor de un nuevo método de contienda: huelgas y ayunos, que rechazó en sus programas la lucha armada y predicó la no violencia como medio para resistir al dominio británico.

Pregonó la total fidelidad a los dictados de la conciencia, propugnando la rebeldía civil si fuese necesario. Mantuvo correspondencia con León Tolstoi, quien influyó en su concepto de resistencia no violenta y quien poco después de ser testigo de los sacrificios y heroísmo en la campaña de Sebastópol, se reintegró a una frívola vida en San Petersburgo, que le sumió un gran vacío e inutilidad.

El pensamiento de Tosltoi, que influyó en Gandhi, se refleja en su frase, comentando sobre las gentes que conoció en este periodo:

Adquirí la convicción de que casi todos eran inmorales, malvados, sin carácter; inferiores al tipo de personas que yo había conocido en mi vida de bohemia militar. Y estaban felices y contentos, tal y como puede estarlo la gente cuya conciencia no los acusa de nada

Gandhi, por ser fiel a su conciencia, fue a menudo encarcelado, y devino en héroe nacional. En 1931, en la Conferencia de Londres, reclamó la soberanía de India, e involuntariamente dilató un conflicto histórico con origen en la invasión del sultán Mahmud en el 1008. El Islamismo había logrado un cardinal poder religioso en Oriente Medio y exportó la ocupación musulmana a esa región de Asia.

Según algunos, continuando el mandato divino de combatir a los infieles… según otros, atraídos por las riquezas de los ‘rash’ [reyes], aprovechando que tras siglos de bonanza y culto a una religión pacifista [hinduismo], los indios no se hallaban en el momento óptimo para defenderse de su invasión.

Inglaterra los había reducido a ambos; pero al fin de la Segunda Guerra Mundial, aprobó la independencia de India, y los musulmanes optaron por formar Pakistán, con gobierno islámico. Esta separación dejó las secuelas hoy conocidas, con disputas centradas en el estado de Cachemira, de población mayormente musulmana.

Por su parte, el austero y modesto inflexible, inconforme con el título de Mahatma [‘Gran Alma’ en sánscrito] dada por el poeta Rabindranath Tagore, luchó hasta el final contra esa división. En un país en que la política era sinónimo de corrupción, Gandhi introdujo la ética en ese dominio a través de la prédica y el ejemplo. Vivió en una pobreza sin paliativos, jamás concedió prebendas a sus familiares, y rechazó siempre el poder político, antes y después de la liberación de la India.

Este rechazo convirtió al líder de la no-violencia en un caso único entre los revolucionarios de todos los tiempos. Su acomodada familia le había enviado a estudiar a Londres; allí vivió de 1888 a 1891, etapa en que ‘halló‘ a Oriente a través de Occidente, pues comenzó a frecuentar a los teósofos que le iniciaron con el clásico, ‘Bhagavad Gita’ [Canción de Dios en sánscrito], escritura sagrada del hinduismo, que luego consideró “el libro por excelencia para el conocimiento de la verdad”.

Allí también contactó con las enseñanzas de Cristo, y durante un tiempo se sintió tan atraído por la ética cristiana que dudó entre ésta y el hinduismo. Así nació su intento de sintetizar los preceptos del budismo, el cristianismo, el islamismo y su religión natal, a través de lo que señaló como el principio unificador de todos ellos: ‘la idea de renunciación‘… que no es más que lo mismo propugnado por Cristo.

Se hizo abogado, pero su primer juicio fue un fracaso estrepitoso, al enmudecer cuando le tocó su turno de oratoria. Entonces, una factoría comercial musulmana le contrató para atender un caso de la empresa en Durban; Gandhi embarcó hacia Sudáfrica en 1893… y nació el revolucionario que defendería, en el extranjero, por primera vez a la comunidad hindú.

Allí, su política de clara influencia cristiana: ‘lucha sin violencia, desde la resistencia‘, hizo que la autoridad británica diera marcha atrás a un impuesto vejatorio, autorizando a los asiáticos a residir en Natal como trabajadores libres. Con esta victoria, el Gandhi rebelde y desertor de vestimentas europeas, salió para siempre de Sudáfrica con su familia, y llegó a la India en 1915 como un verdadero titán, con la aureola de sus campañas en el extranjero.

Bombay le recibió como héroe nacional; el gobernador inglés acudió a saludarlo y el poeta Rabindranath Tagore le dio la bienvenida en su Universidad Libre de Santiniketan. Sin embargo, la fama no le subió los humos, y al poco tiempo fundó una comunidad casi monástica en la ciudad de Ahmedabad, donde vedó toda vestimenta extranjera, comidas con especias y la propiedad privada. Y aquí se ve otra congruencia cristiana, cuando Cristo le contesta al hombre honesto, que se le acercó, preguntando qué más debía hacer para obtener la vida eterna:

Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme“. [Mat 19:21]

Los seguidores de Gandhi se dedicaban solo a dos trabajos: la agricultura, para sustentarse, y el tejido a mano, para abrigarse. Aquí comenzó la lucha que habría de sostener durante toda su vida contra las lacras del hinduismo y a favor de los intocables, admitidos por él, desde el principio, como miembros de la comunidad.

Su entrada en la política india no ocurrió hasta febrero de 1919. Cuando se aprobó la Ley Rowlatt [censura, y duras penas para cualquier sospechoso hindú], Gandhi encabezó la oposición a la ley. Organizó una campaña de propaganda a nivel nacional mediante la no-violencia, que creó una huelga general, pronto extendida a todo el país. Cuando acudía a Delhi a calmar la población, que no había entendido su mensaje de ‘rebeldía desde la inacción’, Gandhi fue arrestado, y luego de su liberación, convertido en el líder nacionalista indiscutido, alcanzando la presidencia del Congreso Nacional Indio.

Bajo su liderazgo, la agrupación de clases medias urbanas pasó a ser alineación de masas, arraigada en pueblos y aldeas. Así puso en marcha las grandes campañas de protesta civil, que iban desde la negativa masiva a pagar impuestos, hasta el boicot a la Corona. Miles de indios llenaron las cárceles y el mismo Gandhi fue detenido en marzo de 1922. Diez días más tarde comenzó ‘el Gran Juicio’; se declaró culpable y consideró un honor la sentencia a seis años de prisión, terminando la sesión con una reverencia mutua entre juez y acusado.

Pero al salir de la cárcel [por apendicitis], halló un cuadro político roto en dos: la unidad entre hindúes y musulmanes, lograda con el movimiento de rebelión civil, había muerto. Un Gandhi decepcionado, decidió entonces retirarse y vivir como anacoreta, en total penuria y buscando el silencio restaurador. Aislado en su Ashram, de actividad similar a los monasterios: retiro, hospedería, comunidad, escuela y dispensario público, esos años fue el jefe espiritual de la India, el dirigente religioso de fama internacional que muchos occidentales en busca de la paz espiritual trataban como un gurú o maestro espiritual.

Sin embargo, su clausura finalizó en 1927, al nombrar el gobierno británico una comisión para reformar la Constitución, con ausencia hindú. Gandhi logró que todos los partidos del país boicotearan tal misión, nació la huelga de Bardoli, y estos éxitos animaron al Congreso a declarar la independencia de la India, el 26 de enero de 1930… encargando al ‘Mahatma‘ la dirección de la campaña de no violencia para llevar a la práctica la revolución.

Éste eligió como objetivo de la misma el monopolio de la sal que afectaba especialmente a los pobres, y en marzo partió de Sabartami con 79 partidarios, rumbo a Dandi, distante 385 kilómetros. El pequeño grupo se extendió como una riada imparable e inundó toda la India: los aldeanos sembraron ramas verdes por donde desfilaría el escuálido y semidesnudo líder, apoyado en un bastón de bambú, general en jefe de un creciente ejército cuyas únicas armas eran los principios de hacer la guerra con la paz.

El día del aniversario de la masacre de Amritsar, Gandhi llegó a orillas del mar y cogió un puñado de sal. A partir de ahí, la rebelión civil fue imparable: diputados y funcionarios locales dimitieron, los líderes locales renunciaron a sus puestos, el ejército indio se negó a disparar contra la manifestación, las mujeres se sumaron a la tropa, y los discípulos de Gandhi invadieron pasivamente las fábricas de sal.

Durante su vida, Gandhi recurrió además a los ayunos [práctica bíblica] como medio de presión contra el poder, y como forma de lucha silente, para detener la violencia o llamar la atención de las masas. Lo inhumano del sistema de castas, obligando a los parias a arbitraria indigencia y ostracismo, hizo que este guía místico convirtiera la abolición de esta cultura, en una meta personal.

Reñido con el Congreso, defraudado por sus maniobras políticas, se consagró en visitar pueblos lejanos, instando la instrucción popular, la veda del alcohol, y la libertad espiritual del hombre. Sin embargo, su actitud contra la partición no pudo con el líder musulmán Jinnah, quijote de la separación del Pakistán. Afligido por lo que creyó una traición, el Mahatma vio con horror el resurgir de viejos fantasmas indios en 1946, cuando la gala de nominación de Nehru como primer jefe de gobierno, generó fanáticas revueltas, motivadas por la pugna entre hindúes y musulmanes.

Gandhi se trasladó a Noakhali, inicio de las revueltas, y viajó de pueblo en pueblo, descalzo, intentando detener las masacres que generaron tal partición, en Bengala, Calcuta, Bihar, Cachemira y Delhi. Pero su esfuerzo sólo agrandó el odio que hacia él sentían los fanáticos extremistas: los hindúes intentaron matarle en Calcuta… y los musulmanes en Noakhali. Durante sus últimos días en Delhi llevó a cabo un ayuno para reconciliar ambos bandos, lo cual afectó gravemente su salud. Al anochecer del 30 de enero de 1948, cuando iba a la plegaria comunitaria, fue tiroteado por un joven hindú. Tal como había predicho a su nieta, murió como un auténtico Mahatma, con la palabra Brahmā [‘Dios’] en sus labios.

En el marco del hinduismo, Brahmā es el dios creador del universo y miembro de la Tri-murti [‘tres formas’]: la triada Brahmā (dios creador), Vishnú (dios preservador) y Shivá (dios destructor). Una enigmática variante india del Padre, Hijo y Espíritu Santo instituido por Jesús… evidencia de una inconsciente alteración de lo dicho casi 2000 años antes por este. Sin embargo, no hay dudas que Mahatma Gandhi tuvo, aun sin declararse cristiano, una actitud influida por la instrucción recibida sobre Cristo, en su etapa londinense.

De él dijo Einstein: “quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo”. Yo elijo decir que Gandhi fue el ‘pero‘ obvio, en el libro de instrucción espiritual por excelencia: la Biblia, cuando Santiago, el hermano carnal de Cristo, instruye sobre una fe palpable en las obras:

Sin embargo, alguien dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras.” Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan. ¡Qué tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril?” [Stg 2:18-20]

Gandhi demostró su fe, por sus obras, y estoy seguro que hoy está muy cerca del Señor. Desde aquí, mi enhorabuena a los hermanos de e-Cristians, por su pronta respuesta al ateísmo provocador. Les auguro que vuestra iniciativa cubrirá toda España, pues el propio Jesús guía la locomotora del tren que ustedes han echado a andar, y que resultará indetenible.

CUANDO TODOS TE ABANDONAN, DIOS SIGUE CONTIGO

¡Muy bien escogido! ¡Que el Señor les bendiga!

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AUTOBÚS 666 ‘LONDRES-BARCELONA’, LLEGA CON VENENO

enero 17, 2009

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” [2ª Co10:4-5]

En estos días, todos los medios de comunicación dedican un espacio en primera plana, a una frase aparecida en autobuses ingleses, recién exportada a España, en la que se exhorta a todos a ‘disfrutar de la vida sin limitaciones‘, dando la opción de no tener que responder ante nadie. Pero hay una palabra clave: ‘probablemente‘; o sea, el hombre tiene la última voz, la capacidad de decidir. Y esto es así, porque responde al plan de Dios desde los inicios.

En el evangelio de Cristo, la palabra ‘corazón’ aparece más de 100 veces; y no en el sentido biológico, sino en el espiritual. Resulta obvio que el corazón humano es cuna del espíritu; es un conocimiento que se nos escurre ahora y se nos hace difícil entender, pero que dominaremos cuando estemos aptos para comprenderlo. Nuestro Señor nos aleccionó con frases como:

“El buen hombre, del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?” [Lc 6:45-46]

Dios concede el libre albedrío: tenemos acceso a toda la información existente; leemos todo lo que queremos, procesamos con la mente lo leído, pero nuestro corazón es el que toma partido. Es el órgano más espiritual del ser humano… y también es su autógrafo, un libro abierto para el mundo de la 4ª Dimensión, incluido satanás y su séquito.

Por eso se entera de nuestras debilidades, y por allí mete la punta de su lanza, socavándonos. Por la misma razón, continuamente el Cristo nos advierte más de cien veces sobre esta situación, pues Él tiene la llave que abre de par en par las puertas de esa ‘memoria espiritual‘ humana, y tiene además la facultad de leer en ella todo lo que, de alguna forma que se nos escapa, queda grabado:

Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.” [Mar 7:21-23]

Y nos lo advierte, porque siempre supo que estos días llegarían; hecho que hace obvio que entramos ya en la frontera de los últimos tiempos. El cuánto dure la fase, solo es dominio de Dios; Jesús la define muy bien, al explicar a sus apóstoles la parábola de la buena semilla:

El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre, — les respondió Jesús—. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga.” [Mat 13:37-43]

La lucha espiritual comenzó en la 4ª Dimensión, pero tendrá su fin en esta que vivimos. Nosotros somos los actores principales, y la tramoya que detonará este proceso final, no es otra que el materialismo ateo, guiada por la mano del propio jefe de los demonios.

La filosofía materialista es una corriente de pensamiento antigua, que considera la materia como absoluta e infinita: ‘La materia ni se crea ni se destruye: solo se transforma‘. Para el ateo, todo lo que existe está compuesto sólo de materia; así, este criterio imposibilita un Creador de carácter ‘no material‘. Por ello, siempre ha sido hostil al monoteísmo o cualquier proyecto humano que implique una Creación divina.

Es tanta la aversión, que se han adueñado de la ciencia, subordinando el criterio científico al filosófico, y abrazando las alternativas a mano: la teoría de la evolución y la geología conveniente. Obvian la constante ausencia científica… porque antes adoptaron la negación apriorística. El propio biólogo evolutivo, genetista y filósofo evolucionista, Richard Lewontin lo confirma en ‘‘Billions and billions of demons’, (1997):

Y no es que los usos e instituciones de ciencia obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino por el contrario: nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a la causa materialista, en crear un aparato investigativo y una serie de conceptos que ofrezcan explicaciones materialistas, sin importar cuánto vayan en contra de la intuición ni qué tan místicas sean, para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, y no podemos dejar que un pie divino cruce la puerta.”

No le importa la ciencia. Pero, como contrapartida, el descubridor del ADN y Premio Nobel, James Watson señala en su libro “La doble hélice”:

No podía ser uno buen científico sin comprender que, en contraste con la concepción popular sostenida por los periódicos y por las madres de los científicos, buen número de ellos no sólo son obtusos y de mentalidad estrecha, sino también simplemente estúpidos“.

La lealtad de los negadores de Dios, mal llamados ‘humanistas‘, se percata de que la flecha de invisibilidad material que todos portamos en el cerebro, conocida como inconsciente‘, posibilita en sí misma la realidad de un espíritu también invisible.

De ahí surgió la conducta prejuiciosa que dictó el concepto ateo: “el subconsciente se integró por sí mismo“; un absurdo jamás apoyado ni por ciencia empírica ni por la razón. Ni siquiera el origen de la materia física tiene explicación científica. Por ejemplo, el químico y experto en ADN, profesor de la Universidad de Nueva York, Robert Shapiro, dice:

Por tanto se necesita otro principio evolucionista para cruzar la brecha existente entre las mezclas de elementos químicos naturales simples y el primer replicante efectivo. Este aún no ha asido descrito en detalle o demostrado, pero está anticipado y se le da nombres como ‘evolución química’ y ‘autoorganización de la materia’. La existencia del principio se da por sentada en la filosofía del materialismo dialéctico, tal como la aplica al origen de la vida Alexander Oparin.” [Científico ruso, ateo-comunista]

La propaganda evolutiva sale asiduamente en medios de comunicación y célebres revistas de ciencia, debido a una necesidad ideológica. La evolución se presenta indispensable, gracias a que los círculos que fijan normas científicas la han hecho tabú. Y todo ese brío siempre tuvo un “propósito”: impedir toda fe en un Creador.

El evolucionismo exhibe sus intentos como “ciencia“, pero no apoyándose en ella, sino en la filosofía materialista, y en el rechazo obstinado a la existencia de cualquier cosa “más allá” de la materia, pese a que ellos mismos son capaces de pensar… y a que el pensamiento ‘no‘ es materia.

El objeto del artículo de hoy, el lema ‘autobusístico‘ de estos días, es más de lo mismo: propaganda antiCristo. Pero, al igual que un mal deportista es incapaz de sumergirse en las profundidades, pues ya le resulta excesivo el esfuerzo para sostenerse a flote, el ateísmo exhibe un mensaje universalista, implicando a todos… mas incapaz de prever el verdadero significado individual, que terminaría haciendo gran daño a la sociedad. Una vez más, hacen gala de su despiste intelectual, aun sabiendo que ninguna acción cumple su cometido, si no es antecedida por la reflexión. Analicemos el mensaje:

‘Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Ahora, individualicémoslo, descifrándolo en su real dimensión:

– ‘Violador: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Asesino: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Drogadicto: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Pedófilo: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Adúltero: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

‘Prostituta: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Papá que va a prostíbulos: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte…

Homosexual: probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida’.

Narcotraficantes, borrachos, maltratadores de mujeres y niños, mentirosos, tramposos, usureros, egoístas, poderosos, orgullosos, avariciosos, lujuriosos, iracundos, envidiosos, perezosos, resentidos, vengativos, mafiosos, imprudentes, desleales, sicópatas, codiciosos… probablemente Dios no existe. Dejen de preocuparse

¡Ese es el auténtico mensaje trasmitido: crear caos en el mundo! Y los cristianos tenemos el deber ante Jesús de denunciarlo y alzarnos contra tal blasfemia, impidiendo por todos los medios que la sinrazón y la locura atea continúen haciendo daño a la sociedad.

¿Seremos capaces de generar una revolución de principios? Si se hace individualmente: ¡Sí! Cuando cada ser humano sea capaz de mejorar aquellos hábitos que afectan a la colectividad, ¿afectará positivamente al resto de la humanidad? ¿O si tiene una actitud socorrista con el prójimo? ¿O si evita hacer daño a los demás?…

No hay dudas que sí, que en esos supuestos, la convivencia humana iría en una dirección convergente con la paz y la felicidad. ¡Ese es el mensaje que se debe trasmitir! ¡Esa debería ser la preocupación primera, de cada uno de los políticos implicados en dar el visto bueno a todo mensaje publicado, tanto ante ojos de niños, como de adultos!

Pero, desafortunadamente, en la misma medida que el hombre se ha ido apartando de Dios, se ha impuesto lo ‘políticamente correcto‘, porque, aunque probablemente no sea lo mejor, es lo que da votos, dinero y poder: el principal alimento del egoísmo humano.

¡Que nadie se escaquee! El mejor mensaje que debe ser cifrado con cincel de hierro y punta de diamante en el corazón humano, es el que nos dejó escrito, hace 2 milenios, quien vendrá sin falta, cuando se cumpla el límite de tiempo fijado por el Dios Padre. Lo escribió quien convivió con Él y fue su discípulo favorito, durante los 3 años de apostolado:

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios.” [Juan 3:36]

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ÁNGELES DE DIOS

enero 16, 2009

No hace mucho, en un debate, le dije a mi interlocutor que el fundamento de los defensores de la teoría evolutiva, es el desconocimiento del espíritu. ‘Si conocieran la existencia del espíritu — comenté — ustedes no dirían esos disparates.’ Pero luego, a solas, pensé en los mil doscientos millones de cristianos confesos que admiten la espiritualidad, pero que tristemente han sido guiados por la directiva eclesiástica, a admitir que el recuento bíblico de la Creación es un mito, y que nuestra descendencia de monos, puede ser considerado un hecho científico.

O sea, millones de personas que se consideran a sí mismos como fieles a Cristo, aceptan una teoría cuyo único objetivo es negar la existencia de este, del Dios Padre… y de su Creación. ¿Cómo es posible razonarlo desde la fe? Solo la ausencia de fe, puede provocar la omisión de las palabras de Cristo, cuando habla del inicio de la Creación, de Adán y Eva, de Noé, de Sodoma y Gomorra…

En fin… la preparación de mi blog me llevó un año; cuando decidí subir el primer artículo, ya llevaba tiempo estudiando y organizando este trabajo. Sin embargo, el detonante para que considerara la defensa de la credibilidad bíblica como misión cardinal, solo necesitó unos segundos. Era de madrugada, dormía, y me despertó un sueño… muy real. Yo tenía frente a mí una pizarra negra, y sobre ella, escrito en tiza blanca, aparecía: “Génesis 1:31”. Un instante después desperté, busqué en una Biblia que ‘casualmente’ me habían regalado días antes, y leí lo siguiente:

Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el sexto día.”

La noche anterior, había tenido un intercambio de opiniones con un amigo, que se confiesa creyente en Jesús, pero niega la Creación de los Seis días. Yo defendí el criterio bíblico como pude; entonces comprendí que no estaba preparado: tenía que estudiar más… y se me incitaba para ello.

No era la primera vez que tenía una influencia espiritual; desde meses antes venía recibiendo muchas revelaciones, aunque siempre en la línea personal, alertándome sobre errores en los que había caído, y exhortándome a reincorporme al camino cristiano. Años antes, en el 87, ya yo había sido testigo presencial de hechos solo posibles en Ciencia Ficción. Aquello inició una andadura en el espíritu… que no cogió su cauce real hasta septiembre del 2006.

Sin embargo, no guardo ninguna evidencia sobre las muchas experiencias vividas, en momentos puntuales, pues nunca tuve ninguna posibilidad de grabar lo que aparecía ante mí. No obstante, hace unos meses, la iglesia a la que asistía hizo un bautizo colectivo: una docena de hermanos reconocerían al Señor Jesucristo como timón de sus vidas, y ante la ausencia de río cercano, se aceptó la oferta de la piscina de un chalet.

Aquí les dejo una primera foto; los rostros están trabajados, para preservar la privacidad de las personas, y porque no es lo más importante de la imagen. Se trata de los hermanos que recibieron ese día a Jesús, bautizándose en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Observen la única palmera existente en la casa, porque es la referencia de todo lo que mostraré después. A su derecha, se ve el tipo de nube que había ese día; yo no soy un experto, pero creo que podría definirse como ‘cumulonímbo’. Vean:

cumulonimbo-palmera

cumulonímbo-palmera

De todas las fotos tomadas ese día, solo he podido sacar tres en las que se ven las nubes… que son el objeto de este artículo. La segunda de ellas corresponde a cuatro hermanos en la fe, con la piscina al fondo… custodiada por la palmera de referencia; sobre sus cabezas puede verse también la presencia del mismo tipo de nubes anterior:

piscina1

La ceremonia del bautizo duró media hora, más o menos; cuando había sido entregada la última alma al Señor, uno de los auxiliares del pastor se dedicó a dar las gracias a Jesús, pues todos estábamos convencidos de su presencia entre nosotros, en un momento tan especial. Y en ese instante sucedió algo que, para mí, cambió el curso de los acontecimientos: sentí claramente una voz interior que me dijo, textualmente:

Mira al cielo‘.

Toda la atención de las casi 100 personas presentes, se concentraba en lo que se consideraba más importante, el área de la piscina y la oración, la acción de gracias que se estaba elevando a Dios. Pero yo obedecí a lo escuchado: alcé la vista y me enfrenté a una veintena o más, de nubes verticales, que se destacaban sobre las normales que pasaban en esos momentos. Aparecían agrupadas solo sobre esa área bautismal. Miré 360º a la redonda; pero no vi ninguna más… y mientras las otras se desplazaban, ellas permanecían en el mismo lugar, y con la misma forma. La palmera es la referencia.

Tomé mi cámara de fotos, y la imagen quedó grabada para siempre. Sin duda alguna, una evidencia que el Señor quiso dejarme, para que yo diera testimonio de ello a todo aquel que quisiera compartirlo; y hoy quiero presentarlo a cada persona que entre a esta página. Sin incertidumbre: ¡Tuvimos la visita de Ángeles de Dios! Aquí la dejo:

angeles11

Vine a la casa, no por dudar sobre lo que había visto, sino preparándome para una posible respuesta antiCristo. Busqué sobre los distintos tipos de nubes, intentando ver alguna vertical… pero lo más parecido que encontré, son las que clasifican como ‘nubes de vapor‘, las que dejan los aviones a reacción, sus rastros de condensación. Estelas formadas cuando el vapor de agua se condensa y congela alrededor de pequeñas partículas que existen en el turbo del avión.

Pero les aseguro que no veinte, sino ni siquiera un solo avión, pasó por allí en esa mañana; además, se puede contrastar que esas nubes verticales están por debajo de las otras, y se sabe que ningún supersónico vuela a esa altura. Soy consciente de lo repugnante que resulta para Dios cualquier acto de mentira o tergiversación; y a su juicio me someto si algo de lo que aquí he dicho o expuesto ha sido producto de montaje fotográfico o falseo de comentario.

Hoy, pensando en aquello, recordé un pasaje bíblico que apoya esta participación angélica, según palabras de Jesús, y que aparece en Lucas 15:7:

Les digo que así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.”

Ese día fueron bautizados doce personas; una docena de pecadores que decidió hacer un paréntesis en su camino… y eso provocó fiesta en el cielo. Yo tuve el privilegio de ser partícipe directo, uno de los convidados a aquella batalla espiritual ganada para Dios. Satanás perdió doce almas, mientras Cristo añadía doce nuevos soldados a su creciente ejército. Un nuevo apoyo a la preparación de su regreso.

¡Gracias Señor por cada evidencia que nos regalas! ¡Ojalá tus enemigos no continúen pasando por alto las múltiples pruebas que acreditan tus promesas!

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FE, AMOR, OBRAS: EL MENSAJE CRISTIANO.

enero 15, 2009

Uno de los problemas más graves que enfrenta hoy el difundir la Palabra de Jesús, es la falta de convergencia en el mensaje. Según de qué iglesia provenga, se hacen evidentes las diferencias entre las distintas agrupaciones cristianas; y eso es malo. Tal falta de afinidad no aglutina, sino divide; satanás hace fiesta si dos cristianos dan enfoques distintos sobre un mismo planteamiento: pues a río revuelto… ganancia de pescadores. Y el pescador de enemigos de Dios, sabe que cada humano con conceptos distorsionados del mensaje de Cristo, es un virtual aliado potencial: una herramienta en sus manos, si es ‘trabajado‘ desde la debilidad en la fe provocada por un mensaje distorsionado… u omitido.

Más frecuente de lo debido, se hace evidente una pugna por el poder religioso, con independencia de la confesión que se trate. Cada quien sueña con representar la Verdad de Cristo; pero al igual que se falsea el mensaje y se crucifica al Señor si se propugna la Palabra bíblica ante una congregación, siendo pedófilo en la vida privada o violando el legado del Señor de cualquier forma, también se aflige a Cristo, cuando la jerarquía eclesiástica decide ‘trasladar’ al pedófilo, y con él al problema, para acallar rumores, pese a que la propia Biblia estipula que ante caso grave de falta, solo cabe el alejamiento de la iglesia.

Por otra parte, también si se ‘soslaya y/o evita’ cualquier frase del Crucificado, le estamos siendo desleales, y nos estamos revistiendo de una autoridad, que solo Él personalmente puede conferir. Algo ratificado con énfasis en su aviso, en Mateo 5:18:

Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.”

Sin embargo, desde la personal investidura de ‘docto de la iglesia’, más de lo debido, se decide que no resulta ‘políticamente correcto’ usar advertencias bíblicas que inculquen miedo en los creyentes, aunque sean avisos del mismo Jesús. Y se hace, solo para dar un enfoque ‘distinto’ al de los considerados, grito en pecho, como ‘adversarios’ cristianos. Adversidad más que manifiesta, por ejemplo, en los constantes encuentros entre católicos y protestantes en el Ulster. ¿Hay algo que pueda entristecer más a Cristo que ese espectáculo?

Y es que el enfoque de ‘no decir lo mismo que el otro‘ es un grave error, pues esto no es una lucha comercial; la idea no es la de ‘vender’ un coche ni emular en adeptos. Nadie que se confiese cristiano cumple su deber, si omite o adultera cualquier frase legada a nosotros por el propio Jesús. Si queremos ser fieles a Él, no hay más opción que ser leales a la Palabra, delegada en nosotros: Su voto de confianza. Algo que nos compromete a actuar según sus expectativas, y que Él mismo se encargó de dejar bien claro en nuestros corazones, al advertirnos:

Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?’ Entonces les diré claramente: ‘Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!‘ [Mat 7:15-23]

Analicemos: “sólo el que ‘hace’ la voluntad de mi Padre“. Si en algo se caracterizó el Señor, fue en ser conciso en sus sentencias. El verbo ‘hacer‘ implica ‘obras‘; no hay otro efecto recto del ‘hacer‘ que involucre algo distinto al ‘obrar‘. Y lo ratifica varias veces en el mismo párrafo: ‘frutos buenos‘, ‘frutos malos‘, seguido de un enérgico: ‘Todo árbol que no da buen fruto [obra], se corta y se arroja al fuego.’

Ahora bien, muchas veces, pese a haber sido perdonados, se nos somete a pruebas muy difíciles. En el libro de Job, podemos leer: ‘Por medio del sufrimiento, Dios salva al que sufre; por medio del dolor, le hace entender.’ Y el propio Pedro, testimonio vivo junto a Juan, lo puntualiza, en 1ªPe 5:8-10:

Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. Y después que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.”

También Pablo; probablemente el más castigado por las pruebas, según refiere en 2ªCo 11:26, peligros en ríos, con bandidos, perseguido por compatriotas, por gentiles; peligros en la ciudad, en el campo, y naufragios en el mar. Peligros de parte de falsos hermanos; trabajos y fatigas. Muchas veces sin dormir; sufriendo hambre y sed, y muchas veces quedándose en ayunas, con frío y desnudez… y conociendo casi todas las cárceles romanas. Nos habla de ello, en Rom 8:35, evidenciando su fortaleza en la fe:

¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?

Respondiéndose a sí mismo, en Rom 8:39:

…ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.”

Y ahora, pasemos al objetivo de este artículo: pese a su amor, manifiesto en su crucifixión a favor de nuestro perdón, el Señor no regresará con ramos de rosas. Vendrá a juzgarnos por nuestras obras. Se presentó como humano, regalando amor por donde pasara, curando a cada pecador que se cruzara en su camino, y perdonando sus faltas… pero advirtiendo a cada uno que no pecara más. Quien diga otra cosa, tiene que ser consciente del peligro de distorsionar la Palabra de Cristo, aunque piense que tiene la razón… porque si nuestras palabras no están en sintonía con Él, serán ellas mismas las que nos castigarán:

Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará.” [Mat 12:36-37]

Y también, en Mar 8:38:

Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.”

Y concluye en Mat 22:14:

Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.”

Si algo identificó al Señor, fue que ninguna frase suya resultó pueril; cada una persiguió un objetivo: donde habló de fe, nos aclaró que la fe salva… y habló de ello muchas veces. Sin embargo, también especificó cuál era la acción inmediata a la fe… y lo que cada acto de fe exigía para el futuro.

Mediante el testimonio vivo de Juan, su apóstol preferido, quien murió casi centenario, nos acercamos al suceso del hombre que llevaba 38 años enfermo, sanado por Jesús, gracias a su fe [Jn 5:5], a quien el Señor le dejó las cosas claras respecto a que, independiente de haber sido salvo, su futuro dependería de sus obras.

Después le halló Jesús en el Templo, y le dijo: “He aquí, eres ya sano; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.” [Jn 5:14]

Y es que la carrera del cristiano no tiene fin: ‘La fe demanda de toda una vida; la traición a ella, un solo instante.’ El ejemplo lo tenemos en el mismo Pablo, el apóstol de la fe, que alude a ‘una espina clavada en el cuerpo‘, cuyo retiro le pidió 3 veces a Cristo, obteniendo por respuesta: ‘mi poder se perfecciona en la debilidad

Es decir; aun después de haber sido perdonados y salvos, por la gracia del Señor, nos vemos sumidos en tentaciones, que el propio Cristo reconoce. Un solo momento de fe quebrada, puede conducir al error de obrar mal… y ocupar un lugar de juicio ante quien vendrá a juzgarnos a todos: a cristianos y a no cristianos, pero con el agravante de su sentencia, en Lucas 12: 47-49:

El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes. En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes. A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más. He venido a traer fuego a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!”

La palabra ‘fe’, aflora 246 veces en el nuevo testamento; ‘amor’:120 veces; y ‘obras’ [plural]: 89 veces + ‘obra’ [singular]: 48 veces, para un total de 137 repeticiones. ¿Qué instrucción debemos sacar de esto? ¿Hay prevalencia de alguna sobre otra? Leamos las afirmaciones del Señor, legadas a través de la Biblia:

Fe: ‘Cuando entró en la casa, se le acercaron los ciegos, y él les preguntó: “— ¿Creen que puedo sanarlos?” ‘—Sí, Señor— le respondieron.’ Entonces les tocó los ojos y les dijo: “—Se hará con ustedes conforme a su fe.” [Mat 9:28-29]

Amor: “Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.” [Lucas 7:47]

Obras: ‘Entonces oí una voz del cielo, que decía: “Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor.” “Sí — dice el Espíritu—, ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan“.’ [Ap 14:13]

Y la única vez que se evidencia comparación bíblica entre las tres, es en el último aviso de Cristo, en Ap 2:19:

Conozco tus obras, tu amor y tu fe, tu servicio y tu perseverancia, y sé que tus últimas obras son más abundantes que las primeras.”

Creo que no es necesario hablar más sobre esto; el Señor nos enseña qué es lo que estará bajo su análisis: el conjunto fe, amor y obras. Un trío inseparable el día de su juicio. Ojalá todos seamos capaces de verlo, y seamos lo fieles que se nos requiere, en la transmisión de sus Instrucciones y Enseñanzas. Su ‘Manual de Comportamiento‘ que nos preparará para ser considerados ‘aptos‘ en el día de su juicio… [ese en el que ‘muchos serán los llamados, pero pocos los escogidos‘], no debe ser alterado, bajo ningún concepto.

Por fe en Su resurrección, creemos en la vida eterna propugnada. Y por fe creemos que solo perdonando desde el amor a quienes nos ofenden, resultaremos perdonados. Así como que solo desde ese amor, seremos capaces de hacer las obras que nos conducirán al premio que con fe esperamos.

Fe, Amor, y Obras: Que el Señor nos haga fieles a su Palabra.

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EL OJO: ‘COMPLEJIDAD IRREDUCTIBLE’ ANTI DARWIN

enero 13, 2009

Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo’: “Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” [Juan 8:31-32]

Hace unos días escribí sobre el ojo de los trilobites, y su contradicción ‘evolutiva’, dado que se consideran entre los primeros seres vivos que ‘surgieron’ [400 millones de años],y sin embargo tuvieron sistemas visuales más complejos incluso que los actuales.

En el reino animal hay dos tipos de ojos, según la imagen que crean: simples o compuestos. Los compuestos solo se ven en artrópodos; constan de múltiples lentes ordenados en celdas, cada una creando una imagen individual en una célula de la retina. Y los simples son similares al humano, aunque los detalles estructurales varían según los grupos. Así, animales teóricamente postreros [humanos], gozan de una visión mucho más simple y básica, con visualización menos aguda.

Pero aun hay una 2ª paradoja, otra contradicción con la que se topa la defensa evolucionista: cuando soñamos, estando a solas, sobre una cama, en un cuarto oscuro, somos capaces de ver personas, mantener una conversación, viajar en avión, experimentar sensaciones… y al despertar podemos definir cada ‘imagen vivida’ durante esa etapa subconsciente. O sea, hemos sido capaces de ‘ver’ sin los ojos.

Y esto ocurre, porque la visión no es posible sin el cerebro; el ojo solo traduce  imágenes en impulsos nerviosos. Luego, estos son debidamente procesados, para lograr la imagen final en la pantalla de la mente: El cristalino enfoca un objetivo y trasmite la  imagen resultante a la retina [película fotosensible] mediante células fotorreceptoras [‘conos y bastones’]; pero su lente convexa ha invertido la imagen enfocada. Sin embargo, cuando la información llega, a través de las terminales nerviosas, el cerebro sitúa la imagen al derecho, como es debido.

¿Cómo asumir que se entregue una señal física invertida, que luego sea traducida en impulsos electromagnéticos, y que al final un segundo órgano la traduzca en una imagen correcta, sin que intervenga un agente externo que lo controle? ¿No nos vemos obligados a pensar que ambos, vista-cerebro, funcionan desde el inicio como un interactuante diseño complejo?

En general, el ojo animal funciona como una cámara fotográfica sencilla; y si todos vemos la complejidad irreductible de una cámara fotográfica, que necesita de todas y cada una de sus piezas para funcionar, se hace inexorable la complejidad irreductible en el ojo de cualquier ser vivo. Cada parte es indispensable; resulta totalmente anticientífico alegar que se fueron formando una a una… hasta que la vista fuera posible, luego de obvios y sucesivos errores azarosos, sin control tecnológico de ningún tipo. ¿Acaso es eso lo que vemos en los complejos sistemas visores de hoy? ¿Mejoran al azar?

Últimamente se ha incrementado el conocimiento sobre los genes homeóticos, secuencias cortas de nucleótidos, que actúan como activadores maestros, controlando el desarrollo de las diversas partes del organismo. Poseen papeles esenciales, en la producción de brazos, patas, ojos y otras partes del cuerpo, en muchas especies distintas. En cada gen homeótico hay una secuencia específica, unos 180 pares de bases nitrogenadas, similares a los correspondientes genes de otros animales, sea ratón, hombre, mosca de la fruta…

Uno de los primeros estudiosos homeóticos en mutantes de la mosca Drosophila [W. J. Ouweneel], concluyó que los puntos de vista de pioneros como Goldschmidt, Schindewolf y Nilsson eran más sensatos que el neodarwinismo. Consideró cándidos a los neodarwinistas clásicos que estiman que “la impresionante complejidad de los sistemas biológicos… se había originado por procesos al azar.”

Los ojos actúan desde el despertar hasta el dormir. Propagan multitud de datos sobre el exterior: siluetas, formas, colores, movimientos… Irradian información, y la transfieren al cerebro, para que éste sepa lo que sucede fuera del cuerpo. Incluso la lágrima siempre responde a un acto involuntario activado en el cerebro; acogen un mensaje y los músculos lagrimales actúan como verdaderos exprimidores sobre la glándula diseñada para ello.

Hay más glándulas, de menor tamaño, que elaboran bajas cantidades de proteínas, grasas, iones, etc… según la regulación impuesta en la inscripción genética. Distintos cromosomas se implican en el desarrollo del ojo [el 11, 13, el 18…], y genes específicos codifican para las proteínas involucradas en el llanto; hay una serie de nervios en torno al ojo, que detectan el nivel de sequedad de la córnea, y activan el lagrimeo, de forma bien diseñada, para que lo perdido por evaporación, sea lo mismo que se regenere.

glandula-lagrimal

En realidad, todo responde al programa establecido en el ADN. El bulbo del ojo consta de 3 capas: fibrosa, vascular y neuronal. Y la formación de este órgano comienza alrededor de la 4ª semana de desarrollo embrionario, desplegándose a partir de 3 elementos: 1) una proyección del cerebro anterior (retina y nervio óptico) 2) Ectodermo superficial (el cristalino) y 3) Mesénquima adyacente (túnicas y estructuras).

Las células que crearán la Esclera y la córnea, son sintetizadas según orden genética del embrión. La 1ª, que constituirá las 4/5 partes del ojo, terminará siendo un tejido conectivo fibroso, muy resistente, configurado a partir de la elaboración de Colágeno I y fibras elásticas, mientras otras secuencias van conformando los músculos extraoculares. Y en este punto ocurre algo muy interesante; la propia información genética provoca la inserción de ambos, pese a que los tejidos [las células] son de distinto tipo. Toda una evidencia de Programa y Diseño, no de azar.

Partes del ojo

Partes del ojo

El proceso es muy complejo, pero intentando ser conciso, diré que la córnea [ayuda al ojo a enfocar], pese a estar hecha de tejido transparente, es más gruesa que la esclera y consta de cinco capas… elaboradas una a una, según lo que aparece en la instrucción del ADN embrionario.

Entre ellas quiero resaltar al endotelio corneal, en el interior, que se ocupa de la conservación de la membrana de Descernet, elaborando proteínas; con presencia de vesículas y bombas sodio-potasio ATPasa. Estas, perfectos micromotores biológicos que ya hemos descrito en este blog como auténticos engendros del diseño y la inteligencia; transportadores de iones, con resultante paso de agua.
Un mecanismo que mantiene el sistema deshidratado, y conserva la capacidad refractiva de la córnea; todo otro ejemplo de programación tecnológica, inscrita en el minúsculo ADN.

La superficie interna esta recubierta por la parte ciliar de la retina, donde surgen unos 70 procesos filiares nacidos en el núcleo conectivo. De ellos, 3 hacen de músculo liso: uno estira la coroides, ayudando el drenaje del humor acuoso, y otros dos estiran el cuerpo, liberando la tensión a la que están sometidos los ligamentos suspensorios del cristalino. Una evidencia de bioingeniería, no de algo surgido por casualidad.

Algo repetido en el diseño del iris: el ‘diafragma’ de la cámara biológica, regulador de la cantidad de luz que entra al ojo: una membrana circular con un agujero en el medio, [pupila], por donde entra esa luz, soportado por dos músculos interiores: uno que agranda la pupila ante poca luz, y otro que la contrae si hay mucha… Y todo bajo el control del sistema nervioso parasimpático, pues son reflejos condicionados, no ejecutados a voluntad.

Entre el iris y la cornea, el ADN codifica para otra obra de ciencia: la cámara anterior, llena de un líquido que surte al ojo de oxígeno, proteínas y glucosa, según lo necesite. Esta cámara conduce al siguiente paso de la luz: el cristalino, una lente biconvexa, hecha a base de Colágeno IV y glicoproteínas; fibras integradas por células largas que pierden su núcleo y organelos, para seguir alargándose, en un proceso de maduración que culmina al llenarse con ‘cristalina’, una proteína de refracción, que enfocará los rayos lumínicos sobre la parte posterior del globo ocular: la retina.

Y atención en este punto: el cristalino está suspendido en el ojo por un grupo de fibras unidas al músculo ciliar… cuya prodigiosa tarea es cambiar la forma del ‘lente’: si se mira de cerca, se hace más grueso para enfocar la imagen correcta sobre la retina. Pero al mirar de lejos, el cristalino se hace más delgado. ¿Es o no una evidencia de diseño?

La parte mayor del ojo está tras el cristalino: el cuerpo vítreo, lleno de un material claro y semigelatinoso: el humor vítreo. Después que la luz pasa a través del cristalino, atraviesa el humor vítreo hasta la parte posterior del ojo. Allí hay células [hialocitos] encargadas de la producción de Colágeno y ácido hialurónico, y se conforma un conducto hialoideo estrecho que lleva la arteria hialoidea en el feto, desde el cristalino hasta el disco óptico… para suministrar la sangre necesaria al órgano visual. Otra evidencia de diseño y previsión, no de azar.

Al final, pasando el cuerpo vítreo, se halla lo más delicado: la retina. Llena de millones de células sensibles a la luz [bastones y conos], es quien toma esta a través de la córnea, pupila y cristalino, transformándola en señales nerviosas que el cerebro puede entender. Después que la retina convierte los colores y las formas en señales nerviosas, estas van al nervio óptico, que sale de la parte posterior del ojo y conduce la información, desde la retina al cerebro, el procesador central de los datos: ¡La cumbre del diseño!

ojocerebro

Un ejemplo de complejidad irreductible, que no deja opción a la casualidad, pues cualquiera de los integrantes que falle: retina, nervio óptico, cristalino, cornea, iris [diafragma], pupila, cámara anterior, músculos controlados por sistema nervioso, bombas ATPasa, cerebro… termina en ceguera.

Y quizás lo más importante estaría en la imposibilidad evolutiva de la parte ‘inteligente’: el nexo con el cerebro. La necesidad de múltiples niveles de regulación durante el desarrollo del ojo, se manifiesta enfáticamente en el Sistema Nervioso, pues para su formación y operatividad, miles de neuronas deben adquirir características individuales y establecer patrones determinados de conexión entre ellas.

La mayor evidencia de complejidad tutelada, es la expresión de factores de transcripción; genes reguladores, codificando para proteínas nucleares, capaces de unirse a secuencias específicas del ADN, y activar o impedir la expresión del oportuno gen subordinado, mucho antes de que las células del ojo muestren morfología visible. Casi inmediatamente después, las células de la retina inician su diferenciación neuronal, un proceso caracterizado por la continua formación de axones y su progresión hacia el cerebro.

Este aumento de axones, y sobre todo, el sitio del cerebro término de su viaje, nos permite distinguir dos clases de neuronas. Unas, las R1-R6, terminan en una capa del cerebro superficial, mientras que las dos restantes, R7 y R8, continúan su camino hasta una zona más interna del cerebro, evidenciando que las conexiones no se establecen al azar, sino que están programadas adecuadamente, instruyendo sobre el momento y la forma en que deben realizarse… en el ADN.

Si razonamos la prodigiosa sincronización entre estructuras y elementos que trabajan fusionados para provocar visión, resulta incomprensible que alguien pueda creer con honestidad, que el ojo surgió gracias a un gradual proceso evolutivo de tentativas y fallos, hasta dar en el blanco. Esa conclusión es sencillamente irracional. El concepto de la ‘evolución del ojo’ resulta equívoco, más allá de lo creíble, pues exige que el azar se ponga de su parte millones de veces en una misma especie, y que luego continúe haciéndolo en los millones de especies que existen. Tal como lo comenta Frank Salisbury:

Mi última duda se refiere a la llamada evolución paralela… Aun el complejo ojo hizo su aparición varias veces; por ejemplo, en el calamar, los vertebrados y los artrópodos… Es suficiente problema tener que explicar una vez el origen de tales cosas. Pero el solo pensar en producirlos varias veces, me produce jaqueca.”

Si se analizaran con pureza estos arquetipos de inteligencia, diseño y programa biológico, la evolución de Darwin no intoxicaría libros de texto de biología, donde infaustamente se ha amurallado, sino que integraría manuales de filosofía: el área a la que pertenece. Eso permitiría que la razón y el cientificismo se afincaran para siempre en las aulas, de donde fueron irracionalmente desterrados.

Por la red circula una ‘demostración’ de la posibilidad de que el ojo fuera apareciendo ‘por partes’. Pero eso no deja de ser otra distorsión más de la realidad; otro intento circular, por demostrar una teoría, con otra teoría. La evidencia que tenemos es que si se retira uno solo de los componentes del ojo: pupila, iris, retina, nervios ópticos, cristalino, córnea, papila óptica… ¡uno solo!, el ojo deja de funcionar.

La anémona de mar, con origen datado en unos ‘supuestos’ 700 millones de años, está considerada como uno de los seres ‘ancestrales’… pero su ojo, puesto en el microscopio, aparece casi idéntico al ojo humano. De hecho, hay trabajos recientes que comparan al ADN de la anémona, con 18000 genes, con el ADN humano. No es una evidencia de evolución, sino una prueba de ‘Complejidad Irreductible’, que se ríe incluso de una evolución que ha sido incapaz de manifestarse, durante la absurda friolera de 700 000 000 años.

La inevitable conclusión nos sale al paso hoy. El ojo no fue un producto del azar incapaz de controlar, sino de un sabio Creador capaz de manifestar su Ciencia, allí donde el hombre precisa los microscopios más potentes. Como indicó el físico y matemático Sturnius:

Examinar el ojo es una cura para el ateísmo“.

¡Vacunémonos!

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