Juicio Scopes IV: UNA SERPIENTE CON PATAS.

Enero 13/2008

¿FUE ANDANDO LA SERPIENTE HACIA EVA?

(3ª Pregunta del Juicio Scopes)

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Pues las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Rom 1:18-20)

Repetiremos aquí la 3ª de las preguntas sin respuestas del famoso juicio Scopes, fatal para el cristianismo, cuando el abogado defensor interroga al inepto ‘cristiano’ Bryan:

“Minutos después, ante otro ataque, el fiscal-testigo, declaró no tener dudas en que: ‘Dios castigó a la serpiente, condenando a las víboras a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos’. Pero luego se quedó de nuevo sin respuestas cuando se le preguntó: ‘¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?’

Algunos cronistas refirieron la repetitiva sonrisa sarcástica que aparecía en la cara del abogado Darrow, cada vez que el indefenso fiscal-testigo se hundía en su asiento, impotente ante el taimado ataque del abogado defensor. Según posteriores declaraciones de su bufete, esa fue la experiencia más denigrante que William Jennings Bryan sufrió en toda su carrera.’

Y ahora, nuestra réplica; la que debió haber recibido aquel abogado en el año 1925, para intentar que en las aulas se hubiera seguido enseñando el bloque educativo que instruye sobre el verdadero Proyecto del Hogar, así como sobre la biología y edad del planeta, según la Biblia: el mejor camino para consolidar la credibilidad en la Palabra de Dios.

Desde el ‘Bereshit’ judío al que acudía Jesús, antes de ser traducido al griego para llamarse ‘Génesis’, se enseña en 1:24:

“Dijo Dios: «Que la tierra produzca seres vivos, cada uno según su especie: animal y reptil, y la bestia de la tierra, cada uno según su especie». Y así fue. “

Según el diccionario Larousse, un animal es un ser vivo sensible, que por lo general se nutre de alimentos sólidos y está dotado de movimientos, mientras que la bestia es definida como un mamífero cuadrúpedo grande, en especial, los domésticos de carga: los útiles al hombre. Se hace evidente la distinción que el Señor hace entre ellos: los que se arrastran por el suelo son considerados un caso aparte…

Según el propio diccionario, un ‘reptil’ es un animal vertebrado, ‘con o sin extremidades’, generalmente ovíparo, con respiración pulmonar y sangre fría, como las serpientes y los lagartos.

¿Estaba ya la serpiente ocupando un sitio entre estas especies ‘rastreras’?

No sabemos con exactitud cuál fue su diseño original, pero es obvio que disponía de patas, puesto que un poco más adelante vemos que, una vez que Eva cedió a la tentación debido a su debilidad e inquirida por el Creador que le pide cuentas, culpa a la serpiente de incitarla al pecado y Dios se dirige a la herramienta usada por el Satanás, según revela Bereshit 3:14, (o Gen 3:14)

“Y El Eterno Dios le dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita serás entre todo animal de ganado y toda bestia del campo; sobre tu vientre irás, y polvo comerás todos los días de tu vida”.

Esta sentencia elimina toda duda: el que la serpiente se arrastrara después de aquella acción, fue debido a un castigo divino; nadie sabe cómo se desplazaba en los primeros días, pero la frase: ‘De hoy en adelante’ implica que en el pasado inmediato se trasladaba de un lado a otro de cualquier manera posible, menos del modo que hoy conocemos como ‘serpenteando’, debido precisamente al atributo que implica su nombre, por aquella condena.

Quizás tuviera patas cortas, como los caimanes y cocodrilos; quizás perteneciera a la especie de saurios. Eso no se puede saber… ni tampoco le interesa a nadie, dado que lo importante de la Creación, lo que resultaba vital para las siguientes descendencias del primer hombre, sólo se circunscribía a todo lo referido al entorno humano, los únicos dotados de espíritu…los únicos que respondían al interés del propio Dios.

Según Bereshit 1:26, cuando Dios creó al hombre, lo creó semejante a Dios mismo:

« Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a Nuestra Imagen y Semejanza. Él reinará sobre los peces del mar, las aves del cielo, y sobre los animales, sobre toda la tierra, y sobre todos los reptiles que reptan sobre la tierra»

Lo substancial no es ‘cómo se movían las serpientes antes del pecado original’, sino cómo nos movíamos y nos ‘moveremos’ los que fuimos creados a imagen y semejanza del Señor Dios Todopoderoso.

Olviden al hombre ‘casual’ presentado por los evolucionistas, con millones de años; el descubrimiento del código de ADN confirma la creación bíblica, pues tras de esa codificación, tan compleja, inexorablemente, habrá un ‘codificador’.

Ese tema también será tratado en este Blog, y estará al alcance de todo aquél que sienta en su corazón un ansia íntima por la Verdad; así como lo de los mamuts, la edad de hielo, eónicas eras geológicas, dinosaurios de 65 millones de años… nada de eso tiene que ver con la ciencia real, sino con especulaciones. Todos esos artículos se irán actualizando aquí paulatinamente.

La verdadera ciencia es aquella que ha logrado descubrimientos asombrosos, ya sea en el campo de la salud o de las tecnologías…lo demás es simple conjetura, y sus defensores, por ende, no son más que conjuradores que no han logrado aportar ni una sola evidencia que confirme sus planteamientos.

Aún estamos esperando por el eslabón perdido de la especie que deseen; no solo del hombre, sino de cualquier ser vivo que haya ‘evolucionado’, para que no aleguen que les presionamos mucho.

La Biblia enseña; es todo un prontuario sobre el hombre. La mejor enciclopedia que el ser humano puede tener a su alcance en todo momento, ante la dificultad, ante la duda, ante el éxito o el fracaso, y ante la tentación.

Somos parte del plan de Dios; nuestra responsabilidad con Él comienza en la defensa de la credibilidad de su Palabra y continúa con la propia fidelidad de comportamiento, con la congruencia que debe existir entre las enseñanzas bíblicas y la forma en que nos proyectamos dentro de la sociedad, en nuestra familia, nuestro trabajo… nuestra forma de vivir.

Solo existirá coherencia con Dios, cuando cada paso que damos ha sido precedido por la pregunta:

¿Cómo actuaría Cristo en esta situación?

Como puntualización final, les remito a las palabras del Señor mientras instruía a los que le seguían, 3 veces confirmadas en Lc 16:17, Mateo 24:35 y Marcos 13:31:

“Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.”

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