MADRE SOLTERA: PACTANDO CON EL DIABLO

julio 26, 2015

Quiero comenzar escribiendo que este artículo no se dirige a mujeres a quienes no ha quedado otra opción que ser madre soltera debido a un embarazo por violación o a haber sido abandonadas por su pareja. Este artículo no va dirigido a ellas; aunque no está de más el leerlo, pues habla del Proyecto de Dios para la familia y el hogar.

En este mundo, ampliamente desalineado del mandamiento del creador de la familia y de la humanidad, cada vez más mujeres deciden ser madres solteras, aún sabiendo las dificultades económicas, sociales y laborales que esta opción puede suponer. El instinto y el capricho superan todo obstáculo; incluso la Ley Celestial.

Ser madre soltera ha dejado de suponer un problema moral para muchas mujeres que deciden dar el importante paso del embarazo, bien respondiendo a su instinto maternal o bien por la decisión, tomada antes del embarazo, de excluir la figura del padre en su plan de familia.

En este sentido, una mujer decide tener hijos sin estar casada y sin contar con el apoyo de una pareja para su crianza, yendo contra las connotaciones negativas que suelen acompañarla en esta decisión (soledad, abandono, frustración…) en una elección tomada a veces con inmadurez (se puede ser inmaduro con 60 años), o con más antojo que determinación objetiva.

Las causas que llevan a una mujer a ser madre soltera, yendo contra la realidad de que ello exigirá mayor esfuerzo económico/personal, y mayor grado de compromiso y responsabilidad que en el matrimonio tópico, son muy variadas; pero el resultado final casi siempre será el mismo: una familia monoparental.

Varios estudios concluyen que muchas madres solteras por elección suelen ser mujeres sobre los 38 años, con estudios superiores, laboralmente activas, y con unos ingresos medios de entre 1.500 y 2.000 euros mensuales. La mayoría de ellas siempre decidiendo su maternidad porque su fertilidad podía estar llegando a su límite de edad, y prefiriendo obviar la presencia de un padre estable. Estas madres resuelven sus expectativas personales bien mediante la fertilización in Vitro, bien mediante el acto sexual con un hombre elegido para ello, acordando la complicidad de este, liberándolo de compromiso, o engañándole, sin ponerle al día de las intenciones de su corazón… aunque no siempre con intención de involucrarle.

Se da incluso el caso de solteras embarazadas, que continúan en aventuras sexuales con otros hombres casados, intentando eludir responsabilidad, no tomando en cuenta que nadie podrá jamás evadir su momento de respuestas ante Dios por cada obra contraria a su Ley consumada en la carne, y obviando con alevosía que el adulterio es fornicación; para Dios el mayor pecado después del asesinato.

Cada vez resulta más frecuente que una mujer sin pareja se plantee la maternidad en solitario, debido a que las personas, dirigidas por el enemigo de Dios, cedan al susurro diabólico de “la libre elección”; una falsa libertad que en realidad encadena al infierno. Y ello por elegir seguir la corriente progre inducida por satanás (enemigo eterno de la familia en Cristo), antes que el edicto matrimonial de Dios, que condiciona la promesa de la bendición en la exaltación celestial solo a través del matrimonio convencional y la fidelidad entre un hombre y una mujer. Solo así, junto a su descendencia, y sellados todos ante el Creador de la humanidad, en una ordenanza sagrada, la familia trasciende el tiempo y la inmortalidad.

La visión que el Señor Jesucristo presenta al apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, por elegir ser fiel a Su legado, es una evidencia del plan de Dios para la familia. En Apo 21: 12, cuando se le muestra la Jerusalén celestial, la describe así:

“Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.”

Las doce tribus de los hijos de Israel no son otra cosa que las doce familias descendientes de Jacob, el patriarca de Israel. Da fe de la importancia que tiene la familia en el proyecto que el Dios creador ha elaborado para los fieles a Él. Por esas puertas entrarán todas las familias bendecidas de la Tierra, una vez el Señor Jesús ponga en orden todas las cosas.

El cada vez más popular ‘embarazo por libre elección’, al igual que ‘el aborto por libre elección’, es otra de las vías implantadas desde el averno para que se nutran sus huestes, mediante la destrucción de la familia; pues Dios advierte que seremos abrazados en muerte por aquel a quien nos hayamos abrazado en vida con nuestros actos. Y tanto embarazo, como aborto por libre, son contrarios a las Escrituras.

La maternidad en soledad ha sido una constante en muchas familias, a lo largo de la historia de la humanidad, dado que siempre dependió del varón el reconocimiento o no del hijo. Y estudios realizados por la CEPAL (Comisión Económica de la ONU, para América Latina y el Caribe) revelan que los hombres tienden a no utilizar métodos anticonceptivos y a restringir su uso por parte de las mujeres; así como que en muchas más ocasiones de las debidas, estas ceden a tal requerimiento. Asimismo, que cada vez más, unos y otras se implican en múltiples experiencias sexuales, ignorando tanto la responsabilidad como las consecuencias, que no solo pueden ser embarazos no deseados, sino también la infección personal, y el contagio de virus, muchas veces letales, a todo el círculo implicado.

En muchas de esas ocasiones, el embarazo queda a cargo exclusivamente de las mujeres (en su mayoría adolescentes) pues los hombres evaden su participación durante el nacimiento y la crianza de los hijos. En un alto por ciento no reconocen a los hijos nacidos de estas relaciones, amparándose, paradójicamente, en el pretexto de la incertidumbre de paternidad que siembra el comportamiento mutuo de seguir el criterio de ‘libertad sexual’, desde el que se dieron placer mutuamente: ‘No es mío; igual es de Fulano, con el que estuviste este verano.’

En fin; cada vez es más común que una mujer decida establecer una familia sin la presencia de un hombre; y cada día la opinión de la sociedad en torno al tema se vuelve más abierta, receptiva, y tolerante. La estadística señala que desde 2001 muchos países ven aumentar el número de madres solteras de forma exponencial.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística 2014, los hogares monoparentales en España, formados por uno solo de los progenitores con hijos, están mayoritariamente integrados por madre con hijos (1.412.800, el 82,7% del total, frente a 294.900 de padre con hijos). El número de hogares formados por madre con hijos ha crecido en más de 53.000 desde el censo de 2011. En un 43,7% de los hogares de madres con hijos la madre está viuda; en un 35,7% separada o divorciada; en un 12,6% soltera, y en un 8,0% casada. El 56,4% de los 178.000 hogares de madre soltera con hijos está formado por mujeres de 40 o más años.

Y esos datos llevan a concluir que la familia española tiende a la desestructuración, algo que no es nada bueno, pues muchas veces los efectos son que las familias monoparentales sufren un mayor riesgo de pobreza y dificultades sociales que en los matrimonios convencionales formados por padre y madre. En primer lugar, el hacer frente en solitario al cuidado de los hijos supone siempre un problema añadido al de una única fuente de ingresos: el tiempo de atención. Además, dado que la mayoría de los núcleos monoparentales están encabezados por mujeres, es mayor la probabilidad de que dependa de un trabajo peor retribuido. Y en última instancia, la familia monoparental conlleva mayor dificultad al intentar hacer compatibles los horarios de trabajo con la atención a los menores.

La experiencia señala creciente y reiterada presencia de gran número de alumnos, tanto en la escuela pública como privada, derivados de familias mal estructuradas, que exhiben trastornos de conducta, delincuencia y\o drogadicción, traducidos en causas del fracaso escolar. Es una realidad fundada en estudios estadísticos que indican la cercana relación entre la familia desestructurada y los problemas psicológicos que presentan niños y jóvenes  que asisten a las aulas.

Así, desde la lógica del empirismo, una mujer debería meditar bien antes de tomar la decisión de quedar embarazada descartando la presencia de un esposo, ya que, según la estadística, violar la ley de Dios no lleva a buen resultado, sino a terribles consecuencias. Ese empirismo consolida la utilidad de seguir fielmente la Ley Divina, evidenciando que seguir el consejo de Dios es un acto no solo de obediencia, sino también de inteligencia; y que su desobediencia es poco inteligente.

No habrá ningún pretexto inteligente que justifique el error. Al morir, cada mortal debe dar cuenta de todos sus actos; y pagará un precio de castigo por cada vez que haya violado la ley de Dios; sobre todo, por violar la ordenanza de Dios instaurada para la familia, posiblemente una de Sus leyes más importantes.

Las leyes humanas cada vez más se adecuan al concepto de justicia inducido por el mismo satanás, oponiéndose consuetudinariamente a la ley de Dios. Cualquier persona con un nivel de inteligencia normal puede darse cuenta de que de forma generalizada, constante y sucesivamente, cada vez más la legislación humana atenta y viola el legado de Jesucristo, quien dijo sobre el matrimonio:

“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Así que, no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.”

Él vendrá a juzgar a la humanidad; ¿alguien piensa que podrá violar sus leyes y no tener que pagar un precio por ello? Les aseguro que no será así; Él dejó bien claro que no vino a cambiar ni una coma ni una tilde de la ley, sino que todos seremos juzgados por ella, tal cual fue mostrada a la sociedad desde el principio.

Y parte de esa ley dicta que la familia es algo sagrado y no debe tomarse a la ligera. Debe tomarse muy en serio, puesto que hay mucho, concerniente al futuro posterior a la muerte física, que depende de cómo hayamos formado y sostenido una familia, así como de los valores morales que hayamos inculcado en nuestra descendencia.

Todos tendremos que responder ante el Señor por la forma en que elegimos para formar una familia, y por la responsabilidad o irresponsabilidad con la que nos hayamos implicado en la posterior evolución y desarrollo de esta.

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LOS PADRES RESPONDERÁN ANTE DIOS POR LA EDUCACIÓN A SUS HIJOS.

julio 12, 2015

Los niños se enfrentan a la toma de decisiones, prácticamente desde que comienzan a razonar. Normalmente, el característico ‘¿Por qué?’ marca la pauta de inicio de esa etapa en que van formando sus principios de conducta. Necesitan saber para poder decidir; necesitan enfrentar los titubeos que les asaltan y les incapacitan para dar respuestas.

Es una etapa clave en la vida del niño, que depende de la orientación de sus padres para enfrentarse a la vida desde los más elementales retos que esta le impone. Es un tiempo vital en la educación; y los padres deben estar muy pendientes del repetitivo ‘¿Por qué?’, aunque al oído le resulte cansino. Salvo excepciones de mentes extraordinarias, de un padre pasota que deja a la escuela y al mundo la educación de su progenie, solo saldrán hijos pasotas.

Hace unos días en la TV se trataba el asunto: el famoso programa ‘Pesadilla en la Cocina’, del popular maestro cocinero Chicote presentaba el caso de unos hermanos que llevaban un restaurante, y este se hundía. La organización de los dueños era nula… y rápidamente se vio que el origen del problema estaba en la base: la educación que habían recibido desde niños.

Entró en escena el padre de los muchachos, portando su coleta ‘progre’; y desde el inicio dejó claro que él había optado por respetar ‘la libertad de decisión de sus hijos’. Se amparaba por supuesto en aquello de ‘las libertades civiles’, que tanto se proclama desde sectores ateístas de la sociedad. Debido a esa actitud vaga, los niños debieron aprender por sí mismos, a golpes de la vida, perdiendo así la vital influencia de los padres en su educación básica; y una de las consecuencias fue la incapacidad para organizarse y triunfar.

¿Aprenderían por ese método de educación? Sin dudas, sí. Pero tendrían que pagar un alto precio en tiempo (la sustancia de la cual está hecha la vida) antes de adquirir la experiencia necesaria para decidir por sí mismos… sin cometer errores que muchas veces conducen a tragedias.

En la historia del multimillonario Henry Ford, creador de la famosa industria del automóvil, vemos un ejemplo de cómo un padre debe influir en los primeros pasos de sus hijos. Es cierto que al final, cada quien dará según su valía personal; pero es innegable que una buena pauta de conducta, una orientación primaria, es un buen sistema para conducir al éxito personal.

El millonario Ford le dio educación académica a su hijo; tuvo la preparación básica durante años. Fue exigente con el heredero durante toda su infancia; no tenía carencias económicas… pero tampoco careció de retos que irían formando su actitud y aptitud posterior ante la vida. En cuanto tuvo edad para ello lo metió en los talleres de su fábrica, como un peón mecánico más, sin privilegios. Años después, este hijo heredó la Compañía con un conocimiento total del funcionamiento de cada departamento, y logró cosechar aun más éxitos que su propio padre. Es innegable que gracias a la formación y orientación inicial por la que su padre le fue guiando durante años.

En este mundo actual la juventud está rodeada de una nutrida toma de decisiones desde que salta de la cama en la mañana, hasta que regresa a ella en la noche. Y los padres deben saber que deberán responder ante Dios por la educación que han dado a sus hijos. Si los hijos han salido de mala cabeza por sí mismos, aun habiendo recibido una buena disciplina, entonces la culpa recaerá sobre ellos mismos; serán responsables de sus actos. Pero si estos actos han sido consecuencia de una actitud negligente de sus padres durante su etapa de formación, les aseguro que estos se verán ante el tribunal de Cristo, respondiendo por no haber dado en su momento la instrucción que la Ley de Dios ordena que se dé dentro de una familia.

El proyecto del hogar no es posterior al demencial concepto de ‘antes monos, luego personas’, inducido en las aulas del mundo por el sofisma de la teoría evolutiva. (Sofisma: Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir de lo que es falso.) El plan de Dios para la familia es tan viejo como la propia humanidad. El matrimonio, el hogar y la familia no es una institución social, sino divina. Empezó con Adán y Eva sobre el primogénito Caín (mala cabeza y peor corazón) y continuó en cada uno del resto de su descendencia.

El plan: “Creced y multiplicaos”, incluyó pautas de conducta que exigían fidelidad a los estatus preconcebidos: los mandamientos del Creador; y así ha sido trasmitido de padres a hijos durante varios cientos de generaciones. Los proverbios y libros de Salomón contienen muchas reflexiones y enseñanzas derivadas de tales ordenanzas celestes.

Cada hijo, al morir (excepto los niños inocentes) tendrá que dar cuenta de su paso por este estado de probación del alma que constituye la vida. A consecuencia de sus acciones en el mundo, en su nuevo estado espiritual será conducido a un sitio acorde a esas acciones. Si ha muerto aferrado al Evangelio de Jesús (dado por Dios), reconociéndole como Salvador (salva del infierno y de la muerte espiritual), y siéndole fiel desde su bautismo, su alma será llevada a una dimensión de felicidad y paz: el Paraíso. Y allí permanecerá hasta el regreso del Cristo, cuando vuelva para derrotar a satanás y hacer efectivo el plan para la familia eterna. Es la promesa del Señor, que no miente.

Por otra parte, los pecados del hijo/a sorprendido/a por la muerte mientras vivía en negación a Jesucristo, según el lema mundano: “A vivir, que son dos días”, conducirán su alma a un estado de miseria, una dimensión de dolor y tormento: el infierno. Y si los padres no enseñaron a ese hijo los preceptos dados por Dios, tendrán que responder ante el Creador por tal indolencia. Aseguro que se les pedirá cuentas por las consecuencias de su desidia.

De modo que todos esos padres que en vida crían a sus hijos al margen de las leyes divinas, abrazados a leyes mundanas, se verán en la tesitura de ser abrazados luego por el mismo ser a quien decidieron seguir en vida. Del Señor Jesús recibí hace unos pocos años:

“Seréis abrazados en muerte por aquel a quien os hayáis abrazado en vida.”

La familia cristiana es una de las mayores fortalezas de Dios contra el mal que cada día más y más, prolifera en el mundo. Es un deber de los padres el esforzarse por mantener a su familia fuerte y unida; digna de las bendiciones que nuestro Padre Celestial tiene preparada para sus fieles.

La familia es el lugar más eficaz para inculcar valores duraderos a sus miembros. No es fácil criar hijos en medios contaminados por el mal; se hace imprescindible el enseñar los mismos principios morales inculcados por Jesús de Nazaret desde que sus hijos son pequeños. E igualmente importante es el control del uso de la televisión y las nuevas tecnologías, que arrastran hoy a la juventud hacia los abismos. El falso concepto de la ‘libertad’, (traducido por libertinaje), en realidad conduce a las férreas cadenas del infierno.

Así, los hijos deben saber que hay un plan eterno, que tienen un Padre Celestial eterno en quien pueden confiar, a quien pueden orar, y de quien pueden recibir guía. Deben saber tanto ‘de dónde vinieron’, como ‘a dónde podrán ir finalmente’, para que su vida tenga significado y propósito.

A los hijos se les debe enseñar el poder de la oración, y a expresar agradecimiento por la bendición del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo como puente de expiación contra el pecado, y de reconciliación con Dios. A los hijos se les debe enseñar a distinguir el bien del mal; pueden y deben aprender los mandamientos de Dios. Se les debe enseñar que robar, mentir, engañar y codiciar lo que otros tienen es pecado e impone un precio muy gravoso.

Se les debe enseñar a ayudar en las labores del hogar, y deben aprender que el trabajo honrado fomenta la dignidad y el respeto, no solo de los demás, sino por uno mismo. Y los padres tienen la responsabilidad de desarrollar un hábito de conducta hogareña: la reunión de una noche de hogar dedicada a buscar la comunión con el Espíritu Santo, para que, con la presencia de Jesús, el gran aglutinador de la familia, se pueda neutralizar cada intentona del diablo para destruirla, según el plan que ha venido desarrollando desde el principio de la humanidad, cuando indujo a Caín a cometer homicidio contra su hermano Abel.

Lo más inteligente que pueden hacer los padres es apegarse al Evangelio de Cristo, y fomentarlo en el corazón de cada hijo. La acción más beneficiosa de los padres es luchar por mantener una casa en orden, guardando los mandamientos de Dios e inculcar esto en la visión de futuro de los hijos.

El amor filial, en su expresión más profunda, no es una sombra fugaz que termina con la muerte, sino la sustancia misma que une a las familias en un plan definitivo y eterno que trasciende la muerte física, y que un día reunirá a todos los que se fueron antes, con los que se fueron después. Es un hecho.

Y es vital la instrucción sobre el sexo. Cada padre que se deje llevar por los vientos modernos, diciendo a los hijos que ni la homosexualidad ni el sexo fuera del matrimonio son malos, tendrá que responder ante Dios por ello. Cada padre que lleva a sus hijos inocentes a participar de los vergonzosos desfiles gays, responderá por ello ante un juez cuya justicia prevalece por encima de la humana. E igualmente los que instruyen que deben ser pícaros, que predomina el más fuerte sobre el más débil y el más listo sobre el más puro de corazón; y los que incitan a pasar por encima de la sociedad como apisonadoras.

La familia es algo más que la consecuencia de compartir sexo; es un compromiso inalienable ante el que deberemos un día dar cuenta al Creador del Proyecto. Si se logra constituir como Dios manda, habrá un premio que trasciende la eternidad; pero si se establece desoyendo las leyes divinas, habrá que pagar un alto precio de castigo, igualmente eterno.

Así lo he recibido del Señor Jesús, y así lo trasmito, en su Santo Nombre.

Amén.


MAS ALLÁ DEL ARCOIRIS

julio 3, 2015

Chueca hierve; un año más, desde que la osadía venciera a la sensatez, en 1978, y bajo el lema de ‘Gays del mundo, uníos’ (simil, como no podría ser de otra forma, al de la internacional socialista), ondea la bandera de la desobediencia a Dios, esta vez en Madrid. En este mundo globalizado, la internacionalización anti bíblica implica también al antinatural 3er sexo.

Soy consciente del odio que generan mis palabras; sin embargo, les aseguro que, más allá de que me resulte vomitivo el ver las multitudinarias escenas del exhibicionismo antiCristo, no es el odio lo que a mí me mueve, sino la compasión por el final terriblemente doloroso que yo sé, con toda seguridad, que espera a esas almas. Y no solo a ellas, sino también a aquellas que, aunque sin participar directamente, sí lo hacen explícitamente al apoyarles desde los medios de comunicación, vendiéndose por unos cuantos euros; o al aplaudir y apuntalar esa paranoia, llevando incluso a sus propios hijos a presenciar los vergonzosos actos, como si se tratara de una fiesta inocente.

Y lo digo porque fui llevado al infierno (solo a una parte, pues es inmenso), el martes 13 de Septiembre del 2011, para testimoniar de todo lo que vi y oí. Y en una de las áreas que se me permitió ver, una inmensa cueva, contemplé una escena con personas que iban siendo dirigidas a un sitio de suplicio para pagar el precio por pecados del sexo. Al fondo había un recodo donde fulguraban flameantes lenguas rojo-anaranjadas. No todos iban allí por homosexualidad, sino por diferentes tipos de fornicación; pero todos cargaban un enorme tronco sobre sus hombros derechos, encadenados por el cuello al madero.

Y aunque gritaban despavoridos, jamás olvidaré los terríficos alaridos ni la expresión de horror en la mirada de una de las personas arrastradas al suplicio ardiente: una desesperada mujer, joven y espectacularmente bella, con sus enormes y preciosos ojos verdes-grises descompuestos por el pánico. Nunca podré olvidar esa escena.

Sé que lucho contra el capricho obseso de un poderoso lobby atrincherado e instalado en las más altas esferas de países del planeta; y la última evidencia ha sido la proclamación de la legalidad del ‘matrimonio gay’ en Estados Unidos, nación que resulta referencia indiscutible en el mundo entero. Estamos en los últimos tiempos; el mundo ha sido absorbido ya por la vorágine.

El diablo ha vencido sobre esas almas, y sobre todas las que vean este asunto como un juego; también sobre los ‘políticamente correctos,’ que aun sintiendo en su interior el rechazo del espíritu, tratan el tema de manera cobarde. Satanás está ganando esta batalla; su tenaz lucha contra el matrimonio entre un hombre y una mujer, establecidos por Dios como parte de su plan para la humanidad, ha destruido la débil resistencia de algunos, ha hallado caldo de cultivo en la degradación moral de otros, y encuentra apoyos en todo aquel que prefiere mirar para otra parte. Ya se sabe: “El mal triunfa cuando la gente de buena voluntad no hace nada para evitarlo.”

Pero el matrimonio convencional: un hombre, una mujer, una descendencia… la familia, es un diseño inexorable que llegará a su fin sí o sí, aunque la mayor parte de la humanidad rechace ese proyecto. Y lo sé muy bien porque el 6/Sept/2007, a las 12:55, mientras oraba al Señor por temas personales que no tenían que ver con el asunto, se rompió mi oración desde lo alto con estas palabras:

“Abogad siempre, disciplinando en el proyecto del hogar.”

O sea: no lo recibí de hombre alguno, ni lo leí en ningún libro, sino que se me ordenó directamente desde esferas divinas. ¿Quién podrá convencerme de lo contrario? No detendré la defensa de este principio celestial, ni callaré mi voz de amonestación, aunque me fuera la vida en ello. Cuatro años después, el Señor me llevó a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; allí aprendí la esencia del Plan Divino. Para mí fue sorprendente ver que lo que estaba escrito en la literatura de esta iglesia coincidía literalmente con el mandamiento personal que mis oídos escucharon con total claridad, como se oye a un amigo hablando, aunque ese día el único ser visible a mis ojos solo era yo mismo.

El diablo se empeña en destruir el matrimonio convencional, porque sabe que la Exaltación Celestial, el mayor premio que el Todopoderoso ofrece a la sociedad, solo se alcanza a través del sellamiento del matrimonio en el templo de Dios. Solo así se consagra la unión entre un hombre y una mujer; solo por esa vía se alcanza la Exaltación que Jesucristo promete, a aquellos que mantienen ese convenio mediante la fidelidad a sus parejas y a la ley de Dios.

Paradójicamente, a día de hoy (independientemente de que la homosexualidad también les afecte) los gobiernos árabes son rigurosos respecto a este asunto; ni uno es infiel a los mandamientos de Dios sobre ello: no permiten estas manifestaciones en la calle ante presencia de niños; los consideran hechos diabólicos. Y, paradójicamente también, vemos como sin embargo los judíos, el pueblo de Dios, se ha dejado arrastrar por la vorágine, y en ciudades como Tel Aviv se celebren estas fiestas gay sin que el gobierno las impida, evidencia de que la degradación moral también les ha tocado.

Las Escrituras dejan testimonio sobre lo asqueroso que resulta a los ojos de Dios que la humanidad se entregue a esta vorágine antinatural, así como de la constante actualidad de estos hechos durante miles de años hasta hoy. Por ej., Romanos 1:27-32 dice:

“Del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo actos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución correspondiente a su extravío. Y como a ellos no les pareció tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene… quienes, habiendo entendido el juicio de Dios, que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que aun consienten a los que las hacen.”

El propio Señor Jesucristo advierte sobre el repudio que le representa el uso y costumbres de ciudades como Sodoma y Gomorra, al ponerlas como ejemplo de las consecuencias del  pecado, en Mat 10:15:

“De cierto os digo que el día del juicio el castigo será más tolerable para Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad (refiriéndose a la que no escuche Su Evangelio)”

Y en Apocalipsis 21:8, el Señor Jesucristo advierte con total claridad:

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, y los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte.”

Que nadie se engañe sobre este asunto. Se puede tergiversar y/o ignorar las leyes divinas, creando legislaciones según concupiscencias y pasiones; pero ni una maniobra impedirá que cada persona sea finalmente juzgada bajo la luz de la justicia divina, imperturbable e inmutable en el tiempo, cuando cada cual esté en el tribunal de Cristo, el Juez con toga de talla única que vendrá a imponer el plan de Dios sobre la humanidad en el momento que corresponda.

Los desfiles del “orgullo gay” tienen un precio, no son gratuitos; habrá un momento para cada momento, y una respuesta para cada acción, pues todos los actos que hagamos en lo oscuro saldrán a la luz. No sólo los pecados de la homosexualidad, sino todo tipo de pecado; pero hoy hablamos de este en específico. Estamos siendo grabados en una cinta indeleble ante cuya reproducción todos estaremos, en el momento que Dios estime conveniente para juzgar a cada cual según sus obras, según nos legó el Señor Jesucristo.

Les aseguro, porque yo estuve allí, que ‘más allá del arco iris’, expresión de doble sentido manifiesta por el jolgorio de Chueca, Madrid, lo que espera no es felicidad, libertad, y alegría, sino mucho dolor, cárcel y desesperación. Los que hoy están ‘más allá del arco iris’ (según el sentido que se le da a la expresión), que han muerto después de haber vivido contra las leyes de Dios, en estos momentos en que uds. leen padecen terriblemente, anhelando que algo les arrebate del suplicio… según instruye el propio Jesús cuando cuenta la historia (que no parábola) del rico sin nombre, en el infierno, y de Lázaro, en el Paraíso. Dicha advertencia no es oída; pero Jesús pedirá cuentas por ella; está en Lucas 16:19-31.

Y perdonen que sea directo, pero si callo tendría que responder ante el Señor por tibio: el concejal Pedro Zerolo, al que hoy agasajan en Madrid, al decidir vivir contra el Evangelio, unirse a otro/s hombre/s y pecar de homosexualidad, cometió la falta más rechazada por Dios, después del asesinato. Al morir en pecado ha ido al infierno; y su única esperanza es lograr la misericordia del Señor a través del bautismo por los muertos que deberían acometer aquí sus familiares, para la salvación de su alma. El apóstol Pablo habla de ello en 1ª Cor 15:29; asunto del que no me cansaré de dar testimonio, porque sobre ello he sido instruido personalmente.

Quienes mueren en pecado, como carecen de cuerpo físico, y el espíritu es inmortal, no tienen otra opción que aguantar el sufrimiento inexpugnable, hasta el momento de misericordia que les saque de allí hacia cárceles espirituales, sin fuego… o hasta el regreso del Señor Jesús, cuando venga a hacer acreedor a cada persona del precio de sus obras hechas en vida, según su promesa hecha en Mar 9:43-44, que también testifico como cierta:

Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

Que Dios reparta discernimiento, pues soy consciente de que estoy dando voces en un mundo de ciegos y sordos.

El matrimonio y la familia pueden perdurar para siempre, bendecidos en la Gloria Celestial, si se es fiel al legado de Jesús. ¿Tomaremos esto a la ligera y desecharemos esa promesa? Les aseguro que no tomarse esto en serio es una osadía que exigirá un precio de castigo de obligado cumplimiento.

Y esto lo dejo en el nombre del Señor Jesucristo (y sabe que no miento), comprometido con Él a dar testimonio de Su Verdad, sin tener en cuenta las repercusiones personales que yo deba enfrentar ante una sociedad cada vez más infiel y corrupta.

Amén.


¿A QUÉ VINO JESÚS AL MUNDO?

febrero 5, 2015

El Señor Jesucristo fue hecho hombre para traer la verdad de la salvación al hombre. El mayor daño provocado por las divergencias entre iglesias cristianas ha sido sin duda la distorsión de tal verdad: el Evangelio de Cristo. En su afán por distanciarse del resto, y más allá del tipo de congregación que sea (y hablo de todas en general), e incluso más allá de las buenas cosas que hacen, cada iglesia siempre presenta praxis o planteamiento que le distancia no solo del resto, sino del propio Evangelio legado por el Señor Jesús, el Hijo de Dios, el Cordero enviado como pago de rescate para la salvación del mundo.

Los análisis policiales más avezados emplean un método cuando quieren llegar a la verdad de un asunto bajo investigación: van hacia la raíz, siguiendo la huella del hilo del delito hasta sus inicios; a ello deben el éxito de llegar a la verdad deseada.

Y ese recurso debería ser usado en todas las iglesias cristianas, independientemente de su denominación: buscar a Cristo, la raíz del Evangelio. Sin embargo, las diferentes corrientes teológicas de cada una de ellas han provocado la intoxicación, distorsión, y tergiversación, del mensaje de Jesús de Nazaret, con la práctica aceptación de todos sus seguidores, que ni se molestan en el mandato (no consejo) que el propio Hijo de Dios da en Jn 5:39:

Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

De modo que la primera reflexión advierte no escuchar a ningún interpretador bíblico‘ que intente desdoblar la palabra con el conocido: ‘lo que Jesús quiso decir aquí, es…’

El Señor dijo lo que dijo, y fue muy claro; tanto que irrumpió como riada en el corazón de los malos judíos (los buenos le aceptaron), y sacó a la superficie el fango de sus malignos pensamientos y hábitos, provocando que estos decidieran crucificarle cuanto antes. O sea, no le crucificaron porque no le entendieron sino porque le captaron perfectamente y sabían que les confrontaba a ellos, a su falsa autoridad, y a su ‘gloria de hombres‘, contra la cual advirtió día sí y día también, porque sabía que esa falsa gloria lleva a la alfarería del diablo.

Cómo podéis creer, vosotros, que recibís la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios” [Jn 5:44]

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad… (Jn 8:44)

Los teólogos obvian a Jesucristo y siguen a satanás, el primer teólogo del mundo: el gran tergiversador, cuya primera teología fue engañar precisamente a Eva ‘reinterpretando‘ el mandamiento de Dios que la primera mujer le dijo haber recibido (Gén 3: 4-5):

Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘No moriréis, sino que sabe Dios que el día en que comáis del fruto serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal’

Esa experiencia debería bastar para que todos fuéramos más prudentes al prestar nuestros oídos al canto de sirenas. El propio Señor Jesucristo dio la pauta a seguir cuando fue tentado por la ‘tergiversaciones‘ del diablo en el desierto (Mat 4:1-11). Por tres veces fue tentado, y las tres lo neutralizó con las Escrituras, (la 2ª tentación fue con tergiversación) diciéndole: “está escrito”. De modo que los teólogos que alteran La Palabra original no son enviados del Señor, sino de su enemigo.

Así que, si un cristiano decide seguir al Señor Jesús, buena determinación toma, pero mejor aun sería limitarse a repetir textualmente las cosas que dijo el Cristo, porque les aseguro que no hay nadie, ni en lo alto, ni en lo ancho, ni en lo superficial ni en lo profundo, que pueda optimizar el Evangelio del Señor. Lo que vino del Padre es perfecto; nadie puede reformarlo ni aquí en la tierra ni en los cielos. Lo legó el apóstol Pablo en Heb 6:17-20:

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, la confirmó con un juramento, para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, quienes buscamos refugio para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros; la cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo; donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.”

Por tanto, no son reformas ni reformistas lo que necesita el Evangelio, sino Restauración de la palabra del Señor, según su forma y manera; según la perfección de su pedagogía y didáctica. Esa tesitura la vemos en Su advertencia de Apo 22:18-19:

...yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la ciudad santa y de las cosas que están escritas en este libro.

También en Apo 2: 23 es incisivo y directo:

“… y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón; y daré a cada uno de vosotros según vuestras propias obras.” 

¿Acaso el Señor menciona la fe por alguna parte? No nos dice que nos juzgará según nuestra fe, sino que es específico: escudriña nuestras mentes y corazones, y nos dará a cada uno según obremos.

Quien decida hacer labor evangelista, al predicar debe ceñirse a las palabras del Señor, y a las de los profetas y apóstoles… siempre que estas no contradigan las palabras de Cristo. Les aseguro que no hay decisión más saludable, porque algún día estaremos ante Él, y entonces veremos como hemos sido vistos, y sentiremos vergüenza ante Él al darnos cuenta del error si habiendo seguido enseñanzas de hombres hemos propugnado, no Su Palabra, sino su tergiversación.

El Hijo de Dios nos ha dado una norma para que no seamos engañados, porque satanás anda por toda la tierra (sobre todo por las iglesias) embaucando a las naciones, para prenderlas en sus astutas cadenas y conducir sus almas al infierno. Por consiguiente, solo si se ora con espíritu contrito, obedeciendo textualmente sus ordenanzas, sin alterar el Evangelio original, se será aceptado.

Si damos la buena noticia de la salvación mediante el quebrantamiento y arrepentimiento, aceptando a Jesús como nuestro salvador, bautizándonos en el agua por inmersión, como Él lo hizo, esforzándonos por no pecar, y repitiendo al mundo sus advertencias, podremos ser acreedores de Su promesa. Solo siendo fiel, como Él exige: “Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”. Por tanto, si un hermano, confundido, teologiza alterando alguna sentencia de Cristo, amonestémosle; si es nuestro hermano reconocerá el error y se disculpará ante el Señor. Si no lo hace es porque la vanidad y la soberbia ya están en él, y el diablo es quien lleva sus riendas y quien le ha conducido a la transgresión.

Por último, tener siempre presente el mensaje de la misericordia dado por el Señor: recordar en todas las cosas a los pobres, los necesitados, los enfermos y los afligidos, porque quien no lo haga así, no es su discípulo.

El Señor Jesús vino al mundo para salvarlo; y su método es el mejor método: convertir a sus seguidores en pescadores de personas para la salvación de estas. Salvación por fidelidad al plan original de Salvación, enseñando las mismas cosas, y advirtiendo sobre las mismas cosas que advirtió siendo hombre. Y la mayor seguridad que puede tener un cristiano es que, al estar ante Él pueda decirle:

Señor, perdona mis errores, pero por favor, ten presente que no acepté ninguna gloria humana; intenté serte fiel desde el alfa hasta la omega, tu primera y última letra, como nos ordenaste.”

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DOGMAS TEOLÓGICOS: UN PELIGRO PARA LA SALVACIÓN

diciembre 5, 2014

En una escritura de la iglesia mormona, en DyC 19:31, el Señor Jesucristo ordena (y tácitamente además):

“… Y de dogmas no hablarás, sino que declararás el arrepentimiento y la fe en el Salvador y la remisión de pecados por el bautismo y por fuego, sí, por el Espíritu Santo.”

Allí, la palabra ‘dogma’ está marcada con la ª, y esa referencia, abajo, lleva a otro libro de la iglesia, el Nuevo Testamento: 2ª Timoteo 2:23-24:

“…Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.”

La experiencia enseña que llevar el Evangelio de Jesús a las personas, sin bondad en nuestro corazón, produce rechazo en quienes nos oyen.  La falta de bondad se percibe aunque se intente ocultar, pues emana como carta de presentación, debido al egoísmo, mezquindad y mala espiritualidad interior. Si no se es bondadoso se es incapaz de sentir compasión, y eso lo recibe la persona con la cual hablamos. Así no se puede ser soldado de Cristo.

La falta de bondad en un evangelista no cultiva buenos frutos de almas arrepentidas para el Salvador de la humanidad, sino desconfianza, rencor y odio: condiciones que impiden anclar en ningún corazón el mensaje de perdón de Jesucristo. Todo lo que es contrario a la simpatía y a la amistad frena el diálogo; predispone contra quien ha decidido, sin amor, servir al Señor. La falta de bondad nos presenta como insensibles y nos hace indeseables. En esas condiciones no se puede predicar el Evangelio.

La carencia de humildad y bondad, son los factores más útiles al diablo, pues llevan a un fruto contrario al arrepentimiento de quien escucha… y el bautismo sin arrepentimiento es inútil. Sin un corazón bondadoso jamás se será eficiente en la labor evangelista; el mundo recibe mejor la ‘actitud’ que el ‘discurso’. Es decir: jamás seremos buenos evangelistas si antes de hablar del Evangelio de Cristo no nos hemos desprendido del lastre de soberbia, vanidad y egolatría que incapacita para trasmitir bondad.

Pero también es peligroso el dogma, por apartarse del verbo de Jesús. Por estar sujeto a la gloria de hombres, no a la Gloria que viene de Dios, tergiversa el Evangelio original fijando doctrinas de ‘autoridad’ humana que alteran el diáfano, potente, y tácito discurso de Jesús de Nazaret… única verdad incuestionable y única vía de salvación del alma.

El Señor no necesita dogmas ni ‘traductores a la carta’ según iglesia y denominación; ni ‘cánones’, ni ‘concilios’. Quien le ama no debe ‘traducirle ni interpretarle’ con lógica humana, sino ‘repetirle con fidelidad’. “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” -Dijo Jesús en Apo 2:10… o sea, advierte: “No seas fiel y no podré dártela.”

El cristianismo no necesita ‘teólogos’, sino una fiel “Restauración del Evangelio Original del Señor Jesucristo”. Los teólogos imponen dogmas que crean trincheras contrarias al Evangelio escrito del Hijo de Dios, y conducen al error y a las sectas. Del Señor recibí hace pocos años: “Quien siembra en campos del error, solo recogerá frutos de error.”

Hay muchas sectas, pero una en particular hace durante siglos un mal uso del Evangelio. Antes de su ascensión, Jesús dijo, según Mateo 28:19:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

O sea: manda a romper el ocio, las telarañas en las piernas, y a llevar Su Palabra por todo lugar. Jesús no ordenó estar estático, ni hacer un castillo y llenarlo de joyas, jerarquías, y sedas, sino a ‘salir y predicar’ al mundo como Él lo hizo, para salvar almas condenadas al infierno. Yo fui llevado a un área de ese sitio y observé  desfiles de ‘tronos’ ocupados por demonios que ejercían dominio y castigo sobre almas de cristianos que murieron en error.

Y sé que el Señor está muyyyy enfadado con quienes tanto daño han hecho y hacen a Su causa mediante sediciosos ‘dogmas de fe’. (Dogma viene del griego δόγμα “opinión o creencia”; nada que ver con la Verdad, que ‘Es’, tal cual nos fue legada, sin someterse a opiniones ni credos.)

¿Qué logra satanás con los teólogos dogmáticos? Que se pierda la sencillez y rotundidad del Evangelio por el cual dio la vida el Hijo de Dios: “Cree en mí, arrepiéntete de tus pecados, sé luego fiel hasta la muerte, y al morir, serás salvo del infierno y de la muerte espiritual. ¡Vivirás!”

El ser fieles al Cordero de Dios nos obliga a decir lo mismo que Él expresó, sin alterarlo. Y él dijo que nuestras obras en vida determinarán qué sitio ocuparemos en nuestra muerte. Lo advirtió bien a sus iglesias, en Apocalipsis 2:23:

“…y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

¡Obras! ¿Acaso dijo que la fe es suficiente? ¿Por qué alterar SU discurso, conduciendo a la complacencia y a la falsa seguridad? ¿Qué parte de SUS palabras no entendemos? ¿Qué parte demanda ‘traductores o reinterpretadores’? Y la pregunta quizás más importante: ¿Quién gana con las reinterpretaciones de las advertencias de Cristo? Solo su enemigo.

Satanás sabe que su tiempo se acaba, e hizo, hace, y hará, todo lo que tenga a mano hacer para arrastrar con él a la mayor cantidad de almas que pueda. Y por lo visto, no lo tiene muy difícil: cada desobediente, cada oído rebelde al legado del Señor, más atento a teólogos tergiversadores, intentando crear un evangelio diferente, una metódica evangelista diferente, o un discurso distinto, constituye un formidable candidato.

Pero esto es lo que dice SU Evangelio que prediquemos:

1- Quien muere en pecado muere en impureza, y como por ley celestial lo impuro no puede habitar donde habita la pureza, su espíritu va al infierno.

2- Hay que arrepentirse en vida de los pecados cometidos, con todo el corazón, el espíritu y la mente, o sufrir más allá de la muerte.

3- Se debe reconocer al Señor Jesucristo como el Salvador y Redentor. Él es el Salvador… porque salva del Infierno y del sufrimiento que provoca.

4- Se debe probar la fe en Él haciendo lo que Él hizo: Sumergirse en las aguas mientras un sacerdote suyo bautiza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, sin dudar que es imprescindible para lograr la vida eterna en presencia de Dios y bajo el gobierno de Cristo.

5- Y luego: ¡obrar según la fe! Pero guardando sus mandamientos, recordando: “Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

¡Qué difícil nos lo ponemos nosotros mismos! Sin embargo, ¡es tan fácil! Solo decir y hacer lo que dijo Jesús, repitiendo sus promesas y sus advertencias sin alterarlas. Si lo hacemos así, al llegar el día de vernos frente a Él, nos sentiremos cubiertos:

“Señor, creí en ti, te reconocí como mi único Salvador, me aferré a tu Evangelio, me negué oír cualquier insidia humana que pretendiera contradecirte… y te fui fiel, predicando Tu Palabra.

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LAS OVEJAS DE OTRO REDIL

abril 25, 2014

Jesús dijo, en cierto momento, durante su Evangelio a los judíos, en Jn 10:16:

“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

Vaticano y resto de iglesias dicen que esas otras ovejas hacían referencia a los gentiles, los no judíos. Pero no es cierto; es un error que lleva ya varios siglos y que, inconcebiblemente, nadie se apresta a reparar. La propia Biblia católica (raíz de todas las Biblias) instruye sobre ese asunto: Su Padre Celestial solo le envió a recoger las ovejas perdidas de Israel. El Evangelio y bautismo a gentiles solo llegó después de su crucifixión; primero con Felipe, cuando Saulo aun no se había convertido en el apóstol Pablo, y participaba y aprobaba el martirio de Esteban, en Hch 8:1-5 :

‘… Y Saulo consentía en su muerte (de Esteban). Y en aquel tiempo fue hecha una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y unos varones piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran lamentación por él. Y Saulo asolaba la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando hombres y mujeres los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos, iban por todas partes predicando la palabra. Entonces Felipe descendió a la ciudad de Samaria, y les predicaba a Cristo.’

Luego el Señor se apareció a Saulo y también le dio la orden a él de predicar a los gentiles; llamamiento que trasmutaría su vida, convirtiéndole en el último apóstol de Jesús en aquella dispensación. Más tarde llamó a Pedro, y este ya lo convirtió en norma.
Hch 8:5-12 narra el 1er bautismo a los gentiles… luego de la crucifixión, muerte y resurrección de Cristo:

“5-Entonces Felipe descendió a la ciudad de Samaria, y les predicaba de Cristo. Y el pueblo, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo los milagros que hacía. Porque espíritus inmundos, dando grandes voces, salían de muchos poseídos; y muchos paralíticos y cojos eran sanados… 12- Pero cuando creyeron a Felipe, que les predicaba acerca del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, fueron bautizados, así hombres como mujeres.”

Esa verdad respecto a que con las ‘ovejas perdidas de Israel’ Jesús no se refería a los gentiles, sino al pueblo judío de la primera diáspora, está escrita; solo que satanás impide que sus bestias negras, los ‘teólogos’, propaguen tal conocimiento. Veamos:

Mat 10:5-6 …a estos doce envió Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: “Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis; Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

También lo alecciona en el pasaje de la mujer cananea (gentil), en Mat 15: 22-24:

‘Y he aquí una mujer cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole:
— Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio. — Mas Él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo:
— Despáchala, pues da voces tras nosotros. — Y Él respondió: — “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”—

Al final no la rechazó, debido a que la insistencia de la fe de la mujer, reconociéndole como Hijo del Dios Todopoderoso, activó la misericordia mesiánica. Pero estos versículos dejan patente que Jesús, siempre obediente a Su Padre, jamás fue personalmente a los gentiles mientras vivió; les aceptó si iban a Él por propia voluntad, mas ni les buscó… ni oyeron ‘Su’ voz, pues no era el plan de Dios en aquel momento.

El pueblo de Dios, Israel, debía ser el primero en oír la Palabra del Mesías largamente anunciado; pero estaba escrito que, así como antes muchos malos judíos habían apedreado a los profetas anunciadores, también otros muchos le negarían a Él mismo cuando se manifestara en carne y sangre. Así se cumplirían las Escrituras de Mat 19:30 y 20:16; Mar 10:31; y Luc_13:30, que dicen que ‘muchos primeros serán postreros, y muchos postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.’

El Nuevo Testamento enseña que había otro rebaño judío; por ej. la profecía de Caifás, en Jn 11:51-52:

‘Y esto no lo dijo de sí mismo; sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por aquella nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

El propio Jesús dejó patente que no lo había dicho todo, que la instrucción estaba incompleta; y que enviaría al Espíritu Santo para que se encargara de ir llevando conocimiento sobre su iglesia actuando sobre personas fieles y hambrientas de la Verdad. Lo leemos en Jn 16:12-13:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber las cosas que han de venir.”

Todo ello evidencia que al decir: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”, no se refería a gentiles, sino a judíos… que Él sacó de Israel 600 años antes, enviándoles al continente americano: el pueblo de Nefi… al que sí se presentó una vez resucitado para hablarles y dejarles su Evangelio, tal cual aparece en el Libro de Mormón.

El Libro de Mormón da el mismo Evangelio que el Nuevo Testamento que Jesucristo legó en Galilea, Judea, y dondequiera que pasó sus tres últimos años en el mundo. Solo puntualiza y aclara varios aspectos que la gloria de hombres infieles, sacerdotes falsos, tergiversó, y/o cercenó, a lo largo de varios siglos de oscurantismo espiritual.

Solo la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sabe que esas otras ovejas eran un resto de la casa de Israel que el Señor llevó a América en el 600 aC; y se debe a una revelación a José Smith, quien había visto y hablado con el Padre Celestial y con Jesús. Él conoció esta realidad mientras traducía el Libro de Mormón, y dejó ese legado escrito para la posteridad de los fieles.

Muchos critican a la iglesia mormona; quizás afectados por errores de algún miembro o quizás debido al rechazo que satanás suele poner en todo cristiano cuando se trata de aceptar a otras congregaciones distintas a las que se frecuenta. Todos creen que su iglesia es la verdadera; pero yo no defiendo ninguna iglesia dirigida por hombres, pues todos somos imperfectos y cometemos errores; lo que defiendo es la Palabra Perfecta. Y les aseguro que ninguna iglesia tiene mejor palabra que la iglesia mormona, pues fue única aclarando conceptos como el bautismo por los muertos, del que Pablo da testimonio en 1Co15:29:

“De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?”

Es evidente que el Señor Jesús estableció esa ordenanza del bautismo por los muertos que tan directamente tocaba el tema de la resurrección, ejemplificada por Él mismo… y que en algún punto del camino de la iglesia cristiana, la gloria de hombres, una de las herramientas más usadas por satanás, la borró.

Es la ordenanza de la compasión, el medio previsto por nuestro Dios para que a todos quienes murieron, mueran y morirán lejos de Cristo también pueda alcanzarles su misericordia. Sin embargo nadie, de ninguna iglesia, salvo la mormona, sabe explicar ese versículo. Hoy por hoy, sigue siendo un enigma tan grande que todos prefieren obviarlo, e incluso negarlo, solo por no ser capaces de interpretarlo. ¿Pero cómo entender aquello de lo cual no se conoce? Y, ¿como conocerlo si no se quiere aceptar, porque se sigue más la gloria de hombres que la gloria que viene de Dios?

El propio Jesús advirtió de este peligro en Jua 5:39-44:

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo. Pero yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo he venido en el nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que sólo de Dios viene?”

Los errores de los hombres son otro asunto; hace años recibí en el Espíritu que ninguna iglesia condena ni ninguna salva, pues perdición y salvación habitan el corazón humano. Pero Dios me trajo a esta, que tiene la mejor Palabra; y no dudo de su legitimidad.

Yo también he visto y oído al Sr. Jesús durante un período de oración y ayuno, en el 2008; una vez, mientras oraba, me amonestó por mi mal comportamiento como cristiano. No gano ni un centavo al escribir estas palabras; ni siquiera un ápice de gloria, puesto que lo único que logro de la gente a quien no soy indiferente, es que me tilden de loco. Pero no puedo callar, no sea que luego el Señor me reprenda por no cumplir con mi obligación de hablar sobre lo que se me dio para testimonio.

Quien lea estas palabras podrá reírse de mí; podrá calificarme de la forma que más conveniente le resulte… pero ya no podrá decir, durante su momento de respuestas, que no sabía estas cosas, que no se las imaginaba, o ni siquiera tenía ideas sobre ello. Pecarán contra conocimiento, pues ya son partícipes del mensaje.

El libro de Mormón y el Nuevo Testamento, son la guía más segura y asombrosa que he tenido desde el 2006. Yo pertenecía entonces a la iglesia evangélica; allí sostuve muchos debates debido a las revelaciones que recibía y trasmitía; por ej: que la iglesia no necesitaba ‘reformas ni reformistas’, sino ‘Restauración de la palabra original’, pues lo que viene de arriba es perfecto y ningún reformista puede mejorarlo.

Un día, al salir de mi casa, vi que alguien había dejado sobre la jardinera del frente a la puerta del ascensor, un libro de Mormón y un folleto: La Restauración del Evangelio de Cristo; ambos desconocidos por mí hasta entonces. Mi asombro alcanzó el máximo nivel al recogerlos y leerlos. Todo cuanto yo había recibido a través del Espíritu, y que tanto debate había levantado en las iglesias evangélicas a las que asistía, las vi escritas por primera vez en mi vida en ese maravilloso libro y el folleto adjunto.

Les testifico que si toman en sus manos el Libro de Mormón, piden con el corazón al Señor que les confirme de su legitimidad, y luego lo abren y leen lo que aparezca ante sus ojos, el Espíritu Santo llevará esa convicción a sus corazones, sin ningún género de dudas. Solo hay que pedir con fe.

Y dejo tal testimonio como lo recibí: con toda humildad, deseando que la Luz de la Verdad rompa y penetre las tinieblas, en el Santo nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén

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EL PAPA POLÍTICAMENTE CORRECTO.

julio 31, 2013

Nuestro Señor Jesucristo destacó en que jamás fue blando ante el error. Por ser como fue, precisamente, los judíos de su época le quitaron la vida; no soportaban Su clara amonestación contra los farisaicos actos condenables y contra la falsa autoridad.

Hoy, la curia pontificia nacida de aquellas sinagogas judías, expele igual pus. El castillo vaticano hiede; el mismo espíritu que rigió a Anás, Caifás, y compañía, sigue al control de la cúpula religiosa actual. Satanás, el propugnador de la impureza, continúa susurrando en oídos anatemas, el mismo discurso hipócrita de entonces; alentando incluso a una descomposición mayor.

Me gustaría no hablar así; quisiera no ofender al lobby progre ‘políticamente correcto’ que la sociedad actual (papa incluido) aplaude; mas no puedo. El mundo, adormilado por esa potente droga moderna de la tolerancia, se hunde cada vez más en la falsa complacencia del ‘todo está bien’: riamos, bebamos y toleremos, que es lo correcto. No puedo callar ante el error; del Señor recibí esto hace apenas un año:

Quien siembre en campos del error, solo podrá cosechar frutos del error”

Y un poco antes, el 5 de agosto de 2010, a las 7 de la mañana:

El hombre se jacta con indignidad de su impureza.”

He sido advertido… y mi salvación depende de no dejar de advertir. Por eso, a raíz de las controvertidas opiniones expresadas por el papa en Brasil, quiero opinar sobre algunos ¿secretos? ocultos entre las paredes papales. En particular sobre unos documentos vaticanos filtrados a la prensa en 2012, revelando trapos sucios de la Santa Sede. El escándalo culminó en un libro con medio centenar de papeles, y el arresto del mayordomo del papa, Paolo Gabriele, acusado de ladrón. Procesado y condenado en un juicio que no citó a implicados de las altas esferas, fue al fin indultado. El tema se cerró de cara a la galería, pero no de puertas adentro.

A raíz de ello, Benedicto XVI ordenó investigar todos los posibles desórdenes de la curia pontificia en abril/2012. El resultado fue un informe (“Vatileaks”) privado hecho por 3 cardenales, detectives de confianza del entonces papa: el español Julián Herranz, el eslovaco Josef Tomko, y el italiano Salvatore de Giorgi.

Y, como tantos secretos, el informe final también llegó a la prensa. El diario italiano “La Repubblica” lo detalló: 300 páginas revelando un grupo de poder elitista, lobby gay incluido, con chantajes a prelados por parte de sus propios amantes gays o por otros sacerdotes que buscaban una mejor posición dentro de los muros vaticanos.

Julián Herranz investigó, entre otros, un viejo escándalo (oct/2007) de la prensa, que implicó a un alto personaje vaticano: Tommaso Stenico, cazado por cámara oculta en un programa de TV italiana. Se le contactó para un ‘encuentro‘ a través de páginas gay de Internet, donde el supuesto interesado solo era un cebo enviado para filmarle. Las imágenes borraron su cara, pero fue reconocido por recibirle  en su propio despacho.

Stenico, psicólogo, se explicó luego de forma increíble diciendo que no era gay, que solo había sido una estratagema suya para infiltrarse en círculos homosexuales y ‘desenmascarar curas’. Decía que trabajaba en un libro sobre la homosexualidad en el clero. Fue suspendido y la Santa Sede anunció una limpieza interna.

Más convulsión causó el develamiento de una red de prostitución masculina dirigida por el nigeriano Thomas Ehiem, que cantaba en un coro de San Pedro. Algunos de los chicos eran seminaristas. Ehiem, expulsado de inmediato, estaba registrado como religioso en el padrón, pero el Vaticano lo negó y sostuvo que era un laico.

Un nuevo escándalo Vaticano se desató días antes de que el Papa Francisco viajara a Brasil, luego de que la revista italiana L’Espresso revelara una relación homo entre el capitán del ejército suizo Patrick Haari, y monseñor Battista Ricca, nombrado el pasado 15/junio en un cargo estratégico (IOR) en el banco del Vaticano. El agitado flirt ocurrió siendo nuncio interino en Montevideo, Uruguay (1999/2000). La abierta relación de intimidad entre ambos, escandalizó a obispos, sacerdotes y laicos del país sudamericano, incluidas las religiosas que se ocupaban de la nunciatura.

Pero la aberración de Battista Ricca fue a más: el prelado se lió en la noche uruguaya. A principios del 2001 tuvo un altercado en un bar gay, y llamó pidiendo socorro a la nunciatura; al fin, con el rostro aporreado, le rescataron unos sacerdotes.

Pese a esto, Francisco le nombró prelado del IOR para ‘ayudar’ en la labor de purga de dicha entidad, denigrada por la corrupción interna, el tráfico de influencias y lavado de dinero. Quiero darle un voto de confianza y pensar que la curia ocultó al Papa toda información negativa sobre Ricca, y que no estaba enterado de estos tejemanejes. Aun así, me cuesta trabajo creerlo; otros los sabían, era comidilla entre los sacerdotes de intramuro… ¿Francisco no? ¿Con tantos asesores? Discúlpenme si soy un mal pensado; han sido muchos los palos decepcionantes.

Según L’Espresso, el Vaticano promovió una activa operación de ocultación, y frenó las investigaciones hasta hoy, manteniendo inmaculada la hoja de servicios de Ricca, alentando una nueva y prestigiosa carrera. Pero el nombramiento de Ricca en el IOR, que ha provocado amargura entre los religiosos que conocían su pasado, aspira en realidad a parar las reformas impulsadas por Francisco.

Al margen de las andanzas de Ricca (flirteo en un ascensor, un misterioso baúl suyo con una pistola y material pornográfico…), lo cierto es que la guerra de poderes dentro del castillito romano (que provocó la renuncia de Benedicto XVI: pastor rodeado por lobos), vuelve a activarse. Vatileaks muestra una auténtica red de extorsión que gira en torno al sexto y séptimo mandamiento: “No cometerás actos impuros” y “No hurtarás”.

Este último también fue violado en el banco papal por Monseñor Nunzio Scarano, de la alcurnia vaticana, preso en una celda pontificia de Regina Coeli, en Roma, quien hace poco escribió una carta al nuevo Papa argentino. Acusa a varios cardenales (que no nombra) de complicidad en las maniobras ilegales del IOR, y de APSA, una especie de banco central del Vaticano que ahora está metido hasta el cuello en un pantano mal oliente, debido a maniobras que dieron lugar a denuncias de blanqueo.

Se sabe que esos cardenales son gente de confianza del secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, quien acompañó hace poco al papa Francisco en Río de Janeiro y que pronto será suplido como primer ministro vaticano.

Scarano pide a Francisco poder darle un explosivo dossier con lo que ha visto y lo que sabe que ocurre en las turbias estructuras financieras de la Santa Sede. La iglesia “pobre y para los pobres” que propugna Francisco, es una utopía; mientras haya banco, habrá corrupción. Cristo lo dejó bien claro en Mat 6:24:

Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Es muy difícil seguir al Señor con tanto oro por medio. Scarano fue preso por fraude, corrupción, y calumnia. También por lavar millones de sus cuentas en el IOR, reciclándolo con cheques; falsas donaciones de caridad de empresarios de Salerno.

Con él también están arrestados Giovanni Zito y el financista Giovanni Carenzio. La acusación más importante es intentar reciclar 20 millones de euros de la familia de armadores napolitanos D’Amico, depositados en Suiza. El dinero, transportado en un avión que pagó monseñor Scarano, con impunidad como funcionario de los servicios, debía ser consignado al alto prelado que lo iba a poner en sus cuentas en el IOR.

Un empresario amigo suyo, Massimiliano Marcianó, declaró a la justicia romana que vio sacar lingotes de oro en dos camiones del IOR, y que Scarano habría reciclado dinero de cuentas por 800 millones de euros, que poseía  en Suiza la familia Agnelli, dueña de la Fiat, gracias a que el IOR vaticano permitía evitar los controles italianos.

En fin; el resultado de las investigaciones vaticanas, dadas a Benedicto el 17/dic/2012 fue tan arrollador que este hizo sus maletas y echó el cierre. Solo debía informar de la corrupción y tomar las medidas oportunas, fiel a Jesús, única cabeza del cristianismo. Así lo hizo Pedro cada vez que debió hacerlo, según la Biblia. Pero si la gloria de hombres atrae, se prefiere ser fiel a lo humano, aunque ello traicione a la exhortación de Jesús a favor de la Verdad. Jn 12:43  lo había anunciado 2 milenios antes:

Porque (los fariseos) amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

La prensa creyó que el papa Francisco llevaba esos informes en su maleta; que los daría a conocer al cardenalicio brasileño… pero, de eso nada. El secretismo, el ocultar las aberraciones internas, siempre ha acompañado al papado católico; pese a que la orden de Jesús (Mat 10:16), sobre lo que esperaba de un dirigente cristiano fue clara:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, astutos como serpientes, y sencillos como palomas.”

O sea, les advertía: pedía la astucia de la serpiente para ver el peligro… y la sencillez de la transparencia. Pero… antes muertos que rectos; la sencillez no va con la jerarquía vaticana. Prefieren los vericuetos sinuosos y la tolerancia que adhiere al mal o incluso la dimisión, antes que reconocer los errores y la purga que estos implican.

Ante el interés por si portaba el informe Vatileaks para exhibirlo a sus colegas líderes de la iglesia católica, el papa reveló el contenido del maletín: un breviario (libro con rezos), una maquinilla de afeitar, una agenda… y un libro para no aburrirse. ¡Ni una Biblia! Nada de información. El papa no dio ejemplo de representante de Cristo, sino de deportista fiel; su actitud fue más bien de: “Lo que ocurre en los vestuarios, se queda en los vestuarios”. A los cardenales de afuera, sean brasileños, chinos, bantúes o murcianos, que les den.

En ese mismo contexto le preguntaron qué pensaba sobre los gays. Y respondió:

Debemos distinguir el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby. Si una persona es gay y busca al Señor, y tiene buena voluntad, ¿quien soy yo para criticarlo?’

Yo le respondo: Si Ud. no lo critica, no se llame a sí mismo portavoz de Dios, que sí lo critica firmemente en Gen 19 (condena a Sodoma por homosexualidad) o lo describe como abominación, en Lev 18:22, 1ªRey 14:24, y Rom 1: 26-27, donde se condena abiertamente la homosexualidad del hombre y la mujer.  Si no aclara que se viola el 6º mandamiento y que ello arrastrará sin remedio al infierno, la quema de los homosexuales muertos, que hoy aun vivos le oyen embelesados, vendrá sobre Ud por no advertir.

Y si hay un lobby gay en el Vaticano, Ud. debe tener la postura fiel que Dios le exige como supuesto guía del cristianismo, no la del progre tolerante y comprensivo, nutrido en realidad por los susurros del antiCristo.

Toda corrupción que emana de la fosa romana se deriva de la desobediencia al legado de Cristo: el ropaje artificioso, el anillo del besamanos papal, el acumulo de riquezas de todo tipo: oro, plata, piedras preciosas y objetos de arte, etc. Y por supuesto: la auto condenación al celibato, a pesar de que todos los sacerdotes de Dios que recoge la historia bíblica, se casaron y tuvieron hijos. Ni un solo versículo de Jesús exige que sus apóstoles no se casaran; Pedro tuvo familia, solo Pablo la evitó. Y la importancia de la familia viene en la propia revelación apocalíptica: Juan dice que vio bajar la Jerusalén celestial, con 12 puertas, cada una de las cuales representaba las 12 tribus de Israel… las familias judías. Cada familia coherente con la Ley de Dios será bendecida luego del juicio, y entrará por la puerta que le corresponda. La incoherencia irá al sitio destinado para ella, donde es el llanto y el crujir de dientes.

Tiene más importancia de lo que nadie imagina; pero aquí lo dejo por hoy, pues es otro tema. Cerremos con una frase del Cristo referida a la Verdad porque, ¿dónde se cumple en el Vaticano esa verdad que instruyó y propugnó Jesús de Nazaret? Él dijo:

Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Jn 8: 31-32)

Cuya paráfrasis sería algo así: “Si no permaneciereis en mi palabra, no seréis verdaderamente mis discípulos; y negaréis la Verdad, y esa negación les hará esclavos.

¿De quién? ¡De satanás, el verdadero rey del Vaticano! Porque no se puede decir que lo bueno viene del diablo y lo malo de Dios, sino todo lo contrario: lo que es bueno, viene de Dios, y el Espíritu Santo alienta a seguirlo; lo que es malo viene del propio aliento del diablo, y así encadena a sus seguidores. Así puede reclamarlos como pertenencia suya cuando mueren. Por eso el Espíritu Santo se ha apartado de la Babilonia romana… tal cual lo advirtió Jesús en el capítulo 18 de Apocalipsis, cuando habla de la Babilonia que cae… más de 5 siglos después de la destrucción de la Babilonia original arrasada por los medos/persas y jamás vuelta a levantar. ¿De quién hablaba? ¿A quien se refería en el versículo 18:6, al decir: “en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble.” ¿Han visto las misas católicas y el cáliz usado en cada una? Pues eso; ¡el Vaticano es la Babilonia apocalíptica! Y arderá en su corrupción; está escrito.

Quien tiene oídos, oiga y entienda. El Señor viene, y cumplirá cada una de sus advertencias a su iglesia antes de cumplir cada una de sus promesas. Denlo por hecho.

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