La gente, a menudo tiene que hacer ajustes en su estilo de vida para adecuarla a un embarazo inesperado y criar a un hijo no ‘planeado’; otros, sin embargo, luego de años fracasando en su intento por tener familia, deciden acudir a algún centro de adopción internacional, donde se facilitan algo estas gestiones. Una vez allí, una mirada, una sonrisa… algo que lleve a ’seleccionar’ uno de los candidatos/as a ser acogidos, hace tomar una decisión y se ‘elige’ aquel por el que, de forma íntima e inexplicable, se siente mayor atracción.
¡Muy pocos adoptan a niños que no resulten agraciados, o que tengan algún mal congénito que les obligará a no poder llevar una vida ‘normal’!
Sin embargo, Dios, aun conociendo todas nuestras debilidades, errores cometidos, imperfecciones, nos escoge y se abre a la selección tal como somos. Lo hace porque nos ve como lo que seremos una vez limpios, no con las deficiencias actuales; lo refleja en Gálatas 4:5-7:
“…para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.”
¿Te das cuenta bajo qué tremenda gracia estás? Nunca tendrás que preguntarte si está bien que te acerques a tu Padre. Él está siempre preparado para darte la bienvenida. Él tiene un lugar reservado en su mesa, especialmente para ti. Sobre esto, David también habló, en Salmos 23:5:
“Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.”
Cuando eres elegido,, es como si tuvieras una tarjeta de oro o platino; tienes tratamiento privilegiado. Sin embargo, esto no significa que tienes permiso para vivir como quieras; muchos de nosotros somos como el niño que oraba:
“Señor, has de mí un buen chico, pero si no puedes, no te preocupes, ¡lo paso estupendo tal como yo soy!”
Recuerda; el Señor, al que ama, disciplina; según Hebreos 12:6-8:
“…porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos, porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no castiga? Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos los hijos han sido hechos participantes, adulterinos sois y no hijos.”
Dios no te escogió basándose en tus virtudes y facultades o porque tenías talento potencial, atractivo o inteligencia. No, Él te eligió porque te ama y porque tiene un plan muy especial para tu vida:
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dijo el SEÑOR, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jer 29:11)
La mejor parte, es que Él te fortalecerá y equipar, para que lo consigas:
“A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado en el cuerpo de su carne por medio de Su muerte, para haceros santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de él; si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habéis oído…” (Col 1:21-23)
De manera que, si sabes que Dios te ha escogido, pese a ser como eres, ¡reacciona y empieza a actuar en consecuencia!
Con cariño: Daniel Contreras.