EL ORIGEN DE LAS RAZAS.

enero 30, 2008

Enero 30/2008

UNA SANGRE, UNA RAZA.

Por favor, permítanme comenzar con algo que he visto al azar, mientras buscaba un dato para este artículo; su contenido toca fibra y quiero compartirlo; se trata de un versículo del Salmo 74:19-20:

“Señor, no entregues a las fieras el alma de tu tórtola, Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia. “

Y ahora, a lo que vamos: Una de las preguntas que solemos hacernos cuando nuestra mente no está ocupada en cosas más absorbentes, es: ¿si todos venimos de Adán y Eva, por qué las razas? ¿Por qué algunos son negros, y con características que les identifican, los asiáticos tienen esos ojos tan particulares y también aspectos genéticos propios; y los árabes los suyos… y los nativos iberoamericanos, los de Australia o Papua Guinea, etc.?

Es cierto que procedemos de la primera pareja; pero también, que hubo un corte brusco en la historia de la humanidad cuando Dios decidió enviar un Diluvio correctivo al planeta, eximiendo a Noe y toda su familia (cuatro matrimonios en total). En busca de fidelidad, como siempre hago, leamos el Bereshit judío (posteriormente Génesis, en la traducción griega) al que Jesús acudía en sus enseñanzas:

Bereshit 7: 6 “Noaj (Noé) tenía seiscientos años cuando cayó el Diluvio sobre la tierra. 7Noaj (Noé), con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, entraron al Arca a causa de las aguas del Diluvio”…

Y luego, cuando terminó todo, leemos:

Bereshit 9:18-19: “Los hijos de Noaj (Noé) que salieron del Arca eran Shem, Jam y Iafet. Jam es el padre de Canaán. Esos tres eran los hijos de Noaj (Noé) y de ellos se expandió toda la tierra.”

Es decir, de ahí salió nuestra simiente directa; aunque los padres primigenios fueron Adán y Eva. Los capítulos 10 y 11 explican como se fue distribuyendo la humanidad por el planeta, mediante los hijos y nietos de Noé, después de haberles confundido las lenguas en Babel. Esta parte de la historia cuenta que al salir del arca se asentaron en un lugar, pese a la orden de dividirse y salir por todo el mundo para repoblar la Tierra. Se acomodaron en aquel sitio y comenzaron a procrear y expandirse desde el mismo punto posterior al desembarco.

La cosa se les puso fea en Babel; ya se habían acomodado, tenían sus ‘compi‘ y todas esa cosas; algún mercado cercano, hierba para los animales… y siesta para dormir. ¿Quién se iría? Se sintieron tan bien que dijeron:

– Venga, vamos a construir una torre que llegue al cielo; total, nos sobra tiempo…

La historia comenta que aquí mismo se formó: Dios les confundió las lenguas y comenzaron a no entenderse. (Imaginen el lío; a veces no nos entendemos ni los de un mismo idioma) De este hecho debieron aprender los romanos su lema: “Divide y vencerás”, pues el familión de Noé, derrotado por su Creador, no tuvo más remedio que segregarse de acuerdo a sus nuevos dialectos.

La Biblia es bastante explícita en detalles, con respecto a estos viajes de conquistas; según Ge 8:4 el arca descendió sobre las montañas de Ararat, región que los antiguos llamaban Urartu, (leyendo los apuntes de la tradición judía) y que se corresponde aproximadamente, a la actual Armenia. Desde ahí se disgregan los grupos familiares y se dirigen hacia el norte los futuros cimerios: (Gomer, hijo de Jafet, con los suyos, que poblarían la región del Cáucaso y continuarían ascendiendo por Rusia) Los lidios (Magog, hermano del anterior, que iría hacia Asia Menor). Madai, otro de los hermanos, se dirigió hacia Media, región montañosa al noroeste de Irán. Otro grupo, dirigido por un hermano más, Javán, fue hacia Jonia, en Grecia, en la costa occidental de Asia Menor. La zona del mar Negro fue habitada por los grupos de otros dos hermanos: Mésec y Tubal.

Pueblos formados por descendientes de los otros dos hijos de Noé: Sem y Cam, hicieron lo mismo: Sem se dirigió hasta Palestina, (de ahí la palabra semita) y se considera el padre de los judíos; mientras que los descendientes de Cam ocuparon la zona de Egipto y Arabia; dirigiéndose hacia el sur, hacia el mar de Arabia, sentando las bases de todos los países y emiratos de la zona.

A partir de ahí, ya se lo pueden imaginar: a poblar la tierra de nuevo… pero separados y, dados los problemas de las comunicaciones en aquellas épocas, lo más probable es que la mayoría no volvería a verse jamás.

Y aquí comienza su vital intervención la genética. Si usted visita los países americanos, podrá cerciorarse que no hay una característica común entre sus habitantes; sobre todo en sus ciudades más cosmopolitas. La inmigración mundial ha hecho un gran aporte a esa metrópoli especial que constituye Nueva Cork. (Aún no me lo explico, porque están pegados a Alaska y el frío allí hace silbar hasta a los pingüinos; hubiera entendido mejor que hubieran ido a California, con un clima mucho mejor o Florida… las playas de Miami. ¡Qué diferencia!)

Si se pide un ejemplo de mezcla de razas esta es la ciudad: hay neoyorquinos, nacidos allí, con rasgos árabes, asiáticos, caucásicos, africanos, hindúes, quechuas, guaraníes, etc. Por haber, hay hasta gente de Lepe, oiga. ¿Cuál es el resultado? ¡Que sólo se identifican por el inglés que hablan, no por sus rasgos! En cuanto un negro, un achinado, un aindiado o lo que sea, abre la boca, ya habrá alguien que suelta: – Este es de Colorado.

Pero no ocurre lo mismo en China; yo estuve allí en Septiembre del 2006 y… ¡Qué sensación ser el centro de atención donde quiera que fuera! En Pekín, Shangai, Hong Kong y otras ciudades turísticas ya están habituados a ver extranjeros; pero yo fui a Zhen Zheng, en la provincia de Guan Dong, (territorio mandarín) y en esa ciudad, el único no-chino que topé, fue un pakistaní, en un Banco, una semana después, mientras ambos cambiamos nuestras divisas por la moneda nacional. Aunque ellos se conocen entre sí, y consideran extraños a los chinos de otras regiones, obligándoles incluso a sacar permisos de trabajos en muchos casos, para mí eran todos iguales.

¿Qué ocurrió con los parientes de Noé que ‘colonizaron’ esa parte de Asia?

La respuesta está en la genética; los habitantes de China, desde épocas milenarias, solo se casan entre ellos; y está demostrado que el ser humano va perdiendo información genética. Los familiares de Noé que llegaron a esa área fueron un grupo minúsculo que comenzaron las uniones sexuales entre sí, sin más factores externos. A medida que pasaron los años, los genes fueron mutando y, como formaban un círculo cerrado, su codificación genética tomó un tinte particular; al paso de los siglos, muchos matrimonios tenían entre sí una información muy parecida, y al mismo tiempo muy distinta a sus precursores. Cambios en la melanina y en la instrucción de la formación muscular y ósea a lo largo de las generaciones, crearon la raza asiática que conocemos hoy, con rasgos muy marcados por su largo tiempo sin intercambiar genes con nadie más.

Normalmente no se evidencian las mutaciones que llevamos, a menos que heredemos el mismo error de los progenitores; las primeras generaciones de padres eran casi perfectas genéticamente, pues aun no había ocurrido suficiente tiempo para mutaciones importantes, de ahí que los hijos e hijas de Adán se casaran entre ellos para poder cumplir con la orden del Creador:

“Creced y multiplicaos”

 En aquellos tiempos sus genes tenían toda la información necesaria y no había peligro de que una misma mutación familiar se reflejara en el nuevo embrión humano. Pero para el diluvio, que según los estudiosos judíos ocurrió cerca de 1500 años después de la creación, ya estas se empezaban a manifestar. De ahí la prohibición en un momento posterior, cuando Dios le da las leyes a Moisés en el Deuteronomio, evitando más matrimonios cosanguíneos, para protegerles de deformaciones, anormalidades y todo lo inherente a las pérdidas de información genética.

De modo que los descendientes de Noé radicados en esa área de Asia ya empezaban a manifestar los problemas genéticos. Dicho de otra forma, si el factor codificado encargado de la distribución de melanina, por ejemplo, comenzó a degenerar en información; esto provocaría un cambio en la piel de los nacidos en China después de varias generaciones y, al no unirse con pakistaníes, rusos, árabes, etc. ese gen mutante continuó predominando en la población hasta el día de hoy. Si una china sale de ese círculo cerrado y se casa, digamos, con un keniano, la información genética de este prevalece, con respecto a ese gen mutante en concreto, y algunos rasgos del hijo, incluyendo el color de la piel, variarán.

Con respecto a los ojos no ocurre igual; no tengo la respuesta, pero conozco parientes de asiáticos, hasta la 8ª generación, que continúan manteniendo los ojos ‘chinos’. Parece que con respecto a ese gen ya no hay nada que hacer; él siempre predominará sobre otros, sea de la raza que sea. Por tal razón vemos rasgos chinescos en la mirada de algunos europeos, indios, árabes, rusos… de cualquier parte del mundo que hayan intercambiado información genética con ellos.

La ‘mutación genética‘ es válida para la formación de todas las razas; lo mismo ocurre con los múltiples tipos de perros que existen, los famosos ‘pinzones‘ de Darwin; con todo. Pero eso no es ‘Evolución‘, no se han creado ‘nuevos‘ genes, sino que hay  pérdida de información  genética.

El ADN sujeta su información en la secuencia de cuatro componentes químicos conocidos como nucleótidos: C, G, A, T. Grupos de tres de estos a la vez son «leídos» por un mecanismo de traducción complejo en la célula para determinar la secuencia de 20 tipos diferentes de aminoácidos que deben ser incorporados a las proteínas. El ADN humano tiene millones de nucleótidos en secuencia; es fácil imaginar que una pérdida de información puede provocar cualquier cosa, según donde se manifieste: un ojo verde y otro marrón, una pierna más corta que otra, nariz más larga, senos más pequeños, dedos más cortos, etc.

Lo mismo ocurrió con los africanos. Algunos citan que el nieto de Noé, según el original judío, era ‘kushi‘, que en hebreo significaría de piel negra, es decir, que ya había existido mutación en la orden genética que indicaba la cantidad de melanina apropiada. Pero no hay que ir tan lejos en el tiempo para corroborar esta situación. En Londres vive la familia Unoarumhi: ambos padres africanos, con la piel, ojos y  pelo oscuro, ¡mientras sus tres niños tienen piel blanca, pelo rubio y ojos color verde-avellana! Cada uno de los niños ha heredado de cada progenitor un gen para un tipo de albinismo. Cuando dos de tales genes se combinan en la descendencia, el resultado es una producción muy baja de Melanina. Esta se halla en la piel, los ojos y el pelo de todas las razas en diversas cantidades, conduciendo a expresiones diferentes del mismo color básico. Es decir, una variación genética puede ordenar más o menos melanina para el embrión que se esté formando.

José Martí dijo: ‘Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro…’; quizás estaba parafraseando las palabras de Hechos 17:26:

“…de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”

Cuando el Señor venga a pedir cuentas a todos los hombres no mirará la melanina, de su piel, sino lo que su vida les ha grabado en el corazón de cada uno. De ahí saldrán las rentas individuales: A cobrar, o a pagar; cada quien enfrentará ese momento ineludible.

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MI PLANETA ES UN CHAVALITO.

enero 29, 2008

Enero 29/2008

¡YO NO LLEGO A LOS 6000 AÑOS!

Hace unos años se anunció el hallazgo de un planeta en el distante cúmulo de estrellas M4: una ‘nube difusa’ que puede verse fácilmente con binoculares en un cielo oscuro al oeste de la estrella Antares, constelación Escorpión. Para  Norteamérica, Antares es la brillante estrella roja en el sur, que se deja ver durante las noches de verano. Como casi todos los planetas extra-solares descubiertos hasta la fecha, la detección de este va en contra de las predicciones evolucionistas, y no atenta contra la credibilidad bíblica.

La Astronomía evolucionista, por supuesto, da por hecho que nuestro sistema solar no es producto de una creación divina, sino que resulta del síncope de una nebulosa. De ahí su idea de que todos los sistemas aleatorios a otras estrellas fueran similares al nuestro, pues según sus criterios, se forman de la misma forma que el solar: ¡Todos al Big Bang!

Pero los descubiertos hasta ahora, nada tienen que ver con el que habitamos y apuntan más cada vez a una Tierra joven. (Bernitt, R., Extrasolar planets suggest our solar system is unique and young. [Planetas extrapolares sugieren que nuestro sistema solar es único y joven] TJ 17(1):11-13, 2003.)  Este hallazgo posiblemente resulte uno de los sistemas estelares más raro conocido hasta la actualidad; los creacionistas estamos contentos: Dios demuestra su creatividad cada día, desafiando la inteligencia humana.

Los investigadores de la Evolución dicen que este planeta se formó hace cerca de 13 mil millones de años. Me sorprende la facilidad para datar todo, incluso a los planetas invisibles, pues de este solo se percibe la nebulosa; su existencia se conoce debido a los pulsares, pues, aunque su masa supera varias veces la de Júpiter, no es visible. Fue descubierto por el ‘efecto’ gravitacional que ejerce y que produce un pequeño cambio en las señales de radio del pulsar detectado en la Tierra. El problema es que si no puede verse ni tienen muestras para laboratorio, no sé como pudo haber sido datado y todo; cualquier día nos sorprenden y le hacen incluso su fiestecita de cumple. ¡Una conjetura más de esa tropa!

La mayoría de los astrónomos del ‘Big Bang, suponían que los planetas no podrían hallarse en cúmulos globulares, pues según su ‘teoría’, las estrellas de estos cúmulos son ‘pobres en metales‘; (los astrónomos llaman así a los elementos pesados) poseen menos elementos que pesen más que el helio,  en comparación con astros como el sol. De modo que este planeta les ha metido el sombrero hasta los ojos; ellos ‘se inventaron‘ la idea de que estos metales son los bloques constitutivos iniciales de todos los planetas. De ahí que el  hallazgo esté forzando a sus astrónomos a revisar sus ‘principios‘ una vez más; son reiterativos en esto, ya que se están viendo obligados a alterar sus modelos constantemente, ante cada nuevo descubrimiento ‘científico‘ que les pone en evidencia.

Una vez más se hace obvia  la constante especulación evolucionista, en contraste con la inmutabilidad y incólume Palabra del Creador. Mas sin embargo, de una manera que no logro entender racional, por mucho que me esfuerce, aun tienen seguidores.

Pero no es la única prueba de juventud terráquea. La ‘Evolución‘ tiene con el Helio una deuda pendiente, pues la relación de átomos de helio que entran a la atmósfera es de 40, por cada uno que sale. Es decir, la cantidad de helio escapando de la atmósfera terrestre al espacio es sólo la cuadragésima parte de la que entra. La evolución no ha podido dar aun con ningún mecanismo de escape adecuado para responder a la interrogante de la poca cantidad de helio existente hoy en la atmósfera; según sus cuentas, luego de los supuestos miles de millones de años que tiene el planeta, la cantidad existente de Helio en la actualidad es la dos mil dozava parte de lo esperado. Para que se entienda bien: hay ‘X’ cantidad, cuando debería haber, 2000X.

Esto es una contrariedad irresoluta para los físicos evolucionistas; uno de sus peritos, J.W. Chamberlain, dijo que este problema de acumulación de helio ‘… no se irá, y está sin resolver.‘ Buscan explicaciones para esta poca cantidad, pero ninguna de ellas ha probado ser adecuada; reniegan de la respuesta obvia, mirando como siempre hacia otro lado: ¡la tierra es millones de veces más joven de lo que dicen!

Todos conocemos de una forma u otra el helio, ese gas extraliviano que sustituyó al hidrógeno usado en globos-sonda y zeppelines, debido a que es incombustible: ni se prende ni explota como su antecesor. También forma parte importante de las mixturas de aire usadas por los buzos a grandes profundidades, pues a diferencia del nitrógeno, ni aun a altas presiones se diluye en la sangre, evitando la punzante y peligrosa situación causada por las burbujas de nitrógeno que se crean en las arterias del buceador ante la caída de presión rápida cuando este sube a la superficie. Esta misma mezcla es usada en las fiestas familiares con globos inflados con helio, pues vuelve la voz muy aguda, debido a que el sonido viaja más rápido en el helio que en el aire.

Hay varias publicaciones serias sobre la evidencia de la juventud del planeta, ofrecida por la cantidad de helio existente en la atmósfera terrestre. Sobresale por su claridad el libro del Dr Larry Vardiman: La Edad de la Atmósfera Terrestre. (Un Estudio del Flujo del Helio en la Atmósfera, Institute for Creation Research, 1990) También David Malcolm da, desde hace años, cálculos muy minuciosos en su artículo: Helium in the Earth’s Atmosphere (Answering the Critics), Creation Ex Nihilo Technical Journal 8(2):142-147, 1994.

Se cree que el helio que hay en el sol es creado por fusión nuclear. El núcleo de hidrógeno, el elemento más liviano, se combina para formarlo, liberando grandes cantidades de energía. Pero en la tierra, se genera, esencialmente, por decaimiento de alpha radioactivo. El gran físico neozelandés Ernest Rutherford (1871-1937) descubrió que las partículas alfa eran en realidad, núcleos de átomos de helio. Los elementos radioactivos en las rocas como el uranio y el torio, producen helio de esta manera, y este, al ser un gas, se escapa al aire.

Los científicos pueden saber la velocidad a la que se crea el helio y a la que escapa de las rocas, cuánto entra al aire, y cuánto sale hacia el espacio. También evalúan su cantidad en las piedras y en el aire; así calculan la edad máxima de ambos. Los resultados son imprevisibles para los que creen en miles de millones de años, pues no le salen las cuentas y siempre la juventud de la Tierra queda bien parada; pese a que, por supuesto, todos esos cálculos dependen de asunciones sobre el inicio de la Tierra, que ellos dan por seguras.

Pero la acumulación de helio es incluso más lenta hoy que en el pasado, pues las fuentes radioactivas han decaído. Esto haría aun más chavalito a nuestro planeta. La única salida ante esta situación es asumir que el helio está escapando de la atmósfera. Mas, de ser así, sus átomos deben moverse muy rápido para vencer a la fuerza de gravedad, y está demostrado que no es posible, pues la velocidad de los átomos de helio es menos que un cuarto de la velocidad que necesitan para vencerla y salir al espacio exterior.

El físico creacionista Robert Gentry investigaba granito en las profundidades de la tierra, buscando contar con un almacén para el desecho radiactivo de las plantas nucleares; pero esto requería que los elementos no se movieran muy rápido a través de la roca. El granito contiene zirconios, vidrios minerales que a menudo retienen elementos radioactivos. Por lo tanto deberían producir helio, que estaría escapando. Pero Gentry encontró que de haber tenido miles de millones de años para fluir al exterior, no debía existir tanto helio aún en los profundos y calientes zirconios (197°C). Sin embargo, si sólo hubieran pasado los 6 mil años bíblicos, entonces no estaríamos sorprendidos de que quedara tanto.

La cantidad actual de helio existente en el aire y en las rocas, contradice una tierra de miles de millones de años, según piensan los evolucionistas y ‘creyentes‘ que han decidido secundarles. En lugar de ello, ofrece una excelente evidencia científica para una edad corta, tal como nos alecciona el Bereshit (Génesis griego) 1:1-31, solo pongo el último versículo:

31″Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día.”

Con el Creador no se puede ir a medias: o creemos en toda su Palabra… o nos pasamos al otro bando.

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EL EJÉRCITO DE DIOS.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

¿SOMOS UNA BUENA TROPA? 

Los cristianos constituimos la tropa del Señor; somos sus combatientes y estamos situados en la 1ª línea de contención del enemigo. El mundo en que vivimos, está gobernado por un líder hostil y alevoso, lleno de mentiras y ensañamientos; lo atestigua Pablo, desde Efesios 6:12:

“Porque nuestra lucha no es contra  carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra los espíritus del mal, que moran en los espacios celestes.”

Si pensamos en las guerras que debe afrontar el cristiano, aunque no exista armamento convencional, pues tratamos sobre una batalla espiritual, la idea es la misma: hay un enemigo. El diablo (aunque suene a cuento de Caperucita), busca por dónde poder meternos su lanza; nos revisa con celo, escudriña nuestro interior tras cualquier fisura, por mínima que sea, y al final, despliega su ataque desembarcando en la playa de nuestra vulnerabilidad.

Él busca envidia, vanidad, soberbia, mentira, idolatría, lascivia, lujuria, afición por los placeres mundanos: vicios y/o inclinaciones a todo tipo de abominaciones. Cualquier punto por donde pueda conquistarnos, resulta bueno para él.

Y no lo hace sólo con los creyentes, sino con todo humano; sólo que, en el caso de los conocedores de las leyes de Dios, encumbra su interés, pues se trata de una guerra iniciada desde los mismos orígenes de la humanidad. Satanás quiere demostrar a Dios su ‘fracaso‘ con la especie humana y para ello incluso se acercó con tentaciones hasta el propio Jesús, aunque fue neutralizado al instante por el Señor.

Ahora lo intenta con nosotros; cada alma inspirada por el espíritu Divino constituye una expectativa de manjar para él, atacándonos donde considera que están latentes nuestras ‘imperfecciones.

Tenemos que ser muy esmerados con los peligros envueltos en falsas ofertas de placer: una seducción de mujer u hombre, según sea, puede iniciar la riada que arrastre al pozo sin fondo; los sometidos por lascivia o lujuria, están nominados. Serán débiles soldados en un ambiente muy peligroso, e incompatible con las leyes instituidas desde Moisés.

Hoy es fácil oír: “vivamos, pues son dos días”; más fácil aun es ver como, cegados espiritualmente, corremos hacia donde nos espera el aguijón. Y, por si fuera eso poco, la mixtura sexual es ‘deporte‘ que moviliza hoy a millones en todo el mundo.

Los preceptos dados por el Creador de: ‘hombre y mujer‘, han sido modificados por el ser humano; los dos sexos se han pretendido convertir en tres (hombre vs. hombre) y hasta en cuatro (mujer vs. mujer), haciendo un nuevo aporte al léxico internacional, con la palabra que describe al ‘ambiguo’ tercer sexo. ¡Incluso con la permisividad y autorización de los gobiernos! ¡Aun legalizando derechos no reconocidos por el propio Dios e involucrando en el concepto de familia a inocentes niños adoptados por uniones homosexuales!¿Dónde queda el derecho de los niños? ¿Dónde está el defensor del pueblo infantil, el ‘llamado‘ defensor del menor?

No se tiene nada contra ‘ellos’; nadie está libre de culpa para juzgar a alguien. En realidad, ese solo es un punto de ataque enemigo; pero hay otros muchos: la envidia, la vanidad, la soberbia, y la mentira son otras armas que el maligno usa con eficacia. Vivimos en una sociedad donde se enseñan valores acordes con el poder, el dinero, y el confort; un suculento caldo de cultivo que fecunda candidatos, pues envidiamos lo que no poseemos, mientras ostentamos y exhibimos lo que pretendemos que nos dará un status social; nos enseñoreamos de la verdad y no permitimos que nadie haga patrimonio con ella: es solo nuestra, ningún hijo de mujer, fuera de nosotros, tiene la razón… y mentimos con todas las artimañas aprendidas de nuestros ancestros para repetir lo mismo que hicieron ellos: conseguir lo que se desea, aunque el éxito se fundamente en la desgracia de un semejante.

La filosofía de Dios es la filosofía de la abundancia; la del hombre es la de la carencia: mientras más se tiene, más se quiere poseer. Deseamos lo que nos gusta y resulta apetecible, y envidiamos a quien logra disfrutarlo; nos sentimos orgullosos del dinero que poseemos, de la ropa que vestimos, del automóvil que conducimos y del puesto que nosotros mismos nos damos en la sociedad, aborreciendo a los más desafortunados: los hambrientos, los necesitados, y aquellos afectados por alguna enfermedad que les deja con limitaciones físicas o síquicas.

Y aún después de eso nos consideramos buenas personas; olvidando que Jesús nos invita a ser cuidadosos hasta con nuestros pensamientos, porque también podemos pecar con el corazón, el sitio de donde nacen las malas ideas.

Nos consideramos sabios y, desde nuestra soberbia, desdeñamos cualquier opinión que no salga de nuestra boca, dando respuestas ofensivas ante cualquier planteamiento que pretenda hacernos ver que estamos cometiendo algún error.

Codiciamos algo y mentimos para conseguirlo; evaluando por nosotros mismos si la mentira es pequeña o grande y olvidando que las Escrituras, entre sus muchísimas páginas y miles de frases, no dedican ni una sola a justipreciarla de acuerdo a su tamaño.

De la misma manera, la inmoralidad sexual no se subdivide en varios puntos; precisamente para que no nos llamemos a confusión ni pretendamos justificar lo que no puede serlo bajo la perspectiva de la ley de Dios. Se define la moralidad desde el AT hasta la llegada del Cristo instructor; si leemos con cuidado cada una de las acepciones descritas, desde la primera hasta la última, no lograremos hallar ninguna contradicción. Todo lo que se salga de lo establecido en el concepto de matrimonio: un hombre/una mujer, viola la ley.

Los Apóstoles definen exactamente como debe tratarse al sexo; todo lo que se pretenda argumentar de forma diferente, va contra la voluntad del Señor. La homosexualidad está proscrita, ya sea masculina o femenina; ni hablar del ‘travestismo‘, no hay más opción que renunciar a todo eso, si no queremos responder por esa inclinación cuando el Señor Jesús venga a pedirnos cuentas a todos por nuestros actos, pues el que ha de venir, vendrá, ¡no lo duden! 

De la misma forma, está condenada la prostitución, aunque pretendamos justificarla desde una necesidad material de supervivencia.

Sin embargo, la seguridad del perdón para todo el que se arrepienta, mientras esté en vida, la dio el mismo Jesús después de resucitado, cuando la primera persona a quien se le apareció fue a María Magdalena, repudiada antes de su conversión, por su propio pueblo.

No se está diciendo que un pecado sea peor que otros, ni se está discriminando a las personas por el tipo de pecado que cometan, pues la Biblia, que es el libro de instrucción por excelencia, no lo dice: la falta es falta, como quiera que se manifieste y eso lo transcribe Dios sin ‘puntuar’ para que el mentiroso no se sienta más cercano al Señor que el vanidoso, o que éste crea que lo está con respecto al soberbio, o que este último piense que supera en valores morales al homosexual… ninguno es superior a ninguno; más bien todos quedan empequeñecidos a un mismo nivel ante Jesús, que será el juez definitivo.

Incluso con respecto al pecado de la sangre ocurre lo mismo: la Biblia apunta hacia los asesinos en el mismo entorno de los adúlteros, los idólatras, los mentirosos, los que practiquen inmoralidades sexuales, etc. No los desclasifica de los otros tipos de pecados. Para todos, hay una buena noticia: Jesús de Nazaret murió en la cruz para el perdón de los pecados, sin excluir a nadie por concepto de nacionalidad, religión, raza o tipo de falta.

Podemos volvernos a Él, con la fe de que si lo hacemos de todo corazón, arrepentidos de nuestros errores y caídas pasadas, obtendremos su perdón y conquistamos la opción’ a la vida eterna. Es decir, Él nos allana el camino, llevando a cero nuestros pecados pasados y dándonos la posibilidad de estar bajo su gobierno directo y eterno en el fin de los tiempos, si comenzamos una nueva vida según sus mandamientos… si no pecamos más.

Así que, el ir los domingos a la Iglesia, diezmar y cantar salmos, aplaudiéndole, u oír al predicador, no nos hace ‘inocentes‘; sólo seremos considerados como tales, viviendo lo que nos queda según lo que Dios dejó establecido en sus mandamientos, lejos del pecado.

Y en este punto, volvemos al principio, porque al clamar hacia Él, ser escuchados y bendecidos por su luz y su gloria, automáticamente pasamos a formar parte de su ejército; eso está implícito en el ‘contrato’: no podemos ir a medias con el Señor. No podemos ser medio honestos, medio valientes o medio responsables ante Él.

Somos Su ejército, la fuerza terrestre con la que Él cuenta para combatir las asechanzas satánicas contra nosotros mismos y contra el resto de la humanidad que aún no le conoce o no le ha querido conocer; junto con su perdón, nos pusimos Su uniforme, nos vamos de prácticas y pulimos el armamento espiritual que Él nos ordena que sepamos usar y usemos cada vez que corresponda.

Estamos siendo constantemente bombardeados, y para hacerle frente a las armas del maligno,  sus múltiples tentaciones, tenemos el más poderoso artilugio bélico: la armadura de Dios. Debemos ceñirnos con la verdad de su Palabra, revestidos con la coraza de Su justicia y con nuestros pies y nuestros labios prestos para anunciar en todo momento y circunstancia el Evangelio de la Paz.

Pablo nos lo indica, bajo revelación, en Ef 6:16:

“Empuñad en todas las ocasiones el escudo de la fe, con el cual podáis inutilizar los dardos encendidos del Maligno.”

Somos su tropa; seamos dignos portadores del uniforme que nos legó.

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DEBERES CRISTIANOS.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

LO QUE SE ESPERA DEL CRISTIANO.

En su momento, Nehemías repuso los fundamentos de las leyes de Dios entre sus contemporáneos, apartados del Creador casi por completo; también Oseas demolió la ignorancia debilitadora en una sociedad que confundió y contaminó la instrucción pura del Señor. Con nosotros debe suceder igual; si antes de estudiar Su Palabra, le pedimos ayuda, el Todopoderoso nos dará discernimiento para defender las bases de la cristiandad; el conocimiento nos hará fuerte ante las filosofías intrusas, y las huecas sutilezas de la ‘falsa sabiduría’ humana, con las que un buen número de creyentes se ha confabulado.

Una de las últimas promesas de Jesús en Ap: 22:13 fue:

‘Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.’

Es decir, nos promete la veracidad bíblica desde el Alfa, 1ª letra del abecedario griego, hasta la Omega, la última.

Los once capítulos iniciales del Génesis constituyen la raíz de todo lo demás; incluso de los otros libros, incluido el NT. La confusión en la Iglesia entristece al cristiano, pero también le reta y anima a seguir con el designio de la defensa de la credibilidad bíblica, pues se hace patente la gran necesidad de ella en el pueblo de Dios. Bajo ningún concepto podemos adolecer de falta de preparación, impericia o duda, con respecto a la instrucción recibida del Evangelio; una persona que es evangelizada, debe quedar persuadida de poder aferrarse a la Biblia como su libro guía, sabiendo que es creíble al 100%. Su convencimiento de que representa el legado de Dios, tiene que ser absoluto; tanto cuando enseña sobre la Creación, advierte al pecador sobre los peligros de su sordera o promete la maravilla del perdón, la progresión en fe, esperanza y próspera seguridad a quienes creyeran en Él.

“Toda la Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud. Así, el hombre de Dios estará capacitado y perfectamente preparado para hacer toda clase de bien.”2ª Ti 3:16-17

¿Qué se puede esperar de una congregación dudosa?… El Señor no quiere cristianos titubeantes; nos lo enseña en Ef 4:14-14:

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Antes bien, diciendo la verdad con amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo.”

Constantemente, la Biblia nos instruye  sobre cómo debemos comportarnos ante los ataques que recibiría; hay mucha profecía en ella. Es lógico, pues se trata de la Palabra de Dios y Él es omnisciente; supo que su enemigo tradicional estaría constantemente agrediéndole justo allí donde se demuestra su mayor grandeza: en el ser humano. Por eso nos alerta y educa para que estemos imbuidos de la fe necesaria; Él siempre previó que nuevas teorías aparecerían entre los propios hombres, debido a que serían tentados por Satanás en su ego, que es donde con mayor vulnerabilidad se comportan.

El saber humano tiende a sobrevalorarse; tan es así que cada descubrimiento al que llega, lo considera definitivo: si su inteligencia no es capaz de ver más allá, por estar ubicado en el extrarradio de su comprensión, cree ‘absurdo’ que exista ‘algo más’.

El deseo de sobresalir entre sus semejantes, ocupando el centro de atención, les hace frágiles; otros deseos carnales, los generados por el instinto de una naturaleza pecadora, han hecho el resto: la necesidad de no tener un Dios ante el que responder por inmoralidades sexuales señaladas por la Biblia como falta grave, amén de todos los demás placeres mundanos que este libro prescribe, provocó que los hijos de Adán buscaran desesperadamente una excusa que les liberara de esa dependencia divina.

La entrada en escena de Darwin, y la mala interpretación de hallazgos geológicos de fósiles y artefactos de todo tipo, les permitió inventarse una historia que se opusiera a las enseñanzas del Génesis: el fundamento de la Palabra del Señor, al que el propio Jesucristo se refería cuando instruía a sus apóstoles y a todos los que le escuchaban. Si el Génesis resultaba poco fiable y perdía credibilidad, todo el resto caería después; la fe se debilitaría lo suficiente como para que prevalecieran las ideas humanas falibles, sobre las enseñanzas de la omnisciencia de Dios, absolutamente infalible. Hasta el propio Jesús, que se refiere asiduamente a otros libros del Pentateuco, quedaría en entredicho.

El apóstol Pablo, llamado por el Señor, también nos lanza su grito de advertencia para que no quedemos a merced de perdernos en los engaños de la seudo-ciencia humana, en 1ª Co 2:3-5:

“Me presenté ante vosotros débil y temblando de miedo, y cuando os hablé y os prediqué el mensaje no utilicé palabras cultas para convenceros. Al contrario, os persuadí por medio del Espíritu y del poder de Dios, para que vuestra fe dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres”.

También la carta a los Gálatas habla claramente acerca de lo que está sucediendo hoy en el mundo. En la traducción bíblica de Reina Valera, en Gálatas 1:10 leemos:

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo”.

Mas, en otra traducción, desde lo escrito directamente en Hebreo por Salkinson-Ginsburg, vemos el versículo con un énfasis que nos aclara la posición que debemos tener en la vida:

“¿Trato de agradar al hombre ahora, o hablo la Palabra delante de Elohim? ¿Trato de satisfacer lo que agrada al hombre?”

La pregunta que debemos hacernos después de leer ambas versiones es: ¿dónde nos hallamos parados muchos cristianos hoy en día? ¿Hablamos la palabra con ‘respeto’, como si estuviéramos delante de Dios? ¿Osaríamos decir lo mismo ante Él? Duele confesar que, actualmente, gran cantidad de seguidores de Cristo buscan satisfacer lo que agrada al hombre, lo que quieren oír sus semejantes, en vez de instruir sobre los fundamentos puros de nuestra doctrina. Hay que tener mucho coraje evangelista para oponerse a los cánones establecidos por la ciencia materialista-atea y enfrentarse a una falta de fe en la Biblia, cada vez más generalizada; se precisa mucha fuerza de voluntad y confianza sólida en las Sagradas Escrituras para cumplir con lo que el Señor espera de nosotros.

Se entiende; se trata de una lucha de David contra Goliat. La seudo ciencia ha sabido imponerse a los estados e incluso a la iglesia cristiana más poderosa: la católica. Basándose en falsas conjeturas, dictan que provenimos de organismos unicelulares que fueron evolucionando ‘casuísticamente’ hasta llegar a un tipo de mono que devino en el hombre actual…y que continuamos trasmutando. Y el mundo, ávido de zafarse de una ley que le ata y no le permite regodearse libremente en lo que le place, pero que a Dios le resulta ofensivo, no ha dudado en postrarse a los pies de esa idea y rendirle culto.

Hasta la máxima autoridad católica dobló sus rodillas inexplicablemente y, a día de hoy, se enseña la ‘evolución de las especies’ en la mayoría de sus escuelas; sucumbió en sus años decadentes a la autocracia de los científicos evolutivos que imponen que nosotros estamos relacionados con los monos, muy mal asesorado por sus consejeros. ¿Estaban allí presentes en el principio? ¿Se ha aportado alguna prueba definitiva? ¡Basan su sentencia en especulaciones! Y, para colmo, se han puesto de acuerdo, incluso alterando resultados de investigación, para cifrar la edad del planeta en miles de millones de años.

Debemos tener siempre presente los avisos sobre las consecuencias de la falta de conocimiento. Oseas 4:6 nos da una referencia de la actitud de Dios ante nuestra negligencia.

“Mi pueblo no tiene conocimiento; por eso ha sido destruido. Y a ti, sacerdote, que rechazaste el conocimiento, yo te rechazo de mi sacerdocio. Puesto que tú olvidas las enseñanzas de tu Dios, yo me  olvidaré de tus descendientes.”

Dios no excusa la ignorancia, pues Su Palabra es sabiduría. Por eso es reiterativo:

*- “Lo que voy a decir es la verdad; no me gusta proferir mentira. Todas mis palabras son     justas; no hay en ellas la menor falsedad.” (Proverbios 8:7).

*- “Porque el principio de la sabiduría es el temor de Dios” (Proverbios 1:7)

*- “Pues el Señor es quien da la sabiduría; la ciencia y el conocimiento brotan de sus labios.” (Prov 2:6)

*- “Porque yo os daré palabras tan llenas de sabiduría que ninguno de vuestros enemigos podrá resistiros ni contradeciros en nada.” (Lucas 21:15)

*- “Si a alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios y Él se la dará; pues Dios da a todos, sin limitaciones y sin hacer reproches.  (Santiago 1:5)

*- “Pues en Él están encerradas todas las riquezas de la sabiduría y del conocimiento. Esto os lo digo para que nadie os engañe con palabras seductoras.” (Colosenses 2:3-4)

“¿En qué pararon el sabio, el maestro y el experto en discutir sobre cosas de este mundo? ¡Dios ha convertido en tontería la sabiduría de este mundo! En efecto, Dios dispuso en su sabiduría que los que son del mundo no le conocieran por medio de la sabiduría humana; y prefirió salvar por medio de su mensaje a los que confían en él, aunque este mensaje parezca una tontería.” (1ª Co 1:20-21)

Con los enfoques evolucionistas, llegó la prohibición de enseñar creacionismo bíblico en Biología, y la consecuencia de “expulsar” a Dios de la educación… en la primera potencia del mundo. La riada anti Dios siguió luego por los países europeos, abanderados por la comunista, atea y extinta Unión Soviética, con cientos de millones de habitantes. Una triste consecuencia que estamos pagando, al ver el incremento de violencia en las escuelas, y la mengua en valores espirituales y morales. Resulta triste observar como hijos de supuestos cristianos están cayendo en los engaños y perversidades del mundo, minando la célula básica de una sociedad sana: la familia. Somos culpables de indolencia ante nuestra responsabilidad con el proyecto del hogar, sobre el que Dios nos ha instruido largamente.

La pregunta ahora es: ¿dónde fue el ataque preciso de Satanás para robar la educación de los hijos, que claramente constituyen una responsabilidad de los padres, dada directamente por Dios? Sobre ninguna parte de la Biblia, más que en GÉNESIS:

“Si fueran destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” Salmos 11:3

Dios mismo nos lo enseña a través de Moisés, el encargado de trasmitirlo:

“Estos son los mandamientos, leyes y decretos que el Señor vuestro Dios me ha ordenado enseñaros, para que los pongáis en práctica en el país del cual vais a tomar posesión. De esta manera honraréis al Señor vuestro Dios, y cumpliréis durante toda vuestra vida las leyes y los mandamientos que yo os mando a vosotros, a vuestros hijos y a vuestros nietos; y así viviréis muchos años” (Dt 6:1-2)

Más adelante, se confirma y especifica el tema que estamos tratando en concreto:

“Graba en tu mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuanto te acuestes, y cuando te levantes. Lleva estos mandamientos atados en tu mano y en tu frente, como señales, y escríbelos también en los postes y en las puertas de tu casa.” (Dt 6:6)

Los fundamentos de la cristiandad están en Génesis; es allí exactamente donde Satanás sabe que puede intentar, con alguna posibilidad de éxito, destruir la Iglesia, la familia, y la persona. El cristiano tiene el deber de capacitarse para poder responder a todas las preguntas, ya sean capciosas o no, en aras de garantizar que la credibilidad bíblica no se deteriore ¡ni en una letra!

Todas las respuestas están en la Biblia; cuando tengan alguna duda, hinquen sus rodillas y encomiéndela primero a Dios; luego estudie su Palabra. Les aseguro que la respuesta caerá por su propio peso, si ustedes leen con el corazón puesto en los planteamientos bíblicos.

Sin embargo, algunos asuntos no tienen contestación; no digo que esa deba ser la excusa constante, pues la enciclopedia que vive en la Biblia ofrece un número casi infinito de respuestas. Pero algunos enigmas deben subsistir como tales, hasta que el Señor decida a quien aclarárselos:

“Las cosas ocultas pertenecen al Señor, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y nuestros hijos eternamente, para que pongamos en práctica todas las palabras de esta ley.” Dt. 29:29

Y, para finalizar, un llamado a la persistencia en la lectura bíblica; no solo es un consejo en beneficio de nosotros mismos, sino de un ejercicio de responsabilidad, del deber implícito contraído con nuestro señor Jesucristo, al aceptarlo en nuestras vidas. Tenemos que defender la credibilidad de Su Palabra en cualquier circunstancia en que esto sea necesario, pues se trata de impedir que germine la duda sobre la verdad encerrada en los dictados del propio Jesús, cuando se refería a versículos del Génesis, su fundamento, mientras instruía a quienes le escuchaban.

Durante tres años Él estuvo formando a sus apóstoles y a cuantos se le acercaban. Por amor, Jesús nos dice:

“¿Es muy pesada tu carga? ¿Te aflige tanto que no sabes en qué dirección debes encaminar tus pasos?… No temas, dámela y sígueme, yo la llevaré por ti.”

Ese amor de Cristo es el que ha generado nuestra fe en Él; gracias a ello, ya no habrá más temor ni miedo ni el pánico inundará nuestro corazón. Es ese el amor del que habla 1ª Juan 4:18:

“Donde hay amor, no hay temor. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor supone castigo. Por eso, el que teme no ha llegado a amar perfectamente.”

De modo que, sin temor, preparémonos constantemente en el discernimiento de La Palabra divina. El propio Dios atestigua su veracidad, manifestando en la mayoría de sus versículos:

“Yo, el Señor, lo afirmo.”

Declarémonos como sus principales valedores en el momento en que sea necesario, sin temor, miedo ni pánico. Es un acto de fe del que somos deudores, debido al amor de Cristo Jesús.

“Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré el entendimiento de los entendidos.”1ª Co 1:19

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DESPEDIDA DE UNA JOVEN CRISTIANA.

enero 28, 2008

Enero 28/2008

TU HIJA PUEDE VERSE EN LA MISMA SITUACIÓN.

Permítanme mostrarles esta carta que extraje desde un forum de Internet y que me he tomado la libertad de exponer aquí, por la importancia que creo que encierra para todas las familias. Identificarse con la problemática contenida en las siguientes líneas nos preparará a todos para ese gran examen no aprobado por muchos: El Proyecto del Hogar.

La atención a los hijos es la gran asignatura pendiente para una cantidad de padres mayor que la que se sospecha; incluido los progenitores cristianos, que deberían ser los más responsables en este sentido. Espero que, de alguna aforma pueda servir de ayuda.

CARTA DE DESPEDIDA DE UNA JOVEN CRISTIANA.

“PAPÁ Y MAMÁ:

Sé que les asombrará leer esta carta; ya conocen que soy poco expresiva, pero créanme que fue necesario escribirla. Y pues, yendo directamente al asunto, les escribo que me voy… bueno en realidad ya me fui. Tal ves en estos momentos  estoy bien lejos… o quizás aun no he salido de la ciudad, pero, que ya no estoy en casa, es una realidad.

Las razones de mi huida son las siguientes:

Primera: sé que desde que nací ustedes ya eran cristianos, pero yo no sabía que lo eran, ni lo que eso significaba; ustedes nunca me lo explicaron. Crecí en ese ambiente familiar, rodeada de paz y tranquilidad y me gustaba… claro que me gustaba; pero la tranquilidad se fue apenas entré al colegio, pues todas mis amigas me veían extraña y se burlaban de mí, diciéndome:

‘allí va la monjita, miren ya vieron a la hermanita.´

Tenía tantos apodos que la mayoría de ellas en realidad nunca supieron mi nombre. Todas las tardes se juntaban a jugar en el parque de aquí cerca y yo también quería estar con ellas, pero apenas daba un paso afuera y ya me detenía mamá, porque teníamos en la casa oración familiar.

¿Qué sabía yo de eso?  Por favor ni siquiera entendía lo que decían; solo escuchaba que hablaban y hablaban y a mí me aturdían.

El tiempo pasó y yo entré a la secundaria. El primer grado no fue tan malo pues pude conocer otras personas y, aunque allí también había chicas(os) de mi iglesia, ni siquiera convivíamos; cada quien con su bolita, nos mirábamos y reíamos, pero nadie se juntaba. Ah… pero el domingo en el culto todas éramos amigas. Me cansé de todo eso; yo le llamé HIPOCRESÍA.

Fue en segundo grado cuando conocí a Débora; era la más popular de la escuela. Todos los chicos andaban tras de ella, y se paseaba feliz, sonriente y dichosa. Yo la admiraba de lejos, pues casi todas mis compañeras de aula la trataban como reina y la obedecían en todo. Y digo casi todas porque allí faltábamos: Ángela, la niña esa que tenía poco de haber llegado con su familia a la iglesia, y yo.

A Ángela no le agradaba para nada el comportamiento de Débora, pero aun así a veces la saludaba;  a mí si me caía bien, así que no hice caso cuando Ángela me advirtió que la evitara… pensé que lo hacía porque era una envidiosa.

No batallé mucho para que Débora me aceptara en su bolita, aunque allí había chicas que no me querían para nada. Pero fue muy clara cuando les dijo que yo era bienvenida y que a quien no le pareciera así, que podía apartarse de ella.

Débora me dijo que quería ser mi amiga y confidente y en eso se convirtió. Juntas hemos aprendido muchas cosas: me enseñó a maquillarme, a vestirme y ser tan popular como ella. Poco a poco los chicos comenzaron a buscarme y me invitaban a todas las fiestas, donde aprendí a fumar, a tomar bebidas alcohólicas y hasta bailar. Todos los viernes nos escapábamos de clases y nos íbamos a un lugar donde había chavos.

En una de esas escapadas conocí a Demian. Era un niño lindísimo; todas querían estar con él. Nos hicimos muy buenos amigos y cuando entramos a preparatoria, decidí ser su novia; con él aprendí más cosas, me llevó a conocer los lugares mas secretos de la ciudad, me presentó a su grupo de amigos con los que tenia una banda de rock…se veían guapísimos con su look, todos vestidos de negro, sus cabellos despeinados y esos collares y pulseras de metal. Fui a varios de sus conciertos; esa si era música. Allí probé por primera vez la marihuana y fue realmente mágico, era otro mundo.

De panzazo fue que pasé al segundo grado de preparatoria, y tuve que cambiarme de grupo pues detestaba que Ángela se metiera en mi vida y me dijera que estaba mal lo que hacía. Pero a pesar de sus oraciones no logró hacerme volver a la iglesia; ¿para qué, si acá afuera está la mejor diversión?

Lo malo fue cuando ella les fue con el chisme a ustedes… pero nada me haría cambiar, no estaba dispuesta a dejar a mis amigos. Ángela solo logró que ustedes me llamaran la atención, pues estaban tan metidos en sus cosas de la iglesia y sus confraternidades y los ayunos espirituales que ni siquiera se enteraban de lo que yo hacía.

Y esa fue la segunda razón por la que decidí irme de casa. Fuiste bien claro al decirme papá: ‘escoge hija mía, tu casa tranquila y pequeña pero llena de amor, o la calle grande pero muy difícil y llena de peligro… tu religión cristiana, o tu vida mundana. Si quieres libertinaje y desenfreno, entonces vete de casa; aquí no toleraremos tus actos.’

Con esas palabras tan duras, y por todo lo que yo estaba pasando en esos momentos, tuve que tomar una decisión;  y es que, papá, para qué quiero quedarme en esta casa si la tranquilidad y la paz de la que hablas solo la vives en la iglesia, si ese amor del cual presumes no lo tenemos en casa.

En la iglesia hay hermandad y unidad, (o al menos eso aparentan) pero saliendo de allí, cada quien se quita su disfraz y al llegar a casa no somos mas que unos viles pecadores hipócritas, tratando de aparentar una linda familia cristiana:

‘Vecino Dios le bendiga.’– decimos en la calle.

Pero a nosotros nos falta en realidad esa bendición que regalamos. Sería mucho mejor decir: ‘Señor Jesús, bendice por favor esta familia, quitándonos el disfraz de mentira que usamos en la iglesia, bendícenos de amor para nuestros hijos, bendícenos con tiempo para ellos, para saber escucharlos, para ayudarlos y sacarlos de sus dudas que estén atravesando. Bendice por favor, Señor, esta casa que tiene falta de amor, bendice a mis hermanos espirituales Señor, para que pueda haber unidad de verdad.’

Papá, sin duda alguna esta casa no tiene bendición, porque nunca la has sabido pedir ni enseñaste a hacerlo a tus hijos. No se lo dejen todo a Dios, pues también necesitamos de ustedes…

La tercera y última razón por la que escapé, es esta:

Mamá y papá: estoy esperando un hijo de Demian; se lo confesé y no quiso atenderme, me dijo que él no podía hacerse cargo de mí, porque era muy joven y no podría mantenerme, pues ni siquiera trabaja. Me dejó sola papá; ahora no quiere ni verme. Quise hablarlo con ustedes, pero ¿como?, si no los encuentro en casa.  Tú sales a predicar con tus hermanos, y mamá a su oración de intercesión por la paz del mundo…

Y… quise hablar con Jesús, pero me sentí avergonzada; no pude siquiera levantar mi rostro y no me salieron palabras. Así que decidí: ‘mejor buscar a mi gran amiga Débora y contarle mi problema.’

Y por supuesto enseguida encontró solución…me dijo que yo no estaba lista para ser madre, pues apenas cumpliré 17, y al no tener apoyo de nadie, no podré mantenerlo. Y cuando me pregunte quien es su padre, ¿qué le habría dicho yo? Débora tiene toda la razón; por eso tomé una decisión: lo voy a abortar;  creo que es lo mejor.

Después de eso, como pueden ver, no podré volver a casa; me voy con mis remordimientos y tropiezos. A dónde, no lo sé; pero quiero pedirles por favor, que si podrían orar por mí, que le pidan al señor por mi perdón… a ustedes quizás sí los querrá escuchar.

Papá, predícale a tus vecinos mis circunstancias; ponme a mí como ejemplo de lo que pueda pasarle a sus hijos. Mamá, intercede por mí ante Dios; pídele que me perdone.

Bueno creo que es todo lo que quería decirles en esta carta. Gracias por darme un techo todos estos años, gracias por darme alimentos, ropa y cobijo… pero muchas gracias sobre todo, por haber pretendido llevarme por el camino de DIOS.

Soledad.

p.d: No se olviden de orar por mi vida.”

Hasta aquí la carta; tremenda reflexión que día a día nos confronta a una realidad que vivimos y no queremos muchas veces aceptar. No siempre nos preocupamos por aquellos cercanos a nosotros que, por su inexperiencia, están muy próximos a la vorágine del mundo actual y que, por tanto, necesitan un apoyo fiel que les permita organizar sus ideas. Sobre todo en esa etapa juvenil en que las hormonas se aceleran caóticamente, pidiendo a gritos un orden.

Y no solo eso, sino que incluso a veces quizás hayamos sido piedra de tropiezo para muchos. Hermanos, Santiago 5:19-20 nos exhorta e instruye sobre esto:

“Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguien le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.”

Sé el/la mejor amigo/a de tu hija; ábrele tu corazón e intenta entrar en el de ella desde el respeto y la comprensión que te garantizarán su confianza: la llave de una entrega que hará más sólida la familia.

La familia es el fundamento de la sociedad: cumple con tu parte.

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