ADN: VIAJE SIN RETORNO A LA INVOLUCIÓN.

PREMIO EXCELENCIA

PREMIO EXCELENCIA

Junio 10/2008

Este artículo es en realidad otra secuencia del presentado aquí mismo días atrás: ‘LA INVOLUCIÓN DE NUESTRA ESPECIE”. He sido acusado por varios tutores evolutivos (no todos, gracias a Dios) por mentir, por falsificar datos… y quizás hasta por feo, así que me veo obligado a presentar más credenciales sobre ‘mi verdad’.

Una de las evidencias de incremento de las enfermedades genéticas, lo vemos en los EU. Allí, las aseguradoras ya están presionando mucho en este sentido, al notarse la progresión de estos padecimientos; la preocupación ha alcanzado tal magnitud, que están influyendo cada vez más en los círculos legislativos, para que las empresas de seguros puedan tener acceso legal a datos genéticos de quienes soliciten algún tipo de seguro de vida… sobre todo de los que ofrecen compensaciones millonarias.

La información aparece en:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ESTADOS_UNIDOS/Academia/Ciencias/EE/UU/advierte/discriminacion/causas/geneticas/elpepisoc/19931106elpepisoc_1/Tes/

Con respecto a esta situación, hay otra página que no se puede dejar de ver:

http://geneticaysexologiaintegral.blogspot.com/2007_11_01_archive.html

“ENFERMEDADES MONOGÉNICAS (MENDELIANA CLÁSICA).

“A la fecha del 12 de enero del 2008, están registradas en el catalogo de Victor Mc Kusick (OMIM) 18,358 síndromes genéticos monofactoriales, de los cuales 17,212(93.8%) son autosómicos; 1013 (5.5%) ligados al cromosoma X; 56 (0.3%) ligados al cromosoma Y (herencia holandrica) y 63 (0.34%), responden a mutaciones de carácter mitocondrial.”

En la siguiente página se aclara algo interesante sobre las alteraciones mitocondriales:

http://www.universia.es/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=90452

La revista NATURE GENETICS ha publicado un trabajo del grupo de investigación del Departamento de Bioquímica, Biología Molecular y Celular, Universidad de Zaragoza (“Grupo GENOXPHOS”), donde explican cómo ciertas variaciones no patológicas en la secuencia del ADN de ratones influyen en la predisposición a enfermedades y en la respuesta individual a medicamentos.

El estudio se centró en una zona muy concreta del genoma, el cromosoma mitocondrial (que heredamos exclusivamente de la madre) y que contiene información necesaria para producir la energía celular. Las indagaciones fueron dirigidas a estudiar cómo influye el ADN mitocondrial en la vida de los individuos. Así, ha propuesto por primera vez una explicación molecular, para entender la relación de las mutaciones en el cromosoma mitocondrial de humanos y animales, con la predisposición a enfermedades y la respuesta individual a medicamentos, la longevidad, la sordera, la fertilidad, la capacidad de aprendizaje o la respuesta adversa a fármacos.

El aumento de toda mutación cromosómica es explicado por ‘La paradoja de Sherman’. Esta dice que según avanzan las generaciones, se anticipa la edad de presentación de los síntomas, debido a que se incrementa el número de repeticiones de los tripletes CAG en la descendencia, con un riesgo de recurrencia del 50% en cada embarazo.

Esto se ve repetido en la ataxia espinocereberal tipo 12 (SCA12): enfermedad que se caracteriza por provocar la descoordinación en el movimiento de las partes del cuerpo de cualquier animal, incluso el humano; afectando dedos, manos, brazos, piernas, al cuerpo, al habla, a movimientos oculares, al mecanismo de tragado, etc. Un mal que progresa lentamente, incluyendo otros signos corticales y cerebelosos, y que se diagnostica ante una expansión de 51 o más tripletes CAG dentro del gen PPP2R2B.

En proteínas normales, la secuencia de tres nucleótidos que constituyen la glutamina: citosina, adenina, y guanina, o CAG, se repite a menudo de 15 a 20 veces, pero en las proteínas del gen mutado, la repetición aumenta hasta 50, o incluso 100 veces. El inicio más temprano y la mayor severidad de la enfermedad particular van unidos a números más altos de repeticiones de trinucleótido.

En algunas neuronas, la repetición CAG acumula proteínas en los núcleos de las células, agregando masas insolubles en su interior, que pueden reunirse y ocupar demasiado espacio nuclear. Una vez esta agregación ha comenzado, las proteínas del gen mutado parecen reclutar versiones normales de proteínas, en un proceso llamado inclusión, que incrementa la masa y exacerba aún más el problema.

También está la distrofia Miotónica; una más entre un grupo de males cuyo nombre general es distrofia muscular. Estas son enfermedades genéticas que pueden afectar los músculos de todo el cuerpo. Si la distrofia es severa, ocurre un desorden multisistémico; problemas en muchas partes del cuerpo, como el corazón, los ojos, el cerebro y otras más, pudiendo llevar a la muerte prematuramente.

Su diagnóstico se confirma por la existencia de una expansión del trinucleótido CTG en el gen DMPK, mayor de 37 repeticiones. Se HEREDA de manera autosómica dominante, no convencional, debido también a la aparición de la paradoja de Sherman: referida a mayor gravedad y precocidad de los síntomas clínicos, en sucesivas generaciones.

Y otro estudio interesante, quizás el que más, asociado también a la paradoja de Sherman (que trata sobre LA FRAGILIDAD DEL CROMOSOMA X), salió en:

http://www.svnp.es/Documen/ToralXfragil.htm

En él se dice que ‘Muchas de las causas de la deficiencia mental (DM) son vedadas actualmente a nuestro saber, pero de entre la bruma de lo ignorado surgió hace unos pocos años el conocimiento de una afección que hoy se sabe es la causa más común de las formas hereditarias de oligofrenia: ‘la fragilidad del cromosoma X’ localizada en la zona 27 de su brazo largo.’… Esta entidad, es también conocida como Síndrome FRAXA

Luego, párrafos después, señala lo que considero más importante:

Conocidas las manifestaciones y hallado el marcador cromosómico, quedaba por explicar la causa íntima de la afección. El árbol genealógico de las familias afectadas no encajaba en un patrón mendeliano, pues se comportaba como semidominante ligado al X, con la particularidad de que a medida que pasaban las generaciones la afectación de los varones era mayor (AGRAVAMIENTO GENÉTICO)

Trasmisión generacional de un s�ndrome.

D = deficiencia mental; d = CI de 70 a 90 (borderline); o = premutación; oo = mutación completa; — = normal.

El dibujo presenta el ‘Árbol Praxa’;  muestra con claridad el aumento generacional de la mutación, en UNA SOLA familia. En este gráfico, tomado de la tesis doctoral de Fernández Carvajal, se explica cómo la amplificación del triplete CGG lleva de la situación normal a la de riesgo, para la descendencia (premutación) y a la deficiencia mental obligada (mutación completa en varones) o con alto riesgo. (33/50% de las mujeres con la mutación completa tienen algún grado de subnormalidad mental.)

En el gráfico se perciben, en 5 generaciones, con un total de 24 personas involucradas:

1ª generación: Padre/Madre.

2ª generación, 3 hijos: un deficiente mental y una pre-mutación/riesgo.

3ª generación, 6 nietos: dos mutaciones y una pre-mutación/riesgo.

4ª generación, 8 biznietos: dos mutaciones; [una de ellas manifestada en demencia, la otra con 70/90% de demencia], y una premutación/riesgo.

5ª generación, 5 tataranietos: Dos mutaciones. [Una de ellas manifestadas en demencia, y la otra entre un 70/90% de demencia]

Dicho de otra forma:

– 3 deficientes mentales

– 2 con deficiencia entre un 70/90%

– 6 individuos con la mutación completa. (Deficiencia mental obligada)

– 3 con pre-mutación o riesgo.

Es evidente que se afectan 14 personas; comparándola con las 24 implicadas, arroja un 58.3% de aumento mutación/deficiencia en 4 generaciones. Extrapolen eso a las miles de dolencias genéticas conocidas, y sumen el efecto de las nuevas que van reportándose semanalmente.

Cada avance del estudio genómico señala hacia la depauperación de la genética humana, debido al inmutable incremento de las mutaciones en cada fecundación del óvulo con genes mutantes. Algo que queda implícito en el simple análisis: mutación en cromosoma = incremento en dirección padre, hijos, nietos, biznietos, tataranietos…

La genética humana INVOLUCIONA, no evoluciona. La propia Ciencia deriva hacia esa definición, haciendo improbable que hipotéticos homínidos dieran lugar al ser humano actual, gracias a la inexistente sabiduría del birlibirloque.

Somos lo que queda determinado en la ‘inscripción codificada’ que aparece en nuestro ADN, porque una inteligencia fue capaz de diseñar la receta de la vida, codificarla, e inscribirla en la doble hebra; no un ejemplo de azar y de aglutinación de casualidades sacadas del bombo evolutivo.

La Ciencia jamás ha probado que una información, un programa secuencial y congruente, se inscriba y codifique a sí mismo. No hay ley Química, Física, Matemática o de cualquier otra índole que haya conseguido demostrarlo. Por otra parte, la evidencia dice que enfermamos más, que cada vez se incrementa más el gasto de la Seguridad Social debido a las enfermedades genéticas, y que cada vez más, miles de familias piden socorro porque en su entorno hay afectados por enfermedades recientes para las que aun no hay recursos médicos paliativos.

 El argumento que propugne que evolucionamos hacia un organismo mejor puede jactarse de cualquier cosa, menos de tener el apoyo de la Ciencia.

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69 respuestas a ADN: VIAJE SIN RETORNO A LA INVOLUCIÓN.

  1. jolimu dice:

    Disculpe no haber podido entrar antes a la pág para responderle… las prioridades imprevistas: esas que nos rompen los planes más de lo que queremos. Pero bueno, estoy aquí de nuevo, así que comencemos:

    Precisamente, considero que es un error hablar de una evolución, haciendo hipótesis de lo que pudo haber pasado, cuando enfrentamos la realidad de lo que es. Repito que nadie, por mucho interés que tenga, puede negar que en el pergamino orgánico que constituye la microscópica molécula de ADN, hay inscrita toda una información, en sistema codificado, que INSTRUYE toda la secuencia de la vida biológica que cualquier entidad.

    Y si la primera célula presenta una información ‘codificada e inscrita’ para que esta sea procariota, y la hipotética célula eucariota derivada, presenta otra información, con unas instrucciones muy diferentes a la primera, TAMBIÉN CODIFICADAS E INSCRITAS, existe la imperiosa necesidad de explicar quien fue el ‘codificador/escritor’ capaz de anotar cada uno de los cambios precisos para que una entidad viviente pasara a ser un nuevo individuo.

    Eso no se puede obviar y contradice todas las definiciones anteriores de la teoría evolutiva, desde Darwin hasta la fecha actual, pues no existe ley conocida que explique como algo se pudo codificar a sí mismo. Así como tampoco existe ley científica ninguna, que evidencie que algún sistema viviente se pudo instruir a sí mismo cobre cómo ‘fabricarse’. Tal complejidad implica programa externo, no el azar del que se instruye con la ‘selección natural’

    De modo que lo ético sería que, al igual que: ‘se enseña que no sabemos como surgió, que no sabemos si fue antes el ADN, el ARN o las proteínas, que no sabemos si el AND precedió a las primeras protocélulas o si fue al revés, y se enseña que se sigue investigando en el origen de la vida’, no debería decirse que se conoce todo lo demás, pues es falso. Solo son deducciones parcializadas, que intentan a toda costa desvirtuar la realidad.

    Lo que sí debería enseñarse, es que todas las instrucciones que aparecen en el ADN, reflejan diseño, cálculo, sabiduría, programa, orden e ingenería; que esas instrucciones anteceden a la propia vida y que el hombre no creyente no es capaz de dar respuesta a esa realidad. Luego, se deberían encaminar todas las investigaciones en esa dirección; le aseguro que así sí ganaría la Ciencia; no mentirle a los chavales con el sin sentido ‘alga/bicho inteligente’ que fue capaz de crear por sí misma todas las instrucciones precisas para ir modificando, de forma codificada, todas la información contenida en el ADN, para pasar a formar cada uno de los diferentes seres vivos que han existido y que existen hoy, animales y vegetales, marítimos, terrestres y aéreos, reinscribiendo, según ese misterioso patrón codificado, los cambios de información imprescindibles, por sí misma, sin influencia externa.

    Con respecto al final, le felicito; yo mismo no habría podido encontrar mejor definición para la teoría evolutiva: ‘capítulo de telenovela’. ¡Muy bueno! La anécdota del sapo que se convirtió en Príncipe, el alga que llegó a ser ballena, la ballena que fue mamífero, el lagarto que voló, el mono que llegó a construir un piano y luego tocó en él la Quinta Sinfonía, o el tátaratátara de Lucy que diseñó la central hidroeléctrica de Tres Gargantas, en China.

    Sin ánimo de ofender, la teoría evolutiva ha perdido todo el respeto por la verdad, desde que decidió enseñar esas barbaridades a nivel mundial. El error más grande que jamás se ha cometido en el nombre de la Ciencia, omitiendo todo lo que se conoce y señala hacia un diseño inteligente, mientras se fantasea con lo que conviene. Para enseñar a pensar, hay que pensar en lo que ‘hay’; no en lo que ‘pudo haber sido y no fue’. Y lo que ‘HAY’ no es nada más y nada menos, que una ‘INSTRUCCIÓN PARA CREAR VIDA’, fórmulas que aparecen cronológicamente inscritas y codificadas: Inteligencia y orden, no casualidad azarosa.

    Un código inscrito con todas las instrucciones para crear vida desde la no vida, en un pergamino orgánico, 40000 veces mayor que la célula que lo contiene, después de ‘desenrrollado’, SÍ impone un codificador inteligente. Proponga usted, o cualquier defensor evolutivo o un ejército internacional de teóricos evolutivos o el espíritu alimentador de la teoría evolutiva, enemigo de Dios, otra alternativa razonable, que lo niegue. Acrediten dichos quijotes cómo puede surgir un código por sí mismo, reinscribirse por sí mismo, e instruirse por sí mismo en cada una de las secuencias necesarias para que, por ejemplo, aminoácidos inertes hagan que surja de pronto una salmonella y menee sus flagelos con alevosía y ensañamiento.

    Créame, lo irresponsable, y se exigirá responsabilidad, no lo dude, es enseñar todo aquello que intenta sacar a Dios de la fórmula de la Creación.

    Saludos.

  2. Hoy nadie está enseñando que el ADN se autocodificó, se enseña que no sabemos como surgió, que no sabemos si fue antes el ADN, el ARN o las proteínas, que no sabemos si el AND precedió a las primeras protocélulas o si fue al revés, y se enseña que se sigue investigando en el origen de la vida. Pero además, eso no se enseña en biología evolutiva, porque el origen de la vida no corresponde a esa disciplina.

    Lo que usted propone es que, en lugar de enseñar lo que sabemos y lo que no sabemos (tan importante una cosa como la otra), se les diga a los chavales que sabemos todo, y que los agujeros de conocimiento sean rellenados con intervenciones divinas.

    Comprenda que eso no puede enseñarse en ciencia, no porque no pueda ser cierto, sino porque no forma parte de la metodología. Tendremos que decir que no lo sabemos, y que cada uno elija que hacer con ese desconocimiento, si quedarse con el “no lo se” o buscar una justificación sobrenatural. A eso me refiero con lo de que hay que enseñar a pensar y a decidir, no a contar una historia resuelta cual capítulo de telenovela.

    Por mucho que se empeñe, “un código impone un codificador inteligente” no es un razonamiento científico, y ningún profesor responsable lo va a admitir como una prueba científica para sus clases, aunque a usted le parezca un razonamiento impecable y le convenza hasta la médula.

    Saludos.

  3. jolimu dice:

    La Ciencia, [no la mía, pues no soy científico] jamás ha presentado la posibilidad de que algo se codifique a sí mismo. Le he repetido constantemente que no hay ley Matemática, ni Física ni Química ni en Biología ni en ninguna otra de las que existen, que demuestre la autocodificación. De modo que, si se quiere abrazar la Ciencia para alimentar teorías, y pregonar que cualquier teorema tiene base científica, respecto a la codificación existente en el ADN, la propia ‘razón’ a la que usted se refiere, dicta que hay que pensar en un codificador y un instructor que se las sabía todas, porque:

    – Un código impone un codificador.
    – Unas instrucciones, imponen un instructor.
    – La conjunción de ambos imponen un diseño basado/fundamentado en un programa inteligente.
    – Todo lo anterior indica directamente hacia un diseñador y Creador, aunque le duela reconocerlo.

    Eso es lo único verdaderamente razonable y lógico; todo lo demás son lucubraciones forzadas, llevadas al contexto que interesa mediante cuentos fantásticos y palabrería técnica. Un producto de la ensoñación, sin base y sin fundamento. ¿Tendremos que hablar aquí también de lo que significa la base y el fundamento? Pues bien, ambos se refieren a cualquier extructura que servirá de soporte a lo que se ponga sobre ella.

    La teoría evolutiva carece de ambas; por eso he dicho aquí que se trata de un enorme rascacielos construido sobre paja. Parten de un ente ambiguo e indefinido, situado en el punto Tx del eje del tiempo: un alga o lo que sea que haya surgido en el agua, cuando en realidad lo ‘básico y fundamental’ sería partir del punto ‘0’ de dicho eje: el inicio.

    Y en realidad, en ese punto de comienzo absoluto, lo que resulta obvio es una instrucción codificada, conteniendo todas las instrucciones adecuadas para formar vida a partir de elementos inanimados; elementos químicos como el Oxígeno, Hidrógeno, Carbono, Fósforo, Nitrógeno, etc.

    Si se quiere vestir el manto de la Ciencia, hay que enseñar eso en las escuelas. ¿Qué no quieren mencionar a Dios porque el ‘yuyu’ y el rechazo les sobrepasa? De acuerdo, no lo mencionen; pero hay que ser honestos y reconocer que cualquier historia intermedia es un cuento infudamentado. Y si se va a contar un cuento, deben empezar por reconocer la obvia inteligencia derivada de los mismos orígenes: la instrucción codificada contenida en el núcleo (nucleoide, en el caso del procariota) con todas las instrucciones precisas para crearla.

    O sea: primero la instrucción para generar la vida, y luego la existencia de la biología del planeta, con una programación interna que permitió que la diversificación contenida en dichas instrucciones, se manifestara, no se detuviera y proliferara la vida de las distintas especies, cada una con su ‘instrucción’ correspondiente.

    Habría que señalar en las aulas que la razón señala que ‘de modo indeterminado’, surgieron las indicaciones precisas, inscritas en un misterioso pergamino orgánico, que debió constituir en sí mismo el origen de todo el resto celular y de toda vida biológica posterior.

    Lo que se está ‘enseñando’ hoy, sí que es falacia, y de la buena, de la que ya no viene. ¡Qué lástima que muchos no sean capaces de verlo!

    Saludos.

  4. Jolimu, no le estoy diciendo ni que dios exista ni que deje de existir.

    Solo le digo que el razonamiento de “está codificado, luego hay un creador” no es correcto. Puede haberlo, o puede que no. ¿Mi alternativa? no sé como se formó el ADN, ¿que quiere, que le presente pruebas de que no se como se formó? el que tiene que presentar las pruebas es usted, que es el que afirma saber como se hizo, y hasta ahora solo utiliza como tal el falaz razonamiento antes descrito.

    Y lo que sí puede ahorrarse son las amenazas. Que algunos sean capaces de abandonar la razón por miedo al infierno, no hace que el cuento funcione con todo el mundo. Ya me metieron suficiente miedo con eso de pequeño. ¿O es que tengo que creerme lo del codificador no por razones científicas, sino por miedo al averno? pues menuda ciencia la suya…

    Saludos.

  5. jolimu dice:

    No, aquí no se habla de unicornios, sino del Dios al que usted tozudamente se opone: la coz contra el aguijón. ¡Qué endurecido tiene el entendimiento! ¿No comprende que se está haciendo daño a usted mismo? El error lo está cometiendo en su persistencia en negar la evidencia de que existió alguien que tenía el conocimiento suficiente para generar vida de la no-vida, y que fue capaz de Crear la forma de que esa facultad se mantuviera en el tiempo, programando un sistema de vida autónomo… a partir de un programa codificado.

    Muy bien, presente entonces una alternativa racional a esa codificación. O sea, ofrezca una variante que niegue que el hecho de la existencia de un código, exige un codificador inteligente; dicho de otra forma, intente explicar desde la casualidad la codificación de ese código, las sabias instrucciones CIENTÍFICAS que contienen la información que encierra, el programa que evidencia su extructura secuencial y cronológica…

    Saludos y evolución espiritual, mucha; en cantidades industriales, para su propia salvación, pues va en caída libre hacia donde su propio espíritu no quiere.

  6. Ok, retiro lo de complejidad, dejémoslo solo en “código”.

    El razonamiento sigue siendo inválido, Jolimu:

    1. El ADN está codificado
    2. Tiene que haber un codificador inteligente.

    No es una necesidad, es solo una posibilidad.

    La extrapolación del mensaje escrito, a pesar de que el razonamiento es similar, tiene bastante más base. Hemos visto infinitos mensajes escritos en papel, sabemos como se escriben y quien los escribe. De tal forma, si encuentro un mensaje escrito en papel en castellano, existen tantas posibilidades de que haya sido escrito por una persona -que también tengo constancia de que existen- que puedo usarlo como hipótesis de trabajo con muy poca probabilidad de equivocarme (aunque siempre estaremos hablando de probabilidades).

    Sin embargo, no hemos visto más que un ejemplo de código genético (el terrestre), no sabemos como se escribe ni quien lo escribe, y tampoco tenemos constancia de la existencia de un escriba sobrenatura. Por lo tanto, si supongo que es un mensaje inteligente escrito por un escriba sobrenatural, estoy cayendo en una probabilidad de error muy elevada, tanta como si supongo que fue codificado por el unicornio transuniversal de hace unos mensajes.

    Saludos.

  7. jolimu dice:

    Ante todo, gracias por sus buenos deseos con respecto a los problemas de salud. Es mi madre; espero que, con el favor de Dios y el buen hacer de los médicos, regrese pronto a la casa.

    Con respecto al ADN, mi enfoque no es hacia su complejidad, pues en eso estamos todos de acuerdo. Lo que digo y repito es que hay una información codificada con las instrucciones de la vida, ‘inscrita’ a largo de la hebra, y que eso demanda una fuente externa inteligente que lo haya hecho.

    Si usted encuentra un papel escrito de manera codificada, jamás pensará que eso apareció por azar; desde el primer momento lo atribuirá a una inteligencia. Si después logra decodificar la información que contiene y ve que se trata de intrucciones perfectamente secuenciadas para crear vida, uniendo aminoácidos específicos para crear las proteínas adecuadas, en el momento justo, entonces ya no le quedará duda alguna sobre que ‘un eminente científico’ dejó caer ese papel.

    ¿Por qué no piensa lo mismo, cuando lo ve inscrito en un ‘pergamino’ orgánico, que al desenrrollarse y estirarlo, resulta 80000 veces mayor que su ‘contenedor’?

    Por una sola razón: un rechazo irracional a reconocer la existencia de Dios. Su inteligencia le lleva hacia allí, pero su subconciente desea negarlo; ese es el problema.

    Después de ver esa evidencia intelectiva, resulta irresponsable asegurar que todos estamos aquí por azar; mucho menos que evolucionamos de un bicho en otro, pues eso precisaría del agente que se encargara de reinscribir cada información nueva imprescindible en cada ADN de la primera célula procariota y de la eucariota hipotéticamente derivada. (Algo que además, jamás se ha podido demostrar; entre otras cosas, porque no responde a la verdad)

    Es mucho más irresponsable enseñar en las escuelas una teoría que niega las evidencias físicas, que indicar la existencia evidente de una inteligencia que existió antes de la vida, que fue conocedora de cómo crearla, e inscribió las instrucciones debidas, programándola de forma tal que se garantizara la continuidad de esta.

    Eso sí resultaría científico, y además, racional, pues viene a aclarar todos los enredos derivados de enseñar que toda la enorme complejidad biológica del planeta, nació de la casualidad.

    Saludos; me voy para el otro debate.

  8. Hola Jolimu, espero que sus problemas familiares se hayan resuelto y si no, que lo hagan en breve.

    Con respecto al tema que nos ocupa, por muchas líneas que escriba describiendo el ADN no se dota de razón, sigue mostrando un único hecho: la complejidad del ADN.

    Su argumento está más que comprendido: como el ADN es muy complejo y no sabemos como se originó, tuvo que ser creado por Dios.

    Y allí llegamos a un callejón sin salida: usted afirma que no conocer la explicación de un proceso justifica una explicación mitológica.

    Sin embargo, la ciencia no utiliza ese tipo de “atajos”, con lo cual, respeto su opinión, pero convendrá conmigo en que no es un criterio científico.

    Por lo tanto, estaré de acuerdo con que lo cuente en su iglesia, pero no en una clase de ciencias, ésta utiliza un método diferente.

    Saludos.

  9. jolimu dice:

    Hernández: Disculpe que no le haya contestado antes; problemas de salud en mi familia desviaron mi atención, y contestarle a ud. implica muchaaaaaaa concentración.
    Desgloso sus preguntas:
    1er planteamiento suyo: -¿y?
    ¿Y? ¿Esa es toda su observación ‘científica’?
    Veámoslo, según yo entiendo la ciencia: [‘Análisis, proyecto y complejidad’, todo lo que el azar evolutivo se manifiesta incapaz de ‘proveer’ ni ‘prever’.]

    El ADN está formado por dos largas cadenas de polinucleótidos unidas entre sí por puentes de hidrógeno ‘específicos’ entre las bases de las dos cadenas. La base de una cadena que se une por los puentes de hidrógeno con la base de la otra cadena se dice que forman un par de bases: A se parea con T y G con C. El orden del diseño, no el caos del azar.

    La secuencia de ADN que conforma el genoma humano, contiene codificada la información necesaria para la expresión, altamente coordinada y adaptable al ambiente, del proteoma humano, es decir, del conjunto de proteínas del ser humano.En definitiva, el proteoma fundamenta la particular morfología y funcionalidad de cada célula. Asimismo, la organización estructural y funcional de las distintas células conforma cada tejido y cada órgano, y, finalmente, el organismo vivo en su conjunto. Así, el genoma humano contiene la información necesaria para el desarrollo básico de un ser humano completo; un proceso ‘controlado’ por unas instrucciones, no por la casualidad.

    Las dos cadenas se encuentran ‘diseñadas’ en una estructura helicoidal alrededor de un eje, que el azar jamás ha manifestado en ninguna ocasión: bases nitrogenadas hacia el eje de la doble hélice, y azúcar/fosfatos, orientados hacia el exterior de la molécula. El tamaño de la molécula ADN se expresa en miles de bases o kb: longitud de 1kb=0.34 micras.

    O sea, la molécula de ADN (unos 20 Angstrom de diámetro, cuya longitud depende del número de kb, que a su vez depende de la especie) varía su rango de tamaño, desde 2 micras (5 kb), en el virus SV40, hasta casi un metro (3 x 106 kb) en cromosomas humanos.
    El más grande conocido en el humano es el de la distrofina, (2,4 millones de pares de bases), que desenrrollado, linealmente alcanzaría 1 metro, aproximadamente. Dicho de otra forma: el genoma humano no otra cosa que la suma de cadenas de ADN repartidas en 24 cromosomas que juntas medirían cerca de 2 metros, con aproximadamente 3’000,000,000 nucleótidos. (20000 – 25000 genes).

    Más del 95% de la secuencia de ADN de los humanos no forma parte de genes, y esto hizo precipitarse una vez más a la ‘ciencia evolutiva’, pues con la misma agilidad con la que declararon ERRÓNEAMENTE vestigiales, a 86 óganos humanos (Robert Wiedersheim, 1893), se apresuraron en clasificar al ADN ‘sin respuesta lógica’, como ‘BASURA’. Sin embargo, todas estas secuencias son probablemente muy importantes, no solo en la regulación de los genes, sino en la fisiología del ADN, ya que los mecanismos operatorios en 2 metros de ADN, contenidos en el núcleo de una célula con solo 25 µm, ¡más de 50,000 veces menor!, deben ser indudablemente complejos. [http://www.adn.es/tecnologia/20070713/NWS-0315-ADN-utilidad-medica-humano-genoma.html]

    Ahora, dígame usted, abanderado que es de la teoría evolutiva, ¿cómo pudo el azar ser capaz de introducir en un núcleo de 0.000025 metros (en castizo: 25 millonésimas de metro) toda la instrucción en la que se explica paso a paso, cómo ‘construir vida’, estando estas instrucciones ‘inscritas’ y ‘codificadas’ en un plegable que, distendido, llega a alcanzar los 2 metros de largo?

    Ahí tiene la respuesta. No puede presentar un ‘¿Y?’, ‘subestimado/despreciativo’; visto desde la óptica evolucionista que se empeña en negar la grandeza de la Creación inteligente, cuando en realidad estamos ante un ejemplo vivo de diseño, cálculo, reflexión, programa…

    2º planteamiento suyo: ‘¿El no saberlo justifica la primera explicación mitológica que se nos ocurra?’
    -Quiéralo o no, señala hacia una inteligencia, anterior al hombre; por lo tanto, IMPLICA un agente externo, pues la instrucción ANTECEDE a la vida. Además, justifica que, si profesionales de la Biología no son capaces de dar respuesta, es porque hay ¡MUCHÍSIMA MÁS INTELIGENCIA EN LOS PROCESOS, QUE LA QUE EL SER HUMANO HA PODIDO PROCESAR!

    Lo que sí ‘NO’ justifica el no saberlo, es que ante la falta de respuesta, en lugar de mirar hacia el diseño inteligente, se diga que toda esa perfección surgió por ‘casualidad’. Ya me dirá usted, qué ciencia es la que propugna la ‘casualidad’ como respuesta a la ignorancia.

    3er planteamiento suyo: ‘¿La complejidad indica inteligencia por necesidad?’
    – ¡SI!, CON MAYÚSCULAS. Se lo voy a poner fácil: dígame una sola complejidad de nuestro mundo real, no del de los sueños, que no encierre inteligencia.

    Profe, profe… ¡lo que llegamos a manifestar, solo por no querer ver lo evidente!

    ¡Qué Dios le ayude!

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