LA EVOLUCIÓN AGUIJONEADA POR UNA OBRERA.

Febrero 27/2008

LAS ESPECIES QUE NO LO SON.

Días atrás, se me planteó la especiación bacteriana como certeza de la evolución. Debo confesar que no me sentí muy a gusto, pues la temática de esta filosofía se halla en una línea de análisis que no comparto; mi razonamiento, por más que lo intente, siempre termina predisponiéndome contra ella.

Sin embargo, proveniente de un profesional de la investigación evolutiva, merece un respeto: dedicó parte de su tiempo en intentar convencerme de sus planteamientos y yo no correspondí a su entusiasmo. No fue por menospreciarle, sino debido a que veo la situación desde una óptica muy distinta, que no me permite aceptar sus deducciones. Pero le debo una disculpa; he sido casi grosero en no debatir con él en el tema que me propone, y he decidido complacerle: he recurrido a literatura evolucionista, he apartado de momento el artículo que debía presentar y les expongo este, sumergido en la forma de pensar que inculca la teoría darwinista.

He acudido a la página http://www.ucm.es/, y me he bajado un trabajo sobre la especiación; lo he estudiado y he decidido reflejar aquí mis opiniones al respecto, abierto a todo aquel que pueda sentirse interesado en leerlas. Es abundante en planteamientos, así que tendré que desglosar mis impresiones a través de este blog, en varios artículos.

Según esta hipótesis, desde un punto de vista biológico, se entiende que una especie es un grupo de poblaciones naturales cuyos miembros son capaces de producir descendencia fértil al relacionarse sexualmente, pero que sin embargo están impedidos de ello (en circunstancias normales), con aquellos componentes de poblaciones pertenecientes a otras especies. Pero, si nos ubicamos en las abejas obreras, creo que esta población contradice esa teoría. Una colmena oscila entre varias decenas de miles de individuos, según su tamaño, cuya inmensa mayoría está compuesto por las conocidas como ‘obreras’.

Estas afanosas formidables, tienen varias características específicas: su tamaño es más pequeño que el resto de la colmena y su abdomen también es más corto. Además, poseen un aparato bucal muy desarrollado y una alargada lengua que les permite obtener el néctar que luego almacenan en el buche melario para transportarlo a la colmena.

Desde que nacen, no salen del panal hasta las 3 semanas; pero a los pocos días ya realizan diferentes funciones: mantienen limpios las casillas de cera y todo su hábitat, comienzan a desarrollar sus glándulas hipofaríngeas productoras de jalea real y alimentan a las larvas, desarrollan glándulas cereras y construyen los panales, reciben el alimento de las pecoreadoras y lo colocan en las celdas, velan para que no ingresen abejas de otras colmenas, y generan una corriente de aire para deshidratar el néctar.

A los 21 días se les atrofian las glándulas cereras y vuelan al exterior, pasando a llamarse ‘pecoreadoras’ y dedicándose entonces a  recolectar néctar, polen y propóleo, además de acarrear agua. Estas secuencias no son seguidas por todas las obreras, así como hay abejas que llegan a pecoreadoras sin haber realizado las actividades anteriores. Algunas, parecen madurar precozmente, y otras rejuvenecen en determinadas condiciones.

Su visión es muy grande, necesaria para la recolección, localización, etc. En las patas posteriores, poseen una modificación denominada corbícula (cestilla) que les permite transportar el polen y la resina de las plantas (propóleo). Recogen los granos de polen con una especie de cepillo peludo que poseen; cuando está lleno, pasan el polen a las cestillas y lo trasladan a su colmena.

Es decir, resulta imposible aducir que no son comunales, y mucho menos, que no resultan importantes para la colectividad. Sin embargo, tienen una característica que las identifica especialmente, un capricho de la Naturaleza: son abejas hembras infértiles, sus aparatos reproductores se encuentran atrofiados  y son más pequeñas que la reina.

Y este punto llama mi atención, pues, genéticamente hablando, la evolución define una especie como la unidad reproductiva, es decir: el conjunto de entes capaces de generar descendencia fértil por cruzamiento entre sus miembros. Ya hemos visto que las abejas obreras son la verdadera fuerza motriz de una colmena: lo hacen todo… menos la reproducción de la especie, tarea asignada a una única abeja reina.

¿No las catalogaremos dentro de su ‘especie‘ por esta razón? ¿Cómo se manifiesta la ‘evolución‘ en una abeja obrera? Desde los inicios de la humanidad se conoce la miel y sus productoras; esta gestión siempre se ha mantenido igual y aunque debido a mutaciones genéticas por pérdida de información codificada, existen distintos tipos dentro de estos himenópteros, las obreras jamás han dejado de fabricar el dulce elemento.

Los tipos de abejas, zánganos incluidos, son producto de un diseño de Dios: uno de los casos conocidos como caprichos de la Naturaleza. Pero se hace evidente, como el cuento de la pescadilla que se muerde la cola, que ya se contraatacará, alegando quizás que hace 10 a la ‘n’ millones de años, las obreras eran las más fecundas de la colmena y que también han evolucionado, (aunque en este caso hacia atrás, hacia la degeneración de la especie), así como que, gracias a la evolución, ha salido una abeja redentora (la más fuerte genéticamente, por supuesto) que saca la cara por el grupo y ella solita se encarga de mantenerlo vivo. En fin; no veo punto de encuentro en las deducciones.

Otro planteamiento se refiere a que ‘cualquiera que sea el parecido fenotípico entre un grupo de individuos, si los apareamientos entre ellos no producen descendientes (que es lo más habitual) o sólo producen descendientes estériles (como es el caso, por ejemplo, del cruce entre caballos y burros) pertenecen a especies diferentes.’

Lo del asno, asna, yegua, caballo, y mula-mulo, (y burdéganos: hijo de caballo y burra) es algo similar, pues tienen sus cromosomas sexuales diferentes. La mula es estéril por ser descendiente de una yegua (64 cromosomas) y un burro (62 cromosomas). La esterilidad de la mula (63 cromosomas), se da porque en la meiosis los cromosomas no pueden aparearse.

En los seres humanos también se ven alteraciones cromosomáticas en número, pero debido a accidentes genéticos [mutación, trisomía, delección…]; el caso del cromosoma 21 (síndrome de Down) es uno de ellos. Sin embargo, estos descendientes siguen siendo personas; no constituyen otra especie: tienen sentimientos, son capaces de experimentar amor y de agradecer todo el que le entregan. Y no es el único, pues existen dolencias congénitas por cambios en número de cromosomas varios, derivados todos de la pérdida de información codificada original, dispuesta en sus ancestros.

Otro caso distinto lo vemos en los perros. Si un ‘Doberman’ acopla con una ‘Cookie’ y hay descendencia, estos serán perros que arrastrarán las variaciones cromosomáticas de sus padres, (aunque en este caso, no en número), pero son variaciones en alelos, y aunque estas les definan como de otra raza, continuarán siendo perros hasta su muerte; no van hacia ningún otro animal. Y lo mismo ocurre con la raza humana: son capaces de procrear entre sí con independencia de sus razgos, crean nuevos razgos, pero su ADN sigue perteneciendo a la especie humana. Tampoco van hacia ningún otro animal.

No ocurre lo mismo con los simios: gorilas, orangutanes, macacos, y otros; creados con un exclusivo código genético, respondiendo a distintos diseños, y no engendrando entre sí. Hay 160 especies de primates, pero ninguna de ellas se acopla sexualmente si no es con otra de diferente sexo, pero de su misma especie. O sea, un mandril jamás cortejará a una mona tití, ni un chimpancé a una gorilita; por lo que, cuando ocurre el apareamiento, garantizan la continuidad de la especie… y al mismo tiempo la imposibilidad de un nacimiento homínido. Ese planteamiento es totalmente anticientífico.

El ‘homínido’ no puede existir, sencillamente porque no tuvo padres capaces de engendrarlos. Esa especie no existe; es producto de la ficción.

Ninguna especie va hacia otra; se sufren mutaciones y alteraciones de varios tipos, por esta pérdida de información comentada y esto establece cambios morfológicos y estructurales en los fenotipos, a veces con consecuencias inevitables para la propia supervivencia del ente que se trate; pero hasta ahí. Con respecto a la especiación de las bacterias, prometo que constituirá mi próximo trabajo, lo prometo; solo estoy siguiendo el curso de los planteamientos del documento que me he bajado.

Quiero dejar patente que apoyo la Ciencia como el que más; el cristianismo no está reñido con ella. De hecho, hay científicos cristianos; no hace mucho vinieron dos a España: dos doctorados, aunque alguien intente denigrarlos, (el tercero era un médico) en defensa de la Creación bíblica. La presión ejercida por una institución evolutiva española fue muy grande y esto hizo que temieran presentarse como lo que son: soldados de Cristo; pero solo es cuestión de tiempo. El ‘no podemos permitir que el pie de Dios entre‘, tiene sus días contados, pues el Señor tiene el poder suficiente para manifestarse; solo que el debate es necesario, pues al tomar partido por una línea o por otra, mostramos lo que hay en nuestro corazón y aportamos elementos a favor o en contra, para nuestro juicio final irreversible.

La Biología en particular, ha contribuido a que las plagas que antiguamente asolaban a una humanidad indefensa, hoy constituyan solo un mal recuerdo. Muchos biólogos e investigadores asociados han ido obteniendo, continuadamente, importantes logros en la medicina preventiva y de profilaxis; sus nombres ya están escritos para la posteridad y han sido grabados con tinta indeleble en el libro de Dios, pues el servicio a la humanidad es muy valorado por el Altísimo.

Asimismo, en biotecnología, otras investigaciones en curso ya han logrado importantes éxitos en sus primeras fases. (Cultivos híbridos, producción de antibióticos, etc…) Entre las nuevas tecnologías moleculares, destaca la síntesis de ADN y proteínas en laboratorio, lo que genera grandes expectativas en la mejora de procesos industriales; la producción agropecuaria, y en la obtención de medicamentos más eficaces en la lucha contra las enfermedades. Mención aparte a las células madres, que cada día aportan más esperanza a millones de personas en todo el mundo, que resisten sus dolencias pacientemente, hasta que aparezca el nuevo fármaco o técnica, que envíe su mal a los archivos del pasado.

¡Qué el Dios Todopoderoso les bendiga y que cada vez se sumen más hombres de ciencia a esta honorable empresa!

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8 respuestas a LA EVOLUCIÓN AGUIJONEADA POR UNA OBRERA.

  1. jolimu dice:

    Ustedes siempre tergiversando; creo que he demostrado aquí que Dios me permite el suficiente nivel como para contestar sus réplicas y usted lo sabe. Lo mío son las Ciencias, aunque no soy científico ni biólogo. De ADN tengo lo suficiente como para haberle podido recordar que la codificación que ordena todo un proceso de síntesis proteica, dependiendo de codones que codifican aminoácidos específicos que conformarán estas proteínas, implican un codificador.

    Le repito lo que a JM Hernández: detrás de un codigo, S I E M P R E , hay un codificador. No hay que ir a Oxford para saber eso; que ustedes se obstinen en negarlo, pues saben lo que se juegan, es otra cosa.

    Sobre la célula eucariota, ¿No se cansan ustedes de teorías sin demostración? Le aconsejo que no ande en ese cajón: esconde una espina que se les clava en sus posibilidades de credibilidad. Con el nivel actual de la Ciencia, ustedes se han visto obligados a demostrar que una bacteria (procariota) es capaz de ‘evolucionar’ a eucariota; pero no han conseguido que ninguna de ellas aprenda a generar su núcleo, su cadena de ADN con unas cuantas miles de millones de pares de bases, y todo lo demás que usted sabe que falta.

    Lo único que ha demostrado con su conocimiento en Biología, es que puede ofender mucho e intentar descalificar bastante, pero es incapaz de probar (ni usted ni nadie) que la evolución funciona en una simple célula simple; o lo que es lo mismo, que deja sin fundamento toda la teoría de la evolutiva.

    Una cepa, no es otra especie; 50 millones, tampoco lo son. Quizás si fuera más insistente en su trabajo pudiera demostrar algo nuevo y sorprender a la humanidad. Hasta yo me compraría un sombrero para ponérmelo, solo para poder quitármelo ante usted. Pero como SÉ que eso es imposible, podré usar ese dinero en cualquier otra cosa.

    Sobre la absurda teoría endosimbionte, le recuerdo que hay al menos una enfermedad mitocondrial, que ocurre por una mutación en el ADN del núcleo de la célula, en su extraradio. También que el ADN nuclear regula la cantidad de mitocondrias de la célula. Y por si esto fuera poco, que el ADN del núcleo codifica para la síntesis de miles de proteínas mitocondriales. El síndrome de Leigh, una enfermedad mitocondrial, debida a alteraciones en factores del ADN nuclear, es un ejemplo. En este link puede hallar información al respecto:

    http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol8_n1_04/san08104.htm

    Llegados a este punto: ¿Cómo ud. puede asociar una bacteria como responsable de esta prodigiosa y complicada interrelación ADN nuclear-ADN mitocondrial? Lo dicho, un cuentito que se desarma ante los descubrimientos científicos.

  2. Manuel dice:

    Bueno, como antes menciona que quizá su nivel en ciencias biológicas no es muy bueno le recomiendo que lea un libro como el Genes de Lewin, el ADN de James Watson o el Brock de Microbiología. No tema, no se hace mención a la teoría de la evolución en ellos, más allá de un par de capítulos (se los puede saltar). Son libros de carácter general de ciencias.

    Y para el origen de la célula eucariota creo que no es buen modelo el neodarwinismo. Ha de pensar que Darwin no conocía la diferencia entre una bacteria y una ameba. Debería leer mejor a Lynn Margulis que presenta una teoría simbionte del origen de los eucariotas.

  3. jolimu dice:

    Precisamente, se lo comento porque las bacterias son organismos unicelulares, procariotas; el paso indefectible en la especiación hacia eucariota, según la moderna teoría sintética del evolucionismo. La célula que compone a más de un millón de especies animales y cientos de miles de plantas.

    Lo comento para que sea consciente que, pese a los millones de cepas que enfrenta, todas siguen siendo organismos procariotas. Por tanto, el paso esencial a la teoría darwinista, sigue faltando. Como carece de ese apoyo imprescindible, ni siquiera debería tenerse en cuenta como algo serio.

  4. Manuel dice:

    Gracias por el mensaje. De todas formas estoy trabajando con bacterias, y todo lo que me describe pertenece a organismos eucariotas. Tal y como usted explica (palabra por palabra) en su artículo de la evolución procariota/eucariota.

  5. jolimu dice:

    Bueno, ya le comenté que mis conocimientos de biología no van más allá de lo aprendido en mis tiempos de estudiante y la autodidáctica posterior, porque es una Ciencia que me atre, pero sigo pensando que está ante bacterias mutantes. Ya conocemos los problemas que causan en los hospitales aquellas que se hacen resisitentes a los antibióticos, causando la muerte de un enfermo en cuestión de horas a veces.

    Pero igual tiene la posibilidad de demostrar algo nuevo; y esto se lo digo en serio. Continúe esforzándose en mejorar las condiciones de la sociedad; sé que quien busca encuentra; sin embargo, le adelanto que lo que obtenga no dependerá de una evolución inexistente, sino de su esfuerzo personal.

    Yo creo que la resistencia bacteriana a todo lo que le tiren en los laboratorios, creando cepas nuevas y resistentes, se debe a un proceso muy similar al inmunológico de los animales. Algoritmos preconcebidos en el programa ADN de la bacteria.

    Pérdoneme si le induzco a buscar diferencias cromosomáticas, como por ejemplo, la terminación en telómeros, o secuencias de ADN de varias decenas de pares de bases. También podría ver si presentan mitosis, si tienen mitocondrias, cloroplastos, centriolos, aparato de Golgi…algún orgánulo.

    Es posible que halle algún indicio de corrientes citoplasmáticas o detecte algún movimiento ameboide. Si consigue algo de esto, tiene ante sí a una bacteria que intenta dejar de serlo; pero si no hay nada de lo que caracteriza a una eucariota, entonces, desde mi modesta opinión, está ante mutaciones de las cepas y nada más. Siempre terminarán siendo lo que han venido a ser: bacterias.

    No obstante, le deseo muchos éxitos profesionales; todo el que se esfuerza lo merece.

  6. Manuel dice:

    Ya, lo de las mutaciones es posible, pero el lindano produría en todo caso (ya que no está demonstrado) mutaciones puntuales. El caso es que el lindano es de nueva síntesis nunca existió en la naturaleza hasta que la industria química lo sintetizó. Y si analizo las bacterias que lo degradan veo que han adquirido enzimas nuevas, nuevos genes completos, y no uno sino al menos 6, y todos ellos perfectamente regulados!!!. Debe de haber otra explicación.

  7. jolimu dice:

    Te felicito de corazón por tu trabajo; me identifico contigo, pues la buena Ciencia enaltece ante Dios.
    No soy biólogo, aunque confieso que de no haberme inclinado por otra rama, hubiera carenado en la Biología, pues, como ves, sigo interesado por ella. Pero eso no quiere decir que tengo más conocimientos que tú; solo que la veo desde una perspectiva que no tiene nada que ver con la evolución. De todas formas, modestamente, te daré mis criterios:
    El indano irrita los ojos, la piel y el tracto respiratorio; tengo entendido que es usado en ciertos plaguicidas, de modo que no resulta raro que provoque mutaciones en las cepas de bacterias que tú tienes. Eso no tiene nada que ver con la evolución, sino que esa teoría usa tal propiedad molecular para dar respuestas a sus especulaciones.
    Creo que lo que tienes ahí son mutantes; y la respuesta está en la Biología molecular, no en la evolución, que es una corriente que se vale de los conocimientos en todas las áreas de la Ciencia para sobrevivir como filosofía que impida que el pie de Dios pase al área de los hombres.

  8. Manuel dice:

    Trabajo en un laboratorio con bacterias útiles porque son capaces de eliminar compuestos tóxicos y por ello son empleadas en biorremediación. Con modestia he de decir que estoy orgulloso de mi trabajo, ya que el mismo redunda en eliminar uno de los problemas de la sociedad actual: la contaminación. Así evito que persona puedan enfermar por culpa de estas sustancias tóxicas.

    Con frecuencia ponemos en contacto una mezcla de bacterias de diferentes especies con un compuesto difícil de degradar, digamos por ejemplo lel indano. Y en ocasiones ocurre que tras un periodo de incubación más o menos largo aparecen cepas capaces de degradar este compuesto. Cuando analizo qué ha ocurrido a nivel molecular encuentro respuestas que sólo se pueden explicar si la teoría de evolución es correcta. ¿Qué puedo hacer?

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